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Por qué no funcionará la reforma del sistema

Por qué no funcionará la reforma del sistema financiero estadounidense

Por qué no funcionará la reforma del sistema financiero estadounidense “Mi Gobierno propone una reforma radical del sistema de regulación financiero, una transformación a una escala no vista desde las reformas que siguieron a la Gran Depresión”. Barack Obama en el discurso de anuncio en la Casa Blanca.

Se acerca el tiempo en donde los sistemas financieros comiencen a reactivar la rueda crediticia, pero para que ello no se transforme en una nueva oportunidad de crisis, es necesario que los mecanismos de regulación y supervisión funcionen a la perfección.

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Es por eso que el gobierno de Barack Obama lanzó una histórica reforma del sistema financiero. Y una de las claves de la reforma está en la frase del discurso de Obama: “Nadie tenía la responsabilidad de proteger al sistema en su conjunto, de los riesgos que vinculaban a las firmas”.

Antes de empezar, no puedo evitar manifestar mis reparos acerca de la eficacia que pueda tener el nuevo sistema de regulación y supervisión en el objetivo de mantener bajo control los riesgos del sistema financiero sin derivar en riesgos extremos e irresponsables que puedan terminar en crisis. No es que sea pesimista, pero para confiar, no queda otra alternativa que evaluar los nuevos sistemas en funcionamiento.

Es más, me arriesgaría a decir que será clave para determinar la capacidad y calidad del sistema de regulación y supervisión que tenemos que esperar hasta verlos funcionar en tiempos de una gran bonanza. Digo esto porque son tiempos en donde de manera inconsciente se relajan los controles regulatorios y de supervisión, y es ahí donde se engendran las peores crisis.

De todos modos, no debemos apresurarnos ya que no le será para nada fácil al gobierno de Obama concretar la reforma planeada en el sistema financiero. El nuevo rol que se pretende de la Reserva Federal es el punto que mayor resistencia ha estado generando en el Congreso estadounidense, incluso hasta en los legisladores oficialistas.

Que la FED sea la encargada de la regulación de las principales entidades financieras estadounidenses y responsable de proteger a la economía del riesgo sistémico del sistema financiero, son elementos que considero positivos ya que permiten una mayor rapidez de acción en situaciones de crisis. Con este cambio, el organismo encargado de custodiar la salud de las principales entidades del sistema financiero es el mismo que las asistirá en caso de crisis, evitando la coordinación de varios organismos para ello.

Estas modificaciones hacen más responsable a la FED en la conducción de su política monetaria por los incentivos negativos que puede generar (y que han generado), que afectan a su nueva función.

Este nuevo rol de la Fed no le ha caído para nada bien al republicano Richard Shelby quien, según el Financial Times, cuestionaba la propuesta porque la misma presentaba: “Una grosera visión inflada acerca de la experiencia de la Fed”.

Legisladores tanto demócratas como republicanos de la comisión de Bancos del Senado se oponían a la iniciativa argumentando que la Fed sólo se debe encargar de la política monetaria. El senador Demócrata por el Estado de Connecticut, Christopher John Dodd se resiste a que la Fed tenga el poder de controlar a las entidades financiera, y dice el New York Times: “El Sr. Dodd dijo que otorgándole a la Fed un nuevo rol como regulador global del riesgo, podría también comprometer su status de independencia y generar un conflicto con su mandato de controlar la inflación”.

La propuesta de reforma no termina allí y contempla la creación de un organismo que se encargaría de supervisar el riesgo económico a nivel general y otro que se enfocaría en la seguridad de los productos financieros para los consumidores. En principio uno puede pensar que son dos medidas interesantes aunque habrá que ver en la práctica el poder que se les concede para que se transformen en elementos contenedores del riesgo. En este sentido, si por ejemplo, dichos organismos sólo advierten sobre riesgos, puede ocurrir que en los booms económicos no sean muy tenidos en cuenta. Esto es lo que le sucedió al mismo Alan Greenspan quien reconoció que le habían advertido sobre los riesgos de las subprime pero que los subestimó.

Será necesario asegurar que estos organismos cuenten con un adecuado nivel de flexibilidad para que puedan adaptarse a la evolución de los instrumentos financieros que irán surgiendo con mayores niveles de complejidad en su ingeniería. En caso de que el nivel de complejidad logrado por los nuevos instrumentos resulte inalcanzable para la comprensión en materia de riesgos esto haría más difuso el valor de dichos organismos.

Otras dos medidas apuntan directamente a las entidades financieras y que limitarán la sobre expansión del sistema financiero. El exigir un mayor nivel de capital adicional ante un mayor riesgo y obligar a las entidades que mantengan un cierto porcentaje de los créditos hipotecarios que generaron, limitarán la multiplicación del volumen de negocios de esas entidades. En este sentido, la regulación deberá encontrar el equilibrio de no ser extrema al punto de limitar en exceso la generación de financiamiento.

Esta reforma trae además malas noticias para las calificadoras de riesgos ya que contempla medidas tendientes a evitar que se generen conflictos de intereses. Durante la crisis, las calificadoras que se encargaban de evaluar la calidad de los nuevos activos se beneficiaban con su crecimiento, y es por eso que de ser posible, obviaron cualquier elemento que pudiera afectar su calificación y de su propio negocio. Por otra parte, es positivo que se busque generar una mayor transparencia en el mercado aunque la experiencia muestra que este objetivo es difícil de alcanzar.

El gobierno de Obama demuestra con esta reforma que aprendió los peligros derivados del sistema financiero. Un mayor control sobre mercados exóticos y mercados de deuda, es lo que viene también con la reforma.

Equilibrio, regulación y libre mercado, y un mayor nivel de cobertura del sistema financiero son los objetivos de la propuesta de reforma. Además un objetivo no menor de la reforma es insertarla en la estructura de regulación y supervisión internacional. La propuesta suena interesante, pero primero para confiar, mejor verla en funcionamiento.


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