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¿Cómo podrá Chile cambiar el humor de los inversores?

¿Cómo podrá Chile cambiar el humor de los inversores?

Buenos Aires, Argentina

27 de enero de 2009

La dinámica inflacionaria en Chile se está debilitando lo cual aumenta las expectativas de que el Banco Central de Chile pueda alcanzar nuevamente su meta de inflación para finales de 2009 y lo libera para poder continuar con su ciclo de recortes de la tasa de interés de referencia con el objeto de mejorar las condiciones del mercado monetario para apoyar a la economía.

Tanto el presidente del Banco Central de Chile, José De Gregorio como el ministro de Hacienda chileno, Andrés Velazco, confían en que se logrará ubicar la tasa de inflación dentro del rango del 2% al 4%. Incluso, el Banco Central de Chile espera que la tasa de inflación minorista se ubique en el 3,1%.

Con la inflación encarrilándose nuevamente, el gobierno de Bachelet tiene por delante el desafío de mantener un buen ritmo de crecimiento económico para evitar que la posible desaceleración en la actividad tenga un impacto social negativo de significación.

Por lo pronto, la situación por la que atraviesa la economía mantiene atemorizados a los ciudadanos, lo cual se refleja claramente en el comportamiento de consumo que están observando.

Pero volviendo a los objetivos planteados por el gobierno de Bachelet, conjuntamente con el desafío de recomponer el ritmo de crecimiento económico, el gobierno chileno deberá restaurar la confianza de los inversores y hacer todo lo posible para que los mismos puedan concretar sus proyectos de inversión (en caso de que deseen hacerlo), incluyendo el buscar asegurar el acceso al financiamiento para los mismos.

Es que la crisis ha provocado la suspensión o aplazamiento de proyectos de inversión en Chile por un monto de US$ 17.200 millones, según dio a conocer la Corporación de Bienes de Capital (CBC).

Entre los meses de octubre y diciembre de 2008, según la CBC, de los 500 proyectos en trámite de realizarse en Chile en un plazo de cuatro años que se contabilizaban, un 25% de ellos -125 proyectos- fueron suspendidos de forma definitiva o aplazados a la espera de mejores condiciones de mercado. El rubro más afectado por la suspensión de inversiones ha sido el sector de la construcción (también afectado por las altas tasas de interés).

Ante la consulta acerca de los factores que han determinado la no realización de dichas inversiones, la caída en la demanda aparece como uno de los factores principales que han provocado la suspensión de los proyectos de inversión. Uno de los componentes de la misma, el consumo privado, está sintiendo con fuerza el impacto de la crisis. Prueba de ello, las ventas del comercio minorista en el área metropolitana de la capital chilena cayeron un 9,0% en el mes de diciembre del 2008 frente a igual mes del año previo, el peor desempeño en 10 años, dijo el lunes la Cámara Nacional de Comercio (CNC).

Uno de los sectores que ha demostrado una gran solidez en medio de la crisis ha sido el sector bancario chileno que producto de una estricta regulación se mantuvo al margen de la toma de riesgo excesivo a través de activos tóxicos.

En opinión del presidente del Banco Central de Chile, José De Gregorio: “El sector financiero en Chile es muy sólido y, sin duda, ha estado muy bien preparado para absorber la crisis financiera”.

Pero esa fortaleza que ha demostrado en su momento no se traduce en una gran capacidad de generación de crédito por parte de las entidades bancarias que han incrementado los requisitos y el costo financiero para otorgar créditos, lo cual no hace más que profundizar la desaceleración de la economía.

En relación a esto, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco decía: “Es clave que el sector financiero haga su parte para atenuar estos efectos; que el sector financiero juegue un papel atenuante y no multiplicador de estos golpes externos”.

Los objetivos para este 2009 del gobierno chileno están cada vez más claros: evitar una brusca desaceleración en el crecimiento económico, incentivar la concreción de proyectos de inversión y estimular al sistema financiero para que genere el crédito necesario para sostener a la demanda interna (consumo más inversión).

Chile tiene muy buenas condiciones macroeconómicas para que los inversores desarrollen sus proyectos, y este es un punto a favor muy importante con el que cuenta.

Si bien esta crisis está golpeando a la mayoría de los sectores productivos en el país, uno de los sectores que parece no estar sufriendo tanto el impacto de la crisis es el sector turístico. Es que durante lo que va del mes de enero del presente año han ingresado a Chile 312.000 extranjeros para vacacionar en el país. La cantidad de turistas extranjeros que han ingresado durante el presente mes es, según cifras de la Policía chilena, un 8% mayor en relación al mismo mes de 2008 y para el final del período estival se estima que habrán disfrutado sus vacaciones en Chile más de 750.000 turistas extranjeros.

Si bien es cierto que la realización del rally Dakar ha tenido su impacto positivo sobre el turismo en Chile, el sector está demostrando un gran potencial de desarrollo que espera por ser aprovechado.

La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

Latinforme.com


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La inflación crece en Chile, pero preocupa el crecimiento

Nota de la Editora : ¿Cómo está la economía chilena hoy, frente a esta crisis internacional? Crece la inflación de la mano de la devaluación de la moneda local, la situación energética ha mejorado, así como el crecimiento económico. Me pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com
La inflación crece en Chile, pero preocupa el crecimiento
Buenos Aires, Argentina
6 de noviembre de 2008
Las cotizaciones internacionales de los commodities, principalmente de energía y alimentos, han registrado una fuerte baja en los últimos meses, lo cual es beneficioso para las economías desde el punto de vista inflacionario. Sin embargo, la tasa de inflación en Chile siguió en aumento durante el último mes. Por este y otros factores, hemos recibido varias consultas sobre las perspectivas de la economía chilena que les responderé en este artículo.
En el día de ayer, se dio a conocer que la tasa de inflación minorista de la economía chilena había alcanzado en el mes de octubre el 0,9%, lo cual superó las expectativas del mercado que inferían un incremento del 0,6%. Pero lo más preocupante es que con esta alza, la variación interanual de los precios minoristas en Chile, se ubicó en el 9,9%, su mayor nivel en los últimos 14 años.
Al menos el crecimiento económico generó alguna sonrisa al alcanzar el 5,5% durante el mes de septiembre (el mercado esperaba un crecimiento del 5%). Más allá de los atenuantes que se exponen para este resultado, como la mayor cantidad de días hábiles del mes, lo cierto es que la economía chilena ha logrado mantener un buen ritmo de crecimiento.
Con la combinación de estos datos, queda casi descartado un posible recorte de tasas por parte del Banco Central de Chile. La tasa de interés de referencia está actualmente en el 8,25%.
¿Por qué siguió incrementándose la tasa de inflación a pesar de la fuerte caída en los precios internacionales de los commodities? En este caso, el incremento inflacionario se produjo en parte por el traspaso de la devaluación del peso chileno hacia los precios (pass-trhough), lo cual además ha reducido la mejora en la competitividad que habían logrado las empresas chilenas producto del debilitamiento del peso chileno.
Es así que, cuando muchos pedían un debilitamiento de la moneda chilena cuya fuerte apreciación había generado grandes preocupaciones a principios de año, la misma ha derivado en un agravamiento de la tasa de inflación. Ello queda claro cuando a pesar de la fuerte caída en el precio del petróleo (del cual Chile importa casi en su totalidad) y de los alimentos, la tasa de inflación minorista en Chile se mantuvo al alza.
Con los datos obtenidos ayer sobre la inflación y el crecimiento en Chile ¿Hay que preocuparse por la inflación y no tanto por el crecimiento en la economía chilena?
En realidad, lo que hay que decir al respecto es que se está comenzando a observar lentamente un debilitamiento en las presiones inflacionarias. La inflación, si bien está elevada, no representa una preocupación creciente. La dinámica inflacionaria se irá reduciendo lentamente, por lo que recién para mediados del 2010 se la misma podrá retornar a las bandas preestablecidas por el Banco Central.
Y si bien la tasa de crecimiento económico obtenida en septiembre ha sido positiva, la crisis financiera internacional producirá en los próximos meses un deterioro en la economía chilena desde varios frentes tales como el frente externo (producto de una menor demanda) y de la mayor restricción crediticia que limita la demanda.
Tomando nota de esta situación, el pasado martes, el gobierno de Bachelet lanzó un plan de ayuda enfocado en favorecer a las pymes y facilitar el acceso a la vivienda, con un presupuesto estimado en US$ 1.150 millones.
El ministro de Hacienda de Chile, Andrés Velasco, decía sobre este plan: “Hay un impacto adicional indirecto muy importante, pero difícil de cuantificar, que se da cuando las pequeñas empresas tienen más capital de trabajo, contratan más, a su vez las familias tienen mayores ingresos, gastan más y eso va dando una inyección de dinamismo a nuestra economía de demanda y empleo”.
¿Qué oportunidades pueden surgir en la economía chilena?
Lo primero que se debe decir para analizar las perspectivas de los diferentes sectores económicos en Chile es que se dio por superado el período considerado de estrechez energética en el país y con buenas perspectivas para el 2009 (aunque se continuará con las iniciativas de ahorro energético), lo que limita un factor de riesgo para las empresas.
Dado que el plan de estímulo económico anunciado por el gobierno chileno beneficiará a las familias de clase media, las mismas se mantendrán, al menos en parte, a salvo de los efectos de la crisis. Es por este motivo, que se puede esperar que ello incremente el consumo de este segmento de la población y con ello las empresas vinculadas al sector se verán beneficiadas.
Para que el incremento en el nivel de consumo tenga bases sólidas, es de relevancia que retorne la confianza y la calma en la economía chilena. Por eso será clave que se mantenga el crecimiento económico en niveles aceptables y se comience a observar un quiebre en la tendencia inflacionaria.
Si bien el presupuesto contemplado en el paquete de estímulo económico no es de gran magnitud, el mismo puede ser beneficioso para el sector inmobiliario, el cual puede experimentar una recuperación luego de la fuerte caída que experimenta hasta el momento (la caída en la venta de casas y departamentos ha sido del 24% en relación al 2007). Claro que la mejora del sector inmobiliario dependerá también de lo que ocurra en el mercado de crédito y las expectativas de los demandantes quienes han limitado las compras de bienes duraderos.
A raíz de la crisis, el sector bancario restringió el crédito en general y el crédito inmobiliario en particular. Ello ha generado un significativo efecto negativo para las empresas del sector. Lo positivo del caso es que, como comentáramos en una noticia de la semana pasada Bancos chilenos ganan en medio de la crisis , el sistema bancario chileno goza de buena salud, logrando incluso utilidades en medio de la crisis, y esta en condiciones de volver a generar financiamiento de manera inmediata.
El retorno de la calma en la economía chilena aparece como el elemento clave para que la misma pueda mantener el crecimiento. La tranquilidad en los mercados liberara el crédito y animará al sector privado a consumir e invertir.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo


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