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Los motivos para seguir comprando oro

Los motivos para seguir comprando oro

Los motivos para seguir comprando oro Cuando ya la economía mundial ha comenzado su etapa de recuperación luego de la histórica crisis, el oro sigue brillando contra todos los pronósticos y va por más.

La onza de oro ya superó los US$ 1.100 dólares y los entendidos siguen corrigiendo sus estimaciones al alza. Goldman Sachs (NYSE:GS), acaba de colocar el valor estimado en US$ 1.200, condicionado a que el valor del dólar se mantenga bajo en términos del resto de las divisas internacionales.

¿Será US$ 1.200 la onza el nivel máximo que pueda alcanzar el oro? Existen elementos para pensar que no y que puede seguir creciendo más allá de este límite imaginado por Goldman Sachs.

Para poder tener una aproximación del potencial de aumento que tiene la cotización del oro, lo primero que debemos hacer es relevar los factores que pueden seguir impulsándolo al alza.

La debilidad del dólar es siempre el primer motivo que se menciona. El Economista de España, reproducía la siguiente opinión del Commerzbank: “Mientras el dólar siga su tendencia bajista, es muy improbable que el precio del oro baje de forma significativa”. Esta es una visión bastante simplificada de los factores que influyen en la cotización del dorado metal.

En relación a la cuestión del dólar vale hacer una diferenciación entre las paridades nominales y reales con respecto al resto de las principales divisas. En este sentido, si bien el dólar se encuentra en sus niveles mínimos frente a las principales monedas internacionales, la mayor tasa de inflación del último tiempo (y también esperada) en la economía estadounidense, reduce la depreciación real del tipo de cambio para los EEUU, lo cual puede hacernos pensar que todavía existe un margen no despreciable para que la divisa estadounidense continúe perdiendo valor frente al resto.

Y lógicamente que el debilitamiento del dólar, que se espera, se mantenga, ayuda al alza del precio de la onza de oro, pero hay otros factores que también tienen su cuota de explicatividad en este fenómeno.

Tal como Ainhoa Giménez de Bolságora también le apuntaba al aumento de la demanda de los países asiáticos de la mano de su recuperación económica. Con la recuperación del ritmo de crecimiento de las economías asiáticas, aumenta la demanda de oro para joyería.

De la mano del debilitamiento del dólar como moneda de reserva internacional, los banqueros centrales han comenzado desde hace ya unos cuantos meses, a diversificar en mayor medida sus reservas internacionales, aumentando no solamente la participación de otras divisas, sino también del preciado metal, siendo éste un nuevo elemento que le pone presión al precio del oro.

En la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le vendió al gobierno de India, unas 200 toneladas de oro (la mayor adquisición de oro de un banco central en 30 años). Este hecho no se debe interpretar como algo aislado, sino como un fenómeno que se seguirá repitiendo en el futuro.

Carolyn Cui del Wall Street Journal, recordaba que durante 18 años, los bancos centrales redujeron sus posiciones de oro en 10%, situación que para Cui ha mantenido equilibrado el mercado del metal. El cierre del 2009, encuentre probablemente a los bancos centrales cerrando sus posiciones como compradores netos, con los bancos centrales asiáticos y de los países de Medio Oriente como los principales compradores.

Para Cui, también los bancos centrales de Rusia y Brasil pueden emerger como importantes demandantes de oro ya que tienen pequeñas posiciones del metal en relación a sus reservas extranjeras totales (sólo el 4% del total de las reservas internacionales de Rusia y el 0,4% de las reservas internacionales de Brasil están en oro), lo que puede llevarlos a modificar su composición para diversificar adecuadamente sus exposiciones.

Tom Pawlicki, analista de MF Global le apunta a las muy buenas perspectivas del oro en el largo plazo: “La fortaleza de oro se mantendrá porque creemos que la Fed mantendrá bajos los tipos, por los temores sobre la situación en Irán y por el creciente interés de los inversores por el metal”.

¿Podremos pensar también en algún componente especulativo que lleve al alza a la cotización del oro? Sin dudas existe algo de especulación en el valor del oro y lo existirá en su evolución futura. Pero a pesar del componente especulativo, existen sospechas para pensar que la cotización del metal tiene poder para seguir subiendo y para hacerlo mucho más allá de los US$ 1.200 la onza que aventura Goldman Sachs.

Esta es la opinión de alguien que no teme jugarse en sus opiniones: “Sospecho que el oro va a subir por encima de 2.000 dólares durante algún momento del mercado alcista, pero dependiendo de lo que pase en el mundo, puede ir mucho, mucho más arriba”. Lo anterior lo había expresado a principios de mes el inversor Jim Rogers quien anticipó el rally de la última década de las materias primas.

Un detalle no menor que hace notar Rogers para, en parte, justificar sus expectativas, es considerar la evolución “real” del precio de la onza de oro: “El antiguo máximo ajustado a la inflación, de 1980, estaría por encima de los 2.000 dólares ahora. Por lo tanto, llegaremos seguro ahí en la próxima década”, decía convencido Rogers.

A pesar del gran desarrollo innovativo del sistema financiero internacional que sigue creando activos de inversión, una vez más queda en claro que el oro es el activo de inversión por excelencia y por lo tanto, merece al menos un voto de confianza.

Para quienes hicieron caso a las recomendaciones que Paola Pecora, anticipándose a la tendencia, hiciera sobre metales en Valor Global, están acumulando en poco más de mes y medio un retorno del 12% que sigue en alza. ¿Más detalles? Haga click aquí

Horacio Pozzo

—————La economía y los mercados van de la mano————–

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El modelo económico asiático bajo amenaza

El modelo económico asiático bajo amenaza

El modelo económico asiático bajo amenaza La debilidad del dólar estadounidense sin dudas es un problema no menor para la estabilidad económica global. Las presiones inflacionarias que emergerán en cuanto la economía global se estabilice, es un tema de gran preocupación pensando en la continuidad de la recuperación económica. En Asia, la debilidad de la moneda estadounidense amenaza la continuidad del modelo económico de crecimiento a través del sector externo. ¿Podrán sostener las economías asiáticas la competitividad de sus monedas? ¿Qué riesgos emergerán de esta situación?

Una de las claves para explicar el superávit comercial permanente que observan las economías asiáticas es su competitividad cambiaria frente al dólar estadounidense. El cambio de escenario derivado luego de la crisis augura un dólar débil por bastante tiempo ¿Cómo harán las economías asiáticas para enfrentar esta situación?

En la región del Pacífico las presiones a la apreciación cambiaria se están haciendo sentir. En Australia, el Banco Central decidió iniciar el ciclo de alzas de tasas con un incremento en la tasa de interés de referencia de un cuarto de punto, lo cual impacto de manera significativa en el tipo de cambio.

Este incremento en las presiones cambiarias sobre el dólar australiano generaron una especie de efecto contagio sobre las monedas asiáticas. Así es que las autoridades de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Tailandia tuvieron que salir a intervenir sus mercados cambiarios para evitar un fortalecimiento peligroso de sus monedas en lo que respecta a su competitividad.

Patrick Bennett, estratega del Societe Generale se refería a lo que está ocurriendo con los inversores: “Los inversores necesitan poco estímulo para extender sus ventas de dólares”. Cualquier señal de debilidad de la economía estadounidense y/o cualquier señal de cambio en la política monetaria del resto de los países es suficiente para apostar en contra de la moneda de los EEUU.

Las monedas asiáticas están siendo sometidas a un rally comprador en el corto plazo, contra el cual están luchando sus autoridades. La expectativa de los inversores a que los países de Asia estarán liderando la recuperación de la economía global, los lleva a cambiar sus posiciones e incrementar sus carteras de activos de dicho continente.

Nuevamente, los inversores están haciendo un invalorable aporte a la desestabilización de la economía global. Sin dudas la falta de una mayor regulación sobre el sistema financiero a nivel global está provocando más males que beneficios para el crecimiento de las economías. También la falta de coordinación de políticas económicas en un mundo cada vez más globalizado permite que se acumulen desequilibrios muy difíciles de desarmar y que incrementan la inestabilidad económica mundial, lo cual hace a su vez peligrosamente más sensibles a los inversores.

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Pero volviendo a la realidad de las economías asiáticas que sufren las operatorias de carry trade, esta situación está provocando controversias en sus gobiernos. Es que si bien la apreciación cambiaria los ayudará a contener las presiones inflacionarias que se pueden generar por la incidencia de la recuperación económica, por otra parte, al afectar la competitividad de las economías, le quitará fuerza de recuperación en cuanto los efectos del estímulo fiscal haya desaparecido y se deba apoyar en la demanda externa el crecimiento de las economías.

“Los fundamentos no justifican su nivel”, era lo que decían desde Tailandia, las autoridades del Banco Central al justificar la intervención sobre su moneda. Desde el resto de los gobiernos sólo se oyó silencio.

Y como los gobiernos hacen silencio, sólo nos queda por escuchar qué se dice desde. Los operadores en Corea del Sur estiman que el Banco Central ha intervenido comprando US$ 1.000 millones en poco tiempo para sostener el won, mientras que en Indonesia se estiman intervenciones por US$ 350 millones, aunque desde el mercado se anticipa la continuidad de una fuerte intervención para llevar a la rupia a los niveles deseados. Los gobiernos asiáticos salieron decididamente a sostener la competitividad cambiaria.

Lo que está ocurriendo para Kazuyuki Kato, gestor del departamento de tesorería de Mizuho Trust & Banking, es claro: “Ante la opinión de que la política de tipos bajos de EEUU se mantendrá durante un tiempo más, una cantidad abundante de dólares entra en monedas de rentabilidad más alta, como el dólar australiano y divisas de mercados emergentes”

La situación genera interrogantes acerca de cómo harán los países asiáticos para sostener sus tipos de cambios ante la continuidad de la postura de los inversores. El camino a elegir genera o el riesgo inflacionario o el riesgo de debilitamiento en el crecimiento económico.

Si los gobiernos asiáticos deciden seguir interviniendo en los mercados para sostener la competitividad de sus monedas, deberán implementar mecanismos para eliminar la liquidez excedente que se generará en los mercados. La esterilización de las compras de dólares genera costos cuasifiscales que pueden llevar a los Bancos Centrales a incurrir en un déficit cuasifiscal. Todo dependerá lógicamente de la magnitud con que tengan que intervenir, lo cual parece en principio no ser menor.

Por otra parte, si se opta por dejar apreciar el tipo de cambio, el impacto en la competitividad reducirá el crecimiento de estas economías y además puede aumentar las operatorias de carry trade ante el mayor beneficio que esto les genera a los especuladores.

La alternativa de implementar controles de capitales está latente aunque también implica riesgos.

Una nueva paradoja se genera en la economía: la fortaleza de estas economías les está jugando en contra y se transforma en un elemento que puede desestabilizarlas.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales Transparencia en las estadísticas oficiales, mayor disciplina fiscal y el acuerdo con el Club de París y los holdouts: ¿Quiere el gobierno argentino verdaderamente cambiar el rumbo de su política económica o sólo pretende que creamos eso? ¿Cuánto puede impactar el cambio en el rumbo económico en los inversores?

La pregunta cobra una importancia no menor para aquellos que desean invertir algunos dólares en el país. Mientras los capitales retornan a gran parte de Latinoamérica, Argentina sigue esperando generar algún interés sin que por ello deba recurrir a promesas de grandes retornos. Y si ud. está pensando en invertir en activos del país, deberá saber que las condiciones de la macroeconomía argentina son tan importantes como las promesas de rentabilidad que los activos locales ofrecen. Es que un único e inesperado salto en el tipo de cambio puede echar por tierra las ganancias acumuladas durante bastante tiempo por confiar en un país como Argentina.

Mientras continúa con la pelea contra los medios de comunicación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es consciente de la necesidad de un cambio de rumbo en su política económica. El cambio en el contexto global le dará un poco de aire, pero los problemas en la economía argentina son demasiado graves como para mantenerse ciego y sordo frente a la realidad. Es por este motivo que, como si fuera un concurso de popularidad, el gobierno públicamente manifestó su interés en abordar los temas que preocupan a los mercados.

No vaya a creer que el gobierno argentino se dio un golpe en la cabeza y de repente quiera cambiar bruscamente la dirección que traía su política económica. La necesidad tiene cara de hereje, y Argentina necesita no solamente volver a los mercados financieros internacionales sino también atraer inversiones para retomar la senda del crecimiento.

Y el gobierno ha puesto manos a la obra. El ministro de Economía, Amado Boudou, dio a conocer los lineamientos del presupuesto nacional 2010, el cual dice más de lo que aparenta. Husmeando en las proyecciones del presupuesto 2010, el mismo anticipa un crecimiento esperado del 2,5% del PBI argentino con un superávit fiscal primario de 2,29% del PBI (superávit financiero del 0,05% del PBI), un superávit comercial de US$ 14.000 millones y una tasa de inflación de sólo el 6,6%, con un dólar promedio a $ 3,95.

El presupuesto nacional promete estabilidad en la economía argentina, con un tipo de cambio nominal promedio que se depreciará en menos de un 6%, pudiendo de este modo, garantizar una buena rentabilidad en dólares. La estabilidad cambiaria parecía una utopía hacia mediados de año, pero el inesperado cambio de contexto externo la ha hecho realidad.

Cuando uno se fija en la evolución del tipo de cambio del peso frente al dólar, desde el mes de julio, se encuentra que se está manteniendo al tipo de cambio estabilizado. Y lo mejor del caso es que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha dejado de vender divisas para sostener el tipo de cambio y ha comenzado a recomponer el nivel de reservas. La fuga de capitales desde la economía argentina se ha frenado y ello representa una buena noticia para la estabilidad económica del país, aunque todavía hay bastante por hacer para seguir apuntalando a la estabilidad económica.

Para Argentina es tiempo de arreglar deudas pendientes y es por eso que Boudou se ha acercado al Club de París (el grupo de países centrales acreedores con los que la Argentina tiene una deuda en default de más de US$ 6.000 millones) y a los representantes de los holdouts (aquellos bonistas que no aceptaron la “interesante” propuesta de reestructuración de la deuda pública argentina).

“Los holdouts y el Club de París son los temas principales de Argentina por resolver”, decía Boudou. La preocupación por arreglar deudas pendientes pasa exclusivamente por un interés de volver a los mercados que por el hecho de honrar las deudas. Sino, basta recordar que hace un año, el gobierno había anunciado unilateralmente que pagaría por completo la deuda pendiente con el Club de París.

¿Es creíble el escenario que plantea Argentina? Indudablemente es un mundo ideal para el país el que se plantea y aunque existen fuertes y justificadas dudas sobre lo alcanzable que pueda llegar a ser, la ilusión es lo último que se pierde.

“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, es una frase que le caería bien al gobierno argentino que muchas veces ha amagado con un cambio en el rumbo de la política económica. Pero a pesar de las dudas que un gobierno como el de los Kirchner puede generar, los mercados han hablado claramente y renovaron su confianza en el país. Le creen al gobierno argentino en un contexto global de fin de crisis que genera grandes oportunidades para el país. El veredicto del mercado es claro: el riesgo país sigue cayendo y ya se ubica en 742 puntos básicos, mientras que los bonos de deuda ganaban ayer hasta un 4,2% y subieron hasta un 20%.

Argentina tiene nuevamente una oportunidad para torcer su rumbo. La necesidad la está llevando a ello y la decisión está en sus manos. Mientras el gobierno sigue pensando qué camino tomar, los inversores esperan ansiosos, buscando identificar las oportunidades que se pueden generar con una economía menos volátil e impredecible.

Si uno observa la evolución del Mercado de Valores de Buenos Aires, el índice Merval ha dibujado una tendencia ascendente con pocas interrupciones desde el mes de marzo hasta la actualidad. Para los que decidieron tomar el riesgo y armaron una cartera que replicaba a dicho índice, estarán disfrutando un incremento en el valor de sus inversiones del 114%. Pero las oportunidades de ganancias todavía están presentes dentro de las compañías que componen el Merval, aunque algunas de las mismas dependan de este cambio de rumbo que promete la economía argentina.

¿Qué compañías argentinas muestran un buen futuro?

Esto será tema de un próximo artículo.

Por lo pronto, debemos estar atentos a los próximos pasos de Argentina que deberá decidir entre seguir un camino como el que recorre Venezuela o uno más prometedor como el que han elegido Brasil y Perú, por nombrar sólo dos casos.

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Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo Ayer se iniciaron en el Banco Central de la República Argentina las Jornadas monetarias y bancarias llamadas “Los Países Emergentes frente a la Crisis: Lecciones y Desafíos”. La actualidad y la participación de prestigiosos académicos y hacedores de política entre los que se encontraban Robert Merton, Olivier Blanchard y Felipe Larraín, por nombrar sólo algunos, ha generado un gran interés reflejado en la participación de representantes de varios países de los diferentes continentes.

Tanto fue el interés que generaron estas Jornadas que a pesar de haber llegado media hora antes del comienzo, tuve que presenciar la primera parte de los paneles en un salón alternativo (además del salón de exposiciones, se llenaron otros dos salones), para verlo a través de una pantalla, aunque no fue obstáculo para aprovechar la oportunidad de escuchar a tan prestigiosos expositores.

Ciertamente resulta una tarea más que difícil poder sintetizar la abundancia del debate en un solo artículo y es por eso que en éste solamente quiero compartir algunos de los efectos que la crisis ha tenido y tendrá en el escenario en donde deben actuar los hacedores de política, con el compromiso de abordar las restantes temáticas discutidas, en próximos artículos.

Sin dudas, como mencionaba el gobernador del Banco Central de Chile, José De Gregorio, la crisis ha cambiado la visión de los banqueros centrales. Hasta la crisis, los Bancos Centrales se concentraban principalmente en el control de la estabilidad monetaria de una manera separada con la estabilidad del sistema financiero. La crisis ha demostrado que ambos objetivos deben ser coordinados y logrados de manera conjunta ya que no es posible alcanzar una sólida estabilidad en el nivel de precios si en el sistema financiero existen elementos que pueden transformarse en un foco de crisis.

Debemos recordar que la crisis actual se ha iniciado en el sistema financiero estadounidense y se ha propagado rápidamente hacia el resto de los sistemas financieros de los países desarrollados. La incertidumbre provocada por el estallido de la crisis llevó a los inversores a buscar refugio en activos tradicionales como los títulos del Tesoro estadounidense. Pero en esta oportunidad, una buena parte de los flujos de inversión se refugiaron en los commodities cuyas cotizaciones alcanzaron niveles récord generando fuertes presiones sobre los bancos centrales que a pesar de la caída en la actividad económica debieron llevar adelante una fuerte política de suba de tasas poniendo a las economías en riesgo de estanflación.

La crisis ha generado un cambio en la visión de las políticas monetarias que probablemente desde ahora en más dejen de ser exclusivamente de tinte ortodoxo para permitir la heterodoxia en tiempos de crisis. Probablemente algunos sientan el temor generado por posibles acciones de riesgo moral (esto es, la toma de acciones riesgosas a sabiendas de la existencia de una autoridad monetaria que saldrá en auxilio en caso de necesidad), pero probablemente, este cambio de visión en los banqueros centrales limitará la incertidumbre en los mercados que confiarán en la capacidad de aquellos para implementar mecanismos estabilizadores en casos en que los mercados estén en dificultades.

A partir de esta crisis, ha quedado demostrado que en ciertos casos es conveniente la intervención en el mercado cambiario a pesar de la implementación de una política monetaria de metas de inflación. Tal como lo reflejara De Gregorio para la experiencia chilena, en donde la credibilidad de la política monetaria es la clave que asegura que dicho comportamiento no derive en presiones inflacionarias. Misma postura ha sido adoptada desde el Banco Central de Brasil, que pretende luchar con los efectos perversos que generan los capitales especulativos sobre el valor del real.

¿Nos podemos imaginar de aquí en adelante un mundo sin coordinación de políticas económicas? La necesidad de coordinación entre los diferentes países, según mencionaba en su discurso el presidente del BCRA, Martín Redrado, es otro de los elementos que modificará el contexto en el que se desenvolverán los hacedores de política en el escenario postcrisis. Vinculada a la necesidad de coordinar políticas aparece también la necesidad de construir redes de protección tanto en términos de liquidez como de solvencia para evitar que la ocurrencia de situaciones de estrés impacte con profundidad en los mercados.

En este contexto de coordinación internacional, la puesta en marcha del G20 le ha dado una participación a nivel internacional a las economías emergentes como nunca antes habían tenido. Y no solamente en el G20 los países emergentes han ganado influencia a nivel internacional, sino también a través del recientemente creado Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea e incluso en el Fondo Monetario Internacional (FMI). En dichos organismos, las economías emergentes, y las latinoamericanas en particular, pueden realizar un valioso aporte dada la experiencia de crisis recurrentes en el pasado.

Hasta la presente crisis, la política fiscal no contaba con la reputación que supo tener durante la gran depresión. En su lugar aparecía la política monetaria con un poder supremo. Pero la actual crisis volvió a demostrar la vigencia de la política fiscal en limitar los efectos de este tipo de situaciones. La crisis nos enseñó que para este tipo de contextos, la política monetaria y fiscal se dan una mano mutua en enfrentar el escenario adverso.

Barry Eichengreen en su exposición en la que buscó similitudes con la crisis del 30´, remarcó la profundidad de las políticas fiscales expansivas en la presente crisis. Para Eichengreen, las políticas fiscales de estímulo económico han sido clave en limitar la profundidad de la crisis y no deberían ser eliminadas antes de tiempo como ocurrió en la crisis del 30´ lo cual limitó la recuperación del PBI estadounidense que alcanzó los niveles de 1928 recién en 1942.

La crisis ha sido una prueba en la que varios de los emergentes demostraron que se están desarrollando. Un elemento que probablemente haya pasado desapercibido pero que demuestra la fortaleza lograda por las economías emergentes, han sido los acuerdos de intercambios de monedas que realizaron entre ellas. Estos acuerdos han reducido la dependencia de asistencia por parte de organismos internacionales para mantener una posición de fortaleza frente a la crisis y se transforma en un mecanismo de consolidación del desarrollo de estas economías.

En Latinoamérica en particular, la crisis ha resaltado la importancia de la preservación de la estabilidad macroeconómica a través de políticas sanas y sistemas financieros sólidos y adecuadamente regulados, aunque no da la sensación que todos los países hayan aprendido acabadamente la lección y valoren en su dimensión dichos bienes que tanto aporte le generan al crecimiento y desarrollo económico.

Un nuevo mapa mundial surge luego de la crisis con un mayor protagonismo del mundo emergente y con la necesidad de una mayor coordinación y regulación internacional. ¿Estaremos mejor o volveremos a decir que “todo tiempo pasado fue mejor”?

Horacio Pozzo

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¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos? La economía de los EEUU se contrajo en un 1% durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, lo paradójico del caso es que este dato ha sido celebrado ya que el mercado esperaba un resultado peor, una contracción del 1,5%. Y un resultado mucho más alentador que la contracción del 6,5% registrada en el primer trimestre del año.

Afortunadamente para la economía norteamericana, el consumidor estadounidense ha respondido una vez más al pedido de auxilio de una economía que depende del consumo de las familias para crecer y así ha evitado una contracción mayor del PBI estadounidense. El empresario norteamericano, sin embargo, ha demostrado su falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo y lo ha reflejado a través de la reducción de los inventarios (produjo menos y consumió parte de su stock). Algunos ya piensan en un rebote positivo en la economía.

Para Paul Ashworth, analista de Capital Economics: “La economía debería experimentar algún rebote en el próximo par de trimestres, a medida que los inventarios deban ser restaurados y la demanda acumulada, liberada”, según confiaba a The Wall Street Journal. A pesar de su optimismo, Ashworth pone reparos a la fortaleza de esta recuperación: “Sin embargo, con consumidores aún limitados por las restricciones crediticias, un legado de altas deudas y alto desempleo, que permanecen en el contexto, tomará mucho más tiempo el desarrollo de una verdadera recuperación sostenible”. Las familias norteamericanas, llenas de dificultades, han puesto su apoyo para la recuperación económica, pero evidentemente, mucho más no pueden hacer por el momento.

Las mejoras en las condiciones del mercado laboral lejos están de consolidarse. Si bien en la última semana se ha reducido la cantidad de solicitudes de subsidio por desempleo (ubicándose en 570.000), la reducción no conformó las expectativas del mercado. El mercado laboral sigue débil y hasta el propio gobierno lo reconoce al anticipar que la tasa de desocupación podría alcanzar al 10% de la Población Económicamente Activa (PEA), este año, descendiendo sólo lentamente a partir de 2010, por lo que no se puede esperar una fuerte mejora en el poder adquisitivo de la población.

El sector externo también le ha dado una mano a la economía estadounidense y nos ha hecho reflexionar. La debilidad actual del dólar ha sido de ayuda para controlar los desequilibrios de una economía desequilibrada y puede ser (o quizás no), la llave para que la economía estadounidense se discipline.

Barack Obama había prometido un dólar fuerte durante su gestión. Tomando en cuenta sus declaraciones, no tendríamos que dudar acerca de su determinación para que ello sea así. Pero también ha hecho otras promesas que a menos de un año de haber asumido, ya descuenta que no cumplirá.

Obama prometió apuntar a una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, el anuncio de las proyecciones fiscales para la próxima década, dejan en claro que esta promesa lejos está de ser concretada. El déficit fiscal estimado, se ha incrementado en US$ 2 billones (trillones según dicen en EEUU), hasta alcanzar los US$ 9 billones.

¿Dejará los EEUU que el dólar se mantenga débil? La debilidad del dólar despierta otros fantasmas que amenazan la fortaleza de la economía estadounidense. Quizás no tenga Estados Unidos otra alternativa que permitir un dólar más débil para los próximos años. El mundo ya no ve en el dólar a aquella divisa fuerte que supo ser y esta percepción puede actuar como una “profecía autocumplida”.

En uno de los artículos recientes, les comentaba acerca de la decisión del gobierno chino de reducir el porcentaje de activos denominados en dólares dentro del stock de reservas internacionales del país ( ”¿Se cae China?“). Si China no quiere seguir acumulando títulos del Tesoro Norteamericano ¿Adónde los colocará EEUU? La situación es compleja por donde se la mire. En caso de que China deje de financiar el déficit de cuenta corriente estadounidense, el país americano deberá reducir dicho rojo en cuentas externas.

Para Estados Unidos, la reducción del desbalance de cuenta corriente aparece como una necesidad, pero el mismo deberá provenir a partir de un mayor ahorro del sector privado ya que desde el sector público lo único que se puede esperar para la próxima década es un mayor déficit.

Existen elementos para pensar que el sector privado estadounidense estará más dispuesto en los próximos años a mantener una mayor tasa de ahorro. La fuerte destrucción de riqueza provocada en las familias estadounidenses por el estallido de la crisis subprime, es uno de los principales elementos que alimentan esta posibilidad.

Si bien estamos hablando de una mejora en la cuenta corriente a través de una disminución en la absorción doméstica, Estados Unidos deberá además lograr una mejora en las cuentas externas a través de un aumento en las exportaciones de bienes y servicios. Es que la menor fortaleza que se espera que tenga en el futuro el consumo doméstico, deberá sin mayores alternativas ser compensado con demanda externa y es allí nuevamente que la debilidad del dólar aparece como un camino posible.

Decía que el debilitamiento del dólar genera sus riesgos. La posibilidad de un shock inflacionario está latente. Desde la Reserva Federal ya se ha adelantado la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en sus mínimos al menos hasta finales de año. ¿Es consciente la Fed de las urgencias de retirar con la mayor velocidad posible el exceso de liquidez de la economía para evitar no solamente alimentar las expectativas inflacionarias sino también evitar el desarrollo de una nueva burbuja que se podría estar gestando en estos momentos?

Ciertamente no creo que se deba subestimar la capacidad de los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed. Quizás sea parte de la estrategia de la Fed o producto de presiones políticas, pero el mantenimiento de la tasa de interés en un nivel mínimo histórico tiene varios efectos.

La inmediata reversión de la política de tasas de interés de referencia, con un aumento brusco en las mismas pondría en peligro la recuperación económica, situación no deseada por el gobierno de Obama. Después de todo, lo que interesa es que la economía crezca.

Pero la estrategia podría estar considerando otros efectos deseados por el gobierno estadounidense. A pesar de los riesgos que pueda generar para la estabilidad de la economía y para el liderazgo mundial de los EEUU, un incremento en el ritmo inflacionario puede no ser tan mal visto después de todo. Una solución “a lo subdesarrollado” puede hacer que los EEUU decidan mediante este mecanismo, “licuar” parte de su inmensa deuda.

En este contexto tan complejo, surge cada vez más necesaria la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países. Los grandes desequilibrios globales no han cesado luego de la crisis y prometen generar efectos desestabilizadores. Un cambio de estrategia de China, orientándose hacia su mercado interno y de EEUU mirando a sus socios comerciales para crecer, es una alternativa interesante para comenzar a descomprimir las tensiones en la economía global ¿Existe margen para ver una economía estadounidense ahorrativa y una china comunista consumista? Aunque resulta altamente difícil, la crisis nos ha demostrado que nada es imposible.

Horacio Pozzo

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México ante la necesidad y oportunidad de cambiar

México ante la necesidad y oportunidad de cambiar

México ante la necesidad y oportunidad de cambiar A México, lo mejor que le podría pasar es que termine cuanto antes este 2009. Problemas internos de la economía generados y potenciados por los problemas externos que derivaron en una menor demanda de productos mexicanos y en un menor volumen de remesas, se suman a los efectos que sobre la actividad económica ha tenido el brote de influencia H1N1 y que profundizaron la contracción de la actividad económica. Además, México está sufriendo la peor sequía de los últimos 70 años. Cualquier similitud con las siete plagas que afectaron a Egipto según el Antiguo Testamento, es pura coincidencia.

Mala fortuna ha tenido México en este 2009 que terminará con una fuerte caída de la actividad económica. Si bien para Merrill Lynch (NYSE:MER) la economía mexicana ha pasado ya lo peor de la crisis, finalizará el año con una contracción de su PBI del 6,8%.

Pero no toda la culpa de los males mexicanos se puede justificar con la mala suerte. Si México ha sufrido como pocos la crisis financiera internacional es porque en buena medida no ha logrado una suficiente fortaleza macroeconómica para evitarlo.

Esto mismo es lo que afirman los expertos de The Economist Group que arribaron a México para el México Summit de Economist Conferences del próximo 4 de octubre y que consideran prioritario lograr la diversificación de la economía mexicana para que la misma pueda crecer saludablemente. Justine Thody, directora regional para América Latina del Economist Intelligence Unit, quien también proyecta un crecimiento de 2,8% para México en 2010 (un 3% es lo que estima Merrill Lynch), una recuperación parcial y limitada por las características de la economía mexicana.

El 2010 marcará la recuperación de la economía estadounidense, pero la crisis ha dejado huellas que no desaparecerán de inmediato y que limitarán la dinámica del crecimiento de la economía de EEUU y por lo tanto, de la capacidad de la misma para traccionar a la economía mexicana. Aquellas economías más vinculadas comercialmente a los países asiáticos, podrán aprovechar el envión de la recuperación de sus economías para crecer con mayor fuerza en 2010.

“México depende de los Estados Unidos para la gran mayoría de sus exportaciones, turismo, inversión económica directa y remesas, y estas fuentes de ingresos van a ser más débiles en el mediano plazo. Al mismo tiempo, el precio del petróleo será menor, reduciendo aún más el margen de maniobra fiscal de las autoridades mexicanas. Como consecuencia, a México le urge avanzar en la diversificación de su economía y capitalizar su red de TLCs”, afirmaba Thody.

Existe una necesidad imperiosa para la economía mexicana de recuperar un buen ritmo de crecimiento. La Iglesia Católica en México está advirtiendo sobre los riesgos de estallido social que la situación actual puede producir, según La Jornada. Gustavo Rodríguez Vega, presidente de la Comisión Episcopal decía: “El riesgo de estallido social siempre está latente cuando el pueblo llega a desesperarse de su situación, pero de alguna manera, esto ya está repercutiendo en el ambiente de criminalidad y de violencia. Cuántos serán aquellos que en su desesperación han llegado a la búsqueda de dinero fácil”.

La tan necesaria diversificación de la economía mexicana no es una tarea tan simple como se puede pensar. Los problemas fiscales, posiblemente agravados en 2010 por las pobres expectativas de evolución del precio del petróleo, fuente principal de los ingresos públicos, es un limitante para que el gobierno impulse las reformas necesarias a tal efecto.

El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, está trabajando en reducir el efecto limitante del cuello de botella fiscal, por lo que ha preparado para enviar al Congreso dentro del paquete económico para 2010, una propuesta de reforma al sistema tributario mexicano, además de un planteamiento de déficit fiscal para el siguiente año y un recorte al gasto público.

Los problemas relacionados al crecimiento económico, no son los únicos inconvenientes con los que el gobierno de Felipe Calderón debe luchar. La fuga de divisas no es exclusiva de Argentina y según Prensa Latina, US$ 14.483 millones se han fugado de México durante el primer semestre del año a consecuencia de la crisis y la poca confiabilidad en la economía mexicana. Ante la debilidad económica y las bajas presiones inflacionarias (la tasa de inflación minorista en México cerraría el 2009 cercana al 4,1%), el Banxico está llevando adelante una política monetaria menos restrictiva en la cual ha ubicado a la tasa de interés de referencia en el 4,5%, un nivel demasiado bajo como para sostener al tipo de cambio y evitar la continuidad de la fuga de capitales.

Pero a pesar que la economía mexicana esté atravesando problemas que golpean a la población, existen empresas que siguen apostando a crecer en el país, tal como ocurre con Telefónica (IBEX35:TEF; NYSE:TEF) que quiere apostar al consumidor mexicano y es por este motivo que se ha mostrado interesada en participar de la licitación de nuevas frecuencias móviles en el país, previsto para las próximas semanas.

México es uno de los mercados en donde Telefónica ha apostado por el crecimiento orgánico. En la estrategia de crecimiento en el país, la compañía no descarta adquisiciones selectivas para reforzar su cuota de mercado y aumentar su capacidad de competencia en un mercado caracterizado por el escaso número de operadores.

En el mercado de telefonía mexicano América Móvil (BVM:AMXL; NYSE:AMX), es controlada por el mexicano Carlos Slim, que es la mayor operadora de telefonía móvil de México y posee una cuota de mercado del 72%. Telefónica, ocupa el segundo lugar con un 20% de la cuota de mercado y pretende expandirse agresivamente para pelearle el predominio al imperio de Slim.

La competencia no se limitará al segmento de telefonía móvil ya que las autoridades mexicanas quieren licitar este año frecuencias inalámbricas para ampliar servicios de tercera generación (3G), como Internet de banda ancha, así como parte de la red de fibra óptica gestionada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), segmentos en los que Telefónica está interesada en competir.

Así como el sector de telecomunicaciones ofrece interesantes oportunidades de inversión, México puede y debe implementar reformas necesarias para una diversificación económica tanto en su estructura productiva como así también en las relaciones comerciales. México tiene un buen potencial para crecer no solamente puertas afuera sino también internamente a partir de la mejora en la situación social. Estas potencialidades pueden transformarse en una realidad con un alto atractivo para los inversores.

Horacio Pozzo

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Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica Es tiempo de regresos. Los capitales que huyeron de los mercados emergentes están volviendo tanto por propia ambición de rentabilidad como así también a consecuencia de la clara muestra de fortaleza que han ofrecido las economías latinoamericanas.

Cada vez queda más en claro que la recuperación que se ha iniciado en la economía estadounidense no se detendrá, aunque no existan demasiadas expectativas de que la misma sea vigorosa. Desde China vienen noticias alentadoras de la fuerza que ha recuperado el crecimiento económico. En el día de ayer, las bolsas asiáticas festejaron lo bien que se encuentra la economía que pretende pelearle el liderazgo regional a Japón.

La posibilidad de nuevos episodios de crisis se encuentra en su nivel mínimo desde iniciadas las turbulencias financieras en el contexto económico global y eso de por sí es una buena noticia para aquellos que deseen apostar por las monedas latinoamericanas.

Con el panorama externo más despejado, las economías latinoamericanas podrán retomar su senda de crecimiento de los últimos años. La economía brasileña arrancó en punta en esta recuperación. La economía peruana promete seguirla, mientras que la economía colombiana todavía debe tener más en claro qué ocurrirá con su relación comercial con la siempre conflictiva Venezuela para saber si se unirá a este pelotón o al que le sigue.

Chile y México tendrán que tener paciencia para que sus economías recuperen la senda del crecimiento, mientras que Argentina y Venezuela serán las economías colistas y las que mantendrán un riesgo no menor de ocurrencia de crisis.

Con este panorama para las economías latinoamericanas, los inversores ya han comenzado a mirar hacia la región. Sobre esta cuestión, el director de investigaciones económicas de Corredores Asociados, Julián Cárdenas entrevistado por América Economía consideraba: “Yo pensaría que los inversionistas retornarían a América Latina, debido a que las cifras de Estados Unidos han mejorado y la gente está pensando que lo peor de la crisis ya pasó”.

David Duarte, analista de 4CAST Inc, en Nueva York coincidía con Cárdenas diciendo: “La tendencia es a la apreciación, asumiendo que la aversión al riesgo continúe su paulatino descenso”.

En parte por el debilitamiento del dólar y en parte por el flujo inicial de capitales hacia la región, las monedas latinoamericanas ya han comenzado a apreciarse en lo que va del año. La apreciación más pronunciada se dio con el real brasileño que pasó de cotizar a R$ 2,313 a fines de 2008 a R$ 1,864 en estos momentos. El peso chileno resultó ser la segunda moneda que más fuerte se apreció (de $ 638,16 a $540,25), principalmente producto de la recuperación del precio del cobre. En tercer lugar aparece el peso colombiano que pasó de $ 2.247,19 por dólar a $ 2.032,52 por unidad de la moneda estadounidense. Sólo el peso argentino se depreció en lo que va del año frente al dólar estadounidense y dicho comportamiento responde a las dudas que genera entre los inversores su economía, que se vio reflejada en una permanente fuga de capitales. En el caso del bolívar fuerte de Venezuela, la depreciación que observa en el mercado paralelo supera a la del peso argentino y la moneda venezolana se intercambia a 6,95 unidades por dólar cuando a principio de año lo hacía a 5,7 unidades por la moneda estadounidense.

La apreciación observada hasta el momento por la mayoría de las monedas latinoamericanas pueden hacer pensar que no existe demasiado margen para que se sigan fortaleciendo frente al dólar. Esta hipótesis se encuentra bastante alejada de la realidad ya que las cotizaciones de las monedas latinoamericanas se encuentran bastante alejadas de los máximos que supieron alcanzar hacia mediados del 2008. La recuperación de las economías de la región y el ingreso de capitales son los fundamentos principales para apostar por la continuidad de la apreciación de estas monedas.

Sobre qué monedas probablemente observen las mayores apreciaciones en la región en lo que queda del año, yo apostaría por el real, el nuevo sol y el peso chileno. La moneda brasileña, podría esperarse que cierre el año por los R$ 1,70 aunque dependerá de la fuerza con la que el Banco Central de Brasil intervenga en el mercado de divisas. Hasta el momento lo ha podido hacer sin generar presiones inflacionarias, pero a medida que la economía se recupere, el margen de intervención se irá reduciendo. En el caso del nuevo sol peruano, su cotización podrá alcanzar las 2,8 a 2,85 unidades por divisa estadounidense hacia finales de año, mientras que el peso chileno puede esperarse, dependiendo de cómo siga la política monetaria del Banco Central y la cotización del cobre, que cierre el 2009 entre $ 510 a $ 520 por dólar estadounidense. También el peso colombiano muestra perspectivas de apreciación, aunque su panorama no está tan claro en vista de las turbulencias en las relaciones bilaterales con Venezuela.

Sobre el peso argentino y el bolívar fuerte, no tengo dudas de que ambas monedas seguirán depreciándose. Ya no quedan demasiadas dudas acerca de que el peso argentino terminará el año por encima de los $ 4 (incluso algunos apuestan a un peso a 4,4-4,6 unidades por dólar hacia fin de año). En el caso del bolívar fuerte, si bien la cotización oficial no dejará de observar un debilitamiento (aunque cada vez sufre de mayores presiones para que lo haga), sí lo seguirá haciendo su cotización paralela.

El panorama de las monedas latinoamericanas se muestra bastante claro para lo que resta del año. Hay que apostar por las monedas latinoamericanas.

Porqué seguirá subiendo el Bovespa

Porqué seguirá subiendo el Bovespa

Porqué seguirá subiendo el Bovespa ¿Cuánto han ganado ya los que apostaron al mercado de valores brasileño en este 2009? Verdaderamente, mucho. El Bovespa acumula hasta el momento un incremento del 32,79%, pero ello no es lo mejor. La fuerte apreciación cambiaria que ha sufrido el real en lo que va del año incrementa la rentabilidad medida en dólares, alcanzando una envidiable rentabilidad acumulada del 63,5%.

¿Llegamos tarde o todavía podemos aprovechar este buen momento del mercado de valores brasileño? Creo que hay motivos más que válidos para suponer que todavía estamos a tiempo para aprovechar este buen momento del mercado. Existen motivos para creer que su crecimiento está avalado por muy buenos fundamentos económicos.

Como les venía anticipando en mis artículos, la economía brasileña es una de las economías latinoamericanas que conjuntamente con la economía de Perú (y un poco más atrás, con la economía colombiana), muestran las mejores perspectivas de crecimiento y desarrollo en el mediano y largo plazo.

¿Cómo podemos sacar provecho como inversores de esta fuerte suba que se avecina para el índice Bovespa de Brasil y del resto de las Bolsas emergentes? No esperaría un minuto más, cuando la recuperación económica mundial sea tapa de los diarios, ya el smart money (grandes inversores) habrá ingresado y hecho subir los precios y cuando nos demos cuenta, ya no encontraremos los precios baratos de ahora. Es el momento de invertir y oportunidades como éstas pocas veces en la historia se repiten.

Brasil se encamina a dejar de ser solamente la potencia latinoamericana para ser verdaderamente una potencia mundial. El camino hacia ello ya está emprendido y lo mejor de todo es que la dirección elegida es aceptada tanto por el oficialismo como por la oposición. La crisis financiera internacional representó sólo un descanso en la economía brasileña en su marcha dirigida a ocupar un rol destacado a nivel global y ello quedará demostrado en unos años cuando sus objetivos se vean concretados.

Claro que en el corto plazo, lo que ocurra con la economía global le importa a Brasil por la sensible dependencia de su industria a las ventas externas. El mercado interno brasileño, a pesar de contar con 190 millones de habitantes, aún se encuentra en crecimiento dada la lenta y gradual mejora de la situación social del país.

Por lo pronto, el ministro de Hacienda Guido Mantega, se ha mostrado más que confiado acerca de las perspectivas de la economía para los próximos doce meses, anticipándole a Reuters que en dicho período la misma podría alcanzar un crecimiento del 4%.

La mejora en el contexto global se es observando y las principales noticias positivas provienen desde los EEUU. Para el presidente estadounidense, Barack Obama, ha comenzado el principio del fin de la recesión: “Los mercados suben y el sistema financiero ya no está al borde del colapso. Perdemos empleos a la mitad del ritmo que se registraba cuando llegué al cargo hace seis meses”. Los inversores perciben lo mismo y quieren ser los primeros en aprovechar los mercados en alza. Y si bien el mercado de valores brasileño no es el único que está con tendencia alcista, es uno de los que lo han hecho con mayor fuerza y cuenta con avales sólidos para seguir haciéndolo.

Por este motivo un buen porcentaje de los flujos de inversión que se orientaron nuevamente hacia los emergentes han elegido al prometedor mercado brasileño y es así que en lo que va del año ingresaron al país US$ 6.300 millones. Brasil es la contracara de Argentina que no puede frenar la fuga de capitales que ya acumula US$ 11.500 millones y que podría alcanzar los US$ 20.000 hacia finales de 2009 (y de no implementar acciones en lo inmediato para revertirla, podrá enfrentarse a una nueva situación de crisis).

Este permanente ingreso de capitales a Brasil, que con seguridad se mantendrá al menos en el corto plazo, asegura que el tipo de cambio se mantenga apreciado, brindándole la tranquilidad al inversor extranjero de que no perderá parte de sus inversiones a través de una depreciación cambiaria.

La apreciación cambiaria del real parece que no se detendrá al punto de llevar al Banco Central de Brasil a anunciar durante el día de ayer a comprar dólares en el mercado de cambios a la vista, en el marco de sus esfuerzos por absorber el fuerte flujo de divisas estadounidenses en la plaza local, según daba cuenta Reuters. La intención del Banco Central no es depreciar el tipo de cambio sino reducir su ritmo de apreciación.

El Banco Central de Brasil lleva comprados desde el 8 de mayo, cerca de US$ 7.000 millones en el mercado a la vista. Si bien ya ha iniciado una lenta recuperación, la debilidad que aún observa la economía de Brasil, junto a medidas compensatorias, le permiten al Banco Central realizar dicha operatoria que podría poner en riesgo el objetivo inflacionario que se ha planteado como meta.

Si bien la moneda brasileña se ha apreciado, aún se encuentra lejos de su máximo alcanzado el 1 de agosto de 2008 cuando el dólar estadounidense se intercambiaba a R$ 1,5562. Actualmente, la cotización del dólar en Brasil se encuentra en R$ 1,885, lo que hace pensar que existe margen para ganar en el mercado de valores brasileño de por sí con la apreciación cambiaria.

Es de esperar que mientras el Banco Central de Brasil pueda hacerlo, continúe interviniendo en el mercado cambiario dado el efecto negativo que la fuerte apreciación de su moneda está implicando para la industria, en momentos en que aún no se ha logrado dejar atrás a la crisis.

En el mercado de valores brasileño, si bien el índice general viene acumulando una importante trayectoria ascendente, aún se encuentra bastante lejos de sus máximos de 2008. Para alcanzar el máximo nivel logrado, el índice general de la bolsa brasileña aún tendría que aumentar un 38% más.

Los motivos para que la bolsa brasileña siga en alza en lo que queda del año se apoya no solamente en las buenas perspectivas de la economía, sino en lo atractivo que la están haciendo sus empresas cotizantes y otras que desean ingresar.

Cuando ayer les hablaba acerca del descubrimiento de indicios de petróleo y gas en las costas brasileñas por parte de Repsol (IBEX:REP; NYSE: REP)), que poseía un 40% de participación en la exploración del pozo Vampira situado en la cuenca de Santos, no les mencioné que Petrobrás (BVSP:PETR3;NYSE:PBR)) tiene un 35% de participación en el mismo, por lo que el descubrimiento también beneficia a esta empresa brasileña.

En el último tiempo, vengo nombrando asiduamente a Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD). Es que Santander se ha esforzado por ser noticia. Esta vez, el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, ha anunciado a los analistas que la entidad prevé colocar un 15% de su filial brasileña en Bolsa mediante una ampliación de capital. Según Sáenz: “Está previsto colocar un 15%. Serán acciones nuevas”. Ello incrementará la operatoria en la bolsa brasileña y le agregará un nuevo condimento.

Estas y otras compañías (tales como aquellas del sector bancario que tantas veces he mencionado), se encargarán de atraer los ojos de los inversores hacia el mercado de valores brasileños, y es por ello que hago un voto de confianza para que el mismo siga creciendo en lo que queda del año.

Horacio Pozzo

RECOMENDACIÓN de INVERSIÓN

Brasil confiado espera crecer al 4% en los próximos doce meses. Su mercado bursátil ha adelantado los tiempos de la economía y crece un 63% en dólares, en claro reflejo de estas expectativas. Se esperan más subas accionarias y buenas noticias para que el Bovespa siga subiendo, adelantémonos al resto de los inversores e invirtamos aquí


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