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Cómo ser un trader exitoso

Cómo ser un trader exitoso

Cómo ser un trader exitoso

Hay un viejo chiste que dice que el modo de amasar una pequeña fortuna en mercados, es comenzar con una grande.

Muchos grandes traders de la historia se han fundido y creado fortunas más de una vez. Fundido por no aprender a controlar las emociones. Pero fueron grandes, porque supieron -en su rol de traders- descubrirlas, reconocerlas y fundamentalmente anularlas.

Existe una realidad que muchos desconocen, cuando le echan la culpa al mercado, porque no sigue una tendencia “lógica” según los datos o perspectivas “esperadas” por los inversores. Sobreviven los que se adaptan a la tendencia, no los que pretenden que la tendencia se adapte a ellos.

Es que quien decide sobre nuestras ganancias o pérdidas no es el *mercado* sino nosotros, es decir nuestro approach al mismo. Cuantas veces escuchamos rigideces bursátiles semejantes a: “el mercado está equivocado”, “esta acción no tendría que haber bajado sino subido”, “el mercado está haciendo al revés de lo que debería hacer”.

Es como arriesgarnos a cruzar una barrera baja y esperar al tren que nos arrolle si no tenemos la capacidad mental suficiente para no entrar en pánico y cruzar las vías sin paralizarnos al darnos cuenta del error.

Y enfrentar la debida acción: la equivocación debe dar lugar a su reparación inmediata (cerrar las posiciones de pérdida) contando con la aptitud mental necesaria para soportar el fracaso y la pérdida, algo que no muchos están psicológicamente dispuestos a permitirse. La diferencia entre un buen y un mal trader será que el primero tomará esa acción como rutinaria, una más, un beneficio y al mismo tiempo una pérdida, pero acotada dentro de ese universo de 30-40 % de fracasos a los que toda operatoria en mercados obliga para un trader capacitado en manejo de herramientas secundarias (fundamentals, technicals, astrológicas, o lo que la imaginación dé) y el segundo no verá más que la frustración en esa operación puntual, como la prolongación de su fracaso personal que lo ahogará en un océano dentro de un remolino de baja estima y pérdida de control personal.

Tenemos que estar muy atentos a otro aspecto: muchos individuos se sienten más cómodos dentro del fracaso que del éxito, porque es algo que pueden controlar, frente a un éxito que idealmente puede ser ilimitado. Es como el efecto de comprar una acción o venderla en descubierto: mi ganancia puede ser ilimitada al alza, y mi pérdida limitada (menos de cero no puede bajar) a la baja. El fracaso es manejable, controlable, alguien se puede boicotear para que el fracaso se instale en su vida. Basta tomar una sola decisión o proceder, para cerrar una puerta. El éxito depende de muchos otros factores, no sólo de mi capacidad en buscarlo. Y es ese boicot al éxito el que muchos individuos buscan para sentirse en control de sus vidas. Por eso, más que un curso de inversión y métodos de trading, recomiendo muchas veces una visita al terapeuta. Al igual que los gordos: éstos no necesitan de nutricionistas, sino de psicólogos para perder masa corporal.

Según narra Robert Koppel en “The Outer Game of Trading”, el ex presidente del Chicago Mercantile Exchange y fundador de los futuros financieros, Leo Melamed, se fundió tres veces; el trader de derivados y ex-Director del Chicago Board Options Exchange Tony Saliba (“Me dijeron al comienzo de mi carrera que mi primer pérdida sería mi mejor pérdida, y no lo entendí”), contempló suicidarse, Pat Arbor, ex director de CBOT se alejó por un año de éste… Y el “Plunge Boy”, el indiscutido gran shorteador de la historia, Jesse Livermore, el gran maestro de traders de todos los tiempos, perdió todo más de una vez y rehizo fortunas.

El modo de reaccionar ante la adversidad, ante hechos inesperados, ante la presión, ante el éxito; la determinación de carácter, la disciplina, las grietas o fortalezas emocionales, la relación personal con el dinero, el manejo del riesgo, los alcances del ego, determinarán en gran medida nuestro éxito o fracaso en la operatoria de mercados.

La mejor forma de acceder al éxito, al menos del lado psicológico en los mercados financieros es… perdiendo. La primer experiencia que se necesita para invertir es la de la pérdida, del fracaso, de la adversidad. Contar con una buena dosis de humildad, ya que los mercados sino nos humillarán. Muy frecuentemente.

No hay nada más devastador para un trader, especulador, que perder dinero operando. Pero hay algo que es aún peor: y es el ganar frecuentemente, y para el que se inicia en mercados: el arrancar con una ganancia. Porque eso generará un exceso de confianza y tenderá a minimizar las dificultades y necesidad de estudio y experiencia (que nunca es suficiente en mercados) que deben ser incesantes en la carrera de todo trader.

El escritor y filósofo suizo del siglo XIX, Henri-Frédéric Amiel pensaba acertadamente que el destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos. ¡Qué buena aseveración! Este buen hombre… ¿no habrá sido trader?

El catalizador de la destrucción de un trader, es muy recurrentemente el ego, según el trading coach Ray Kelly. Nos hace sentir omnipotentes, expertos, nos permite bajar la guardia y evaluar menos la viabilidad de las operaciones, evaluar menos el riesgo, la lógica; embriagarse con las mieles del ego es la peor experiencia que como trader se puede experimentar.

Pero lo vital, es ser psicológicamente “apto”, esa aptitud que exige todo mercado para operarlo exitosamente, es decir lograr desprenderse de las dos únicas cosas que llevan a la gloria o al fracaso al trader: la ambición y el miedo. Despojarse de esas emociones: sacarse la camiseta humana y ponerse la mecánica, la de la lógica, frente a la pantalla. Sin transpirar frente a un error, ni excitarse y endiosarse frente a un acierto. Es difícil. Pero lo único que nos mantiene y protege como traders. El resto es totalmente accesorio, el mercado siendo 80% psicología (propia) y 20% habilidad, técnica y conocimiento.

Se han hecho estudios comparativos de la maestría que debe tener un trader y se llegó a la conclusión de que es comparable a la concentración y capacidad para reaccionar en fracciones de segundo que tienen profesiones de alto riesgo como la aeronáutica o militar.

Los pilotos pueden ser excelentes traders aún sin casi conocer nada de mercados. Un piloto de una aerolínea local me comentaba una vez acerca de lo que ellos llaman “Situation Awareness” (SA), es decir “conciencia de la situación” que ante cualquier imprevisto en la nave, deben de reaccionar inmediatamente de lo contrario el desenlace puede ser fatal.

Esto hace referencia a la percepción y comprensión que el piloto debe tener de los elementos externos, donde el flujo de información es alto y la condición de continuación o interrupción de esos elementos en el tiempo y espacio puede determinar un vuelo seguro o un accidente aéreo. Una falta de SA puede generar una mala decisión y traducirse como “error humano” cuando un contratiempo o accidente aéreo ocurre.

Los desenlaces generados por los descuidos y falta de reacción inmediata, son distintos para cada profesión. En una se puede perder la vida, en la otra algo más que dinero.

Hasta la próxima,

Paola Pecora

Paola Pecora es analista internacional de mercados, y es la Editora en Jefe de Latinforme.com y de Valor Global , el reporte de asesoramiento en inversiones mensual, que apunta a inversiones con fuerte potencial alcista en Wall Street.

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica

Los inversores internacionales vuelven a Latinoamérica Es tiempo de regresos. Los capitales que huyeron de los mercados emergentes están volviendo tanto por propia ambición de rentabilidad como así también a consecuencia de la clara muestra de fortaleza que han ofrecido las economías latinoamericanas.

Cada vez queda más en claro que la recuperación que se ha iniciado en la economía estadounidense no se detendrá, aunque no existan demasiadas expectativas de que la misma sea vigorosa. Desde China vienen noticias alentadoras de la fuerza que ha recuperado el crecimiento económico. En el día de ayer, las bolsas asiáticas festejaron lo bien que se encuentra la economía que pretende pelearle el liderazgo regional a Japón.

La posibilidad de nuevos episodios de crisis se encuentra en su nivel mínimo desde iniciadas las turbulencias financieras en el contexto económico global y eso de por sí es una buena noticia para aquellos que deseen apostar por las monedas latinoamericanas.

Con el panorama externo más despejado, las economías latinoamericanas podrán retomar su senda de crecimiento de los últimos años. La economía brasileña arrancó en punta en esta recuperación. La economía peruana promete seguirla, mientras que la economía colombiana todavía debe tener más en claro qué ocurrirá con su relación comercial con la siempre conflictiva Venezuela para saber si se unirá a este pelotón o al que le sigue.

Chile y México tendrán que tener paciencia para que sus economías recuperen la senda del crecimiento, mientras que Argentina y Venezuela serán las economías colistas y las que mantendrán un riesgo no menor de ocurrencia de crisis.

Con este panorama para las economías latinoamericanas, los inversores ya han comenzado a mirar hacia la región. Sobre esta cuestión, el director de investigaciones económicas de Corredores Asociados, Julián Cárdenas entrevistado por América Economía consideraba: “Yo pensaría que los inversionistas retornarían a América Latina, debido a que las cifras de Estados Unidos han mejorado y la gente está pensando que lo peor de la crisis ya pasó”.

David Duarte, analista de 4CAST Inc, en Nueva York coincidía con Cárdenas diciendo: “La tendencia es a la apreciación, asumiendo que la aversión al riesgo continúe su paulatino descenso”.

En parte por el debilitamiento del dólar y en parte por el flujo inicial de capitales hacia la región, las monedas latinoamericanas ya han comenzado a apreciarse en lo que va del año. La apreciación más pronunciada se dio con el real brasileño que pasó de cotizar a R$ 2,313 a fines de 2008 a R$ 1,864 en estos momentos. El peso chileno resultó ser la segunda moneda que más fuerte se apreció (de $ 638,16 a $540,25), principalmente producto de la recuperación del precio del cobre. En tercer lugar aparece el peso colombiano que pasó de $ 2.247,19 por dólar a $ 2.032,52 por unidad de la moneda estadounidense. Sólo el peso argentino se depreció en lo que va del año frente al dólar estadounidense y dicho comportamiento responde a las dudas que genera entre los inversores su economía, que se vio reflejada en una permanente fuga de capitales. En el caso del bolívar fuerte de Venezuela, la depreciación que observa en el mercado paralelo supera a la del peso argentino y la moneda venezolana se intercambia a 6,95 unidades por dólar cuando a principio de año lo hacía a 5,7 unidades por la moneda estadounidense.

La apreciación observada hasta el momento por la mayoría de las monedas latinoamericanas pueden hacer pensar que no existe demasiado margen para que se sigan fortaleciendo frente al dólar. Esta hipótesis se encuentra bastante alejada de la realidad ya que las cotizaciones de las monedas latinoamericanas se encuentran bastante alejadas de los máximos que supieron alcanzar hacia mediados del 2008. La recuperación de las economías de la región y el ingreso de capitales son los fundamentos principales para apostar por la continuidad de la apreciación de estas monedas.

Sobre qué monedas probablemente observen las mayores apreciaciones en la región en lo que queda del año, yo apostaría por el real, el nuevo sol y el peso chileno. La moneda brasileña, podría esperarse que cierre el año por los R$ 1,70 aunque dependerá de la fuerza con la que el Banco Central de Brasil intervenga en el mercado de divisas. Hasta el momento lo ha podido hacer sin generar presiones inflacionarias, pero a medida que la economía se recupere, el margen de intervención se irá reduciendo. En el caso del nuevo sol peruano, su cotización podrá alcanzar las 2,8 a 2,85 unidades por divisa estadounidense hacia finales de año, mientras que el peso chileno puede esperarse, dependiendo de cómo siga la política monetaria del Banco Central y la cotización del cobre, que cierre el 2009 entre $ 510 a $ 520 por dólar estadounidense. También el peso colombiano muestra perspectivas de apreciación, aunque su panorama no está tan claro en vista de las turbulencias en las relaciones bilaterales con Venezuela.

Sobre el peso argentino y el bolívar fuerte, no tengo dudas de que ambas monedas seguirán depreciándose. Ya no quedan demasiadas dudas acerca de que el peso argentino terminará el año por encima de los $ 4 (incluso algunos apuestan a un peso a 4,4-4,6 unidades por dólar hacia fin de año). En el caso del bolívar fuerte, si bien la cotización oficial no dejará de observar un debilitamiento (aunque cada vez sufre de mayores presiones para que lo haga), sí lo seguirá haciendo su cotización paralela.

El panorama de las monedas latinoamericanas se muestra bastante claro para lo que resta del año. Hay que apostar por las monedas latinoamericanas.

¿Se viene la integración de los Mercados de Capitales en Latinoamérica?

¿Se viene la integración de los Mercados de Capitales en Latinoamérica?

¿Se viene la integración de los Mercados de Capitales en Latinoamérica? En momentos de crisis global como el actual, puede resultar secundario el abordaje de temas como las perspectivas de integración financiera latinoamericana. Sin embargo, mi sensación es que esta crisis representa una gran oportunidad para que la región pueda posicionarse a nivel mundial y superar de una vez por todos sus ciclos de “freno y avance” en el crecimiento económico (lo que los economistas denominamos, el proceso de “stop and go”), para alcanzar un verdadero desarrollo económico.

En varios artículos de 2008 les comenté acerca de las iniciativas de integración de los mercados de capitales en Latinoamérica. Intentos que se limitaban en un principio a un grupo de países (con Chile, México, Brasil, Perú y Colombia), pero que pretendía extenderse al resto de Latinoamérica. La virulencia de la crisis ha frenado buena parte de los esfuerzos en la materia, pero no hicieron fracasar este proyecto que sigue en pie y está mostrando signos de vida.

Un artículo de ayer de Jorge Errázuriz Graz para América Economía sobre las posibilidades que tiene la integración financiera en Latinoamérica, me hizo reflexionar sobre la necesidad de instalar nuevamente este tema en la discusión sobre las cuestiones más relevantes dentro de las perspectivas de desarrollo de las economías latinoamericanas.

En este nuevo tiempo, las compañías latinoamericanas necesitan acceder a un mercado financiero más amplio y más profundo. En varios países latinoamericanos se está trabajando en el desarrollo de megaproyectos de inversión que requieren de miles de millones de dólares para su financiamiento. Así por ejemplo, Colombia está pensando en las inversiones en infraestructura para la próxima década, Perú pretende desarrollar su potencial energético a través del aprovechamiento de sus recursos naturales y Brasil se ha lanzado hacia el liderazgo mundial en varios sectores económicos, tales como el de biocombustibles, la aeronáutica o el sector automotriz.

Y hay empresas que están recibiendo financiamiento por parte de China, que serán las grandes empresas del futuro porque producen lo que el mundo fuertemente demandará cuando comience a verse un genuino crecimiento económico a nivel mundial, y esas empresas son latinoamericanas, y hoy cotizan en la Bolsa de Nueva York.

No tengo dudas de que el desarrollo del sistema financiero y el crecimiento económico se fortalecen mutuamente. Es por ello que entiendo que el avance hacia la integración de los mercados financieros latinoamericanos, provocará el surgimiento de un segmento de empresas que no se pueden desarrollar en el contexto actual. La integración financiera de la región aumenta las posibilidades de desarrollo se segmentos del mercado de capitales tales como el de capital de riesgo de gran importancia para las compañías de sectores de alta tecnología, por su alto nivel de riesgo (aunque también con un alto potencial de rentabilidad) y que dependen de este tipo de financiamiento para realizar sus proyectos de inversión.

Por otra parte, un mercado financiero latinoamericano hará retornar hacia la región a aquellas compañías que se han listado en mercados extranjeros (principalmente en los EEUU a través de la emisión de ADR).

No solamente mercados financieros regionalmente integrados benefician a los demandantes de fondos, sino también generan optimismo para los inversores que encontrarían beneficios en una mayor liquidez de sus activos y en mayores posibilidades de diversificación del riesgo, ya sea por el hecho de poder acceder a una gama mucho mayor de empresas o porque se estaría invirtiendo en países con estructuras económicas diferentes que no sufren de la misma manera los shocks externos.

La concreción de la integración de los mercados financieros latinoamericanos implicaría también un beneficio hasta para los futuros jubilados. Las administradoras de fondos de pensión (AFP) tienen por ley limitaciones de inversión en activos extranjeros, por lo que encuentran un límite tanto en su diversificación de carteras como en el aprovechamiento de inversiones rentables, limitaciones que se reducirían ante la posibilidad de acceder a mercados regionales como si se tratara de mercados locales.

Tengo la clara sensación de que están dadas las condiciones en la mayoría de los países latinoamericanos en términos de estabilidad macroeconómica para que la integración de los mercados financieros tenga lugar. El desarrollo de un sistema financiero integrado a nivel regional reforzará las bases de la estabilidad económica latinoamericana ya que fortalecerá la situación financiera de las empresas de la región, reduciendo la probabilidad de caída de las mismas en caso de shocks negativos.

La integración de los mercados financieros se producirá en el tiempo justo. Errázuriz Graz decía en el artículo que les mencionaba: “Primero vino el auge de la integración comercial, luego el auge de las inversiones directas en otros países de la región y ahora estamos viviendo los primeros síntomas de financiamiento cruzado de inversiones. ¿Por qué cruzado? Porque una empresa chilena puede financiarse en el mercado peruano de capitales o viceversa, al igual que una empresa brasileña y/o colombiana”. La integración de los mercados financieros esperó su momento para aparecer en escena y este panorama es más que conveniente para ello.

En este proceso de integración de los mercados financieros, ya se pueden distinguir aquellos países que tomarán la iniciativa y qué países serán básicamente seguidores del proceso. Brasil ya se ha asegurado el liderazgo en el impulso de la integración de los mercados financieros regionales.

A pesar del entusiasmo, no debemos pensar que esta integración se producirá inmediatamente. Todo lo contrario, probablemente sea gradual y demore varios años dados los obstáculos por vencer. Ya se han producido algunos intentos como ha sido el caso de Brasil y México, aunque no con el resultado esperado.

Pero seamos optimistas e imaginemos el futuro. El desarrollo que estamos observando en Latinoamérica me hace pensar por qué no, en la posibilidad de poder desarrollar un mercado financiero profundo que atraiga a empresas estadounidenses o europeas para listarse en el mismo.

En este nuevo milenio, muchas cosas que parecían imposibles se hicieron realidad. Impensado era esperar que Latinoamérica pudiera sostener un crecimiento fuerte por varios años, y menos, comenzar con su desarrollo económico. Impensado era también lo que estamos viviendo con la crisis en las principales economías mundiales, la caída de de grandes entidades financieras y el posible fin del reinado del dólar. ¿Podremos esperar que el sueño de la integración de los mercados financieros latinoamericanos se haga realidad? Hay muchas posibilidades para que se concrete.

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense Lo que afirma Timothy Geithner, lo confirman los mercados: la recesión global está perdiendo fuerza. Y la recuperación en el valor que han observado tanto el euro como la libra esterlina en el último tiempo, reflejan entre otras cosas, el retorno del apetito por el riesgo de los inversores, señal de que el panorama se está disipando.

La economía estadounidense sigue enviando señales positivas: desde el mercado inmobiliario, el gasto en construcción registró en el mes de abril su mayor incremento en ocho meses (0,8% mensual). El otro dato positivo surgió de la actividad manufacturera cuya caída registró una moderación en el mes de mayo superior a la esperada por el mercado. Según el índice de actividad que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM), el mismo se ubicó en 42,8 puntos cuando el mercado esperaba que lo haga en 42,3.

Cada vez hay más certeza de que la recuperación económica se vislumbra en el horizonte. Pero ¿Cuándo se producirá dicha recuperación? Y ¿De qué forma será en los EEUU? Sobre el momento en que marque su fecha de inicio, Nouriel Roubini, quien detectara esta crisis tiempo antes de su estallido, no ve que esta recuperación en EEUU se produzca en el presente año, sino a partir del primer trimestre de 2010. De todos modos, no son pocos los economistas que se muestran esperanzados de que ello ocurra hacia el cuarto trimestre del presente año.

Sobre la forma en que tendría la recuperación, los analistas apuestan representando la misma a través de letras. Hace unos días les comentaba acerca de las conclusiones del seminario organizado por Infobae en donde destacados economistas argentinos coincidían que inevitablemente, la recuperación de la economía estadounidense tendría forma de “L”, dados los múltiples inconvenientes que observará la demanda interna en su recuperación (menor acceso al financiamiento, un menor nivel de riqueza y problemas en el ámbito del mercado laboral).

Nuevamente Roubini apuesta dos formas posibles de recuperación: En forma de U o en W. Ciertamente Roubini encuentra una debilidad tal en la economía estadounidense que puede poner en peligro al ciclo de recuperación. Es por ello que se ha aventurado a decir: “Incluso existe un riesgo de una recesión doble, una recesión con forma de W a fines del próximo año”.

La debilidad de la recuperación económica en los EEUU, inevitablemente está vinculada a las pobres perspectivas de reactivación del principal componente del PBI estadounidense que es el consumo doméstico. Ayer, en relación a este tema, el Financial Times daba cuenta de que a pesar de que los ingresos personales en los EEUU se encontraban aumentando, la tasa de ahorro alcanzaba su máximo de los últimos 14 años. El consumo está débil ante los temores de continuidad de la recesión económica y la posibilidad de mayores recortes en el mercado laboral.

Si el consumo doméstico no tiene alentadoras perspectivas, entonces una alternativa para apuntalar la recuperación económica es limitar el desequilibrio externo para que las empresa estadounidenses puedan crecer a través de un crecimiento en el mercado interno (ganándoles participación a las empresas extranjeras) y un incremento de la demanda externa. Y en este sentido, la clave es China. El Wall Street Journal señalaba la primera visita del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner a China, en donde se resaltaba el pedido del Geithner de aunar esfuerzos entre ambas economías para lograr la recuperación del crecimiento global. El pedido era claro y concreto en un sentido: que el gobierno chino permitiera que su tipo de cambio se apreciara de modo tal de generar una mayor absorción por parte de la economía china de productos estadounidenses en particular y del resto del mundo en general. Así, se equilibraría la balanza comercial bilateral y China haría su aporte por la recuperación económica mundial.

El propio Geithner lo decía así, claramente: “Una mayor flexibilidad del tipo de cambio contribuirá a reequilibrar el modelo de crecimiento (…), apoyará la demanda interna y permitirá que la política monetaria sea más capaz de lograr un crecimiento sostenido con baja inflación en el futuro”. Ciertamente, esta es una forma mucho más amigable de sugerir que el yuan se encuentra depreciado, actitud que contrasta fuertemente con las acusaciones realizadas por el mismo Geithner a comienzos de su gestión sobre la política de tipo de cambio artificialmente depreciado que lleva adelante el gobierno chino y que afecta de sobremanera a las cuentas externas estadounidenses.

Pero mientras China va camino a la apreciación del yuan que permita un reacomodamiento de la balanza comercial bilateral con EEUU (en caso de que decida tomar dicha decisión), el país americano necesita generar confianza para que China mantenga su predisposición hacia la adquisición de deuda pública estadounidense, debido a que los desequilibrios de las variables macroeconómicas de la principal economía mundial amenazan seriamente a la fortaleza del dólar, lo que puede derivar en una fuerte pérdida de riqueza para China dada su elevada tenencia de títulos del Tesoro de los EEUU. Es en este sentido que Geithner manifestó el compromiso de reforzar las cuentas fiscales una vez superadas las agitaciones de la crisis: “Cuando nos recuperemos de esta crisis sin precedentes, recortaremos el déficit fiscal (y) eliminaremos el apoyo gubernamental extraordinario que hemos puesto en marcha para superar la crisis”.



A pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense por lograr un cambio en la política externa china, por el momento, dada la situación de crisis global y las necesidades del gobierno oriental de mantener un fuerte ritmo de crecimiento económico, no parece viable que puedan hacer caso a estos pedidos. Es por ello que difícilmente esta alternativa pueda jugar a favor de la recuperación económica estadounidense.

Volviendo a la cuestión de las perspectivas de recuperación económica de los EEUU, ciertamente no hay coincidencia acerca de su forma.Y es importante, ya que se podrá aventurar la fuerza del efecto positivo que la recuperación de EEUU generará en el resto de las economías.

Sin dudas, en función de lo analizado anteriormente, la alternativa menos probable es que esta recuperación se dibuje en forma de U. La posibilidad de que se dibuje una W, creo que se ubica en un punto intermedio en términos de probabilidades (aunque la parte ascendente de dicha W, en caso de concretarse, tendría una forma más achatada y con menor pendiente en su parte ascendente).

Hasta el momento se mantiene como la alternativa más probable, la ocurrencia de una recuperación en forma de L. En este sentido es que se puede esperar que la economía mundial demore más tiempo de lo previsto en recuperar un crecimiento económico aceptable.

Para las economías de la región, la recuperación económica en forma de L en los EEUU, implicará al menos una estabilización de la situación económica global que frenará los efectos negativos del contexto internacional sobre la región. La influencia externa sobre el crecimiento económico de los países latinoamericanos será baja, a través del canal real, dependiendo entonces de la potencia de la demanda interna que observen los países y de la capacidad por incentivar la realización de inversiones (tanto de capitales nacionales como extranjeros), apoyadas en las perspectivas futuras de crecimiento económico que en definitiva son el resultado de cuán sanas hayan sido las políticas económicas implementadas por el gobierno. Nuevamente aquí veremos dos bloques de países en la región claramente definidos: unos que recuperarán rápidamente su senda de crecimiento, y otros que apenas experimentarán un tibio despertar.

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***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica ¿Importa para Latinoamérica en cuánto tiempo se producirá la recuperación de la economía estadounidense? ¿Importa saber con qué fuerza se desarrollará esa recuperación? ¿Qué implicancias tiene el resultado de la balanza comercial china para la región? Todas estas preguntas resultan de interés pensando en las perspectivas de recuperación de las economías latinoamericanas, aunque la importancia varía en intensidad.

Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense “¿Hay que generalizar las pruebas de estres?“. Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.



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Vuelven los capitales a las economías emergentes

Vuelven los capitales a las economías emergentes

Buenos Aires, Argentina
12 de mayo de 2009

Con las señales positivas que han estado surgiendo en los últimos días desde la economía estadounidense, las perspectivas de recuperación económica global han mejorado de un modo no menor.

Como a los inversores no les gusta demasiado estar mucho tiempo escondidos hasta que pase la tormenta, con los primeros rayos solares de la recuperación, están saliendo apresurados a tomar posiciones de mayor riesgo para ser los primeros en beneficiarse con la recuperación de las economías.

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John Lyons, Alex Frangos y Alastair Stewart grafican claramente en una nota para “The Wall Street Journal”, lo que está sucediendo en los mercados emergentes los cuales no logran comprender aún por qué están regresando los capitales externos con tanto entusiasmo.

Con las economías girando lentamente hacia la recuperación, los inversores están modificando sus posiciones y lentamente comenzaremos a observar un desarme de las posiciones más conservadoras. Así por ejemplo, en siete semanas, los inversores desarmaron sus carteras en inversiones estadounidenses por US$ 9.800 millones para orientarlas hacia mercados más rentables. No es que no valoren la seguridad, pero los inversores prefieren ampliamente buscar rentabilidad ya que es lo que está en su esencia.

El tiempo de defender el capital está finalizando según lo que han entendido los inversores. Se inicia para ellos nuevamente la etapa de buscar rentabilidad. Y qué mejor idea que recurrir a los mercados emergentes en donde se pueden encontrar gran cantidad de oportunidades de inversión de muy buena rentabilidad.

Lógicamente, en los mercados emergentes en donde se encuentra la rentabilidad, la misma se consigue aceptando un cierto nivel de riesgo. Incluso este riesgo puede no ser tan fácilmente medible luego de los sacudones que han experimentado las economías producto de la crisis, y de los que aún no se han logrado liberar.

Aunque exista incertidumbre acerca del riesgo que estarán asumiendo los capitales que se dirijan hacia las economías emergentes, se puede suponer que dicho riesgo se ve reducido por la situación de salida de la crisis. Quizás pueda parecer un argumento extraño, pero vale recordar que la crisis les ha hecho perder fuertemente valor en buena medida por motivos no vinculados a la situación propia de los mismos sino a la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y buscar inversiones más seguras.

El apetito inversor por las posiciones de riesgo ya se está haciendo sentir en los índices bursátiles. En el caso de Brasil, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, ha registrado un alza del 75% desde sus niveles mínimos del mes de octubre de 2008. También las bolsas de los mercados emergentes han avanzado 50% en los últimos dos meses. Así lo refleja el índice MSCI de Mercados Emergentes (NYSE:EEM), que sigue el desempeño de 23 mercados emergentes.

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El retorno del apetito inversor por el riesgo, creo que es sin dudas una buena noticia aunque quizás sea un poco desmedido el comportamiento que se está observando frente a las aún insuficientes evidencias de que la crisis ha comenzado a pegar la vuelta.

Más allá de mis dudas acerca de lo fundamentado del accionar inversor (es que muchas veces, el comportamiento que exhiben los capitales carece de racionalidad), uno puede pensar en los efectos positivos que el retorno del optimismo a los mercados pueda implicar para las economías. Sin dudas, el optimismo en los mercados puede generar un efecto contagio positivo sobre el consumo de las familias y la inversión empresaria, ya que, ante la percepción de cambio de escenario, pueden animarse a reducir sus comportamientos precautorios. Así, las profecías de recuperación que están vaticinando los inversores se estarían auto cumpliendo.

De este modo, lo que se está observando en los mercados bursátiles da lugar a ilusionarse con una más pronta recuperación de la economía global ante un cambio de ánimos que se traduzca en una mayor demanda. Pero hay que tener cuidado con los riesgos que puede generar un optimismo excesivo (si es que esto es lo que está ocurriendo), ya que comportamientos extremos de los inversores pueden dar lugar a movimientos desestabilizadores en los mercados. Así, lo que parece una situación favorable puede transformarse en un elemento que obstaculice los objetivos de recuperación económica.

Para los hacedores de política monetaria, el contexto actual de movimientos bruscos en los mercados financieros representa sin dudas un gran desafío ya que la política monetaria de manejo de tasas de interés no basta para controlar la estabilidad de los mercados y conducir el comportamiento tanto de la inflación como del crecimiento económico.

Sin dudas, el retorno de los inversores a las economías emergentes se debe seguir con atención por parte de los gobiernos para evitar que se transformen en una amenaza para la estabilidad de las economías. Volviendo al caso de Brasil, el regreso de los inversores se está reflejando en la evolución del real que se ha venido apreciando en el último tiempo y actualmente está cerca de romper el piso de las dos unidades por dólar, nivel que no observaba desde octubre de 2008 (actualmente el dólar en Brasil cotiza a R$ 2,06). La apreciación cambiaria puede afectar aún más a las cuentas externas de Brasil que han sido duramente afectadas por la crisis, lo cual mantiene atemorizados a los industriales brasileños que aún no lograr superar la situación depresiva por la que están atravesando. Esta amenaza sobre el tipo de cambio no solamente está latente en Brasil, sino también en el resto de las economías latinoamericanas.

Para no resultar pesimista, creo que es válido rescatar el aspecto positivo que tiene el retorno de los capitales a las economías emergentes en general y a las economías latinoamericanas en particular. Es que el regreso de los capitales a las economías emergentes representa no solamente una señal de la recuperación del apetito de los inversores por el riesgo, sino también es una señal de confianza hacia dichas economías.

Esta confianza en las economías emergentes tiene fundamentos sólidos. Vale recordar que la actual crisis financiera internacional no se originó en el mundo emergente. Lejos de ello, buena parte de las economías en desarrollo observaban un sólido y sostenido crecimiento económico que estaba apoyando al desarrollo de las economías.

En el caso de las economías latinoamericanas, salvo los casos de Argentina, Venezuela y Ecuador, en líneas generales venían aplicando políticas económicas sólidas y consistentes con el crecimiento de largo plazo. La crisis detuvo el ritmo de crecimiento que venían observando pero no frenó las perspectivas de crecimiento de largo plazo, por lo que en ellas existen grandes oportunidades de inversión para cuando se retome la senda de crecimiento local y global.

Pienso en estos momentos en economías como las de Brasil, Perú y Colombia, economías con grandes perspectivas en un futuro no muy lejano, que antes de la crisis exhibían gran cantidad de proyectos para consolidar el crecimiento a largo plazo y para prepararse para el mismo. Estos proyectos (de infraestructura, de inversión en fuentes de energía, en sectores económicos estratégicos, entre otros), de ninguna manera han sido abandonados, sino que se han mantenido vigentes y se acelerarán en cuanto el contexto económico mejore. Sin dudas, economías con importantes proyectos de inversión, representan un ambiente más que atractivo para aquellos inversores que buscan rentabilidad. ¿Podrán aprovechar estas economías, el retorno de los inversores para potenciar su desarrollo económico?

Vuelven los capitales a las economías emergentes

Vuelven los capitales a las economías emergentes

Buenos Aires, Argentina
12 de mayo de 2009

Con las señales positivas que han estado surgiendo en los últimos días desde la economía estadounidense, las perspectivas de recuperación económica global han mejorado de un modo no menor.

Como a los inversores no les gusta demasiado estar mucho tiempo escondidos hasta que pase la tormenta, con los primeros rayos solares de la recuperación, están saliendo apresurados a tomar posiciones de mayor riesgo para ser los primeros en beneficiarse con la recuperación de las economías.

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John Lyons, Alex Frangos y Alastair Stewart grafican claramente en una nota para “The Wall Street Journal”, lo que está sucediendo en los mercados emergentes los cuales no logran comprender aún por qué están regresando los capitales externos con tanto entusiasmo.

Con las economías girando lentamente hacia la recuperación, los inversores están modificando sus posiciones y lentamente comenzaremos a observar un desarme de las posiciones más conservadoras. Así por ejemplo, en siete semanas, los inversores desarmaron sus carteras en inversiones estadounidenses por US$ 9.800 millones para orientarlas hacia mercados más rentables. No es que no valoren la seguridad, pero los inversores prefieren ampliamente buscar rentabilidad ya que es lo que está en su esencia.

El tiempo de defender el capital está finalizando según lo que han entendido los inversores. Se inicia para ellos nuevamente la etapa de buscar rentabilidad. Y qué mejor idea que recurrir a los mercados emergentes en donde se pueden encontrar gran cantidad de oportunidades de inversión de muy buena rentabilidad.

Lógicamente, en los mercados emergentes en donde se encuentra la rentabilidad, la misma se consigue aceptando un cierto nivel de riesgo. Incluso este riesgo puede no ser tan fácilmente medible luego de los sacudones que han experimentado las economías producto de la crisis, y de los que aún no se han logrado liberar.

Aunque exista incertidumbre acerca del riesgo que estarán asumiendo los capitales que se dirijan hacia las economías emergentes, se puede suponer que dicho riesgo se ve reducido por la situación de salida de la crisis. Quizás pueda parecer un argumento extraño, pero vale recordar que la crisis les ha hecho perder fuertemente valor en buena medida por motivos no vinculados a la situación propia de los mismos sino a la necesidad de los inversores de hacerse de liquidez y buscar inversiones más seguras.

El apetito inversor por las posiciones de riesgo ya se está haciendo sentir en los índices bursátiles. En el caso de Brasil, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, ha registrado un alza del 75% desde sus niveles mínimos del mes de octubre de 2008. También las bolsas de los mercados emergentes han avanzado 50% en los últimos dos meses. Así lo refleja el índice MSCI de Mercados Emergentes (NYSE:EEM), que sigue el desempeño de 23 mercados emergentes.

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El retorno del apetito inversor por el riesgo, creo que es sin dudas una buena noticia aunque quizás sea un poco desmedido el comportamiento que se está observando frente a las aún insuficientes evidencias de que la crisis ha comenzado a pegar la vuelta.

Más allá de mis dudas acerca de lo fundamentado del accionar inversor (es que muchas veces, el comportamiento que exhiben los capitales carece de racionalidad), uno puede pensar en los efectos positivos que el retorno del optimismo a los mercados pueda implicar para las economías. Sin dudas, el optimismo en los mercados puede generar un efecto contagio positivo sobre el consumo de las familias y la inversión empresaria, ya que, ante la percepción de cambio de escenario, pueden animarse a reducir sus comportamientos precautorios. Así, las profecías de recuperación que están vaticinando los inversores se estarían auto cumpliendo.

De este modo, lo que se está observando en los mercados bursátiles da lugar a ilusionarse con una más pronta recuperación de la economía global ante un cambio de ánimos que se traduzca en una mayor demanda. Pero hay que tener cuidado con los riesgos que puede generar un optimismo excesivo (si es que esto es lo que está ocurriendo), ya que comportamientos extremos de los inversores pueden dar lugar a movimientos desestabilizadores en los mercados. Así, lo que parece una situación favorable puede transformarse en un elemento que obstaculice los objetivos de recuperación económica.

Para los hacedores de política monetaria, el contexto actual de movimientos bruscos en los mercados financieros representa sin dudas un gran desafío ya que la política monetaria de manejo de tasas de interés no basta para controlar la estabilidad de los mercados y conducir el comportamiento tanto de la inflación como del crecimiento económico.

Sin dudas, el retorno de los inversores a las economías emergentes se debe seguir con atención por parte de los gobiernos para evitar que se transformen en una amenaza para la estabilidad de las economías. Volviendo al caso de Brasil, el regreso de los inversores se está reflejando en la evolución del real que se ha venido apreciando en el último tiempo y actualmente está cerca de romper el piso de las dos unidades por dólar, nivel que no observaba desde octubre de 2008 (actualmente el dólar en Brasil cotiza a R$ 2,06). La apreciación cambiaria puede afectar aún más a las cuentas externas de Brasil que han sido duramente afectadas por la crisis, lo cual mantiene atemorizados a los industriales brasileños que aún no lograr superar la situación depresiva por la que están atravesando. Esta amenaza sobre el tipo de cambio no solamente está latente en Brasil, sino también en el resto de las economías latinoamericanas.

Para no resultar pesimista, creo que es válido rescatar el aspecto positivo que tiene el retorno de los capitales a las economías emergentes en general y a las economías latinoamericanas en particular. Es que el regreso de los capitales a las economías emergentes representa no solamente una señal de la recuperación del apetito de los inversores por el riesgo, sino también es una señal de confianza hacia dichas economías.

Esta confianza en las economías emergentes tiene fundamentos sólidos. Vale recordar que la actual crisis financiera internacional no se originó en el mundo emergente. Lejos de ello, buena parte de las economías en desarrollo observaban un sólido y sostenido crecimiento económico que estaba apoyando al desarrollo de las economías.

En el caso de las economías latinoamericanas, salvo los casos de Argentina, Venezuela y Ecuador, en líneas generales venían aplicando políticas económicas sólidas y consistentes con el crecimiento de largo plazo. La crisis detuvo el ritmo de crecimiento que venían observando pero no frenó las perspectivas de crecimiento de largo plazo, por lo que en ellas existen grandes oportunidades de inversión para cuando se retome la senda de crecimiento local y global.

Pienso en estos momentos en economías como las de Brasil, Perú y Colombia, economías con grandes perspectivas en un futuro no muy lejano, que antes de la crisis exhibían gran cantidad de proyectos para consolidar el crecimiento a largo plazo y para prepararse para el mismo. Estos proyectos (de infraestructura, de inversión en fuentes de energía, en sectores económicos estratégicos, entre otros), de ninguna manera han sido abandonados, sino que se han mantenido vigentes y se acelerarán en cuanto el contexto económico mejore. Sin dudas, economías con importantes proyectos de inversión, representan un ambiente más que atractivo para aquellos inversores que buscan rentabilidad. ¿Podrán aprovechar estas economías, el retorno de los inversores para potenciar su desarrollo económico?

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo
23 Abril 2009
Cuando hace unos días se comenzaba a hablar de las primeras señales de recuperación de la economía estadounidense, renacía la esperanza de que la terrible crisis financiera que está padeciendo el mundo, tuviera un final cercano. Sin embargo, mientras dichas señales se encuentran esperando nuevas confirmaciones, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (IMF), sobre el crecimiento global, vuelven a instalar el pesimismo. ¿Se retrasa la recuperación de la economía mundial? ¿Qué pueden hacer las economías latinoamericanas para limitar el impacto negativo del contexto global adverso?

¿Qué tan profunda es la crisis? Lo suficiente como para que el FMI estime que la economía mundial sufrirá una contracción del 1,3% durante el presente año. El deterioro de las condiciones económicas ha sido tal en los últimos meses que en el mes de enero, sólo cuatro meses atrás, el organismo internacional había pronosticado un crecimiento de la economía mundial del 0,5% para el presente año.

Los números de crecimiento proyectado por el FMI para las principales economías son preocupantes. En la zona del euro se espera que la economía se contraiga en un 4,2% e incluso seguirá contrayéndose durante el 2010 en un 0,4%. Dentro de la eurozona, la economía alemana sufrirá en el presente año una contracción del 5,6% (y seguirá cayendo en 2010, aunque lo haría un 1%).

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Para la economía estadounidense, el organismo internacional anticipó una contracción de su producto del 2,8% para el presente año, mientras que la economía japonesa se contraerá un 6,2%. Para el FMI, la principal economía mundial continuará contrayéndose en 2010. La economía estadounidense observaría una caída de su PBI en un 0,05% el próximo año, lo cual desalentaría las esperanzas sobre las perspectivas de recuperación de la economía mundial.

Para Latinoamérica, las proyecciones tampoco resultan alentadoras. Es que el FMI espera que la región entre en recesión durante el 2009 y su PBI se contraiga un 1,5%. En 2010, la región volverá a crecer, aunque lo haría en un 1,6%. Pero no todos los países latinoamericanos recuperarían la senda del crecimiento ya que el FMI proyecta que tres países seguirán observando una contracción de su producto, entre ellos, Venezuela cuyo PBI se reduciría un 0,5%.

Entre las economías latinoamericanas que más sentirán el efecto de la crisis según el FMI están México (-3,7%), Venezuela (-2,2%) y Ecuador (-2%). Luego sigue, entre las principales economías de la región, Argentina con una contracción esperada del 1,5%.

Luego de presentado este panorama desolador: ¿Qué se puede decir al respecto de estas proyecciones? Si lo pienso buscando una doble intencionalidad por parte del FMI, diría que el organismo estaría exagerando las cifras de caída del PBI global para lograr que los gobiernos aumenten sus esfuerzos para lograr la recuperación económica.

Uno puede interpretar esta intención en párrafos como el siguiente en donde el organismo internacional se refiere a la Unión Europea: “si los países de la Unión Europea son capaces de poner en marcha una respuesta contundente, global y coordinada a las tribulaciones del sector financiero, la confianza y deseos de asumir riesgos se podrían recuperar más rápido de lo esperado”.

Todavía no me animo a pensar que la crisis permanecerá un tiempo más entre nosotros. Personalmente, le tengo un poco de fe a la capacidad de recuperación de la economía estadounidense y a su poder, como locomotora de la economía mundial que es, de liderar la recuperación del resto de las principales economías. Es por ello que, aún espero que el 2010 arroje signos positivos en términos de crecimiento para las principales economías del planeta.

Lógicamente, soy consciente que mis expectativas corren un serio riesgo en medio de un contexto altamente turbulento y en donde aún persiste la incertidumbre que atenta contra las expectativas. Pero no tengo dudas que a medida que se vayan reduciendo los riesgos, la recuperación económica cobrará fuerza de la mano de un cambio de humor que impulsará el consumo y la inversión nuevamente.

Está claro viendo las proyecciones del FMI que las economías sudamericanas sufrirán más de lo esperado la crisis actual. Ello a pesar de que las mismas están haciendo todo lo posible tanto desde la política monetaria como la fiscal para contrarrestar el impacto negativo de la misma.

Una reflexión que creo necesaria realizar es que tanto las economías latinoamericanas que han llevado adelante políticas económicas sanas como aquellas que no, se ven duramente golpeadas por la crisis. Claro que existe una diferencia entre ambas. Aquellas economías que han estado llevando adelante políticas sanas y consistentes a largo plazo, sufrirán menos y observarán un más pronto restablecimiento de su crecimiento económico.

Mientras tanto, mientras la crisis sigue afectando a la región: ¿Qué pueden hacer los países latinoamericanos? Las perspectivas negativas de crecimiento en las principales economías mundiales representan un duro golpe para la región, a la que dicha situación le dificultará su recuperación. La única alternativa que tienen para atenuar los efectos de la crisis es continuar recurriendo a la política monetaria y fiscal expansivas y a la cooperación regional.

Sobre la política monetaria, las economías deben tener cuidado de que la misma no genere efectos negativos sobre la estabilidad cambiaria ni que genere un efecto negativo sobre el flujo de capitales, por lo que la misma probablemente encuentre límites a su accionar en el manejo de su tasa de interés de referencia. Ello hará necesario que para lograr mayores efectos sobre la economía real, se trabaje con más intensidad sobre otros mecanismos para lograr que el sistema financiero genere el crédito necesario para recuperar la fortaleza de la demanda interna.

La cooperación regional es un elemento clave para atenuar los efectos de la crisis en Latinoamérica. Este es un mal momento para pensar el aumentar el proteccionismo entre los países de la región. ¿Será posible que los países de la región puedan avanzar en acuerdos de cooperación para expandir el comercio intrarregional como respuesta a la crisis?

Colombia se prepara para un difícil 2009

Colombia se prepara para un difícil 2009

Buenos Aires, Argentina

23 de enero de 2009

En el último artículo sobre Colombia “¿Hasta cuándo Venezuela podrá mantener el tipo de cambio oficial?les hablaba de sus muy buenas perspectivas que observa su economía en el

largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo la economía colombiana deberá enfrentar un escenario adverso y es por ello que deberá extremar los esfuerzos por evitar que la crisis tenga un impacto desmedido sobre la misma poniendo en riesgo los grandes logros que ha alcanzado.

La economía de Colombia, entró en un periodo de desaceleración en medio de la crisis financiera internacional. La misma habría crecido un 3,5% en el 2008 luego de un crecimiento del 7,7% en el 2007. Para el 2009, el Gobierno de Uribe espera un crecimiento de un 3,0% en el PBI dado el impacto de la crisis financiera internacional. La desaceleración en el crecimiento económico se explica tanto por la caída en la demanda externa como en la interna.

La situación de crisis global ha afectado a los principales socios comerciales de Colombia (EE.UU., Venezuela y Ecuador), lo cual está generando una gran preocupación en el gobierno de Álvaro Uribe. Es que estos tres países representan el 57% de las exportaciones colombianas y la posibilidad de una más que significativa caída en sus demandas de bienes y servicios colombianos en dichos países no es menor.

En el caso de Venezuela, en el último artículo Por qué Colombia es una de las economías con mejores perspectivas de largo plazo en Latinoamérica les comentaba acerca los problemas de la economía venezolana ante la caída del precio internacional del petróleo que dificultan la sostenibilidad del tipo de cambio nominal poniendo en riesgo el volumen de importaciones en general y aquellas provenientes de Colombia en particular (que resultan de gran necesidad para una economía con una limitada variedad de producción de bienes y servicios).

El gobierno de Ecuador por su parte, implementó una serie de medidas para restringir las compras externas en US$ 1.453 millones elevando los aranceles e implementando cupos de importación. Ello es debido al fuerte deterioro esperado en las cuentas externas del país que podría tener un impacto en la economía real al estar la economía dolarizada y depender de la generación de divisas para sostener la oferta monetaria.

Sobre la decisión de Ecuador, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata decía: “Ecuador también me preocupa porque sacó una resolución donde dice que tiene un problema de balanza de pagos, o sea, que no va a tener dinero para pagar sus importaciones y eso afecta a todos los países”.

Los problemas en el sector externo repercuten en la economía colombiana y producen temor en la población que se prepara para tiempos difíciles. Es así que la producción industrial descendió en Colombia un 13,3% en términos interanuales en el mes de noviembre de 2008, mientras que las ventas minoristas decrecieron un 2,95%, según se acaba de dar a conocer en la presente semana.

Pero además de los problemas por la desaceleración en la demanda externa y la caída en la demanda interna (menor inversión y menor consumo), la economía colombiana deberá soportar el deterioro de sus cuentas fiscales producto de menores ingresos y la necesidad de llevar adelante un mayor gasto fiscal para evitar la profundización de la desaceleración económica provocada por la crisis externa.

En estos momentos en Colombia se está elaborando un nuevo paquete anticrisis que presupone una erogación de US$ 24.500 millones consistente principalmente en inversiones en infraestructura. Con ello se pretende preservar el empleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Las metas del déficit fiscal consolidado y del Gobierno Central fueron ampliadas a un 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y a un 3,2% del PIB, respectivamente. Esta ampliación de las metas fiscales no significan que Colombia decida tomar una actitud irresponsable incrementando su déficit, sino ciertamente responde a una necesidad de atenuar la amplitud del ciclo económico para que no tenga un impacto social profundo.

A los esfuerzos que deberá hacer la política fiscal para atenuar el impacto de la crisis, el Banco Central de Colombia deberá hacer su parte. Para la reunión del presente mes, se espera que la entidad recorte nuevamente su tasa de interés de referencia aunque en diciembre la inflación haya finalizado en 7,67%.

Para el 2009 las expectativas inflacionarias de la entidad rectora de la política monetaria en Colombia se ubican en el 5%, con lo cual se cumpliría la meta que se ubica justamente en dicho nivel (con un margen de medio punto porcentual hacia ambos lados). Es que el deterioro tanto del contexto interno como externo reducen las presiones inflacionarias de la economía.

Pero volviendo al contexto planteado para el año actual en la economía colombiana, más allá de estos inconvenientes que deberá enfrentar la misma, la economía se encuentra protegida ante un posible agravamiento de la situación. Es que la economía colombiana cuenta con recursos para hacer frente a la situación de crisis y a cualquier shock inesperado que pueda afectarla, lo cual aumenta la fortaleza de la misma.

En este sentido, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga sostuvo que existen varias líneas contingentes que el país podría usar ante algún faltante de liquidez, que en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría ascender hasta los US$ 6.000 millones en caso de ser necesario. Colombia tiene cubierto su programa financiero para este año y no tendrá problemas en cubrir el del año entrante. Ello despeja el panorama de cualquier posible situación es estrés por falta de recursos ante mercados financieros internacionales prácticamente cerrados.

El 2009 será un año duro para Colombia, aunque no afectará sus buenas perspectivas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Uribe deberá tener como objetivos a alcanzar durante este año, además de evitar la profundización de la desaceleración económica, continuar con la mejora en la competitividad de la economía y avanzar lo más aceleradamente posible en la celebración de nuevos Tratados de Libre Comercio (TLC), para reducir la dependencia externa y ampliar el abanico de destino posibles de los productos colombianos.

El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?

El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?


Buenos Aires, Argentina

21 de enero de 2009

Ya en un artículo de la semana pasada ¿Podrá Lula revertir el panorama negativo de la economía brasileña en 2009? les hablaba acerca de los inconvenientes por los que está atravesando la economía brasileña, con una fuerte caída en el nivel de actividad, un salto no menor en el nivel de desempleo y perspectivas desalentadoras para el sector externo.

El deterioro de las perspectivas económicas en Brasil han afectado los planes de inversión de las empresas profundizando aún más la desaceleración económica. Según da cuenta el site argentino “El Cronista”, a causa de la inestabilidad financiera mundial, más de 30 empresas brasileñas y extranjeras suspendieron o postergaron sus inversiones en ese país, por un total de US$ 28.000 millones. Vale decir que la suspensión en los planes de inversión no responde a problemas en la economía brasileña sino a los problemas en la economía mundial hacia donde apuntaban dichas inversiones.

La situación mantiene en alerta al gobierno brasileño que con el objeto de compensar el impacto negativo de la disminución de los planes de inversión, el menor consumo interno y la menor demanda externa se encuentra estudiando la posibilidad de lanzar nuevos programas de estímulo en sectores claves como construcción civil, agronegocios e industria automotriz. Por otra parte, desde el gobierno brasileño se está evaluando incrementar el financiamiento de emprendimientos en siderurgia e infraestructura.

Desde el lado de la política monetaria, la cual cobra relevancia en este momento de crisis por su capacidad para estimular a la demanda interna, hoy se conocerá la decisión del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil acerca de su tasa de interés de referencia. Desde el mercado ya se ha anticipado un recorte de al menos 50 puntos básicos. Para el mercado, la política monetaria será menos rígida durante este año de lo que se preveía a principios del mismo.

En relación al comportamiento de la política monetaria en 2009, en el sondeo semanal que realizara el pasado lunes el Banco Central de Brasil, el mercado redujo sus proyecciones de tasa de interés e inflación para la economía brasileña bajando la tasa Selic, a finales del 2009, a un 11,25%, desde un 11,75%. Sobre la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), la previsión para este año se redujo a un 4,8%, desde un 5% (la meta del Banco Central de Brasil se ubica en el 4,5% con dos puntos porcentuales de tolerancia hacia ambos lados).

Desde algunos sectores, se reclama que el Banco Central de Brasil lleve adelante una política monetaria más agresiva aún de la que espera el mercado con el objeto de estimular la economía. Así por ejemplo, Benjamin Steinbruch, vicepresidente de la influyente Federación de Industria de Sao Paulo (Fiesp), decía que: “El BC debe tener coraje y realizar un corte de por lo menos 1,75 puntos porcentuales en la tasa básica. Ya no hay más disculpas para la ortodoxia”.

Ante la crisis, el gobierno de Lula busca aprovechar las relaciones con países con características complementarias a la economía brasileña, para evitar el debilitamiento de las relaciones comerciales en un momento en donde se hace urgente sostener la demanda externa. Uno de estos países con los que Brasil está buscando reforzar su alianza estratégica es China. Es así que, para la segunda mitad del año, el presidente brasileño, Lula da Silva visitará el país oriental junto con una comitiva de empresarios quienes exhibirán las ventajas competitivas de la economía brasileña.

Vale remarcar que para Brasil, el mercado chino es de gran importancia en lo referente a las exportaciones de commodities tales como el acero y la soja, por lo que es de gran importancia estrechar lazos con dicha economía para sostener la demanda de dichos commodities.

El ministro de relaciones exteriores de Brasil, Celso Amorín confirmó que como parte de la alianza de los dos países, se buscarán realizar inversiones conjuntas en energías renovables, como la producción de etanol y la investigación científica para el desarrollo de etanol de segunda generación, así como la industrialización de la soja para producir aceite.

Si bien la economía brasileña se encuentra enfrentando inconvenientes, los mismos han afectado la performance económica del país en el corto plazo aunque no lo han hecho con las perspectivas económicas de mediano y largo plazo.

Es que el gobierno brasileño viene llevando adelante una política económica ordenada que preserva la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos.

Y una muestra de la confianza acerca de la fortaleza de mediano y largo plazo de la economía brasileña lo representa la reciente aprobación por parte del Senado de Brasil para la creación del Fondo de Riqueza Soberano (FRS), que será de aproximadamente US$ 14.000 millones y que le permitirá al país adquirir activos externos y compañías extranjeras. Sin dudas, la creación de este fondo soberano tendrá implicancias geopolíticas no menores para Brasil y demuestra hacia dónde se orienta la visión del gobierno de Lula da Silva.

La fortaleza de los fundamentales macroeconómicos en el mediano y largo plazo de la economía brasileña así como el potencial de desarrollo de sus mercados internos no pasa desapercibido por las empresas que tienen como área de acción dicho mercado interno. Es que las empresas son conscientes del potencial de desarrollo que posee la economía brasileña una vez superada la crisis lo que las lleva a tomar decisiones estratégicas para reposicionarse y estar preparadas para ganar volumen y participación en el mercado. De hecho, antes de que la misma afectara de esta manera tan profunda al país latinoamericano, el mismo emergía como una de las futuras potencias mundiales, con un presidente que exhibía las ambiciones de desarrollo del país (y que de hecho, no ha renunciado a ello).

Una de las entidades que sigue apostando fuerte a la economía brasileña a pesar de su desaceleración en el crecimiento es el Banco Santander (BVSP:SANB3; NYSE:SAN). El Banco Santander se muestra convencido del potencial de crecimiento que puede lograr en Brasil una vez superadas las turbulencias de la crisis. Es por ello que el presidente de la entidad a nivel mundial, el español Emilio Botín, confirmó los planes de la entidad bancaria de invertir 2.558 millones de reales (alrededor de US$ 1.100 millones) hasta 2010 en Brasil, a pesar de la crisis financiera internacional.

En declaraciones de Botín al respecto: “Brasil es un gran país que une un mercado fantástico a un potencial agrícola, mineral, tecnológico, industrial y de servicios que lo vuelven, sin duda, una de las más promisorias potencias a nivel mundial”.

Durante dicho período, Santander buscará lograr la apertura de 400 nuevas agencias así como ampliar y mejorar la gama de servicios que ofrece.

Para el Banco Santander resulta clave aprovechar este período de incertidumbre para crecer y reposicionarse en un mercado con gran potencial de desarrollo. La apuesta no deja de resultar interesante y puede generarle grandes beneficios a la subsidiaria de la entidad financiera española.


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