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Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales Transparencia en las estadísticas oficiales, mayor disciplina fiscal y el acuerdo con el Club de París y los holdouts: ¿Quiere el gobierno argentino verdaderamente cambiar el rumbo de su política económica o sólo pretende que creamos eso? ¿Cuánto puede impactar el cambio en el rumbo económico en los inversores?

La pregunta cobra una importancia no menor para aquellos que desean invertir algunos dólares en el país. Mientras los capitales retornan a gran parte de Latinoamérica, Argentina sigue esperando generar algún interés sin que por ello deba recurrir a promesas de grandes retornos. Y si ud. está pensando en invertir en activos del país, deberá saber que las condiciones de la macroeconomía argentina son tan importantes como las promesas de rentabilidad que los activos locales ofrecen. Es que un único e inesperado salto en el tipo de cambio puede echar por tierra las ganancias acumuladas durante bastante tiempo por confiar en un país como Argentina.

Mientras continúa con la pelea contra los medios de comunicación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es consciente de la necesidad de un cambio de rumbo en su política económica. El cambio en el contexto global le dará un poco de aire, pero los problemas en la economía argentina son demasiado graves como para mantenerse ciego y sordo frente a la realidad. Es por este motivo que, como si fuera un concurso de popularidad, el gobierno públicamente manifestó su interés en abordar los temas que preocupan a los mercados.

No vaya a creer que el gobierno argentino se dio un golpe en la cabeza y de repente quiera cambiar bruscamente la dirección que traía su política económica. La necesidad tiene cara de hereje, y Argentina necesita no solamente volver a los mercados financieros internacionales sino también atraer inversiones para retomar la senda del crecimiento.

Y el gobierno ha puesto manos a la obra. El ministro de Economía, Amado Boudou, dio a conocer los lineamientos del presupuesto nacional 2010, el cual dice más de lo que aparenta. Husmeando en las proyecciones del presupuesto 2010, el mismo anticipa un crecimiento esperado del 2,5% del PBI argentino con un superávit fiscal primario de 2,29% del PBI (superávit financiero del 0,05% del PBI), un superávit comercial de US$ 14.000 millones y una tasa de inflación de sólo el 6,6%, con un dólar promedio a $ 3,95.

El presupuesto nacional promete estabilidad en la economía argentina, con un tipo de cambio nominal promedio que se depreciará en menos de un 6%, pudiendo de este modo, garantizar una buena rentabilidad en dólares. La estabilidad cambiaria parecía una utopía hacia mediados de año, pero el inesperado cambio de contexto externo la ha hecho realidad.

Cuando uno se fija en la evolución del tipo de cambio del peso frente al dólar, desde el mes de julio, se encuentra que se está manteniendo al tipo de cambio estabilizado. Y lo mejor del caso es que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha dejado de vender divisas para sostener el tipo de cambio y ha comenzado a recomponer el nivel de reservas. La fuga de capitales desde la economía argentina se ha frenado y ello representa una buena noticia para la estabilidad económica del país, aunque todavía hay bastante por hacer para seguir apuntalando a la estabilidad económica.

Para Argentina es tiempo de arreglar deudas pendientes y es por eso que Boudou se ha acercado al Club de París (el grupo de países centrales acreedores con los que la Argentina tiene una deuda en default de más de US$ 6.000 millones) y a los representantes de los holdouts (aquellos bonistas que no aceptaron la “interesante” propuesta de reestructuración de la deuda pública argentina).

“Los holdouts y el Club de París son los temas principales de Argentina por resolver”, decía Boudou. La preocupación por arreglar deudas pendientes pasa exclusivamente por un interés de volver a los mercados que por el hecho de honrar las deudas. Sino, basta recordar que hace un año, el gobierno había anunciado unilateralmente que pagaría por completo la deuda pendiente con el Club de París.

¿Es creíble el escenario que plantea Argentina? Indudablemente es un mundo ideal para el país el que se plantea y aunque existen fuertes y justificadas dudas sobre lo alcanzable que pueda llegar a ser, la ilusión es lo último que se pierde.

“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, es una frase que le caería bien al gobierno argentino que muchas veces ha amagado con un cambio en el rumbo de la política económica. Pero a pesar de las dudas que un gobierno como el de los Kirchner puede generar, los mercados han hablado claramente y renovaron su confianza en el país. Le creen al gobierno argentino en un contexto global de fin de crisis que genera grandes oportunidades para el país. El veredicto del mercado es claro: el riesgo país sigue cayendo y ya se ubica en 742 puntos básicos, mientras que los bonos de deuda ganaban ayer hasta un 4,2% y subieron hasta un 20%.

Argentina tiene nuevamente una oportunidad para torcer su rumbo. La necesidad la está llevando a ello y la decisión está en sus manos. Mientras el gobierno sigue pensando qué camino tomar, los inversores esperan ansiosos, buscando identificar las oportunidades que se pueden generar con una economía menos volátil e impredecible.

Si uno observa la evolución del Mercado de Valores de Buenos Aires, el índice Merval ha dibujado una tendencia ascendente con pocas interrupciones desde el mes de marzo hasta la actualidad. Para los que decidieron tomar el riesgo y armaron una cartera que replicaba a dicho índice, estarán disfrutando un incremento en el valor de sus inversiones del 114%. Pero las oportunidades de ganancias todavía están presentes dentro de las compañías que componen el Merval, aunque algunas de las mismas dependan de este cambio de rumbo que promete la economía argentina.

¿Qué compañías argentinas muestran un buen futuro?

Esto será tema de un próximo artículo.

Por lo pronto, debemos estar atentos a los próximos pasos de Argentina que deberá decidir entre seguir un camino como el que recorre Venezuela o uno más prometedor como el que han elegido Brasil y Perú, por nombrar sólo dos casos.

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¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos? La economía de los EEUU se contrajo en un 1% durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, lo paradójico del caso es que este dato ha sido celebrado ya que el mercado esperaba un resultado peor, una contracción del 1,5%. Y un resultado mucho más alentador que la contracción del 6,5% registrada en el primer trimestre del año.

Afortunadamente para la economía norteamericana, el consumidor estadounidense ha respondido una vez más al pedido de auxilio de una economía que depende del consumo de las familias para crecer y así ha evitado una contracción mayor del PBI estadounidense. El empresario norteamericano, sin embargo, ha demostrado su falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo y lo ha reflejado a través de la reducción de los inventarios (produjo menos y consumió parte de su stock). Algunos ya piensan en un rebote positivo en la economía.

Para Paul Ashworth, analista de Capital Economics: “La economía debería experimentar algún rebote en el próximo par de trimestres, a medida que los inventarios deban ser restaurados y la demanda acumulada, liberada”, según confiaba a The Wall Street Journal. A pesar de su optimismo, Ashworth pone reparos a la fortaleza de esta recuperación: “Sin embargo, con consumidores aún limitados por las restricciones crediticias, un legado de altas deudas y alto desempleo, que permanecen en el contexto, tomará mucho más tiempo el desarrollo de una verdadera recuperación sostenible”. Las familias norteamericanas, llenas de dificultades, han puesto su apoyo para la recuperación económica, pero evidentemente, mucho más no pueden hacer por el momento.

Las mejoras en las condiciones del mercado laboral lejos están de consolidarse. Si bien en la última semana se ha reducido la cantidad de solicitudes de subsidio por desempleo (ubicándose en 570.000), la reducción no conformó las expectativas del mercado. El mercado laboral sigue débil y hasta el propio gobierno lo reconoce al anticipar que la tasa de desocupación podría alcanzar al 10% de la Población Económicamente Activa (PEA), este año, descendiendo sólo lentamente a partir de 2010, por lo que no se puede esperar una fuerte mejora en el poder adquisitivo de la población.

El sector externo también le ha dado una mano a la economía estadounidense y nos ha hecho reflexionar. La debilidad actual del dólar ha sido de ayuda para controlar los desequilibrios de una economía desequilibrada y puede ser (o quizás no), la llave para que la economía estadounidense se discipline.

Barack Obama había prometido un dólar fuerte durante su gestión. Tomando en cuenta sus declaraciones, no tendríamos que dudar acerca de su determinación para que ello sea así. Pero también ha hecho otras promesas que a menos de un año de haber asumido, ya descuenta que no cumplirá.

Obama prometió apuntar a una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, el anuncio de las proyecciones fiscales para la próxima década, dejan en claro que esta promesa lejos está de ser concretada. El déficit fiscal estimado, se ha incrementado en US$ 2 billones (trillones según dicen en EEUU), hasta alcanzar los US$ 9 billones.

¿Dejará los EEUU que el dólar se mantenga débil? La debilidad del dólar despierta otros fantasmas que amenazan la fortaleza de la economía estadounidense. Quizás no tenga Estados Unidos otra alternativa que permitir un dólar más débil para los próximos años. El mundo ya no ve en el dólar a aquella divisa fuerte que supo ser y esta percepción puede actuar como una “profecía autocumplida”.

En uno de los artículos recientes, les comentaba acerca de la decisión del gobierno chino de reducir el porcentaje de activos denominados en dólares dentro del stock de reservas internacionales del país ( ”¿Se cae China?“). Si China no quiere seguir acumulando títulos del Tesoro Norteamericano ¿Adónde los colocará EEUU? La situación es compleja por donde se la mire. En caso de que China deje de financiar el déficit de cuenta corriente estadounidense, el país americano deberá reducir dicho rojo en cuentas externas.

Para Estados Unidos, la reducción del desbalance de cuenta corriente aparece como una necesidad, pero el mismo deberá provenir a partir de un mayor ahorro del sector privado ya que desde el sector público lo único que se puede esperar para la próxima década es un mayor déficit.

Existen elementos para pensar que el sector privado estadounidense estará más dispuesto en los próximos años a mantener una mayor tasa de ahorro. La fuerte destrucción de riqueza provocada en las familias estadounidenses por el estallido de la crisis subprime, es uno de los principales elementos que alimentan esta posibilidad.

Si bien estamos hablando de una mejora en la cuenta corriente a través de una disminución en la absorción doméstica, Estados Unidos deberá además lograr una mejora en las cuentas externas a través de un aumento en las exportaciones de bienes y servicios. Es que la menor fortaleza que se espera que tenga en el futuro el consumo doméstico, deberá sin mayores alternativas ser compensado con demanda externa y es allí nuevamente que la debilidad del dólar aparece como un camino posible.

Decía que el debilitamiento del dólar genera sus riesgos. La posibilidad de un shock inflacionario está latente. Desde la Reserva Federal ya se ha adelantado la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en sus mínimos al menos hasta finales de año. ¿Es consciente la Fed de las urgencias de retirar con la mayor velocidad posible el exceso de liquidez de la economía para evitar no solamente alimentar las expectativas inflacionarias sino también evitar el desarrollo de una nueva burbuja que se podría estar gestando en estos momentos?

Ciertamente no creo que se deba subestimar la capacidad de los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed. Quizás sea parte de la estrategia de la Fed o producto de presiones políticas, pero el mantenimiento de la tasa de interés en un nivel mínimo histórico tiene varios efectos.

La inmediata reversión de la política de tasas de interés de referencia, con un aumento brusco en las mismas pondría en peligro la recuperación económica, situación no deseada por el gobierno de Obama. Después de todo, lo que interesa es que la economía crezca.

Pero la estrategia podría estar considerando otros efectos deseados por el gobierno estadounidense. A pesar de los riesgos que pueda generar para la estabilidad de la economía y para el liderazgo mundial de los EEUU, un incremento en el ritmo inflacionario puede no ser tan mal visto después de todo. Una solución “a lo subdesarrollado” puede hacer que los EEUU decidan mediante este mecanismo, “licuar” parte de su inmensa deuda.

En este contexto tan complejo, surge cada vez más necesaria la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países. Los grandes desequilibrios globales no han cesado luego de la crisis y prometen generar efectos desestabilizadores. Un cambio de estrategia de China, orientándose hacia su mercado interno y de EEUU mirando a sus socios comerciales para crecer, es una alternativa interesante para comenzar a descomprimir las tensiones en la economía global ¿Existe margen para ver una economía estadounidense ahorrativa y una china comunista consumista? Aunque resulta altamente difícil, la crisis nos ha demostrado que nada es imposible.

Horacio Pozzo

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México ante la necesidad y oportunidad de cambiar

México ante la necesidad y oportunidad de cambiar

México ante la necesidad y oportunidad de cambiar A México, lo mejor que le podría pasar es que termine cuanto antes este 2009. Problemas internos de la economía generados y potenciados por los problemas externos que derivaron en una menor demanda de productos mexicanos y en un menor volumen de remesas, se suman a los efectos que sobre la actividad económica ha tenido el brote de influencia H1N1 y que profundizaron la contracción de la actividad económica. Además, México está sufriendo la peor sequía de los últimos 70 años. Cualquier similitud con las siete plagas que afectaron a Egipto según el Antiguo Testamento, es pura coincidencia.

Mala fortuna ha tenido México en este 2009 que terminará con una fuerte caída de la actividad económica. Si bien para Merrill Lynch (NYSE:MER) la economía mexicana ha pasado ya lo peor de la crisis, finalizará el año con una contracción de su PBI del 6,8%.

Pero no toda la culpa de los males mexicanos se puede justificar con la mala suerte. Si México ha sufrido como pocos la crisis financiera internacional es porque en buena medida no ha logrado una suficiente fortaleza macroeconómica para evitarlo.

Esto mismo es lo que afirman los expertos de The Economist Group que arribaron a México para el México Summit de Economist Conferences del próximo 4 de octubre y que consideran prioritario lograr la diversificación de la economía mexicana para que la misma pueda crecer saludablemente. Justine Thody, directora regional para América Latina del Economist Intelligence Unit, quien también proyecta un crecimiento de 2,8% para México en 2010 (un 3% es lo que estima Merrill Lynch), una recuperación parcial y limitada por las características de la economía mexicana.

El 2010 marcará la recuperación de la economía estadounidense, pero la crisis ha dejado huellas que no desaparecerán de inmediato y que limitarán la dinámica del crecimiento de la economía de EEUU y por lo tanto, de la capacidad de la misma para traccionar a la economía mexicana. Aquellas economías más vinculadas comercialmente a los países asiáticos, podrán aprovechar el envión de la recuperación de sus economías para crecer con mayor fuerza en 2010.

“México depende de los Estados Unidos para la gran mayoría de sus exportaciones, turismo, inversión económica directa y remesas, y estas fuentes de ingresos van a ser más débiles en el mediano plazo. Al mismo tiempo, el precio del petróleo será menor, reduciendo aún más el margen de maniobra fiscal de las autoridades mexicanas. Como consecuencia, a México le urge avanzar en la diversificación de su economía y capitalizar su red de TLCs”, afirmaba Thody.

Existe una necesidad imperiosa para la economía mexicana de recuperar un buen ritmo de crecimiento. La Iglesia Católica en México está advirtiendo sobre los riesgos de estallido social que la situación actual puede producir, según La Jornada. Gustavo Rodríguez Vega, presidente de la Comisión Episcopal decía: “El riesgo de estallido social siempre está latente cuando el pueblo llega a desesperarse de su situación, pero de alguna manera, esto ya está repercutiendo en el ambiente de criminalidad y de violencia. Cuántos serán aquellos que en su desesperación han llegado a la búsqueda de dinero fácil”.

La tan necesaria diversificación de la economía mexicana no es una tarea tan simple como se puede pensar. Los problemas fiscales, posiblemente agravados en 2010 por las pobres expectativas de evolución del precio del petróleo, fuente principal de los ingresos públicos, es un limitante para que el gobierno impulse las reformas necesarias a tal efecto.

El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, está trabajando en reducir el efecto limitante del cuello de botella fiscal, por lo que ha preparado para enviar al Congreso dentro del paquete económico para 2010, una propuesta de reforma al sistema tributario mexicano, además de un planteamiento de déficit fiscal para el siguiente año y un recorte al gasto público.

Los problemas relacionados al crecimiento económico, no son los únicos inconvenientes con los que el gobierno de Felipe Calderón debe luchar. La fuga de divisas no es exclusiva de Argentina y según Prensa Latina, US$ 14.483 millones se han fugado de México durante el primer semestre del año a consecuencia de la crisis y la poca confiabilidad en la economía mexicana. Ante la debilidad económica y las bajas presiones inflacionarias (la tasa de inflación minorista en México cerraría el 2009 cercana al 4,1%), el Banxico está llevando adelante una política monetaria menos restrictiva en la cual ha ubicado a la tasa de interés de referencia en el 4,5%, un nivel demasiado bajo como para sostener al tipo de cambio y evitar la continuidad de la fuga de capitales.

Pero a pesar que la economía mexicana esté atravesando problemas que golpean a la población, existen empresas que siguen apostando a crecer en el país, tal como ocurre con Telefónica (IBEX35:TEF; NYSE:TEF) que quiere apostar al consumidor mexicano y es por este motivo que se ha mostrado interesada en participar de la licitación de nuevas frecuencias móviles en el país, previsto para las próximas semanas.

México es uno de los mercados en donde Telefónica ha apostado por el crecimiento orgánico. En la estrategia de crecimiento en el país, la compañía no descarta adquisiciones selectivas para reforzar su cuota de mercado y aumentar su capacidad de competencia en un mercado caracterizado por el escaso número de operadores.

En el mercado de telefonía mexicano América Móvil (BVM:AMXL; NYSE:AMX), es controlada por el mexicano Carlos Slim, que es la mayor operadora de telefonía móvil de México y posee una cuota de mercado del 72%. Telefónica, ocupa el segundo lugar con un 20% de la cuota de mercado y pretende expandirse agresivamente para pelearle el predominio al imperio de Slim.

La competencia no se limitará al segmento de telefonía móvil ya que las autoridades mexicanas quieren licitar este año frecuencias inalámbricas para ampliar servicios de tercera generación (3G), como Internet de banda ancha, así como parte de la red de fibra óptica gestionada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), segmentos en los que Telefónica está interesada en competir.

Así como el sector de telecomunicaciones ofrece interesantes oportunidades de inversión, México puede y debe implementar reformas necesarias para una diversificación económica tanto en su estructura productiva como así también en las relaciones comerciales. México tiene un buen potencial para crecer no solamente puertas afuera sino también internamente a partir de la mejora en la situación social. Estas potencialidades pueden transformarse en una realidad con un alto atractivo para los inversores.

Horacio Pozzo

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Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?

Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?
Buenos Aires, Argentina
9 de febrero de 2009
La crisis que determinó el final de la convertibilidad en Argentina allá por inicios del 2002, dio lugar a un nuevo modelo económico que ha logrado mantener un muy buen ritmo de crecimiento de la economía argentina. Dos pilares del actual modelo económico que son la fortaleza fiscal y el superávit externo están en peligro tanto como consecuencia del impacto de la crisis financiera internacional como por problemas internos de la economía argentina.
El debilitamiento de estos dos pilares del actual modelo económico argentino genera un alto riesgo para la economía, al aumentar la fragilidad de la misma ante posibles nuevos shocks negativos que puedan afectarla. La necesidad de que Argentina cuente con un superávit gemelo, fiscal y externo, radica entre otras cuestiones, en la necesidad de hacer frente a los servicios de la deuda en un contexto en donde no existe para el país la posibilidad de acceder a los mercados financieros internacionales.
En materia fiscal, la recaudación impositiva viene desacelerándose más de lo esperado. En el mes de enero los ingresos se incrementaron solamente en un 11% en términos interanuales al totalizar $ 24.109 millones (no se registraba un incremento interanual tan bajo desde abril del 2006).
No solamente es preocupante este dato sino que lo es más si se considera que el mismo contiene un ingreso adicional producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones que produjo un incremento interanual del 70% en los ingresos por seguridad social. Sin la reestatización del sistema, la variación interanual de los ingresos fiscales hubiera ascendido al 4,5% en una economía con al menos un 20% de inflación interanual, lo que implica una caída en términos reales del 16,4%.
La recaudación impositiva se vio afectada tanto por la caída en los precios internacionales de los commodities como por la desaceleración en la actividad económica y de la inflación en Argentina.
Las perspectivas para este año en materia de recaudación no parecen ser demasiado positivas. Es que desde el sector externo se espera un menor ritmo de aumento en la recaudación tanto por menores retenciones a las exportaciones (por caída en los precios internacionales y menores cantidades exportadas ya que por ejemplo, la producción de soja registraría una caída en la campaña 2008/09 del 17%) y en los derechos de importación. En lo relativo a otros factores determinantes de la evolución en la recaudación, la expectativa de un nulo crecimiento en la actividad económica (ya hay quienes predicen que el PBI argentino se contraiga), así como una menor tasa de inflación anual (que podría ser no mayor al 15%), anticipan una pobre performance en materia de recursos fiscales.
Si bien los ingresos por seguridad social producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones amortiguarán en parte la caída en la dinámica de recaudación de otras fuentes, se puede esperar otro efecto negativo sobre la misma a través de una menor tasa de cumplimiento por parte de los contribuyentes. Es que la situación por la que atraviesa la economía está poniendo en aprietos a numerosos sectores de la misma y a las familias lo cual incrementará el atraso en el pago de impuestos e incluso incentivará a una mayor subdeclaración de los mismos.
Este panorama negativo en términos de recaudación obligará al gobierno a aumentar la eficiencia en el gasto público para mantener el superávit que le permita hacer frente a las obligaciones de la deuda pública. En este sentido ya han comenzado los recortes en materia de subsidios y se espera que también ocurra lo mismo con la obra pública.
La necesidad de mantener la disciplina fiscal choca con el plan de estímulo económico anunciado semanas atrás por el gobierno argentino para el cual no existen gran cantidad de recursos para llevarlo a cabo. Por otra parte, la cuestión salarial impondrá al gobierno una limitante en el recorte del gasto público ya que existen presiones de fuertes aumentos en el salario de los empleados del sector público.
Por el lado del comercio exterior, el resultado de la balanza comercial de 2008 tiene una doble lectura: la primera es la que muestra que la misma registró un alza del 19% en relación al año anterior al registrar un superávit de US$ 13.176 millones. La segunda lectura indica que la misma registró un fuerte deterioro sobre el cierre del año y en el mes de diciembre las exportaciones registraron una caída interanual del 24%, mientras que las importaciones se contrajeron en dicho mes en un 11% interanual, lo cual marca una luz de alerta para el resultado comercial del presente año en donde la fuerte desaceleración en la economía global impactará negativamente en las ventas externas vía una menor demanda tanto en términos de precios como de cantidades.
Para este año, desde el mercado se proyecta un superávit comercial de US$ 6.000 millones, aunque el mismo podría resultar incluso menor de continuar deteriorándose el contexto externo y las pérdidas agrícolas por sequía resultasen mayores a las estimadas actualmente.
A la reducción en el superávit fiscal, la salida de capitales desde el país proyectada por el mercado que para este año ascendería a US$ 10.000 millones representará complicaciones para que el gobierno pueda hacerse de los dólares necesarios para hacer frente al pago de las obligaciones de la deuda. En 2008 la fuga de capitales alcanzó los US$ 23.096 millones (en 2007 había sido de US$ 8.880 millones).
Es que ante la falta de financiamiento externo, las especulaciones indican que el gobierno deberá recurrir a las reservas del BCRA para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera que representan el 40% de las obligaciones que el país tiene en el presente año. El gobierno debe cerrar el programa financiero el cual ha aliviado mediante el retorno al sistema público de jubilaciones y pensiones y al canje de los Préstamos Garantizados (PG), pero aún necesita US$ 6.000 millones paga cumplir con las obligaciones en moneda extranjera.
Esta posibilidad de recurrir a las reservas internacionales del BCRA en un momento en que los mercados financieros internacionales se encuentran agitados representa un alto riesgo para la estabilidad de la economía argentina. Es que si bien el BCRA posee un buen nivel de reservas internacionales para desincentivar cualquier posibilidad de ataque especulativo (al 23 de enero ascendían a US$ 47.026 millones), la reducción de las mismas en el nivel necesario por el gobierno podría incrementar el temor del mercado produciendo un aumento de la demanda de dólares de modo tal de llevar el nivel de reservas a un nivel de riesgo para la estabilidad cambiaria.
Frente a esta posibilidad el BCRA tendría dos caminos opuestos, cada uno con un riesgo diferente. El primer camino sería generar una apreciación en el tipo de cambio nominal de modo tal de desincentivar la demanda de dólares. Esta opción requeriría por parte del BCRA resignar inicialmente reservas para apreciar el tipo de cambio esperando que ello mantenga controlada a la demanda de dólares y así reducir la pérdida neta de reservas. El segundo camino que podría tomar el BCRA sería dejar depreciar el tipo de cambio nominal de modo tal que el mismo alcance un nivel que reduzca los esfuerzos de la autoridad monetaria por mantenerlo en dicho valor. Esta alternativa sin embargo podría aumentar el incentivo del mercado por presionar sobre el tipo de cambio de modo tal de aumentar la depreciación del peso haciendo necesario un mayor esfuerzo por parte del BCRA por sostener el nuevo nivel cambiario.
En resumidas cuentas, la debilidad de los pilares fiscal y externo en la economía argentina producirá un sensible aumento de la fragilidad de la misma. La economía argentina en general y el BCRA en particular, enfrentarán un contexto de mayor volatilidad que implicará riesgos no menores sobre la estabilidad.
El gobierno no tiene muchos recursos para sostener la estabilidad económica salvo el comenzar a torcer la dirección de la política económica hacia el fortalecimiento de las variables macroeconómicas enviando señales claras y contundentes al mercado de querer avanzar hacia una economía más seria y previsible. Ello contribuiría a generar confianza, un bien más que necesario por estos momentos.

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La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

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