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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

Buenos Aires, Argentina

23 de marzo de 2009

El gobierno venezolano está en aprietos y debe tomar medidas urgentes, aunque algunas de ellas impliquen, alejarse de su cruzada socialista y hurgar soluciones en los viejos libros de recetas del Fondo Monetario Internacional.

El contexto económico internacional sigue siendo adverso. Ello ha provocado que el gobierno venezolano haya tenido que reducir su estimación del precio de la cesta local de crudo a US$ 40 por barril, desde los US$ 60 por barril fijados en el presupuesto para el 2009. También ha tenido que reducir la producción petrolera prevista a 3,17 millones de barriles por día (bpd), desde los 3,7 millones de bdp previamente estimados. Con semejante reducción en las proyecciones de la principal fuente de ingresos fiscales, el gobierno venezolano no tuvo otra alternativa que lanzar una serie de medidas para ajustarse a la nueva realidad económica.

De nuevo debo repetir que esta crisis financiera internacional es histórica no solamente por su magnitud, sino también por la multiplicidad de situaciones impensadas que se están sucediendo. Los postulados que promulgan las economías desarrolladas, se han derrumbado como un castillo de naipes, y sus economías se muestran más flexibles y tolerantes. En el otro extremo, parece que la indisciplina de la política económica venezolana, deberá desaparecer al menos por un tiempo. Así, países y políticas económicas extremas se están acercando como consecuencia de la crisis.

El sábado pasado, el presidente venezolano, Hugo Chávez comenzó con el anuncio de medidas anticrisis y la pregunta que más de un analista se habrá hecho es ¿De qué libro de “política económica socialista”, salieron? Muchas de ellas son ideas típicas de cualquier funcionario del FMI.

Obviamente, Chávez niega el haberse apartado de su política económica socialista diciendo: “Estas son unas medidas anticrisis en consonancia con nuestro espíritu socialista para salvaguardar en primer lugar lo social, al pueblo, a los trabajadores”.

Antes de darse a conocer las medidas de Chávez (aunque algunas de ellas ya se anticipaban), Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito y con gran experiencia en el sector bancario, opinaba que: “Serán medidas fondomonetaristas, pero puestas con hipocresía, hará medidas duras y las pondrá con nombres patriotas”. Mendoza criticaba el accionar del gobierno agregando: “Lo que han hecho es despilfarrar el dinero. En lugar de aumentar el IVA y el Impuesto a las Transacciones Financieras, elimine las ayudas al exterior. Elimine las compras de armas, los enormes barcos a España y armas a Rusia y China”.

Mendoza no se equivocó, y varias de las medidas anunciadas son de las recomendadas por el FMI. Así es que la crisis ha obligado a Chávez a ajustarse el cinturón y a reducir el presupuesto del presente año en un 6,7%, aunque dicho recorte se producirá principalmente a través de la reducción de los salarios de altos funcionarios y la eliminación de gastos innecesarios. La medida es sin dudas, muy positiva en un contexto en donde se reducen los ingresos fiscales del gobierno venezolano.

Esta reducción del gasto fiscal no es proporcional a la reducción esperada de los ingresos, lo cual obliga a Venezuela a incrementar su endeudamiento interno en alrededor de US$ 10.000 millones (que sería en 2009 de US$ 15.813 millones), lo que puede provocar un efecto desplazamiento del crédito al sector privado (para consumo e inversión), que sin dudas afectará negativamente a la economía venezolana.

Otra de las medidas anunciadas apuntó al salario mínimo, el que incrementará en un 20% durante el presente año, aumento que será realizado en dos tramos. El primer aumento del 10% será en el mes de mayo y el restante en setiembre. Esta medida tendría un impacto fiscal estimado de US$ 1.584 millones. Lo que aparece como una medida tendiente a mejorar, tanto de manera relativa como absoluta, la situación de los segmentos más pobres de la población, pierde peso cuando se observa que la tasa de inflación esperada por la mayor parte de los analistas venezolanos para este año, supera al 25%. En 2008, el incremento del salario mínimo apenas compensó la pérdida de poder adquisitivo del salario provocada por la elevada tasa de inflación.

Para compensar la caída en los ingresos fiscales, Chávez anunció un incremento en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), de tres puntos porcentuales, que si bien es positivo desde el punto de vista de las cuentas fiscales, incrementará la tasa de inflación minorista del presente año.

Chávez aclaró que entre las medidas contempladas, no se considera devaluar la moneda ni incrementar el precio de la gasolina. Si bien este anuncio ha llevado tranquilidad al pueblo venezolano no dejan de ser una noticia negativa (sobre todo la primera), considerando las tensiones que enfrenta la economía.

El tema de la devaluación del bolívar fuerte, es un tema que se viene discutiendo desde hace ya unos cuantos meses. Si bien la devaluación del tipo de cambio oficial implica riesgos inflacionarios, el mismo se encuentra cada vez más lejos de su valor de equilibrio (ello, producto principalmente del alto nivel inflacionario de la economía), aumentando las tensiones y haciendo necesario cada vez más dólares para cerrar el desequilibrio externo que se genera con esta situación.

¿Le alcanzarán estas medidas a Chávez para hacerle frente a la actual crisis? Seguramente no. Y probablemente, algunas de estas medidas provocarán efectos secundarios indeseados para la misma.

La economía venezolana está sometida a múltiples y fuertes tensiones. Seguramente a lo largo de este año, asistiremos a una sucesión de medidas económicas del gobierno venezolano para evitar que la crisis siga agravando la situación de la economía. La devaluación del bolívar fuerte está cada vez más cerca aunque Chávez lo resista. ¿Sufrirá Venezuela una fuerte estanflación?

Nos encontraremos nuevamente el próximo miércoles,
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