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La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

Buenos Aires, Argentina

23 de marzo de 2009

El gobierno venezolano está en aprietos y debe tomar medidas urgentes, aunque algunas de ellas impliquen, alejarse de su cruzada socialista y hurgar soluciones en los viejos libros de recetas del Fondo Monetario Internacional.

El contexto económico internacional sigue siendo adverso. Ello ha provocado que el gobierno venezolano haya tenido que reducir su estimación del precio de la cesta local de crudo a US$ 40 por barril, desde los US$ 60 por barril fijados en el presupuesto para el 2009. También ha tenido que reducir la producción petrolera prevista a 3,17 millones de barriles por día (bpd), desde los 3,7 millones de bdp previamente estimados. Con semejante reducción en las proyecciones de la principal fuente de ingresos fiscales, el gobierno venezolano no tuvo otra alternativa que lanzar una serie de medidas para ajustarse a la nueva realidad económica.

De nuevo debo repetir que esta crisis financiera internacional es histórica no solamente por su magnitud, sino también por la multiplicidad de situaciones impensadas que se están sucediendo. Los postulados que promulgan las economías desarrolladas, se han derrumbado como un castillo de naipes, y sus economías se muestran más flexibles y tolerantes. En el otro extremo, parece que la indisciplina de la política económica venezolana, deberá desaparecer al menos por un tiempo. Así, países y políticas económicas extremas se están acercando como consecuencia de la crisis.

El sábado pasado, el presidente venezolano, Hugo Chávez comenzó con el anuncio de medidas anticrisis y la pregunta que más de un analista se habrá hecho es ¿De qué libro de “política económica socialista”, salieron? Muchas de ellas son ideas típicas de cualquier funcionario del FMI.

Obviamente, Chávez niega el haberse apartado de su política económica socialista diciendo: “Estas son unas medidas anticrisis en consonancia con nuestro espíritu socialista para salvaguardar en primer lugar lo social, al pueblo, a los trabajadores”.

Antes de darse a conocer las medidas de Chávez (aunque algunas de ellas ya se anticipaban), Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito y con gran experiencia en el sector bancario, opinaba que: “Serán medidas fondomonetaristas, pero puestas con hipocresía, hará medidas duras y las pondrá con nombres patriotas”. Mendoza criticaba el accionar del gobierno agregando: “Lo que han hecho es despilfarrar el dinero. En lugar de aumentar el IVA y el Impuesto a las Transacciones Financieras, elimine las ayudas al exterior. Elimine las compras de armas, los enormes barcos a España y armas a Rusia y China”.

Mendoza no se equivocó, y varias de las medidas anunciadas son de las recomendadas por el FMI. Así es que la crisis ha obligado a Chávez a ajustarse el cinturón y a reducir el presupuesto del presente año en un 6,7%, aunque dicho recorte se producirá principalmente a través de la reducción de los salarios de altos funcionarios y la eliminación de gastos innecesarios. La medida es sin dudas, muy positiva en un contexto en donde se reducen los ingresos fiscales del gobierno venezolano.

Esta reducción del gasto fiscal no es proporcional a la reducción esperada de los ingresos, lo cual obliga a Venezuela a incrementar su endeudamiento interno en alrededor de US$ 10.000 millones (que sería en 2009 de US$ 15.813 millones), lo que puede provocar un efecto desplazamiento del crédito al sector privado (para consumo e inversión), que sin dudas afectará negativamente a la economía venezolana.

Otra de las medidas anunciadas apuntó al salario mínimo, el que incrementará en un 20% durante el presente año, aumento que será realizado en dos tramos. El primer aumento del 10% será en el mes de mayo y el restante en setiembre. Esta medida tendría un impacto fiscal estimado de US$ 1.584 millones. Lo que aparece como una medida tendiente a mejorar, tanto de manera relativa como absoluta, la situación de los segmentos más pobres de la población, pierde peso cuando se observa que la tasa de inflación esperada por la mayor parte de los analistas venezolanos para este año, supera al 25%. En 2008, el incremento del salario mínimo apenas compensó la pérdida de poder adquisitivo del salario provocada por la elevada tasa de inflación.

Para compensar la caída en los ingresos fiscales, Chávez anunció un incremento en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), de tres puntos porcentuales, que si bien es positivo desde el punto de vista de las cuentas fiscales, incrementará la tasa de inflación minorista del presente año.

Chávez aclaró que entre las medidas contempladas, no se considera devaluar la moneda ni incrementar el precio de la gasolina. Si bien este anuncio ha llevado tranquilidad al pueblo venezolano no dejan de ser una noticia negativa (sobre todo la primera), considerando las tensiones que enfrenta la economía.

El tema de la devaluación del bolívar fuerte, es un tema que se viene discutiendo desde hace ya unos cuantos meses. Si bien la devaluación del tipo de cambio oficial implica riesgos inflacionarios, el mismo se encuentra cada vez más lejos de su valor de equilibrio (ello, producto principalmente del alto nivel inflacionario de la economía), aumentando las tensiones y haciendo necesario cada vez más dólares para cerrar el desequilibrio externo que se genera con esta situación.

¿Le alcanzarán estas medidas a Chávez para hacerle frente a la actual crisis? Seguramente no. Y probablemente, algunas de estas medidas provocarán efectos secundarios indeseados para la misma.

La economía venezolana está sometida a múltiples y fuertes tensiones. Seguramente a lo largo de este año, asistiremos a una sucesión de medidas económicas del gobierno venezolano para evitar que la crisis siga agravando la situación de la economía. La devaluación del bolívar fuerte está cada vez más cerca aunque Chávez lo resista. ¿Sufrirá Venezuela una fuerte estanflación?

Nos encontraremos nuevamente el próximo miércoles,
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Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Buenos Aires, Argentina

7 de marzo de 2008

El contexto económico ampliamente negativo lo exigía y tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Inglaterra (BOE), cumplieron. Termina una semana en donde estas entidades monetarias realizaron recortes históricos en sus tasas de interés de referencia.

Ambas entidades recortaron en 50 puntos básicos la tasa de interés de referencia. El BCE la llevó a 1,5%, mientras que el BOE la ubicó en tan sólo el 0,5%, complementando dicha acción con la adopción de un mecanismo monetario denominado “alivio cuantitativo” por 75.000 millones de libras esterlinas con los que comprará bonos gubernamentales y acciones de compañías en un intento por impulsar el crédito bancario.

Pero el BCE no se conformó con ello, sino que además reconoció que no descarta nuevos recortes a futuro, aunque no los crea convenientes en términos de los incentivos distorsivos que podrían generar.

También en la semana que finaliza, continuaron las correcciones en las proyecciones de crecimiento hacia abajo. Los economistas del BCE ahora prevén que la economía de la eurozona puede llegar a observar una contracción del 3,2% y no se descarta una caída del PBI de la eurozona también en 2010, al tiempo que consideran latentes los riesgos de deflación para el presente año.

La profundidad de la crisis quedó marcada en el último trimestre del 2008, en donde la eurozona registró una contracción del 1,5% en su PBI en relación al mismo trimestre del año anterior.

La situación lo requería y es por ello que el BCE y el BOE continuaron con el ciclo de recortes. Pero no debemos ser ingenuos y esperar que estos recortes en las tasas de interés de los principales Bancos Centrales de Europa, tengan un impacto positivo en sus economías. Como he venido comentando, los canales de transmisión de la política monetaria se encuentran muy debilitados (la acción del BOE de otorgar créditos directos así lo demuestra). El único efecto que se logra con dichos recortes es reducir la probabilidad de tensiones en el mercado monetario.

El impacto de las acciones de política monetaria sobre la economía real se producirán recién hacia principios del 2010 (difícilmente lo puedan hacer antes).

¿Se puede pensar que hacia la segunda mitad del 2009 las tasas de interés de referencia tanto en la eurozona, como en Inglaterra y, lógicamente, en EE.UU. y Japón, puedan coincidir en territorio neutral? Parece difícil pensando principalmente en el BCE, pero ahora sí es una posibilidad a considerar.

Y si el BCE continúa recortando las tasas de interés ¿Se lo puede interpretar como una señal de indisciplina en el control inflacionario alejándose de dicho objetivo en búsqueda de apuntalar a la economía? Probablemente ésa no sería la señal que habría que hacer ya que el BCE ha dado muestras claras de llegar incluso a excederse en la política monetaria restrictiva con el objetivo de controlar la inflación. La interpretación correcta sería que el BCE estaría dando una clara señal de que la crisis es más grave de lo que suponen incluso los más pesimistas.

Más allá de las especulaciones acerca de la posibilidad de nuevos recortes en las tasas de interés, y considerando que las mismas tendrán un impacto de poca significación en las economías, resulta necesario considerar si estas decisiones de política monetaria implican algún tipo de riesgos.

En el corto plazo, estos recortes en las tasas de interés, no revisten riesgo alguno tanto para la economía británica como para la eurozona. Pero generan riesgos ante la posibilidad de no realizar convenientemente en tiempo, la reversión del ciclo descendente de tasas.

Probablemente estos riesgos deban preocupar más al BOE que al BCE ya que este último ha realizado los recortes en la tasa de interés contra su voluntad con lo cual, al menor signo de recuperación de la economía de la eurozona, dará por finalizado el ciclo de recortes e iniciará inmediatamente el ciclo creciente de tasas.

El BOE por su parte, que debe estimular a una economía más golpeada que aquella de la eurozona y con un sistema bancario en problemas más graves, probablemente demore más de la cuenta en revertir la política de tasas, estimulando de este modo las presiones inflacionarias y la generación de burbujas especulativas en el precio de los activos financieros.

Los recortes de tasas de interés no solucionan los problemas de las economías e incrementan los riesgos a futuro. Los Bancos Centrales deberían haber trabajado de un modo más activo y directo en la recomposición del crédito al sector privado.

Mientras tanto, las economías continúan deteriorándose sin encontrar aún un piso a la crisis. Y cuando cada vez la salida se encuentra más lejana, nos debemos hacer la siguiente pregunta ¿Están los Bancos Centrales sembrando el germen de la próxima crisis? Esta pregunta es no menor si recordamos que la presente crisis fue precedida por un ciclo de bajas tasas de interés, originada en la política monetaria estadounidense que buscaba sacar a la economía de una situación recesiva mucho menos grave que la presente.

La política monetaria en Latinoamérica ¿Ayuda a atenuar la crisis o genera nuevos problemas?

La política monetaria en Latinoamérica ¿Ayuda a atenuar la crisis o genera nuevos problemas?

Buenos Aires, Argentina

2 de marzo de 2009

Hasta el estallido de la crisis la política monetaria ocupaba un rol central en el control de la dinámica tanto de la inflación como del crecimiento económico. Las políticas monetarias de metas de inflación se habían expandido con gran éxito y cada vez más países la adoptaban.

En Latinoamérica, la mayoría de los Bancos Centrales aplican una política monetaria de metas de inflación, en donde el Banco Central de Chile ha sido precursor. También aplican este tipo de política monetaria Brasil, México, Perú y Colombia, entre las principales economías de la región. Argentina, que es otra de las principales economías de la región, aplica una política monetaria basada en agregados monetarios como meta intermedia, justificada en la debilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que no permite otro tipo de estrategia.

La política monetaria de metas de inflación, que consiste, a grandes rasgos, en anunciar un nivel objetivo de inflación el cual buscará ser alcanzado por la autoridad monetaria, ha sido de gran utilidad en Latinoamérica para restaurar la credibilidad en los banqueros centrales. La historia de la región de altos niveles inflacionarios con no pocos episodios hiperinflacionarios ha generado la necesidad de reconstruir credibilidad.

Sin embargo, la crisis ha generado un fenómeno inesperado para los banqueros centrales no solamente en los países desarrollados, sino también en Latinoamérica: la incidencia de la política monetaria para controlar la dinámica inflacionaria y reducir el impacto de la crisis ha sido mínima. Este fenómeno se ha observado tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo en general y en las economías latinoamericanas en particular.

La explicación de la poca incidencia de la política monetaria en el control de la inflación y en el estímulo económico se encuentra en la magnitud de los shocks externos que afectaron a las economías. Así por ejemplo, los banqueros centrales poco pudieron hacer para frenar la aceleración inflacionaria frente al alza de los precios internacionales de la energía y los commodities agrícolas por lo que en medio de la crisis, las economías experimentaron niveles de inflación no vistos desde hacía varios años.

Hacia finales del 2008, con la economía global cayendo en una profunda desaceleración, las presiones inflacionarias cedieron fuertemente y, sin que los banqueros centrales hicieran mucho al respecto, la tasa de inflación comenzó a bajar fuertemente hasta reacomodarse en niveles por debajo de la precrisis en muchos casos. El escenario actual muestra a varias economías desarrolladas con riesgo de deflación.

Durante la mayor parte del 2008 la incidencia de factores externos sobre las economías latinoamericanas hizo que la tasa de inflación se comportara al alza a pesar de la política monetaria restrictiva llevada adelante por las economías de la región que aplican metas de inflación.

Pero del mismo modo como las presiones inflacionarias externas impulsaron al alza a la tasa de inflación, la incidencia del factor externo a partir del cuarto trimestre de 2008 influyó significativamente en la desaceleración de la dinámica inflacionaria lo cual les permitió a los banqueros centrales latinoamericanos iniciar el ciclo de recortes de tasas de interés para apuntalar a las economías afectadas por la crisis financiera internacional.

Esta política monetaria más laxa no está logrando hasta el momento los resultados esperados dado el debilitamiento observado en los canales de transmisión de la política monetaria. Sin embargo, esta no es la única preocupación vinculada a la dinámica de la política monetaria en los países latinoamericanos. El ciclo de recortes de tasas está reduciendo el diferencial de tasas existente con las principales economías mundiales, lo cual está afectando el tipo de cambio, aumentando el riesgo inflacionario.

Así por caso, en su última reunión de política monetaria, el Banco Central de Chile realizó un recorte de 250 puntos básicos en su tasa de interés, la cual ubicó en 4,75%, y no se descartan nuevos recortes. El Banco Central de Brasil por su parte, recortó la tasa Selic en 100 puntos básicos en su última reunión. En el caso del Banxico, la tasa de interés de referencia sufrió un recorte de un cuarto de punto, ubicándose en 7,5% aunque los recortes continuarán dada la debilidad observada en la economía mexicana. El Banco de Reserva de Perú, redujo sorpresivamente su tasa de interés a 6,25% en febrero (25 puntos básicos), mientras que el Banco Central de Colombia recortó el viernes pasado su tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos llevándola al 8%.

Si observamos la evolución del tipo de cambio en los países latinoamericanos, encontramos que desde setiembre de 2008 en todos los casos, han sufrido una depreciación respecto a la moneda norteamericana, aunque en algunos de ellos, dicha depreciación ha sido muy pronunciada. Tal es el caso de México, Brasil y Colombia. En el caso de México, el dólar pasó de cotizar a $ 10,28 al principio de setiembre a $ 15,09 hacia fines de febrero del 2009. En Brasil el dólar pasó de cotizar a R$ 1,632 a R$ 2,313, mientras que en Colombia, el tipo de cambio pasó de $ 1.934,24 a 2.544,53 en el mismo período.

El debilitamiento observado en los tipos de cambio no ha sido de utilidad para generar una mejora en las economías vía el sector externo y para colmo implica un riesgo inflacionario por el traslado del debilitamiento de la moneda local hacia precios internos. Además, refuerza el desincentivo para los capitales extranjeros pudiendo profundizar la salida de los mismos de los países de la región, debilitando aún más los tipos de cambio.

¿Qué deben hacer los banqueros centrales latinoamericanos ante la ineficacia observada en sus políticas monetarias y los mayores riesgos de inestabilidad que las mismas generan? La ineficacia observada en el último tiempo en la política monetaria hace necesaria la existencia de un replanteamiento de las acciones de política monetaria que se están llevando adelante. Probablemente la continuidad de los recortes en la tasa de interés de referencia de los países de la región no sea la solución para evitar la continua desaceleración en el crecimiento. Quizás sea más conveniente que los banqueros centrales trabajen en otro tipo de mecanismos que faciliten la generación de crédito en las economías para apuntalar de esta manera a una demanda interna que aparece debilitada.

¿Existe riesgo de estallido inflacionario en las economías de la región producto del debilitamiento cambiario? La debilidad de la economía global y de las economías de la región, hace improbable que se produzca un fuerte efecto traslado hacia precios internos del debilitamiento cambiario. Sin embargo, los tipos de cambio excesivamente débiles implicarán un mayor nivel de inflación a futuro (especialmente en cuanto la economía global comience a recuperarse), que obligará a los Bancos Centrales a una política monetaria más estricta.

Si bien el riesgo inflacionario existe en el mediano plazo, en el corto plazo, algunas economías podrían enfrentar el riesgo de deflación. En los últimos meses, se ha registrado deflación mensual en las economías de Chile, Brasil y Perú. En México, desde la Secretaría de Economía se espera que la economía caiga en deflación. ¿Entonces el riesgo deflacionario de corto plazo hace que resulte conveniente continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia? No necesariamente. El problema pasa por el debilitamiento tanto de la demanda externa como interna de las economías de la región. La política monetaria no se ha mostrado eficaz en recuperar a ninguna de ellas. Por lo tanto, no existe seguridad de que nuevos recortes en las tasas de interés de referencia eviten el riesgo de deflación.

Los banqueros centrales latinoamericanos ingresan nuevamente a un escenario complejo en el cual sus acciones de política no logran el impacto deseado y amenazan con producir efectos indeseados. ¿Será el momento de un profundo replanteo en las mismas?

Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Buenos Aires, Argentina

28 de febrero de 2009

Viernes negro para la economía norteamericana. Viernes negro para los mercados mundiales. Panorama negro sin una luz siquiera a la distancia. Incertidumbre en los mercados: ganancia para el dólar en relación al euro.

Se confirmó el dato del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense del último trimestre del año. No fue sorpresa que el mismo se haya contraído, pero sí que lo haya hecho en la magnitud en que lo hizo. La contracción del PBI de la economía estadounidense no fue del 3,8% como se había estimado en un principio sino del 6,2% ¿Puede haber tanta diferencia entre el cálculo preliminar y el definitivo? Para los que sospechan de todo, quizás especulen con la posibilidad de que se haya sesgado hacia abajo la estimación para darle tiempo al gobierno de Obama de asumir y lanzar los planes de estímulo económico y saneamiento del sistema financiero de modo tal que cuando se conociera el dato definitivo, no repercutiera duramente en el humor de los mercados. Para el resto, las estadísticas estadounidenses son confiables, no como la de algunos países del subdesarrollo.

Pero volviendo a la salud de la economía estadounidense, evidentemente la misma no se encuentra en su mejor forma. El panorama aparece más oscuro al considerarse la frágil salud de su sistema bancario.

¿Qué utilidad tiene el plan de saneamiento del sistema bancario si el Tesoro de los EE.UU. debe salir de urgencia a salvar a una de las principales entidades del sistema financiero de manera directa?

Con la nueva intervención, el Tesoro estadounidense se quedará con el 36% de las acciones del Citigroup (NYSE:C). Con ello, se pretende apuntalar la frágil base de capital de la entidad. El valor de las acciones de la entidad sintieron el golpe y cayeron significativamente, una mala noticia para los tenedores de dichos papeles. También sintió el golpe la bolsa de valores norteamericana en donde el índice S&P500 alcanzó su mínimo de los últimos doce años.

Evidentemente algunas de las entidades del sistema bancario estadounidense no resisten esperar hasta la plena implementación del plan de saneamiento del sistema bancario aprobado recientemente.

Preocupa la situación del sistema bancario estadounidense por dos motivos que ya he comentado anteriormente en otros artículos: la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios de crisis en el sistema bancario que profundizarían la recesión económica, y la incapacidad que el mismo exhibe en este contexto para reactivar la rueda crediticia necesaria para la recuperación económica. Pero la continua inestabilidad del sistema financiero genera una preocupación adicional y es el riesgo de que se produzca una corrida bancaria, posibilidad no muy considerada pero latente y cada vez con mayor probabilidad de ocurrencia.

En otra de las novedades negativas dadas a conocer en el día de ayer, Fannie Mae (NYSE: FNM), anunció que perdió US$ 58.707 millones en 2008, (en 2007 había perdido US$ 2.050 millones), a pesar del incremento del 55% en sus ingresos netos. El gigante hipotecario le solicitó al Gobierno US$ 15.200 millones para hacer frente a su difícil situación financiera. La entidad posee actualmente un pasivo que supera a su activo. ¿Se puede confiar que esta entidad pueda generar en el corto plazo, créditos hipotecarios para recuperar al sector inmobiliario?

¿Y qué ha ocurrido del otro lado del Atlántico? También abundaron las malas noticias en las últimas horas. Finlandia y Dinamarca entraron oficialmente en recesión, alza del desempleo en el grupo de países que conforman la Unión Europea (que se ubica en el 7,6% de la PEA) y en la Eurozona (8,2% de la PEA), caída de la tasa de inflación tanto en la UE (-0,6% en enero), como en la Eurozona (-0,8% en enero) con un mayor riesgo de deflación y problemas en Europa del Este que obligó a la realización de un salvataje bancario en el que intervinieron conjuntamente el Banco Mundial, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.

En relación a esto último, la situación del sistema bancario en las economías de Europa oriental preocupa especialmente a algunas economías de la Europa occidental dado que la mayoría de las entidades bancarias de Europa del este se encuentran en manos de entidades de Europa de occidente (principalmente de entidades austríacas, italianas y suizas).

Ciertamente la crisis está descubriendo la fragilidad de las economías desarrolladas y el nivel desmedido de exposición a ciertos riesgos de los sistemas financieros. Ya a más de un año y medio de estallada la crisis, es difícil determinar la magnitud de la misma. A cada instante se hace más comparable por sus costos a la crisis del 30´ y ya no debería sorprender que la supere en varios aspectos.

¿Qué nuevos episodios nos sorprenderán la próxima semana? Difícil imaginar como también es difícil imaginar que de una vez por todas, los líderes de las principales economías decidan unirse para coordinar sus políticas económicas. También el sector privado debe hacer su parte y comprometerse con la recuperación económica. El “sálvese quien pueda” ya demostró no funcionar ¿Se habrá aprendido la lección?

¿Puede el deterioro de la economía llevar al euro a la paridad con el dólar?

¿Puede el deterioro de la economía de la eurozona llevar al euro a la paridad con el dólar?

Buenos Aires, Argentina

27 de febrero de 2009

Un hecho ocurrido en Argentina durante el 2008 y que realmente me llamó poderosamente la atención cuando se produjeron los temores sobre la salud de la economía local invadió a los argentinos. Tradicionalmente, cuando la incertidumbre se apoderaba del contexto económico argentino, los ahorristas se volcaban masivamente a la compra de dólares ya que la moneda norteamericana ha sido tradicionalmente uno de los pocos refugios capaces de proteger la riqueza de la población. En el nuevo episodio de incertidumbre, los argentinos recurrieron nuevamente a una divisa extranjera para proteger sus ahorros, sólo que la divisa elegida no fue el dólar sino el euro.

Debo aclarar que este episodio que se observó claramente en Argentina, no se volvió a repetir en los subsiguientes momentos turbulentos del año, y difícilmente vuelva a repetirse al menos en el corto y mediano plazo.

Una de las enseñanzas que nos está entregando la crisis financiera internacional sin dudas es que la economía de la eurozona nos ha engañado haciéndonos pensar que la misma tenía una mayor fortaleza que la que realmente posee.

Seguramente muchos se preguntarán a qué me estoy refiriendo cuando hablo acerca del engaño causado por la economía de la zona del euro. Es que apenas estallada la crisis, muchos creían que estábamos frente al fin del liderazgo mundial de la economía estadounidense y con ella frente al final del predominio del dólar como la moneda líder. Ante el vacío que produciría la caída de los EE.UU. como líder mundial, la zona del euro, que insinuaba una cierta consolidación luego de casi una década funcionando como tal, prometía tomar dicho liderazgo.

En dicho contexto, el euro emergía como la nueva divisa fuerte capaz de desafiar el liderazgo del dólar. Así, como muchos recordarán, el euro rozó los US$ 1,6 hacia el mes de abril de 2008 y se mantuvo cercano a dicho valor hasta que a finales del mes de julio comenzó su caída, con intentos de recuperación de por medio, hasta alcanzar los US$ 1,27 actuales.

Pero la zona del euro no solamente estaba implicada con los activos tóxicos que produjeron la crisis subprime en los EE.UU. y que infectó su sistema financiero, sino también se ha visto afectada por la caída en la actividad económica de aquel país demostrando el alto nivel de dependencia hacia la economía estadounidense y la poca capacidad que posee la demanda interna de los países de la eurozona para compensar el debilitamiento externo.

Tal es la debilidad demostrada por la economía de la eurozona que en los últimos tiempos se ha dudado incluso sobre la sostenibilidad tanto del bloque económico como tal (debido a las consecuencias negativas que en este tipo de situaciones sufren algunas de sus economías integrantes, dada la rigidez de acción que dicha pertenencia implica), e incluso la sostenibilidad del euro.

Lo cierto es que luego de haber perdido más del 20% de su valor máximo, existe un gran debate acerca de la evolución de la relación entre el euro y el dólar. En relación a este tema existen dos elementos que hacen probable la continuidad del debilitamiento de la moneda de la eurozona en relación al dólar y que son la continuidad del contexto de incertidumbre mundial y las perspectivas de un mayor deterioro en las condiciones económicas de la eurozona.

En relación al primer factor, existe una alta probabilidad de que el contexto de incertidumbre se mantenga durante gran parte del presente año. No solamente se ha complicado el panorama para la recuperación de la economía estadounidense y mucho más para la eurozona, sino aún no ha quedado atrás la posibilidad de ocurrencia de nuevos episodios de crisis en los sistemas bancarios. Este contexto de fragilidad no hace probable pensar en una recuperación sostenible del valor del euro.

En lo que a la situación de la economía de la eurozona se refiere, las variables macroeconómicas muestran un continuo deterioro. Ello ha provocado que la confianza económica en la eurozona siga cayendo en picada y su indicador se ubique ya en los 65,4 puntos, su menor nivel desde que el mismo comenzó a ser medido en 1985.

Las economías de la región han experimentado durante el cuarto trimestre de 2008 una fuerte contracción de su producto, pero las perspectivas son aún peores para el 2009. La mayoría de las proyecciones anticipan una contracción del PBI para la eurozona que podría superar el 2%.

La debilidad de la demanda externa ha sido uno de los factores determinantes de la contracción de la economía de la eurozona. Esta debilidad del frente externo se ve reflejada en la cuenta corriente de la región que perdió su posición superavitaria y en 2008 cerró con un déficit del 0,7% en términos del PBI.

Pero no solamente las economías de la eurozona se ven afectadas por su debilidad macroeconómica, también se encuentran amenazadas por la situación por la que atraviesan las economías de Europa del este que puede incidir fuertemente en la región. En Austria, Hungría y Rumania, la situación fiscal y el estado de salud del sistema bancario son frágiles. Desde las principales economías de la eurozona, se ha garantizado la ayuda para evitar una situación de crisis. No es que Alemania y Francia sean países tan solidarios que en estos tiempos piensen en ayudar a las economías más débiles solamente por caridad, sino un posible colapso de las mismas puede implicar un impacto negativo que ahondaría la situación recesiva de las economías de la eurozona con las que existen estrechas vinculaciones (principalmente por el sector financiero).

En este contexto negativo, la esperanza para el euro proviene de lo que pueda hacer EEUU. La economía norteamericana tiene mejores perspectivas de recuperación que la economía de la eurozona, pero ello puede influir favorablemente para la recuperación del euro dado que aumenta las perspectivas de recuperación de la economía de la eurozona dada la dependencia de la misma de la fortaleza económica estadounidense. De todos modos, las dificultades por las que atraviesa la economía estadounidense a pesar de los múltiples planes lanzados, hacen difícil estimar en cuánto tiempo y con que magnitud podrá recuperarse la misma. Por otra parte, la recuperación de la economía estadounidense puede no beneficiar al euro ya que podría implicar un brusco cambio de la dirección de la política monetaria con el objetivo de evitar la generación de una nueva burbuja especulativa y que se generen presiones inflacionarias desmedidas, lo cual alentaría el fortalecimiento del dólar.

En este contexto negativo para el euro ¿Hasta dónde puede caer la divisa de la eurozona?

Si bien el euro ha perdido significativamente valor desde sus máximos, no pocos analistas consideran que aún puede seguir desvalorizándose frente a la moneda estadounidense. La visión más extrema la propuso un artículo publicado en el site argentino “Infobae” que planteaba la posibilidad de que el euro vuelva a la paridad con el dólar. En relación a ello, el site argentino reflejó las declaraciones de John Mauldin, presidente de Millennium Wave Advisors, para quien el colapso de Europa del Este tendrá un impacto demoledor sobre la banca europea. Según Mauldin: “Europa está mucho más en riesgo que los Estados Unidos ante la ausencia de capacidad financiera de muchos países para nacionalizar algunos bancos, cuyos balances superan con creces sus respectivos PBI”.

A pesar de las malas perspectivas que tiene el euro, es difícil que pueda quebrar la barrera de los US$ 1,20. Este valor actuará probablemente como una barrera de contención para la divisa europea. ¿Y si quiebra el euro los US$ 1,20? Entonces sí podrá acercarse peligrosamente a la paridad con el dólar. Para que estas especulaciones tengan posibilidades de concretarse, la primera mitad de este año será crucial. Más allá de dicho período, estas posibilidades se irán diluyendo.

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

Buenos Aires, Argentina

26 de febrero de 2009

La crisis estadounidense ha provocado un efecto dominó en la economía de México que no logra revertir la tendencia descendente de su actividad. Por si fueran pocos los problemas que debe enfrentar la economía mexicana, los mismos se potencian entre sí agravando la situación.

El desempleo en México continúa en aumento y ya alcanza su nivel más elevado de los últimos ocho años. La tasa de desocupación asciende ahora al 4,84% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica que 2.260.000 personas no cuentan con un trabajo formal (415.800 más que hace un año atrás).

Las perspectivas para el mercado laboral en México no son para nada positivas por la confluencia de múltiples factores. La crisis que está sufriendo la economía estadounidense junto al endurecimiento de las políticas migratorias de aquel país, están generando que gran cantidad de mexicanos retornen al país pasando a engrosar el número de desempleados. Otro fenómeno que está afectando al mercado laboral mexicano es el incremento de la población en edad laboral.

Con el mayor nivel de desempleo y el mayor riesgo de perder el trabajo para quienes lo poseen, el consumo de las familias se ha retrotraído sensiblemente, mucho más en los bienes durables. También las empresas han limitado sus proyectos de inversión.

La peor situación que enfrentan tanto las familias como las empresas ha impactado en la calidad de la cartera crediticia de las entidades bancarias. El índice de morosidad de la cartera de crédito de los bancos en México ascendió al 3,36% en el mes de enero (en diciembre de 2008 ascendía a 3,21%). El segmento de crédito de consumo experimentó un incremento en la morosidad alcanzando el 8,31% de la cartera total.

El contexto externo ha afectado el estado de las empresas mexicanas. La fuerte caída observada en las exportaciones implicó una caída brusca de los ingresos de las empresas que no pueden soportar con facilidad.

Las cuentas externas se han visto sensiblemente afectadas por la crisis. Al deterioro de la balanza comercial y la de servicios no factoriales se le sumó la caída en el volumen de remesas. En 2008, México experimentó una caída en las remesas del 3,8% en relación al volumen recibido en 2007, al totalizar US$ 25.145 millones. Las perspectivas para el presente año anticipan la continuidad de la reducción en el volumen de las mismas.

Así es que México sufrió en 2008 un incremento en el déficit externo. El déficit de cuenta corriente alcanzó al 1,4% del PBI al acumular un rojo de US$ 15.527 millones.

El dato positivo en lo que a las cuentas externas se refiere lo aporta la reducción del 11,7% en el déficit comercial del mes de enero en relación al mismo mes del 2008. La reducción en el déficit comercial responde a una caída en el volumen de comercio externo de México. Las exportaciones se redujeron en un 31,5%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 30%.

El incremento del déficit de cuenta corriente sumado a la política monetaria expansiva, afecta al mercado cambiario provocando la depreciación de la moneda mexicana. Es así que desde el mes de agosto de 2008, el peso mexicano ha perdido un tercio de su valor. Hacia finales del mes de agosto de 2008 el dólar en México cotizaba a $ 10,28. Actualmente lo hace a $ 14,93 y en el mercado se especula con la continuidad de la depreciación cambiaria.

Ante el continuo y riesgoso debilitamiento del tipo de cambio, el Banco de México ha salido a intervenir en el mercado de divisas con el objeto de apuntalar el valor del peso mexicano. Ello le ha representado pérdidas significativas de reservas internacionales. Las reservas internacionales del Banco de México han descendido a US$ 80.933 y en lo que va del año, las mismas registraron una baja de US$ 4.508 millones.

El debilitamiento del peso mexicano no solamente ha provocado la necesidad de intervención del Banxico y la consecuente caída en el nivel de reservas internacionales. También ha incrementado el riesgo inflacionario.

Si bien la tasa de inflación minorista está registrando un descenso, no está ocurriendo lo mismo con la inflación núcleo. Mientras la inflación minorista se desaceleró al 6,25% durante la primera mitad de febrero, la tasa de inflación subyacente se aceleró alcanzando el 5,81% interanual, frente al nivel previo de 5,76%, siendo este nivel el mayor alcanzado en más de siete años (y lógicamente, por encima de la meta del Banco de México ubicada en el 3%).

Según la opinión recogida por Reuters de Luis Flores, analista del Grupo Financiero Ixe: “El tipo de cambio sigue siendo el determinante más relevante para la inflación local y, en consecuencia, para la política monetaria”.

El riesgo inflacionario conjuntamente con el debilitamiento cambiario serán factores que limitarán a la política monetaria.

Un informe del Grupo Financiero Ixe decía acerca de las expectativas sobre la evolución de la política monetaria: “Esperamos que el Banco de México siga recortando tasas hacia 6,50% para finales de 2009, pero su enfoque podría tornarse más prudente y dependiente de la volatilidad en el peso/dólar”, dijo Ixe en un reporte por separado. Actualmente la tasa de interés de referencia se encuentra en el 7,5%, luego del recorte realizado por el Banxico el pasado viernes. En el comunicado en donde se informaba de dicho recorte de tasas Banxico advertía acerca de los riesgos inflacionarios producto de la volatilidad cambiaria.

No quedan dudas de que la economía mexicana se encuentra inmersa en un círculo vicioso del cual no le será fácil salir. Probablemente el gobierno de México deberá ampliar su plan de estímulo económico para evitar que se siga profundizando el deterioro en la economía.

La recuperación de la economía cada vez está más supeditada a la capacidad de recuperación que pueda experimentar la economía estadounidense. Es por este motivo que se puede esperar que el sector productor de bienes transables será uno de los primeros sectores que logrará la recuperación cuando ésta se produzca (seguramente no antes de fin del 2009). Habrá que seguir de cerca a las empresas productoras de bienes transables para identificar aquellas con mayor potencialidad de recuperación y expansión.

¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

¿Puede Argentina controlar una flotación administrada del tipo de cambio sin mayores riesgos?

Buenos Aires, Argentina

23 de febrero de 2009

El cierre de la semana pasada no le ha traído buenas noticias a la Argentina. Al dato relativo a la fuerte caída en el superávit fiscal primario en el mes de enero (que registró una baja del 41% en relación al mismo mes del 2008) y a la fuerte caída estimada en la producción industrial (de entre el 9% y el 10%), se le sumó la decisión de la calificadora de riesgo Morgan Stanley que pasó a la Argentina de considerarla economía emergente a economía de frontera.

No debe sorprender que la economía argentina esté sufriendo una fuerte desaceleración en su crecimiento y un significativo deterioro tanto en su resultado fiscal como externo. Lo que sí sorprende es que dicho deterioro se ha producido con mayor antelación a la que se suponía.

La economía argentina se encuentra sufriendo mayores tensiones que se incrementan día a día, para las que no parecen ser suficientes pequeñas correcciones en la política económica. Ante los obstáculos que están apareciendo, el gobierno argentino está respondiendo con medidas puntuales que brindan una solución en lo inmediato pero que requieren la complementación de acciones consistentes de largo plazo.

Así, como comentáramos en un artículo anterior, el canje de la deuda (de la cual se está realizando actualmente el tramo internacional), ha sido una buena medida para descomprimir el programa financiero de este año y también del año entrante.

Según publicaba el site argentino “La Nación”, desde el gobierno argentino, también se estaría permitiendo que el dólar ascienda con el objetivo de llevarlo hacia finales de año a un nivel cercano a los $ 4,00. De este modo, el gobierno mejoraría su recaudación fiscal y evitaría un deterioro más profundo en sus cuentas externas.

En la jornada del viernes 21 de febrero, la cotización de la divisa norteamericana cerró en $ 3,55 para la punta vendedora minorista, esto es, cuatro centavos por encima del cierre de la semana previa. En lo que va del año, el valor del dólar en Argentina experimentó un incremento del 2,5% (un incremento de casi 10 centavos).

La intención del gobierno de que la cotización del dólar aumente gradualmente queda evidenciado en el incremento mencionado que experimentara la divisa norteamericana en tan poco tiempo, incremento permitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que cuenta con reservas suficientes para mantener estable la cotización del dólar si lo desea.

Si bien en otro momento esta dinámica del dólar hubiera sido evitada por el BCRA, la autoridad monetaria se siente cómoda con la evolución que el mismo ha observado. Es que para el BCRA que el dólar siga al alza en el contexto económico actual no representa mayores riesgos en materia inflacionaria. Es que el ‘efecto traspaso’ de la devaluación del peso argentino a precios internos es mínima dado lo deprimido de la demanda interna y externa.

Pero la devaluación previsible del peso argentino puede traer riesgos por el accionar de los especuladores que buscarán sacar ventaja de esta posibilidad. Por otra parte, ante una mayor seguridad de que el objetivo del gobierno es llevar al dólar a un nivel cercano a los $ 4 incrementará seguramente la demanda de particulares quienes ven en la moneda norteamericana un buen seguro en estos momentos de incertidumbre. Vale recordar que los particulares habían incrementado sensiblemente su demanda de dólares en los momentos más turbulentos para la economía argentina durante el 2008 incluso a pesar de la pérdida de riqueza que ello representaba ante un tipo de cambio que se había comportado hacia la baja y convivía con una tasa de inflación superior al 30%.

De todos modos, el riesgo de una corrida cambiaria en la Argentina está acotado dado el poder de fuego del BCRA que actuaría en primer lugar echando mano a sus reservas y, en caso de ser necesario, actuaría limitando la demanda de dólares a través de la modificación de la normativa cambiaria.

Probablemente no haya que esperar que la devaluación administrada del tipo de cambio implique en el contexto actual grandes beneficios, ya que los mismos estarán limitados por la situación recesiva de la economía global y por el mal año para el sector agropecuario, fuertemente afectado por la sequía. Incluso se puede pensar que serán mayores los riesgos que se correrán con dicha medida que los beneficios potenciales.

Tampoco habrá que pensar que esta devaluación administrada del tipo de cambio nominal implicará una sustancial mejora en el tipo de cambio real. Es más, si consideramos como probable de ocurrencia, el dato de expectativa de inflación para los próximos 12 meses obtenido en el relevamiento realizado por la Universidad Torcuato Di Tella, que indica un valor promedio esperado del 32,8% (y una mediana del 25%), nos encontraríamos que con un dólar a $4, el tipo de cambio real se apreciaría en más de un 10%.

De todos modos, dado el contexto económico actual, el nivel de inflación más probable para Argentina en 2009 rondará el 15%. Con este nivel de inflación, y considerando un tipo de cambio a $ 4 a finales de año, el tipo de cambio real de Argentina se mantendría prácticamente inalterado.

Esta flotación administrada al igual que lo ocurrido con la reestructuración de la deuda por Préstamos Garantizados, puede darle un alivio temporal a la economía argentina. Pero el gobierno argentino pronto deberá comenzar a llevar adelante medidas que solucionen las tensiones a las que se enfrenta la economía, desde su raíz ya que las mismas aparecen cada vez con mayor intensidad.

¿Necesita Argentina un pacto social para enfrentar de un mejor modo esta crisis?

¿Necesita Argentina un pacto social para enfrentar de un mejor modo esta crisis?

Buenos Aires, Argentina

17 de febrero de 2009

Luego del éxito alcanzado en el canje del tramo local de los Préstamos Garantizados, el gobierno argentino lanzará durante la presente semana el canje del tramo internacional de dichos títulos.

Mediante la operatoria llevada adelante por el gobierno argentino se está intercambiando deuda con vencimiento en el corto plazo por deuda de mayor plazo libre de obligaciones en lo inmediato. De este modo, ante el contexto internacional altamente volátil y hostil para otorgar financiamiento, Argentina mejora la estructura de su deuda evitando enfrentar un programa financiero para el presente año y el que viene, mucho más complicado de cumplir y que podría haberle generado un serio riesgo para la estabilidad de la economía.

Por primera vez desde la reestructuración de la deuda, Argentina enfrentaba serias dificultades para cerrar su programa financiero. Pero lo que tiene que quedar en claro para el gobierno argentino es que las dificultades que le han comenzado a aparecer a la economía argentina, si bien en parte es producto de lo que está ocurriendo a nivel internacional, en una medida no menor es producto de sus graves equivocaciones en materia de política económica. El gobierno argentino ha seguido una línea de política económica con un dudoso beneficio en lo inmediato pero altamente costosa en el mediano y largo plazo.

Es así que Argentina enfrentará un año en donde, entre otras adversidades, muy probablemente observe un crecimiento nulo de su Producto Bruto Interno (PBI), en donde si bien la tasa de inflación de desacelerará (aunque estará cercana al 15%), ello no será consecuencia de acciones explícitas del gobierno sino consecuencia del debilitamiento de la economía. El 2009 tampoco será un buen año para los dos pilares del actual modelo económico: el superávit fiscal y externo, los cuales se deteriorarán con fuerza (ya el primer mes del año fue testigo de ello).

Frente a este duro panorama, surge la necesidad de actuar contundentemente para recomponer los fundamentos macroeconómicos y generar señales claras que generen confianza en el mercado. Pero los errores que sistemáticamente ha cometido el gobierno lo obligan a ir más allá de un cambio en la dirección de la política económica como para lograr credibilidad en sus acciones.

La experiencia pasada y reciente indica que en Argentina hace falta consenso entre los diferentes grupos de interés. El tan nombrado pacto social que se anunciaba previamente a la asunción de Cristina Fernández de Kirchner como presidente, no alcanzó siquiera a ser una insinuación seria.

El lograr un pacto social entre los diferentes sectores aparece como un elemento necesario para que la economía argentina pueda superar este contexto adverso sin tener que enfrentar nuevos episodios de crisis. El gobierno se debe mostrar dispuesto a escuchar a todos los sectores pero también comprometerlos con la situación por la que atraviesa la economía.

De este modo, entre los resultados positivos que se podrían alcanzar con este pacto social, el compromiso del gobierno (en caso de que lograra credibilidad) aportaría a la previsibilidad, ayudaría a la estabilidad de las fuentes laborales y limitaría la caída en la inversión privada (mediante el compromiso empresario), al tiempo que también permitiría ponerle un límite a la dinámica inflacionaria (con el compromiso que deberían asumir los sindicatos en materia salarial).

Si bien los resultados inmediatos que se alcanzarían con el acuerdo entre los diferentes sectores de la economía ayudarían a la Argentina a enfrentar de una mejor manera la situación de crisis, el pacto social debe necesariamente incluir una visión de largo plazo de país, la cual sea respetada por la política económica que no debe tentarse con medidas que brindan una solución parcial e inmediata a los problemas.

Ahora bien, cuando se habla de una visión de largo plazo se tiene que hablar, entre otras cuestiones, del abordaje del tema inflacionario y de la cuestión fiscal. Argentina necesita implementar políticas más sanas que ayuden a ubicar a la inflación dentro de un rango acorde a una economía que busca desarrollarse y alcanzar un crecimiento sostenido en el largo plazo.

En materia fiscal, el país deberá eliminar aquellos impuestos distorsivos que producen ineficiencia en la economía. El impuesto al cheque por un lado y las retenciones a las exportaciones por otro, si bien son fuentes vitales de ingresos para el gobierno, también son fuente de distorsiones que perjudican al desarrollo de la economía.

La cuestión fiscal se tiene que abordar incluyendo a la cuestión de la coparticipación de impuestos. Derivado en parte del deficiente diseño actual de la coparticipación de impuestos, varias de las provincias (con Buenos Aires como uno de los casos más preocupantes), se encuentran atravesando serias dificultades que podría ponerlas en una situación de crisis similar a la que atravesaron en el 2001. En la situación actual, la Ley de Responsabilidad Fiscal de gran valor para evitar la indisciplina fiscal de las provincias, pierde razón de ser en virtud de que la mayoría de ellas están sometidas a un déficit que se podría definir de estructural, lo que la transforma no en una ley a cumplir sino en un enunciado de buenas intenciones.

Vinculado al extendido conflicto entre el gobierno argentino y el campo, surge la necesidad de que dicho pacto social promueva la inversión y el desarrollo de todos los sectores productivos. El gobierno debe incentivar al sector privado a asumir riesgos con la confianza de que cuando los resultados sean positivos, éstos no les serán quitados mediante nuevas o mayores imposiciones.

La disciplina fiscal, la estabilidad de precios y reglas claras y estables en el tiempo complementadas por una calidad institucional que ayude a su cumplimiento, son los objetivos que el gobierno argentino deberá perseguir si pretende alcanzar un crecimiento y desarrollo sostenido en el largo plazo. Este año le servirá de lección para aprender que no se puede ir indefinidamente en contra de las leyes naturales que rigen a la economía.

¿Ayuda o genera riesgos el nuevo recorte de tasas en Chile?

¿Ayuda o genera riesgos el nuevo recorte de tasas en Chile?

Buenos Aires, Argentina

16 de febrero de 2009

El pasado jueves, el Banco Central de Chile sorprendió al mercado con un inédito recorte de tasas de 250 puntos básicos. Con dicha decisión, se llevó la Tasa de Política Monetaria (TPM), desde los 7,25% a su nuevo nivel en 4,75%.

El nivel actual de la tasa de interés de referencia no se observaba desde hace tres años y hasta hace poco tiempo era inimaginable que lo alcance considerando las presiones inflacionarias que afectaban a la economía (principalmente de origen externo).

Según explicaba el Banco Central de Chile en el comunicado de anuncio de su decisión: “Esta decisión se fundamenta en la perspectiva de una caída significativa de la inflación y adelanta la convergencia de la tasa de política a un nivel coherente con el entorno macroeconómico actual y sus riesgos”.

El débil crecimiento de la actividad económica en el mes de diciembre de 2008 (de tan sólo el 0,5%), junto con la fuerte desaceleración observada en la tasa de inflación minorista que en el mes de enero registró una caída histórica del 0,8%, fueron dos de los principales motivos considerados por la autoridad monetaria para identificar el brusco cambio producido en el contexto económico y que determinó la necesidad de una acción rápida y contundente.

Desde el mercado una de las lecturas que se ha hecho al respecto apunta a los temores de deflación que existe entre las autoridades del Banco Central ante la fuerte contracción económica. En relación a esto, David Duarte, analista de la firma 4CAST opinaba: “Realmente, esto apunta a lo que yo creo es un gran temor a una deflación y una recesión y a la necesidad de coordinar esto con estímulo fiscal lo más pronto posible”. Lógicamente, una posible deflación de precios en la situación en la que se encuentra la economía chilena podría agravar significativamente la situación de la misma, lo cual justifica que se realicen todos los esfuerzos necesarios por evitarla.

Intentando identificar qué dirección tendrá la política monetaria en Chile durante los próximos meses y considerando que lo más probable tanto en la economía chilena como a nivel mundial para los próximos meses sea que continúe el deterioro en el contexto económico, se puede afirmar que todavía quedarían por producirse nuevos recortes en la tasa de interés de referencia del Banco Central de Chile.

Si uno analizara el fuerte recorte de tasas realizado (y los recortes futuros) en función de la necesidad de apoyar a la política fiscal expansiva llevada adelante por el gobierno chileno para mantener el ritmo de crecimiento económico, entonces dicho recorte tiene una mayor lógica ya que potenciaría el poder de la política fiscal.

Con el nuevo nivel de tasas de interés se pretende aumentar el nivel de liquidez del sistema financiero para que el mismo genere el financiamiento necesario para la actividad privada (consumo de las familias e inversión).

Pero esta relación no es tan sencilla. No se puede pretender que solamente con este no menor recorte en la tasa de interés de referencia el crédito se reactive. Los canales de transmisión de la política monetaria, tanto en Chile como en el resto de las economías, se encuentran muy debilitados.

Los temores de las familias de perder el empleo debilitan el consumo, las pobres perspectivas económicas, desincentivan a las empresas a invertir. Por el lado de las entidades bancarias, el mayor riesgo de impago de los créditos conjuntamente con la necesidad de mantener un mayor nivel de liquidez ante un contexto volátil, las hace menos proclives a prestar. Adicionalmente, el débil contexto interno le quita de un modo significativo, poder al canal cambiario.

En relación a la cuestión cambiaria, el fuerte recorte de tasas y la continuidad de dicha dirección en la política monetaria, aumentan las perspectivas de depreciación del peso chileno, lo cual podría traer consecuencias negativas en materia inflacionaria.

Hasta el momento, no se está reflejando este comportamiento en el mercado cambiario sino todo lo contrario, el peso chileno cerró en la jornada del viernes y luego de una fuerte alza, en su mayor nivel de los últimos cuatro meses en relación al dólar al intercambiarse en $ 578,5 por dólar la punta vendedora. Este comportamiento del tipo de cambio obedece a una sobreoferta de dólares en el mercado ya que existe un cambio de cartera por parte de los inversionistas que están tomando posiciones en instrumentos de renta fija.

No obstante el comportamiento observado en el tipo de cambio, las probabilidades de que el mismo retorne su senda de depreciación, se incrementarán en tanto y en cuanto no mejoren las perspectivas de crecimiento de la economía chilena. Adicionalmente, la expectativa del mercado de nuevos recortes de tasas afectaría negativamente al valor del peso chileno. La debilidad mencionada en los canales de transmisión de la política monetaria conjuntamente con el rezago que tiene su accionar para incidir en la economía real, hacen que se espere un resultado mínimo en el corto plazo de la decisión de recortar la tasa.

La mejora en las perspectivas económicas de Chile, queda entonces en lo inmediato, en manos de lo que se pueda lograr con el paquete de estímulo económico.

El escenario que aparece como más probable en la economía chilena es que los efectos de la política fiscal (y algo de la política monetaria) sobre la recuperación económica, comiencen a observarse hacia mitad de año.

Hasta llegar a la reversión en la desaceleración económica, se deberá trabajar en mantener la estabilidad cambiaria (quizás hasta tenga que intervenir el Banco Central como lo había hecho el año pasado para evitar la continuidad en la apreciación del peso) y manejar las expectativas del mercado evitando que la misma genere comportamientos desestabilizadores.

Por el lado del Banco Central, antes de continuar recortando su tasa de interés de referencia, la opción más eficaz será trabajar en lograr que el sistema bancario genere financiamiento. El fortalecimiento de los canales de transmisión de la política monetaria y no nuevos recortes, es la clave para que la misma ayude a la recuperación económica.

La economía chilena tiene que superar estos meses manteniendo la estabilidad de las variables económicas claves. Luego de ello, Chile podrá comenzar a recuperar, al menos en parte, su ritmo de crecimiento económico sin mayores dificultades.

Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?

Se debilitan las bases de la economía argentina: ¿Cómo sobrevivirá el modelo?
Buenos Aires, Argentina
9 de febrero de 2009
La crisis que determinó el final de la convertibilidad en Argentina allá por inicios del 2002, dio lugar a un nuevo modelo económico que ha logrado mantener un muy buen ritmo de crecimiento de la economía argentina. Dos pilares del actual modelo económico que son la fortaleza fiscal y el superávit externo están en peligro tanto como consecuencia del impacto de la crisis financiera internacional como por problemas internos de la economía argentina.
El debilitamiento de estos dos pilares del actual modelo económico argentino genera un alto riesgo para la economía, al aumentar la fragilidad de la misma ante posibles nuevos shocks negativos que puedan afectarla. La necesidad de que Argentina cuente con un superávit gemelo, fiscal y externo, radica entre otras cuestiones, en la necesidad de hacer frente a los servicios de la deuda en un contexto en donde no existe para el país la posibilidad de acceder a los mercados financieros internacionales.
En materia fiscal, la recaudación impositiva viene desacelerándose más de lo esperado. En el mes de enero los ingresos se incrementaron solamente en un 11% en términos interanuales al totalizar $ 24.109 millones (no se registraba un incremento interanual tan bajo desde abril del 2006).
No solamente es preocupante este dato sino que lo es más si se considera que el mismo contiene un ingreso adicional producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones que produjo un incremento interanual del 70% en los ingresos por seguridad social. Sin la reestatización del sistema, la variación interanual de los ingresos fiscales hubiera ascendido al 4,5% en una economía con al menos un 20% de inflación interanual, lo que implica una caída en términos reales del 16,4%.
La recaudación impositiva se vio afectada tanto por la caída en los precios internacionales de los commodities como por la desaceleración en la actividad económica y de la inflación en Argentina.
Las perspectivas para este año en materia de recaudación no parecen ser demasiado positivas. Es que desde el sector externo se espera un menor ritmo de aumento en la recaudación tanto por menores retenciones a las exportaciones (por caída en los precios internacionales y menores cantidades exportadas ya que por ejemplo, la producción de soja registraría una caída en la campaña 2008/09 del 17%) y en los derechos de importación. En lo relativo a otros factores determinantes de la evolución en la recaudación, la expectativa de un nulo crecimiento en la actividad económica (ya hay quienes predicen que el PBI argentino se contraiga), así como una menor tasa de inflación anual (que podría ser no mayor al 15%), anticipan una pobre performance en materia de recursos fiscales.
Si bien los ingresos por seguridad social producto de la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones amortiguarán en parte la caída en la dinámica de recaudación de otras fuentes, se puede esperar otro efecto negativo sobre la misma a través de una menor tasa de cumplimiento por parte de los contribuyentes. Es que la situación por la que atraviesa la economía está poniendo en aprietos a numerosos sectores de la misma y a las familias lo cual incrementará el atraso en el pago de impuestos e incluso incentivará a una mayor subdeclaración de los mismos.
Este panorama negativo en términos de recaudación obligará al gobierno a aumentar la eficiencia en el gasto público para mantener el superávit que le permita hacer frente a las obligaciones de la deuda pública. En este sentido ya han comenzado los recortes en materia de subsidios y se espera que también ocurra lo mismo con la obra pública.
La necesidad de mantener la disciplina fiscal choca con el plan de estímulo económico anunciado semanas atrás por el gobierno argentino para el cual no existen gran cantidad de recursos para llevarlo a cabo. Por otra parte, la cuestión salarial impondrá al gobierno una limitante en el recorte del gasto público ya que existen presiones de fuertes aumentos en el salario de los empleados del sector público.
Por el lado del comercio exterior, el resultado de la balanza comercial de 2008 tiene una doble lectura: la primera es la que muestra que la misma registró un alza del 19% en relación al año anterior al registrar un superávit de US$ 13.176 millones. La segunda lectura indica que la misma registró un fuerte deterioro sobre el cierre del año y en el mes de diciembre las exportaciones registraron una caída interanual del 24%, mientras que las importaciones se contrajeron en dicho mes en un 11% interanual, lo cual marca una luz de alerta para el resultado comercial del presente año en donde la fuerte desaceleración en la economía global impactará negativamente en las ventas externas vía una menor demanda tanto en términos de precios como de cantidades.
Para este año, desde el mercado se proyecta un superávit comercial de US$ 6.000 millones, aunque el mismo podría resultar incluso menor de continuar deteriorándose el contexto externo y las pérdidas agrícolas por sequía resultasen mayores a las estimadas actualmente.
A la reducción en el superávit fiscal, la salida de capitales desde el país proyectada por el mercado que para este año ascendería a US$ 10.000 millones representará complicaciones para que el gobierno pueda hacerse de los dólares necesarios para hacer frente al pago de las obligaciones de la deuda. En 2008 la fuga de capitales alcanzó los US$ 23.096 millones (en 2007 había sido de US$ 8.880 millones).
Es que ante la falta de financiamiento externo, las especulaciones indican que el gobierno deberá recurrir a las reservas del BCRA para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera que representan el 40% de las obligaciones que el país tiene en el presente año. El gobierno debe cerrar el programa financiero el cual ha aliviado mediante el retorno al sistema público de jubilaciones y pensiones y al canje de los Préstamos Garantizados (PG), pero aún necesita US$ 6.000 millones paga cumplir con las obligaciones en moneda extranjera.
Esta posibilidad de recurrir a las reservas internacionales del BCRA en un momento en que los mercados financieros internacionales se encuentran agitados representa un alto riesgo para la estabilidad de la economía argentina. Es que si bien el BCRA posee un buen nivel de reservas internacionales para desincentivar cualquier posibilidad de ataque especulativo (al 23 de enero ascendían a US$ 47.026 millones), la reducción de las mismas en el nivel necesario por el gobierno podría incrementar el temor del mercado produciendo un aumento de la demanda de dólares de modo tal de llevar el nivel de reservas a un nivel de riesgo para la estabilidad cambiaria.
Frente a esta posibilidad el BCRA tendría dos caminos opuestos, cada uno con un riesgo diferente. El primer camino sería generar una apreciación en el tipo de cambio nominal de modo tal de desincentivar la demanda de dólares. Esta opción requeriría por parte del BCRA resignar inicialmente reservas para apreciar el tipo de cambio esperando que ello mantenga controlada a la demanda de dólares y así reducir la pérdida neta de reservas. El segundo camino que podría tomar el BCRA sería dejar depreciar el tipo de cambio nominal de modo tal que el mismo alcance un nivel que reduzca los esfuerzos de la autoridad monetaria por mantenerlo en dicho valor. Esta alternativa sin embargo podría aumentar el incentivo del mercado por presionar sobre el tipo de cambio de modo tal de aumentar la depreciación del peso haciendo necesario un mayor esfuerzo por parte del BCRA por sostener el nuevo nivel cambiario.
En resumidas cuentas, la debilidad de los pilares fiscal y externo en la economía argentina producirá un sensible aumento de la fragilidad de la misma. La economía argentina en general y el BCRA en particular, enfrentarán un contexto de mayor volatilidad que implicará riesgos no menores sobre la estabilidad.
El gobierno no tiene muchos recursos para sostener la estabilidad económica salvo el comenzar a torcer la dirección de la política económica hacia el fortalecimiento de las variables macroeconómicas enviando señales claras y contundentes al mercado de querer avanzar hacia una economía más seria y previsible. Ello contribuiría a generar confianza, un bien más que necesario por estos momentos.


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