Posts etiquetados como ‘alemania’

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial ¿Qué es más importante: los grandes desbalances existentes en la economía mundial o los problemas en la regulación del sistema financiero internacional? Esta pregunta que formulo aquí no es un pensamiento, sino que es la discusión inicial que surgiera en la reunión del G-20 entre el presidente de los EEUU, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. Mientras Obama priorizaba el abordaje de los desequilibrios como tema clave, Merkel pedía concentrar las fuerzas en las reformas regulatorias.

Seguramente ud. antes de leer este artículo y sin dudarlo, diría que lo más importante, en caso de tener que poner prioridades, es dar una respuesta regulatoria inmediata a la indisciplina de los mercados que ya están nuevamente haciendo de las suyas y buscando aumentar la rentabilidad sin importar los riesgos incurridos.

La política fiscal salió al rescate de las economías castigadas por la crisis financiera internacional y a través de los programas de estímulo económico buscó limitar dentro de lo posible este mal momento. Pero como se dice comúnmente, “nada es gratis en la vida”, luego de la crisis volverá para pasarle “la cuenta” a las economías.

Los memoriosos recordarán que la crisis de Latinoamérica de la década del 80´ se produjo a partir de la elevada carga de la deuda externa. Las economías, comandadas en su mayoría por gobiernos militares, aprovecharon la oferta de crédito de los grandes bancos europeos y estadounidenses, con un extremadamente elevado volumen de recursos producto de los depósitos que los países petroleros hacían de sus ingresos.

“Los problemas de la deuda pública es un tema de países subdesarrollados”, se solía escuchar hasta hace muy poco tiempo. Es que la raíz del problema, según los especialistas internacionales, era la indisciplina de gobiernos que no lograban poner en orden las cuentas tanto por incapacidad como por ineficiencia en el aparato estatal y hasta por corrupción.

La crisis nos ha demostrado que en esencia, no existen demasiadas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo. Sólo la situación por las que atraviesan las economías condiciona el comportamiento de los gobiernos. Siguiendo este pensamiento, no nos tendrían que haber asombrado varias situaciones ocurridas en el mundo desarrollado durante esta crisis y que son típicas de economías en desarrollo: los corralitos financieros a la “Argentina”, las cuasimonedas en California, la estatización de pasivos privados.

El mundo desarrollado está cerca de dejar atrás la dolorosa crisis subprime, pero no de dejar atrás los problemas, ya que se debe preparar a un nuevo desafío: recomponer la situación fiscal de las economías y enfrentar la pesada carga que les impondrá el incremento de la deuda pública.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (IMF), sigue empecinado en sugerir la aplicación de políticas de estímulo fiscal para acelerar la salida de los países desarrollados de la situación de recesión en la que se encuentran, el stock de deuda pública de estos países sigue en continuo ascenso lo que ha comenzado a despertar voces de advertencia sobre lo que puede llegar a ocurrir.

En mis artículos es muy común que critique la política económica de Venezuela, y motivos no creo que me falten para ello. Pero hay algo que debo reconocer es que a pesar del derroche de recursos petroleros que Chávez ha hecho en el país, su indisciplina para con el gasto público no lo ha llevado a un irracional incremento de la deuda pública que representaría para el país un pasaje directo hacia una crisis (la cual entiendo que de todos modos tendrá lugar en Venezuela por las altas inconsistencias de política económica). La deuda pública de Venezuela apenas supera el 20% en términos de su Producto Bruto Interno (PBI) y se espera que alcance 21,2% hacia finales de 2010. Los países latinoamericanos muestran en líneas generales, niveles de deuda pública sostenibles en términos del PBI, variable que sirve para determinar la capacidad de generación de riquezas de un país (Brasil y Colombia, por ejemplo, observan una deuda del 42,5% y 47,8% en términos del PBI, respectivamente).

Totalmente diferente es lo que está ocurriendo en buena parte de los países desarrollados. En Inglaterra, la deuda pública se ubica actualmente en torno al 54,8% de su PBI. Para peor, las proyecciones para 2010 anticipan que la deuda pública bruta en Inglaterra alcanzará al 66,9% del PBI.

Pero si le preocupa el volumen de deuda de Inglaterra, debo decirle que aún no les cuento lo peor. Tomemos un respiro y veamos estos números de deuda pública a PBI que surgen de las estadísticas del FMI: Francia tiene una deuda pública del 74,9% (80,3% se espera que llegue a fines de 2010), Alemania 79,4% (86,6% para 2010), Italia 115,3% (121,1% para 2010), EEUU 86,98% (97,5% para 2010) y Japón 217,2% (y 227,4% en 2010).

El incremento en la deuda pública de las economías desarrolladas ha sido realmente asombroso. En un artículo en Cinco Días, Marcos Ezquerra comenta el asombroso caso de España que ha pasado a tener una deuda del 36,2% del PBI en 2007 al nivel actual cercano al 60% en términos del producto.

¿Se pueden pensar que estos niveles de deuda son sostenibles? La reputación con la que cuentan las economías desarrolladas les da por el momento margen para convivir con estos niveles de deuda que hubieran desatado ya mismo una crisis en economías emergentes. Pero el capital reputacional con el que cuentan las economías es efímero y debe ser reforzado con un cambio urgente en la política fiscal que tienda a revertir los déficits de manera urgente.

Kenneth Rogoff, quien fuera economista jefe del FMI, se animó a anticipar la próxima crisis: “Es muy probable que la deuda pública sea el detonante de la siguiente crisis”.

Los gobiernos de los países desarrollados se encuentran actualmente en una dura encrucijada. Las advertencias realizadas por personalidades como Rogoff chocan con la necesidad de mantener una política fiscal expansiva para sostener la recuperación económica. Una política fiscal que busque achicar el déficit puede llevar a las economías a revertir la recuperación para volver a un contexto recesivo. En este contexto toma mayor valor el pedido de Obama de enfrentar los desequilibrios globales y pedir un mayor compromiso a países como China que tienen la capacidad de contribuir al equilibrio global.

Imagino que habrá que esperar hasta el 2010 en donde la recuperación haya comenzado a tomar fuerza para saber qué dirección tomarán los países desarrollados en el manejo de la política fiscal. Si bien la coordinación de políticas a nivel internacional sería el mejor resultado, al menos considero que sería positiva alguna señal de disciplina fiscal por parte de las economías más comprometidas.

Una reflexión final: el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y muchas más) con la misma piedra. Como si fueran conejitos de india, los países subdesarrollados advirtieron con su experiencia pasada, muchas de las situaciones por las que está atravesando el mundo desarrollado que no ha sabido capitalizar la experiencia ajena. ¿Soberbia o incapacidad? ¿Cuándo les “sugerirá” el FMI a estas economías que cuiden la disciplina fiscal como lo hizo con los países latinoamericanos?

Horacio Pozzo

———————OPORTUNIDAD DE INVERSIÓN———————

Aprovechemos esta crisis para comprar. Como ya lo hicieron los suscriptores de nuestra newsletter de inversión Valor Global, que ya recuperaron su costo al invertir en las compañías que les recomendamos. ¿Quiere saber cuáles son? Puede probar ingresando aquí para averiguarlo y comenzar a invertir en nuestras acciones recomendadas que llevan un 60% de suba. ¡Pronto salen las de octubre! Me pueden escribir a paola@latinforme.com o a info@latinforme.com para mayores detalles.

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

Nuevos rescates y planes de estímulo: ¿Con el mismo resultado?

Nuevos rescates y planes de estímulo: ¿Con el mismo resultado?

Buenos Aires, Argentina

21 de febrero de 2009

¿Qué se puede decir del cierre de esta semana que no hemos dicho antes? Las principales economías continuaron lanzando nuevos planes de estímulo económico y de rescate del sistema financiero, pero los mercados pocas expectativas tienen sobre el éxito de los mismos. Y para peor, luego del primer mes en el gobierno, las esperanzas que traía consigo Barack Obama de poder revertir esta situación, poco a poco se están transformando en desilusión.

Alemania sigue manteniendo una lucha desigual contra la recesión económica. En el día de ayer Alemania lanzó un nuevo plan de estímulo económico, esta vez por US$ 65.000 millones, enfocado en inversiones en infraestructura y en recortes impositivos a familias y empresas para alentar la demanda interna. Pero el principal problema de la economía alemana pasa por el deterioro de la demanda externa por lo que no se puede esperar que el plan que actúa estimulando la demanda interna tenga un efecto compensatorio suficiente como para atenuar la desaceleración externa.

En la semana que está por terminar, el gobierno de Angela Merkel anunció además la decisión del gobierno de nacionalizar a aquellos bancos que se encuentren en problemas, decisión no muy bien tomada por aquellos tenedores de acciones de entidades que potencialmente podrían ser nacionalizadas y que soñaban con la bondadosa ayuda del gobierno alemán mediante aporte de capital.

Mientras Alemania sigue intensificando sus esfuerzos, el resto de los países europeos no logran que sus planes de estímulo económico ayuden a sus economías, sino por el contrario, los están llevando a enfrentar problemas con el cumplimiento de las metas fiscales comprometidas.

También en Asia se han realizado nuevos esfuerzos para sostener el crecimiento económico. China ha lanzado nuevos paquetes de estímulo económico durante esta semana con el objeto de mantener el crecimiento del PBI por encima del 8%. El nuevo paquete de estímulo contempla planes para potenciar los sectores de electricidad, electrónica, tecnología de información y petroquímica, a los cuales les otorgará mayores reembolsos de los impuestos a la exportación y un mayor apoyo crediticio. China confía en alcanzar su meta de crecimiento, pero el contexto externo es cada vez más adverso para que pueda lograrlo.

Mientras tanto, en los EE.UU., Barack Obama lanzaba oficialmente el pasado martes el plan de estímulo económico. Luego del anuncio del plan de estímulo económico, Obama anunció un plan para ayudar a los deudores hipotecarios que beneficiaría a nueve millones de deudores que enfrentan no solamente problemas para el pago de sus créditos, sino también, el desincentivo a hacerlo dada la fuerte caída en el precio de sus viviendas.

Así, EE.UU. contaba con un plan para sostener y limpiar al sistema financiero de activos tóxicos, reforzado con un plan para deudores hipotecarios que reduciría la irregularidad potencial de esta cartera, complementado todo ello con el plan de estímulo que mantendría la demanda interna que ayudaría a limitar la contracción en el PBI estadounidense. Pero a pesar de tantos planes y tantos miles de millones de dólares que serán destinados para los mismos, el humor tanto del mercado como del ciudadano común no cambia y el pesimismo se mantiene junto con la contracción continua de la economía.

Es cierto que el primer mes en la presidencia de los EE.UU., ha sido por demás agitado. Ha tenido que trabajar mucho Obama para evitar que la economía estadounidense siga hundiéndose, y con ella, al resto de las economías mundiales. Obama logró en este período y no sin mucho esfuerzo, la concreción de medidas claves para sostener a la economía tales como la mencionada aprobación de un nuevo plan de salvataje para el sistema bancario y de un nuevo plan de estímulo económico.

Tenía mucho por hacer e hizo mucho Obama. Pero tanto fue lo que hizo como los errores cometidos, los cuales le han quitado eficacia a los esfuerzos por sostener a la banca estadounidense y recuperar a la economía.

La gestión de Obama cometió un grave error al lanzar el plan de rescate bancario dejando más dudas que certezas. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner no ha brindado claridad acerca de cómo se instrumentará el plan de rescate bancario y si el mismo implica la adquisición de los activos tóxicos en poder de las entidades bancarias, y no arrojó luz acerca de cómo se valuarán los mismos (lo cual es una cuestión no menor).

Con relación al plan de estímulo económico, tampoco parece que el gobierno de Obama haya procedido de la manera correcta. Al menos eso es lo que ha dejado trasmitir el mercado. El nuevo plan de estímulo está acusado de falta de elaboración. El plan de estímulo económico pareciera estar inspirado en la creencia de que con lanzar dinero a la economía, resultaría suficiente para que tenga un impacto positivo sobre la misma. Pero esto claramente no es así, sino más bien, muchas veces es preferible actuar sobre el humor de las familias y empresas que darles dinero y mantenerlas atemorizadas acerca del futuro.

Los errores y las dudas que evidencia la gestión de Obama intranquilizan a los mercados. Ya no existe la confianza de que Obama podrá sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva.

Mientras tanto, la crisis se sigue profundizando en la economía estadounidense y la desocupación crece a un ritmo cada vez más acelerado. Prueba de ello, en la semana finalizada el 14 de febrero, 627.000 estadounidenses solicitaron por primera vez el seguro de desempleo. La tasa de desempleo ya alcanza al 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA) y las perspectivas de que continúe incrementándose fuertemente durante el presente año es un factor fuertemente negativo que afecta al consumo doméstico.

Con las nuevas medidas en su primera etapa de implementación no queda otra alternativa que esperar para saber si éstas pueden lograr revertir la situación recesiva de la economía y contener los riesgos del sistema financiero estadounidense para que el mismo pueda de una vez por todas volver a generar financiamiento. El tiempo dirá si alcanzarán los resultados esperados o, al igual que las medidas anteriores, serán un nuevo derroche de recursos.

Mientras tanto, y mientras siguen analizando e implementando nuevos planes de salvataje y estímulo económico, el resto de las economías mundiales mantienen la esperanza de que los EE.UU. pueda comenzar hacia la segunda mitad del año con su recuperación económica que contagie al resto de las economías.

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

Buenos Aires, Argentina
5 de febrero de 2009

Con la crisis financiera internacional que estamos presenciando, asistimos también a una serie de hechos históricos, muchos de los cuales quizás resultaban impensados hace tan solamente un par de años atrás. Fuertes recortes en las tasas de interés, paquetes anticrisis de miles de millones de dólares, mega rescates, fraudes y demás, todo junto en una combinación explosiva para la economía mundial cuyas perspectivas de crecimiento se resienten día a día.
Como ocurre en la mayoría de las crisis, los gobiernos están recurriendo al “sálvese quien pueda” y en sus medidas de política económica, no se preocupan demasiado por los efectos que las mismas puedan tener en el resto de las economías. Los intentos por coordinar políticas económicas han resultado demasiado débiles y si bien algún que otro acuerdo todavía queda en pie, lo que reina es el esfuerzo individual de los gobiernos por rescatar a sus economías de la crisis.
Esta forma de resolución de la situación de crisis es de las menos inteligentes ya que produce una duplicación innecesaria de esfuerzos mientras que el resultado esperado se hace cada vez más difícil de alcanzar.
En este contexto de políticas económicas egoístas, desde los Estados Unidos, el gobierno está promoviendo el controvertido “compre nacional” como una manera de concentrar el consumo estadounidense en la producción nacional. En una de las cláusulas de las medidas de estímulo económico que se están debatiendo en el Congreso estadounidense, se expresa la iniciativa de promoción del “Compre Americano” en donde se estipula que solamente el acero, hierro y productos manufacturados en Estados Unidos puedan ser usados en los proyectos de obras públicas financiados por el plan que contempla un monto de alrededor de US$ 900.000 millones.
Ya en su campaña electoral Barack Obama venía promoviendo esta iniciativa de impulsar la compra de producción nacional. Ahora, con Obama presidente, los diversos grupos empresarios esperan medidas concretas y contundentes para proteger a la industria estadounidense de la competencia externa.
Pero recientemente ante el Grupo de los 20, Obama se había comprometido a no tomar medidas que generen un mayor proteccionismo en la economía estadounidense, lo cual lo pone en una encrucijada entre las presiones de los empresarios locales y los demás países (especialmente aquellos con mayor vinculación comercial con los EE.UU.), que ven en ello una amenaza a las ventas de sus empresas.
En una entrevista otorgada para la cadena televisiva Fox, Obama decía al respecto: “Creo que sería un error (…) en un momento en que el comercio mundial está a la baja, que nosotros empecemos a enviar un mensaje de que de algún modo sólo nos estamos preocupando por nosotros mismos y no nos preocupa el comercio mundial”.
Por su parte, por el lado de los consumidores, el compre nacional es bien visto principalmente desde el punto de vista de la posibilidad que ello podría brindar a la preservación de las fuentes de empleo.
Si bien este impulso del compre nacional en una primera impresión puede resultar una buena idea, definitivamente ello no puede ser así en un contexto de recesión de la economía mundial. Este tipo de iniciativas puede promover acciones de respuesta por parte del resto del mundo lo cual puede profundizar la situación de recesión.
Según un estudio del Instituto Peterson para Economía Internacional sobre el efecto de la cláusula “Compre Americano”, la misma ayudaría a crear solamente unos 1.000 empleos nuevos y le produciría a los Estados Unidos un costo mucho mayor que los potenciales beneficios en caso de que sus socios comerciales decidan también cerrar sus proyectos de obras públicas a las exportaciones estadounidenses.
Más allá de las estimaciones, lo cierto es que el problema no pasa por si los consumidores estadounidenses compran productos nacionales o extranjeros o si en los proyectos de obra pública se utilizan insumos nacionales. El problema principal es que la demanda interna de los EE.UU. se ha debilitado fuertemente. Las familias han reducido fuertemente su consumo y las empresas suspendido gran parte de sus proyectos de inversión.
Es en este sentido que esta medida que se está analizando en los EE.UU., no producirá un efecto significativo sobre la producción estadounidense. Y para colmo de males, la amenaza de una guerra proteccionista está latente ya que varios gobiernos han alertado sobre las consecuencias negativas que puede generar tal medida.
Una de las voces en contra del proyecto “Compre Americano” es el embajador de la UE en Estados Unidos, John Bruton quien decía al respecto: “El presidente Obama tiene una oportunidad de oro para dar un liderazgo al mundo, pero si su primera propuesta principal en materia legislativa pretende dañar los intereses económicos de otros países su capacidad para alcanzar dicho liderazgo se reduce considerablemente”. La UE amenaza con denunciar el proyecto de Compre Americano ante la OMC.
Otra de las voces de alerta fue la de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se debe evitar el proteccionismo ya que es la respuesta equivocada a la actual crisis y no hace otra cosa que profundizar la situación de recesión por la que atraviesa la economía global. En España, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal criticó esta iniciativa al considerarla “un error que se acaba pagando”.
Pero no solamente desde el exterior se critica la cláusula. También diversas agrupaciones comerciales estadounidenses la consideran un error que puede provocar un grave daño a la economía estadounidense, principalmente en términos de empleo.
Definitivamente entiendo que este tipo de medidas producen un daño mayor para la economía que se pretende estimular. Los gobiernos aún no han comprendido que la mejor manera de salir de esta crisis es mediante la cooperación de todos los gobiernos y la coordinación de sus políticas económicas.
La postura proteccionista que han tomado varios sectores en los EE.UU., es también una postura compartida en otros países. Las presiones proteccionistas se mantendrán a nivel mundial por lo que inevitablemente tendremos que soportar que la crisis se extienda por algún tiempo más.

  • 1 Comentario
  • 1 voto

Datos negativos y más temor: La zona del euro se sigue hundiendo en la recesión

Datos negativos y más temor: La zona del euro se sigue hundiendo en la recesión

Buenos Aires, 31 de enero 2009


La situación de la economía de la eurozona preocupa cada vez más a los gobernantes que no logran encontrar una salida clara a la presente crisis.

En el último artículo sobre las economías de la eurozona, “Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?” les comentaba acerca del deterioro que estaban observando las mismas y de su posible impacto negativo sobre las economías latinoamericanas. Es que el deterioro que está observando la economía de la eurozona tiene un impacto sensible sobre la economía global afectando las cotizaciones de los commodities, el volumen de comercio e incidiendo también a través de los mercados de capitales. De este modo, las economías latinoamericanas sufren ante la huída de los capitales, los menores precios de sus commodities de exportación, la menor demanda de sus bienes y servicios transables y una mayor competencia desde el exterior.

Sobre el cierre de la semana, se dio a conocer la tasa de desocupación del mes de diciembre para las economías de la eurozona, la cual resultó ser la mayor registrada en la región desde el año 2006 al alcanzar al 8% de la Población Económicamente Activa (PEA).

La desaceleración en la actividad económica tiene su reflejo también en la evolución de la tasa de inflación que continúa en pleno proceso de desaceleración. Si bien la menor tasa de inflación puede tomarse como un elemento positivo en términos no solamente de la competitividad del tipo de cambio real en la eurozona, sino también del mantenimiento del poder adquisitivo de las familias, también es reflejo de la profundidad que ha alcanzado la actual crisis financiera internacional sobre la región.

El dato preliminar de la tasa de inflación en la eurozona para el mes de enero indica que la misma cayó a su nivel más bajo en casi 10 años, al alcanzar un alza interanual del 1,1%. Si bien para el Banco Central Europeo (BCE), la posibilidad de una deflación de precios está descartada, la misma es tiene una probabilidad concreta de ocurrencia y no puede desestimarse. Vale recordar que el BCE tiene como objetivo mantener la tasa de inflación cercana al 2% por lo que probablemente deba continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia (aunque seguramente no lo haga en la próxima reunión del mes de febrero), para evitar que la inflación se siga alejando del nivel objetivo.

Por otra parte, y como no podía ser de otra manera, la crisis está golpeando también el ánimo de los europeos. El indicador que mide la confianza económica cayó en la zona euro a mínimos históricos en el mes de enero, al ubicarse en los 68,9 puntos. Este resulta ser el nivel más bajo desde que comenzó la serie en 1985. El pesimismo de los europeos acerca de la situación económica impacta en sus hábitos de consumo haciendo de este modo más profunda la desaceleración económica.

Un dato que puede hacer pensar en la profundización de la caída en la demanda interna en la eurozona proviene del mercado crediticio. Los préstamos a empresas y hogares de la zona euro cayeron en diciembre por primera vez desde que comenzaron a llevarse estadísticas, según las cifras oficiales divulgadas el pasado jueves. Los préstamos al sector privado cayeron en un valor neto de 47.000 millones de euros en diciembre frente al mes de noviembre, lo que representa un descenso del 0,4%, un récord para los datos estadísticos que comenzaron a medirse en 1998.

Sobre la situación del mercado crediticio, según Julian Callow, economista en Barclays Capital: “Constituye una clara evidencia que la restricción en las condiciones crediticias está comenzando a sentirse y también refleja el colapso de la confianza empresaria”.

Quizás más pesimista sobre la situación del mercado de créditos se mostró Gilles Moec del Bank of America: “Básicamente, el crédito originado en el sector privado en la zona euro se ha estancado y eso, en sí mismo, es un muy mal síntoma para el futuro crecimiento económico”.

Otro dato que puede utilizarse para inferir la evolución del consumo familiar, es el relativo a la evolución del ahorro de las mismas. Ayer justamente se conoció que la tasa de ahorro de los hogares de la zona del euro aumentó cuatro décimas en el tercer trimestre de 2008, hasta el 14,4% de su renta disponible. Este incremento en el ahorro familiar se puede interpretar como un ahorro por precaución ante el temor que tienen las familias de perder sus ingresos ante la posibilidad de que sus integrantes queden desempleados.

Ya en el final de la semana aquella euforia generada por la novedad de que en los Estados Unidos se está evaluando la creación de un “banco malo” que se encargue de adquirir los activos tóxicos de las entidades bancarias estadounidense, fue absorbida por las nuevas noticias negativas que surgiera en las principales economías desarrolladas en general y en las economías de la eurozona en particular.

Al mismo tiempo que aparecen nuevos datos negativos, las opiniones de destacadas personalidades especialistas en la materia no dejan de generar temor sobre el futuro de la economía de la eurozona. Entre las opiniones que más impacto han generado, la del multimillonario George Soros, quien ha sugerido la posibilidad concreta de que el euro no logre sobrevivir a la actual crisis, ha sido sin dudas la que más preocupado tiene a los europeos.

Es que en la visión de Soros, si no se absorben los activos tóxicos existentes en el sistema financiero, ello podría afectar significativamente a la fortaleza del euro de modo tal de poner en peligro su supervivencia.

La actual crisis no solamente está amenazando al euro sino también lo está haciendo con una divisa histórica como lo es la libra esterlina. Es que la economía inglesa y su sistema financiero se encuentran atravesando por profundos problemas que han llevado a la cotización de la divisa inglesa a niveles mínimos en relación al dólar y a ubicarse en una relación de cuasi paridad frente al euro.

Mientras los gobiernos europeos siguen sin encontrar una salida clara a la crisis, la propuesta de creación de un banco malo evaluada actualmente en los EE.UU. aparece también como una alternativa válida para sacar a las economías europeas de la crisis. ¿Será ésta la solución que están buscando?

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Una nueva semana termina y el pesimismo global sigue en aumento

Buenos Aires, Argentina

24 de enero de 2009

La semana que está por terminar insinuaba traer algo de optimismo a la economía global. Es que en los Estados Unidos terminaba la era Bush y comenzaba el mandato de Barack Obama.

Pero las malas perspectivas de las principales economías globales se han profundizado y han aumentado el pesimismo en los mercados internacionales.

Ayer se conoció oficialmente que la economía de Gran Bretaña se encuentra en recesión. Con una caída en el último trimestre del 2008 del 1,5%, la mayor caída del mismo en los últimos 28 años, la economía inglesa acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Pero lo peor para Inglaterra es la alta probabilidad de que el 2009 sea sensiblemente peor que el 2008 recientemente finalizado. Para colmo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados por el gobierno británico para salvar al sistema financiero y de parte del Banco de Inglaterra por recortar las tasas, no han logrado que el mismo reactive el circuito crediticio.

En el pueblo británico el pesimismo es generalizado. Tanto empresas como consumidores se sienten “abandonados” por las entidades bancarias. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King se solidarizaba con esta sensación al manifestar: “Entiendo plenamente la sensación de injusticia que ustedes y muchas otras empresas a lo largo del país deben sentir por estar tomadas como rehenes por los bancos. La comparto”.

Por otra parte, la economía española sigue profundizando su deterioro y la tasa de desempleo continúa en aumento. La tasa de desempleo en España finalizó el 2008 en el 13,4% de la población económicamente activa. Este es el mayor nivel de los últimos 9 años y las proyecciones anticipan que seguirá en aumento pudiendo superar el 18% para 2010.

Alemania por su parte, espera una contracción mayor de su Producto Bruto Interno (PBI). Según el FMI, la economía alemana se contraería un 2,5% en 2009. Para tener una idea de la magnitud de tal corrección en el pronóstico, basta con recordar que el FMI había estimado en noviembre de 2008 que para el 2009 la economía alemana sufriría una contracción del 0,8%.

Los justificativos del FMI para tal corrección en la dinámica del PBI en Alemania son: “El carácter conservador de los consumidores alemanes en las actuales condiciones de incertidumbre amplificarán la desaceleración de las exportaciones y es probable que se posponga la inversión”.

Además, Alemania deberá seguir de cerca la evolución de su sistema bancario no descartándose la necesidad de nuevas inyecciones de capital para evitar situaciones de crisis en el mismo.

Ya a comienzos de semana les comentaba acerca de la situación de la economía japonesa Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen. La misma, al ser altamente dependiente de las exportaciones, se encuentra sufriendo con dureza el impacto de la crisis haciendo que el gobierno deba implementar una política fiscal expansiva para atenuar en parte la caída en la actividad económica, lo cual hace posponer el objetivo fiscal para después del 2019.

Para colmo de males, la evolución del yen preocupa al Banco de Japón ya que su apreciación frente al dólar profundiza los problemas. El dólar cotizaba en la jornada del viernes por debajo de los 90 yenes. La continuidad de la apreciación de la moneda japonesa podría obligar al Banco de Japón a intervenir. Para Kazuyuki Kato, gerente de tesorería de Mizuho Trust & Banking: “Si el dólar cae debajo de 85 yenes, o el mercado cambiario muestra movimientos bruscos, se incrementará la precaución sobre la intervención japonesa”.

En Japón, el alto nivel de deuda pública en relación al PBI (que está en un 150%), la apreciación del yen, el cuestionamiento al actual gobierno y las presiones para elecciones anticipadas, la alta dependencia en materia de comercio exterior de los EE.UU. y China, y la caída en las perspectivas de inversión, aparecen como un cóctel explosivo que hace pensar que la recesión en Japón puede llegar a ser mucho más profunda de lo que hasta el momento se estima.

Este panorama preocupante que muestran las economías líderes de Europa y Japón se agrava cuando consideramos la situación de los EE.UU., líder mundial y sobre quien estaban puestas las expectativas de liderar la recuperación económica global, y China, la promesa emergente que había hecho considerar la posibilidad de que su fuerza podría atenuar el deterioro económico estadounidense.

En el último trimestre del 2008, la economía de China alcanzó un decepcionante 6,8% de crecimiento, cerrando el año con un 9% de crecimiento. Según indicaba la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado: “La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía doméstica”.

En relación a la economía estadounidense, según un sondeo de Reuters dado a conocer el pasado miércoles, la economía estadounidense continuaría profundizando su caída en el 2009 y recién podría recuperarse en 2010.

Se cree que durante el cuarto trimestre de 2008, la economía estadounidense se habría contraído un 5,3% en términos anualizados, siendo esta la peor caída desde 1980. Los esfuerzos que realizará el gobierno de Barack Obama para recuperar a la economía de la crisis implicarán un fuerte incremento en el déficit fiscal que superaría los US$ 1,4 billones. Mientras tanto, la caída en la actividad sigue golpeando al mercado laboral haciendo crecer sin pausa la tasa de desempleo.

Durante esta semana, el panorama de la economía global se ha oscurecido más aún. Para peor, no parece haberse encontrado el piso a esta caída de la economía mundial. Para las economías latinoamericanas, la mejor recomendación es prepararse para resistir e incrementar la disciplina macroeconómica.

Los países latinoamericanos deberán desarticular (o evitar) cualquier situación que pueda poner en riesgo su salud macroeconómica. Hoy por hoy, el caso más preocupante en la región se observa en Venezuela, en donde la continuidad de la política económica de Chávez puede derivar en una crisis con una probabilidad de ocurrencia para este año no menor.

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

¿Vamos hacia un sistema financiero internacional más ineficiente?

¿Vamos hacia un sistema financiero internacional más ineficiente?

Buenos Aires, Argentina

22 de enero de 2009

La crisis financiera internacional nos ha dejado una clara lección: el sistema financiero internacional no era todo lo sólido y eficiente que aparentaba ser y aquellas entidades que se mostraban como las más sólidas demostraron que “no todo lo que brilla es oro”. La falta de una regulación y supervisión efectiva llevaron a una toma de posiciones de riesgo excesivas e irresponsables.

Para los especialistas en la materia, si bien las crisis en los sistemas financieros no resultan para nada agradables por su impacto sobre la economía real, tienen un aspecto positivo que es “limpiar” a los mismos de aquellas entidades ineficientes y frágiles. Es así que a las crisis en los mercados financieros sobreviven las entidades que han sabido manejar de una mejor manera los diferentes riesgos y han demostrado ser eficientes, produciendo el resurgimiento de un sistema financiero más sólido y con mayor experiencia para evitar que se sucedan problemas en el mismo.

La situación del sistema financiero internacional es frágil. Para el economista estadounidense que predijo la crisis subprime, Nouriel Roubini, en el caso del sistema financiero estadounidense: “Los problemas del Citi, del Bank of America y otros sugieren que el sistema está en bancarrota”.

Roubini advertía que: “(si las proyecciones) son ciertas, eso significa que el sistema bancario estadounidense es efectivamente insolvente, porque comenzó con un capital de US$ 1,4 billones. Es una crisis bancaria sistémica”.

Probablemente lo afirmado por Roubini sea cierto y ello preocupa en términos de las perspectivas de recuperación de la economía de los EE.UU. Pero quizás el sistema bancario estadounidense no sea el único que se encuentre en bancarrota. También podríamos encontrar situaciones similares en Europa (¿Inglaterra?, ¿Alemania?).

Pero el evitar una crisis bancaria sistémica quizás pueda implicar resolver un problema generando uno nuevo a futuro. Esta crisis que está afectando a la economía mundial está observando una resolución que puede llevarnos a un resultado diferente a posteriori en comparación con crisis anteriores. Es que la actual crisis ha golpeado a entidades financieras de gran tamaño cuyo riesgo de caída ha puesto en riesgo a todo el sistema financiero nacional e internacional. Es por este motivo que los gobiernos han intervenido para apoyar a estas entidades recapitalizándolas.

No existen mayores discusiones acerca de la necesidad de las economías por recomponer la salud de sus sistemas financieros para que los mismos reactiven el circuito crediticio, sumamente necesario para sacar a las economías de la situación recesiva en la que se encuentran.

Es por este motivo que no reparan en salvatajes para, en primer lugar, evitar como mencionara, la caída de las entidades financieras y por otra parte, ponerlas en condiciones para que puedan comenzar a reactivar el circuito crediticio.

Si bien los salvatajes han evitado males mayores en el sistema financiero, los mismos han sido también muy criticados no solamente por el enorme costo fiscal que han significado ni por lo injusto que representa el salvar a entidades que han tenido un comportamiento irresponsable.

Otra de las críticas que han recibido las recapitalizaciones de las entidades en problemas se vincula a cuestiones de competencia. Mediante las recapitalizaciones, entidades financieras que han demostrado falencias en el manejo de los riesgos pueden llegar a reposicionarse de manera tal de llegar a estar en mejores condiciones competitivas que aquellas entidades que han mantenido un comportamiento responsable.

En este sentido, el ministro de Economía y Hacienda español, Pedro Solbes decía al respecto del impacto negativo que las recapitalizaciones tienen sobre la banca española: “La banca española no ha tenido ninguna recapitalización, cumple sus obligaciones en términos de solvencia perfectamente con su ratio de capital correspondiente, pero estaba muy confortablemente posicionada frente a otros que no se encontraban en esas circunstancias. En la medida en que a otros se les ha mejorado la situación con recapitalizaciones, está en una posición menos cómoda que estaba”.

Tanto los Estados Unidos como varios países europeos entre los que se encuentran Alemania, Francia y Gran Bretaña, han realizado capitalizaciones a entidades financieras nacionales (varias de ellas con operatoria a nivel mundial). Si bien con dichas capitalizaciones estos países evitaron un colapso de sus sistemas financieros, han generado una serie de ineficiencias a futuro.

En primer lugar, este antecedente si no es enfrentado con una regulación y supervisión más dura e integral, generará episodios de riesgo moral y selección adversa que pueden derivar en una nueva crisis. Además, estas recapitalizaciones les permitirán a entidades que han demostrado no ser responsables en el manejo de los riesgos, mantener una participación significativa en los mercados (e incluso puede permitirles ganar más participación), no solamente nacionales sino también, internacionales, lo cual puede generar un funcionamiento ineficiente del sistema financiero en tanto y en cuanto estas entidades no corrijan su comportamiento (de hecho, tendrán un sesgo a no hacerlo).

La intervención de los gobiernos en las entidades financieras, puede obligar a las mismas a un comportamiento subóptimo en lo relacionado a su función de intermediación.

Otro aspecto negativo es que estas entidades recapitalizadas cuentan con una mala reputación difícil de revertir. Los mercados tienen memoria y cualquier situación de incertidumbre puede ponerlas nuevamente en riesgo a éstas y al sistema financiero en su conjunto.

Probablemente, la fragilidad de estas entidades financieras recapitalizadas no desaparezca en el corto plazo ya que difícilmente las recapitalizaciones puedan sanear por completo sus balances. De hecho, aún no se ha podido determinar el volumen de activos tóxicos que las mismas tienen. Es por ello que estas entidades seguirán siendo por un tiempo vulnerables a situaciones de estrés.

Hasta el momento, la crisis nos muestra que las recapitalizaciones evitaron el colapso del sistema financiero internacional pero aún no han logrado el objetivo de reactivar el circuito crediticio necesario para sacar a las economías de la situación de recesión. No hay grandes expectativas de que el sistema financiero internacional pueda comenzar a generar financiamiento en el corto plazo a pesar de las políticas monetarias laxas que buscan facilitar el fondeo de las entidades. El tiempo dirá si las potenciales ineficiencias que se han generado en el sistema financiero internacional con los salvatajes producen mayores costos que aquellos que ha intentado evitar.

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

¡Llueve dinero!: Las principales economías salen a ofrecer paquetes de ayuda

Horacio hace hoy un repaso de los programas de estímulo que se han dado en el mundo últimamente, los megasalvatajes que lograron que el mundo… ¿nade en liquidez?

Si resultó impensado hace casi un mes, que el Banco Central Europeo participe de un recorte coordinado de tasas de interés con otros Bancos Centrales, tan impensado como eso resulta lo que está ocurriendo con los anuncios de paquetes de estímulos en todo el mundo. Está “lloviendo dinero” en las economías para que las mismas puedan frenar su desaceleración (ya reconocida como irremediable recesión), y comenzar a transitar el sendero de la recuperación.
Una vez frenada la hecatombe en el sistema financiero global a través de los múltiples salvatajes anunciados por los gobiernos (aunque seguimos asistiendo a nuevos casos de entidades con problemas que deben recurrir a la ayuda oficial), ahora la tarea pasa por encender nuevamente el motor del crecimiento. Pensando en esto es que los gobiernos de las principales economías mundiales han lanzado programas de estímulo económico.
Estos programas de estímulo económico tienen características diferenciales entre sí, aunque algunos elementos en común. Pero más allá de la diferencia de diseño y magnitud de los mismos, llama la atención que no haya una adecuada coordinación ni tampoco una evaluación seria de sus efectos. Esta poca evaluación que se observa en los programas puede provocar resultados deficientes que disten demasiado de aquellos a los que se pretende arribar, haciendo que los planes terminen siendo únicamente un derroche de dinero público.
Pero volviendo al tema de los paquetes de estímulos económicos, en los últimos días, varios países entre los que se encuentran Japón, Francia, España e Inglaterra anunciaron sus planes de estímulo económico.
Hagamos un repaso de algunos de estos programas de estímulo económico que se acaban de anunciar:
Inglaterra anunció un paquete de ayuda de alrededor de US$ 6.600 millones, para ayudar a las pequeñas y medianas industrias, a hacerle frente a la crisis crediticia global, ya que la crisis financiera hizo que en Inglaterra, las entidades bancarias congelaran los préstamos a las compañías y como en toda crisis, las pequeñas y medianas empresas son las primeras en sufrir la restricción crediticia, lo cual pone en peligro su supervivencia a pesar de que sean compañías en buen estado.
En el caso de Japón, el primer ministro Taro Aso, anunció un paquete de casi 27 billones de yenes (US$ 275.000 millones) con créditos y otras medidas para estimular a la economía. El plan comprende préstamos a las empresas pequeñas y medianas, una reducción en la cuota de carreteras y la entrega de apoyo económico a familias por una suma total de dos billones de yenes (US$ 20.000 millones). Además, el plan contempla subsidios adicionales para agricultores y una reducción en las deducciones de nómina de pago por seguro de empleo. Ya Japón había asignado una partida suplementaria de 11,7 billones de yenes en el presupuesto, destinada para que pescadores y agricultores enfrenten los aumentos en los precios de combustibles, así como para ayudar a trabajadores eventuales mientras encuentra empleos mejores.
En Francia, Nicolás Sarkozy, anunció un plan de fomento del empleo, que prevé la creación de 100.000 contratos de trabajo subvencionados por el Estado, como parte de las medidas para limitar el impacto de la crisis financiera. Anteriormente, Francia había dispuesto medidas para ayudar a las pequeñas empresas en problemas, además de salir a rescatar a las entidades bancarias con dificultades.
En el día de ayer, el gobierno español anunció un paquete de medidas orientadas a reducir el desempleo mediante la ayuda económica a las familias y el incentivo a las empresas para la contratación de desempleados. Entre otras medidas destacadas que presentó durante una conferencia de prensa, Zapatero adelantó que las personas que hayan perdido su trabajo podrán aplazar el 50% del pago de su hipoteca durante dos años.
En el caso de Alemania, el paquete de estímulo económico se dará a conocer esta semana. Sobre esto, el líder parlamentario del Partido Socialdemócrata, Peter Struck decía al periódico Berliner Zeitung: “(…) estamos hablando de un volumen de quizá 20.000 millones de euros a 25.000 millones de euros”.
En los EE.UU., la decisión de un nuevo paquete de ayuda está en manos de los candidatos presidenciales. Obama está a favor de un segundo paquete de estímulo para reactivar la economía, por un valor de US$ 175.000 millones, que incluiría financiamiento de infraestructura y otra ronda de cheques de reembolsos impositivos. McCain por su parte, impulsa un plan de viviendas por US$ 300.000 millones que usaría algunos de los fondos del paquete financiero aprobado recientemente, de US$ 700.000 millones, para comprar hipotecas en problemas.
Además, el próximo 26 de noviembre, la Unión Europea (UE), presentará una propuesta que se centra en el aumento del desempleo y la pérdida de poder adquisitivo de ciudadanos.
Vale recordar que hace tan sólo un par de meses, los gobiernos europeos se manifestaban en contra de este tipo de planes de estímulo económico. Pero así como el BCE cambió radicalmente su postura (aunque la atenuación de las presiones inflacionarias lo ayudó), los países europeos salieron masivamente a inundar de dinero sus economías para recuperar el gasto y así estimular el crecimiento económico.
¿Pero podrán estos numerosos paquetes de estímulo económico ayudar realmente al crecimiento de la economía mundial? Probablemente el efecto que los mismos puedan llegar a tener dependerá de la confianza que puedan generar en los diversos sectores económicos en general y en la población en particular.
Además, si los sistemas financieros se mantienen a salvo de nuevos episodios de crisis y si comienzan a surtir efecto las iniciativas tendientes a restaurar la generación de crédito por parte de los mismos, ello reforzará la confianza de las familias y las empresas y apuntalará la recuperación económica.
Ya desde los Bancos Centrales se han hecho grandes esfuerzos para apoyar al sistema financiero para que encuentre un panorama más amigable y pueda recuperarse para dejar atrás las turbulencias y comenzar a generar financiamiento. Esta semana se espera que el Banco Central Europeo (BCE), haga su parte y recorte en 50 puntos básicos su tasa de referencia.
Se están realizando los últimos esfuerzos por lograr evitar una recesión profunda y acelerar la recuperación económica. Ahora queda esperar que comiencen a verse los efectos positivos y que ello modifique el humor de las economías. Las economías dependen en una medida del humor de sus participantes. Son las expectativas positivas las que hacen que las empresas inviertan y las familias consuman.
En estos momentos llueve dinero en las economías. Luego de la crisis, se podrá analizar con serenidad si estas medidas tuvieron efectos positivos y qué costos implicaron. Por el momento y tal como es característico de este momento, el impacto que puedan tener y sus consecuencias no deseadas, son inciertas.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

  • Sin Comentarios
  • 1 voto

AgenciaBlog