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Perú crece, pero no es suficiente

Perú crece, pero no es suficiente

Perú crece, pero no es suficiente

Luego de restaurada la calma en Perú, tras las sangrientas jornadas en el noroeste peruano, el gobierno de Alan García vuelve a mirar hacia delante pensando en continuar en la senda de crecimiento económico. Probablemente los terribles episodios vividos lo hayan obligado a reflexionar acerca de la necesidad de poner mayor atención a la cuestión social, lo que le está generando un desequilibrio en su segundo mandato.

La economía peruana no se encuentra exenta de la crisis financiera internacional y está sintiendo el impacto. Las proyecciones de crecimiento económico si bien se mantienen en el segmento positivo, se han visto reducidas de un modo significativo desde comienzos de año, al tiempo que la debilidad de la demanda interna y la caída de los precios internacionales se reflejan en variaciones negativas en el nivel de precios minoristas. Es necesario remarcar que la crisis no golpea de la misma manera a los segmentos altos de la sociedad y a aquellos más postergados.

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A pesar del deterioro de la situación actual, la economía peruana mantiene su solidez en el mediano y largo plazo. Incluso se puede dar el lujo de observar un crecimiento de su PBI proyectado hacia finales del 2009 en el 3%. Pero este crecimiento, ahora proyectado en un 3% resulta insuficiente para evitar el deterioro de la situación de los segmentos de menores ingresos. Y a pesar de que el gobierno confía en que se incrementará en un 2% el nivel de empleo, no resulta demasiado probable de que se pueda cumplir dado el crecimiento esperado, por lo que los segmentos más bajos de la población probablemente vean deteriorada su situación.

Se debe reconocer que el gobierno de Alan García ha tomado la decisión acertada en lo referente al conflicto con los indígenas, (”Alan García no comprende la Teoria de los Juegos”), dejando sin efecto las medidas que dieron origen al conflicto. Si bien la situación de extrema tensión lo ha llevado a tomar dicha determinación contraria a sus objetivos en materia económica, creo que es de resaltar que priorizó la paz social en el país.

El conflicto desatado en el noroeste peruano es un llamado de atención que bien puede replicarse en un futuro entre las capas sociales inferiores, las cuales, cuando la economía crecía con fuerza, no recibían gran beneficio de ello, y ahora que está observando una fuerte desaceleración, son los primeros afectados.

La desigualdad en la apropiación de los beneficios del crecimiento económico ha sido resaltada por la organización internacional Oxfam (promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna), que afirma en un informe elaborado sobre el tema, lo siguiente: “En los últimos ocho años, la economía del Perú creció a tasas aceleradas, pero los salarios se estancaron mientras que las utilidades de las empresas que operan en el país crecieron por encima de las ganancias de las 500 compañías más importantes del mundo”.

Es cierto que durante la gestión de Alan García se ha logrado una importante reducción de la pobreza, pero la misma es consecuencia principalmente de la mejora en la situación de la economía peruana. El gobierno debe hacer mayores esfuerzos para insertar a la mejora en la situación social dentro de la estrategia económica. El incremento del bienestar de los segmentos inferiores de la población, implica varios beneficios más allá de una mayor igualdad distributiva. Implica una mejora en la demanda de bienes y servicios y una mayor popularidad del gobierno.

La mejora en la distribución del ingreso y en la situación de los segmentos inferiores de la población es la materia aún pendiente en la política económica de Alan García, en una economía que se muestra fuerte y que genera confianza a nivel internacional. La mejora social implica un mayor atractivo para los inversores que ven en ella una mayor estabilidad social y una demanda interna más atractiva.

Uno de los problemas prioritarios para las capas sociales inferiores es el déficit habitacional. Perú tiene un déficit de 1,5 millón de viviendas. Sobre lo que está haciendo el gobierno, el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Francis Allison, afirmaba en Radio Nacional de Perú: “Pensamos que el déficit de vivienda podría reducirse este año entre 7% y 8%, por lo que nosotros queremos continuar con el desarrollo del país y apoyar el desarrollo del sector”. Aquí también existe un interesante desarrollo potencial del sector inmobiliario que puede fortalecerse con la mejora en la situación social.

No tengo dudas de que la economía peruana retomará su ritmo de crecimiento económico una vez superada la crisis. La celebración de los diferentes TLCs de este último tiempo, potenciará el crecimiento a través de la demanda externa. Para este nuevo período que se avecina, la economía debe estar lista y despejar todo tipo de posibles cuellos de botella que puedan presentarse.

En este sentido, Perú necesita incrementar su capacidad energética para adecuarla a las perspectivas de crecimiento de la economía. Es por este motivo que lanzó la licitación para la construcción de tres plantas de energía hidroeléctricas que atrajo a dos firmas españolas, Inveravante y Engel-Axil quienes desarrollarán de forma conjunta estos tres proyectos hidroeléctricos en Perú, los que generarán el 22% de la energía hidroeléctrica producida en el país y el 13% de la producción de energía total. La inversión estimada de los proyectos rondaría los US$ 850 millones.

Más allá de estas inversiones en sí, es interesante ver la opinión que tiene el director gerente de la Inveravante, Saúl Yabar sobre Perú y que ha llevado a la firma a invertir por primera vez en el país: “Tenemos mucha expectativa por trabajar en Perú, uno de los pocos países que crece en el mundo, por su confianza y garantía para las inversiones”. La española Engel-Axil lleva tres años desarrollando proyectos hidroeléctricos en Perú, por lo que las nuevas inversiones son una renovación de confianza.

La economía peruana está en buena forma y debe estar preparada para retomar su ritmo de crecimiento. Las oportunidades de inversión son múltiples y variadas, pero se pueden incrementar si el gobierno de Alan García aumenta sus esfuerzos por los pobres. Todavía no existe conciencia de los múltiples beneficios que ello puede generarle.

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Todavía se encuentra lejos de los máximos que supo alcanzar hacia el mes de abril de 2008. Sin embargo, el euro viene recuperando valor en los últimos meses frente al dólar, lo cual hace surgir inevitablemente la pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el euro?

Desde principios de marzo, Paola venía recomendando comprar euros, casi en el piso de la baja de diciembre 2008- inicios marzo de 2009 y lo podemos comprobar en este artículo “A comprar euros antes que Wall Street”

Cuando Paola hizo esta recomendación, el euro cotizaba a US$ 1,2792. El euro cotiza esta mañana en US$ 1,4235. Quienes hicieron caso a este consejo, en poco más de dos meses y medio, han podido disfrutar de una ganancia de alrededor de un 11,30% con una simple operación de divisas.

——————– Adelanto Especial ———————

***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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Si bien estamos viendo un comportamiento tendencial ascendente inicios de marzo, vale decir que el euro se encuentra en un nivel no muy lejano al que observaba hacia principios de año. La cotización de la divisa de la eurozona iniciaba el 2009 a US$ 1,3937. En la jornada del viernes pasado, la moneda europea cerraba a US$ 1,4138.

En este sube y baja en el que se ha conducido el euro frente al dólar desde hace unos meses, interesa descifrar si podrá mantener la tendencia actual para alcanzar sus máximos. Recordemos que en su mejor momento, el euro llegó a cotizar a US$ 1,6036 en el intradiario.

Para poder develar este interrogante, más allá de lo que nos puedan decir las gráficas, uno puede mirar las variables macroeconómicas fundamentales tanto de la economía estadounidense como de la economía de la eurozona. Estas variables, entre las que se pueden mencionar, el balance fiscal y la política monetaria, nos dan una perspectiva de la fortaleza relativa de la economía.

Para aquellos que no están muy entrenados en lo que al análisis fundamental se refiere, les ayudará saber que cuanto más débil se encuentra una economía, más difícil le resulta sostener el valor de su moneda y es por ello que se puede esperar que la misma se debilite en relación al resto de las monedas. Claro que esto no es una ciencia exacta y dicho resultado esperado puede demorar más de la cuenta en producirse por la intervención de otros factores que afectan a las fuerzas de la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Un claro ejemplo de ello lo ha observado el dólar estadounidense, cuya economía ha experimentado un gran déficit gemelo (de balanza fiscal y de cuenta corriente), financiado en una alta proporción por China. La fuerte demanda de activos denominados en dólares por parte de la economía china resultó ser el elemento clave en sostener el valor de la moneda norteamericana que de otra manera hubiera perdido con fuerza su valor.

Cuando consideramos estas cuestiones del análisis fundamental, encontramos que tanto en materia de política monetaria como en la cuestión fiscal, la eurozona se muestra más disciplinada que la economía estadounidense.

Mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, tiene mayor flexibilidad en aceptar mantener las tasas bajas por más tiempo hasta que se recupere la economía, a pesar de los múltiples riesgos que ello implica, el Banco Central Europeo, siente un cosquilleo insoportable por volver a retomar la senda de alza de tasas sin importarle demasiado las consecuencias en términos de producto. Se puede decir que el BCE está a la espera de una excusa adecuada para poder volver a subir las tasas.

En materia fiscal, si bien tanto los EEUU como la Eurozona se encuentran atravesando

altos déficits dada la necesidad de atenuar los efectos de la crisis sobre el crecimiento económico, en primer lugar, el déficit de los EEUU es claramente superior al observado en la eurozona (en los EEUU alcanzó al 12% del PBI y para el próximo ejercicio se mantendrá por encima del 8% del PBI). Por otra parte la eurozona tiene por el Tratado de Maastricht, que cumplir con un objetivo fiscal (el déficit fiscal no debe superar al 3% del PBI), que si bien ha sido superado en varios países del bloque en este período de crisis, representa un parámetro disciplinador el cual se debe cumplir de la manera más estrictamente posible.

El déficit comercial de la economía estadounidense si bien ha experimentado una leve reducción producto de la fuerte desaceleración económica, se mantiene en niveles elevados. En 2007 y 2008, el déficit de cuenta corriente estadounidense se ubicó en el 5,3% y 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), respectivamente. La zona del euro si bien ha observado déficits en 2007 y 2008 (0,2% y 0,4%, respectivamente), dicho nivel es claramente inferior que el observado en la economía estadounidense.

Una mejor perspectiva observa ésta última en términos de crecimiento ya que ha crecido con más fuerza que la eurozona durante 2008 (1,1% versus 0,8%) y tiene mejores perspectivas para 2009 y 2010 (-2,2% y 1,6% de crecimiento versus -3,0% y 0,6% para la eurozona, según Latinfocus).

Para resumir, la mayor parte de las variables macroeconómicas fundamentales estarían indicando una perspectiva de fortalecimiento relativo del euro frente al dólar. Situación que no es del agrado ni del gobierno de Obama ni de los países que conforman la eurozona, que necesitan del sector externo para recuperar lo más rápidamente posible la senda del crecimiento.

¿Debemos esperar entonces que el euro continúe con su tendencia ascendente para volver a sus niveles máximos del 2008? En principio existe margen para pensar que sí, aunque no necesariamente ello deba producirse en el corto plazo. Este comportamiento ascendente del euro frente al dólar puede demandar varios meses o quizás más que eso.

A pesar de esto, la intención de Obama por contar con un dólar fuerte y la intención de los países de la eurozona de que el euro no experimente una excesiva apreciación, más la fuerza que pueda hacer la economía china en mantener una fuerte demanda de dólares para sostener su valor, pueden evitar que se concreten las perspectivas de fortalecimiento relativo del euro.

Por otra parte, el gobierno estadounidense está desarrollando un plan de reforma fiscal tendiente a reducir su elevado déficit. Además, es prioridad para Obama recomponer la competitividad de la economía, para apuntalar su senda de crecimiento. El éxito de esta política económica puede devolverle la fortaleza perdida al dólar ¿Lo logrará? Por las dudas de que no logre este resultado, y si el euro nos tienta, es bueno recordar la recomendación de Paola y recurrir al ETF CurrencyShares Euro Trust (NYSE:FXE) que sigue la evolución del euro.

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica ¿Importa para Latinoamérica en cuánto tiempo se producirá la recuperación de la economía estadounidense? ¿Importa saber con qué fuerza se desarrollará esa recuperación? ¿Qué implicancias tiene el resultado de la balanza comercial china para la región? Todas estas preguntas resultan de interés pensando en las perspectivas de recuperación de las economías latinoamericanas, aunque la importancia varía en intensidad.

Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense “¿Hay que generalizar las pruebas de estres?“. Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.



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¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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Fracasará el nuevo plan de Zapatero

Fracasará el nuevo plan de Zapatero

Fracasará el nuevo plan de Zapatero
14 Mayo 2009
¿Rodríguez Zapatero lanzó un nuevo plan económico? ¿Pero cuántos planes lanzó en los últimos meses? ¿Qué pasó con los planes anteriores? Preguntas como estas abundaban en los portales españoles durante el día de ayer. Zapatero sigue lanzando planes de estímulo, pero la economía española continúa cayendo en picada.

Mientras Rodríguez Zapatero sigue anunciando planes de estímulo, la economía española se sigue deteriorando, lo cual ha quedado reflejado claramente en la evolución del índice de precios minorista que registró una histórica deflación al contraerse en el mes de abril un 0,2% en términos interanuales.

Miles de millones de euros serán sacrificados en este nuevo plan de estímulo cuando aún no está claro qué fue de la vida de los planes de estímulo anteriores ¿No sería positivo que se publique una evaluación sobre la performance de dichos planes?

Probablemente no sea necesario conocer los detalles del nuevo plan de estímulo anunciado por Zapatero para anticipar que es altamente probable su fracaso. La falta de consenso, la falta de resultados positivos de los planes anteriores y la desorientación que se observa en el gobierno español no generan grandes expectativas de éxito.

No tengo dudas de que el anuncio de tantos planes de estímulo uno detrás de otro, de ninguna manera generan en la población un efecto positivo sobre las expectativas. Más bien, ante la realidad que golpea duramente, aumentan el temor de que la salida de la crisis está cada vez más lejana.

La incidencia de los planes de estímulo económico sobre las expectativas es de gran relevancia en términos de la probabilidad de que los estímulos ensayados sobre la demanda puedan sostenerse y reforzarse.

Y si las empresas y las familias sienten temor, no invierten ni consumen, lo cual es una mala noticia para las empresas españolas que demasiados problemas tienen actualmente para vender sus productos en el exterior.

Por lo pronto, el gobierno español quiere darle a la economía más de esta medicina llamada gasto público. ¿La economía española superará la crisis con más gasto público? Evidentemente, existen problemas en la evaluación de la verdadera situación de la economía española. Los funcionarios públicos no han podido dar con un diagnóstico apropiado de los factores que originan esta situación de crisis en la economía española o no encuentran la forma de influir sobre ellos de manera positiva. No se resuelve una situación de crisis poniendo más dinero en los bolsillos de las empresas y familias españolas.

Es así que, además de no resolver los problemas que aquejan a la economía española, el nuevo plan le agrega nuevos problemas a la misma. Es que, para colmo de males, además de no asegurar resultados positivos, el nuevo plan implicará mayores desbalances fiscales. Ya en 2010 se espera que el déficit fiscal se ubique en torno al 10% del PBI. ¿Cómo hará el gobierno español para recomponer su situación fiscal? Se escuchan propuestas.

Debo reconocer que cuando leí la noticia acerca de un nuevo plan de estímulo en España, tenía mis prejuicios y una gran desconfianza acerca de la potencial eficacia del mismo. Pero cuando me adentré en los detalles del plan, confirmé mis temores y mis pronósticos negativos sobre la suerte del mismo.

Es por ello que entiendo que la crítica que hace el site “Libertad digital” sobre lo vago y disparatado del nuevo plan, es más que oportuna: “(Zapatero) Prometió ayudas para todos sin explicar de dónde saldrán los recursos para financiarlas”.

Hay medidas para todos los gustos. Para el sector inmobiliario, el sector automotriz, las pymes, hasta para los alumnos de las escuelas primarias.

El gobierno quiere apurar a los potenciales compradores de viviendas a través de la eliminación de la deducción fiscal en el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) a partir de 2011. ¿Usted compraría una vivienda en un mercado en donde los precios caen, en donde existe incertidumbre acerca de la estabilidad laboral y los negocios, en donde la economía está siendo afectada por deflación que puede impactar en los ingresos? Sinceramente no se me ocurriría elegir este momento para adquirir una vivienda. Definitivamente no.

El mercado inmobiliario español está sobre-expandido, una situación que es de público conocimiento pero que es algo que aún no comprende Zapatero ya que pretende construir con los fondos que ahorraría por la reforma de la fiscalidad de la vivienda, Viviendas de Protección Oficial (VPO).

Tan insólito como las medidas para el sector inmobiliario ha sido el anuncio de las medidas para el sector automotriz. El gobierno otorgaría ayudas directas por 2.000 millones de euros, de los cuales 500 millones de euros serían aportados por el gobierno nacional, otros 500 millones de euros por las comunidades autónomas y los 1.000 millones de euros restantes por las automotrices. Lo extraño de todo esto es que alguien se olvidó de avisarles a las comunidades autónomas que deberán aportar dinero para este plan.

Y como la situación económica de España es más que positiva, el gobierno ha decido adquirir 420.000 notebooks para que los alumnos de primaria cuenten con su propia computadora.

Como frutilla de postre de todos estos anuncios, Zapatero reconoció que pretende alcanzar un amplio acuerdo social, institucional y político sobre las prioridades del nuevo modelo productivo español, cuando olvidó durante todo el tiempo que lleva transcurrida la crisis, de abrir los oídos oficiales a las propuestas de los diferentes sectores de la economía y política española.

¿Qué hará Zapatero cuando se de cuenta que el nuevo plan de estímulo económico no arrojará los resultados previstos? ¿Ideará otro plan más? Por las dudas, vayamos pensando en un plan para sacar a la economía española de la comprometida situación fiscal a la que llegó producto de políticas tan erróneas como carentes de una profunda elaboración.


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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?
13 Mayo 2009
Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.


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¿Se acelera la recuperación en los EEUU?

¿Se acelera la recuperación en los EEUU?

¿Se acelera la recuperación en los EEUU?
11 Mayo 2009

Durante la semana pasada, la economía estadounidense recibió muchas noticias positivas que alimentan las esperanzas de que lo peor de la crisis ya ha pasado y que puede comenzar a pensar en la recuperación. ¿Cuánto hacía que no se escuchaban tantas buenas noticias desde los EEUU? ¿Existen fundamentos sólidos para esta creencia?Buenas noticias tanto del mercado laboral como del sector empresario, un mercado inmobiliario que promete iniciar su recuperación y una mayor claridad sobre el panorama en el sector bancario, son los argumentos que esgrimen los estadounidenses para mostrar un mayor optimismo. Optimismo que se reflejó en el mercado de divisas y que llevó al dólar a niveles mínimos en los últimos cuatro meses.

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Me da la sensación de que la prueba de estrés, más allá de las críticas recibidas por parte de varios especialistas, representó un elemento positivo en vistas de las perspectivas de recuperación económica, ya que la misma ha puesto un límite visible a las necesidades del sistema bancario estadounidense para mantener un cierto nivel de fortaleza frente a nuevas eventualidades, además de haber disparado acciones concretas de las entidades más frágiles para reforzar su situación.

Que se limite la posibilidad de nuevos episodios de crisis en el sector bancario estadounidense es clave para disipar temores. Algo que ayudará en este sentido es aquello que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, reconoció recientemente y es que el gobierno estadounidense está evaluando la creación de consejo para coordinar reguladores bancarios y del sistema financiero. De esta manera se limitaría la transferencia de riesgos dentro del sistema financiero generando una visión errónea sobre la salud del sector.

También desde el mercado laboral surgieron durante la semana una buena cantidad de noticias que alimentan una mejora en el panorama del mismo. Si bien se continuó con la destrucción de puestos de trabajo y aumento del nivel de desempleo, las señales del mercado indican una clara desaceleración en el ritmo de deterioro laboral. La destrucción de empleos en el sector privado de Estados Unidos alcanzó los 539.000 puestos en abril, luego de una destrucción de 699.000 puestos de trabajo en el mes de marzo, lo que sin dudas representa una marcada desaceleración.

La mejora en el panorama del mercado laboral hizo que el dato negativo de la tasa de desempleo, que alcanzó al 8,9% de la Población Económicamente Activa, cifra no alcanzada por la economía estadounidense desde 1983, no impacte con dureza en el ánimo de la población.

Que el deterioro del mercado de trabajo en los Estados Unidos está tocando fondo también quedó asentado en el inesperado recorte en el número de solicitudes de subsidios por desempleo que observó una fuerte caída en 34.000 solicitudes durante la semana terminada el 2 de mayo llegando hasta las 601.000 solicitudes desde una cifra revisada al alza de 635.000 la semana anterior. El dato sorprendió al mercado que había anticipado que las mismas se mantendrían en 635.000.

Si el mercado laboral está mejorando sus perspectivas es porque desde el sector empresario se está experimentando una mejora en el panorama económico. Si bien las ganancias empresariales de Estados Unidos han caído un 36,3% en el primer trimestre, la mayoría de las firmas del S&P 500 reportaron resultados mejores a lo esperado, según datos de Thomson Reuters. De hecho, un 85% de las compañías del S&P 500 ya publicaron sus reportes y de dicho total, un 65% de las mismas tuvo un desempeño que superó expectativas, mientras que sólo un 28% no cumplió con las previsiones.

Seguramente, la rentabilidad empresaria seguirá en alza y la mejora en la productividad empresarial observada durante el primer trimestre del año, y que fue del 0,8%, (los analistas de mercado habían anticipado un incremento del 0,6%), será un elemento que beneficiará a las ganancias empresarias.

Por otra parte, los inventarios de los mayoristas estadounidenses cayeron en marzo por séptimo mes consecutivo para registrar US$ 411.700 millones, el nivel más bajo desde noviembre de 2007. Este dato obliga a pensar que las empresas deberán recomponer inventarios, lo que se traduce en una mayor demanda laboral.

Las solicitudes de hipotecas registraron un alza del 2,0% en la semana terminada el 1 de mayo, alza que se produce en momentos en que las tasas de interés se encuentran en su mayor nivel desde el mes de marzo del presente año. Esto se explica en el hecho que las mismas se encuentran de todos modos en niveles tentadores para los tomadores.

Sin dudas, las buenas noticias han comenzado a surgir en la economía estadounidense aunque la dureza de la crisis hace dudar acerca de si se puede esperar que la economía de los EEUU acelere su recuperación.

Desde mi punto de vista, todos estos datos positivos tienen el potencial de generar un círculo virtuoso que se autoalimente para consolidar la salida de la crisis.

Sin dudas, la mejora gradual en el mercado laboral, disipará miedos y alentará el consumo. Las familias comenzarán a perder el miedo de quedar desempleadas y limitarán su ahorro precautorio.

La mejora en el panorama económico llevará a las empresas a pensar en reactivar sus proyectos de inversión. Es una buena oportunidad para lograr reposicionarse en los mercados de competencia, por lo que, aquellas empresas que tengan capacidad de hacerlo, probablemente comiencen a pensar nuevamente en concretar dichos proyectos.

Las menores dudas sobre la salud del sistema bancario, puede llevar a las entidades a reducir sus esfuerzos por sostener la confianza acerca de su solidez y enfocarlos en reactivar la actividad del sector. La oferta crediticia puede cobrar de este modo vitalidad ante una demanda, para consumo e inversión, que probablemente comience a recuperarse.

Con las familias y las empresas recuperándose, el mercado inmobiliario mejora sus perspectivas y con él, la de gran cantidad de sectores vinculados a la actividad.


Quizás resulte prudente esperar algunas semanas más para confirmar la evolución de la economía estadounidense, pero los datos que van surgiendo, renuevan las esperanzas. Lentamente se hace más probable que la recuperación económica en los EEUU se produzca antes de que el 2009 llegue a su fin y ello es una buena noticia para la economía global y para Latinoamérica en particular.

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?
6 Mayo 2009
Obama hizo varias promesas en su campaña electoral. Una de ellas ha sido la búsqueda de ordenamiento de las finanzas públicas para reducir lo máximo posible el rojo fiscal que sufre la economía estadounidense. La cuestión fiscal no es menor ya que el fuerte aumento del déficit que observa la economía estadounidense puede llevarla a la próxima crisis.

Es cierto que el gobierno de Obama tiene un problema urgente que resolver y que es el sacar a la economía de la crisis. Pero la gestión de Bush le ha dejado como regalo un gran paquete lleno de problemas que Obama deberá enfrentar cuanto antes para evitar posibles nuevos episodios de crisis en el futuro. Dentro de este paquete se escuchan varios “tic tac”, uno de los cuales es la “bomba fiscal” que debe ser desactivada cuanto antes.

Quizás no es éste el momento más oportuno, pero el gobierno de Barack Obama consideró que es necesario comenzar cuanto antes a lanzar sus iniciativas de reforma fiscal para la economía estadounidense. Y en base a este convencimiento es que ya se han comenzado a conocer algunas medidas.

El plan presentado por Barack Obama, que tiene un horizonte previsto de diez años, apunta a incrementar en US$ 210.000 millones la recaudación con recursos que actualmente van a paraísos fiscales. Estas primeras medidas tienen como objetivo atacar los paraísos fiscales mediante la modificación de la imposición sobre las compañías estadounidenses que operan en el exterior.

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¿Qué justifica la decisión del gobierno de Obama de actuar sobre las compañías que operan en el exterior? Según el gobierno estadounidense, en 2004 las empresas obtuvieron en el extranjero utilidades por US$ 700.000 millones pagando solamente un 2,3% en conceptos de impuestos sobre dichas ganancias. Este dato no es muy reciente, pero la situación en los últimos años no ha variado demasiado.

El plan de reforma fiscal que contempla estas medidas, de ser aprobado por el Congreso estadounidense, entraría en vigencia en el año 2011.

Entre las múltiples falencias que se le pueden señalar a la estructura fiscal de los EEUU está el sesgo en contra de la producción nacional para las empresas de gran tamaño con operaciones en el exterior. Es que la misma genera mayores incentivos a invertir en el exterior del país que en hacerlo puertas adentro. Es por ello que, según Obama, el plan permitiría bajar los impuestos a empresas que operan en territorio estadounidense y crear puestos de trabajo locales. ¿Busca Obama proteger a la producción local afectando incluso a las mismas empresas estadounidenses? En cierta medida, lo que se busca es generar un impacto a favor de la producción local y una recuperación más veloz del nivel de empleo, pero también desactivar incentivos desmedidos que llevan a las empresas estadounidenses a producir en el exterior.

Lógicamente, el sector empresario de EEUU con operaciones a nivel internacional no recibió de buena manera las iniciativas de Obama. Cuando aún no se disipan las preocupaciones por el deterioro del contexto empresarial producto de la crisis financiera global con epicentro en los EEUU, esta reforma agrega un nuevo condimento negativo al contexto para ellas.

Para Drew Lyon, de la oficina de Washington de PricewaterhouseCoopers: “Esto realmente golpea a la mayoría de las firmas que integran el listado Fortune 100 y que dependen de un gran acuerdo sobre crecimiento en el exterior para aumentar sus ganancias totales”.

Según Lyon, alrededor del 50% de las ganancias de las firmas multinacionales se obtiene en el extranjero, por lo que el golpe de la reforma no es menor. Si bien las medidas fiscales de Obama afectarán la rentabilidad de las empresas en el exterior, esto puede llegar a compensarse con medidas de estímulo a la producción local que pueden ser aprovechadas por las operaciones que estas compañías poseen en los EEUU.

John Castellani, presidente de la Mesa Redonda de Empresas tampoco se mostró demasiado de acuerdo con el anuncio de Obama, y en un comunicado decía: “El plan del presidente Obama para incrementar los impuestos a las corporaciones estadounidenses es una mala idea, en un mal momento y por malas razones”. Ciertamente, la resistencia que está mostrando en el empresariado, requerirá que las partes se reúnan para alcanzar un consenso que limite los efectos negativos de la reforma, lo cual se podría lograr con incentivos para la producción interna.

Analizando el anuncio más allá de las medidas en sí, el mismo representa una buena señal en términos de la búsqueda de una fortaleza fiscal para lo que debe enfrentar la economía a futuro. Obama desde antes de asumir se ha mostrado comprometido con recomponer la fortaleza fiscal de la economía estadounidense, lo cual es clave para reducir la fragilidad de la economía estadounidense. La economía norteamericana venía acumulando un alto déficit el cual se vio más que duplicado en el último año por la crisis financiera.

Las últimas noticias económicas provenientes de la economía estadounidense alimentan las esperanzas de que la recuperación económica esté más cerca. Para el presidente de la Reserva Federal de los EEUU, Ben Bernanke, la recesión en la economía estadounidense se revertirá hacia final de año. Si bien ello no implica que se detenga el aumento del desempleo ni que la recuperación sea vigorosa, sí marca el comienzo del período postcrisis, período en el cual se deberá trabajar y mucho por los múltiples puntos débiles con los que la economía estadounidense salió de la crisis.

La economía estadounidense superará esta crisis no sin un alto nivel de fragilidad en varios frentes que pueden transformarse en la causa de la próxima crisis si no se solucionan a tiempo. El sistema financiero ha quedado muy dañado no solamente desde el punto de vista de sus hojas de balance, sino también desde el punto de vista de incentivos ya que la forma de resolución de los rescates bancarios no hizo otra cosa que alimentar incentivos de riesgo moral. Así, los bancos estarán más predispuestos a asumir riesgos sabiendo que el castigo es mínimo y los beneficios pueden ser inmensos, por lo que la supervisión y regulación del sistema financiero estadounidense deberá ser más estricta y adecuada a la evolución de los nuevos instrumentos financieros.

También deberá trabajar duro el gobierno de Obama en revertir el desequilibrio externo, mantener la fortaleza del dólar en niveles que eviten generar presiones inflacionarias desmedidas. Por otra parte, la cuestión energética ha demostrado durante la primera mitad del 2008, la vulnerabilidad que posee la economía estadounidense en dicho frente, lo que obliga a acelerar el desarrollo de fuentes de energía alternativas.

El costo fiscal que ha tenido la crisis ha sido enorme y ello se ha traducido también en un alto crecimiento de la deuda pública estadounidense. La economía norteamericana no podrá soportar durante muchos años más semejantes desequilibrios fiscales y es por ello que son bienvenidas las medidas que busquen ordenar dicha situación. Es en este contexto de acciones tendientes a recuperar la solidez de la economía estadounidense que se enmarca la reforma fiscal que deberá llevar adelante el gobierno de Obama.

Por el momento, existen buenas señales que esperemos, tengan mayores concreciones en los próximos meses. La economía de EEUU seguramente atravesará un proceso de grandes cambios durante los próximos años, los cuales serán determinantes para que su economía pueda mantener su liderazgo mundial.

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?
5 Mayo 2009

Luego de la terrible crisis del 2002 los argentinos le habían perdido la confianza a las entidades bancarias. Los bancos argentinos han tenido que trabajar duro para restablecer los vínculos con la sociedad argentina.

Si bien las entidades bancarias tuvieron una responsabilidad concreta en la crisis que decretara el final de la convertibilidad, el gobierno argentino aparece como el principal responsable de la misma. Pero el gobierno argentino no solamente fue el causante de la crisis, sino que además fue el gran responsable de la situación de deterioro del sector bancario, al obligar a las entidades a adquirir deuda pública (de alto riesgo) ante la ausencia de un prestamista para el Estado.

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Si el gobierno ha sido el responsable destacado de que el sistema bancario argentino estuviera a poco del abismo (de hecho, varias entidades bancarias cayeron en él), se puede pensar que entre las entidades bancarias y el gobierno argentino también se rompió el vínculo de la confianza. Ello en los hechos no fue tan así ya que la crisis ha generado el surgimiento de nuevas entidades de capitales nacionales que se beneficiaron ampliamente con el nuevo modelo de país.

Mientras la economía marchaba sobre ruedas y todo era crecimiento, no había motivo para la desconfianza, pero en tiempos de necesidad la situación cambió radicalmente. Los nuevos banqueros argentinos hasta el momento han sido casi espectadores testigos de cómo el gobierno ha ido echando mano a cuanto recurso pudiera conseguir para equilibrar sus cuentas.

Como aquel amigo que se encuentra en graves problemas financieros, el gobierno argentino decidió realizar lo que se podría considerar un “default amigable”. En realidad, según dio a conocer el periódico “La Nación”, lo que hizo el gobierno fue refinanciar los vencimientos de este año que tenía con la Anses por un valor de $ 8.450 millones, los cuales pagaría en 2016 (imagino que la presidente habrá dicho “total, que se arregle el próximo gobierno”). No solamente, el gobierno decidió no devolver el dinero que los futuros jubilados le prestaron, sino que además, buscará que estos pobres jubilados le vuelvan a prestar más fondos.

Lo que ocurre con los fondos de la Anses, merece la siguiente reflexión: ¿Es este nuevo sistema público de seguridad social mejor que el sistema de AFJP? Definitivamente no, y lamentablemente eso lo comprobaremos posiblemente en un par de años.

Las fuentes de financiamiento se han ido agotando y todos saben que el gobierno necesita continuar captando fondos. La alternativa de disciplinar más el gasto público no es una opción que se maneje y mucho menos ante la inminencia de las elecciones.

No se sabe a quién se le ocurrió, pero desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que sigue contando las monedas para llegar a equilibrar las cuentas, se habría comenzado a mirar hacia el sistema bancario.

El sector bancario argentino, que parece haber aprendido la lección, ante el nuevo contexto de volatilidad tanto interna como externa, decidió tomar una actitud preventiva y mantenerse líquido para responder a eventuales shocks negativos que puedan afectarlo sin tener que recurrir a la mano salvadora del Banco Central.

Es así que, para prepararse a enfrentar posibles situaciones de estrés, las entidades del sistema optaron por mantener un significativo nivel de liquidez, cuyo valor asciende actualmente a los $ 82.000 millones (sumando efectivo más depósitos en cuenta corriente en el BCRA, los pases netos y los resultados por Lebac y Nobac), según surge de una nota publicada por “El Cronista”, escrita por Leandro Gabin.

El mismo periódico recoge una declaración hecha hace unos días por Cristina Fernández de Kirchner que dejó bastantes intranquilos a los banqueros: “Los bancos se sientan sobre la liquidez por temor a caer, y si no la hay para la economía real es el Estado el que tiene que volver a dotar a esa economía”.

Llenos de resignación, los banqueros ya se preparan a levantar el teléfono y atender este pedido del gobierno que en este contexto parece inevitable.

Un dato más, que probablemente alimente aún más los temores de los banqueros en Argentina: en el día de hoy se conocerá oficialmente el dato de recaudación impositiva. Sin embargo, ayer fue adelantado por la presidente que destacó que el mismo observó un crecimiento interanual del 13,9%. Limpiando un poco este dato considerando que la inflación real (no la reconocida por el Indec), en Argentina se mantiene por encima del 15% y teniendo en cuenta que la recaudación del mes de marzo de 2008 no contenía un buen porcentaje de los ingresos por seguridad social, el dato no puede hacer otra cosa que generar preocupación a pesar de que Cristina Fernández de Kirchner diga: “Todos se sorprenden de la fortaleza que estamos evidenciando”.

Para tener una idea del estancamiento observado por la recaudación impositiva en el mes de abril, basta recordar que en el mes de marzo la misma había experimentado un crecimiento interanual del 23%.

Varios de los problemas que enfrenta la economía argentina fueron generados desde adentro por errores de política económica. Por lo que se puede percibir, se seguirán acumulando nuevos errores en las decisiones de política económica que seguirán impactando en la economía.

Sin dudas, si el gobierno decide recurrir al sistema bancario argentino para financiarse, podría estar agravando la situación adversa que enfrenta el sector privado. Es que ello puede provocar un efecto desplazamiento del crédito privado (crowding out), que limitará aún más el acceso al crédito para los privados. Quizás se pueda pensar que esto no sucederá ya que el gobierno pretenderá hacerse de parte de la liquidez, pero las entidades pretenderán recuperar parte de la liquidez (y máxime si el gobierno toma dicha medida que aumenta los riesgos en la economía), reduciendo su cartera crediticia privada. Así, el menor acceso al crédito puede poner a un sector de las empresas en dificultades aumentando el riesgo de quiebra.

Si uno quiere hacer una revisión de lo que ha sido hasta el momento la gestión de Cristina Fernández de Kirchner al frente de la presidencia argentina observará como las decisiones que se han ido tomando en todo este tiempo (retenciones móviles, estatización del sistema de AFJP, continuidad de la indisciplina fiscal, entre las más destacadas), no han hecho otra cosa que tensar aún más el contexto interno (el cual, se debe reconocer, sufrió con fuerza el shock externo), obligándola a tomar decisiones cada vez más arriesgadas. ¿Podrá darse cuenta a tiempo de esto para poder cambiar?


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