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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?
13 Mayo 2009
Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.


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Deterioro de la economía y problemas de caja ¿Como seguirá la pelicula para Argentina?

Deterioro de la economía y problemas de caja ¿Como seguirá la pelicula para Argentina?

By Horacio Pozzo

feature photo La reunión del G20 llevó buenas noticias no solamente para el FMI, el gran triunfador de dicha reunión. La reunión benefició a los países participantes en general y a la Argentina en particular.Es que, se puede decir que Argentina está atravesando por un año más que complicado con poco margen de maniobra y numerosas tensiones en su economía. Y si bien el programa financiero está cerrado para este año, no le cae para nada mal a la Argentina comenzar a recomponer los canales crediticios internacionales para reducir la incertidumbre sobre su capacidad para sostener la estabilidad económica en este contexto turbulento. Y su relación con el FMI podría ser el primer paso.

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Los acuerdos alcanzados en la reunión del G20 le generaron a la Argentina casi US$ 3.000 millones de manera automática a través de los denominados Derechos Especiales de Giro (DEG) que le otorgarán un cierto alivio en un año electoral en el cual el contexto internacional le es claramente adverso.

El FMI tiene fondos frescos y esta nueva situación probablemente pueda acercar más a la Argentina con el FMI. Sí, suena ilógico que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner vea con buenos ojos volver a tener relaciones con el FMI, cuando hace poco más de tres años, Néstor Kirchner rompía relaciones con dicho organismo internacional acusándolo de haber perjudicado al país con sus recetas neoliberales. Pero ante un Chávez ya ausente para adquirir deuda argentina, mercados internacionales cerrados para el país y una caja que se reduce día a día con el deterioro de la economía y el contexto externo adverso, el FMI está dejando de ser “el malo de la película” para Argentina para convertirse en un posible aliado clave.

La situación de la economía argentina genera la necesidad de liberar tensiones y el FMI puede colaborar en ello. Si bien la crisis financiera internacional no ha afectado a la Argentina a través del sector financiero (dado que el sistema financiero argentino no se encontraba expuesto a los activos tóxicos), sí la ha afectado más de lo pensado en un principio a través de la economía real, impactando de manera directa en dos de los pilares fundamentales del modelo económico: el superávit fiscal y externo (aunque los mismos ya venían deteriorándose por la política económica errónea llevada adelante por el gobierno argentino).

Para este año, los analistas de mercado consideran la posibilidad de que la economía argentina entre en recesión. La actividad económica está debilitándose. En febrero, la producción industrial observó una contracción interanual del 1,1%, siendo éste el segundo mes consecutivo en negativo. La producción automotriz cayó en marzo por quinto mes consecutivo, un 23,6% en términos interanuales (y las ventas a concesionarios se contrajeron en un 35,3%) y ello repercute en otros sectores claves de la economía como el metalúrgico.

El debilitamiento de la actividad económica también se observa en los comercios. En el relevamiento que regularmente realiza la Observatorio de Comercio y Servicios PYMES, el 62% de los comercios consultados reconoció caídas en las ventas durante el mes de marzo en relación al mismo mes de 2008.

En la crisis del 2002, el sector externo contribuyó de manera significativa a la recuperación de la economía argentina. Sin embargo, en este caso, el sector externo está sumando a la profundización del deterioro económico del país. Es que las exportaciones se han visto reducidas en un 30% durante el primer bimestre del año, en lo que parece ser la tendencia para buena parte del año (probablemente hasta finales del mismo).

Este deterioro de la situación económica generó la necesidad política de adelantar las elecciones. El gobierno nacional tiene grandes dificultades para llegar a octubre, aunque, según refleja Carlos Pagni en un artículo escrito para “La Nación”, las provincias enfrentan mayores problemas aún.

La provincia de Buenos Aires está al frente de los problemas fiscales, con una necesidad de financiamiento estimada de $ 12.000 millones. Otra provincia de gran importancia, Córdoba la sigue junto a la gran mayoría de las provincias argentinas. Es que los gastos fiscales continuaron creciendo (presionados en buena medida por las alzas salariales) y no fueron acompañados por la dinámica de la recaudación.

El deterioro fiscal de las provincias ha llegado al punto de plantear el resurgimiento de las cuasimonedas (ampliamente utilizadas durante la crisis del 2001 por las provincias argentinas). Ayer el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, negaba esta posibilidad, pero lo cierto es que las provincias se encuentran enfrentando una situación fiscal preocupante y no pueden financiar sus déficits fácilmente.

Las dificultades que las provincias observan en sus cuentas fiscales generaron que Scioli decida adelantar el retiro de 10.000 empleados públicos en una acción desesperada por reducir el gasto de la provincia.

Frente a esta situación y las presiones que recibe permanentemente desde el sector agrícola, el gobierno nacional tomó una decisión que tiene múltiples beneficios aunque implique menos recursos para sí. La decisión de coparticipar el 30% de las retenciones a las exportaciones de soja produce un alivio (aunque leve) en las finanzas provinciales y logra el apoyo de los gobiernos provinciales para dicha imposición a las exportaciones agrícolas.

Dentro de todo el panorama negativo, ayer generó sorpresa el dato de recaudación nacional que indicaba un incremento interanual del 23% en el mes de marzo. La recaudación impositiva venía muy floja en los primeros meses del año (con incrementos interanual del 11% y 16,2% en los dos primeros meses del 2009, respectivamente), aunque esta recuperación en el crecimiento interanual sigue siendo insuficiente para equilibrar las cuentas fiscales.

Con la determinación de coparticipar las retenciones a las exportaciones de soja, menor recaudación esperada por retenciones a las exportaciones y la posibilidad de contracción en la actividad económica (el gobierno había estimado un crecimiento económico del 4% en el presupuesto del presente año, aunque puede compensarse con la subestimación de la tasa de inflación, ubicada en el 8%)

Y por si los problemas fueran pocos para la Argentina, en el día de ayer la justicia francesa dispuso el embargo de las cuentas bancarias de la embajada argentina en París, que si bien es por un monto despreciable (un millón de euros), amenaza con dejar un peligroso precedente. Los hold-outs le reclaman al país US$ 29.000 millones.

Este panorama negativo justifica el acercamiento del gobierno Argentino con el FMI. Pero, en caso de confirmarse ¿resultará beneficioso para el país o, como denunciaba Néstor Kirchner, puede dañarlo con sus exigencias de política económica neoliberales?

El acercamiento al FMI puede producir importantes beneficios para la Argentina porque la obliga a disciplinarse y transparentarse. Producto de la política fiscal descontrolada del gobierno argentino es que en este tiempo de crisis el país enfrenta una seria estrechez fiscal. Es por ello que disciplinar las cuentas fiscales, lo cual no implica reducir el gasto público sino hacerlo de manera más eficiente, fortalecería a la economía argentina.

El acercamiento al FMI obligaría a la transparencia en las estadísticas públicas. Ello implicaría un costo fiscal por los mayores servicios de la deuda que se deberían pagar (dado que el 40% de la deuda argentina se ajusta por inflación), pero beneficiará a la actividad económica contribuyendo a mejorar el clima de inversión y obligará al gobierno a enfrentar de una manera concreta los problemas que observa la economía argentina (los cuales se niegan a reconocer las estadísticas oficiales).

Además, el acercamiento con el FMI puede facilitar la renegociación de la deuda pendiente de reestructuración con los hold-outs, evitando así el riesgo de posibles embargos y, por qué no, ayudando a recomponer la relación con los mercados financieros internacionales.

Ciertamente Argentina no puede producir un cambio total en su política económica de inmediato ya que puede generarle mayores costos que beneficios. Es por ello que sería razonable que exista un cambio gradual consensuado con el FMI para que Argentina comience a implementar políticas económicas más sanas.

La necesidad está acercando a la Argentina al FMI. Para que este acercamiento pueda concretarse completamente sería necesario encontrar a un FMI más tolerante con la realidad económica local que respete los tiempos del país para alcanzar los objetivos propuestos y a una Argentina con intenciones de implementar políticas económicas más sanas (lo cual no implica renunciar a los objetivos de reducción de la desigualdad social), mayor transparencia y mayor respeto por las leyes. Para Argentina ello podría representar el inicio de un cambio hacia el fortalecimiento de la economía y la piedra fundamental para alcanzar el objetivo de crecimiento de largo plazo y desarrollo económico. ¿Podrán el FMI y la Argentina ceder en sus posiciones para lograrlo?

A comprar euros antes que Wall Street

A comprar euros antes que Wall Street

Buenos Aires, Argentina
12 de marzo de 2009

Duró poco la luna de miel con Obama. El ciudadano común aún lo apoya pero la Academia ya no. Ni tampoco Wall Street, que tiene poca paciencia y ve qu el gobierno pierde credibilidad con cada nuevo intento de megaplan de rescate.
El Wall Street Journal acaba de publicar una encuesta de popularidad del nuevo presidente de Estados Unidos, y de ella surge que el 60% de la población lo aprueba. “Pero la mayoría de los 49 economistas encuestados dijeron que no están satisfechos con las políticas económicas de este gobierno”.
Le han otorgado al presidente de EEUU una nota de 59 sobre 100. El secretario del Tesoro, Geithner, recibió una peor nota, 51. Quien mejor nota sacó fue el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, con un 71.
Los economistas no están de acuerdo con el monto del plan de estímulo económico por US$ 787.000 millones. El economista Paul Krugman dice que ese monto no basta para afrontar la magnitud de la recesión, que se necesita un plan por US$ 3 billones (difícil que el Congreso lo hubiera aprobado, sin embargo, pero aún así le valió una reprimenda del jefe de Gabinete, Rahm Emanuel). El 43% de los economistas consultados por el WSJ dice que a los US$ 787.000 millones hay que sumarle otros US$ 500.000 millones. Y otros son directamente escépticos respecto de la necesidad de un paquete de estímulo.
Pero los montos no son lo que los economistas más critican, sino las demoras en activar determinadas partes del plan para rescatar a los bancos y para reactivar la economía. “Prometieron mucho y cumplieron poco”, dijo Stephen Stanley de RBS Greenwich Capital. “El secretario Geithner planeó un gran discurso y terminó con apenas un diseño vago. La incertidumbre se cierne sobre nuestras cabezas”.
Al mercado no le gustó el discurso de Geithner del 10 de febrero, y el S&P500 se lo comunicó, bajando un 4,5% ese día. Desde entonces pierde casi un 20%, en clara muestra de desaprobación e incomodidad con las medidas económicas. WST tuvo el martes una fuerte suba que no lograba desde fines de noviembre, luego de que se filtrara el contenido de un memo interno del Citigroup, de que Bernanke pidiera mayor regulación para el sistema financiero, y de que surgieran rumores de la reimplementación de la norma ‘uptick’. El mercado no sube cuando hay anuncios económicos por parte del gobierno.
Había gran exectativa con este equipo económico, y antes de asumir, tres cuartos de los encuestados señalaba que era mejor que el equipo saliente de Bush. Pero hoy el Secretario del Tesoro es peor visto que su antecesor, Paulson, quien recibió una nota de 57, en enero pasado.
Las críticas crecen, y visto que los primeros meses son los de mayor enamoramiento de la población con su nuevo presidente, no pasará mucho tiempo hasta que la opinión de los economistas llegue al público en general ante la profundidad de la crisis y el poco efecto de las medidas. Obama ha dinamitado este período y el tiempo que viene será aun más complicado.
En Europa tampoco hay aceptación de las medidas de reactivación propuestas, los mercados siguen en baja y no parecen haber medidas ni fondos que alcancen. Pero en los países de la UE los presidentes están en ejercicio desde antes que Obama.
Y cuando comiencen a bombardearnos menos tímidamente desde la prensa y los analistas con el déficit de presupuesto sin precedentes de EEUU para este año, de US$ 1,75 billones (cuatro veces el PBI argentino y el equivalente al PBI español), que representa el 12,3% del PBI, siendo el mayor déficit desde la Segunda Guerra, el dólar será el último de los refugios.

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Señala Libertad Digital: “El primer Presupuesto de Obama ya está recibiendo las primeras críticas sociales. Los ciudadanos apelan al espíritu de la rebelión contra Inglaterra en 1773 en las fiestas tradicionales del té y varios Estados tachan de ilegal el derroche de gasto público y la subida de impuestos. Este año los contribuyentes norteamericanos han aprovechado una de las fiestas liberales por antonomasia para mostrar su claro rechazo a la política económica del nuevo presidente de EEUU, Barack Obama.
“No es de extrañar, ya que ha triplicado el déficit fiscal que le dejó su predecesor George W. Bush, además de aprobar un plan de que elevará los impuestos en un billón de dólares. Los presupuestos de Obama costarán más de 1.000 millones al día durante diez años, un gasto que deberán pagar, tarde o temprano, los ciudadanos.”
Sheryl King, economista de Merrill Lynch, a Reuters: “Los intentos de reparar la banca y los mecanismos de préstamos realizados por la nueva Administración hasta ahora sugieren que, como muy tarde en 2010, la economía de EEUU entrará en una segunda fase recesiva que será muy larga”.
Las inyecciones a instituciones financieras que no deberían estar operando, se acumulan, las automotrices necesitan más fondos, el déficit presupuestario de EEUU seguirá creciendo y comenzará pronto a escucharse cada vez acerca de la inutilidad del dólar como moneda, por más que los inversores mundiales sigan hoy comprando Treasuries o guardando sus dólares debajo del colchón.
Cuando la luna de miel con Obama termine, y quede definitivamente evidenciado que este presidente tiene más de Chance Gardener que de Franklin Delano Roosevelt, quedará a la vista la fragilidad futura del dólar ante una emisión monetaria descontrolada.
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¿En qué se equivocaron los países latinoamericanos para estar así?

¿En qué se equivocaron los países latinoamericanos para estar así?

Buenos Aires, 25 de Febrero de 2009

A medida que transcurre la crisis, las mismas preguntas encuentran una respuesta diferente cada vez que son formuladas: ¿Cómo enfrentará Latinoamérica este 2009? ¿Cuánto crecerán sus economías? ¿Alguna de ellas entrará en recesión?

El famoso desacople que experimentarían las economías latinoamericanas fue tan sólo un espejismo que duró apenas unos meses. La profundidad de esta crisis histórica destruyó los argumentos válidos con que contaba la región para evitar un impacto tan profundo en sus economías.

Latinoamérica arrastraba cinco años de crecimiento a una tasa promedio anual del 5%, con sólidos indicadores macroeconómicos y una demanda interna que se fortalecía a medida que mejoraban los indicadores sociales (con disminución de la tasa de desempleo, reducción de los indicadores de pobreza e indigencia y mejora del salario medio). Con estos argumentos, no resultaba descabellada la idea de que los países latinoamericanos podían compensar con su fortaleza interna (que no mostraba, en líneas generales, signos de desgaste), el deterioro observado en el contexto externo.

Pero la realidad hoy indica que la crisis está golpeando con dureza a la región. La crisis afectó a los países latinoamericanos desde múltiples frentes y ha modificado también el contexto interno de las economías latinoamericanas. Así, la crisis impactó en la región tanto desde el sector externo con el desplome de la demanda y los precios, como en los mercados financieros con la salida de capitales y su impacto en los tipos de cambio, y desde el sector bancario aumentando la incertidumbre y haciendo que las entidades se encuentren menos dispuestas a prestar. La crisis también ha cambiado las costumbres de las familias que se muestran más prudentes en el consumo y menos deseosas de endeudarse.

En mi grupo de amigos, hace unos días, realicé un breve interrogatorio al que los he sometido (sin que ellos se dieran cuenta), y he notado cómo han modificado sus hábitos de consumo y pospuesto grandes erogaciones como la compra de un nuevo automóvil o electrodomésticos. No es que crea que mis amigos sean un parámetro de referencia sobre el comportamiento de las familias en Latinoamérica, pero siguen la línea de lo que se percibe al nivel de las variables macroeconómicas que indican una fuerte desaceleración en la demanda interna.

También los organismos internacionales han reducido sus proyecciones de crecimiento para la región. Desde el Banco Mundial, se volvieron a corregir hacia abajo las proyecciones de crecimiento para la región. En su última proyección, el BM estimó que Latinoamérica apenas podrá crecer un 0,3% durante el presente año.

¿Qué provocó el cambio drástico en las proyecciones de crecimiento del BM para Latinoamérica? Vale recordar que en el mes de enero, el organismo internacional había previsto que la región se expandiría en un 1%, mientras que hacia el mes de septiembre de 2008, sus proyecciones de crecimiento para Latinoamérica se ubicaban en el 3,7%.

Seguramente, el Banco Mundial observa que no solamente el contexto externo ha continuado deteriorándose, sino además, las condiciones internas de las economías latinoamericanas han experimentado un deterioro. Es que el impacto externo sobre las mismas ha provocado un círculo vicioso que ha afectado al mercado laboral, impactando a su vez sobre el consumo y así sucesivamente hasta derivar en una contracción mayor en el PBI.

Un poco más optimistas se muestran tanto desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) como desde la Corporación andina de Fomento (CAF), quienes sostienen que Latinoamérica podrá alcanzar un crecimiento del 1% y el 1,5% durante el presente año, respectivamente.

De todos modos, a pesar de mostrarse más optimistas que el Banco Mundial, ambos han experimentado una fuerte corrección en sus proyecciones de crecimiento económico para la región.

Para Latinoamérica, el 2009 será un año desafiante. Y según advierte CEPAL lo será más desafiante aún con el plan de estímulo económico de Obama que impactará negativamente en las economías de la región al buscar el mismo reducir la dependencia energética y fortalecer la productividad en el sector manufacturero estadounidense. Uno de los impactos negativos más importantes provendrá de la cláusula de “compre americano”, considerada una medida proteccionista por los principales socios comerciales de los EEUU.

Esta situación por la que están atravesando las economías latinoamericanas hace pensar en la existencia de errores no menores en las políticas económicas de dichos países. Sin embargo, cuando se hace una revisión, en líneas generales, de la política económica llevada adelante los gobiernos latinoamericanos encontramos, salvo excepciones (como son los casos de Argentina y Venezuela), que los mismos han seguido una línea de política macroeconómica sana cuidando los resultados fiscal y externo, controlando la dinámica inflacionaria con una política monetaria previsible y priorizando la estabilidad de las reglas para generar un ambiente amigable a la inversión.

Entonces ¿En qué se han equivocado las economías latinoamericanas? El impacto de la crisis financiera internacional sobre Latinoamérica no proviene tanto de los errores cometidos por los gobiernos de la región. Quizás se puede pensar que la falta de desarrollo de las economías latinoamericanas hizo que el impacto resulte ser mayor al inicialmente esperado.

Seguramente los gobiernos latinoamericanos deberán trabajar en limitar la fragilidad de sus economías en sectores claves para limitar el impacto de shocks externos futuros. Así por ejemplo, Chile deberá seguir trabajando en la cuestión energética, Colombia y Perú en el comercio externo, Argentina en mejorar su infraestructura y recuperar la disciplina fiscal.

Si hay algo que tienen que tener en claro los gobiernos latinoamericanos que han aplicado políticas macroeconómicas sanas, es que deben mantener dicha línea de acción ya que la misma les permitirá asegurar el desarrollo económico y mantener el crecimiento de largo plazo.

Hasta el momento, la conducta que están siguiendo los gobiernos latinoamericanos demuestra que pretenden mantenerse en dicho camino. Seguramente no les será fácil superar este año tan duro, pero cuando lo hagan, sin dudas recuperarán rápidamente la senda de crecimiento sostenido.

Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Buenos Aires, Argentina

24 de febrero de 2009

Ayer se vivió una nueva jornada agitada en los Estados Unidos. Y si fue agitada en los mercados estadounidenses, también lo fue en los mercados mundiales. El temor volvió a adueñarse de las operaciones y es así que los mercados continuaron quebrando mínimos.

Las perspectivas económicas de los EEUU siguen empeorando. Para The Economist Intelligence Unit (EIU), la economía estadounidense sufrirá una contracción de su producto del orden del 2,5% para el 2009. Sin dudas, éste resulta ser un dato claramente indicativo de la profundidad que ha alcanzado la crisis.

Como no podía ser de otra manera, Wall Street cerró en su nivel más bajo de los últimos 12 años al quebrar el Dow Jones el piso de los 7.200 puntos (con una baja del 3,4%), cerrando en 7.114,78 unidades.

El sector bancario estadounidense volvió a ser noticia. Los rumores de estatizaciones estuvieron a la orden del día. Una de las versiones indicaba un posible incremento en la participación estatal en Citi (NYSE:C), que podría alcanzar al 40%. También el Bank of America (NYSE:BAC), fue señalado como posible beneficiario de aportes del Tesoro estadounidense. En este contexto, las acciones del Citi terminaron la jornada con un alza del 9,74%, mientras que las del Bank of America lo hicieron un 3,17% arriba.

Pero el gobierno estadounidense ha querido llevar calma a los mercados asegurando que las entidades bancarias se mantienen lo suficientemente sólidas y cuentan con una base de capital suficiente como para no requerir asistencia pública.

El Tesoro estadounidense ha querido ir más allá y no solamente confiar en la solidez del sistema bancario de los EE.UU., sino ya pensar en la recuperación de la capacidad del mismo para generar crédito. En este sentido, el gobierno estadounidense confirmó que le dará la liquidez que el sistema bancario necesita para reactivar los mercados de crédito mientras dure la crisis, en una señal de apoyo en medio de un clima de inestabilidad creciente

En un comunicado conjunto del Departamento del Tesoro, la Reserva Federal (Fed) y otras agencias gubernamentales a cargo de la economía estadounidense se leía: “Un sistema financiero fuerte es necesario para facilitar una recuperación económica sostenible y amplia”. El gobierno estadounidense pretende que los bancos comiencen a prestar, pero las entidades se mantienen aún temerosas no solamente por el estado de sus hojas de balance sino por el adverso contexto económico que implica un alto riesgo. Esta situación seguramente llevará a presiones en aumento para que la rueda crediticia comience a rodar nuevamente. Desde el gobierno de los EE.UU., se ha hecho todo lo posible para que el contexto sea beneficioso para la restauración del crédito.

Si bien el gobierno estadounidense confía en la solidez del sector bancario, en el día de mañana se les realizará una prueba de estrés a las principales entidades del país, para evaluar la vulnerabilidad de las mismas ante un posible agravamiento de la crisis. Si las entidades bancarias logran pasar exitosamente la prueba de estrés, ello podrá incidir positivamente en la confianza de los mercados.

Es que si las entidades bancarias demuestran estar en condiciones de enfrentar un posible agravamiento de la crisis, las mismas podrían comenzar a pensar en dejar atrás la crisis y enfocarse en retornar a su negocio que es generar financiamiento.

Mientras se esperan nuevas señales desde el sector bancario estadounidense, el presidente Barack Obama ha realizado un anuncio que buscó generar confianza acerca de la política económica en el mediano plazo.

Obama buscó llevar claridad y confianza a los mercados al anunciar su objetivo de reducir en un 50% el déficit fiscal estadounidense hacia finales de su mandato. El resultado fiscal del ejercicio anterior cerró con un rojo de US$ 1,3 billones.

El déficit fiscal y de cuenta corriente que padece la economía estadounidense está poniendo en riesgo el liderazgo mundial de la misma al debilitar sus fundamentos macroeconómicos.

Con la reducción del desahorro del sector público, también se reducirá el déficit de cuenta corriente, en tanto y en cuanto el sector privado mantenga sus niveles de consumo y ahorro.

Obama sabe que tanto la salud del sistema bancario como el ordenamiento de las cuentas fiscales son elementos claves para restituir la confianza en los mercados.

Que el sector bancario se muestre con solidez despeja los temores de nuevos episodios de crisis, al tiempo que hace más sustentable la recuperación de la economía. Que el gobierno estadounidense se muestre preocupado por mantener bajo control al déficit fiscal es positivo para la economía estadounidense porque apunta a fortalecer sus fundamentos macroeconómicos despejando posibles episodios de crisis futuras que pueden derivarse de la insostenibilidad de los equilibrios.

Desde que asumió el gobierno de los EE.UU., Barack Obama ha actuado con hechos y señales para intentar rescatar a la economía estadounidense de la recesión. ¿Podrá obtener resultados positivos en el corto plazo?

Colombia se prepara para un difícil 2009

Colombia se prepara para un difícil 2009

Buenos Aires, Argentina

23 de enero de 2009

En el último artículo sobre Colombia “¿Hasta cuándo Venezuela podrá mantener el tipo de cambio oficial?les hablaba de sus muy buenas perspectivas que observa su economía en el

largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo la economía colombiana deberá enfrentar un escenario adverso y es por ello que deberá extremar los esfuerzos por evitar que la crisis tenga un impacto desmedido sobre la misma poniendo en riesgo los grandes logros que ha alcanzado.

La economía de Colombia, entró en un periodo de desaceleración en medio de la crisis financiera internacional. La misma habría crecido un 3,5% en el 2008 luego de un crecimiento del 7,7% en el 2007. Para el 2009, el Gobierno de Uribe espera un crecimiento de un 3,0% en el PBI dado el impacto de la crisis financiera internacional. La desaceleración en el crecimiento económico se explica tanto por la caída en la demanda externa como en la interna.

La situación de crisis global ha afectado a los principales socios comerciales de Colombia (EE.UU., Venezuela y Ecuador), lo cual está generando una gran preocupación en el gobierno de Álvaro Uribe. Es que estos tres países representan el 57% de las exportaciones colombianas y la posibilidad de una más que significativa caída en sus demandas de bienes y servicios colombianos en dichos países no es menor.

En el caso de Venezuela, en el último artículo Por qué Colombia es una de las economías con mejores perspectivas de largo plazo en Latinoamérica les comentaba acerca los problemas de la economía venezolana ante la caída del precio internacional del petróleo que dificultan la sostenibilidad del tipo de cambio nominal poniendo en riesgo el volumen de importaciones en general y aquellas provenientes de Colombia en particular (que resultan de gran necesidad para una economía con una limitada variedad de producción de bienes y servicios).

El gobierno de Ecuador por su parte, implementó una serie de medidas para restringir las compras externas en US$ 1.453 millones elevando los aranceles e implementando cupos de importación. Ello es debido al fuerte deterioro esperado en las cuentas externas del país que podría tener un impacto en la economía real al estar la economía dolarizada y depender de la generación de divisas para sostener la oferta monetaria.

Sobre la decisión de Ecuador, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata decía: “Ecuador también me preocupa porque sacó una resolución donde dice que tiene un problema de balanza de pagos, o sea, que no va a tener dinero para pagar sus importaciones y eso afecta a todos los países”.

Los problemas en el sector externo repercuten en la economía colombiana y producen temor en la población que se prepara para tiempos difíciles. Es así que la producción industrial descendió en Colombia un 13,3% en términos interanuales en el mes de noviembre de 2008, mientras que las ventas minoristas decrecieron un 2,95%, según se acaba de dar a conocer en la presente semana.

Pero además de los problemas por la desaceleración en la demanda externa y la caída en la demanda interna (menor inversión y menor consumo), la economía colombiana deberá soportar el deterioro de sus cuentas fiscales producto de menores ingresos y la necesidad de llevar adelante un mayor gasto fiscal para evitar la profundización de la desaceleración económica provocada por la crisis externa.

En estos momentos en Colombia se está elaborando un nuevo paquete anticrisis que presupone una erogación de US$ 24.500 millones consistente principalmente en inversiones en infraestructura. Con ello se pretende preservar el empleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Las metas del déficit fiscal consolidado y del Gobierno Central fueron ampliadas a un 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y a un 3,2% del PIB, respectivamente. Esta ampliación de las metas fiscales no significan que Colombia decida tomar una actitud irresponsable incrementando su déficit, sino ciertamente responde a una necesidad de atenuar la amplitud del ciclo económico para que no tenga un impacto social profundo.

A los esfuerzos que deberá hacer la política fiscal para atenuar el impacto de la crisis, el Banco Central de Colombia deberá hacer su parte. Para la reunión del presente mes, se espera que la entidad recorte nuevamente su tasa de interés de referencia aunque en diciembre la inflación haya finalizado en 7,67%.

Para el 2009 las expectativas inflacionarias de la entidad rectora de la política monetaria en Colombia se ubican en el 5%, con lo cual se cumpliría la meta que se ubica justamente en dicho nivel (con un margen de medio punto porcentual hacia ambos lados). Es que el deterioro tanto del contexto interno como externo reducen las presiones inflacionarias de la economía.

Pero volviendo al contexto planteado para el año actual en la economía colombiana, más allá de estos inconvenientes que deberá enfrentar la misma, la economía se encuentra protegida ante un posible agravamiento de la situación. Es que la economía colombiana cuenta con recursos para hacer frente a la situación de crisis y a cualquier shock inesperado que pueda afectarla, lo cual aumenta la fortaleza de la misma.

En este sentido, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga sostuvo que existen varias líneas contingentes que el país podría usar ante algún faltante de liquidez, que en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría ascender hasta los US$ 6.000 millones en caso de ser necesario. Colombia tiene cubierto su programa financiero para este año y no tendrá problemas en cubrir el del año entrante. Ello despeja el panorama de cualquier posible situación es estrés por falta de recursos ante mercados financieros internacionales prácticamente cerrados.

El 2009 será un año duro para Colombia, aunque no afectará sus buenas perspectivas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Uribe deberá tener como objetivos a alcanzar durante este año, además de evitar la profundización de la desaceleración económica, continuar con la mejora en la competitividad de la economía y avanzar lo más aceleradamente posible en la celebración de nuevos Tratados de Libre Comercio (TLC), para reducir la dependencia externa y ampliar el abanico de destino posibles de los productos colombianos.

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Buenos Aires, Argentina

19 de enero de 2009

En cada resurgimiento de los temores y la incertidumbre que produce la actual crisis financiera internacional, la moneda japonesa aparece como un refugio adecuado para los inversores internacionales que muestran confianza en la misma.

Haciendo un análisis de la evolución del yen en relación al dólar norteamericano y al euro desde comienzos de 2008, se encuentra que la divisa japonesa se ha fortalecido en relación a estas dos monedas a lo largo de dicho período.

Este fortalecimiento ha sido mayor en relación a la divisa europea la que cotiza actualmente a 120,8 yenes cuando a comienzos de 2008 lo hacía a 162 yenes. En el caso del dólar, el mismo cotizaba a comienzos de 2008 a 111,7 yenes cayendo actualmente a un nivel cercano a los 90 yenes.

Sin embargo, y a pesar de este fortalecimiento relativo del yen frente a dos de las principales divisas mundiales, la economía japonesa no para de acumular problemas que aumentan su deterioro y ponen en riesgo la fortaleza del yen en el mediano y largo plazo.

Como la mayoría de las economías desarrolladas, la economía de Japón ya se encuentra en recesión. Su alta dependencia del sector externo derivó en que poco se pudiera hacer para evitar esta situación de deterioro e incluso no habrá que esperar grandes resultados de las políticas de incentivo económico que buscan compensar con la demanda interna el debilitamiento desde el exterior.

Las perspectivas del crecimiento del producto en Japón son por demás desalentadoras. Para este 2009 se espera que el producto japonés alcance una contracción estimada de entre el 0,6% y el 0,8% (aunque podría ser superior de continuar deteriorándose el contexto económico).

Un dato clave para la economía japonesa lo ofrecen los pedidos de bienes de capital (maquinarias y equipos para la industria) del sector privado en Japón, indicador clave de las inversiones de las empresas, que fuera difundido la semana pasada y que registró una caída de un 16,2% en noviembre respecto al mes de octubre, lo que ha representado un retroceso inédito ya que es la primera vez desde la creación de este indicador en 1987 que dicho indicador muestra semejante deterioro mensual superando ampliamente los pronósticos sombríos del mercado.

Por su parte, la agencia Standard & Poor’s confirmó el pasado martes las calificaciones de la deuda soberana de Japón, diciendo que la posición externa del país es robusta y que su sistema financiero era relativamente sólido.

Según decía en un comunicado el analista de S&P Takahira Ogawa: “Las calificaciones de Japón reflejan nuestra opinión de que el país tiene una posición externa robusta, una economía diversificada y un sector financiero relativamente sólido”. El problema es que la tendencia muestra un inexorable debilitamiento de la posición externa del que no es clara su reversión.

El debilitamiento en la demanda externa tiene su reflejo en el deterioro continuo de la cuenta corriente que se ha venido contrayendo constantemente en los últimos 9 meses. En el mes de noviembre, el superávit de cuenta corriente observó una caída interanual del 65,9%.

En materia de comercio exterior, EE.UU. y China, dos de los principales socios comerciales de Japón continuarán reduciendo su demanda de importaciones japonesas. En el caso del primero producto de la recesión económica y en el caso del segundo, de la desaceleración en el crecimiento y del plan de estímulo económico que busca orientar la demanda interna a productos nacionales. Vale mencionar que en los primeros 11 meses de 2008, el volumen de comercio entre Japón y China se vio incrementado en un 15,2%, lo cual ha contribuido a evitar que el deterioro económico de Japón resultara ser más profundo por lo que la reversión en el crecimiento del comercio entre ambos países podría profundizar los problemas en el crecimiento económico japonés.

El deterioro de la demanda externa que ha impactado duramente sobre la economía japonesa se le agrega el deterioro fiscal producto de los esfuerzos del gobierno de Taro Aso por evitar que la recesión sea profunda y duradera.

Antes de que se desatara la actual crisis financiera internacional, Japón se había propuesto equilibrar sus cuentas fiscales para 2011. Pero la necesidad de llevar adelante una política fiscal expansiva ha hecho que recientemente el primer ministro japonés reconociera que dicho objetivo no podrá cumplirse antes del 2019.

Vale recordar que la deuda pública de Japón en relación a su Producto Bruto Interno (PBI) es la mayor que pueda tener un país desarrollado, ubicándose la misma en alrededor del 150% del producto.

Un elemento llamativo que se está produciendo en la economía japonesa es el crecimiento de los préstamos bancarios (el crecimiento interanual en diciembre de 2008 fue del 3,7%). Es que el mismo viene creciendo a ritmo récord según da cuente el site “Reuters”, en medio de las turbulencias. La explicación de este fenómeno se basa en que existe un fuerte aumento en la demanda de crédito por parte de las empresas que han sido desplazadas de los mercados financieros internacionales.

Las empresas acuden al sistema bancario para hacerse de liquidez por si las condiciones empeoran. Pero esta misma situación genera temores entre quienes observan en incremento en el endeudamiento de las mismas aumentando la incertidumbre e inestabilidad.

Por otra parte, la situación política en Japón no es la ideal. El gobierno de Taro Aso recibe presiones por parte de la oposición para que disuelva la cámara baja y convoque a elecciones generales anticipadas.

Estas presiones se apoyan en el bajo índice de popularidad del gobierno japonés que se ubica en el 19,1% (nivel más bajo de los últimos ocho años). Aso ha reiterado en numerosas ocasiones que convocará elecciones una vez queden aprobados en la dieta los presupuestos generales extraordinarios de Japón, que incluyen un paquete de estímulo económico ante la crisis global, y el presupuesto para este año.

Por si los problemas mencionados fueran pocos, la economía japonesa sufre de un significativo envejecimiento poblacional dada la baja tasa de natalidad del país y la longevidad de sus habitantes. Actualmente las personas mayores de 70 años representan el 15,8% de la población (poco más de 20 millones de personas). Esta situación amenaza con provocar nuevos inconvenientes para la sostenibilidad de la economía japonesa en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas mencionados evidencian un sensible deterioro en los fundamentales macroeconómicos del país y hacen prever perspectivas negativas para los mismos.

Con estas perspectivas negativas en los fundamentales macroeconómicos, la divisa nipona enfrenta un futuro altamente probable de debilitamiento frente a las principales monedas mundiales.

Y mientras la economía china sigue creciendo y fortaleciéndose (a pesar de los problemas que le generara la actual crisis), no resultaría extraño que en unos años más el yuan pueda disputarle el liderazgo regional al yen como divisa internacional. ¿Podrá el gobierno de Japón revertir esta situación?

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Buenos Aires, Argentina

17 de enero de 2009

El próximo martes 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama tomará posesión del poder y con ello se abre una nueva para el país del norte de América. Obama será así el 44° presidente de los Estados Unidos.

No la tendrá para nada fácil el primer presidente de color de los Estados Unidos. La economía sumida en una de sus peores recesiones con el agregado de un enorme déficit fiscal de difícil reducción y de un rojo en la cuenta corriente tan preocupante como el déficit fiscal.

Pero Obama ya ha tenido su primer triunfo político aún antes de asumir y ello alimenta la ilusión de que contará con un amplio apoyo para poder llevar adelante las medidas económicas que considere necesarias para sacar a la economía estadounidense de la actual recesión. Es que el Senado estadounidense desbloqueó los US$ 350.000 millones restantes del plan de salvataje del sector financiero, requerido por Barack Obama para estimular el crédito inmobiliario.

La economía estadounidense requiere de un nuevo impulso para salir de su situación de recesión. Para estimular a la economía estadounidense, Obama piensa en una serie de medidas por US$ 825.000 millones con los que espera generar cuatro millones de empleos. En este sentido, ya existe acuerdo entre el equipo económico del presidente electo y la Cámara de Representantes y comprende una combinación de consumo con recorte de impuestos y asistencia alimentaria y médica. En líneas generales el plan incluye menos exenciones fiscales para las empresas y más ayuda a los estados.

Ben Bernanke, deseoso por llevar “agua para su molino”, consideró en un discurso pronunciado ayer en la London School of Economics, que este plan de estímulo económico podría ser insuficiente y que el gobierno podría verse obligado a inyectar capital adicional en bancos y firmas financieras.

Es cierto que el sistema financiero norteamericano deberá ser un sector que el nuevo presidente debe apuntalar, en un principio para despejar cualquier temor de crisis para pensar ya en lograr que el mismo reactive su capacidad de generar financiamiento para la economía, algo vital para que pueda concretarse la recuperación de la misma.

Si bien las esperanzas acerca de la recuperación de la economía estadounidense se apoyan en los esfuerzos que pueda realizar el gobierno electo, el resto de las economías pueden incidir positivamente para impulsar dicha recuperación.

A favor Obama es que contará con un contexto internacional más proclive a colaborar para lograr la recuperación de la economía global sin tener que depender dicha recuperación exclusivamente de los esfuerzos realizados por los EE.UU.

En este sentido, los principales Bancos Centrales del planeta vienen desarrollando un ciclo de recorte de tasas que aporta liquidez al sistema financiero mundial reduciendo posibles tensiones y facilitando la posible reactivación de la generación de financiamiento. Este ciclo de recortes de tasas, también se observa en la mayoría de las economías emergentes.

Por otra parte, en gran parte de los países del planeta (tanto desarrollados como emergentes), vienen apuntalando a sus economías a través de una política fiscal expansiva.

De este modo, con el impulso realizado en el resto de las economías se estará apoyando la recuperación del crecimiento económico de las mismas que implicarán un beneficio para la economía estadounidense.

Luego de comenzar a resolver los problemas más urgentes de la economía estadounidense, deberá Obama hacer frente a otros problemas tales como aquellos que inciden principalmente sobre Latinoamérica como lo son la aprobación de los TLC (todavía pendiente de aprobación se encuentra el TLC entre los EE.UU. y Colombia) y la reforma inmigratoria (existen alrededor de doce millones de inmigrantes que esperan una reforma que los incorpore legalmente a los EE.UU.).

La reforma inmigratoria no es un tema menor en una época de pérdidas de empleos que ponen recelosos a los estadounidenses de los inmigrantes ilegales que les quitan su trabajo.

El principal problema que tendrá frente así Obama y del que quizás poco podrá hacer durante su gestión es el de lograr ordenar las cuentas fiscales del país. La situación fiscal de la economía estadounidense es muy frágil. En este sentido, según el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se encuentra al borde de un problema fiscal, resultado del millonario rescate financiero que está erogando. En el reporte anual Riesgos Globales 2009 se leía: “Resulta peligroso tratar de remediar un problema inmediato, sin poner remedio a sus causas. Es igual que sembrar las semillas de nuevos problemas que podrían lesionar en el futuro próximo”.

Para este año y por el momento, se espera que el déficit fiscal en los EE.UU. ascendería a los US$ 1,2 billones. Lo preocupante es que este déficit podría ser aún mayor dada la necesidad de una política fiscal expansiva para sacar a la economía de la recesión.

Un signo positivo en materia fiscal es que Obama piensa en su solución en el largo plazo (dado que en el corto plazo existen urgencias que hacen imposible ordenar el balance fiscal). Es así que Obama, pretende convocar una “cumbre de responsabilidad fiscal” en el mes de febrero para analizar posibles soluciones a los problemas económicos a largo plazo. De esta cumbre participarían los principales legisladores encargados de asuntos económicos en el Congreso y expertos de grupos ajenos a la política

Si bien la economía estadounidense estará atravesando grandes dificultades en el corto plazo, la llegada de Obama renueva las esperanzas de que la economía de los EE.UU. comience a disciplinarse y evite de este modo encaminarse a una situación irreversible.


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