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Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense Lo que afirma Timothy Geithner, lo confirman los mercados: la recesión global está perdiendo fuerza. Y la recuperación en el valor que han observado tanto el euro como la libra esterlina en el último tiempo, reflejan entre otras cosas, el retorno del apetito por el riesgo de los inversores, señal de que el panorama se está disipando.

La economía estadounidense sigue enviando señales positivas: desde el mercado inmobiliario, el gasto en construcción registró en el mes de abril su mayor incremento en ocho meses (0,8% mensual). El otro dato positivo surgió de la actividad manufacturera cuya caída registró una moderación en el mes de mayo superior a la esperada por el mercado. Según el índice de actividad que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM), el mismo se ubicó en 42,8 puntos cuando el mercado esperaba que lo haga en 42,3.

Cada vez hay más certeza de que la recuperación económica se vislumbra en el horizonte. Pero ¿Cuándo se producirá dicha recuperación? Y ¿De qué forma será en los EEUU? Sobre el momento en que marque su fecha de inicio, Nouriel Roubini, quien detectara esta crisis tiempo antes de su estallido, no ve que esta recuperación en EEUU se produzca en el presente año, sino a partir del primer trimestre de 2010. De todos modos, no son pocos los economistas que se muestran esperanzados de que ello ocurra hacia el cuarto trimestre del presente año.

Sobre la forma en que tendría la recuperación, los analistas apuestan representando la misma a través de letras. Hace unos días les comentaba acerca de las conclusiones del seminario organizado por Infobae en donde destacados economistas argentinos coincidían que inevitablemente, la recuperación de la economía estadounidense tendría forma de “L”, dados los múltiples inconvenientes que observará la demanda interna en su recuperación (menor acceso al financiamiento, un menor nivel de riqueza y problemas en el ámbito del mercado laboral).

Nuevamente Roubini apuesta dos formas posibles de recuperación: En forma de U o en W. Ciertamente Roubini encuentra una debilidad tal en la economía estadounidense que puede poner en peligro al ciclo de recuperación. Es por ello que se ha aventurado a decir: “Incluso existe un riesgo de una recesión doble, una recesión con forma de W a fines del próximo año”.

La debilidad de la recuperación económica en los EEUU, inevitablemente está vinculada a las pobres perspectivas de reactivación del principal componente del PBI estadounidense que es el consumo doméstico. Ayer, en relación a este tema, el Financial Times daba cuenta de que a pesar de que los ingresos personales en los EEUU se encontraban aumentando, la tasa de ahorro alcanzaba su máximo de los últimos 14 años. El consumo está débil ante los temores de continuidad de la recesión económica y la posibilidad de mayores recortes en el mercado laboral.

Si el consumo doméstico no tiene alentadoras perspectivas, entonces una alternativa para apuntalar la recuperación económica es limitar el desequilibrio externo para que las empresa estadounidenses puedan crecer a través de un crecimiento en el mercado interno (ganándoles participación a las empresas extranjeras) y un incremento de la demanda externa. Y en este sentido, la clave es China. El Wall Street Journal señalaba la primera visita del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner a China, en donde se resaltaba el pedido del Geithner de aunar esfuerzos entre ambas economías para lograr la recuperación del crecimiento global. El pedido era claro y concreto en un sentido: que el gobierno chino permitiera que su tipo de cambio se apreciara de modo tal de generar una mayor absorción por parte de la economía china de productos estadounidenses en particular y del resto del mundo en general. Así, se equilibraría la balanza comercial bilateral y China haría su aporte por la recuperación económica mundial.

El propio Geithner lo decía así, claramente: “Una mayor flexibilidad del tipo de cambio contribuirá a reequilibrar el modelo de crecimiento (…), apoyará la demanda interna y permitirá que la política monetaria sea más capaz de lograr un crecimiento sostenido con baja inflación en el futuro”. Ciertamente, esta es una forma mucho más amigable de sugerir que el yuan se encuentra depreciado, actitud que contrasta fuertemente con las acusaciones realizadas por el mismo Geithner a comienzos de su gestión sobre la política de tipo de cambio artificialmente depreciado que lleva adelante el gobierno chino y que afecta de sobremanera a las cuentas externas estadounidenses.

Pero mientras China va camino a la apreciación del yuan que permita un reacomodamiento de la balanza comercial bilateral con EEUU (en caso de que decida tomar dicha decisión), el país americano necesita generar confianza para que China mantenga su predisposición hacia la adquisición de deuda pública estadounidense, debido a que los desequilibrios de las variables macroeconómicas de la principal economía mundial amenazan seriamente a la fortaleza del dólar, lo que puede derivar en una fuerte pérdida de riqueza para China dada su elevada tenencia de títulos del Tesoro de los EEUU. Es en este sentido que Geithner manifestó el compromiso de reforzar las cuentas fiscales una vez superadas las agitaciones de la crisis: “Cuando nos recuperemos de esta crisis sin precedentes, recortaremos el déficit fiscal (y) eliminaremos el apoyo gubernamental extraordinario que hemos puesto en marcha para superar la crisis”.



A pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense por lograr un cambio en la política externa china, por el momento, dada la situación de crisis global y las necesidades del gobierno oriental de mantener un fuerte ritmo de crecimiento económico, no parece viable que puedan hacer caso a estos pedidos. Es por ello que difícilmente esta alternativa pueda jugar a favor de la recuperación económica estadounidense.

Volviendo a la cuestión de las perspectivas de recuperación económica de los EEUU, ciertamente no hay coincidencia acerca de su forma.Y es importante, ya que se podrá aventurar la fuerza del efecto positivo que la recuperación de EEUU generará en el resto de las economías.

Sin dudas, en función de lo analizado anteriormente, la alternativa menos probable es que esta recuperación se dibuje en forma de U. La posibilidad de que se dibuje una W, creo que se ubica en un punto intermedio en términos de probabilidades (aunque la parte ascendente de dicha W, en caso de concretarse, tendría una forma más achatada y con menor pendiente en su parte ascendente).

Hasta el momento se mantiene como la alternativa más probable, la ocurrencia de una recuperación en forma de L. En este sentido es que se puede esperar que la economía mundial demore más tiempo de lo previsto en recuperar un crecimiento económico aceptable.

Para las economías de la región, la recuperación económica en forma de L en los EEUU, implicará al menos una estabilización de la situación económica global que frenará los efectos negativos del contexto internacional sobre la región. La influencia externa sobre el crecimiento económico de los países latinoamericanos será baja, a través del canal real, dependiendo entonces de la potencia de la demanda interna que observen los países y de la capacidad por incentivar la realización de inversiones (tanto de capitales nacionales como extranjeros), apoyadas en las perspectivas futuras de crecimiento económico que en definitiva son el resultado de cuán sanas hayan sido las políticas económicas implementadas por el gobierno. Nuevamente aquí veremos dos bloques de países en la región claramente definidos: unos que recuperarán rápidamente su senda de crecimiento, y otros que apenas experimentarán un tibio despertar.

——————– Adelanto Especial ———————

***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?

La apreciación del Real brasilero, ¿beneficia a la industria argentina?
15 Mayo 2009
Los industriales argentinos probablemente dediquen demasiado tiempo a observar la evolución del Real brasileño, ya que sus problemas van más allá de la sola evolución de la moneda de Brasil. Sin embargo, la depreciación del Real desde agosto de 2008 hasta el final del año había generado una profunda preocupación, al punto que la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner estuvo evaluando medidas para impedir una potencial invasión de productos brasileños. La realidad cambió bruscamente y hoy la relación nominal entre el peso argentino y el real vuelve a ser favorable para la Argentina.

En el día de ayer, una nota publicada por El Cronista, reflejaba el alivio que sienten los industriales argentinos por la apreciación que está observando el real y la devaluación de los últimos meses de la moneda argentina, lo cual conjuntamente significó una significativa mejora en la relación cambiaria con Brasil.

De todos modos, a pesar del alivio actual y los temores pasados, Argentina en ningún momento sufrió la invasión de productos brasileños. Es que Argentina contó con un arma sumamente efectiva para limitar las importaciones: una fuerte caída de la demanda interna. La desaceleración de la actividad en la economía argentina fue tal que las importaciones argentinas desde Brasil cayeron con fuerza. Un dato en relación a esto: en el mes de abril, las importaciones cayeron un 40,1% en términos interanuales (en marzo la caída había sido del 33,3%).

La relación entre el real y el peso ha observado una gran variación ciertamente desde el tercer cuatrimestre del 2008. El real ha pasado de un máximo de $ 1,955 a principios de agosto a un mínimo de $ 1,326 a principios de diciembre. El peso argentino sufrió así una fuerte apreciación en relación al real a pesar de la devaluación que la moneda argentina observara frente al dólar estadounidense.

El inicio del 2009 encuentra al real recuperando valor frente a la divisa norteamericana, lo cual combinado a la continuidad de la depreciación cambiaria en Argentina, llevaron a la paridad entre el real y el peso al nivel actual de $ 1,798.

Seguramente muchos se preguntarán por qué ha variado tanto el real brasileño. La explicación se encuentra en la política monetaria de metas de inflación que aplica y que impide una excesiva intervención en el mercado de divisas, para concentrarse en el objetivo de contención de la inflación y no enviar señales erróneas a los mercados. La nula intervención del Banco Central de Brasil ha permitido una gran variación en el tipo de cambio nominal provocada por la fuerte entrada y salida de capitales en el país.

La determinación de intervenir en el mercado de divisas, fue tomada por el Banco Central de Brasil, que cuenta con reservas internacionales superiores a US$ 200.000 millones, hace unos meses para intentan contener la amplia variación cambiaria, aunque dicha intervención es limitada.

A pesar de que el real brasileño esté alcanzando niveles menos peligrosos para los industriales argentinos, no es tan cierto que éstos se deban sentir tan aliviados ya que en estos momentos enfrentan grandes dificultades y amenazas que van más allá de lo que ocurra con el real.

En lo inmediato, a los industriales argentinos mucho no les repercute la situación cambiaria ni de Argentina ni de Brasil ya que la crisis ha generado un efecto tal a nivel global que ha limitado la potencia del canal cambiario. Fe de ello lo puede dar la evolución de las exportaciones de las manufacturas argentinas de origen industrial (MOI), que han observado una fuerte caída interanual que según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina acumulan al mes de marzo una baja del 21% en términos interanuales.

En una visión de más largo plazo (pensemos por ejemplo en el comienzo del 2010), el tipo de cambio importa para los industriales, pero en realidad no es el tipo de cambio nominal lo que les importa, sino el tipo de cambio real, esto es, corregido por la evolución inflacionaria tanto de Brasil como de Argentina. Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, fue bien claro al advertir que a pesar de la apreciación del real brasileño y la devaluación del peso argentino, casi no se ha modificado la competitividad relativa: “El ajuste del real fue muy fuerte, en un país sin inflación, por lo que Argentina no ha ganado en competitividad con Brasil”.

El problema es que a pesar de la devaluación cambiaria observada en Argentina, la inflación que padece el país termina por eliminar cualquier mejora en la competitividad cambiaria. Claro que eso no se puede ver a través de los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que acaba de publicar la inflación minorista de abril y que da cuenta de una variación interanual de solamente el 5,7%. Cualquier estimación privada supera ampliamente la realizada por el INDEC. Así por ejemplo, para Economía y Regiones, la inflación de los últimos doce meses en Argentina asciende al 14,4%.

Por esta pérdida de competitividad permanente producto de la alta inflación, los industriales argentinos pretenden como compensación una mayor depreciación nominal. Según expresó Miguel Angel Broda a Infobae, sería apropiado que el BCRA continúe con la gradual devaluación del tipo de cambio: “de forma tal de llegar a diciembre de 2009 con un valor $ 4,3 – $4,5. Sin embargo, lo más probable es que el Central intente mantener la paridad real en sus niveles actuales, lo que arrojaría un tipo de cambio nominal frente al dólar de alrededor de $ 4 a fines de diciembre de 2009″.

Creo sinceramente que a pesar de los deseos de los empresarios y la recomendación de Broda, llevar el tipo de cambio a $ 4,5 es altamente riesgoso. Por otra parte, que el debate de la política industrial en Argentina pase en buena medida por el nivel del tipo de cambio es un fiel reflejo de la falta de un proyecto claro a largo plazo para fortalecer a la industria argentina. Los industriales argentinos deben comprender que de nada sirve exigir un determinado nivel cambiario, sino que es más valioso pedir estabilidad y previsibilidad en la economía para poder pensar en un proyecto de desarrollo industrial de largo plazo.

¿Deben temerle los industriales argentinos a los brasileños? Probablemente en cuanto se recomponga la situación económica global, si. Pero este temor está apoyado en los problemas de competitividad internos de la economía argentina, explicado por problemas de inversión, productividad e inestabilidad en el contexto institucional y económico interno. La cuestión cambiaria importa pero no debe ser el centro del debate.


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¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

Buenos Aires, Argentina

26 de febrero de 2009

La crisis estadounidense ha provocado un efecto dominó en la economía de México que no logra revertir la tendencia descendente de su actividad. Por si fueran pocos los problemas que debe enfrentar la economía mexicana, los mismos se potencian entre sí agravando la situación.

El desempleo en México continúa en aumento y ya alcanza su nivel más elevado de los últimos ocho años. La tasa de desocupación asciende ahora al 4,84% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica que 2.260.000 personas no cuentan con un trabajo formal (415.800 más que hace un año atrás).

Las perspectivas para el mercado laboral en México no son para nada positivas por la confluencia de múltiples factores. La crisis que está sufriendo la economía estadounidense junto al endurecimiento de las políticas migratorias de aquel país, están generando que gran cantidad de mexicanos retornen al país pasando a engrosar el número de desempleados. Otro fenómeno que está afectando al mercado laboral mexicano es el incremento de la población en edad laboral.

Con el mayor nivel de desempleo y el mayor riesgo de perder el trabajo para quienes lo poseen, el consumo de las familias se ha retrotraído sensiblemente, mucho más en los bienes durables. También las empresas han limitado sus proyectos de inversión.

La peor situación que enfrentan tanto las familias como las empresas ha impactado en la calidad de la cartera crediticia de las entidades bancarias. El índice de morosidad de la cartera de crédito de los bancos en México ascendió al 3,36% en el mes de enero (en diciembre de 2008 ascendía a 3,21%). El segmento de crédito de consumo experimentó un incremento en la morosidad alcanzando el 8,31% de la cartera total.

El contexto externo ha afectado el estado de las empresas mexicanas. La fuerte caída observada en las exportaciones implicó una caída brusca de los ingresos de las empresas que no pueden soportar con facilidad.

Las cuentas externas se han visto sensiblemente afectadas por la crisis. Al deterioro de la balanza comercial y la de servicios no factoriales se le sumó la caída en el volumen de remesas. En 2008, México experimentó una caída en las remesas del 3,8% en relación al volumen recibido en 2007, al totalizar US$ 25.145 millones. Las perspectivas para el presente año anticipan la continuidad de la reducción en el volumen de las mismas.

Así es que México sufrió en 2008 un incremento en el déficit externo. El déficit de cuenta corriente alcanzó al 1,4% del PBI al acumular un rojo de US$ 15.527 millones.

El dato positivo en lo que a las cuentas externas se refiere lo aporta la reducción del 11,7% en el déficit comercial del mes de enero en relación al mismo mes del 2008. La reducción en el déficit comercial responde a una caída en el volumen de comercio externo de México. Las exportaciones se redujeron en un 31,5%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 30%.

El incremento del déficit de cuenta corriente sumado a la política monetaria expansiva, afecta al mercado cambiario provocando la depreciación de la moneda mexicana. Es así que desde el mes de agosto de 2008, el peso mexicano ha perdido un tercio de su valor. Hacia finales del mes de agosto de 2008 el dólar en México cotizaba a $ 10,28. Actualmente lo hace a $ 14,93 y en el mercado se especula con la continuidad de la depreciación cambiaria.

Ante el continuo y riesgoso debilitamiento del tipo de cambio, el Banco de México ha salido a intervenir en el mercado de divisas con el objeto de apuntalar el valor del peso mexicano. Ello le ha representado pérdidas significativas de reservas internacionales. Las reservas internacionales del Banco de México han descendido a US$ 80.933 y en lo que va del año, las mismas registraron una baja de US$ 4.508 millones.

El debilitamiento del peso mexicano no solamente ha provocado la necesidad de intervención del Banxico y la consecuente caída en el nivel de reservas internacionales. También ha incrementado el riesgo inflacionario.

Si bien la tasa de inflación minorista está registrando un descenso, no está ocurriendo lo mismo con la inflación núcleo. Mientras la inflación minorista se desaceleró al 6,25% durante la primera mitad de febrero, la tasa de inflación subyacente se aceleró alcanzando el 5,81% interanual, frente al nivel previo de 5,76%, siendo este nivel el mayor alcanzado en más de siete años (y lógicamente, por encima de la meta del Banco de México ubicada en el 3%).

Según la opinión recogida por Reuters de Luis Flores, analista del Grupo Financiero Ixe: “El tipo de cambio sigue siendo el determinante más relevante para la inflación local y, en consecuencia, para la política monetaria”.

El riesgo inflacionario conjuntamente con el debilitamiento cambiario serán factores que limitarán a la política monetaria.

Un informe del Grupo Financiero Ixe decía acerca de las expectativas sobre la evolución de la política monetaria: “Esperamos que el Banco de México siga recortando tasas hacia 6,50% para finales de 2009, pero su enfoque podría tornarse más prudente y dependiente de la volatilidad en el peso/dólar”, dijo Ixe en un reporte por separado. Actualmente la tasa de interés de referencia se encuentra en el 7,5%, luego del recorte realizado por el Banxico el pasado viernes. En el comunicado en donde se informaba de dicho recorte de tasas Banxico advertía acerca de los riesgos inflacionarios producto de la volatilidad cambiaria.

No quedan dudas de que la economía mexicana se encuentra inmersa en un círculo vicioso del cual no le será fácil salir. Probablemente el gobierno de México deberá ampliar su plan de estímulo económico para evitar que se siga profundizando el deterioro en la economía.

La recuperación de la economía cada vez está más supeditada a la capacidad de recuperación que pueda experimentar la economía estadounidense. Es por este motivo que se puede esperar que el sector productor de bienes transables será uno de los primeros sectores que logrará la recuperación cuando ésta se produzca (seguramente no antes de fin del 2009). Habrá que seguir de cerca a las empresas productoras de bienes transables para identificar aquellas con mayor potencialidad de recuperación y expansión.

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¿En qué se equivocaron los países latinoamericanos para estar así?

¿En qué se equivocaron los países latinoamericanos para estar así?

Buenos Aires, 25 de Febrero de 2009

A medida que transcurre la crisis, las mismas preguntas encuentran una respuesta diferente cada vez que son formuladas: ¿Cómo enfrentará Latinoamérica este 2009? ¿Cuánto crecerán sus economías? ¿Alguna de ellas entrará en recesión?

El famoso desacople que experimentarían las economías latinoamericanas fue tan sólo un espejismo que duró apenas unos meses. La profundidad de esta crisis histórica destruyó los argumentos válidos con que contaba la región para evitar un impacto tan profundo en sus economías.

Latinoamérica arrastraba cinco años de crecimiento a una tasa promedio anual del 5%, con sólidos indicadores macroeconómicos y una demanda interna que se fortalecía a medida que mejoraban los indicadores sociales (con disminución de la tasa de desempleo, reducción de los indicadores de pobreza e indigencia y mejora del salario medio). Con estos argumentos, no resultaba descabellada la idea de que los países latinoamericanos podían compensar con su fortaleza interna (que no mostraba, en líneas generales, signos de desgaste), el deterioro observado en el contexto externo.

Pero la realidad hoy indica que la crisis está golpeando con dureza a la región. La crisis afectó a los países latinoamericanos desde múltiples frentes y ha modificado también el contexto interno de las economías latinoamericanas. Así, la crisis impactó en la región tanto desde el sector externo con el desplome de la demanda y los precios, como en los mercados financieros con la salida de capitales y su impacto en los tipos de cambio, y desde el sector bancario aumentando la incertidumbre y haciendo que las entidades se encuentren menos dispuestas a prestar. La crisis también ha cambiado las costumbres de las familias que se muestran más prudentes en el consumo y menos deseosas de endeudarse.

En mi grupo de amigos, hace unos días, realicé un breve interrogatorio al que los he sometido (sin que ellos se dieran cuenta), y he notado cómo han modificado sus hábitos de consumo y pospuesto grandes erogaciones como la compra de un nuevo automóvil o electrodomésticos. No es que crea que mis amigos sean un parámetro de referencia sobre el comportamiento de las familias en Latinoamérica, pero siguen la línea de lo que se percibe al nivel de las variables macroeconómicas que indican una fuerte desaceleración en la demanda interna.

También los organismos internacionales han reducido sus proyecciones de crecimiento para la región. Desde el Banco Mundial, se volvieron a corregir hacia abajo las proyecciones de crecimiento para la región. En su última proyección, el BM estimó que Latinoamérica apenas podrá crecer un 0,3% durante el presente año.

¿Qué provocó el cambio drástico en las proyecciones de crecimiento del BM para Latinoamérica? Vale recordar que en el mes de enero, el organismo internacional había previsto que la región se expandiría en un 1%, mientras que hacia el mes de septiembre de 2008, sus proyecciones de crecimiento para Latinoamérica se ubicaban en el 3,7%.

Seguramente, el Banco Mundial observa que no solamente el contexto externo ha continuado deteriorándose, sino además, las condiciones internas de las economías latinoamericanas han experimentado un deterioro. Es que el impacto externo sobre las mismas ha provocado un círculo vicioso que ha afectado al mercado laboral, impactando a su vez sobre el consumo y así sucesivamente hasta derivar en una contracción mayor en el PBI.

Un poco más optimistas se muestran tanto desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) como desde la Corporación andina de Fomento (CAF), quienes sostienen que Latinoamérica podrá alcanzar un crecimiento del 1% y el 1,5% durante el presente año, respectivamente.

De todos modos, a pesar de mostrarse más optimistas que el Banco Mundial, ambos han experimentado una fuerte corrección en sus proyecciones de crecimiento económico para la región.

Para Latinoamérica, el 2009 será un año desafiante. Y según advierte CEPAL lo será más desafiante aún con el plan de estímulo económico de Obama que impactará negativamente en las economías de la región al buscar el mismo reducir la dependencia energética y fortalecer la productividad en el sector manufacturero estadounidense. Uno de los impactos negativos más importantes provendrá de la cláusula de “compre americano”, considerada una medida proteccionista por los principales socios comerciales de los EEUU.

Esta situación por la que están atravesando las economías latinoamericanas hace pensar en la existencia de errores no menores en las políticas económicas de dichos países. Sin embargo, cuando se hace una revisión, en líneas generales, de la política económica llevada adelante los gobiernos latinoamericanos encontramos, salvo excepciones (como son los casos de Argentina y Venezuela), que los mismos han seguido una línea de política macroeconómica sana cuidando los resultados fiscal y externo, controlando la dinámica inflacionaria con una política monetaria previsible y priorizando la estabilidad de las reglas para generar un ambiente amigable a la inversión.

Entonces ¿En qué se han equivocado las economías latinoamericanas? El impacto de la crisis financiera internacional sobre Latinoamérica no proviene tanto de los errores cometidos por los gobiernos de la región. Quizás se puede pensar que la falta de desarrollo de las economías latinoamericanas hizo que el impacto resulte ser mayor al inicialmente esperado.

Seguramente los gobiernos latinoamericanos deberán trabajar en limitar la fragilidad de sus economías en sectores claves para limitar el impacto de shocks externos futuros. Así por ejemplo, Chile deberá seguir trabajando en la cuestión energética, Colombia y Perú en el comercio externo, Argentina en mejorar su infraestructura y recuperar la disciplina fiscal.

Si hay algo que tienen que tener en claro los gobiernos latinoamericanos que han aplicado políticas macroeconómicas sanas, es que deben mantener dicha línea de acción ya que la misma les permitirá asegurar el desarrollo económico y mantener el crecimiento de largo plazo.

Hasta el momento, la conducta que están siguiendo los gobiernos latinoamericanos demuestra que pretenden mantenerse en dicho camino. Seguramente no les será fácil superar este año tan duro, pero cuando lo hagan, sin dudas recuperarán rápidamente la senda de crecimiento sostenido.

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¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

Buenos Aires, Argentina

23 de febrero de 2009

El cierre de la semana pasada no le ha traído buenas noticias a la Argentina. Al dato relativo a la fuerte caída en el superávit fiscal primario en el mes de enero (que registró una baja del 41% en relación al mismo mes del 2008) y a la fuerte caída estimada en la producción industrial (de entre el 9% y el 10%), se le sumó la decisión de la calificadora de riesgo Morgan Stanley que pasó a la Argentina de considerarla economía emergente a economía de frontera.

No debe sorprender que la economía argentina esté sufriendo una fuerte desaceleración en su crecimiento y un significativo deterioro tanto en su resultado fiscal como externo. Lo que sí sorprende es que dicho deterioro se ha producido con mayor antelación a la que se suponía.

La economía argentina se encuentra sufriendo mayores tensiones que se incrementan día a día, para las que no parecen ser suficientes pequeñas correcciones en la política económica. Ante los obstáculos que están apareciendo, el gobierno argentino está respondiendo con medidas puntuales que brindan una solución en lo inmediato pero que requieren la complementación de acciones consistentes de largo plazo.

Así, como comentáramos en un artículo anterior, el canje de la deuda (de la cual se está realizando actualmente el tramo internacional), ha sido una buena medida para descomprimir el programa financiero de este año y también del año entrante.

Según publicaba el site argentino “La Nación”, desde el gobierno argentino, también se estaría permitiendo que el dólar ascienda con el objetivo de llevarlo hacia finales de año a un nivel cercano a los $ 4,00. De este modo, el gobierno mejoraría su recaudación fiscal y evitaría un deterioro más profundo en sus cuentas externas.

En la jornada del viernes 21 de febrero, la cotización de la divisa norteamericana cerró en $ 3,55 para la punta vendedora minorista, esto es, cuatro centavos por encima del cierre de la semana previa. En lo que va del año, el valor del dólar en Argentina experimentó un incremento del 2,5% (un incremento de casi 10 centavos).

La intención del gobierno de que la cotización del dólar aumente gradualmente queda evidenciado en el incremento mencionado que experimentara la divisa norteamericana en tan poco tiempo, incremento permitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que cuenta con reservas suficientes para mantener estable la cotización del dólar si lo desea.

Si bien en otro momento esta dinámica del dólar hubiera sido evitada por el BCRA, la autoridad monetaria se siente cómoda con la evolución que el mismo ha observado. Es que para el BCRA que el dólar siga al alza en el contexto económico actual no representa mayores riesgos en materia inflacionaria. Es que el ‘efecto traspaso’ de la devaluación del peso argentino a precios internos es mínima dado lo deprimido de la demanda interna y externa.

Pero la devaluación previsible del peso argentino puede traer riesgos por el accionar de los especuladores que buscarán sacar ventaja de esta posibilidad. Por otra parte, ante una mayor seguridad de que el objetivo del gobierno es llevar al dólar a un nivel cercano a los $ 4 incrementará seguramente la demanda de particulares quienes ven en la moneda norteamericana un buen seguro en estos momentos de incertidumbre. Vale recordar que los particulares habían incrementado sensiblemente su demanda de dólares en los momentos más turbulentos para la economía argentina durante el 2008 incluso a pesar de la pérdida de riqueza que ello representaba ante un tipo de cambio que se había comportado hacia la baja y convivía con una tasa de inflación superior al 30%.

De todos modos, el riesgo de una corrida cambiaria en la Argentina está acotado dado el poder de fuego del BCRA que actuaría en primer lugar echando mano a sus reservas y, en caso de ser necesario, actuaría limitando la demanda de dólares a través de la modificación de la normativa cambiaria.

Probablemente no haya que esperar que la devaluación administrada del tipo de cambio implique en el contexto actual grandes beneficios, ya que los mismos estarán limitados por la situación recesiva de la economía global y por el mal año para el sector agropecuario, fuertemente afectado por la sequía. Incluso se puede pensar que serán mayores los riesgos que se correrán con dicha medida que los beneficios potenciales.

Tampoco habrá que pensar que esta devaluación administrada del tipo de cambio nominal implicará una sustancial mejora en el tipo de cambio real. Es más, si consideramos como probable de ocurrencia, el dato de expectativa de inflación para los próximos 12 meses obtenido en el relevamiento realizado por la Universidad Torcuato Di Tella, que indica un valor promedio esperado del 32,8% (y una mediana del 25%), nos encontraríamos que con un dólar a $4, el tipo de cambio real se apreciaría en más de un 10%.

De todos modos, dado el contexto económico actual, el nivel de inflación más probable para Argentina en 2009 rondará el 15%. Con este nivel de inflación, y considerando un tipo de cambio a $ 4 a finales de año, el tipo de cambio real de Argentina se mantendría prácticamente inalterado.

Esta flotación administrada al igual que lo ocurrido con la reestructuración de la deuda por Préstamos Garantizados, puede darle un alivio temporal a la economía argentina. Pero el gobierno argentino pronto deberá comenzar a llevar adelante medidas que solucionen las tensiones a las que se enfrenta la economía, desde su raíz ya que las mismas aparecen cada vez con mayor intensidad.

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Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Buenos Aires, Argentina

6 de febrero de 2009

En este verano, muchos argentinos cambiaron a último momento el destino de sus vacaciones y se han ido a disfrutar de las playas de Brasil. Es que la fuerte devaluación del real brasileño desde principios del mes de setiembre del año pasado modificó significativamente el costo de veranear en Brasil haciéndolo más accesible.

En estos momentos el dólar en Brasil cotiza en alrededor de R$ 2,3, cuando el primer día del mes de setiembre de 2008 se ubicaba en R$ 1,63. Proyecciones preliminares de la autoridad monetaria consideran que el dólar se puede ubicar en el nivel actual hacia finales de 2009, pero el fuerte deterioro observado en la economía brasileña conjuntamente con el sombrío panorama internacional puede debilitar aún más a la moneda de Brasil.

La crisis financiera internacional ha provocado una gran salida de capitales de los países sudamericanos afectando el valor de sus monedas. En el caso de Brasil, dicha fuga de capitales aún no se ha detenido y sigue presionando sobre el valor del real, obligando al Banco Central de Brasil a intervenir para sostener su valor.

Durante el mes de enero, el flujo cambiario de Brasil mostró un rojo de US$ 3.018 millones (en diciembre el mismo había arrojado un saldo negativo de US$ 6.373 millones).

La huida de capitales de la economía brasileña producto de la estrategia de los inversores de migrar hacia posiciones más seguras, se potencia con el deterioro de los indicadores económicos de Brasil.

Las perspectivas de la economía brasileña en el corto plazo no son para nada positivas y ello ha llevado a que el pasado miércoles, el presidente Lula da Silva anunciara la ampliación en US$ 61.260 millones del Programa de Aceleración del Crecimiento con el objeto de sostener el crecimiento económico. Actualmente, el mercado espera que la economía brasileña alcance un crecimiento del 1,8% para este año.

Hace unos días se conoció que en el mes de diciembre, el indicador de producción industrial en Brasil sufrió la peor caída desde que el mismo se creó en el año 1991 al registrar una contracción del 12,4%. Ello tomó por sorpresa al mercado que esperaba una baja del 6,6%. Con el deterioro en el crecimiento económico la moneda brasileña se debilita en el corto plazo.

Se podría pensar que el fuerte debilitamiento del real podría mejorar la balanza comercial brasileña pero este no es el caso. En el mes de enero del presente año, la economía brasileña experimentó su primer déficit comercial desde el 2001, producto de la fuerte contracción en sus exportaciones. El rojo comercial ascendió a US$ 518 millones (en diciembre de 2008, la balanza comercial de Brasil había registrado un superávit de US$ 2.301 millones).

En Argentina existía temor acerca del efecto del debilitamiento cambiario en Brasil sobre el resultado de balanza comercial. Argentina arrastra más de 60 meses de déficit de balanza comercial continuados con Brasil. Pero a pesar del debilitamiento de la moneda brasileña, en el mes de enero, el déficit comercial de Argentina con Brasil cayó significativamente y fue el menor de los últimos cinco años y medio al alcanzar un valor negativo de US$ 88 millones.

El debilitamiento del real antes que beneficios para la economía de Brasil, puede generar problemas por el frente inflacionario lo cual pondría en una situación incómoda al Banco Central de Brasil sobre la decisión acerca de la dirección de su política de tasas de interés.

Si bien durante el mes de enero, la tasa de inflación minorista se aceleró, ello respondió a un aumento estacional en el precio de los alimentos y a un ajuste en tarifas del transporte público y no a una aceleración producto del traslado del debilitamiento del real sobre los precios internos.

Por el momento, las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas y desde el mercado brasileño se espera una tasa de inflación para este año del 4,3%. Pero el Banco Central de Brasil no se puede descuidar en este aspecto por lo que no sería de extrañar que tome una actitud más prudente en el manejo de su política de tasas.

Si algo hay que decir a favor del gobierno de Lula es que el fuerte debilitamiento que está padeciendo el real no es producto de errores en su política económica. De hecho, la política económica llevada adelante por el mandatario brasileño, es bien vista por la población. Prueba de ello es que Lula alcanzó en esta semana un nuevo récord histórico de popularidad, al lograr una aprobación del 84 %. Este nivel de aprobación se hace más destacable si se considera que Lula hace ya varios años que está en el poder, lo que podría esperarse que ello le hubiera generado un cierto desgaste que en su caso no ha sido así.

Más allá de la existencia de errores o no en la gestión de política económica de Brasil, lo cierto es que al país le está costando detener la fuga de dólares. Desde el mercado existe una gran incertidumbre sobre la dinámica que observará el mercado cambiario en Brasil y el déficit en dicho mercado seguirá presionando al valor del real brasileño.

Para tranquilidad del mercado, el Banco Central de Brasil renovó recientemente su acuerdo de asistencia financiera con la Reserva Federal de los Estados Unidos. Dicho acuerdo se extendió hasta el mes de octubre del presente año y mediante el mismo, el Banco Central de Brasil dispone de US$ 30.000 millones de la Fed a cambio de una garantía en reales. Este dinero al que puede acceder en cuando lo disponga el Banco Central de Brasil, será usado en caso de necesidad para incrementar los fondos disponibles para proveer de liquidez el mercado cambiario local.

En todo este contexto, lo positivo es que los fundamentales económicos detrás del valor del real en el mediano y largo plazo son sanos y garantizan la fortaleza de la moneda brasileña. Brasil está pagando el costo de ser una economía emergente y como tal es castigada por los

mercados cuando los temores y la incertidumbre se apoderan de los mismos.

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México con un panorama más oscuro

México con un panorama más oscuro

Buenos Aires, Argentina

28 de enero de 2009

Cuando a principios de año el ministro de Hacienda de México, Agustín Carstens declaraba que su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para el presente año era cero, pocos imaginaban que el mismo era un pronóstico optimista.

Al igual que lo observado en la mayoría de las economías, México no es la excepción y cada dato nuevo o proyección económica que se difunde, resulta ser más pesimista que la anterior.

Ayer el Banco de México dio a conocer sus proyecciones macroeconómicas en las que se destaca una proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), negativa de entre el 0,8% y el 1,8%. Para el Banxico, México no podrá evitar la recesión económica.

La caída en el PBI mexicano no será gratuita sino que tendrá un impacto significativo sobre el nivel de empleo. En ese contexto recesivo internacional, el Banco Central también pronosticó que en 2009 se perderán en México entre 160.000 y 340.000 empleos.

La baja en la proyección de crecimiento para este año responde a la continuidad del debilitamiento tanto de la demanda interna (específicamente, consumo e inversión privada), como de la demanda externa.

El deterioro de esta última se refleja en el resultado de balanza comercial. El déficit en la balanza comercial de México durante 2008 se incrementó en un 50,4% al alcanzar los US$ 16.838 millones. El mismo resulta ser el mayor déficit desde 1995. La caída en el precio de los productos petroleros durante la última parte del año, ha influido significativamente en dicho déficit.

Para colmo, las perspectivas del precio del petróleo para el presente año no son para nada positivas, lo cual se suma a una débil demanda esperada en el resto de los bienes y servicios exportados por México.

Si el deterioro en la balanza comercial implica una menor oferta neta de dólares en el mercado cambiario mexicano, la misma se ha visto reducida aún más con la caída en las remesas. Las remesas que reciben los mexicanos desde conciudadanos residentes en el exterior (principalmente en los Estados Unidos), sufrieron una caída en todo el 2008 del 3,6% en relación al año anterior según la información difundida por el Banco de México. Este es el primer descenso anual que sufren las mismas desde 1995.

Las remesas son la segunda principal fuente de captación de divisas de México, que han sido afectadas a lo largo de todo el año como resultado de la profunda recesión que sufre EEUU. Para peor, las proyecciones del director de Medición Económica del Banco de México, Jesús Cervantes, anticipan que las mismas seguirán en 2009 con su tendencia negativa ante la continuidad del contexto recesivo en EEUU en general y en los sectores que emplean más mexicanos en particular (como lo es el sector de la construcción).

La caída en la oferta neta de dólares en el mercado cambiario mexicano combinada con la incertidumbre del contexto que produce una demanda adicional de la divisa norteamericana, amenazan al valor de la moneda mexicana. En el día de ayer, en una jornada llena de malos augurios para la economía de México, el peso mexicano sufrió una devaluación histórica, cotizándose a $ 14,37 por dólar.

En lo que va del 2009, el valor del dólar en relación al peso mexicano se incrementó en un 2,64% en el mercado cambiario local, y en los últimos 4 meses, el incremento en su valor ha sido del 29,25%.

Si bien la devaluación del peso mexicano puede resultar para muchos una buena noticia en términos de la competitividad de la economía, en estos momentos de crisis, ello tiene poca relevancia.

Sí puede tener una relevancia en términos de su impacto negativo, el debilitamiento del peso mexicano cuando se considera el posible traslado de la devaluación cambiara a los precios internos.

Para el 2009, el Banxico prevé una inflación de 4%. Según confió la entidad monetaria en un comunicado al respecto: “A partir del primer trimestre de este año comience a disminuir para retomar una trayectoria decreciente de los siguientes dos años”.

Vale mencionar que el Banxico incrementó su proyección de inflación para este año. Quizás el debilitamiento del peso mexicano pueda imprimirle un incremento adicional a la tasa de inflación que limitaría la capacidad del Banco Central de continuar con los recortes en su tasa de interés para estimular a la economía.

Más allá de la capacidad o no que pueda tener el Banxico para continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia, los problemas en la economía real están afectando al mercado crediticio debilitando uno de los principales canales de transmisión de la política monetaria. Otro de los canales de transmisión de la misma como lo es el canal cambiario, también ha perdido fuerza en el último tiempo producto del agravamiento de la crisis internacional.

El deterioro de la economía está afectando la calidad de la cartera crediticia de los bancos que si bien dicha situación no representa riesgo mayor para la solvencia de los mismos, sí los hace poco predispuestos a generar financiamiento, produciendo así un círculo vicioso que profundiza la situación de crisis. En diciembre de 2008, la cartera vencida de créditos al consumo se incrementó en un 50% en relación al mismo mes del 2007 (ubicándose en el 8,75%). La morosidad en el segmento de tarjetas de créditos asciende al 10,51%

A principios de año, el gobierno de Felipe Calderón, lanzó un plan de estímulo económico. A tan poco tiempo de haberse anunciado el mismo aparece como insuficiente para atenuar el impacto de la crisis.

En México existe incertidumbre sobre cómo hacer para evitar que la economía caiga en recesión. En el día de ayer, finalizó el primer panel del foro México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer? el cual congrega a ex mandatarios de España, Chile, Italia y Uruguay. En el mismo el ex presidente del Consejo de ministros de Italia, Romano Prodi, recomendó a México que cualquier decisión que vaya a tomar lo haga rápidamente. Dicha recomendación fue avalada por el resto de los participantes.

De dicho foro surgió una amplia coincidencia en que México debe enfocarse en atacar el problema del desempleo y la seguridad social. Uno de los asistentes al mismo fue Agustín Carstens quien reconocía que la economía de México necesita de reformas estructurales que se complementen con las políticas anticíclicas para retomar el crecimiento. Según el propio ministro, la agenda de cambios estructurales podría consistir en medidas para reactivar el mercado interno, la infraestructura y la vivienda. Carstens dejó con sus declaraciones abierta la puerta a la evaluación de nuevas medidas para estimular a la economía.

A poco de iniciado el 2009 va quedando más claro el panorama para México. Con una economía que entrará irremediablemente en recesión si no se aplican programas profundos, y ante la poca eficacia que tendrá la política monetaria con sus canales de transmisión hacia la economía real debilitados, la única salida que encuentra es la aplicación de un paquete de estímulo más contundente que sostenga al empleo y estimule el consumo interno. En estos momentos, la economía mexicana depende de sus propias fuerzas.

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Malas noticias para China: ¿Malas noticias para el mundo?

¿Qué tan grave es la crisis actual que azota a los mercados financieros internacionales? Ayer un nuevo país se declaró oficialmente en recesión, y ese país fue nada más ni nada menos que Italia.

La Reserva Federal, en un hecho inédito, está evaluando la posibilidad de emitir deuda como una forma de contar con un nuevo instrumento para asistir a los mercados en un momento de extrema tensión por los riesgos latentes de nuevos episodios de crisis y ante el agotamiento de la tasa de interés de referencia como herramienta de política monetaria cuando la misma está cada vez más cercana a ser neutral.

También ayer se conoció que China había registrado durante el mes de noviembre una caída en sus exportaciones del 2,2% interanual, siendo ésta, la primera caída que registra desde el 2001.

Todos estos hechos muestran en buena medida la profundidad que está alcanzando la crisis financiera internacional, aunque los mismos no alcanzan para tener una idea clara de si la misma puede ser o no más grave aún.

La caída en las exportaciones de China en el mes de noviembre, si bien no marca una tendencia aún, es una señal de alarma y deja en claro que la economía china sentirá en buena medida los efectos de la crisis, quedando en el olvido la famosa teoría del decoupling.

Si bien ha causado sorpresa esta baja en las ventas externas de la economía oriental, la misma no debió haber tomado de improviso ya que las exportaciones de china dependen ampliamente de la demanda proveniente tanto de la economía estadounidense, como de los países europeos y de Japón, todas economías que se encuentran actualmente en recesión económica.

El impacto de la crisis sobre la economía china hace olvidar las tasas de crecimiento del producto de dos dígitos y ya los especialistas pronostican un crecimiento del PBI chino inferior al 7%. Ante este riesgo, el gobierno de China se puso como objetivo mantener al menos un crecimiento del 8%.

El cambio de contexto económico que enfrenta el país es tal que ya no preocupan las presiones inflacionarias sino que el tema a seguir es la posibilidad de deflación de precios, situación que afectaría a los deudores en la economía de China, causando impagos potenciales que pueden agravar aún más los riesgos sobre el crecimiento económico.

El gobierno chino ya lanzó hace un mes un paquete de ayudas públicas destinadas a impulsar el consumo y a realizar obras de infraestructura por US$ 586.000 millones, al tiempo que el Banco Central de China, hacía lo suyo recortando la tasa de interés de referencia en cuatro oportunidades.

Pero quizás más grave para la economía global, no ha sido la caída en las exportaciones de China, sino la fuerte retracción de sus importaciones que se desplomaron literalmente en términos interanuales cayendo un 17,9%. Según Reuters, esta caída de las importaciones fue la más pronunciada desde 1993 cuando comenzaron a realizarse los registros mensuales.

Esta dinámica de las exportaciones e importaciones chinas, dio como resultado un superávit comercial que subió fuertemente en el mes, alcanzando los US$ 40.100 millones. Y lo que representaría una buena noticia para China, es una mala noticia para la economía mundial.

Es que, desde que la probabilidad de que la economía global entrara en recesión se hacía cada vez más concreta, las esperanzas de los mercados acerca de la posibilidad de que exista algún factor que atenúe la caída, lo representaba la economía china con su capacidad potencial de absorción, potenciada con el plan de estímulo económico lanzado por el gobierno que se enfocaba en fortalecer la demanda interna.

Para peor, la dirección que tomaría la política económica en el país oriental ante este contexto de crisis, implicaría nuevos trastornos para la economía global.

Es que ante la situación económica por la que atraviesa China, en el día de ayer se reunieron los líderes del país que trazaron los lineamientos de política económica para el año próximo. La información que surgió al respecto reproducida por Reuters, decía lo siguiente: “Los requisitos generales para el trabajo económico del próximo año son mantener un crecimiento económico estable pero rápido por medio del impulso de la demanda doméstica”.

La caída en el volumen de exportaciones preocupa a las autoridades chinas que han coincidido en la necesidad de tomar medidas para recuperar las exportaciones. Las potenciales medidas que podrían adoptar, pueden traer consigo una amenaza implícita para los sectores transables de los países más vulnerables a una potencial invasión de productos chinos, ya que dichas medidas pueden buscar mejorar la competitividad de los productos chinos que entrarían a competir en mercados en los que no tienen una significativa presencia.

La amenaza de una invasión de productos chinos producto de acciones del gobierno para apoyar sus exportaciones se ve agravada por la decisión del gobierno chino sobre el valor del tipo de cambio, el cual consideran que debe mantenerse estable (a pesar de las presiones hacia la apreciación que sufre).

Estas medidas que adoptaría el gobierno de China para apoyar a la demanda externa afectada por el impacto de la crisis, junto con la reducción en las importaciones chinas, atentan contra el resto de las economías cuyas empresas ven que se ha reducido el mercado chino y que se puede reducir su mercado local a consecuencia de la entrada en juego de los productos chinos.

Queda en claro que los esfuerzos del secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, por lograr que el gobierno chino aprecie su moneda, no han logrado resultado alguno.

Pero no solamente China con sus medidas de política económica afecta al resto de los países. Varios gobiernos han tomado medidas en estos tiempos de crisis que claramente afectaban a otras economías como ha sido el caso de la garantía de depósitos decidida por Irlanda cuando en Europa no se barajaba dicha posibilidad. También se pueden encontrar casos en Latinoamérica, como lo fue la decisión de Argentina de limitar las exportaciones de granos a Brasil para preservar bajo control los precios internos dado el contexto de precios internacionales en alza.

Viendo las consecuencias negativas de las diferentes medidas adoptadas por los países sobre el resto, considero de gran importancia la coordinación de las políticas macroeconómicas entre los países. Hasta el momento, los esfuerzos realizados en este sentido parecen ser insuficientes y ello al final de la crisis se reflejará en un mayor costo de la misma.

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Correa en Ecuador no la pasa mejor que Chávez en Venezuela

Los efectos de la baja del precio del crudo en las economías exportadoras de petróleo en Latinoamérica… economías populistas que basan su caudal político y económico-social en el commodity, pero cuando el commodity baja… ¿cuáles son los efectos provocados en esos países y qué debieran hacer para evitarlo? Ayer hablamos de Venezuela, hoy es el turno de Ecuador.

Ayer hablábamos de la difícil situación por la que atraviesa la economía venezolana en El dólar es la principal amenaza para Chávez , una economía que por graves errores de política económica de su gobierno, se hizo altamente dependiente de sus exportaciones de petróleo, al tiempo que sufre los efectos sobre su sistema productivo de la distorsión producida en sus precios relativos (internos y en el tipo de cambio).
Hoy será el turno de Ecuador, un país amigo de Venezuela y que tampoco la está pasando de la mejor manera, dada su alta dependencia de las exportaciones de petróleo. Para Ecuador, las exportaciones de petróleo representan el 40% del total de las mismas.
El desplome del precio del petróleo ha llevado gran preocupación no solamente al gobierno ecuatoriano sino también a los inversores que han aumentado la percepción de vulnerabilidad de la economía ecuatoriana.
Es que la fuerte caída en la cotización del crudo ha deteriorado significativamente las cuentas fiscales ecuatorianas. Ecuador, recibe actualmente menos de US$ 50 por su crudo, mientras que su presupuesto está estructurado en torno a un precio del barril de US$ 80 dólares, de acuerdo con el análisis realizado por la consultora IdeaGlobal.
Para colmo de males para Ecuador, el país decidió reingresar a la OPEP en el mes de octubre del año pasado tras 15 años de una participación casi desapercibida, lo cual lo obliga a aceptar la reducción en su producción tal cual fue acordada en la última reunión de la organización.
Según el site “El Comercio” el consultor petrolero Héctor Paz y Miño decía sobre la reducción de la producción de petróleo dispuesta por la OPEP: “Estar sujetos a las cuotas de la OPEP no nos beneficia porque el país tiene dos problemas: bajos precios y una baja producción. En ese escenario preocupa que debamos bajar aún más la producción”.
Más allá de la preocupación manifestada por Paz y Miño, el ministro ecuatoriano de Coordinación de la Política Económica, Pedro Páez, se mostró tranquilo ante la situación y en declaraciones recogidas por el site venezolano “2001” decía: “Hemos hecho varios escenarios y creemos que dentro de lo previsible de la evolución de la crisis internacional, estamos con los colchones suficientes que evitarían llegar a mayores. Además, hay varios mecanismos que permitirán afrontar con más serenidad las fluctuaciones del mercado”
Pero el desplome del precio del petróleo no ha sido la única mala noticia recibida por la economía ecuatoriana en los últimos meses. Es que la fuerte devaluación producida en varias de las monedas latinoamericanas representa un golpe a su balanza comercial la cual se verá afectada por la pérdida de competitividad. Es que el 36,6% de las exportaciones ecuatorianas tienen como destino a los países latinoamericanos, mientras que el 46,5% de las importaciones ecuatorianas provienen de los países de Latinoamérica.
La fragilidad de la economía ecuatoriana se ve reflejada en el salto que pegó el riesgo país, el cual se encuentra por encima de los 2.950 puntos y es el nivel de riesgo país más alto de la región. Vale recordar que en enero de 2007, cuando Rafael Correa asumía como presidente de Ecuador, el riesgo país ascendía a 827 puntos básicos.
Es por este nivel del riesgo país que, según los datos emitidos por el Banco Central de Ecuador, el valor de mercado de la deuda de los bonos Global se encuentra en un tercio de su valor nominal.
Esta fuerte alza, si bien responde en parte a una preferencia de los inversores por activos más seguros, se explica en una mayor proporción a las políticas y declaraciones de Rafael Correa, quien manifestó que si le falta dinero no pagará la deuda: “En caso de que haya una crisis muy grave y caigan mucho los precios del petróleo, primero, le insisto, revisaremos el pago de deuda externa” decía en una entrevista radial en la ciudad de Cuenca. Obviamente que el mercado no podía quedarse tranquilo ante tal manifestación de sinceridad.
La situación de la economía ecuatoriana es sin dudas, bastante compleja. Para colmo de males, tiene que lidiar con un alto nivel de inflación que se ubica actualmente en el 9,97%, que si bien no parece demasiado, si se la compara con la tasa inflación observada en Venezuela y la real en Argentina, la dolarización de la economía ecuatoriana implica un fuerte deterioro de su competitividad con semejante ritmo de crecimiento en los precios.
Pero el problema de la economía ecuatoriana no se reduce a los actuales problemas coyunturales vinculados particularmente al precio del petróleo, sino que van más allá y se relacionan con las limitaciones de su economía y su estrecha estructura productiva, entre otros aspectos tan importantes como éste. Ecuador debería alejarse un poco de las malas influencias de Chávez y comenzar a trabajar para eliminar las rigideces de su economía y así fortalecerla para que no tenga que padecer antes shocks adversos como el que está viviendo actualmente.
Y paradójicamente, aunque tanto Correa como Chávez se muestren alegres con el colapso de las economías desarrolladas provocado por esta crisis, imagino que al mismo tiempo estarán esperando su pronta recuperación para así lograr recomposición del valor del barril de petróleo, al menos para evitar una situación de crisis y poder pensar seriamente en un cambio de su política económica.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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