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¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos?

¿Se está gestando una nueva burbuja en Estados Unidos? La economía de los EEUU se contrajo en un 1% durante el segundo trimestre del año. Sin embargo, lo paradójico del caso es que este dato ha sido celebrado ya que el mercado esperaba un resultado peor, una contracción del 1,5%. Y un resultado mucho más alentador que la contracción del 6,5% registrada en el primer trimestre del año.

Afortunadamente para la economía norteamericana, el consumidor estadounidense ha respondido una vez más al pedido de auxilio de una economía que depende del consumo de las familias para crecer y así ha evitado una contracción mayor del PBI estadounidense. El empresario norteamericano, sin embargo, ha demostrado su falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía en el corto plazo y lo ha reflejado a través de la reducción de los inventarios (produjo menos y consumió parte de su stock). Algunos ya piensan en un rebote positivo en la economía.

Para Paul Ashworth, analista de Capital Economics: “La economía debería experimentar algún rebote en el próximo par de trimestres, a medida que los inventarios deban ser restaurados y la demanda acumulada, liberada”, según confiaba a The Wall Street Journal. A pesar de su optimismo, Ashworth pone reparos a la fortaleza de esta recuperación: “Sin embargo, con consumidores aún limitados por las restricciones crediticias, un legado de altas deudas y alto desempleo, que permanecen en el contexto, tomará mucho más tiempo el desarrollo de una verdadera recuperación sostenible”. Las familias norteamericanas, llenas de dificultades, han puesto su apoyo para la recuperación económica, pero evidentemente, mucho más no pueden hacer por el momento.

Las mejoras en las condiciones del mercado laboral lejos están de consolidarse. Si bien en la última semana se ha reducido la cantidad de solicitudes de subsidio por desempleo (ubicándose en 570.000), la reducción no conformó las expectativas del mercado. El mercado laboral sigue débil y hasta el propio gobierno lo reconoce al anticipar que la tasa de desocupación podría alcanzar al 10% de la Población Económicamente Activa (PEA), este año, descendiendo sólo lentamente a partir de 2010, por lo que no se puede esperar una fuerte mejora en el poder adquisitivo de la población.

El sector externo también le ha dado una mano a la economía estadounidense y nos ha hecho reflexionar. La debilidad actual del dólar ha sido de ayuda para controlar los desequilibrios de una economía desequilibrada y puede ser (o quizás no), la llave para que la economía estadounidense se discipline.

Barack Obama había prometido un dólar fuerte durante su gestión. Tomando en cuenta sus declaraciones, no tendríamos que dudar acerca de su determinación para que ello sea así. Pero también ha hecho otras promesas que a menos de un año de haber asumido, ya descuenta que no cumplirá.

Obama prometió apuntar a una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, el anuncio de las proyecciones fiscales para la próxima década, dejan en claro que esta promesa lejos está de ser concretada. El déficit fiscal estimado, se ha incrementado en US$ 2 billones (trillones según dicen en EEUU), hasta alcanzar los US$ 9 billones.

¿Dejará los EEUU que el dólar se mantenga débil? La debilidad del dólar despierta otros fantasmas que amenazan la fortaleza de la economía estadounidense. Quizás no tenga Estados Unidos otra alternativa que permitir un dólar más débil para los próximos años. El mundo ya no ve en el dólar a aquella divisa fuerte que supo ser y esta percepción puede actuar como una “profecía autocumplida”.

En uno de los artículos recientes, les comentaba acerca de la decisión del gobierno chino de reducir el porcentaje de activos denominados en dólares dentro del stock de reservas internacionales del país ( ”¿Se cae China?“). Si China no quiere seguir acumulando títulos del Tesoro Norteamericano ¿Adónde los colocará EEUU? La situación es compleja por donde se la mire. En caso de que China deje de financiar el déficit de cuenta corriente estadounidense, el país americano deberá reducir dicho rojo en cuentas externas.

Para Estados Unidos, la reducción del desbalance de cuenta corriente aparece como una necesidad, pero el mismo deberá provenir a partir de un mayor ahorro del sector privado ya que desde el sector público lo único que se puede esperar para la próxima década es un mayor déficit.

Existen elementos para pensar que el sector privado estadounidense estará más dispuesto en los próximos años a mantener una mayor tasa de ahorro. La fuerte destrucción de riqueza provocada en las familias estadounidenses por el estallido de la crisis subprime, es uno de los principales elementos que alimentan esta posibilidad.

Si bien estamos hablando de una mejora en la cuenta corriente a través de una disminución en la absorción doméstica, Estados Unidos deberá además lograr una mejora en las cuentas externas a través de un aumento en las exportaciones de bienes y servicios. Es que la menor fortaleza que se espera que tenga en el futuro el consumo doméstico, deberá sin mayores alternativas ser compensado con demanda externa y es allí nuevamente que la debilidad del dólar aparece como un camino posible.

Decía que el debilitamiento del dólar genera sus riesgos. La posibilidad de un shock inflacionario está latente. Desde la Reserva Federal ya se ha adelantado la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en sus mínimos al menos hasta finales de año. ¿Es consciente la Fed de las urgencias de retirar con la mayor velocidad posible el exceso de liquidez de la economía para evitar no solamente alimentar las expectativas inflacionarias sino también evitar el desarrollo de una nueva burbuja que se podría estar gestando en estos momentos?

Ciertamente no creo que se deba subestimar la capacidad de los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed. Quizás sea parte de la estrategia de la Fed o producto de presiones políticas, pero el mantenimiento de la tasa de interés en un nivel mínimo histórico tiene varios efectos.

La inmediata reversión de la política de tasas de interés de referencia, con un aumento brusco en las mismas pondría en peligro la recuperación económica, situación no deseada por el gobierno de Obama. Después de todo, lo que interesa es que la economía crezca.

Pero la estrategia podría estar considerando otros efectos deseados por el gobierno estadounidense. A pesar de los riesgos que pueda generar para la estabilidad de la economía y para el liderazgo mundial de los EEUU, un incremento en el ritmo inflacionario puede no ser tan mal visto después de todo. Una solución “a lo subdesarrollado” puede hacer que los EEUU decidan mediante este mecanismo, “licuar” parte de su inmensa deuda.

En este contexto tan complejo, surge cada vez más necesaria la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países. Los grandes desequilibrios globales no han cesado luego de la crisis y prometen generar efectos desestabilizadores. Un cambio de estrategia de China, orientándose hacia su mercado interno y de EEUU mirando a sus socios comerciales para crecer, es una alternativa interesante para comenzar a descomprimir las tensiones en la economía global ¿Existe margen para ver una economía estadounidense ahorrativa y una china comunista consumista? Aunque resulta altamente difícil, la crisis nos ha demostrado que nada es imposible.

Horacio Pozzo

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Una bomba en la Reserva Federal

Una bomba en la Reserva Federal

Una bomba en la Reserva Federal “Ben abordó con calma y sabiduría un sistema financiero al borde del colapso; tanto con una acción valerosa como con ideas no ortodoxas que nos ayudaron a poner los frenos en nuestro desplome económico”, Barack Obama, al nominar a Bernanke para un nuevo mandato al frente de la Fed.

Ben Bernanke no tuvo ni siquiera tiempo para celebrar. Su vida diaria desde que está al frente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, transcurre de la misma manera: corriendo para todos lados apagando incendios cuyo foco de origen se encuentra en la gestión de Alan Greenspan.

El presidente de los EEUU Barack Obama, confirmó a Bernanke para un nuevo mandato por cuatro años al frente de la Fed. Pero en lo que tenía que ser un día de celebración, se opacó por la decisión de un tribunal norteamericano (un juzgado federal de Manhattan), de obligar a la Reserva Federal a hacer públicas las ayudas concedidas a los grandes bancos y compañías de EEUU que han participado en su programa de rescate financiero.

A la juez Loretta Preska no le resultó convincente la lógica explicación de Bernanke acerca del posible impacto negativo que puede tener para las entidades asistidas, que se de a conocer dicha situación. ¿Usted confiaría sus ahorros a una entidad que ha tenido que ser asistida ante el riesgo de caer? Personalmente, lo pensaría dos veces antes de hacerlo y es por eso que considero razonable el argumento de Bernanke, aunque entiendo también que la discrecionalidad debe tener límites.

Ciertamente el secreto que rodea a toda la operatoria de asistencia que se le brindara al sistema financiero estadounidense genera una gran inquietud ya que no existe claridad acerca del volumen de ayuda que ha requerido cada una de las entidades ni los activos que fueron aceptados como colaterales a cambio de las asistencias. Ni los propios accionistas de las entidades bancarias están informados si su entidad ha sido asistida o no, lo cual puede generar sospechas en entidades que no han requerido de ayuda.

¿Puede esta incertidumbre afectar al sistema en general? Probablemente esté limitando su recuperación, pero quizás sería mayor el daño para el sistema si se conociera la identidad de los bancos asistidos. El riesgo de corridas bancarias es concreto y no se puede desestimar. Como si fuera una profecía autocumplida, las entidades que han tenido inconvenientes podrían caer si los depositantes descubren que a quienes confían sus ahorros han corrido peligro de sobrevida, ya que nadie les asegura que no volverán a pasar por una situación similar.

La agencia de noticias Bloomberg ha sido uno de los medios que ha llevado al ámbito judicial la disputa por la difusión del accionar de la Fed amparándose en el derecho del pueblo a estar informado sobre las acciones del gobierno. El argumento es válido pero el momento en el que se realiza dicho planteamiento no parece ser el más adecuado, cuando aún la crisis no ha abandonado a un sistema financiero herido de gravedad.

Muchos contribuyentes se han quejado por la utilización de los recursos públicos para rescatar a entidades bancarias en problemas producto de acciones altamente riesgosas e imprudentes. No es que me quiera poner del lado de las entidades bancarias, pero creo que en medio de esta circunstancia, la mejor solución era evitar la caída del sistema bancario estadounidense. Probablemente deban mejorarse los mecanismos de castigo para quienes incurren en acciones de alto riesgo aprovechando que el castigo es limitado y las ganancias potenciales extraordinarias.

Mientras este debate se inicia en torno a la transparencia de las acciones de la Fed, todavía el sistema bancario estadounidense tiene a varias entidades por “digerir”. Los próximos meses serán bastante agitados para el sistema bancario estadounidense según Dick Bove, de Rochdale Securities, ya que un conjunto de entre 150 a 200 entidades podrían presentar concurso de acreedores.

Entidades extranjeras entre las que se encuentran el Santander (IBEX35:SAN;NYSE:STD) y el BBVA (IBEX35:BBVA; NYSE:BBV), están volando por encima de sus “víctimas”, para continuar con su plan de expansión en tierras estadounidenses. Pero la cantidad de potenciales adquirentes de entidades en problemas es insuficiente para la gran cantidad que atraviesan por esta situación. El pasado viernes, el BBVA se quedó con el Guaranty Financial Group de Texas, entidad que protagonizó la segunda mayor quiebra del año.

Bove confía que en la próxima semana, el Fondo de Garantía de Depósitos relaje sus exigencias y permita a las firmas de capital de riesgo, adquirir los activos bancarios ya que: “El principal problema en este momento es encontrar firmas sanas que estén dispuestas a comprar bancos en problemas”.

Los problemas que los rescates de entidades bancarias le han generado al titular de la Fed por los múltiples cuestionamientos no terminan allí. Allan H. Meltzer de CNN Expansión advierte sobre el riesgo inflacionario que se producirá en los próximos meses a consecuencia de los grandes volúmenes de dólares aplicados al sistema financiero para evitar su colapso. Algunos estudios anticipan que puede llevar cerca de dos años lograr que la política antiinflacionaria entre en funcionamiento ¿Llegará a tiempo para contener las presiones inflacionarias y para evitar la próxima burbuja especulativa?

Las perspectivas no son muy positivas que digamos. El panorama es más oscuro aún como les comentara en el artículo de ayer “¿Se cae China?“, ante la decisión del gobierno chino de reducir la exposición de las reservas internacionales al dólar estadounidense, generando presiones hacia su debilitamiento y consecuente impacto negativo en el precio de los commodities.

Si bien los problemas de varias entidades bancarias estadounidenses y los requerimientos sobre la publicidad de las ayudas son motivo de preocupación para Bernanke, mucho más lo es el proyecto de ley HR 1207 elaborado por el congresista republicano por Texas, Ron Paul, a través del cual se busca auditar los libros contables de la Reserva Federal y que logró a principios del mes de junio reunir las firmas de otros 218 congresistas para que sea debatido, según da cuenta Libertad Digital.

A raíz de la crisis subprime, los pasivos de la Reserva Federal estadounidense, se incrementaron con fuerza, tanto los que se encuentran dentro del balance como aquellos que están fuera del mismo (los primeros se triplicaron y los segundos se multiplicaron por diez).

La aprobación por parte del Congreso estadounidense del proyecto de Ley de Ron Paul, promete generar un impacto profundo en la Reserva Federal y por ende en su política monetaria y para con el sistema financiero. El mayor control implicará la pérdida de una discrecionalidad necesaria en tiempos de crisis lo que obligará a la Fed a optar por una postura más conservadora y prudente en tiempos de bonanza.

Bernanke ha sido nominado para continuar al frente de la Fed, sólo que ahora tendrá más responsabilidades (ya que no puede culpar a Greenspan) y muy probablemente, menos libertades ¿Tiene motivos para celebrar?

Bernanke jugó para el mercado

Bernanke jugó para el mercado
13 Agosto 2009 No había lugar para la sorpresa. El 100% de los analistas consultados por Reuters habían anticipado que la Reserva Federal de los EEUU (Fed), mantendría su tasa de interés de referencia inalterada. Y la Fed cumplió en dejarla en el rango de 0% a 0,25%.
La decisión sobre la tasa no importaba demasiado al mercado que ya había anticipado la decisión. Sí resultaba relevante la decisión de la Fed sobre la continuidad de las compras de bonos del Tesoro estadounidense, las que se mantendrán hasta fines de octubre.

¿Terminó la recesión en la economía estadounidense? Creo que la respuesta más adecuada sería “aún no”. La Fed ve que la economía ha comenzado a estabilizarse. Dejó de caer, es cierto, pero no le resultará sencillo levantarse del “piso”. Es por este motivo que ni se menciona la posibilidad de dar comienzo al ciclo ascendente de tasas.

Para los analistas de Commerzbank, el mercado no espera ninguna acción de la Fed sobre las tasas para este año: “El mercado actualmente descuenta una posibilidad de 50% de que la primer alza de tasas tendrá lugar hacia el 10 de enero y cualquier comentario de la Fed apuntando hacia una fecha posterior será negativo para el dólar en el corto plazo”.

Por otra parte, creo que el anuncio de la finalización del programa de compras de bonos del Tesoro hacia finales de octubre estuvo presionado por el mercado. Es por ello que ya se anticipó algo que se producirá en casi tres meses más. La entidad comandada por Bernanke sabía que si no anunciaba el fin de dicho programa, el mercado sospecharía que la salud de la economía no se estaba recuperando de la manera en que el gobierno estadounidense afirmaba.

Lejos de ruborizarse, los integrantes del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra (BoE), mantuvieron inalterada la tasa de interés de referencia en la semana pasada y fueron por más. La decisión de ampliar su programa monetario de emisión de dinero en 50.000 millones de libras (unos US$ 84.000 millones) a 175.000 millones de libras, resultó una sorpresa total y un golpe al estómago para la moneda británica. Esta decisión hace sospechar al mercado sobre la verdadera situación de la economía británica.

A pesar que el gobernador del BoE, Mervin King, asegura que la economía británica ha comenzado a evidenciar signos de recuperación, también es cierto que demandará bastante tiempo (más de lo que muchos desean), para que la economía vuelva a la normalidad, situación que también reconoce King. No se puede olvidar que la crisis fue una bomba puesta en el corazón del sistema financiero y el mercado inmobiliario británico, por lo que su reconstrucción no resultará simple.

La profundidad del impacto de la crisis en la economía británica queda en claro con el reciente anuncio del Banco de Inglaterra (BoE), que espera una caída del Producto Bruto Interno (PBI), del 5,5% para el presente año. Los británicos sufren esta situación que se refleja en un 7,8% de desocupación, el nivel más alto para la economía británica desde 1996.

Mervin King lo dejó en claro y el mercado lo sabe. También lo sabe Vicky Redwood, economista de Capital Economics, que decía lo siguiente sobre el reporte de inflación del Banco de Inglaterra: “El reporte de inflación de agosto del Banco de Inglaterra da una señal clara de que las políticas no serían ajustadas pronto y claramente no descarta la posibilidad de una futura expansión de la flexibilización cuantitativa”.

A pesar de las señales positivas de estabilización de la economía británica, aún le falta demasiado, mucho más que a la economía estadounidense, para recuperar la normalidad. Incluso debe pelear contra un fantasma que anda dando vuelta y que obliga al BoE a mantener una alta liquidez en el mercado monetario. Es así que las fuertes inyecciones de liquidez además de estimular a la economía buscaban evitar la tan temida y dañina deflación de precios.

Con la decisión de ayer de la Fed, las perspectivas del dólar para lo que queda del 2009, son hacia la baja. Pero este debilitamiento de la moneda estadounidense se producirá en su relación frente al euro y existen varios motivos para que ello ocurra.

Un motivo que explica buena parte del debilitamiento del dólar frente al euro en los últimos meses es el retorno del apetito por el riesgo de los inversores. El mantenimiento de la tasa de la Fed en sus mínimos, y la señal concreta de desactivar la política de compra de títulos, que estaría indicando que efectivamente la economía estadounidense está mejor, mejoran el optimismo de los inversores que ven despejar lentamente el horizonte de posibles nubarrones.

Por otra parte, a medida que el mercado estime menos probable que la Fed no incremente la tasa de interés hacia el mes de enero, ello afectará negativamente la cotización del dólar.

La debilidad del dólar en los próximos meses, no será aprovechada por la libra esterlina ya que la economía inglesa tiene aún demasiados problemas como para lograr que los inversores tengan un gran apetito por la moneda británica. Las señales del BoE a pesar del intento de King por mostrarse optimista, han dejado muy preocupado al mercado.

La moneda de la eurozona aparece en este contexto como la divisa que aprovechará los primeros momentos de la recuperación de la economía global y seguirá fortaleciéndose. La preocupación permanente del Banco Central Europeo (BCE), por la inflación, mantiene al mercado expectante por la decisión de la entidad de dar inicio al ciclo ascendente de tasas. Probablemente el BCE deba manejar las expectativas y no provocar un fortalecimiento en exceso del euro que sea perjudicial para la recuperación de la economía de la eurozona. ¿Podrá hacerlo o los temores inflacionarios lo traicionarán?

Horacio Pozzo

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Se acercan tiempos de definiciones para la Fed

Se acercan tiempos de definiciones para la Fed

Se acercan tiempos de definiciones para la Fed
11 Agosto 2009 El próximo miércoles el Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal de los EEUU (FED), dará a conocer su decisión sobre la tasa de interés de política monetaria. Ciertamente no genera muchas expectativas la decisión sobre la tasa de interés ya que se descuenta su mantenimiento en los niveles actuales. Sin embargo existen dos cuestiones que son de relevancia para los inversores y que se relacionan con la continuidad del programa de compra de deuda pública y bonos corporativos y con las señales de la Fed sobre en cuánto tiempo más se podrá observar un cambio en la política monetaria.
El brusco recorte de tasas conjuntamente con las fuertes inyecciones de liquidez para limitar las tensiones del sistema financiero y asistir al sector corporativo en problemas alertaron a los más conservadores sobre los riesgos que estas acciones pueden tener en términos de presiones inflacionarias y creación de burbujas en los precios de los activos. Es por este motivo que en uno de los tantos recortes, la Fed reconoció la urgencia de revertir el ciclo descendente de tasas una vez que la economía comenzara a mostrar señales de vitalidad.

Luego de dos años de iniciada la crisis, pareciera ser que este momento ha llegado. Un sondeo de Blue Chip Economic Indicators realizado entre economistas del sector privado en EEUU arrojó que un 90% de los encuestados cree que en el tercer trimestre de este año se declarará el final de la recesión en los EEUU. La economía estadounidense está comenzando a emitir señales positivas y ello acerca a la Fed a tomar una decisión que, como comentara en el artículo de ayer, puede resultar de aguafiestas.

Pero a pesar de las promesas realizadas, el comportamiento en el pasado de la Reserva Federal muestra que desde 1970, la Fed ha esperado en promedio 14 meses desde que la tasa de desempleo tocara su máximo, para comenzar con el ciclo ascendente de tasas. Cuando la última lectura del índice de desocupación del mes de julio mostraba una leve baja hasta el 9,4% de la PEA, desde el mercado no se ha interpretado como el comienzo de la reversión en la dinámica de la tasa de desocupación ya que se espera que la misma siga creciendo hasta finales de año.

Dado el argumento anterior, claramente, no resulta demasiado probable que la Fed de comienzo en lo que queda del 2009 su ciclo de tasas ascendentes, por lo que no habría que tener demasiadas expectativas al respecto para la reunión de esta semana. Tampoco el mercado espera que ocurra algún movimiento de tasas en lo que resta del año. Según una nota del Wall Street Journal, 11 de los 16 operadores consultados por Reuters esperan que la Fed eleve sus tasas de interés el próximo año, tres dijeron que lo hará en el 2011, mientras que 2 sostuvieron que las mantendrá cerca a cero hasta el 2012 (¿Proyección o deseo?).

El aprovechamiento que puedan hacer los inversores de las bajas tasas de interés, en caso de que éstas se mantengan como parece probable, estará limitado por la capacidad del sistema financiero de generar apalancamiento para invertir en el mercado de valores. Considerando este factor, las perspectivas se encuentran limitadas. Es que el sistema financiero estadounidense aún no logra superar sus problemas derivados de la crisis subprime.

De hecho, la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC) ha cerrado en los últimos días, tres nuevos bancos regionales (Community First Bank, el Community National Bank of Sarasota County, y el First State Bank, con activos por US$ 770 millones), y ya suma en el año 72 instituciones financieras quebradas en los EEUU, lo que casi triplica la cantidad de entidades financieras quebradas en todo el 2008 y es ya la cifra más alta desde 1992.

Por lo pronto, el sostenimiento por unos cuantos meses de las tasas de interés de referencia en sus mínimos incidirá en mantener debilitada la cotización del dólar estadounidense presionando de este modo a los precios de los commodities al alza. Las miradas de los gobiernos apuntan a los commodities como la fuente de generación de la próxima burbuja especulativa y es por este motivo que ya se han escuchado medidas para regular el comportamiento especulativo en este mercado como les comenté en el artículo de ayer “La ambición de los inversores ha retornado”.

Ahora bien, suponiendo un sorpresivo comportamiento de la Fed de iniciar, si no es en la reunión de la presente semana, en los meses inmediatos, el ciclo ascendente de tasas. ¿Qué pueden esperar los inversores? En caso de que se inicie antes de lo estipulado el ciclo ascendente de tasas, ello sería dispuesto como una manera de enviar una señal al mercado de que la Fed buscará limitar los riesgos inflacionarios y de los precios de los activos. Y dado que la eficacia de la política monetaria para estimular a la economía es baja, entiendo que son mayores los beneficios que ello puede generar por sobre los costos en términos de apoyo a la recuperación económica.

Un alza en las tasas de interés puede ser interpretada por el mercado como una señal de disciplina de la Fed y mejorar las perspectivas del mercado accionario ya que probablemente implicaría un fortalecimiento del dólar y por ende, supondría un límite al crecimiento de los precios de los commodites, cuya alza indiscriminada pone en riesgo la recuperación de la economía global.

Si bien la decisión de la Fed sobre la tasa de interés de referencia se lleva generalmente toda la atención, en esta oportunidad será un tema no menor lo que decida la autoridad monetaria acerca de la continuidad o no del plan de las compras de deuda pública y bonos corporativos.

Lyle Gramley, asesor económico senior de Soleil Valores Corp, se anticipa a la decisión de la Fed y afirma: “Claramente la Reserva Federal no va a ampliar ese programa, dada la mejora en los mercados financieros que estamos observando”. La decisión de no extender este plan de compra de títulos se puede interpretar como la primera medida para comenzar a limitar la liquidez del mercado monetario.

La salida de la Fed de sus políticas poco ortodoxas preocupa tanto al mercado como la decisión de la entidad sobre las tasas de interés. Dean Maki, encargado de investigación económica de Estados Unidos de Barclays Capital, no confía demasiado en el timing de la Fed: “Confiamos en que ellos saben cómo salir, pero confiamos un poco menos en que lo harán en una forma en que eviten un alza en la inflación en el mediano plazo”. los riesgos inflacionarios y de precios de los activos son la principal amenaza en el horizonte de la recuperación económica estadounidense.

Si bien la continuidad de las bajas tasas de interés les permitirá a los inversores hacerse de ganancias de corto plazo, ello pone en riesgo la posibilidad de una sólida recuperación de la economía, por lo que el mercado de valores se mantendrá vulnerable. Son tiempos de definiciones para la Fed en donde la sintonía fina de su política jugará un rol clave.

Horacio Pozzo

Por qué no funcionará la reforma del sistema

Por qué no funcionará la reforma del sistema financiero estadounidense

Por qué no funcionará la reforma del sistema financiero estadounidense “Mi Gobierno propone una reforma radical del sistema de regulación financiero, una transformación a una escala no vista desde las reformas que siguieron a la Gran Depresión”. Barack Obama en el discurso de anuncio en la Casa Blanca.

Se acerca el tiempo en donde los sistemas financieros comiencen a reactivar la rueda crediticia, pero para que ello no se transforme en una nueva oportunidad de crisis, es necesario que los mecanismos de regulación y supervisión funcionen a la perfección.

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Es por eso que el gobierno de Barack Obama lanzó una histórica reforma del sistema financiero. Y una de las claves de la reforma está en la frase del discurso de Obama: “Nadie tenía la responsabilidad de proteger al sistema en su conjunto, de los riesgos que vinculaban a las firmas”.

Antes de empezar, no puedo evitar manifestar mis reparos acerca de la eficacia que pueda tener el nuevo sistema de regulación y supervisión en el objetivo de mantener bajo control los riesgos del sistema financiero sin derivar en riesgos extremos e irresponsables que puedan terminar en crisis. No es que sea pesimista, pero para confiar, no queda otra alternativa que evaluar los nuevos sistemas en funcionamiento.

Es más, me arriesgaría a decir que será clave para determinar la capacidad y calidad del sistema de regulación y supervisión que tenemos que esperar hasta verlos funcionar en tiempos de una gran bonanza. Digo esto porque son tiempos en donde de manera inconsciente se relajan los controles regulatorios y de supervisión, y es ahí donde se engendran las peores crisis.

De todos modos, no debemos apresurarnos ya que no le será para nada fácil al gobierno de Obama concretar la reforma planeada en el sistema financiero. El nuevo rol que se pretende de la Reserva Federal es el punto que mayor resistencia ha estado generando en el Congreso estadounidense, incluso hasta en los legisladores oficialistas.

Que la FED sea la encargada de la regulación de las principales entidades financieras estadounidenses y responsable de proteger a la economía del riesgo sistémico del sistema financiero, son elementos que considero positivos ya que permiten una mayor rapidez de acción en situaciones de crisis. Con este cambio, el organismo encargado de custodiar la salud de las principales entidades del sistema financiero es el mismo que las asistirá en caso de crisis, evitando la coordinación de varios organismos para ello.

Estas modificaciones hacen más responsable a la FED en la conducción de su política monetaria por los incentivos negativos que puede generar (y que han generado), que afectan a su nueva función.

Este nuevo rol de la Fed no le ha caído para nada bien al republicano Richard Shelby quien, según el Financial Times, cuestionaba la propuesta porque la misma presentaba: “Una grosera visión inflada acerca de la experiencia de la Fed”.

Legisladores tanto demócratas como republicanos de la comisión de Bancos del Senado se oponían a la iniciativa argumentando que la Fed sólo se debe encargar de la política monetaria. El senador Demócrata por el Estado de Connecticut, Christopher John Dodd se resiste a que la Fed tenga el poder de controlar a las entidades financiera, y dice el New York Times: “El Sr. Dodd dijo que otorgándole a la Fed un nuevo rol como regulador global del riesgo, podría también comprometer su status de independencia y generar un conflicto con su mandato de controlar la inflación”.

La propuesta de reforma no termina allí y contempla la creación de un organismo que se encargaría de supervisar el riesgo económico a nivel general y otro que se enfocaría en la seguridad de los productos financieros para los consumidores. En principio uno puede pensar que son dos medidas interesantes aunque habrá que ver en la práctica el poder que se les concede para que se transformen en elementos contenedores del riesgo. En este sentido, si por ejemplo, dichos organismos sólo advierten sobre riesgos, puede ocurrir que en los booms económicos no sean muy tenidos en cuenta. Esto es lo que le sucedió al mismo Alan Greenspan quien reconoció que le habían advertido sobre los riesgos de las subprime pero que los subestimó.

Será necesario asegurar que estos organismos cuenten con un adecuado nivel de flexibilidad para que puedan adaptarse a la evolución de los instrumentos financieros que irán surgiendo con mayores niveles de complejidad en su ingeniería. En caso de que el nivel de complejidad logrado por los nuevos instrumentos resulte inalcanzable para la comprensión en materia de riesgos esto haría más difuso el valor de dichos organismos.

Otras dos medidas apuntan directamente a las entidades financieras y que limitarán la sobre expansión del sistema financiero. El exigir un mayor nivel de capital adicional ante un mayor riesgo y obligar a las entidades que mantengan un cierto porcentaje de los créditos hipotecarios que generaron, limitarán la multiplicación del volumen de negocios de esas entidades. En este sentido, la regulación deberá encontrar el equilibrio de no ser extrema al punto de limitar en exceso la generación de financiamiento.

Esta reforma trae además malas noticias para las calificadoras de riesgos ya que contempla medidas tendientes a evitar que se generen conflictos de intereses. Durante la crisis, las calificadoras que se encargaban de evaluar la calidad de los nuevos activos se beneficiaban con su crecimiento, y es por eso que de ser posible, obviaron cualquier elemento que pudiera afectar su calificación y de su propio negocio. Por otra parte, es positivo que se busque generar una mayor transparencia en el mercado aunque la experiencia muestra que este objetivo es difícil de alcanzar.

El gobierno de Obama demuestra con esta reforma que aprendió los peligros derivados del sistema financiero. Un mayor control sobre mercados exóticos y mercados de deuda, es lo que viene también con la reforma.

Equilibrio, regulación y libre mercado, y un mayor nivel de cobertura del sistema financiero son los objetivos de la propuesta de reforma. Además un objetivo no menor de la reforma es insertarla en la estructura de regulación y supervisión internacional. La propuesta suena interesante, pero primero para confiar, mejor verla en funcionamiento.

¿Qué hay más allá de los test de estrés?

¿Qué hay más allá de los test de estrés?

Ayer finalmente se conocieron los resultados definitivos de las pruebas de estrés que la Reserva Federal de los Estados Unidos le realizara a las hoy 19 entidades bancarias más importantes del sistema financiero estadounidense.

Dentro de la gravedad que supo tener la situación y de los miles de millones que ya ha costado la crisis, que el test de estrés haya arrojado que se necesitarían US$ 74.600 millones para capitalizar a los 10 principales bancos del país (aunque el Bank of América absorbería casi la mitad de dicho monto), no parecería ser una cifra demasiado elevada.

La prueba de estrés reveló las necesidades de capital de las entidades para evitar entrar en crisis ante un posible deterioro del escenario actual. Aquellos bancos norteamericanos que no tengan suficiente capital tendrán un plazo de 30 días para elaborar un plan para hacer frente a la situación y seis meses para recaudar el dinero. De todos modos, no hay que preocuparse demasiado ya que el titular de la Fed aseguró que asistirá a las entidades en caso de ser necesario.

Luego de realizadas las pruebas de estrés, parecería que el panorama se ha aclarado un poco. Sin embargo no resulta así del todo, ya que los resultados de dichas pruebas de estrés están generando más de una polémica.

Uno de los primeros en levantar la voz ha sido Nouriel Roubini, quien anticipara la crisis de las hipotecas subprime. Para Roubini, la banca estadounidense está quebrada y nadie puede convencerlo de otra cosa, por lo que las pruebas de estrés, al estar mal diseñadas, no evidencian dicha situación.

La crítica de Roubini, pasa por los supuestos que resultan laxos y que se utilizan para la estimación de posibles escenarios económicos. Según este destacado economista, la subestimación del problema viene ya desde el mismo FMI que estimara en US$ 2,7 billones las pérdidas sufridas por la banca de EE.UU., cuando según sus estimaciones, las mismas no serían menores a US$ 3,6 billones.

Sin dudas Roubini no está nada de acuerdo en la mayor parte de las medidas y acciones que está tomando el gobierno de los EEUU para recuperar la salud del sector bancario. Al menos sí se ha manifestado a favor del plan de Geithner para la adquisición de activos tóxicos por parte del sector público y del privado, aunque considera que se deberían endurecer las condiciones para las entidades, recomendación que creo, sería conveniente para limitar el costo del plan y los desvíos en los incentivos de las entidades bancarias.

Podemos ponernos a criticar la forma en que se realizó el test de estrés y la validez del mismo o podemos tratar de rescatar los elementos positivos de dicho hecho. Creo que lo más útil en estos momentos sería optar por la segunda alternativa.

Y esta opción pasa también por el hecho de que cada vez queda más lejana la posibilidad de nuevos episodios de crisis a la luz de los incipientes signos que se comienzan a observar de recuperación económica. Así, con una economía recuperando su crecimiento y ganando fuerza de manera gradual, la posibilidad de un escenario adverso se va reduciendo.

Más allá de la validez que pueda tener el test realizado para evaluar la fortaleza actual del sector bancario, no caben dudas que siempre es positivo tener al menos una evaluación de las necesidades de capitalización del sector ante la posibilidad de deterioro del contexto. Y si los supuestos utilizados nos resultan laxos, al menos se puede tomar dicho test como una evaluación que demarque un piso de necesidades de capitalización del sector.

Por otra parte, al hacerse pública la situación de fortaleza de las entidades bancarias, ya sea en el contexto que sea, las obliga a tomar medidas de un modo más inmediato para eliminar cualquier situación de fragilidad ya que de lo contrario, sufrirían el castigo del mercado. Las entidades están presionadas para garantizar su solidez tomando las acciones necesarias ante la más mínima sospecha de riesgo.

También este tipo de análisis de las entidades del sector, realizado de manera regular, puede llevar a los bancos a cambiar su estrategia de inversión optando por opciones más diversificadas y menos riesgosas, así sus balances no son tan vulnerables a dichas pruebas.

Es así que seguramente, a futuro la realización regular de pruebas de estrés garantizará un mayor control de la actividad del sector limitando la toma excesiva de riesgos. A pesar de ello, creo que no es menor lo que afirma Roubini. A futuro, se deberá trabajar en hacer de las pruebas de estrés un instrumento de medición de la fortaleza bancaria lo más sensible posible de modo tal que pueda brindar al máximo sus resultados de una manera realista.

Creo que la realización y publicación de pruebas de estrés es un avance en la supervisión del sector bancario estadounidense. Todavía queda mucho por hacer tanto en materia de regulación como de supervisión. Hay que recordar que aún no se ha salido de la crisis y que se deberá trabajar en lograr que el sistema de regulación y supervisión no vuelva a cometer los errores que lo llevaron a permitir el desarrollo de esta crisis.

También me parece una señal positiva que el titular de la Fed, Ben Bernanke, reconozca que se debe reforzar la supervisión del sistema financiero para evitar la ocurrencia de crisis en el futuro.

La reforma en la regulación y supervisión del sistema financiero estadounidense es el próximo desafío que tienen las autoridades. Pero no es solamente el desafío de los EEUU, sino de la economía global, con lo cual, el proceso de reforma en EEUU no podrá estar aislado del proceso de reforma del resto de los mercados financieros. ¿Se podrá avanzar hacia una regulación y supervisión del sistema financiero integral a nivel global? Sin dudas es un objetivo bastante ambicioso.

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?
6 Mayo 2009
Obama hizo varias promesas en su campaña electoral. Una de ellas ha sido la búsqueda de ordenamiento de las finanzas públicas para reducir lo máximo posible el rojo fiscal que sufre la economía estadounidense. La cuestión fiscal no es menor ya que el fuerte aumento del déficit que observa la economía estadounidense puede llevarla a la próxima crisis.

Es cierto que el gobierno de Obama tiene un problema urgente que resolver y que es el sacar a la economía de la crisis. Pero la gestión de Bush le ha dejado como regalo un gran paquete lleno de problemas que Obama deberá enfrentar cuanto antes para evitar posibles nuevos episodios de crisis en el futuro. Dentro de este paquete se escuchan varios “tic tac”, uno de los cuales es la “bomba fiscal” que debe ser desactivada cuanto antes.

Quizás no es éste el momento más oportuno, pero el gobierno de Barack Obama consideró que es necesario comenzar cuanto antes a lanzar sus iniciativas de reforma fiscal para la economía estadounidense. Y en base a este convencimiento es que ya se han comenzado a conocer algunas medidas.

El plan presentado por Barack Obama, que tiene un horizonte previsto de diez años, apunta a incrementar en US$ 210.000 millones la recaudación con recursos que actualmente van a paraísos fiscales. Estas primeras medidas tienen como objetivo atacar los paraísos fiscales mediante la modificación de la imposición sobre las compañías estadounidenses que operan en el exterior.

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¿Qué justifica la decisión del gobierno de Obama de actuar sobre las compañías que operan en el exterior? Según el gobierno estadounidense, en 2004 las empresas obtuvieron en el extranjero utilidades por US$ 700.000 millones pagando solamente un 2,3% en conceptos de impuestos sobre dichas ganancias. Este dato no es muy reciente, pero la situación en los últimos años no ha variado demasiado.

El plan de reforma fiscal que contempla estas medidas, de ser aprobado por el Congreso estadounidense, entraría en vigencia en el año 2011.

Entre las múltiples falencias que se le pueden señalar a la estructura fiscal de los EEUU está el sesgo en contra de la producción nacional para las empresas de gran tamaño con operaciones en el exterior. Es que la misma genera mayores incentivos a invertir en el exterior del país que en hacerlo puertas adentro. Es por ello que, según Obama, el plan permitiría bajar los impuestos a empresas que operan en territorio estadounidense y crear puestos de trabajo locales. ¿Busca Obama proteger a la producción local afectando incluso a las mismas empresas estadounidenses? En cierta medida, lo que se busca es generar un impacto a favor de la producción local y una recuperación más veloz del nivel de empleo, pero también desactivar incentivos desmedidos que llevan a las empresas estadounidenses a producir en el exterior.

Lógicamente, el sector empresario de EEUU con operaciones a nivel internacional no recibió de buena manera las iniciativas de Obama. Cuando aún no se disipan las preocupaciones por el deterioro del contexto empresarial producto de la crisis financiera global con epicentro en los EEUU, esta reforma agrega un nuevo condimento negativo al contexto para ellas.

Para Drew Lyon, de la oficina de Washington de PricewaterhouseCoopers: “Esto realmente golpea a la mayoría de las firmas que integran el listado Fortune 100 y que dependen de un gran acuerdo sobre crecimiento en el exterior para aumentar sus ganancias totales”.

Según Lyon, alrededor del 50% de las ganancias de las firmas multinacionales se obtiene en el extranjero, por lo que el golpe de la reforma no es menor. Si bien las medidas fiscales de Obama afectarán la rentabilidad de las empresas en el exterior, esto puede llegar a compensarse con medidas de estímulo a la producción local que pueden ser aprovechadas por las operaciones que estas compañías poseen en los EEUU.

John Castellani, presidente de la Mesa Redonda de Empresas tampoco se mostró demasiado de acuerdo con el anuncio de Obama, y en un comunicado decía: “El plan del presidente Obama para incrementar los impuestos a las corporaciones estadounidenses es una mala idea, en un mal momento y por malas razones”. Ciertamente, la resistencia que está mostrando en el empresariado, requerirá que las partes se reúnan para alcanzar un consenso que limite los efectos negativos de la reforma, lo cual se podría lograr con incentivos para la producción interna.

Analizando el anuncio más allá de las medidas en sí, el mismo representa una buena señal en términos de la búsqueda de una fortaleza fiscal para lo que debe enfrentar la economía a futuro. Obama desde antes de asumir se ha mostrado comprometido con recomponer la fortaleza fiscal de la economía estadounidense, lo cual es clave para reducir la fragilidad de la economía estadounidense. La economía norteamericana venía acumulando un alto déficit el cual se vio más que duplicado en el último año por la crisis financiera.

Las últimas noticias económicas provenientes de la economía estadounidense alimentan las esperanzas de que la recuperación económica esté más cerca. Para el presidente de la Reserva Federal de los EEUU, Ben Bernanke, la recesión en la economía estadounidense se revertirá hacia final de año. Si bien ello no implica que se detenga el aumento del desempleo ni que la recuperación sea vigorosa, sí marca el comienzo del período postcrisis, período en el cual se deberá trabajar y mucho por los múltiples puntos débiles con los que la economía estadounidense salió de la crisis.

La economía estadounidense superará esta crisis no sin un alto nivel de fragilidad en varios frentes que pueden transformarse en la causa de la próxima crisis si no se solucionan a tiempo. El sistema financiero ha quedado muy dañado no solamente desde el punto de vista de sus hojas de balance, sino también desde el punto de vista de incentivos ya que la forma de resolución de los rescates bancarios no hizo otra cosa que alimentar incentivos de riesgo moral. Así, los bancos estarán más predispuestos a asumir riesgos sabiendo que el castigo es mínimo y los beneficios pueden ser inmensos, por lo que la supervisión y regulación del sistema financiero estadounidense deberá ser más estricta y adecuada a la evolución de los nuevos instrumentos financieros.

También deberá trabajar duro el gobierno de Obama en revertir el desequilibrio externo, mantener la fortaleza del dólar en niveles que eviten generar presiones inflacionarias desmedidas. Por otra parte, la cuestión energética ha demostrado durante la primera mitad del 2008, la vulnerabilidad que posee la economía estadounidense en dicho frente, lo que obliga a acelerar el desarrollo de fuentes de energía alternativas.

El costo fiscal que ha tenido la crisis ha sido enorme y ello se ha traducido también en un alto crecimiento de la deuda pública estadounidense. La economía norteamericana no podrá soportar durante muchos años más semejantes desequilibrios fiscales y es por ello que son bienvenidas las medidas que busquen ordenar dicha situación. Es en este contexto de acciones tendientes a recuperar la solidez de la economía estadounidense que se enmarca la reforma fiscal que deberá llevar adelante el gobierno de Obama.

Por el momento, existen buenas señales que esperemos, tengan mayores concreciones en los próximos meses. La economía de EEUU seguramente atravesará un proceso de grandes cambios durante los próximos años, los cuales serán determinantes para que su economía pueda mantener su liderazgo mundial.

¿Peligro de inflación global?

¿Peligro de inflación global?

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La política monetaria tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo, continúa observando su sesgo expansivo ante la débil situación económica que se observa en todos los países (aunque con diferentes grados de deterioro económico).

En varios países (por caso en Inglaterra, en la zona del euro), las tasas de interés ya se encuentran en niveles mínimos históricos y las perspectivas para los próximos meses es que continuarán en niveles mínimos hasta que no se comiencen a observar signos de recuperación económica.

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Si bien la política monetaria laxa no ha ayudado hasta el momento a la recuperación de las economías (el objetivo primario de los recortes de tasas de interés), sí al menos ha liberado las tensiones existentes en los sistemas financieros evitando la ocurrencia de mayores episodios de crisis.

Quizás puede resultar poco lo logrado por la política monetaria hasta el momento. Para peor, cuando aún no se ha superado la crisis, ya se han comenzado a escuchar advertencias acerca de los peligros que implica la actual política monetaria de gran liquidez en los mercados.

Además de la posibilidad concreta de que la política monetaria actual pueda generar una nueva burbuja financiera (alimentada además con los incentivos negativos en términos de riesgo moral que han producido los numerosos planes de salvatajes), el riesgo inflacionario, está escondido y preparado para atacar.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, anticipándose a lo que vendrá luego de la recuperación económica global, advirtió sobre los peligros inflacionarios que pueden salir a la luz en el mediano plazo: “Se está bombeando tanto dinero que existe el peligro de una saturación de los mercados de capitales con la consiguiente amenaza de una inflación a nivel mundial”.

La crisis generó un gran desafío a mediano plazo: sacar de la manera menos traumática, el inmenso volumen de dinero que se echó en los mercados para asistirlos de liquidez en un contexto de alta tensión.

Ciertamente las tasas de interés de referencia no hubieran alcanzado los niveles actuales, extremadamente bajos, si las economías no estuvieran atravesando tan profunda recesión en un contexto en donde los sistemas financieros de las principales economías se encuentran con grandes dificultades (y pocos incentivos), para generar financiamiento y en donde la generalización del problema ha impactado profundamente en el canal externo (que en muchos casos ha sido de gran utilidad para la recuperación de las economías).

Pero en cuanto las economías comiencen a recorrer el camino de la recuperación, los mercados monetarios se encontrarán con una sobreabundancia de liquidez. Las entidades financieras, se encontrarán nuevamente en condiciones de volver a generar financiamiento y querrán salir a recuperar sus participaciones en los mercados lo cual puede generar sin dudas una alta competencia en los sistemas financieros. La recuperación de las economías potenciará el incentivo de expansión crediticia formando un círculo virtuoso.

Esta situación sin dudas provocará un shock sobre la demanda con un fuerte impulso inflacionario que requerirá de una oportuna acción de los encargados de conducir la política monetaria para evitar que el mismo se concrete.

¿Cómo puede evitarse que el riesgo inflacionario se transforme en una amenaza concreta? La recuperación de las economías puede producirse no de una manera lenta sino que puede acelerarse en cuanto la misma se inicie. Ello requerirá una rápida respuesta de la política monetaria para administrar que los excesos de liquidez no se traduzcan en presiones inflacionarias. La clave pasará por ponerle un freno a la recuperación de la demanda a través de la política monetaria, cuidando que la misma no resulte excesivamente restrictiva como para frenar la recuperación.

Lo que se puede esperar una vez iniciada la recuperación económica es que los bancos centrales, además de anular los mecanismos de inyección de liquidez que han implementado para asistir a las entidades financieras en este contexto de crisis, reviertan el ciclo de tasas descendentes e inicien de inmediato el ciclo de alzas en las tasas de interés con fuertes movimientos en las mismas (aunque no tan bruscos como los observados en los recortes de tasas de interés).

En su momento, en los últimos meses del 2008, Ben Bernanke había dejado en claro que con los primeros signos de recuperación de la economía estadounidense, la Reserva Federal iniciaría una rápida reversión de su ciclo de recortes de tasas para limitar la amenaza inflacionaria. También las autoridades del Banco Central Europeo (BCE), han manifestado su preocupación por el riesgo inflacionario de la actual política monetaria, asegurando estar dispuestos a actuar en cuanto el contexto se modifique.

El escenario de política monetaria que surgirá con el inicio de la recuperación económica global está bastante claro, pero: ¿Cuándo podría iniciarse la reversión en los ciclos descendentes de tasas?

La reversión en la dirección de la política monetaria podrá comenzar con los primeros signos de recuperación económica ya que el cambio en la dirección de la misma, de no ser demasiado brusca, no frenaría la recuperación de las economías.

El contexto más probable es que la recuperación económica se inicie en la economía estadounidense y luego se transmita hacia el resto de las economías. Si bien la opinión generalizada es que la recuperación económica tanto en los EEUU como en el resto de las economías se produciría en 2010, hay quienes afirman que la misma podría adelantarse.

De hecho, algunos datos económicos positivos en la economía estadounidense (en ventas minoristas, en las solicitudes de beneficio por desempleo, en la producción industrial, entre otros indicadores) han aumentado la expectativa de una pronta recuperación que se podría producir hacia finales del tercer trimestre del presente año. Bernanke está confiado que la recuperación de la economía se producirá este año. Según una encuesta de The Wall Street Journal, hecha a 53 economistas prestigiosos, en septiembre del presente año, la economía estadounidense comenzaría su recuperación, lo cual hace pensar que los primeros episodios de alzas en las tasas de interés se producirían antes de final de año.

¿Puede frenar la recuperación económica, la necesidad de los bancos centrales por controlar las presiones inflacionarias?

La probabilidad de que esto ocurra es mínima ya que la recuperación económica cobrará fuerza propia en medio de un círculo virtuoso cobrando cada vez mayor fuerza. Además, las tasas de interés en gran parte de las economías, se encuentran en niveles excesivamente bajos, por lo que existe un buen margen para elevarlas.

Cuando aún no se resuelve la crisis financiera internacional, el fantasma inflacionario se prepara para emerger. ¿Podrán los bancos centrales conducir adecuadamente su política monetaria equilibrando crecimiento e inflación?

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Buenos Aires, Argentina
11 de marzo de 2009

Día de gloria fue ayer para los mercados de Estados Unidos, y luego de haber perdido más de un 20% en la últimas cuatro semanas, los índices volvieron a festejar como no lo hacían desde noviembre pasado.
El S&P 500 trepó a 719,60 puntos, una variación del 6,4%, el Dow Jones terminó en 6926,49, una suba del 5,8%, y el Nasdaq Composite subió 7,1% a 1.358 puntos. El sector financiero terminó con subas del 20% promedio.
Europa voló ayer al unísono con un 5% promedio de suba pero el entusiasmo parce ceder, ya que esta mañana operaba con resultados mixtos.
El mercado se agarró de tres noticias para explicar la suba: primero, el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke pidió una mayor y más profunda regulación para los mercados financieros, segundo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EEUU, señaló que la Securities and Exchange Commission (SEC) podría llegar a reponer el “uptick rule” (norma que establece que sólo se puede tomar una posición bajista o short-sell si el último precio de la acción –tick- es superior al anterior), y tercero, la filtración del contenido de una carta.
La misiva fue del director general del Citigroup (NYSE:C ), Vikram Pandit, dirigida a los empleados del Citi, y en ella señaló que el banco tuvo beneficios en los dos primeros meses del 2009, y que hasta ahora los resultados del primer trimestre han sido los mejores desde la última vez que el Citi tuvo utilidades netas, en el tercer trimestre del 2007. Añadió también que el valor actual de las acciones del banco no refleja la solidez de la base de capital del Citi.
Esta información se hará pública oficialmente recién el 17 de abril, pero las acciones de Citi subieron un 38% llegando a US$ 1,45 en el cierre, continuando la suba en el after market anoche, llegando a US$ 1,58 por acción, un 12% adicional de incremento a la suba del día.
El banco viene de haber tenido pérdidas en cinco trimestres consecutivos, entre ellos US$ 8.290 millones en el último del 2008.
A fines de febrero, el Citigroup y el gobierno de EEUU acordaron una participación de éste último en el banco del 36%, luego de la inyección de US$ 45.000 millones. Y si necesitaran más fondos, el gobierno de EEUU está dispuesto a dárselos.
El Citi hoy es como el chico que pierde la manzana y la mamá le da otra.

Pandit advirtió ayer, para quien sepa leer y comprender: “todavía falta un mes para terminar el trimestre y la volatilidad del mercado puede alterar los resultados”.
Dice un cable de Reuters: ” El avance de las acciones financieras marca una mejora en la confianza de los inversionistas después que el sector fuera perjudicado recientemente por el aumento en las pérdidas por créditos de los bancos”.

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Pero… ¿Qué es lo que festejó ayer Wall Street?
¿Que el Citi ha bajado a un nivel de penny stock y que la semana pasada cotizó en US$0,97, su mínimo histórico?
¿Que ha tenido beneficios porque ha recibido inyecciones de dinero a costo cero?
¿Que no perdió más dinero, mismo habiendo recibido fondos frescos?
¿Que los accionistas de acciones comunes verán reducida su participación en 26% en caso de que el gobierno de EEUU y otros inversores privados transformen el máximo de las acciones preferenciales en comunes?
¿Que Pandit advirtió que la volatilidad de marzo podría golpear los resultados?
¿Que las acciones de Citi cayeron un 93% en los últimos seis meses?
¿Que Citi surgirá de ahora en más por sobre la profunda recesión que pende sobre EEUU y el mundo y por endes sus entidades financieras?
¿Que si las pérdidas en el sector bancario se intensifican, el gobierno de EEUU deberá nacionalizar más entidades a la fuerza, por la necesidad de capital de éstas?
¿Alguien me explica? Ed Yardeni intenta una explicación más cercana a la fe religiosa que a la lógica de mercado : “Nosotros, pobres inversores, no necesitamos demasiado para alegrarnos, hemos sido tan fuertemente golpeados”, dice esperanzado. “En este punto, tomaremos lo que podamos”, se conforma.
“El que invirtió en base a lo que dijeron estas gerencias en los últimos 12 meses probablemente perdió todo su dinero. Hay una cuestión de credibilidad”, señaló a Reuters David Williams, analista de Fox, Pitt-Kelton. “La cotización de la acción a un dólar significa que el mercado ha dejado de escuchar”.
Es muy peligroso lo que ocurrió ayer. Una simple carta a empleados de un banco, anticipando buenos resultados –por ahora apenas bimestrales-, pero que aún no han podido ser plasmados en el resultado trimestral que se dará en menos de un mes en que surgirán los verdaderos gastos finales en que incurrió la entidad.
El mercado antes de festejar debiera estudiar los resultados trimestrales que puedan demostrar que el gobierno de EEUU puede cerrar el chorro de financiación al banco.
No hay razones para el festejo, ni tampoco para el gato que rebotó porque sigue muerto. La de ayer parece haber sido una corrida de vendidos ante lo que el mercado podía tomar como un respiro, la carta del Citi. Sólo la superación y posterior soporte en torno del nivel de los 740-750 puntos para el S&P 500 logrará volver a ambos la vida, y en el interín, la aceleración bajista continúa.
Hasta mañana, y cuidado con el cartero… ¿El cartero siempre llama dos veces?

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Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Buenos Aires, Argentina

17 de enero de 2009

El próximo martes 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama tomará posesión del poder y con ello se abre una nueva para el país del norte de América. Obama será así el 44° presidente de los Estados Unidos.

No la tendrá para nada fácil el primer presidente de color de los Estados Unidos. La economía sumida en una de sus peores recesiones con el agregado de un enorme déficit fiscal de difícil reducción y de un rojo en la cuenta corriente tan preocupante como el déficit fiscal.

Pero Obama ya ha tenido su primer triunfo político aún antes de asumir y ello alimenta la ilusión de que contará con un amplio apoyo para poder llevar adelante las medidas económicas que considere necesarias para sacar a la economía estadounidense de la actual recesión. Es que el Senado estadounidense desbloqueó los US$ 350.000 millones restantes del plan de salvataje del sector financiero, requerido por Barack Obama para estimular el crédito inmobiliario.

La economía estadounidense requiere de un nuevo impulso para salir de su situación de recesión. Para estimular a la economía estadounidense, Obama piensa en una serie de medidas por US$ 825.000 millones con los que espera generar cuatro millones de empleos. En este sentido, ya existe acuerdo entre el equipo económico del presidente electo y la Cámara de Representantes y comprende una combinación de consumo con recorte de impuestos y asistencia alimentaria y médica. En líneas generales el plan incluye menos exenciones fiscales para las empresas y más ayuda a los estados.

Ben Bernanke, deseoso por llevar “agua para su molino”, consideró en un discurso pronunciado ayer en la London School of Economics, que este plan de estímulo económico podría ser insuficiente y que el gobierno podría verse obligado a inyectar capital adicional en bancos y firmas financieras.

Es cierto que el sistema financiero norteamericano deberá ser un sector que el nuevo presidente debe apuntalar, en un principio para despejar cualquier temor de crisis para pensar ya en lograr que el mismo reactive su capacidad de generar financiamiento para la economía, algo vital para que pueda concretarse la recuperación de la misma.

Si bien las esperanzas acerca de la recuperación de la economía estadounidense se apoyan en los esfuerzos que pueda realizar el gobierno electo, el resto de las economías pueden incidir positivamente para impulsar dicha recuperación.

A favor Obama es que contará con un contexto internacional más proclive a colaborar para lograr la recuperación de la economía global sin tener que depender dicha recuperación exclusivamente de los esfuerzos realizados por los EE.UU.

En este sentido, los principales Bancos Centrales del planeta vienen desarrollando un ciclo de recorte de tasas que aporta liquidez al sistema financiero mundial reduciendo posibles tensiones y facilitando la posible reactivación de la generación de financiamiento. Este ciclo de recortes de tasas, también se observa en la mayoría de las economías emergentes.

Por otra parte, en gran parte de los países del planeta (tanto desarrollados como emergentes), vienen apuntalando a sus economías a través de una política fiscal expansiva.

De este modo, con el impulso realizado en el resto de las economías se estará apoyando la recuperación del crecimiento económico de las mismas que implicarán un beneficio para la economía estadounidense.

Luego de comenzar a resolver los problemas más urgentes de la economía estadounidense, deberá Obama hacer frente a otros problemas tales como aquellos que inciden principalmente sobre Latinoamérica como lo son la aprobación de los TLC (todavía pendiente de aprobación se encuentra el TLC entre los EE.UU. y Colombia) y la reforma inmigratoria (existen alrededor de doce millones de inmigrantes que esperan una reforma que los incorpore legalmente a los EE.UU.).

La reforma inmigratoria no es un tema menor en una época de pérdidas de empleos que ponen recelosos a los estadounidenses de los inmigrantes ilegales que les quitan su trabajo.

El principal problema que tendrá frente así Obama y del que quizás poco podrá hacer durante su gestión es el de lograr ordenar las cuentas fiscales del país. La situación fiscal de la economía estadounidense es muy frágil. En este sentido, según el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se encuentra al borde de un problema fiscal, resultado del millonario rescate financiero que está erogando. En el reporte anual Riesgos Globales 2009 se leía: “Resulta peligroso tratar de remediar un problema inmediato, sin poner remedio a sus causas. Es igual que sembrar las semillas de nuevos problemas que podrían lesionar en el futuro próximo”.

Para este año y por el momento, se espera que el déficit fiscal en los EE.UU. ascendería a los US$ 1,2 billones. Lo preocupante es que este déficit podría ser aún mayor dada la necesidad de una política fiscal expansiva para sacar a la economía de la recesión.

Un signo positivo en materia fiscal es que Obama piensa en su solución en el largo plazo (dado que en el corto plazo existen urgencias que hacen imposible ordenar el balance fiscal). Es así que Obama, pretende convocar una “cumbre de responsabilidad fiscal” en el mes de febrero para analizar posibles soluciones a los problemas económicos a largo plazo. De esta cumbre participarían los principales legisladores encargados de asuntos económicos en el Congreso y expertos de grupos ajenos a la política

Si bien la economía estadounidense estará atravesando grandes dificultades en el corto plazo, la llegada de Obama renueva las esperanzas de que la economía de los EE.UU. comience a disciplinarse y evite de este modo encaminarse a una situación irreversible.


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