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Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”? Un tercio de la población estadounidense se encuentra seriamente amenazada por las dificultades fiscales en los Estados donde residen, los que tendrán que ajustar seriamente su cinturón de gastos si no quieren declararse en bancarrota. ¿Contraestímulo fiscal?

Los problemas fiscales para los Estados Unidos, lejos están de atenuarse. Por el contrario, como si fuera una enfermedad, se está extendiendo entre varios estados que, liderados por California, encuentran que equilibrar sus cuentas, es una de las misiones más difíciles en el inicio de la postcrisis. ¿Ensayarán una solución a la Argentina?

A nivel del Estado nacional, el déficit público sigue en una preocupante tendencia alcista. Según daba cuenta el Wall Street Journal, las cuentas públicas arrojaron en el mes de octubre un rojo de US$ 176.360 millones casi cuadruplicando el rojo del mes de setiembre que había sido de US$ 46.000 millones y las señales de moderación y disciplina que se le reclama al gobierno de Obama, parecen quedar para más adelante.

A nivel estatal, la situación aparece en algunos casos incluso más graves que lo observado a nivel federal. Darrell Preston comentaba en un artículo para Bloomberg que los estados están cerrando el año fiscal con un déficit de US$ 250.000 millones.

La CNN dio a conocer un estudio realizado por Pew Center que revela que 10 estados se encuentran en una situación de crisis fiscal que los puede llevar a la bancarrota.

La lista del miedo la integran Arizona, California, Florida, Illinois, Michigan, Nevada, New Jersey, Oregon, Rhode Island y Wisconsin. Y en la lista siguen otros cinco estados cuya situación no es demasiado mejor a la que evidencian los aquí mencionados. Los estados más comprometidos con el déficit fiscal son California, Illinois y Arizona con un bache fiscal del 49,3% para California, 47,3% para Illinois y 41,1% para Arizona.

Seguramente muchos ciudadanos estadounidenses se estarán preguntando en estos momentos ¿Cómo es que ha llegado a esta situación de descalabro financiero en los estados?

Lo que les ha ocurrido a buena parte de los estados en problemas, lógicamente no responde a una única causa. Tampoco se puede afirmar que no tienen sus gobernantes responsabilidad alguna sobre la situación. Todo lo contrario, la falta de previsión pone a muchos estados en una situación de cuasi bancarrota.

Los problemas en sus mercados laborales con una elevada tasa de paro, que a su vez es uno de los elementos que derivan en una alta tasa de ejecuciones inmobiliarias y de quiebras de empresas, han golpeado las arcas públicas por los menores ingresos que se generan. Si a esto le sumamos los problemas en la administración de los recursos públicos que se han observado en los estados, tenemos entonces el cóctel explosivo que están sufriendo por estos momentos.

La caída en los ingresos estatales, promedió el 16,6% en el segundo trimestre del año, según el relevamiento realizado por el Rockefeller Institute. Pero tan preocupante como la caída en los ingresos fiscales es su evolución esperada para los próximos meses.

Un reporte del Securities Industry and Financial Markets Association muestra un panorama poco alentador al destacar que: “A pesar del aparente retorno del crecimiento en la economía de los EEUU, la recuperación del empleo y los salarios –dos de los factores más importantes de las finanzas de los estados- se demorarán por bastante tiempo”.

En el mes de julio el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, aplicó una solución a la Argentina, al menos temporal, para sus cuentas fiscales que consistió en la emisión de pagarés (en Argentina, las famosas cuasimonedas). En ese momento, del estado, John Chiang decía al respecto: “Los pagarés son una señal de que el estado está siendo manejado de mala manera” al tiempo que advertía sobre una posible rebaja en la nota de la deuda de California.

El caso de California es el más conocido, por la importancia que representa dentro de los EEUU. Schwarzenegger, se ha visto obligado a aplicar fuertes e impopulares recortes en el gasto público, afectando a ámbitos esenciales del llamado “Estado de Bienestar”, como los son los gastos en educación y en servicios sociales. La profundidad del bache presupuestario hace que los recortes realizados hasta el momento resulten insuficientes y se tengan que pensar en nuevas reducciones de gastos. Así y todo, el gobierno de California prevé un déficit público de entre US$ 12.400 millones y US$ 14.400 millones en 2010.

Para graficar la seriedad de los problemas financieros en otros estados, el gobierno de Arizona piensa en arrendar el edificio del Congreso para recaudar dinero, mientras que en el estado de Michigan ya se anunció la disminución de gastos en escuelas y en hospitales.

El riesgo que existe en torno a la necesidad de un fuerte ajuste fiscal por parte de una gran parte de los estados es que el mismo ajuste termine por provocar un círculo vicioso dentro de la economía y de este modo, que imponga un freno a las perspectivas de recuperación de la economía de los EEUU.

¿Qué deben hacer los gobernadores? El conflicto de ideas es importante. Lo que aparece como una medida mejor vista es que los gobiernos de los estados en problemas decidan recortar sus gastos para ajustar sus balances fiscales. El problema es que esta decisión puede profundizar la situación de recesión económica con nuevos efectos negativos sobre la recaudación. La alternativa pasa por posponer todo ajuste hasta que la economía cobre fuerza y no sufra demasiado con los recortes en los gastos.

Para Susan Urahn, directora del Centro Pew afirmaba: “Las decisiones que adopten esos estados mientras intentan salir adelante de la recesión tendrán un papel primordial en qué tan rápido se recuperará toda la nación”.

Por lo pronto, varios de los estados, para mal o para bien, ya han comenzado a actuar inclinándose por el camino de los recortes en los gastos y el aumento de sus impuestos (algo que Keynes no les hubiese aconsejado).

Scott Pattison, vocero del National Association of State Budget Officers vaticinaba que lo peor aún no llegó para los ciudadanos: “Hemos visto los peores números rojos en 10 años, y es seguro vendrán días con miles de despidos en el sector público y recortes de servicios sociales”.

¿Estará en las finanzas de los estados de EEUU el origen de una nueva recaída en la economía estadounidense? Este riesgo estará latente más allá del camino elegido por los diferentes gobiernos. La economía estadounidense debe salir cuanto antes de la situación de recesión para comenzar a implementar medidas de ajustes profundas y así comenzar a desterrar las numerosas amenazas que la rodean.

Horacio Pozzo

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Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001

Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001

Volver al futuro: La Argentina va hacia el 2001 23 Julio 2009

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Las tensiones en la economía argentina siguen en aumento y el gobierno decide redoblar la apuesta. También los analistas externos redoblan su apuesta y ven cada vez más probable una crisis en el país, a menos que el gobierno recapacite y se decida a cambiar hacia un comportamiento más disciplinado. Esta última posibilidad tiene una probabilidad de ocurrencia mayor a cero sólo para los más optimistas.

Desde el gobierno se insiste en la postura de “todo está bien” en la economía, aunque ello ya no lo cree nadie. El pasado martes, Oliver Balch reflejaba para el Financial Times, los temores acerca de una recesión profunda y larga en la Argentina “a pesar de los esfuerzos por parte del gobierno de pintar un escenario muy diferente”.

Balch al igual que aquellos analistas que reportan para el exterior, ya no miran las cifras del Indec. No pierden el tiempo en hacerlo y prefieren confiar en las consultoras privadas, que con sus limitaciones de recursos, ofrecen datos mucho más reales que los oficiales. Así llega a la conclusión de que “los últimos datos privados muestran que una significante caída en los ingresos fiscales, las importaciones y la actividad industrial que indica que la economía argentina está yendo hacia su mayor contracción luego de cinco años de crecimiento consecutivo”.

Estos mismos temores que se tienen desde el exterior es lo que ha producido la salida de capitales de inversores extranjeros del país. Pero lo peor es que también ha provocado la salida de dólares de residentes argentinos hacia el exterior.

En este contexto, aparece cada vez más como una muestra de falta de sentido común el plan de repatriación de capitales lanzado hacia finales de 2008 por el gobierno nacional. No hace falta que les comente acerca de los resultados. No existe un mínimo de racionalidad para traer capitales a un país que se esfuerza al máximo por desalentarlos. Menciono este tema como una muestra de los graves errores de inconsistencia en las decisiones de política económica del actual gobierno ¿A quién se le puede ocurrir lanzar un plan para que vuelvan aquellos capitales que huyeron de una Argentina en la que no confiaban para volver ahora a esta Argentina que es menos confiable que la anterior?

La fuga de capitales desde Argentina no se detiene. En el segundo trimestre se contabilizaron oficialmente una salida de divisas por US$ 6.300 millones y para los analistas privados: “Buena parte de la culpa por las preocupaciones del mercado se apoyan en la alegada manipulación de los datos económicos oficiales por parte de la administración de la presidente Cristina Fernández de Kirchner”.

Por este motivo, la reforma del Indec se ha puesto en el centro de la discusión. Desde la oposición se persigue una mayor transparencia de las cifras oficiales, pero la respuesta oficial dista de ser satisfactoria. La decisión del gobierno de dejar en manos del ministerio de Economía, el manejo del Indec, dista bastante de otorgarle la libertad necesaria para recobrar la credibilidad perdida. Dentro de la nueva propuesta se contempla que el organismo sea asesorado por universidades nacionales y que Norberto Itzcovich, técnico que trabaja hace 17 años en el organismo (vinculado, según se comenta, al polémico ministro de Comercio Interior Guillermo Moreno), sea el nuevo director del organismo.

Realmente la propuesta es pobre porque el verdadero problema del Indec no era la falta de técnicos capacitados (de hecho, el instituto era uno de los más respetados en Latinoamérica), sino la intromisión del gobierno en la elaboración de la información económica. Con sólo devolverle al Indec la autonomía perdida, el problema queda solucionado, por lo que este tipo de proyectos no hace otra cosa que sembrar mayores dudas.

Los resultados electorales habían traído la esperanza de cambios en la gestión del gobierno, pero luego de tres semanas, desde el gobierno sólo se han realizado varios cambios con el único objetivo de que nada cambie.

Y como nada cambia, el temor de lo inevitable sigue invadiendo de temor a los ahorristas que buscan la manera de salvar lo suyo invirtiendo en dólares y buscando la forma de seguir sacándolos al exterior.

Para este problema de la incertidumbre en el contexto local, el gobierno ha decidido, como no podía ser de otra manera, redoblar su apuesta y extremar los controles y regulaciones sobre la compra de dólares. Ya se han lanzado más de media docena de medidas entre normativas, regulaciones y controles (incluso informales), para disuadir la demanda de dólares. Ciertamente no parecen ser medidas oportunas en tiempos en donde el mercado demanda previsibilidad y transparencia. En este sentido para Rodrigo Álvarez, analista de Ecolatina, entrevistado por Infobae: “Los controles del Gobierno hacen más explícita la situación y por lo tanto podría profundizar la fuga”.

Para peor, las medidas de control de la demanda de dólares incentiva el crecimiento de la economía informal. Orlando Ferreres le decía a Infobae lo siguiente: “Claramente se abre la brecha entre el mercado oficial y el paralelo. Lo mejor siempre sería generar confianza y la forma más rápida de hacerlo es a partir de la restauración del INDEC, luego debería acordarse con el FMI, el Club de París, y los holdouts”.

La salida de capitales no alcanza a ser el único problema de una economía argentina cada vez más tensionada. La cuestión fiscal se debilita cada vez más y el deterioro de la situación social amenaza con retornar a niveles del 2001. La economía argentina ya se encuentra en recesión, aunque se lo niegue, y desde el sector privado se adelanta una contracción de entre el 2% y el 3% para este año.

Argentina vuelve a repetir muchos de los errores que la llevaron a la crisis del 2001. En el trabajo que realizamos y titulamos “Argentina Default 2001″, que en breve estaremos entregando de manera gratuita a nuestros suscriptores, analizamos los motivos que llevaron al país a la crisis del 2001 y a la luz de los mismos, identificamos los factores de riesgo que hoy pueden llevar a la Argentina a repetir la situación de crisis.

La diferencia entre la Argentina del 2001 y la del 2009 es que en el caso actual el gobierno cuenta con todas las herramientas necesarias para evitar el colapso, sólo que se niega a utilizarlas en una postura inexplicablemente obstinada. Todo hace indicar que se repetirá la historia ¿Se podrá cambiar a tiempo?

En contextos de crisis una parte de sus ahorros dejó los bancos para estar en su poder, el problema es ¿qué hacer ahora con él?

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Horacio Pozzo

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?
5 Mayo 2009

Luego de la terrible crisis del 2002 los argentinos le habían perdido la confianza a las entidades bancarias. Los bancos argentinos han tenido que trabajar duro para restablecer los vínculos con la sociedad argentina.

Si bien las entidades bancarias tuvieron una responsabilidad concreta en la crisis que decretara el final de la convertibilidad, el gobierno argentino aparece como el principal responsable de la misma. Pero el gobierno argentino no solamente fue el causante de la crisis, sino que además fue el gran responsable de la situación de deterioro del sector bancario, al obligar a las entidades a adquirir deuda pública (de alto riesgo) ante la ausencia de un prestamista para el Estado.

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Si el gobierno ha sido el responsable destacado de que el sistema bancario argentino estuviera a poco del abismo (de hecho, varias entidades bancarias cayeron en él), se puede pensar que entre las entidades bancarias y el gobierno argentino también se rompió el vínculo de la confianza. Ello en los hechos no fue tan así ya que la crisis ha generado el surgimiento de nuevas entidades de capitales nacionales que se beneficiaron ampliamente con el nuevo modelo de país.

Mientras la economía marchaba sobre ruedas y todo era crecimiento, no había motivo para la desconfianza, pero en tiempos de necesidad la situación cambió radicalmente. Los nuevos banqueros argentinos hasta el momento han sido casi espectadores testigos de cómo el gobierno ha ido echando mano a cuanto recurso pudiera conseguir para equilibrar sus cuentas.

Como aquel amigo que se encuentra en graves problemas financieros, el gobierno argentino decidió realizar lo que se podría considerar un “default amigable”. En realidad, según dio a conocer el periódico “La Nación”, lo que hizo el gobierno fue refinanciar los vencimientos de este año que tenía con la Anses por un valor de $ 8.450 millones, los cuales pagaría en 2016 (imagino que la presidente habrá dicho “total, que se arregle el próximo gobierno”). No solamente, el gobierno decidió no devolver el dinero que los futuros jubilados le prestaron, sino que además, buscará que estos pobres jubilados le vuelvan a prestar más fondos.

Lo que ocurre con los fondos de la Anses, merece la siguiente reflexión: ¿Es este nuevo sistema público de seguridad social mejor que el sistema de AFJP? Definitivamente no, y lamentablemente eso lo comprobaremos posiblemente en un par de años.

Las fuentes de financiamiento se han ido agotando y todos saben que el gobierno necesita continuar captando fondos. La alternativa de disciplinar más el gasto público no es una opción que se maneje y mucho menos ante la inminencia de las elecciones.

No se sabe a quién se le ocurrió, pero desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que sigue contando las monedas para llegar a equilibrar las cuentas, se habría comenzado a mirar hacia el sistema bancario.

El sector bancario argentino, que parece haber aprendido la lección, ante el nuevo contexto de volatilidad tanto interna como externa, decidió tomar una actitud preventiva y mantenerse líquido para responder a eventuales shocks negativos que puedan afectarlo sin tener que recurrir a la mano salvadora del Banco Central.

Es así que, para prepararse a enfrentar posibles situaciones de estrés, las entidades del sistema optaron por mantener un significativo nivel de liquidez, cuyo valor asciende actualmente a los $ 82.000 millones (sumando efectivo más depósitos en cuenta corriente en el BCRA, los pases netos y los resultados por Lebac y Nobac), según surge de una nota publicada por “El Cronista”, escrita por Leandro Gabin.

El mismo periódico recoge una declaración hecha hace unos días por Cristina Fernández de Kirchner que dejó bastantes intranquilos a los banqueros: “Los bancos se sientan sobre la liquidez por temor a caer, y si no la hay para la economía real es el Estado el que tiene que volver a dotar a esa economía”.

Llenos de resignación, los banqueros ya se preparan a levantar el teléfono y atender este pedido del gobierno que en este contexto parece inevitable.

Un dato más, que probablemente alimente aún más los temores de los banqueros en Argentina: en el día de hoy se conocerá oficialmente el dato de recaudación impositiva. Sin embargo, ayer fue adelantado por la presidente que destacó que el mismo observó un crecimiento interanual del 13,9%. Limpiando un poco este dato considerando que la inflación real (no la reconocida por el Indec), en Argentina se mantiene por encima del 15% y teniendo en cuenta que la recaudación del mes de marzo de 2008 no contenía un buen porcentaje de los ingresos por seguridad social, el dato no puede hacer otra cosa que generar preocupación a pesar de que Cristina Fernández de Kirchner diga: “Todos se sorprenden de la fortaleza que estamos evidenciando”.

Para tener una idea del estancamiento observado por la recaudación impositiva en el mes de abril, basta recordar que en el mes de marzo la misma había experimentado un crecimiento interanual del 23%.

Varios de los problemas que enfrenta la economía argentina fueron generados desde adentro por errores de política económica. Por lo que se puede percibir, se seguirán acumulando nuevos errores en las decisiones de política económica que seguirán impactando en la economía.

Sin dudas, si el gobierno decide recurrir al sistema bancario argentino para financiarse, podría estar agravando la situación adversa que enfrenta el sector privado. Es que ello puede provocar un efecto desplazamiento del crédito privado (crowding out), que limitará aún más el acceso al crédito para los privados. Quizás se pueda pensar que esto no sucederá ya que el gobierno pretenderá hacerse de parte de la liquidez, pero las entidades pretenderán recuperar parte de la liquidez (y máxime si el gobierno toma dicha medida que aumenta los riesgos en la economía), reduciendo su cartera crediticia privada. Así, el menor acceso al crédito puede poner a un sector de las empresas en dificultades aumentando el riesgo de quiebra.

Si uno quiere hacer una revisión de lo que ha sido hasta el momento la gestión de Cristina Fernández de Kirchner al frente de la presidencia argentina observará como las decisiones que se han ido tomando en todo este tiempo (retenciones móviles, estatización del sistema de AFJP, continuidad de la indisciplina fiscal, entre las más destacadas), no han hecho otra cosa que tensar aún más el contexto interno (el cual, se debe reconocer, sufrió con fuerza el shock externo), obligándola a tomar decisiones cada vez más arriesgadas. ¿Podrá darse cuenta a tiempo de esto para poder cambiar?

¿Puede Ecuador ir hacia una desdolarización de su economía?

¿Puede Ecuador ir hacia una desdolarización de su economía?
Buenos Aires, Argentina
15 de diciembre de 2008
La decisión del presidente ecuatoriano Rafael Correa, de no pagar los vencimientos de la deuda externa de su país, generó cataratas de interrogantes acerca de dicha decisión, las cuales intentaré descifrar en el presente artículo.
¿Está justificada la decisión de Ecuador de no pagar los servicios de su deuda externa?
Ecuador ya se encuentra en default. El viernes, según se podía leer en el portal del periódico ecuatoriano “El Comercio”, había declarado Correa que no pagaría los servicios por los bonos Global 2012, por un valor de US$ 30,6 millones. De este modo, el país entra en default por sexta vez en su historia.
En el día de hoy, el presidente Rafael Correa tenía tiempo hasta las 10 hs. para abonar US$ 30,9 millones de intereses de los bonos de deuda Global 2015. Pero el presidente ecuatoriano decidió no pagar la deuda diciendo estas palabras: “Yo di la orden… así que el país está en default (moratoria) de su deuda externa”.

Lógicamente, Ecuador tiene en estos momentos un índice de calificación de riesgo que está en la categoría CCC, es decir, país de altísimo riesgo.
¿Es acertada la decisión de Correa de no pagar los servicios de la deuda externa?
La historia demuestra que nunca resulta acertada una decisión de no pago de deuda. Aunque parezca que pueda resultar beneficioso en el corto plazo, las consecuencias del incumplimiento para con las obligaciones internacionales se hacen sentir a futuro sobre la economía incumplidora.
¿Qué implicancias tiene para la economía ecuatoriana el no pago de la deuda?
Obviamente, con esta decisión Correa está adquiriendo un mayor costo financiero sobre las futuras emisiones de deuda que su país pretenda hacer (cuando el mercado desee volver a abrirle sus puertas). Este antecedente implica que Ecuador es un país riesgoso, y como tal deberá pagar una prima de riesgo adicional por dicha condición.
En relación a lo anterior se puede decir que Correa está cerrando con su decisión prácticamente toda posibilidad de financiamiento externo, muy necesario para que la economía ecuatoriana siga funcionando.
El mayor acercamiento a Chávez que Correa produce (al menos a los ojos del mundo), con esta determinación de no pagar los servicios de la deuda, atenta contra el ingreso de capitales destinados a inversión en la economía real ecuatoriana.
Pero no solamente se limita la inversión extranjera en la economía de Ecuador, sino también los empresarios locales reducirán sus planes de inversión ante un eventual aumento de la volatilidad e incertidumbre en la economía. Ello se traduce en un menor crecimiento para los próximos años.
Por lo visto, la ecuación parece ser bastante negativa, para las perspectivas de la economía ecuatoriana, ya que los costos superan ampliamente los beneficios del no pago.
Pero para Ecuador, el no pago de la deuda no es el único problema que debe enfrentar. La crisis financiera internacional ha golpeado fuerte a la economía ecuatoriana produciendo una fuerte caída en sus exportaciones y en el volumen de sus remesas. Las remesas se han reducido en el acumulado del año, un 4,03%.
Frente al deterioro de la economía ecuatoriana, existe una idea que por el momento no se está evaluando abiertamente pero que representa una alternativa viable en momentos en que un ajuste resulta necesario. Y dicha alternativa es la desdolarización de la economía ecuatoriana.
La posibilidad de que Ecuador decida desdolarizar su economía, genera tantos beneficios como riesgos. La desdolarización de la economía le permitiría mayor flexibilidad al gobierno para ajustar el valor de su moneda de modo tal de lograr un tipo de cambio competitivo que potencie el crecimiento de la economía ecuatoriana vía la demanda externa.
Por otra parte, se debe considerar que la desdolarización de la economía ecuatoriana implica un riesgo ante la falta de disciplina en el manejo de la política monetaria que puede derivar en una alta inflación y en la desconfianza sobre la economía.
Ecuador se encuentra frente a un momento clave en el desenvolvimiento de su economía, por eso es que resultará clave para la misma que el gobierno ecuatoriano se comporte de manera prudente.

¿Es tan vulnerable Argentina?

Nota de la Editora : la situación en la Argentina está rayando el default, sino inmediato, uno probable futuro, de continuar con este escenario de inseguridad institucional, financiera, económica, política, social (¿queda algo sin mencionar?). Nos pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com

¿Es tan vulnerable Argentina?
Buenos Aires, Argentina
14 de noviembre de 2008
Últimamente, la tarea de las calificadoras de riesgos no es algo que me llame a admirarlas. Sinceramente agregan poco al análisis y eso es una cuestión preocupante ya que en los últimos tiempos han dejado de cumplir la función para las que realmente están en el mercado.
Cuando se desató la crisis, las calificadoras de riesgos quedaron en el ojo de la tormenta ya que no habían podido detectar los grandes riesgos de aquellos activos financieros que ellas mismas calificaban como AAA. Ello les hizo perder la poca credibilidad y prestigio que les quedaba.
Tal es el deterioro de las calificadoras de riesgos que la Comisión Europea (CE) acaba de proponer una reforma para las mismas, considerando en ella, una serie de medidas que tiendan a garantizar la independencia de estas empresas respecto a las entidades financieras que evalúan, con el objetivo de aumentar la credibilidad de sus análisis y evitar sesgos que deriven en nuevos episodios de crisis producto de la toma de un mayor nivel de riesgo en relación al aconsejable.
Pero más allá de las múltiples críticas que les podemos hacer a estas compañías, las mismas siguen con vida y analizando la calidad tanto de activos financieros corporativos como soberanos.
Y en el día de ayer, Moody´s, la calificadora de riesgo que, según el site argentino “La Nación”, tradicionalmente ha sido más dura con la Argentina, consideraba que el país tiene una probabilidad elevada de incurrir en default, aunque probablemente el mismo no ocurra inmediatamente. Al menos eso es lo que afirma Gabriel Torres, el vicepresidente y analista de la firma, encargado de la realización del informe.
Luego de lo manifestado por Moody´s, el site argentino “La Nación”, consultó a Erich Arispe, analista principal de Fitch Ratings para el país quien también reconoció un mayor riesgo de default por parte de Argentina y fue contundente al declarar: “Siempre fuimos de la opinión de que el modelo que arrancó en 2003 no era sostenible en el tiempo y que iba a ser más vulnerable en un ambiente internacional menos positivo”.
¿Es tan vulnerable Argentina como para incurrir en un nuevo default?
Más allá de lo criticable que pueda ser el rol de las calificadoras en los últimos tiempos, en este caso, para la Argentina, entiendo como muy acertado el análisis de Moody´s.
¿Por qué Argentina es tan vulnerable? Para Torres, por sus instituciones débiles, la falta de fuentes de financiamiento y la imprevisibilidad, Argentina tiene una alta vulnerabilidad.
La situación es tan preocupante, que para Torres, el país está a un shock del default. Y este shock no es tan improbable, ya que, según afirma, una caída adicional en los precios de los commodites o una fuerte desaceleración de la economía que la lleve hacia la recesión, complicarían las necesidades de financiamiento del país y con lo cual, sus riesgos de default se incrementarían considerablemente.
La Argentina se encuentra hoy en una situación muy comprometida. Y lo que es peor, es que dicha situación es en casi su totalidad, autogenerada.
Argentina está pagando con el riesgo de caer en default nuevamente, todas sus provocaciones realizadas para con el mercado. Así ha pretendido controlar la inflación fijando precios que en casi ningún momento se mantuvieron bajo control, han pretendido impulsar la inversión, la misma que ahuyentaron con sus cambios repentinos e inesperados de sus reglas de juego y con la inestabilidad macroeconómica autoprovocada, en primer lugar, por el descontrol inflacionario.
A los desajustes antes mencionados, hay que sumar el deterioro que sufre tanto desde el frente fiscal como externo, aunque los indicadores digan lo contrario. En el caso de las cuentas fiscales, si bien los ingresos impositivos siguen en aumento, los componentes vinculados al consumo se debilitan día tras día. Mientras que por el sector externo, la alta dependencia de los commodities agrícolas y el deterioro de la economía mundial, harán sufrir a la Argentina.
Al deterioro observado en la economía argentina, hay que sumarle lo que ocurre en el mercado de divisas y en el sistema financiero, en donde el Banco Central de la República Argentina, lucha sólo por mantener el tipo de cambio y evitar que sigan saliendo depósitos del sistema. Para lograr ambos objetivos, además de imponer nuevas limitaciones en la adquisición de divisas, la autoridad monetaria de Argentina debió convalidar tasas de interés más que elevadas.
Las tensiones en el mercado financiero argentino, provocó una severa restricción en el crédito tanto para el consumo (aunque el consumo ya se venía debilitando lo cual calmó a la demanda de financiamiento), como para la inversión.
En resumidas cuentas, el escenario económico de Argentina está inundado de tensiones y situaciones críticas. El país está en su punto más vulnerable de esta nueva etapa post convertibilidad. El país sigue reclamando a gritos soluciones de fondo y no meros remiendos que terminan generando nuevos problemas. ¿Logrará el gobierno argentino reaccionar a tiempo?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

http://www.latinforme.com/articles/%c2%bfes-tan-vulnerable-argentina/3647


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