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Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Todavía se encuentra lejos de los máximos que supo alcanzar hacia el mes de abril de 2008. Sin embargo, el euro viene recuperando valor en los últimos meses frente al dólar, lo cual hace surgir inevitablemente la pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el euro?

Desde principios de marzo, Paola venía recomendando comprar euros, casi en el piso de la baja de diciembre 2008- inicios marzo de 2009 y lo podemos comprobar en este artículo “A comprar euros antes que Wall Street”

Cuando Paola hizo esta recomendación, el euro cotizaba a US$ 1,2792. El euro cotiza esta mañana en US$ 1,4235. Quienes hicieron caso a este consejo, en poco más de dos meses y medio, han podido disfrutar de una ganancia de alrededor de un 11,30% con una simple operación de divisas.

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***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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Si bien estamos viendo un comportamiento tendencial ascendente inicios de marzo, vale decir que el euro se encuentra en un nivel no muy lejano al que observaba hacia principios de año. La cotización de la divisa de la eurozona iniciaba el 2009 a US$ 1,3937. En la jornada del viernes pasado, la moneda europea cerraba a US$ 1,4138.

En este sube y baja en el que se ha conducido el euro frente al dólar desde hace unos meses, interesa descifrar si podrá mantener la tendencia actual para alcanzar sus máximos. Recordemos que en su mejor momento, el euro llegó a cotizar a US$ 1,6036 en el intradiario.

Para poder develar este interrogante, más allá de lo que nos puedan decir las gráficas, uno puede mirar las variables macroeconómicas fundamentales tanto de la economía estadounidense como de la economía de la eurozona. Estas variables, entre las que se pueden mencionar, el balance fiscal y la política monetaria, nos dan una perspectiva de la fortaleza relativa de la economía.

Para aquellos que no están muy entrenados en lo que al análisis fundamental se refiere, les ayudará saber que cuanto más débil se encuentra una economía, más difícil le resulta sostener el valor de su moneda y es por ello que se puede esperar que la misma se debilite en relación al resto de las monedas. Claro que esto no es una ciencia exacta y dicho resultado esperado puede demorar más de la cuenta en producirse por la intervención de otros factores que afectan a las fuerzas de la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Un claro ejemplo de ello lo ha observado el dólar estadounidense, cuya economía ha experimentado un gran déficit gemelo (de balanza fiscal y de cuenta corriente), financiado en una alta proporción por China. La fuerte demanda de activos denominados en dólares por parte de la economía china resultó ser el elemento clave en sostener el valor de la moneda norteamericana que de otra manera hubiera perdido con fuerza su valor.

Cuando consideramos estas cuestiones del análisis fundamental, encontramos que tanto en materia de política monetaria como en la cuestión fiscal, la eurozona se muestra más disciplinada que la economía estadounidense.

Mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, tiene mayor flexibilidad en aceptar mantener las tasas bajas por más tiempo hasta que se recupere la economía, a pesar de los múltiples riesgos que ello implica, el Banco Central Europeo, siente un cosquilleo insoportable por volver a retomar la senda de alza de tasas sin importarle demasiado las consecuencias en términos de producto. Se puede decir que el BCE está a la espera de una excusa adecuada para poder volver a subir las tasas.

En materia fiscal, si bien tanto los EEUU como la Eurozona se encuentran atravesando

altos déficits dada la necesidad de atenuar los efectos de la crisis sobre el crecimiento económico, en primer lugar, el déficit de los EEUU es claramente superior al observado en la eurozona (en los EEUU alcanzó al 12% del PBI y para el próximo ejercicio se mantendrá por encima del 8% del PBI). Por otra parte la eurozona tiene por el Tratado de Maastricht, que cumplir con un objetivo fiscal (el déficit fiscal no debe superar al 3% del PBI), que si bien ha sido superado en varios países del bloque en este período de crisis, representa un parámetro disciplinador el cual se debe cumplir de la manera más estrictamente posible.

El déficit comercial de la economía estadounidense si bien ha experimentado una leve reducción producto de la fuerte desaceleración económica, se mantiene en niveles elevados. En 2007 y 2008, el déficit de cuenta corriente estadounidense se ubicó en el 5,3% y 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), respectivamente. La zona del euro si bien ha observado déficits en 2007 y 2008 (0,2% y 0,4%, respectivamente), dicho nivel es claramente inferior que el observado en la economía estadounidense.

Una mejor perspectiva observa ésta última en términos de crecimiento ya que ha crecido con más fuerza que la eurozona durante 2008 (1,1% versus 0,8%) y tiene mejores perspectivas para 2009 y 2010 (-2,2% y 1,6% de crecimiento versus -3,0% y 0,6% para la eurozona, según Latinfocus).

Para resumir, la mayor parte de las variables macroeconómicas fundamentales estarían indicando una perspectiva de fortalecimiento relativo del euro frente al dólar. Situación que no es del agrado ni del gobierno de Obama ni de los países que conforman la eurozona, que necesitan del sector externo para recuperar lo más rápidamente posible la senda del crecimiento.

¿Debemos esperar entonces que el euro continúe con su tendencia ascendente para volver a sus niveles máximos del 2008? En principio existe margen para pensar que sí, aunque no necesariamente ello deba producirse en el corto plazo. Este comportamiento ascendente del euro frente al dólar puede demandar varios meses o quizás más que eso.

A pesar de esto, la intención de Obama por contar con un dólar fuerte y la intención de los países de la eurozona de que el euro no experimente una excesiva apreciación, más la fuerza que pueda hacer la economía china en mantener una fuerte demanda de dólares para sostener su valor, pueden evitar que se concreten las perspectivas de fortalecimiento relativo del euro.

Por otra parte, el gobierno estadounidense está desarrollando un plan de reforma fiscal tendiente a reducir su elevado déficit. Además, es prioridad para Obama recomponer la competitividad de la economía, para apuntalar su senda de crecimiento. El éxito de esta política económica puede devolverle la fortaleza perdida al dólar ¿Lo logrará? Por las dudas de que no logre este resultado, y si el euro nos tienta, es bueno recordar la recomendación de Paola y recurrir al ETF CurrencyShares Euro Trust (NYSE:FXE) que sigue la evolución del euro.

¿Puede el deterioro de la economía llevar al euro a la paridad con el dólar?

¿Puede el deterioro de la economía de la eurozona llevar al euro a la paridad con el dólar?

Buenos Aires, Argentina

27 de febrero de 2009

Un hecho ocurrido en Argentina durante el 2008 y que realmente me llamó poderosamente la atención cuando se produjeron los temores sobre la salud de la economía local invadió a los argentinos. Tradicionalmente, cuando la incertidumbre se apoderaba del contexto económico argentino, los ahorristas se volcaban masivamente a la compra de dólares ya que la moneda norteamericana ha sido tradicionalmente uno de los pocos refugios capaces de proteger la riqueza de la población. En el nuevo episodio de incertidumbre, los argentinos recurrieron nuevamente a una divisa extranjera para proteger sus ahorros, sólo que la divisa elegida no fue el dólar sino el euro.

Debo aclarar que este episodio que se observó claramente en Argentina, no se volvió a repetir en los subsiguientes momentos turbulentos del año, y difícilmente vuelva a repetirse al menos en el corto y mediano plazo.

Una de las enseñanzas que nos está entregando la crisis financiera internacional sin dudas es que la economía de la eurozona nos ha engañado haciéndonos pensar que la misma tenía una mayor fortaleza que la que realmente posee.

Seguramente muchos se preguntarán a qué me estoy refiriendo cuando hablo acerca del engaño causado por la economía de la zona del euro. Es que apenas estallada la crisis, muchos creían que estábamos frente al fin del liderazgo mundial de la economía estadounidense y con ella frente al final del predominio del dólar como la moneda líder. Ante el vacío que produciría la caída de los EE.UU. como líder mundial, la zona del euro, que insinuaba una cierta consolidación luego de casi una década funcionando como tal, prometía tomar dicho liderazgo.

En dicho contexto, el euro emergía como la nueva divisa fuerte capaz de desafiar el liderazgo del dólar. Así, como muchos recordarán, el euro rozó los US$ 1,6 hacia el mes de abril de 2008 y se mantuvo cercano a dicho valor hasta que a finales del mes de julio comenzó su caída, con intentos de recuperación de por medio, hasta alcanzar los US$ 1,27 actuales.

Pero la zona del euro no solamente estaba implicada con los activos tóxicos que produjeron la crisis subprime en los EE.UU. y que infectó su sistema financiero, sino también se ha visto afectada por la caída en la actividad económica de aquel país demostrando el alto nivel de dependencia hacia la economía estadounidense y la poca capacidad que posee la demanda interna de los países de la eurozona para compensar el debilitamiento externo.

Tal es la debilidad demostrada por la economía de la eurozona que en los últimos tiempos se ha dudado incluso sobre la sostenibilidad tanto del bloque económico como tal (debido a las consecuencias negativas que en este tipo de situaciones sufren algunas de sus economías integrantes, dada la rigidez de acción que dicha pertenencia implica), e incluso la sostenibilidad del euro.

Lo cierto es que luego de haber perdido más del 20% de su valor máximo, existe un gran debate acerca de la evolución de la relación entre el euro y el dólar. En relación a este tema existen dos elementos que hacen probable la continuidad del debilitamiento de la moneda de la eurozona en relación al dólar y que son la continuidad del contexto de incertidumbre mundial y las perspectivas de un mayor deterioro en las condiciones económicas de la eurozona.

En relación al primer factor, existe una alta probabilidad de que el contexto de incertidumbre se mantenga durante gran parte del presente año. No solamente se ha complicado el panorama para la recuperación de la economía estadounidense y mucho más para la eurozona, sino aún no ha quedado atrás la posibilidad de ocurrencia de nuevos episodios de crisis en los sistemas bancarios. Este contexto de fragilidad no hace probable pensar en una recuperación sostenible del valor del euro.

En lo que a la situación de la economía de la eurozona se refiere, las variables macroeconómicas muestran un continuo deterioro. Ello ha provocado que la confianza económica en la eurozona siga cayendo en picada y su indicador se ubique ya en los 65,4 puntos, su menor nivel desde que el mismo comenzó a ser medido en 1985.

Las economías de la región han experimentado durante el cuarto trimestre de 2008 una fuerte contracción de su producto, pero las perspectivas son aún peores para el 2009. La mayoría de las proyecciones anticipan una contracción del PBI para la eurozona que podría superar el 2%.

La debilidad de la demanda externa ha sido uno de los factores determinantes de la contracción de la economía de la eurozona. Esta debilidad del frente externo se ve reflejada en la cuenta corriente de la región que perdió su posición superavitaria y en 2008 cerró con un déficit del 0,7% en términos del PBI.

Pero no solamente las economías de la eurozona se ven afectadas por su debilidad macroeconómica, también se encuentran amenazadas por la situación por la que atraviesan las economías de Europa del este que puede incidir fuertemente en la región. En Austria, Hungría y Rumania, la situación fiscal y el estado de salud del sistema bancario son frágiles. Desde las principales economías de la eurozona, se ha garantizado la ayuda para evitar una situación de crisis. No es que Alemania y Francia sean países tan solidarios que en estos tiempos piensen en ayudar a las economías más débiles solamente por caridad, sino un posible colapso de las mismas puede implicar un impacto negativo que ahondaría la situación recesiva de las economías de la eurozona con las que existen estrechas vinculaciones (principalmente por el sector financiero).

En este contexto negativo, la esperanza para el euro proviene de lo que pueda hacer EEUU. La economía norteamericana tiene mejores perspectivas de recuperación que la economía de la eurozona, pero ello puede influir favorablemente para la recuperación del euro dado que aumenta las perspectivas de recuperación de la economía de la eurozona dada la dependencia de la misma de la fortaleza económica estadounidense. De todos modos, las dificultades por las que atraviesa la economía estadounidense a pesar de los múltiples planes lanzados, hacen difícil estimar en cuánto tiempo y con que magnitud podrá recuperarse la misma. Por otra parte, la recuperación de la economía estadounidense puede no beneficiar al euro ya que podría implicar un brusco cambio de la dirección de la política monetaria con el objetivo de evitar la generación de una nueva burbuja especulativa y que se generen presiones inflacionarias desmedidas, lo cual alentaría el fortalecimiento del dólar.

En este contexto negativo para el euro ¿Hasta dónde puede caer la divisa de la eurozona?

Si bien el euro ha perdido significativamente valor desde sus máximos, no pocos analistas consideran que aún puede seguir desvalorizándose frente a la moneda estadounidense. La visión más extrema la propuso un artículo publicado en el site argentino “Infobae” que planteaba la posibilidad de que el euro vuelva a la paridad con el dólar. En relación a ello, el site argentino reflejó las declaraciones de John Mauldin, presidente de Millennium Wave Advisors, para quien el colapso de Europa del Este tendrá un impacto demoledor sobre la banca europea. Según Mauldin: “Europa está mucho más en riesgo que los Estados Unidos ante la ausencia de capacidad financiera de muchos países para nacionalizar algunos bancos, cuyos balances superan con creces sus respectivos PBI”.

A pesar de las malas perspectivas que tiene el euro, es difícil que pueda quebrar la barrera de los US$ 1,20. Este valor actuará probablemente como una barrera de contención para la divisa europea. ¿Y si quiebra el euro los US$ 1,20? Entonces sí podrá acercarse peligrosamente a la paridad con el dólar. Para que estas especulaciones tengan posibilidades de concretarse, la primera mitad de este año será crucial. Más allá de dicho período, estas posibilidades se irán diluyendo.

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Buenos Aires, Argentina

19 de enero de 2009

En cada resurgimiento de los temores y la incertidumbre que produce la actual crisis financiera internacional, la moneda japonesa aparece como un refugio adecuado para los inversores internacionales que muestran confianza en la misma.

Haciendo un análisis de la evolución del yen en relación al dólar norteamericano y al euro desde comienzos de 2008, se encuentra que la divisa japonesa se ha fortalecido en relación a estas dos monedas a lo largo de dicho período.

Este fortalecimiento ha sido mayor en relación a la divisa europea la que cotiza actualmente a 120,8 yenes cuando a comienzos de 2008 lo hacía a 162 yenes. En el caso del dólar, el mismo cotizaba a comienzos de 2008 a 111,7 yenes cayendo actualmente a un nivel cercano a los 90 yenes.

Sin embargo, y a pesar de este fortalecimiento relativo del yen frente a dos de las principales divisas mundiales, la economía japonesa no para de acumular problemas que aumentan su deterioro y ponen en riesgo la fortaleza del yen en el mediano y largo plazo.

Como la mayoría de las economías desarrolladas, la economía de Japón ya se encuentra en recesión. Su alta dependencia del sector externo derivó en que poco se pudiera hacer para evitar esta situación de deterioro e incluso no habrá que esperar grandes resultados de las políticas de incentivo económico que buscan compensar con la demanda interna el debilitamiento desde el exterior.

Las perspectivas del crecimiento del producto en Japón son por demás desalentadoras. Para este 2009 se espera que el producto japonés alcance una contracción estimada de entre el 0,6% y el 0,8% (aunque podría ser superior de continuar deteriorándose el contexto económico).

Un dato clave para la economía japonesa lo ofrecen los pedidos de bienes de capital (maquinarias y equipos para la industria) del sector privado en Japón, indicador clave de las inversiones de las empresas, que fuera difundido la semana pasada y que registró una caída de un 16,2% en noviembre respecto al mes de octubre, lo que ha representado un retroceso inédito ya que es la primera vez desde la creación de este indicador en 1987 que dicho indicador muestra semejante deterioro mensual superando ampliamente los pronósticos sombríos del mercado.

Por su parte, la agencia Standard & Poor’s confirmó el pasado martes las calificaciones de la deuda soberana de Japón, diciendo que la posición externa del país es robusta y que su sistema financiero era relativamente sólido.

Según decía en un comunicado el analista de S&P Takahira Ogawa: “Las calificaciones de Japón reflejan nuestra opinión de que el país tiene una posición externa robusta, una economía diversificada y un sector financiero relativamente sólido”. El problema es que la tendencia muestra un inexorable debilitamiento de la posición externa del que no es clara su reversión.

El debilitamiento en la demanda externa tiene su reflejo en el deterioro continuo de la cuenta corriente que se ha venido contrayendo constantemente en los últimos 9 meses. En el mes de noviembre, el superávit de cuenta corriente observó una caída interanual del 65,9%.

En materia de comercio exterior, EE.UU. y China, dos de los principales socios comerciales de Japón continuarán reduciendo su demanda de importaciones japonesas. En el caso del primero producto de la recesión económica y en el caso del segundo, de la desaceleración en el crecimiento y del plan de estímulo económico que busca orientar la demanda interna a productos nacionales. Vale mencionar que en los primeros 11 meses de 2008, el volumen de comercio entre Japón y China se vio incrementado en un 15,2%, lo cual ha contribuido a evitar que el deterioro económico de Japón resultara ser más profundo por lo que la reversión en el crecimiento del comercio entre ambos países podría profundizar los problemas en el crecimiento económico japonés.

El deterioro de la demanda externa que ha impactado duramente sobre la economía japonesa se le agrega el deterioro fiscal producto de los esfuerzos del gobierno de Taro Aso por evitar que la recesión sea profunda y duradera.

Antes de que se desatara la actual crisis financiera internacional, Japón se había propuesto equilibrar sus cuentas fiscales para 2011. Pero la necesidad de llevar adelante una política fiscal expansiva ha hecho que recientemente el primer ministro japonés reconociera que dicho objetivo no podrá cumplirse antes del 2019.

Vale recordar que la deuda pública de Japón en relación a su Producto Bruto Interno (PBI) es la mayor que pueda tener un país desarrollado, ubicándose la misma en alrededor del 150% del producto.

Un elemento llamativo que se está produciendo en la economía japonesa es el crecimiento de los préstamos bancarios (el crecimiento interanual en diciembre de 2008 fue del 3,7%). Es que el mismo viene creciendo a ritmo récord según da cuente el site “Reuters”, en medio de las turbulencias. La explicación de este fenómeno se basa en que existe un fuerte aumento en la demanda de crédito por parte de las empresas que han sido desplazadas de los mercados financieros internacionales.

Las empresas acuden al sistema bancario para hacerse de liquidez por si las condiciones empeoran. Pero esta misma situación genera temores entre quienes observan en incremento en el endeudamiento de las mismas aumentando la incertidumbre e inestabilidad.

Por otra parte, la situación política en Japón no es la ideal. El gobierno de Taro Aso recibe presiones por parte de la oposición para que disuelva la cámara baja y convoque a elecciones generales anticipadas.

Estas presiones se apoyan en el bajo índice de popularidad del gobierno japonés que se ubica en el 19,1% (nivel más bajo de los últimos ocho años). Aso ha reiterado en numerosas ocasiones que convocará elecciones una vez queden aprobados en la dieta los presupuestos generales extraordinarios de Japón, que incluyen un paquete de estímulo económico ante la crisis global, y el presupuesto para este año.

Por si los problemas mencionados fueran pocos, la economía japonesa sufre de un significativo envejecimiento poblacional dada la baja tasa de natalidad del país y la longevidad de sus habitantes. Actualmente las personas mayores de 70 años representan el 15,8% de la población (poco más de 20 millones de personas). Esta situación amenaza con provocar nuevos inconvenientes para la sostenibilidad de la economía japonesa en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas mencionados evidencian un sensible deterioro en los fundamentales macroeconómicos del país y hacen prever perspectivas negativas para los mismos.

Con estas perspectivas negativas en los fundamentales macroeconómicos, la divisa nipona enfrenta un futuro altamente probable de debilitamiento frente a las principales monedas mundiales.

Y mientras la economía china sigue creciendo y fortaleciéndose (a pesar de los problemas que le generara la actual crisis), no resultaría extraño que en unos años más el yuan pueda disputarle el liderazgo regional al yen como divisa internacional. ¿Podrá el gobierno de Japón revertir esta situación?


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