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Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”?

Déficit fiscal en EEUU ¿Contraestímulo fiscal o solución “a la Argentina”? Un tercio de la población estadounidense se encuentra seriamente amenazada por las dificultades fiscales en los Estados donde residen, los que tendrán que ajustar seriamente su cinturón de gastos si no quieren declararse en bancarrota. ¿Contraestímulo fiscal?

Los problemas fiscales para los Estados Unidos, lejos están de atenuarse. Por el contrario, como si fuera una enfermedad, se está extendiendo entre varios estados que, liderados por California, encuentran que equilibrar sus cuentas, es una de las misiones más difíciles en el inicio de la postcrisis. ¿Ensayarán una solución a la Argentina?

A nivel del Estado nacional, el déficit público sigue en una preocupante tendencia alcista. Según daba cuenta el Wall Street Journal, las cuentas públicas arrojaron en el mes de octubre un rojo de US$ 176.360 millones casi cuadruplicando el rojo del mes de setiembre que había sido de US$ 46.000 millones y las señales de moderación y disciplina que se le reclama al gobierno de Obama, parecen quedar para más adelante.

A nivel estatal, la situación aparece en algunos casos incluso más graves que lo observado a nivel federal. Darrell Preston comentaba en un artículo para Bloomberg que los estados están cerrando el año fiscal con un déficit de US$ 250.000 millones.

La CNN dio a conocer un estudio realizado por Pew Center que revela que 10 estados se encuentran en una situación de crisis fiscal que los puede llevar a la bancarrota.

La lista del miedo la integran Arizona, California, Florida, Illinois, Michigan, Nevada, New Jersey, Oregon, Rhode Island y Wisconsin. Y en la lista siguen otros cinco estados cuya situación no es demasiado mejor a la que evidencian los aquí mencionados. Los estados más comprometidos con el déficit fiscal son California, Illinois y Arizona con un bache fiscal del 49,3% para California, 47,3% para Illinois y 41,1% para Arizona.

Seguramente muchos ciudadanos estadounidenses se estarán preguntando en estos momentos ¿Cómo es que ha llegado a esta situación de descalabro financiero en los estados?

Lo que les ha ocurrido a buena parte de los estados en problemas, lógicamente no responde a una única causa. Tampoco se puede afirmar que no tienen sus gobernantes responsabilidad alguna sobre la situación. Todo lo contrario, la falta de previsión pone a muchos estados en una situación de cuasi bancarrota.

Los problemas en sus mercados laborales con una elevada tasa de paro, que a su vez es uno de los elementos que derivan en una alta tasa de ejecuciones inmobiliarias y de quiebras de empresas, han golpeado las arcas públicas por los menores ingresos que se generan. Si a esto le sumamos los problemas en la administración de los recursos públicos que se han observado en los estados, tenemos entonces el cóctel explosivo que están sufriendo por estos momentos.

La caída en los ingresos estatales, promedió el 16,6% en el segundo trimestre del año, según el relevamiento realizado por el Rockefeller Institute. Pero tan preocupante como la caída en los ingresos fiscales es su evolución esperada para los próximos meses.

Un reporte del Securities Industry and Financial Markets Association muestra un panorama poco alentador al destacar que: “A pesar del aparente retorno del crecimiento en la economía de los EEUU, la recuperación del empleo y los salarios –dos de los factores más importantes de las finanzas de los estados- se demorarán por bastante tiempo”.

En el mes de julio el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, aplicó una solución a la Argentina, al menos temporal, para sus cuentas fiscales que consistió en la emisión de pagarés (en Argentina, las famosas cuasimonedas). En ese momento, del estado, John Chiang decía al respecto: “Los pagarés son una señal de que el estado está siendo manejado de mala manera” al tiempo que advertía sobre una posible rebaja en la nota de la deuda de California.

El caso de California es el más conocido, por la importancia que representa dentro de los EEUU. Schwarzenegger, se ha visto obligado a aplicar fuertes e impopulares recortes en el gasto público, afectando a ámbitos esenciales del llamado “Estado de Bienestar”, como los son los gastos en educación y en servicios sociales. La profundidad del bache presupuestario hace que los recortes realizados hasta el momento resulten insuficientes y se tengan que pensar en nuevas reducciones de gastos. Así y todo, el gobierno de California prevé un déficit público de entre US$ 12.400 millones y US$ 14.400 millones en 2010.

Para graficar la seriedad de los problemas financieros en otros estados, el gobierno de Arizona piensa en arrendar el edificio del Congreso para recaudar dinero, mientras que en el estado de Michigan ya se anunció la disminución de gastos en escuelas y en hospitales.

El riesgo que existe en torno a la necesidad de un fuerte ajuste fiscal por parte de una gran parte de los estados es que el mismo ajuste termine por provocar un círculo vicioso dentro de la economía y de este modo, que imponga un freno a las perspectivas de recuperación de la economía de los EEUU.

¿Qué deben hacer los gobernadores? El conflicto de ideas es importante. Lo que aparece como una medida mejor vista es que los gobiernos de los estados en problemas decidan recortar sus gastos para ajustar sus balances fiscales. El problema es que esta decisión puede profundizar la situación de recesión económica con nuevos efectos negativos sobre la recaudación. La alternativa pasa por posponer todo ajuste hasta que la economía cobre fuerza y no sufra demasiado con los recortes en los gastos.

Para Susan Urahn, directora del Centro Pew afirmaba: “Las decisiones que adopten esos estados mientras intentan salir adelante de la recesión tendrán un papel primordial en qué tan rápido se recuperará toda la nación”.

Por lo pronto, varios de los estados, para mal o para bien, ya han comenzado a actuar inclinándose por el camino de los recortes en los gastos y el aumento de sus impuestos (algo que Keynes no les hubiese aconsejado).

Scott Pattison, vocero del National Association of State Budget Officers vaticinaba que lo peor aún no llegó para los ciudadanos: “Hemos visto los peores números rojos en 10 años, y es seguro vendrán días con miles de despidos en el sector público y recortes de servicios sociales”.

¿Estará en las finanzas de los estados de EEUU el origen de una nueva recaída en la economía estadounidense? Este riesgo estará latente más allá del camino elegido por los diferentes gobiernos. La economía estadounidense debe salir cuanto antes de la situación de recesión para comenzar a implementar medidas de ajustes profundas y así comenzar a desterrar las numerosas amenazas que la rodean.

Horacio Pozzo

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El crecimiento económico peligra en México

El crecimiento económico peligra en México

El crecimiento económico peligra en México
5 Noviembre 2009 Para los que pensaron que los principales problemas para la economía mexicana se reducían a la caída en las ventas externas hacia los EEUU, creo que se han quedado cortos. Los problemas fiscales que se vieron agravados por la crisis amenazan la calificación crediticia del país, un riesgo que puede traerle varias consecuencias negativas.
Hace unos días, en México se aprobó la reforma impositiva que busca recomponer la situación fiscal. Luego de arduas discusiones, se aprobó la Ley de Ingresos 2010 que contempla alzas impositivas, pero que dejó insatisfechos a todos los actores políticos, por lo que ha quedado abierta la posibilidad de avanzar en una reforma fiscal profunda.

Entre los principales cambios fiscales introducidos con la Ley de Ingresos se pueden mencionar los incrementos en las tasas del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que pasó del 28% al 30% y el aumento en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que pasó del 15% al 16%. Estas dos modificaciones en los impuestos son las que mayor impacto tendrán sobre la población.

La reforma impositiva no soluciona los problemas fiscales de fondo, sino que por el contrario amenaza con agravarlos. La dirigente del PRI, Beatriz Paredes decía al respecto: “Hay un nivel de evasión muy grande, y el número de personas inserto en la dinámica fiscal es muy reducido, con grandes segmentos en la economía informal”.

Para colmo, la reforma aprobada no ha logrado reducir la dependencia del fisco de los ingresos petroleros, que según se estima, representarán el 34,5% del total de ingresos públicos para el 2010. ¿Qué puede ocurrir si la cotización del barril de petróleo vuelve a tener una recaída o Pemex acusa problemas en su producción?

Dada la debilidad del gobierno en materia de control impositivo, lo más probable es que la reforma termine generando un aumento de la economía informal en México y de este modo, agravando el problema de la regresividad en la estructura de impuestos. Así la brecha entre los que más pagan y los que menos lo hacen (en función de sus capacidades), se verá ampliada.

El Economista reproducía ayer las declaraciones del presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Armando Paredes Arroyo para quien realizar reformas fiscales “posibles” y no las que se necesitan es “condenar al país a un crecimiento pobre y sin empleos para las próximas generaciones”.

Creo que queda en claro como también lo afirma Paredes Arroyo, que el impacto de la reforma fiscal sobre la competitividad de la economía mexicana afectará su crecimiento de largo plazo y generará incentivos erróneos limitando la capacidad innovativa de la economía.

Claro está que para muchos mexicanos al igual que para Paredes Arroyo, el problema de México sobrepasa la cuestión fiscal e incluye cuestiones como la problemática de la educación y la informalidad laboral, pero estos son temas que merecen dedicarles un artículo exclusivo, por lo que sólo menciono de ellos el impacto negativo en la competitividad de la economía mexicana.

La situación fiscal pone en riesgo la calificación crediticia de México que actualmente es considerada grado de inversión. Según CNN Expansión: “Expertos ven más probabilidades de que las agencias reduzcan un grado la nota crediticia soberana”. Vale recordar que tanto Fitch Ratings como Standard and Poor´s mantienen a la deuda soberana de México en perspectiva negativa.

Según afirman desde el Santander (NYSE:STD): “Mantenemos nuestra expectativa de que las calificadoras de riesgo podrían bajar la calificación de la deuda soberana de BBB+ a BBB estable”.

El periódico Milenio comentaba que RBC Capital Markets había reconocido en un análisis que una baja en la nota soberana por parte de Fitch Ratings es muy probable, mientras que una disminución por parte de Standard & Poor’s es de 50/50.

En caso que se produjera el lamentable desenlace de una reducción en la calificación de la deuda soberana de México, las consecuencias para la economía pueden ser tan dañinas como inoportunas.

Una reducción en la calificación crediticia es probable que provoque una salida de capitales hacia fuera de la economía, con un potencial impacto en el tipo de cambio, presionando a la depreciación al peso mexicano. Ayer El Economista daba cuenta del impacto recibido por el peso mexicano por el riesgo de baja en la calificación que lo hizo descender un 0,51% en relación al dólar.

La salida de capitales reducirá el nivel de inversión de la economía agravando con ello el problema del crecimiento de la economía, con potencial impacto en el mercado laboral, que ya ha sufrido en gran medida las consecuencias de la crisis financiera internacional.

Lógicamente, una menor calificación aumentará el costo de fondeo del gobierno, aunque también implicará un mayor costo para las empresas privadas. Por lo menos así lo afirma el analista de Ixe, Luis Flores: “Todas las entidades gubernamentales y empresas públicas y privadas que quieran emitir deuda lo primero que tendrían que pagar es una prima de riesgo más elevada, lo que encarecería el otorgamiento de crédito”.

Da la sensación que México no eligió el camino adecuado para resolver sus problemas fiscales. Los atajos muchas veces terminan siendo costosos. La única alternativa viable es lograr un consenso entre los diferentes sectores para elaborar una reforma fiscal integral que limite la fragilidad de los ingresos públicos, conjuntamente con una reforma en las estructuras recaudatorias. De este modo, se logrará una estructura impositiva menos regresiva que además de ser más justa, mejora la competitividad de una economía dependiente del sector externo.

La posible baja en la calificación crediticia de México además de producir graves costos para la economía, produce oportunidades para los inversores. Sólo es necesario conocer cómo repercute la rebaja en la calificación en los diferentes activos para sacar provecho de ello. Desde Latinforme, se ha lanzado el Curso de Economía Básica para Inversores, el cual brinda las orientaciones elementales para comprender cómo funciona la economía y cómo detectar de ella, las oportunidades de inversión.

Horacio Pozzo

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