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Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner El modelo de país que viene llevando adelante el gobierno argentino acaba de chocar de frente por la ceguera de sus conductores.Ni el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), que gracias a la “magia” de cierto funcionario público puede hacer ver a una economía que está en recesión, con desempleo y pobreza creciente, como una economía que sigue creciendo y que cada vez está mejor, podía hacer algo contra el descontento ciudadano como para mostrar ganador al oficialismo.

Que solamente el 72% de los ciudadanos en condiciones de votar lo haya hecho, en un país en donde el voto es obligatorio, es también una señal del cansancio popular. El argumento de los temores al contagio de la gripe porcina es muy débil como para explicar semejante ausentismo.

Los pueblos en democracia se manifiestan a través de las urnas. Un eufórico Francisco de Narváez (triunfador por la oposición en la provincia de Buenos Aires), manifestaba: “Espero que la Presidenta lea bien el resultado de la elección”. Primero fue Néstor Kirchner que salió por la madrugada a reconocer la derrota: “Fue una elección muy ajustada; ahora hay que hacer una autocrítica y profundizar la gobernabilidad”. Ayer por la tarde, salió a hablar la presidente, quien decía: “Esto va a exigir ejercicios de consenso para lograr gobernabilidad”. Si hay algo que el matrimonio Kirchner quiere evitar es el acercarse a la oposición para buscar consensos. No están ni acostumbrados ni dispuestos a ello y eso quedó en claro principalmente en la conferencia de Cristina Kirchner.

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Más allá de la búsqueda de consensos o no para lograr gobernabilidad, lo primero que interesaba para los Kirchner luego de consumada la derrota era realizar maniobras políticas para pelear ya en 2011 las elecciones presidenciales, y así lo hicieron. Renunció Néstor Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista. Lo sucede el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que siguió la jugada y “llamó para felicitar” a de Narváez. Así se abre la posibilidad de que se cumplan los temores de la verdadera oposición: “Luego de las elecciones, se juntan”. Pero rápidos de reflejos, y entendiendo el mensaje del pueblo, de Narváez rechazaba la propuesta porque quiere dedicarse a: “Solucionar los problemas de la gente”.

Por el momento, el mensaje del oficialismo es claro: lo que interesa por ahora, es trabajar para continuar en el poder en 2011, el gobierno leyó el mensaje de las urnas por arriba y se concentró en analizar el desempeño de sus aliados políticos para responsabilizarlos por la derrota.

El fenómeno de las candidaturas testimoniales lleva al extremo el engaño permanente que los políticos realizan con los ciudadanos a quienes dicen representar. El pueblo eligió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, para una banca en el Congreso pero ya ha renunciado a la misma. No sólo los políticos en Argentina no cumplen lo que prometen, sino que ni siquiera asumen los cargos a los que fueron electos.

Mientras se sigue pensando en la contienda política, con las elecciones finalizadas, al gobierno se le terminó la tregua y todo lo que se ocultó debajo de la alfombra hasta después del 28-J comenzará a salir a la luz en los próximos días. Y de hecho, ya comenzó a salir.

La ministra de Salud Graciela Ocaña, renunció a su cargo por diferencias en el tratamiento de la gripe A (se habla de varias muertes más a las confirmadas hasta el momento). Mientras se desarrollaban las elecciones, la empresa holandesa C&A, salía sigilosamente de la Argentina dejando a 1.100 empleados sin trabajo. ¿Se viene una ola de despidos? Es el temor que existe y sobre ello hay argumentos válidos. Las empresas sabían que no podían despedir empleados antes de las elecciones ya que recibirían una fuerte presión oficial, no por el interés de preservar las fuentes laborales sino por el impacto político que ello tendría.

Dos semanas atrás, Ismael Bermúdez presentaba en Clarín, las evidencias del deterioro en el mercado laboral observado en el último tiempo: “Este deterioro se empezó a reflejar en los datos oficiales: en marzo de este año las empresas aportaron a la Seguridad Social por 5.520.891 empleados en relación de dependencia, un 2,2% menos que en igual mes de 2008” (6,8% menos que el máximo alcanzado en mayo de 2008). Si no se han producido despidos masivos es por la intervención del gobierno con subsidios a las empresas y por el acuerdo de suspensiones rotativas.

El escenario postelectoral viene con una agenda cargada de urgencias. El nuevo Congreso, que asumirá en diciembre, se vendrá con todo según aseguran. Indec, coparticipación y leyes laborales, ya están en la agenda del nuevo Congreso.

Desde el sector sindical, Hugo Moyano, aliado (y enemigo a la vez) del gobierno, anticipó que tiene una agenda cargada para tratar en el Congreso. Si bien es su deber defender los derechos de los trabajadores, Moyano piensa presentar proyectos con un alto impacto en el costo laboral que, en un momento decididamente inoportuno, determinarán mayores dificultades para los desocupados de poder conseguir empleos y despidos anticipados en varios sectores afectados por la crisis.

Francisco Olivera para La Nación, revelaba el alivio que sentían los empresarios luego de la derrota K, haciendo trascender opiniones tan fuertes del empresariado como éstas: “O cambian o se van, no tengo ninguna duda, y yo creo que no cambian” ó “Es lo mejor que pudo haber pasado -se explayaban anoche en la UIA-. Lo primero que hay que hacer es pacificar el país y generar confianza. La Argentina tiene una oportunidad histórica”.

El mercado también dio su veredicto y mostró su conformismo por el freno que la ciudadanía le dio al proyecto K, reflejándolo a través de una moderada alza del 1% en el Merval, subas de hasta un 14% en los bonos, una caída de alrededor de 134 puntos en el riesgo país y la baja en un centavo de la cotización del dólar que cerró a $ 3,80 la punta vendedora minorista. La lectura del mercado es que espera que el golpazo electoral, pueda hacer cambiar el rumbo de la política económica de Argentina. ¿Será la interpretación correcta?

Un nuevo escenario se abre en la Argentina. La necesidad de un cambio en el rumbo de la política económica no es novedad. El gobierno tiene la excusa justa para cambiar su discurso y comenzar de una vez por todas a enfrentar los problemas económicos que realmente afectan al país y preocupan a los argentinos. Haga lo que haga el gobierno, el modelo económico argentino post convertibilidad, como lo conocimos hasta el momento, difícilmente se pueda mantener por mucho tiempo más.

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Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo

Los pronósticos del FMI no dan lugar al optimismo
23 Abril 2009
Cuando hace unos días se comenzaba a hablar de las primeras señales de recuperación de la economía estadounidense, renacía la esperanza de que la terrible crisis financiera que está padeciendo el mundo, tuviera un final cercano. Sin embargo, mientras dichas señales se encuentran esperando nuevas confirmaciones, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (IMF), sobre el crecimiento global, vuelven a instalar el pesimismo. ¿Se retrasa la recuperación de la economía mundial? ¿Qué pueden hacer las economías latinoamericanas para limitar el impacto negativo del contexto global adverso?

¿Qué tan profunda es la crisis? Lo suficiente como para que el FMI estime que la economía mundial sufrirá una contracción del 1,3% durante el presente año. El deterioro de las condiciones económicas ha sido tal en los últimos meses que en el mes de enero, sólo cuatro meses atrás, el organismo internacional había pronosticado un crecimiento de la economía mundial del 0,5% para el presente año.

Los números de crecimiento proyectado por el FMI para las principales economías son preocupantes. En la zona del euro se espera que la economía se contraiga en un 4,2% e incluso seguirá contrayéndose durante el 2010 en un 0,4%. Dentro de la eurozona, la economía alemana sufrirá en el presente año una contracción del 5,6% (y seguirá cayendo en 2010, aunque lo haría un 1%).

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Para la economía estadounidense, el organismo internacional anticipó una contracción de su producto del 2,8% para el presente año, mientras que la economía japonesa se contraerá un 6,2%. Para el FMI, la principal economía mundial continuará contrayéndose en 2010. La economía estadounidense observaría una caída de su PBI en un 0,05% el próximo año, lo cual desalentaría las esperanzas sobre las perspectivas de recuperación de la economía mundial.

Para Latinoamérica, las proyecciones tampoco resultan alentadoras. Es que el FMI espera que la región entre en recesión durante el 2009 y su PBI se contraiga un 1,5%. En 2010, la región volverá a crecer, aunque lo haría en un 1,6%. Pero no todos los países latinoamericanos recuperarían la senda del crecimiento ya que el FMI proyecta que tres países seguirán observando una contracción de su producto, entre ellos, Venezuela cuyo PBI se reduciría un 0,5%.

Entre las economías latinoamericanas que más sentirán el efecto de la crisis según el FMI están México (-3,7%), Venezuela (-2,2%) y Ecuador (-2%). Luego sigue, entre las principales economías de la región, Argentina con una contracción esperada del 1,5%.

Luego de presentado este panorama desolador: ¿Qué se puede decir al respecto de estas proyecciones? Si lo pienso buscando una doble intencionalidad por parte del FMI, diría que el organismo estaría exagerando las cifras de caída del PBI global para lograr que los gobiernos aumenten sus esfuerzos para lograr la recuperación económica.

Uno puede interpretar esta intención en párrafos como el siguiente en donde el organismo internacional se refiere a la Unión Europea: “si los países de la Unión Europea son capaces de poner en marcha una respuesta contundente, global y coordinada a las tribulaciones del sector financiero, la confianza y deseos de asumir riesgos se podrían recuperar más rápido de lo esperado”.

Todavía no me animo a pensar que la crisis permanecerá un tiempo más entre nosotros. Personalmente, le tengo un poco de fe a la capacidad de recuperación de la economía estadounidense y a su poder, como locomotora de la economía mundial que es, de liderar la recuperación del resto de las principales economías. Es por ello que, aún espero que el 2010 arroje signos positivos en términos de crecimiento para las principales economías del planeta.

Lógicamente, soy consciente que mis expectativas corren un serio riesgo en medio de un contexto altamente turbulento y en donde aún persiste la incertidumbre que atenta contra las expectativas. Pero no tengo dudas que a medida que se vayan reduciendo los riesgos, la recuperación económica cobrará fuerza de la mano de un cambio de humor que impulsará el consumo y la inversión nuevamente.

Está claro viendo las proyecciones del FMI que las economías sudamericanas sufrirán más de lo esperado la crisis actual. Ello a pesar de que las mismas están haciendo todo lo posible tanto desde la política monetaria como la fiscal para contrarrestar el impacto negativo de la misma.

Una reflexión que creo necesaria realizar es que tanto las economías latinoamericanas que han llevado adelante políticas económicas sanas como aquellas que no, se ven duramente golpeadas por la crisis. Claro que existe una diferencia entre ambas. Aquellas economías que han estado llevando adelante políticas sanas y consistentes a largo plazo, sufrirán menos y observarán un más pronto restablecimiento de su crecimiento económico.

Mientras tanto, mientras la crisis sigue afectando a la región: ¿Qué pueden hacer los países latinoamericanos? Las perspectivas negativas de crecimiento en las principales economías mundiales representan un duro golpe para la región, a la que dicha situación le dificultará su recuperación. La única alternativa que tienen para atenuar los efectos de la crisis es continuar recurriendo a la política monetaria y fiscal expansivas y a la cooperación regional.

Sobre la política monetaria, las economías deben tener cuidado de que la misma no genere efectos negativos sobre la estabilidad cambiaria ni que genere un efecto negativo sobre el flujo de capitales, por lo que la misma probablemente encuentre límites a su accionar en el manejo de su tasa de interés de referencia. Ello hará necesario que para lograr mayores efectos sobre la economía real, se trabaje con más intensidad sobre otros mecanismos para lograr que el sistema financiero genere el crédito necesario para recuperar la fortaleza de la demanda interna.

La cooperación regional es un elemento clave para atenuar los efectos de la crisis en Latinoamérica. Este es un mal momento para pensar el aumentar el proteccionismo entre los países de la región. ¿Será posible que los países de la región puedan avanzar en acuerdos de cooperación para expandir el comercio intrarregional como respuesta a la crisis?

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El dólar va de la mano de la política en la Argentina

El dólar va de la mano de la política en la Argentina

Buenos Aires, Argentina
17 de marzo de 2009
“La Argentina podría atravesar mejor la tempestad económica internacional. Su sociedad está acostumbrada a vivir a los tumbos, al revés de lo que sucede en lugares más previsibles”, señala Morales Solá en La Nación, uno de los periodistas más respetados de la Argentina.
Difícil momento para el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en estos momentos, ya que está haciendo un duro y frágil equilibrio entre política pura y política monetaria, operando en todos los plazos futuros del dólar para mantenerlo ordenado frente al adelantamiento de las elecciones legislativas en Argentina.
Es que las elecciones legislativas que estaban programadas para octubre de este año, el gobierno del matrimonio presidencial, Néstor y Cristina, o Cristina y Néstor, ha decidido adelantarlas para junio, es decir en apenas 3 meses, con la consabida estrechez democrática que dificultará a los ciudadanos poder elegir y decidir sobre los candidatos en un tiempo más coherente en tiempos electorales. Lo positivo de esto puede ser que el gasto público no será lo elefantésico que se planeaba si hubieran más meses de campañas electorales y repartos disciplinarios a políticos y votantes, y lo negativo además del poco tiempo de decisión y conocimiento de los candidatos y sus propuestas, es que la oposición está no sólo batallando entre sí por quién de una determinada fórmula se postula primero, sino que no da el tiempo suficiente que gran parte de la oposición política se había establecido de acá a 7 meses. Ahora se acortaron a apenas 3.
¿Razones? El gobierno, frente a la desaceleración económica que se vive en la Argentina, previa a la llegada de la crisis mundial, y que se profundizó con ésta última (parece que el concepto de “efecto jazz” no era tal, sino un furcio para decir “efecto tango”) busca intentar tomar un control que hace tiempo perdió. Es la Argentina la que le marca los tiempos al gobierno, no el gobierno que lidere los problemas de la Argentina.
Y el dólar es una variable que no está ajena a esos vaivenes políticos, por supuesto. Y con él, las tasas de interés.
“Buscando ‘curarse en salud’, el Banco Central (BCRA) intensificó ayer sus operaciones cambiarias a futuro para mostrar que mantendrá bajo control al dólar durante todo el año, pero, especialmente, hasta que las urnas entreguen su veredicto en junio, e intentará, además, que no se disparen las tasas de interés” señala esta mañana La Nación.

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El dólar cerró ayer sin cambios en la city porteña, a AR$ 3,66, buscando mantenerlo en estos niveles para no despertar una psicosis financiera derivada de la inestabilidad política, y de un nerviosismo frente a los dichos de muchos intendentes del conurbano de la principal provincia del país, que cuenta con mayor caudal electoral, que es la Provincia de Buenos Aires: “Antes de octubre se incendia la provincia” señalaron varios caciques autóctonos. Lo que apuró los tiempos de Kirchner y le da a éste un tiempo para buscar el matafuegos, que hay que ver si tiene la suficiente carga como para extinguir lo que se viene.
El dólar futuro que para fin de año se negociaba en AR$ 4,027; el Central con fuertes intervenciones logró ayer ubicarlo en AR$ 3,9690, duplicándose los contratos de futuros negociados en el mercado Rofex (de 200.000 contratos negociados en días anteriores se llegó a 474.635 ayer). El BCRA, ente autárquico dominado por los vaivenes políticos, está intentando descomprimir las expectativas inflacionarias ante la decisión de adelantar la votación electoral.
“Con esta intervención, el BCRA dio liquidez en pesos a los bancos, que vendieron dólares de contado contra compra del futuro por debajo de la par, tomando esa ventaja financiera y cubriendo necesidades hasta fin de mes. Así, también logró que se fortaleciera un poco la oferta de dólares y puso fin a un ciclo de subas sin pausa del billete en el segmento mayorista, que se había abierto el 10 de febrero pasado”, dijo Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Tres factores están presionando sobre el tipo de cambio en la Argentina: la incertidumbre política y económica, la falta de liquidación de divisas por parte de los agroexportadores (incluso hay versiones de que estarían especulando con no liquidar divisas hasta luego de la elección), la caída en el precio de los commodities, la fuerte sequía y la menor producción agropecuaria derivada de mayores presiones impositivas. Se agrega ahora un cuarto: el adelantamiento de las elecciones que juega en contra del gobierno, y que nos hace pensar que la situación económica complicada que se viene en Argentina estaría condicionando la gobernabilidad del matrimonio.
“A medida que nos acerquemos a las elecciones, la demanda de dólares irá en aumento. Antes de la presidencial que consagró a Cristina -y aun cuando había pocas dudas sobre su triunfo- la demanda de billetes subió fuerte. No deberíamos extrañarnos si ahora aumenta un 50 por ciento”, señala el portal bancario Notibancos.com.
El peso argentino se sigue devaluando, a pesar de que las monedas mundiales se han frenado en sus caídas frente al dólar estadounidense.

Nos reencontramos mañana,

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La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

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Argentina: ¿Programa de estímulo económico o acción desesperada?

Argentina: ¿Programa de estímulo económico o acción desesperada?

Buenos Aires, Argentina
28 de noviembre de 2008

La conjunción de la crisis internacional con las turbulencias internas parecen que han sido demasiado para la economía argentina que ha sufrido una fuerte desaceleración en el último tiempo y que amenaza con profundizarse incluso, hasta llegar a la recesión económica.
Nadie puede negar que la economía argentina se ha enfriado bruscamente. El propio jefe de Gabinete, Sergio Massa, había reconocido a medias que la economía argentina se había desacelerado. Digo, a medias ya que solamente reconoció una desaceleración en octubre, aunque inmediatamente aclaró que en noviembre se observa una reversión en la tendencia, a lo que agregó las expectativas existentes por parte del gobierno de que para el 2009 el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), alcance al 4%.
Esta confianza del jefe de Gabinete, no resulta ser demasiado consistente en la última artillería de medidas lanzadas por el gobierno nacional. La magnitud de la misma, puede ser un reflejo de la magnitud de los problemas que enfrenta la economía argentina.
Es que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al observar una contracción seria en el producto actual y el proyectado para los próximos meses, ha pensado y se las ha ingeniado para generar “caja” para llevar adelante una política fiscal expansiva, al mismo tiempo que busca mejorar la situación fiscal que inevitablemente marchaba a deteriorarse aún más.
Alguien más memorioso que yo, Daniel Fernández Canedo, escribía en el diario Clarín lo siguiente: “Lejos quedaron los tiempos en los que la Presidenta decía que la Argentina no necesitaba un plan B porque estaba a salvo de la crisis financiera internacional”. Con este tipo de declaraciones que en tan poco tiempo se transforman en acciones contrarias, es que el gobierno demuestra no tener la suficiente seriedad del caso y de este modo continúa perdiendo credibilidad. Un amigo mío siempre me dice. “Cuando alguien del gobierno te diga ¡buen día!, empezá a preocuparte”.
Y creo que algo de razón tiene mi amigo ya que cada vez que el gobierno tiene que salir a llevar calma al mercado, es porque algo grave sucede o está por suceder.
Para la Argentina, el 2009 no será un año sencillo. Sufrirán las cuentas fiscales por la caída en la dinámica de recaudación, dado el freno en la actividad económica y considerando la rigidez observada que tiene el gasto público hacia la baja, lo que llevará al gobierno a una situación comprometida: fuerte desaceleración económica combinada con un sensible deterioro fiscal.
En este contexto, el gobierno argentino lanzó una batería de medidas que contemplan incentivos para la repatriación de capitales en el exterior, una amplia moratoria impositiva que abarca a particulares y a todo tipo de empresa y de deuda, un programa de inversiones en infraestructura por $ 71.000 millones (alrededor de US$ 21.500 millones), además de la creación de un Ministerio de la Producción.
La repatriación de capitales si bien tiene como uno de sus objetivos generar demanda de títulos públicos nacionales, principalmente se orienta a generar inversiones en el sector productivo de la economía.
En relación a la moratoria impositiva, la misma tiene grandes beneficios para quien se acoja a ella como la posibilidad de abonar la deuda en un plazo de hasta 10 años, y a la cual se pueden adherir incluso los quebrados y querellados penalmente, aun con sentencia firme.
Para ingresar a este régimen de regularización impositiva habrá que pagar inicialmente 6% de la deuda, por única vez. Con esta estructura queda en evidencia la urgencia del gobierno por recaudar para el 2009.
Adicionalmente, entre las medidas también se considera el blanqueamiento de trabajadores por parte de las empresas, con múltiples beneficios (sin acciones punitivas y con reducción en las contribuciones patronales) como una manera de preservarles la fuente laboral. Sobre la cuestión varios analistas han cuestionado, creo yo acertadamente, la eficacia de esta iniciativa cuando aún está latente la posibilidad de que se instaure una triple indemnización en caso de despidos de trabajadores.
Entiendo que la propuesta, a la que quizás no se la debe llamar plan (no da la sensación de estar demasiado planeado), no termina solucionando ninguno de los problemas que enfrenta hoy la economía argentina. La propuesta apunta a la solución del momento, a superar esta etapa de dificultades económicas, pero más allá de eso no se observa una idea clara.
En declaraciones reproducidas por “Infobae”, Daniel Artana, economista jefe de FIEL era claro en sus conceptos al respecto: “En cada decisión que toma el Gobierno revela desesperación y eso no ayuda.
Y esta falta de claridad es justamente un requisito indispensable para lograr lo que pretende el gobierno: generar tranquilidad en el sector privado y confianza para reactivar el consumo y la inversión.

Artana decía sobre la falta de confianza: “La gente no está invirtiendo en la Argentina porque hay una crisis de confianza que hace que la gente prefiera mantener su dinero afuera del país”.
La creación del Ministerio de la Producción es otro de los aspectos cuestionados de la propuesta. Creo yo que si bien un Ministerio de la Producción puede resultar de utilidad para lograr un mayor acercamiento con la realidad empresaria y poder brindarle el apoyo que el sector requiera, en la Argentina de hoy, el mismo carece de un apoyo coherente para lograr su eficacia. Es que no resulta muy lógico que se fomente por ejemplo, el desarrollo de determinados sectores industriales, si al mismo tiempo no existe una infraestructura adecuada para que pueda producir, si el tipo de cambio real se torna volátil, si a los problemas de la desaceleración económica se le deben agregar costos adicionales impuestos por el gobierno, esto entre muchos otros aspectos que hacen de la economía argentina, es un ambiente poco amigable para la inversión.
Más allá de los cuestionamientos que puedan tener esta serie de propuestas: ¿Tendrán eficacia en lograr su objetivo?
El escenario más probable es que las medidas, dependiendo de la manera en que sean implementadas, alcancen solamente para atenuar en parte la desaceleración de la economía que en este contexto, a pesar de estas iniciativas de estímulo, difícilmente pueda alcanzar al 4% de crecimiento para el 2009.
El gobierno en la búsqueda de medidas que solucionen el problema por el que atraviesa la Argentina se está olvidando de lo esencial que es trabajar por el retorno de la confianza y la previsibilidad en la economía local.
Hay algo que debe reflexionar el gobierno y que el economista Carlos Melconian, en declaraciones reproducidas por “Infobae”, decía de manera contundente: “La desaceleración que vive el país que está admitida oficialmente no es por el mundo, es por lo local”. El gobierno debe ser consciente que gran parte de los problemas que debe enfrentar los autogenera, y así quizás entienda la importancia de una política económica consistente y orientada en el largo plazo.

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La economía Argentina se frena: ¿Qué se puede hacer?

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La incertidumbre parece ser la política de mayor éxito en el gobierno argentino. Pero esto no viene ahora con la crisis externa. Una situación de extrema tensión en ciertas variables y desajustes en otras, se viene generando desde que Kirchner tomó el poder. Los excesos le explotaron a su mujer presidenta en la cara. La herencia recibida que muchos ya veíamos como inevitable, antes de que los desbalances comenzaran a hacerse palpables. Pueden leer la nota completa a continuación.

La economía Argentina se frena: ¿Qué se puede hacer?
Buenos Aires, Argentina
26 de noviembre de 2008

Los pronósticos de los analistas privados son sombríos para la economía argentina: durante el 2009 la misma experimentará un crecimiento casi nulo el cual incluso podría llegar a ser negativo.
El site argentino “La Nación” reflejó la opinión del ex presidente del Banco Central Javier González Fraga para quien el 2009 cerrará con un crecimiento “cero o negativo” para el país. La visión de González Fraga es compartida por varios economistas del país.
¿Qué se puede hacer al respecto?
La desaceleración económica no es un problema exclusivo de Argentina, sino también es compartido por la mayoría de los países de la región. La implementación de una política fiscal expansiva para evitar que la recesión de las economías desarrolladas afecte severamente al crecimiento de las economías de la región, es la alternativa en la que coincidieron los economistas latinoamericanos que asistieron al seminario regional “El emergente orden financiero global: Una perspectiva regional”, desarrollado en República Dominicana. Las acciones de políticas fiscales expansivas se extienden a lo largo del mundo como la alternativa preferida ante el estrés que está padeciendo el sistema financiero que hace que las políticas monetarias tengan poco impacto en alentar a la actividad económica.
El gobierno argentino reconoce que la economía del país crecerá menos el año próximo, aunque se descarta un crecimiento negativo. El ministro de Economía Carlos Fernández de la Argentina decía: “A diferencia de otros países que ya están enfrentando procesos recesivos, la Argentina no verá en 2009 interrumpido su proceso de crecimiento”, pero reconoció que “Vamos a crecer a tasas posiblemente no tan altas como las de los últimos años”.
Ahora es cuando todos los errores cometidos en el pasado comienzan a jugar en contra del gobierno: distorsiones en los precios relativos, desincentivo a la inversión por turbulencias internas, dudas en la transparencia de los índices de precios, entre otras cuestiones no de menor importancia. En este sentido, el economista Roberto Frenkel, decía en “La Nación”: “El error más importante, el que ha generado las peores consecuencias, fue la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De una manera insólita, a la vista de todo el mundo, se metió una patota en el Indec y empezó a truchar los datos”.
Desde el sector industrial argentino se reclaman medidas urgentes para superar el deterioro de la situación económica. Una mayor devaluación del peso argentino está en la lista de reclamos de los empresarios industriales, aunque no de la UIA como institución. Ello es lo que más se escuchó en la 14º Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA). También figura en dicha lista el generar un contexto de certidumbre acerca de la trayectoria de las políticas económicas. Cuestiones impositivas, de acceso al financiamiento y políticas de promoción, han quedado en un segundo plano dentro de los pedidos de los industriales.
En su exposición en la conferencia de la UIA, la presidente Cristina Fernández de Kirchner realizó varios anuncios. Al igual que Brasil, Argentina quiere impulsar la repatriación de capitales. Además se anunció la creación de un Ministerio de la Producción. Entre los anuncios también se contempla un fuerte apoyo a las pequeñas y medianas empresas con programas de alivio en las cargas tributarias. La línea de los anuncios se concentró en acciones de corto plazo, algo lógico para lograr que la economía no pierda impulso, pero que no termina de despejar la incertidumbre acerca del rumbo económico que adoptará la Argentina a futuro.
¿Alcanzan las medidas anunciadas por el gobierno?
Creo que la Argentina tiene una serie de materias pendientes que inevitablemente deberá atacar si quiere evitar que la crisis afecte significativamente a la economía del país. El economista Roberto Frenkel enunció una frase que significa mucho al respecto: “La fuente de incertidumbre son las propias acciones del Gobierno”.
Más allá de los anuncios y planes que tenga el gobierno argentino, surge ahora más que nunca la necesidad de reencauzar el rumbo de la política económica y de darle mayor previsibilidad y coherencia.
Antes que anuncios coyunturales, Argentina no debe olvidar las urgencias que le representan los problemas de fondo. El deterioro fiscal y la necesidad de mejorar la competitividad de la economía se encuentran dentro de dichas urgencias. También como se mencionara anteriormente, es necesario lograr una mayor transparencia y credibilidad en los indicadores económicos. La reinserción del país en los mercados financieros internacionales no es un tema menor y afecta a la fortaleza macroeconómica. Todo ello también es un elemento necesario para que el sector empresario pueda realizar un diagnóstico adecuado de la realidad y tomar las medidas oportunas del caso.
En relación a la posibilidad de devaluar el peso argentino para recuperar competitividad internacional, esta alternativa fue recomendada en un informe recientemente publicado por el JP Morgan para que el país pueda crecer en el 2009, ya que en caso contrario, su crecimiento sería nulo según las proyecciones de la entidad.
No creo que una devaluación del peso argentino sea la solución para el problema de competitividad de la economía. Es más, quizás representaría un nuevo problema en términos inflacionarios. En este sentido, creo criteriosas las declaraciones del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain quien decía: “Un tipo de cambio competitivo no implica necesariamente una devaluación de la moneda”.
Lascurain en declaraciones a radio “Continental” remarcaba los riesgos de acciones devaluatorias: “Las consecuencias que puede traer una devaluación, de acuerdo a la historia y a la realidad argentina”.

Argentina está invadida por las urgencias y como les comentara anteriormente, se debate entre la necesidad de implementar medidas de fondo, claras y coherentes con el crecimiento de largo plazo, y la tentación de aplicar medidas salvadoras de corto plazo pero con consecuencias negativas no siempre bien evaluadas, en términos del crecimiento y la estabilidad económica.
Por el momento, pareciera ser que la tentación de implementar acciones de impacto en el corto plazo no deja espacio para pensar en una estrategia global. ¿Alcanzarán las medidas? Y si no, ¿Habrá tiempo para corregir el camino?
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo

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