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¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana?

¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana?

¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana? Tantas crisis ha padecido el sistema financiero latinoamericano, que paradójicamente (o probablemente no), en una de las peores crisis financieras de la historia, se ha mantenido al margen, observando una saludable fortaleza. Sin dudas un éxito que merece ser reconocido y analizado en perspectiva para lo que viene.

Ricardo Marino, presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), reconocía lo logrado por el sector bancario latinoamericano en un seminario realizado en Madrid: “Aprendimos mucho con las crisis de volatilidad del pasado y vemos que la banca hoy es parte de la solución y no del problema”.

Como cada vez que se alcanza un éxito, en la hora de los reconocimientos, los gobiernos latinoamericanos (en líneas generales ya que como siempre, existen excepciones), tienen un gran mérito.

La decisión de optar por políticas macroeconómicas más sanas es la mejor alternativa que pueden seguir los gobiernos para mantener la estabilidad de la economía y es la opción que esta vez han elegido casi todos los gobiernos latinoamericanos. Ello contrasta con la vieja tradición de buscar resultados inmediatos típico de décadas pasadas en donde la política económica terminaba generando graves daños en el mediano y largo plazo, encontrando su desenlace en una nueva situación de crisis.

La política monetaria ha hecho sin dudas su parte también y merece reconocimiento. La utilización de las metas de inflación en la mayor parte de las economías, ha dotado de mayor transparencia a la política monetaria. Las familias y empresas, y las entidades bancarias, lograron contar con una referencia clara de lo que podían esperar en materia inflacionaria y en base a esta mayor previsibilidad mejoraron la eficacia en sus decisiones de consumo e inversión, dos componentes que han aumentado al reducirse el ahorro precautorio derivado de la incertidumbre que genera el contexto.

Al esfuerzo realizado por los gobiernos se le ha sumado el buen comportamiento de las entidades bancarias que evitaron tomar riesgos excesivos. Claro que en este punto, también han jugado su papel los sistemas de regulación y supervisión bancaria. Por eso en la región no se registraron casos de quiebras de instituciones financieras ni entidades afectadas por los activos tóxicos en sus hojas de balances.

Para lograr alcanzar la situación actual para el sistema bancario latinoamericano, sin dudas no existen atajos y la banca latinoamericana ha dado los pasos precisos para su consolidación.

Por la salud de estas entidades bancarias, es que no tienen que atravesar por la etapa que están enfrentando las entidades bancarias de las economías desarrolladas (principalmente en Estados Unidos y Europa), de tener que sanear sus balances.

Y esta saludable situación de la banca les permite dedicarse a eso que les da la razón de ser que es generar intermediación financiera para apuntalar al crecimiento y desarrollo de las economías.

Según la información que recoge el Banco Central de la República Argentina, el crédito al sector privado asciende en Latinoamérica al 34% en términos del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que dicho ratio en la Europa emergente es del 59%, en Asia emergente del 86% y en los países desarrollados alcanza al 131%.

El bajo nivel de crédito al sector privado en términos de PBI indica el potencial de crecimiento que el mismo tiende, y por ende, el potencial de expansión de la banca en Latinoamérica. El nivel de bancarización en la región sigue en aumento aunque aún resulta insuficiente. Por otra parte, la mejora en la situación social de los países latinoamericanos, que se consolidará luego de la crisis, aumentará la demanda de los productos bancarios.

El aumento del crédito en las economías latinoamericanas se desarrollará apoyado en el desarrollo de las economías y la ampliación de la demanda y la oferta crediticia. El crecimiento de la economía implica por lógica la necesidad de financiar la mayor actividad tanto por el lado del consumo como por el lado de la inversión. En cuanto a la ampliación crediticia, ello se refiere al surgimiento de nuevas líneas crediticias de largo plazo y adecuadas a las necesidades de la demanda (por ejemplo, con períodos de gracia para el financiamiento de inversiones).

Salvo que ocurra una catástrofe, las economías latinoamericanas entrarán luego de superar la crisis financiera internacional en un círculo virtuoso en donde el crecimiento de la intermediación se traduzca en mayor crecimiento y dicho mayor crecimiento fortalezcan el desarrollo de la intermediación financiera.

Pero la banca latinoamericana no solamente tiene en mente crecer puertas adentro incrementando el volumen de créditos y depósitos. La internacionalización de las entidades bancarias se encuentra dentro de su estrategia de expansión. Así como en la década del 90´ varias entidades europeas llegaban hacia la región estableciéndose en varios países latinoamericanos a la vez, ahora es cuando varias de las entidades de los países de la región buscarán expandirse, en primer lugar, dentro de Latinoamérica tal como lo ha hecho el ITAUUNIBANCO (BVSP:ITAU3; NYSE:ITU), y luego, por qué no, hacia tierras afuera de la región.

El sistema bancario latinoamericano aprendió muchas lecciones a lo largo de su historia. Con la crisis financiera internacional, existe la sensación de que ha finalizado una etapa en la banca latinoamericana en donde ha llevado adelante su consolidación. Ahora se inicia una etapa de crecimiento y expansión que probablemente la ubique al nivel de la banca de las economías desarrolladas en sus buenos tiempos.

Estas son nuestras opciones de inversión

Soy Paola Pecora, editora de Latinforme.com y quiero decirle algo: como inversora y analista de mercados, me aferro a lo que creo y sigo mi propio análisis e investigación. Invierto profesionalmente desde 1990, y vengo ayudando a inversores como usted, desde 1996.

Con mi equipo hemos estado viendo algunas buenas compañías en las cuales invertir, y que generarán buenas ganancias en los próximos 6 meses. Pero éste es el momento de hacerlo, por eso si quiere seguirme, y formar parte de los nuevos inversores que comenzarán a incrementar su capital siguiendo las recomendaciones de Valor Global , le sugiero que se tome 2 minutos para leer lo que sigue aquí…

¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana?

¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana?

¿Nace una nueva etapa en la banca latinoamericana? Tantas crisis ha padecido el sistema financiero latinoamericano, que paradójicamente (o probablemente no), en una de las peores crisis financieras de la historia, se ha mantenido al margen, observando una saludable fortaleza. Sin dudas un éxito que merece ser reconocido y analizado en perspectiva para lo que viene.

Ricardo Marino, presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), reconocía lo logrado por el sector bancario latinoamericano en un seminario realizado en Madrid: “Aprendimos mucho con las crisis de volatilidad del pasado y vemos que la banca hoy es parte de la solución y no del problema”.

Como cada vez que se alcanza un éxito, en la hora de los reconocimientos, los gobiernos latinoamericanos (en líneas generales ya que como siempre, existen excepciones), tienen un gran mérito.

La decisión de optar por políticas macroeconómicas más sanas es la mejor alternativa que pueden seguir los gobiernos para mantener la estabilidad de la economía y es la opción que esta vez han elegido casi todos los gobiernos latinoamericanos. Ello contrasta con la vieja tradición de buscar resultados inmediatos típico de décadas pasadas en donde la política económica terminaba generando graves daños en el mediano y largo plazo, encontrando su desenlace en una nueva situación de crisis.

La política monetaria ha hecho sin dudas su parte también y merece reconocimiento. La utilización de las metas de inflación en la mayor parte de las economías, ha dotado de mayor transparencia a la política monetaria. Las familias y empresas, y las entidades bancarias, lograron contar con una referencia clara de lo que podían esperar en materia inflacionaria y en base a esta mayor previsibilidad mejoraron la eficacia en sus decisiones de consumo e inversión, dos componentes que han aumentado al reducirse el ahorro precautorio derivado de la incertidumbre que genera el contexto.

Al esfuerzo realizado por los gobiernos se le ha sumado el buen comportamiento de las entidades bancarias que evitaron tomar riesgos excesivos. Claro que en este punto, también han jugado su papel los sistemas de regulación y supervisión bancaria. Por eso en la región no se registraron casos de quiebras de instituciones financieras ni entidades afectadas por los activos tóxicos en sus hojas de balances.

Para lograr alcanzar la situación actual para el sistema bancario latinoamericano, sin dudas no existen atajos y la banca latinoamericana ha dado los pasos precisos para su consolidación.

Por la salud de estas entidades bancarias, es que no tienen que atravesar por la etapa que están enfrentando las entidades bancarias de las economías desarrolladas (principalmente en Estados Unidos y Europa), de tener que sanear sus balances.

Y esta saludable situación de la banca les permite dedicarse a eso que les da la razón de ser que es generar intermediación financiera para apuntalar al crecimiento y desarrollo de las economías.

Según la información que recoge el Banco Central de la República Argentina, el crédito al sector privado asciende en Latinoamérica al 34% en términos del Producto Bruto Interno (PBI), mientras que dicho ratio en la Europa emergente es del 59%, en Asia emergente del 86% y en los países desarrollados alcanza al 131%.

El bajo nivel de crédito al sector privado en términos de PBI indica el potencial de crecimiento que el mismo tiende, y por ende, el potencial de expansión de la banca en Latinoamérica. El nivel de bancarización en la región sigue en aumento aunque aún resulta insuficiente. Por otra parte, la mejora en la situación social de los países latinoamericanos, que se consolidará luego de la crisis, aumentará la demanda de los productos bancarios.

El aumento del crédito en las economías latinoamericanas se desarrollará apoyado en el desarrollo de las economías y la ampliación de la demanda y la oferta crediticia. El crecimiento de la economía implica por lógica la necesidad de financiar la mayor actividad tanto por el lado del consumo como por el lado de la inversión. En cuanto a la ampliación crediticia, ello se refiere al surgimiento de nuevas líneas crediticias de largo plazo y adecuadas a las necesidades de la demanda (por ejemplo, con períodos de gracia para el financiamiento de inversiones).

Salvo que ocurra una catástrofe, las economías latinoamericanas entrarán luego de superar la crisis financiera internacional en un círculo virtuoso en donde el crecimiento de la intermediación se traduzca en mayor crecimiento y dicho mayor crecimiento fortalezcan el desarrollo de la intermediación financiera.

Pero la banca latinoamericana no solamente tiene en mente crecer puertas adentro incrementando el volumen de créditos y depósitos. La internacionalización de las entidades bancarias se encuentra dentro de su estrategia de expansión. Así como en la década del 90´ varias entidades europeas llegaban hacia la región estableciéndose en varios países latinoamericanos a la vez, ahora es cuando varias de las entidades de los países de la región buscarán expandirse, en primer lugar, dentro de Latinoamérica tal como lo ha hecho el ITAUUNIBANCO (BVSP:ITAU3; NYSE:ITU), y luego, por qué no, hacia tierras afuera de la región.

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¿Peligro de inflación global?

¿Peligro de inflación global?

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La política monetaria tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo, continúa observando su sesgo expansivo ante la débil situación económica que se observa en todos los países (aunque con diferentes grados de deterioro económico).

En varios países (por caso en Inglaterra, en la zona del euro), las tasas de interés ya se encuentran en niveles mínimos históricos y las perspectivas para los próximos meses es que continuarán en niveles mínimos hasta que no se comiencen a observar signos de recuperación económica.

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Si bien la política monetaria laxa no ha ayudado hasta el momento a la recuperación de las economías (el objetivo primario de los recortes de tasas de interés), sí al menos ha liberado las tensiones existentes en los sistemas financieros evitando la ocurrencia de mayores episodios de crisis.

Quizás puede resultar poco lo logrado por la política monetaria hasta el momento. Para peor, cuando aún no se ha superado la crisis, ya se han comenzado a escuchar advertencias acerca de los peligros que implica la actual política monetaria de gran liquidez en los mercados.

Además de la posibilidad concreta de que la política monetaria actual pueda generar una nueva burbuja financiera (alimentada además con los incentivos negativos en términos de riesgo moral que han producido los numerosos planes de salvatajes), el riesgo inflacionario, está escondido y preparado para atacar.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, anticipándose a lo que vendrá luego de la recuperación económica global, advirtió sobre los peligros inflacionarios que pueden salir a la luz en el mediano plazo: “Se está bombeando tanto dinero que existe el peligro de una saturación de los mercados de capitales con la consiguiente amenaza de una inflación a nivel mundial”.

La crisis generó un gran desafío a mediano plazo: sacar de la manera menos traumática, el inmenso volumen de dinero que se echó en los mercados para asistirlos de liquidez en un contexto de alta tensión.

Ciertamente las tasas de interés de referencia no hubieran alcanzado los niveles actuales, extremadamente bajos, si las economías no estuvieran atravesando tan profunda recesión en un contexto en donde los sistemas financieros de las principales economías se encuentran con grandes dificultades (y pocos incentivos), para generar financiamiento y en donde la generalización del problema ha impactado profundamente en el canal externo (que en muchos casos ha sido de gran utilidad para la recuperación de las economías).

Pero en cuanto las economías comiencen a recorrer el camino de la recuperación, los mercados monetarios se encontrarán con una sobreabundancia de liquidez. Las entidades financieras, se encontrarán nuevamente en condiciones de volver a generar financiamiento y querrán salir a recuperar sus participaciones en los mercados lo cual puede generar sin dudas una alta competencia en los sistemas financieros. La recuperación de las economías potenciará el incentivo de expansión crediticia formando un círculo virtuoso.

Esta situación sin dudas provocará un shock sobre la demanda con un fuerte impulso inflacionario que requerirá de una oportuna acción de los encargados de conducir la política monetaria para evitar que el mismo se concrete.

¿Cómo puede evitarse que el riesgo inflacionario se transforme en una amenaza concreta? La recuperación de las economías puede producirse no de una manera lenta sino que puede acelerarse en cuanto la misma se inicie. Ello requerirá una rápida respuesta de la política monetaria para administrar que los excesos de liquidez no se traduzcan en presiones inflacionarias. La clave pasará por ponerle un freno a la recuperación de la demanda a través de la política monetaria, cuidando que la misma no resulte excesivamente restrictiva como para frenar la recuperación.

Lo que se puede esperar una vez iniciada la recuperación económica es que los bancos centrales, además de anular los mecanismos de inyección de liquidez que han implementado para asistir a las entidades financieras en este contexto de crisis, reviertan el ciclo de tasas descendentes e inicien de inmediato el ciclo de alzas en las tasas de interés con fuertes movimientos en las mismas (aunque no tan bruscos como los observados en los recortes de tasas de interés).

En su momento, en los últimos meses del 2008, Ben Bernanke había dejado en claro que con los primeros signos de recuperación de la economía estadounidense, la Reserva Federal iniciaría una rápida reversión de su ciclo de recortes de tasas para limitar la amenaza inflacionaria. También las autoridades del Banco Central Europeo (BCE), han manifestado su preocupación por el riesgo inflacionario de la actual política monetaria, asegurando estar dispuestos a actuar en cuanto el contexto se modifique.

El escenario de política monetaria que surgirá con el inicio de la recuperación económica global está bastante claro, pero: ¿Cuándo podría iniciarse la reversión en los ciclos descendentes de tasas?

La reversión en la dirección de la política monetaria podrá comenzar con los primeros signos de recuperación económica ya que el cambio en la dirección de la misma, de no ser demasiado brusca, no frenaría la recuperación de las economías.

El contexto más probable es que la recuperación económica se inicie en la economía estadounidense y luego se transmita hacia el resto de las economías. Si bien la opinión generalizada es que la recuperación económica tanto en los EEUU como en el resto de las economías se produciría en 2010, hay quienes afirman que la misma podría adelantarse.

De hecho, algunos datos económicos positivos en la economía estadounidense (en ventas minoristas, en las solicitudes de beneficio por desempleo, en la producción industrial, entre otros indicadores) han aumentado la expectativa de una pronta recuperación que se podría producir hacia finales del tercer trimestre del presente año. Bernanke está confiado que la recuperación de la economía se producirá este año. Según una encuesta de The Wall Street Journal, hecha a 53 economistas prestigiosos, en septiembre del presente año, la economía estadounidense comenzaría su recuperación, lo cual hace pensar que los primeros episodios de alzas en las tasas de interés se producirían antes de final de año.

¿Puede frenar la recuperación económica, la necesidad de los bancos centrales por controlar las presiones inflacionarias?

La probabilidad de que esto ocurra es mínima ya que la recuperación económica cobrará fuerza propia en medio de un círculo virtuoso cobrando cada vez mayor fuerza. Además, las tasas de interés en gran parte de las economías, se encuentran en niveles excesivamente bajos, por lo que existe un buen margen para elevarlas.

Cuando aún no se resuelve la crisis financiera internacional, el fantasma inflacionario se prepara para emerger. ¿Podrán los bancos centrales conducir adecuadamente su política monetaria equilibrando crecimiento e inflación?

G20: ¿Será la unión de los países la respuesta a la crisis?

G20: ¿Será la unión de los países la respuesta a la crisis?

By Horacio Pozzo

feature photo ¿Qué ha tenido de positivo la reunión del G20 que pueda hacernos pensar que se ha dado un paso hacia delante en la recuperación de la economía global? Hasta que no se concreten los anuncios realizados, habrá que mantener la prudencia y no hablar de resultados positivos. Sin embargo, creo que hay que destacar la voluntad de cooperación en las acciones de política económica que se ha visto reflejada en los anuncios realizados. Por lo pronto, buenas intenciones. Tendremos que aguardar que las mismas se vayan concretando.

Sin lugar a dudas, el gran ganador de la reunión del G20 ha sido el Fondo Monetario Internacional (IMF), el cual se ha visto fortalecido en todo sentido (incluyendo en el aspecto monetario), cuando hace muy poco tiempo se cuestionaba su existencia. Y pensar que hace unos meses atrás, ha tenido que salir a vender parte de sus tenencias de oro para sostener su operatoria. Un deseo que tengo al respecto es que de una vez por todas, el FMI asuma seriamente su rol y aporte a la estabilidad financiera y al crecimiento de la economía global, dando consejos a los países, en línea con dichos objetivos.

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En las noticias del pasado viernes 3 de abril, reflejábamos en nuestro site Latinforme.com, las conclusiones a las que arribaron en la reunión, los países miembros del G20 ” Texto completo del G20 en Londres ”. Las principales medidas apuntan por una parte a tener un efecto inmediato sobre la actividad económica mundial, buscando revertir la situación de recesión, y por otra parte, a sentar las bases en materia de regulación y supervisión del sistema financiero internacional buscando limitar la toma de riesgos excesivos que puedan derivar en una nueva crisis.

Sin lugar a dudas, innumerables acontecimientos hemos vivido en la economía global desde el estallido de la crisis subprime en los EEUU. Gran cantidad de medidas y de paquetes de estímulo económico se han adoptado en todo este tiempo. Los resultados, hasta el momento, han sido muy pobres. Es por ello que la reunión del G20 abrió la esperanza (y por lo pronto, sólo la esperanza). La esperanza surgida de la reunión se relaciona con la tan necesaria acción coordinada entre los países. Es que esta grave crisis no puede solucionarse de manera individual y egoísta por parte de las principales economías del planeta.

En relación a lo anterior, un entusiasmado Gordon Brown decía luego de los anuncios: “Hoy es el día en que el mundo se reunió para combatir la recesión global, no con palabras, sino con un plan para lograr una reforma y una recuperación mundial”. Es que, más allá de las diferencias que existieron, el haber acordado unificar y conciliar esfuerzos es un paso de gran valor hacia la resolución de la crisis.

Obviamente, la reunión del G20 no solamente sirvió para abordar la problemática de la crisis actual, sino también se analizaron otros temas como la cuestión ambiental.

Y sobre la crisis: ¿Qué aspectos se destacan de los anuncios del G20 y están relacionados estrechamente con la crisis actual? Uno de los resultados más importantes que surgió de la reunión del G20 ha sido el acuerdo de lanzar un paquete por US$ 1,1 billón, del cual se destinarán US$ 500.000 millones para triplicar los fondos del FMI, al que se otorgarán además facilidades por US$ 250.000 millones. Del monto restante US$ 100.000 irán a manos del Banco Mundial y los US$ 250.000 restantes tendrán como destino crear un fondo especial para facilitar el comercio internacional.

La crisis ha impactado duramente sobre el comercio mundial y ello ha profundizado la crisis en varias de las economías del G20. Es por ello que, en relación al comercio internacional, se logró el compromiso de los países miembros del G20 de no elevar nuevas barreras de protección (sin dudas un compromiso que puede verse como frágil en cuanto surjan nuevas complicaciones en la economía mundial).

Además, se llegó al compromiso de no realizar devaluaciones competitivas. En realidad este compromiso carece de razón de ser, ya que no existe en la lógica de los países del G20, a excepción de Argentina, utilizar el riesgoso recurso del tipo de cambio como herramienta de impulso de la demanda externa, máxime en un contexto en donde dicho instrumento carece de efectividad.

Tan importante como las medidas acordadas, ha sido el acuerdo de trabajar en medidas conjuntas para superar la crisis cuidando que las mismas no deriven en efectos negativos sobre el resto de las economías. Hasta el momento, las decisiones realizadas por los gobiernos buscaban la recuperación económica sin tener en cuenta los efectos negativos sobre el resto de las economías. Así por ejemplo, en el plan de estímulo económico de los EEUU, se había incorporado una cláusula de compre americano que dañaba a las empresas de los demás países.

Por otra parte, el acuerdo arribado por el G20 no sólo se ha enfocado en medidas para salir de la crisis actual, sino también muestra una valorable mirada al futuro. Es que el mundo ha demostrado sus grandes falencias en la regulación y supervisión del sistema financiero y, lo más grave, todo lo acontecido hasta el momento aumenta el incentivo a la toma de riesgos excesivos por parte de los participantes del sistema financiero internacional, al tiempo que el contexto de bajas tasas de interés (que parece, permanecerá al menos durante todo el 2009), genera un ámbito propicio para que se desarrolle una nueva burbuja especulativa. Hay una necesidad de reforzar los sistemas de regulación y supervisión nacionales, y alcanzar una coordinación internacional entre los mismos.

En relación a lo anterior, el G20 acordó medidas regulatorias necesarias para los tiempos actuales y que incluyen aumentar la supervisión sobre todas las instituciones financieras, incorporando dentro de este grupo y por primera vez, a los fondos de alto riesgo

Dado que las agencias de calificación han jugado un papel clave (por lo negativo), en el desarrollo de la crisis, es que se acordó una mayor fiscalización de las mismas. Por otra parte, se han decidido medidas en contra de los paraísos fiscales por su efecto negativo sobre las finanzas públicas y porque contribuyen al desarrollo de los capitales especulativos. Con estas dos medidas se logrará controlar el crecimiento y desarrollo de los activos financieros, de modo tal que no alcancen una expansión desmedida que ponga en riesgo al sistema financiero internacional, tal cual ha ocurrido en la presente crisis.

Por otra parte, como el Foro de Estabilidad Financiera (FSF por sus siglas en inglés), no ha colmado las expectativas, se estableció la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por su siglas en inglés), sucesor del FSF que, entre otras cuestiones, actuará como un mecanismo de alerta temprana para prevenir futuras crisis. Además servirá de apoyo al FMI advirtiendo sobre riesgos macroeconómicos y financieros, y asesorando acerca de las medidas necesarias para superarlos. Como se observa, el FSB nace prometedor en términos de fortalecer la estabilidad financiera internacional.

Es cierto que este nuevo marco supervisor y regulador se ve más fuerte y globalmente más coherente para el futuro sector financiero. De todos modos, habrá que verlo en marcha y ver cómo luchará con las presiones.

No quedan dudas que la economía y los mercados se han globalizado. Es por ello que las crisis como la actual se deben resolver con medidas a nivel global. Del mismo modo, ya no basta con la regulación nacional de los sistemas financieros para controlar riesgos. ¿Encontraremos de este modo la solución a la crisis financiera internacional? ¿Se podrá evitar con los nuevos sistemas de regulación y supervisión, la generación de nuevas crisis financieras de magnitudes similares o mayores a la actual?

¿Podrá crecer China lo suficiente para ayudar a la economía mundial?

¿Podrá crecer China lo suficiente para ayudar a la economía mundial?

feature photo Ya ha quedado ampliamente en claro que China no podrá asumir en esta crisis el rol de economía compensadora de la caída en la actividad económica estadounidense. A pesar de ello, desde la economía oriental ya se está hablando de los efectos positivos que el plan de estímulo económico está teniendo ¿Tendrá ello alguna implicancia para la economía global?

El plan de estímulo económico lanzado por China en noviembre del año pasado por un monto estimado en US$ 586.000 millones fue como respuesta a los efectos que la crisis financiera internacional estaba teniendo sobre su economía, la cual había dejado ya muy lejos aquellas tasas de crecimiento económico de dos dígitos y comenzaba a desacelerarse peligrosamente.

El plan de estímulo del gobierno chino ha estado acompañado por los esfuerzos realizados por el Banco Popular de China que ha recortado sus tasas de interés en cinco ocasiones y bajado las exigencias de reservas cuatro veces desde el pasado mes de septiembre, mejorando las condiciones del mercado monetario para estimular el crecimiento vía la demanda interna.

Cuando se ven cifras como la mencionada en este plan de estímulo económico, no resulta tan claro identificar si el mismo tendrá un impacto significativo o no en la actividad económica del país. Según Zhang Yutai, presidente del centro gubernamental de investigación para el desarrollo este plan de reactivación, contribuirá entre 1,5% y 1,9% al crecimiento económico. Es verdad, este aporte al crecimiento no es menor, pero ¿Será suficiente? Por lo pronto, se debe decir que el esfuerzo no es menor, ya que el paquete de estímulo representa alrededor del 14,9% del PBI de China.

Fan Gang, miembro del Comité de Política Monetaria del Banco Central, justifica la eficacia esperada del plan de estímulo sobre la economía china de la siguiente manera: “El estímulo de 4 billones de yuanes de China es diferente al paquete de US$ 800.000 millones de los Estados Unidos, debido a que China no tiene hoyos negros financieros que cubrir. Todo el dinero irá para sectores reales y se convertirá en un tipo de demanda”.

Los datos económicos son implacables y muestran que la economía de China ya no tiene la fuerza de unos meses atrás. La desaceleración de la economía china, producto de la crisis financiera internacional que golpeara de lleno a su principal socio comercial es muy fuerte. El Banco Mundial volvió a revisar recientemente su previsión de crecimiento para China en 2009. El número que ahora manejan es del 6,5% (la proyección previa era del 7,5%), considerando incluso el efecto positivo del plan de estímulo económico. El FMI por su parte, espera que China crezca en 2009 un 6,7%.

De cumplirse los pronósticos del Banco Mundial y del FMI, China podría enfrentar serios problemas ya que la que para muchos países representaría una tasa extraordinaria de crecimiento, para la economía china resultaría insuficiente para absorber a la nueva población que se inserta en las urbes aumentando la inestabilidad social. China espera y necesita un crecimiento de su PBI de al menos un 8% para este año.

A pesar de las oscuras proyecciones de los organismos internacionales, en el gobierno oriental no existe lugar para el pesimismo. Desde el gobierno chino ya se está hablando de los efectos positivos del plan estímulo económico que ya se observan. ¿Será cierto o sólo una estrategia para conducir las expectativas? Según el presidente del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, los principales indicadores macroeconómicos están apuntando ya hacia una recuperación del crecimiento como consecuencia de los efectos del mismo.

El dato de la producción industrial del mes de febrero en China, parece confirmar la reversión en la desaceleración. Según da cuenta el Ministerio de Industria y Tecnología Informática de China, la producción industrial registró un incremento interanual del 11% en el segundo mes del año, a pesar de la fuerte reducción observada en las ventas externas (que cayeron ni más ni menos que un 25,7% interanual en el segundo mes del año).

¿Seguirá desacelerándose la economía china o podrá revertir la tendencia?

Está claro que China tiene capacidad interna suficiente como para recuperar su crecimiento. La clave pasa por continuar reforzando su demanda interna. Si bien la misma contribuirá a atenuar la desaceleración de la demanda externa, seguramente resultará insuficiente para compensar completamente su caída.

Más allá de este panorama complicado que debe enfrentar China, lo positivo para su economía es que la misma reducirá de aquí en más su dependencia externa y de este modo, gradualmente, su demanda interna comenzará a tener una mayor ponderación dentro de la misma. Si se quiere, ésta es una consecuencia positiva de la crisis. Esta reducción de la dependencia externa estaría dentro de la estrategia a seguir por el gobierno chino.

¿Ayudará el crecimiento de la economía a atenuar el impacto de la crisis sobre la economía global?

La economía china se desacelerará este año en relación al 2008. No descarto que pueda alcanzar el 8% que el gobierno tiene como objetivo (sería subestimar el poder potencial de su demanda interna), pero seguramente no podrá superar dicho techo.

Por otra parte, este posible 8% no será de gran ayuda para atenuar los efectos de la crisis sobre la economía global. Ni aunque China volviera a crecer a una tasa de dos dígitos, ello serviría para el resto de las economías. Esto se debe no solamente al menor tamaño relativo de la economía china respecto a la estadounidense, sino que cada punto porcentual de crecimiento de la economía china tiene un componente muy superior de demanda interna (más ahora con el plan de estímulo económico), que el observado en la economía estadounidense.

China no podrá ayudar a atenuar los efectos de la crisis sobre la economía global. Nos tendremos que conformar con que alcance su objetivo de crecimiento del 8% que la ayude a sostener su estabilidad social.

¿Qué perspectivas tienen los precios de los commodities agrícolas?

¿Qué perspectivas tienen los precios de los commodities agrícolas?

Buenos Aires, Argentina

5 de marzo de 2009

La recuperación de la economía argentina de su crisis en el año 2002 ha sido posible gracias a una combinación de factores tanto internos como externos. Entre los factores externos, la evolución de los precios de los commodities agrícolas (especialmente, del precio de la soja), ocupó un papel no menor ya que le permitió al país importantes ingresos de divisas y recursos para el Estado, de gran utilidad para consolidar el resultado fiscal y externo, al tiempo de generar un superávit continuo en el mercado cambiario, de gran utilidad para apuntalar la estabilidad del peso argentino.

Pero Argentina no ha sido el único país beneficiado por el boom de los precios agrícolas. También Brasil, Paraguay y Uruguay se han visto beneficiados por el buen momento de las cotizaciones.

En los meses previos a la crisis, los precios internacionales de los commodities agrícolas aceleraron su crecimiento, y ya con la crisis en marcha, alcanzaron sus niveles máximos históricos.

En aquellos momentos, el mercado preveía que los precios de los commodities agrícolas se mantendrían elevados por unos cuantos años, apoyados en el supuesto de su baja elasticidad de los mismos ante el declive económico (ello apoyado en la baja elasticidad en la demanda de los alimentos).

Pero sorprendentemente, al igual que lo ocurrido con otros commodities tales como los metales y la energía, los precios se derrumbaron hacia finales del tercer trimestre del 2008 y se han mantenido alejados de los máximos alcanzados hacia mediados de 2008 hasta que a principios de 2009, han logrado una recuperación producto de los resultados negativos que se esperan para el ciclo 2008/09 a nivel mundial (producto de las condiciones climáticas adversas en regiones claves como en Argentina).

Esta misma evolución de los precios de los commodities que les estoy comentando, es la que ha observado con preocupación uno de nuestros lectores que, desde Paraguay, nos hacía la siguiente pregunta: ¿Qué puede llegar a ocurrir con los precios de los commodities agrícolas en los próximos dos años? En este último tiempo hemos tenido más de una sorpresa con la evolución de las cotizaciones de los commodities, por lo que su predicción no está resultando para nada sencilla. Sin embargo, buscaré en este artículo identificar los factores claves que determinarán la evolución de los precios de los commodities agrícolas en los próximos años.

Antes que nada, vale recordar una pregunta que nos debemos realizar para identificar las probabilidades de recuperación de los precios de los commodities agrícolas: ¿Ha habido una burbuja en dichos precios cuando los mismos alcanzaron niveles máximos? Esta pregunta no ha podido ser respondida mientras dichos precios alcanzaban sus niveles máximos históricos. Sin embargo, sabemos que el estallido de la crisis provocó que los inversores buscaran poner a salvo su capital por lo que no solamente apostaron a activos tradicionales, sino también es altamente probable que los commodities (no solamente agrícolas), hayan sido el destino de una porción no despreciable de los mismos dada la tendencia alcista que observaban.

Considerando lo anterior, podemos suponer que una parte (no claramente determinada), de los precios máximos de los commodities agrícolas correspondían a una burbuja que se originó en torno a ellos. Se puede suponer que alrededor del 10% de los precios máximos estaban explicados por comportamientos especulativos del mercado.

La otra parte del alza observada en los precios de los commodities agrícolas tenía fundamentos sólidos. La búsqueda de energías alternativas al petróleo ha dado lugar al desarrollo de los biocombustibles, lo cual ha generado una demanda adicional para los commodities agrícolas. Por otra parte, la mejora en la situación social de las economías emergentes provocó un cambio en la dieta de su población que impulsó la demanda de alimentos.

Tanto la demanda de commodities agrícolas para la producción de biocombustibles así como también aquella destinada a alimentar a la población, mantendrán la tendencia creciente que venían observando, una vez superada la crisis. Para el presente año, se puede esperar que dichas demandas observen una mínima variación en relación al 2008.

¿Qué fundamento respalda la expectativa sobre la dinámica en el componente de demanda para biocombustibles? El fuerte (e inesperado) incremento en el precio del petróleo, ha servido como una advertencia sobre el alto riesgo que representa la dependencia de esta fuente de energía, lo cual impulsa que se acelere el desarrollo de la producción en grandes volúmenes de biocombustibles. Es por ello que, más allá de que el precio del petróleo se encuentre en un bajo nivel, la vulnerabilidad de las economías ante cambios bruscos de contextos obliga a tener preparadas fuentes de energía alternativas.

Por otra parte, considerando la producción de biocombustibles, la evolución de los precios de los commodities agrícolas dependerá también de cómo evolucionen los precios de la energía (en el último tiempo se ha observado un estrecho co-movimiento entre el precio del petróleo y el de los commodities agrícolas), en caso de que los mismos experimenten un fuerte alza. Pero esta situación es bastante improbable al menos en el presente año y buena parte del siguiente ya que las perspectivas del mercado anticipan que el 2009 será un año en donde el precio del petróleo se mantendrá estable, por debajo de la barrera de los US$ 50 el barril, mientras que comenzará a recuperar valor lentamente a partir de 2010.

Por otra parte, en relación al componente de demanda para alimentos, vale decir que la mayoría de las economías emergentes, han venido creciendo sobre bases sólidas, por lo que la crisis, si bien ha reducido su crecimiento en el corto plazo, no impactará en el crecimiento de mediano y largo plazo de las mismas. Y con este crecimiento, se continuará con la mejora en el poder adquisitivo de la población que se reflejará en una mayor demanda de alimentos. En este sentido, según la FAO, en Asia por ejemplo muchos países han entrado en un período de crecimiento económico más rápido lo cual está generando una fuerte demanda de dietas de mayor calidad lo cual implica una mayor demanda de commodities agrícolas. También ha mejorado la situación social la población latinoamericana lo cual se ve reflejado también en la demanda de commodities agrícolas.

Otro factor a tener en cuenta es cómo evolucionará el valor relativo del dólar frente a las demás divisas. En 2008 el dólar experimentó durante la primera mitad del año, un fuerte debilitamiento que impactó directamente en los precios de los commodities. Para el presente año y para el 2010, los mercados esperan que el dólar mantenga su fortaleza actual e incluso a corto plazo, pueda continuar fortaleciéndose dada la incertidumbre reinante en los mercados y los problemas de las principales economías desarrolladas. Es por ello que no se esperaría una gran influencia del dólar en la cotización de los commodities agrícolas.

Lógicamente, todo este análisis está sujeto a la evolución de factores climáticos que afectarán a la oferta. Así por ejemplo, Argentina (uno de los principales países productores de granos) ha visto fuertemente afectada la campaña 2008-2009 por una sequía histórica (la cosecha de soja se reduciría en un 10% en relación a la cosecha del año anterior, mientras que la del maíz sería un 36% inferior) y ya hay quienes anticipan que tendrá consecuencias en la campaña 2009-2010. Los problemas climáticos de Argentina (y también los factores políticos que la afectan), han tenido influencia en la evolución de los precios internacionales de los commodities agrícolas.

Para finalizar, se podría decir que, dada la corrección producida en los precios de los commodities agrícolas y una cierta previsibilidad en la demanda, los principales determinantes de los precios de los commodities agrícolas pasarán por lo que ocurra con la oferta de los mismos, específicamente en lo que se refiere a los factores climáticos. Por lo pronto, las perspectivas para la presente campaña no son positivas y ello podría producir un incremento adicional en los precios de los commodities agrícolas.

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana
Buenos Aires, Argentina
7 de enero de 2009
Finaliza una nueva semana complicada para la economía mundial. La situación económica en los países desarrollados se ha deteriorado aún más y con ello, mayor será el impacto negativo esperado para las economías latinoamericanas que padecen una crisis de la cual no tienen grado alguno de responsabilidad.
Si hay algo para destacar sobre los múltiples datos económicos dados a conocer en varios de los principales países desarrollados y en desarrollo, es que las mismas sorprendieron por ser, en líneas generales, sensiblemente más negativas que lo esperado por un mercado ya preparado para un trimestre difícil.
Durante la semana que está finalizando, mientras el Banco Central Europeo (BCE), cumpliendo con la expectativa del mercado, mantuvo su tasa de interés en el 2%, el Banco de Inglaterra dando muestra de la necesidad que existe de hacer todo lo posible por ayudar a la economía decidió recortar su tasa de interés de referencia y ubicarla en el 1,0%, el menor nivel en la historia de más de 300 años de la entidad.
Está claro que al BCE le preocupa la posibilidad de provocar una nueva burbuja en el precio de los activos financieros mediante el mantenimiento de la tasa de interés de referencia en niveles extremadamente bajos. Es por ello que la entidad busca evitar tener que recortar su tasa de interés a menos que la situación resulte ser extremadamente grave. El diagnóstico acerca de cuán grave es la situación de la economía de la eurozona podrá ser realizado a partir del mes de marzo cuando se pueda acumular un poco más de información acerca de la evolución de la economía de la región.
En el caso del Banco de Inglaterra, parece no importarle demasiado las consecuencias que las bajas tasas puedan tener sobre los precios de los activos. La crisis económica y del sistema financiero británico produce acciones desesperadas por evitar que la situación se siga profundizando.
Y mientras el BCE espera recabar más información, en Alemania la producción industrial continúa en picada y con una contracción del 4,6% en el último mes, alcanza la mayor baja desde la reunificación de Alemania producida en 1990. Las perspectivas de la economía alemana muestran una contracción que puede alcanzar el 2% en el presente año.
En España, además de la recesión profunda por la que está atravesando, la crisis triplicó la morosidad en el sector bancario. La cartera irregular en las entidades bancarias ascendía al 3% en el mes noviembre de 2008, pero ya se ha anticipado que para finales de 2009 se espera que la morosidad de la cartera alcance al 6%. En el sistema bancario de la eurozona en general, y de España en particular, se continúan endureciendo los requisitos de aprobación de los créditos lo cual profundiza aún más la depresión de la economía.
Mientras en todo el mundo siguen produciéndose despidos masivos, se acaba de conocer que en los Estados Unidos, se han destruido 598.000 empleos en el mes de enero alcanzando así una tasa de desocupación del 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA), la más alta de los últimos 34 años.
A la recesión que está padeciendo la economía estadounidense, según el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Gary Stern, no se le puede descartar el riesgo de sufrir deflación en la economía de los Estados Unidos lo que implicaría un problema adicional para la misma.
Canadá también está sufriendo la crisis originada en el país vecino, y ha registrado en el mes de enero su mayor pérdida de empleos de las últimas tres décadas. En dicho mes perdió 129.000 trabajadores y la tasa de desempleo alcanzó al 7,2%. Los analistas habían proyectado una pérdida de 40.000 empleos y una tasa de desempleo de 6,8%.
Y si a las economías desarrolladas les está yendo peor, las economías latinoamericanas tienen que estar preparadas para sufrir un impacto negativo aún mayor. Así, la crisis financiera internacional ha manejado a su antojo los diferentes problemas que la región debió enfrentar.
Desde el último trimestre de 2008 la inflación ha dejado de ser un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (salvo claro, para algunas excepciones como Argentina y Venezuela). La misma crisis que en la primera etapa de su estallido había agravado el problema inflacionario en Latinoamérica a través del impacto sobre el precio de los commodities que se dispararon al alza, ha provocado una depresión tan severa que derivó no solamente en el desplome de los precios internacionales de los commodities sino también una depresión en la demanda agregada de las economías de la región, reduciendo a su mínima expresión a los factores que presionaban sobre los niveles de precios.
Ahora la crisis, ha trasformado para la región el problema inflacionario en un problema de estancamiento económico. Y si bien son preocupaciones distintas, tanto el problema del crecimiento como el de inflación en Latinoamérica comparten una raíz y es su origen mayoritariamente externo.
En relación a los países latinoamericanos, esta semana se conoció el dato del pobre crecimiento de la economía chilena que en diciembre alcanzó una expansión interanual del PBI de tan sólo un 0,5%. Desde el mercado ya se anticipa un crecimiento nulo para la economía chilena.
Argentina también ha recibido malas noticias durante esta semana. La recaudación impositiva alcanzó un crecimiento interanual del 11% (cuando venía creciendo por encima del 30% en promedio) al registrar ingresos fiscales por $ 24.109 millones. Lo más preocupante de este dato es que el mismo incluye ingresos por aportes al Sistema de Seguridad Social, a causa de la reestatización del sistema, los cuales se vieron incrementados en un 70% interanual.
Brasil por su parte, ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico, el gobierno de Lula ha tenido que ampliar el Programa de Aceleración del Crecimiento en US$ 61.000 millones. Desde el mercado, se reducen las expectativas de crecimiento del producto en Brasil para este año, el cual no alcanzaría al 2%.
En Perú, el Banco de Reserva (BRP) redujo su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto al ubicarla en el 6,25% ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico (el BRP redujo la proyección de crecimiento para este año al 5%), y la desaceleración en las presiones inflacionarias. En el mes de enero, la tasa de inflación minorista alcanzó al 0,11% siendo éste el menor nivel en los últimos 14 meses. Perú es de los países de la región que mejor performance está observando en medio de la crisis manteniendo buenas perspectivas de crecimiento y de reducción de los indicadores de pobreza. En relación a esto último, la desaceleración de la dinámica inflacionaria impactará de manera positiva en los indicadores sociales ya que la inflación afectaba en mayor medida a los segmentos de menores ingresos de la población.
La crisis está generando un círculo vicioso del cual las economías no logran encontrar una salida clara. Es que la salida está en la cooperación internacional y la coordinación de políticas económicas, algo para lo que parecen no estar muy dispuestas las principales economías como lo demostrara EEUU con su iniciativa del “Compre Americano”.
Mientras tanto, Latinoamérica sufre también las consecuencias de una crisis gratuita para la región.

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2009

La semana que está por terminar insinuaba traer algo de optimismo a la economía global. Es que en los Estados Unidos terminaba la era Bush y comenzaba el mandato de Barack Obama.

Pero las malas perspectivas de las principales economías globales se han profundizado y han aumentado el pesimismo en los mercados internacionales.

Ayer se conoció oficialmente que la economía de Gran Bretaña se encuentra en recesión. Con una caída en el último trimestre del 2008 del 1,5%, la mayor caída del mismo en los últimos 28 años, la economía inglesa acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Pero lo peor para Inglaterra es la alta probabilidad de que el 2009 sea sensiblemente peor que el 2008 recientemente finalizado. Para colmo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados por el gobierno británico para salvar al sistema financiero y de parte del Banco de Inglaterra por recortar las tasas, no han logrado que el mismo reactive el circuito crediticio.

En el pueblo británico el pesimismo es generalizado. Tanto empresas como consumidores se sienten “abandonados” por las entidades bancarias. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King se solidarizaba con esta sensación al manifestar: “Entiendo plenamente la sensación de injusticia que ustedes y muchas otras empresas a lo largo del país deben sentir por estar tomadas como rehenes por los bancos. La comparto”.

Por otra parte, la economía española sigue profundizando su deterioro y la tasa de desempleo continúa en aumento. La tasa de desempleo en España finalizó el 2008 en el 13,4% de la población económicamente activa. Este es el mayor nivel de los últimos 9 años y las proyecciones anticipan que seguirá en aumento pudiendo superar el 18% para 2010.

Alemania por su parte, espera una contracción mayor de su Producto Bruto Interno (PBI). Según el FMI, la economía alemana se contraería un 2,5% en 2009. Para tener una idea de la magnitud de tal corrección en el pronóstico, basta con recordar que el FMI había estimado en noviembre de 2008 que para el 2009 la economía alemana sufriría una contracción del 0,8%.

Los justificativos del FMI para tal corrección en la dinámica del PBI en Alemania son: “El carácter conservador de los consumidores alemanes en las actuales condiciones de incertidumbre amplificarán la desaceleración de las exportaciones y es probable que se posponga la inversión”.

Además, Alemania deberá seguir de cerca la evolución de su sistema bancario no descartándose la necesidad de nuevas inyecciones de capital para evitar situaciones de crisis en el mismo.

Ya a comienzos de semana les comentaba acerca de la situación de la economía japonesa Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen. La misma, al ser altamente dependiente de las exportaciones, se encuentra sufriendo con dureza el impacto de la crisis haciendo que el gobierno deba implementar una política fiscal expansiva para atenuar en parte la caída en la actividad económica, lo cual hace posponer el objetivo fiscal para después del 2019.

Para colmo de males, la evolución del yen preocupa al Banco de Japón ya que su apreciación frente al dólar profundiza los problemas. El dólar cotizaba en la jornada del viernes por debajo de los 90 yenes. La continuidad de la apreciación de la moneda japonesa podría obligar al Banco de Japón a intervenir. Para Kazuyuki Kato, gerente de tesorería de Mizuho Trust & Banking: “Si el dólar cae debajo de 85 yenes, o el mercado cambiario muestra movimientos bruscos, se incrementará la precaución sobre la intervención japonesa”.

En Japón, el alto nivel de deuda pública en relación al PBI (que está en un 150%), la apreciación del yen, el cuestionamiento al actual gobierno y las presiones para elecciones anticipadas, la alta dependencia en materia de comercio exterior de los EE.UU. y China, y la caída en las perspectivas de inversión, aparecen como un cóctel explosivo que hace pensar que la recesión en Japón puede llegar a ser mucho más profunda de lo que hasta el momento se estima.

Este panorama preocupante que muestran las economías líderes de Europa y Japón se agrava cuando consideramos la situación de los EE.UU., líder mundial y sobre quien estaban puestas las expectativas de liderar la recuperación económica global, y China, la promesa emergente que había hecho considerar la posibilidad de que su fuerza podría atenuar el deterioro económico estadounidense.

En el último trimestre del 2008, la economía de China alcanzó un decepcionante 6,8% de crecimiento, cerrando el año con un 9% de crecimiento. Según indicaba la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado: “La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía doméstica”.

En relación a la economía estadounidense, según un sondeo de Reuters dado a conocer el pasado miércoles, la economía estadounidense continuaría profundizando su caída en el 2009 y recién podría recuperarse en 2010.

Se cree que durante el cuarto trimestre de 2008, la economía estadounidense se habría contraído un 5,3% en términos anualizados, siendo esta la peor caída desde 1980. Los esfuerzos que realizará el gobierno de Barack Obama para recuperar a la economía de la crisis implicarán un fuerte incremento en el déficit fiscal que superaría los US$ 1,4 billones. Mientras tanto, la caída en la actividad sigue golpeando al mercado laboral haciendo crecer sin pausa la tasa de desempleo.

Durante esta semana, el panorama de la economía global se ha oscurecido más aún. Para peor, no parece haberse encontrado el piso a esta caída de la economía mundial. Para las economías latinoamericanas, la mejor recomendación es prepararse para resistir e incrementar la disciplina macroeconómica.

Los países latinoamericanos deberán desarticular (o evitar) cualquier situación que pueda poner en riesgo su salud macroeconómica. Hoy por hoy, el caso más preocupante en la región se observa en Venezuela, en donde la continuidad de la política económica de Chávez puede derivar en una crisis con una probabilidad de ocurrencia para este año no menor.

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Buenos Aires, Argentina

19 de enero de 2009

En cada resurgimiento de los temores y la incertidumbre que produce la actual crisis financiera internacional, la moneda japonesa aparece como un refugio adecuado para los inversores internacionales que muestran confianza en la misma.

Haciendo un análisis de la evolución del yen en relación al dólar norteamericano y al euro desde comienzos de 2008, se encuentra que la divisa japonesa se ha fortalecido en relación a estas dos monedas a lo largo de dicho período.

Este fortalecimiento ha sido mayor en relación a la divisa europea la que cotiza actualmente a 120,8 yenes cuando a comienzos de 2008 lo hacía a 162 yenes. En el caso del dólar, el mismo cotizaba a comienzos de 2008 a 111,7 yenes cayendo actualmente a un nivel cercano a los 90 yenes.

Sin embargo, y a pesar de este fortalecimiento relativo del yen frente a dos de las principales divisas mundiales, la economía japonesa no para de acumular problemas que aumentan su deterioro y ponen en riesgo la fortaleza del yen en el mediano y largo plazo.

Como la mayoría de las economías desarrolladas, la economía de Japón ya se encuentra en recesión. Su alta dependencia del sector externo derivó en que poco se pudiera hacer para evitar esta situación de deterioro e incluso no habrá que esperar grandes resultados de las políticas de incentivo económico que buscan compensar con la demanda interna el debilitamiento desde el exterior.

Las perspectivas del crecimiento del producto en Japón son por demás desalentadoras. Para este 2009 se espera que el producto japonés alcance una contracción estimada de entre el 0,6% y el 0,8% (aunque podría ser superior de continuar deteriorándose el contexto económico).

Un dato clave para la economía japonesa lo ofrecen los pedidos de bienes de capital (maquinarias y equipos para la industria) del sector privado en Japón, indicador clave de las inversiones de las empresas, que fuera difundido la semana pasada y que registró una caída de un 16,2% en noviembre respecto al mes de octubre, lo que ha representado un retroceso inédito ya que es la primera vez desde la creación de este indicador en 1987 que dicho indicador muestra semejante deterioro mensual superando ampliamente los pronósticos sombríos del mercado.

Por su parte, la agencia Standard & Poor’s confirmó el pasado martes las calificaciones de la deuda soberana de Japón, diciendo que la posición externa del país es robusta y que su sistema financiero era relativamente sólido.

Según decía en un comunicado el analista de S&P Takahira Ogawa: “Las calificaciones de Japón reflejan nuestra opinión de que el país tiene una posición externa robusta, una economía diversificada y un sector financiero relativamente sólido”. El problema es que la tendencia muestra un inexorable debilitamiento de la posición externa del que no es clara su reversión.

El debilitamiento en la demanda externa tiene su reflejo en el deterioro continuo de la cuenta corriente que se ha venido contrayendo constantemente en los últimos 9 meses. En el mes de noviembre, el superávit de cuenta corriente observó una caída interanual del 65,9%.

En materia de comercio exterior, EE.UU. y China, dos de los principales socios comerciales de Japón continuarán reduciendo su demanda de importaciones japonesas. En el caso del primero producto de la recesión económica y en el caso del segundo, de la desaceleración en el crecimiento y del plan de estímulo económico que busca orientar la demanda interna a productos nacionales. Vale mencionar que en los primeros 11 meses de 2008, el volumen de comercio entre Japón y China se vio incrementado en un 15,2%, lo cual ha contribuido a evitar que el deterioro económico de Japón resultara ser más profundo por lo que la reversión en el crecimiento del comercio entre ambos países podría profundizar los problemas en el crecimiento económico japonés.

El deterioro de la demanda externa que ha impactado duramente sobre la economía japonesa se le agrega el deterioro fiscal producto de los esfuerzos del gobierno de Taro Aso por evitar que la recesión sea profunda y duradera.

Antes de que se desatara la actual crisis financiera internacional, Japón se había propuesto equilibrar sus cuentas fiscales para 2011. Pero la necesidad de llevar adelante una política fiscal expansiva ha hecho que recientemente el primer ministro japonés reconociera que dicho objetivo no podrá cumplirse antes del 2019.

Vale recordar que la deuda pública de Japón en relación a su Producto Bruto Interno (PBI) es la mayor que pueda tener un país desarrollado, ubicándose la misma en alrededor del 150% del producto.

Un elemento llamativo que se está produciendo en la economía japonesa es el crecimiento de los préstamos bancarios (el crecimiento interanual en diciembre de 2008 fue del 3,7%). Es que el mismo viene creciendo a ritmo récord según da cuente el site “Reuters”, en medio de las turbulencias. La explicación de este fenómeno se basa en que existe un fuerte aumento en la demanda de crédito por parte de las empresas que han sido desplazadas de los mercados financieros internacionales.

Las empresas acuden al sistema bancario para hacerse de liquidez por si las condiciones empeoran. Pero esta misma situación genera temores entre quienes observan en incremento en el endeudamiento de las mismas aumentando la incertidumbre e inestabilidad.

Por otra parte, la situación política en Japón no es la ideal. El gobierno de Taro Aso recibe presiones por parte de la oposición para que disuelva la cámara baja y convoque a elecciones generales anticipadas.

Estas presiones se apoyan en el bajo índice de popularidad del gobierno japonés que se ubica en el 19,1% (nivel más bajo de los últimos ocho años). Aso ha reiterado en numerosas ocasiones que convocará elecciones una vez queden aprobados en la dieta los presupuestos generales extraordinarios de Japón, que incluyen un paquete de estímulo económico ante la crisis global, y el presupuesto para este año.

Por si los problemas mencionados fueran pocos, la economía japonesa sufre de un significativo envejecimiento poblacional dada la baja tasa de natalidad del país y la longevidad de sus habitantes. Actualmente las personas mayores de 70 años representan el 15,8% de la población (poco más de 20 millones de personas). Esta situación amenaza con provocar nuevos inconvenientes para la sostenibilidad de la economía japonesa en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas mencionados evidencian un sensible deterioro en los fundamentales macroeconómicos del país y hacen prever perspectivas negativas para los mismos.

Con estas perspectivas negativas en los fundamentales macroeconómicos, la divisa nipona enfrenta un futuro altamente probable de debilitamiento frente a las principales monedas mundiales.

Y mientras la economía china sigue creciendo y fortaleciéndose (a pesar de los problemas que le generara la actual crisis), no resultaría extraño que en unos años más el yuan pueda disputarle el liderazgo regional al yen como divisa internacional. ¿Podrá el gobierno de Japón revertir esta situación?

¿Cuánto le cuesta a la Argentina ocultar la realidad?

¿Cuánto le cuesta a la Argentina ocultar la realidad?

Buenos Aires, Argentina

14 de enero de 2009

Con la difusión del dato de inflación minorista del mes de diciembre de 2008, el cual para el Indec ascendió al 0,3% (los analistas privados estiman que la variación real de precios de diciembre de 2008 sería superior al 1%), el gobierno argentino blanqueaba una variación en los precios minoristas de solamente un 7,2% durante todo el 2008.

A esta altura de las circunstancias no creo necesario que tenga que comentarles que este dato de inflación dista ampliamente del verdadero nivel de variación que han registrado los precios minoristas durante 2008 en Argentina.

Para las consultoras privadas, el verdadero dato habría que ubicarlo bien por encima del 20%. O sea, para la mayoría de los economistas, la inflación oficial no alcanzaría ni la tercera parte de la verdadera inflación que tuvieron que padecer los argentinos. Desde mi punto de vista, este valor de la inflación minorista se encuentra en torno al 20% pero no muy lejano a dicho valor.

Si el gobierno argentino mantiene su postura de subestimar la verdadera tasa de inflación, es porque debe estar convencido de que ello le genera beneficios. En cierta medida parecería que sí ya que le permite mostrar mejores indicadores de la economía argentina no sólo en lo que a precios se refiere sino en relación a indicadores sociales, los cuales en la realidad se deterioran día a día. Además el gobierno se ahorra unos cuantos miles de millones de pesos con declarar solamente la tercera parte de la verdadera tasa de inflación.

En una nota publicada ayer por el site argentino “El Cronista”, se estimaba que con la subdeclaración en la variación de precios, Argentina se ahorraba alrededor de $ 20.000 millones (alrededor de US$ 5.800 millones), en el pago de los servicios de la deuda pública dado el hecho de que alrededor del 40% de la misma se encuentra ajustada por inflación.

Pero a pesar de este aparente “ahorro”, las cuentas de este ocultamiento de la verdadera inflación arrojan un resultado ampliamente negativo para el país, no solamente por sus consecuencias inmediatas, sino también por las consecuencias que traerá para el país en el mediano y largo plazo.

Es que el precio que los argentinos tienen que pagar por esta negación de la realidad se paga con un menor nivel de inversión tanto local como extranjera, en el cierre del acceso al financiamiento externo cuando el país más lo necesita, en la aplicación de políticas erróneas por el desconocimiento del verdadero estado de situación de la economía, en incertidumbre que genera en la población se vuelque de manera masiva a la compra de dólares, entre otros tantos costos.

La subestimación de la verdadera inflación da una noción irreal de los indicadores sociales haciendo creer que los niveles de pobreza e indigencia en la Argentina son mucho menores de lo que realmente son. Así, la pobreza crece sin que existan acciones en concreto para contrarrestar esta tendencia.

La mayor inflación ha afectado uno de los pilares del actual modelo económico como lo es el superávit externo. Pero el ocultamiento de la verdadera inflación impone una complicación más a los sectores productores de bienes transables ya que no permite estimar el verdadero tipo de cambio real lo cual no hace posible tener una noción clara del deterioro de la competitividad del sector transable ante la variación del tipo de cambio real.

La crisis financiera internacional ha jugado a favor y en contra de un gobierno argentino, decidido a no reconocer la realidad. En este contexto: ¿Qué se puede esperar para 2009?

Para fortuna del gobierno, la tasa de inflación minorista (en su dato real), se desacelerará no como consecuencia de las acciones del gobierno sino por el cambio brusco de las condiciones del contexto económico que por un lado ha restado presiones inflacionarias externas ante la caída de los precios internacionales de los commodities, y por el contexto interno, el estancamiento en el crecimiento económico producto de la desaceleración de la demanda interna.

Para este 2009 se puede esperar que Argentina tenga una tasa de inflación inferior al 15%. Este resultado dependerá también de las presiones sindicales en las próximas negociaciones salariales ya que su inflexibilidad podría generar un resultado inflacionario superior que terminaría por agravar el contexto recesivo en el que deberá desenvolverse la economía.

Por supuesto, no habrá que esperar que desde el gobierno se decida blanquear la situación inflacionaria, aunque ésta sería una buena oportunidad para hacerlo, al menos en parte. Tampoco pareciera que desde el gobierno se tome la decisión de enfrentar el problema inflacionario con el objetivo de reducir su dinámica.

La decisión de ajustar las tarifas en los servicios públicos, si bien surgió por la necesidad del gobierno de tener más caja en un año electoral (reduciendo los subsidios), ayuda a reducir las distorsiones que en materia de precios existen en la economía argentina.

En materia de crecimiento económico, la posibilidad de que Argentina experimente una tasa de crecimiento nulo de su Producto Bruto Interno (PBI), no es menor y en ello se debe reconocer también el impacto negativo de la poca transparencia en los datos de la economía que permiten que los problemas continúen acumulándose generando un contexto de alta inestabilidad macroeconómica no apto para propiciar el consumo y la inversión por parte del sector privado.

Si Argentina hubiera hecho bien los deberes en los años anteriores, teniendo incluso que resignar algún punto de crecimiento económico para en vez de crecer como sea, crecer de manera sólida, podría haber alcanzado en 2009 una tasa de crecimiento del 4% sin mayores dificultades. Hoy por hoy, muchos se conformarían con que la economía tenga un crecimiento nulo.

Un tema para seguir con atención en 2009 será lo que pueda llegar a ocurrir con el tipo de cambio. Es que de mantenerse la volatilidad e incertidumbre económica, ello puede sostener la demanda de dólares ante una oferta en retroceso lo cual exigirá un mayor esfuerzo por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), por sostener la cotización del dólar con una relativa estabilidad.

Creo que tampoco se puede desestimar un panorama en donde el dólar supere los $ 4,00 de cotización. Ello se apoya en la necesidad por recomponer el resultado externo en un panorama en donde el deterioro económico hace que el traslado de la depreciación cambiaria a precios internos sea bajo.

El panorama para 2009 en Argentina aparece como de alta volatilidad e incertidumbre. Si bien la crisis financiera internacional tiene incidencia en la situación de la economía, la mayor parte de las explicaciones acerca del actual contexto económico del país se tienen que buscar en los problemas internos y en la falta de transparencia.

Argentina sigue perdiendo mucho más de lo que cree estar ganando con el ocultamiento de la verdadera situación en la que se encuentra su economía y el tiempo se acorta como para poder revertir esta situación.


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