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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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¿Peligro de inflación global?

¿Peligro de inflación global?

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La política monetaria tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo, continúa observando su sesgo expansivo ante la débil situación económica que se observa en todos los países (aunque con diferentes grados de deterioro económico).

En varios países (por caso en Inglaterra, en la zona del euro), las tasas de interés ya se encuentran en niveles mínimos históricos y las perspectivas para los próximos meses es que continuarán en niveles mínimos hasta que no se comiencen a observar signos de recuperación económica.

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Si bien la política monetaria laxa no ha ayudado hasta el momento a la recuperación de las economías (el objetivo primario de los recortes de tasas de interés), sí al menos ha liberado las tensiones existentes en los sistemas financieros evitando la ocurrencia de mayores episodios de crisis.

Quizás puede resultar poco lo logrado por la política monetaria hasta el momento. Para peor, cuando aún no se ha superado la crisis, ya se han comenzado a escuchar advertencias acerca de los peligros que implica la actual política monetaria de gran liquidez en los mercados.

Además de la posibilidad concreta de que la política monetaria actual pueda generar una nueva burbuja financiera (alimentada además con los incentivos negativos en términos de riesgo moral que han producido los numerosos planes de salvatajes), el riesgo inflacionario, está escondido y preparado para atacar.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, anticipándose a lo que vendrá luego de la recuperación económica global, advirtió sobre los peligros inflacionarios que pueden salir a la luz en el mediano plazo: “Se está bombeando tanto dinero que existe el peligro de una saturación de los mercados de capitales con la consiguiente amenaza de una inflación a nivel mundial”.

La crisis generó un gran desafío a mediano plazo: sacar de la manera menos traumática, el inmenso volumen de dinero que se echó en los mercados para asistirlos de liquidez en un contexto de alta tensión.

Ciertamente las tasas de interés de referencia no hubieran alcanzado los niveles actuales, extremadamente bajos, si las economías no estuvieran atravesando tan profunda recesión en un contexto en donde los sistemas financieros de las principales economías se encuentran con grandes dificultades (y pocos incentivos), para generar financiamiento y en donde la generalización del problema ha impactado profundamente en el canal externo (que en muchos casos ha sido de gran utilidad para la recuperación de las economías).

Pero en cuanto las economías comiencen a recorrer el camino de la recuperación, los mercados monetarios se encontrarán con una sobreabundancia de liquidez. Las entidades financieras, se encontrarán nuevamente en condiciones de volver a generar financiamiento y querrán salir a recuperar sus participaciones en los mercados lo cual puede generar sin dudas una alta competencia en los sistemas financieros. La recuperación de las economías potenciará el incentivo de expansión crediticia formando un círculo virtuoso.

Esta situación sin dudas provocará un shock sobre la demanda con un fuerte impulso inflacionario que requerirá de una oportuna acción de los encargados de conducir la política monetaria para evitar que el mismo se concrete.

¿Cómo puede evitarse que el riesgo inflacionario se transforme en una amenaza concreta? La recuperación de las economías puede producirse no de una manera lenta sino que puede acelerarse en cuanto la misma se inicie. Ello requerirá una rápida respuesta de la política monetaria para administrar que los excesos de liquidez no se traduzcan en presiones inflacionarias. La clave pasará por ponerle un freno a la recuperación de la demanda a través de la política monetaria, cuidando que la misma no resulte excesivamente restrictiva como para frenar la recuperación.

Lo que se puede esperar una vez iniciada la recuperación económica es que los bancos centrales, además de anular los mecanismos de inyección de liquidez que han implementado para asistir a las entidades financieras en este contexto de crisis, reviertan el ciclo de tasas descendentes e inicien de inmediato el ciclo de alzas en las tasas de interés con fuertes movimientos en las mismas (aunque no tan bruscos como los observados en los recortes de tasas de interés).

En su momento, en los últimos meses del 2008, Ben Bernanke había dejado en claro que con los primeros signos de recuperación de la economía estadounidense, la Reserva Federal iniciaría una rápida reversión de su ciclo de recortes de tasas para limitar la amenaza inflacionaria. También las autoridades del Banco Central Europeo (BCE), han manifestado su preocupación por el riesgo inflacionario de la actual política monetaria, asegurando estar dispuestos a actuar en cuanto el contexto se modifique.

El escenario de política monetaria que surgirá con el inicio de la recuperación económica global está bastante claro, pero: ¿Cuándo podría iniciarse la reversión en los ciclos descendentes de tasas?

La reversión en la dirección de la política monetaria podrá comenzar con los primeros signos de recuperación económica ya que el cambio en la dirección de la misma, de no ser demasiado brusca, no frenaría la recuperación de las economías.

El contexto más probable es que la recuperación económica se inicie en la economía estadounidense y luego se transmita hacia el resto de las economías. Si bien la opinión generalizada es que la recuperación económica tanto en los EEUU como en el resto de las economías se produciría en 2010, hay quienes afirman que la misma podría adelantarse.

De hecho, algunos datos económicos positivos en la economía estadounidense (en ventas minoristas, en las solicitudes de beneficio por desempleo, en la producción industrial, entre otros indicadores) han aumentado la expectativa de una pronta recuperación que se podría producir hacia finales del tercer trimestre del presente año. Bernanke está confiado que la recuperación de la economía se producirá este año. Según una encuesta de The Wall Street Journal, hecha a 53 economistas prestigiosos, en septiembre del presente año, la economía estadounidense comenzaría su recuperación, lo cual hace pensar que los primeros episodios de alzas en las tasas de interés se producirían antes de final de año.

¿Puede frenar la recuperación económica, la necesidad de los bancos centrales por controlar las presiones inflacionarias?

La probabilidad de que esto ocurra es mínima ya que la recuperación económica cobrará fuerza propia en medio de un círculo virtuoso cobrando cada vez mayor fuerza. Además, las tasas de interés en gran parte de las economías, se encuentran en niveles excesivamente bajos, por lo que existe un buen margen para elevarlas.

Cuando aún no se resuelve la crisis financiera internacional, el fantasma inflacionario se prepara para emerger. ¿Podrán los bancos centrales conducir adecuadamente su política monetaria equilibrando crecimiento e inflación?

Con las nuevas medidas: ¿Se podrá detener la desaceleración de la economía chilena?

Con las nuevas medidas: ¿Se podrá detener la desaceleración de la economía chilena?

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La economía chilena sigue desacelerándose. En realidad, no debería sorprender ya que esto era lo que se esperaba para el primer trimestre del 2009, no solamente para la economía chilena sino para la economía mundial. Preocupado por los datos económicos, el gobierno de Michelle Bachelet lanzó el pasado lunes un nuevo paquete de medidas: ¿Qué podemos esperar de las mismas?

Bajo un cielo tormentoso, en Chile no han parado de llover datos negativos de la economía. El consumo se debilita, las exportaciones se desploman, la producción se contrae y el desempleo aumenta. Un círculo vicioso contra el cual el gobierno chileno está luchando por frenar.

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El consumo sigue mostrando signos de debilitamiento. Las ventas reales de los supermercados han observado un retroceso del 1,2% durante el mes de febrero. Por otra parte, las ventas reales minoristas registraron una contracción del 3%.

Según dio a conocer el Banco Central de Chile, hasta mediados del mes de marzo las exportaciones continuaron un 45% por debajo del nivel observado en 2008. En el primer bimestre del 2009, la balanza comercial chilena acumuló una caída del 72% en relación al mismo período del 2008.

La producción industrial sigue cayendo fuertemente. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el dato de la producción industrial del mes de febrero, el cual anotó una caída interanual del 11,5%. Esta caída representa la mayor baja de la producción industrial desde 1990.

Por otra parte, en el mercado laboral, en el trimestre móvil diciembre de 2008 a febrero de 2009, el desempleo se incrementó al 8,5% de la Población Económicamente Activa (PEA) afectando a 619.000 trabajadores (con un impacto mayor en las mujeres para las cuales el desempleo asciende al 9,8% mientras que para los hombres es del 7,7%). Para los analistas de mercado, la tasa de desempleo podría alcanzar los dos dígitos para finales de año.

Con números en rojo por donde se quiera mirar a la economía chilena, el gobierno de Bachelet no esperó a ver los efectos del plan de estímulo económico anunciado tiempo atrás y lanzó un nuevo paquete de medidas con un claro objetivo: fomentar el crédito para las Pymes (pequeñas y medianas empresas) y las familias.

Analizando las 20 medidas contempladas en el nuevo plan de estímulo económico se observa que 9 de ellas son directamente de apoyo financiero a las empresas, mientras que las otras 11 tienen un objetivo administrativo ya que están destinadas a mejorar y facilitar los trámites para las pequeñas y medianas empresas.

Entre las nuevas medidas se destacan la ampliación de hasta tres años, el plazo para reprogramar las deudas tributarias y el fomento de una mayor competencia en el mercado de crédito.

Según estimaciones del ministro de Hacienda chileno, Andrés Velasco: “En nuestra estimación, el conjunto de estas 20 medidas podría producir alrededor de US$ 3.600 millones adicionales de crédito privado adicional”.

Más allá de los análisis que se puedan realizar sobre las mismas, hay que decir que las nuevas medidas fueron bien recibidas por los especialistas en la materia. En una nota firmada por Magdalena Winter, Bernardita Aguirre y Fernando Vial en el site chileno “Economía y Negocios”, se reproducía la opinión de José Ramón Valente, economista de Econsult, quien consideraba las medidas: “Efectivas. En el sentido de que se necesita entrar al área chica para que las cosas realmente ocurran. En ese sentido, valoro que se haga la tarea al detalle de ver dónde se está estancando el crédito para eliminar esas trabas. Aunque no son tan fáciles de entender, son súper importantes, y eso es positivo. También destaco la preocupación misma por el hecho de que fluya el crédito en la economía. Es algo importante”.

Conjuntamente con el plan de estímulo económico lanzado en el mes de enero, las medidas para recuperar el crecimiento de la economía chilena representan alrededor del 4,4% del PBI chileno.

El gobierno de Bachelet no está solo en esta cruzada por estimular la actividad económica. El brusco cambio en el contexto internacional y local, le ha permitido al Banco Central de Chile llevar adelante una política monetaria flexible mediante fuertes recortes en su tasa de interés de referencia.

En su última reunión, el Comité de Política Monetaria del Banco Central de Chile, recortó su tasa de interés de referencia en 250 puntos básicos al dejarla en 2,25%. El mercado no descarta que la misma pueda ubicarse en 1,5% para finales del mes de junio. Existe un contexto económico que haría posible que esto sucediera.

Es que el debilitamiento de la actividad económica se está produciendo en un contexto de fuerte desaceleración de las presiones inflacionarias. Prueba de ello, en el mes de febrero, la variación interanual de la tasa de inflación minorista descendió a un 5,5%, tras haber tocado en el mes de octubre del 2008 un 9,9% (el máximo anual desde 1994). Los analistas de mercado han estimado recientemente que la inflación minorista bajaría a un 2,3% a diciembre de este año

El mismo presidente del Banco Central de Chile, José De Gregorio, confirmó la semana pasada que la entidad no descarte nuevos recortes en su tasa de interés de referencia: “No se descartan y es probable que sigan ocurriendo bajas de tasas, pero de ritmo, de magnitud, va a ser mucho mas acorde con la tradición de nuestros movimientos de tasas, antes de lo que ocurrió en el primer trimestre”

¿Qué se puede esperar de las nuevas medidas de estímulo económico?

Si bien las Pymes y el consumo familiar son claves para toda economía, el contexto de desaceleración económica que vive Chile hace pensar que las medidas puedan producir un impacto significativo en recuperar la demanda interna. Las familias se sienten temerosas de perder sus empleos en un mercado laboral cada vez más hostil, mientras que las Pymes son comúnmente vulnerables a caer en las crisis por lo que, en su mayoría, priorizarán el buscar mantener un buen nivel de liquidez y por ende, relegarán cualquier proyecto de inversión a pesar de tener acceso al financiamiento necesario.

El estímulo al consumo familiar y a la demanda de crédito para inversión de las Pymes, tendrá lugar en cuanto comience a mejorar el entorno económico. Es por ello que no se puede esperar que a través de este paquete de medidas se impulse la recuperación de la economía de Chile, aunque sí pueden contribuir a acelerarla en cuanto dicha recuperación comience a ganar fuerza.

¿Cómo seguirá el dólar en Argentina luego de las elecciones?

¿Cómo seguirá el dólar en Argentina luego de las elecciones?

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El dólar en la Argentina no detiene su marcha en este 2009. Si bien, ha comenzado la semana manteniendo el valor de cierre del pasado viernes, en los primeros tres meses del año, la cotización de la divisa norteamericana en relación al peso argentino ascendió 26 centavos (un 7,5% acumulado en lo que va del 2009). ¿Pura estrategia o dificultades para controlar la dinámica del dólar?

La economía argentina se encuentra bajo presión. Las tensiones sobre la misma se multiplican a cada instante: tanto en el frente externo, como en el fiscal, o en materia inflacionaria, son algunos de los diferentes aspectos en los que la economía argentina se encuentra bajo presión. Una clara señal del deterioro que está sufriendo la economía argentina, posible víctima de recesión en este año, ha sido la iniciativa del gobierno de adelantar las elecciones legislativas para el 28 de junio, estando anteriormente pautadas para octubre.

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Es cierto lo que afirma el ministro de Justicia argentino, Aníbal Fernández. Argentina no resiste siete meses de campaña electoral. Pero cierto es que el gobierno nacional tampoco resiste otros siete meses sin tomar medidas urgentes para reencaminar la economía. Más allá de las urgencias del gobierno argentino, el adelantamiento de las elecciones le agrega un elemento más de inestabilidad al contexto local.

Los argentinos ven cómo la economía se deteriora día a día ante un gobierno que no logra reaccionar, y es por ello que sienten temor, un temor que se refleja en el comportamiento del sector privado. Una nota del día de ayer, firmada por Luis Beldi en “Ámbito Financiero” refleja el comportamiento del pequeño ahorrista que se ha volcado masivamente a la compra de dólares frente a la incertidumbre existente en el contexto nacional (con el adelantamiento de las elecciones y el eterno conflicto entre el gobierno y el campo argentino entre otros factores) e internacional. Los ahorristas se dirigen ciegamente hacia el billete verde sin preocuparse demasiado por su valor o las perspectivas del mismo. Simplemente recurren al dólar norteamericano como una forma de proteger al menos en parte, sus ahorros.

No solamente se ha observado una fuerte desaceleración en la actividad económica en los últimos meses en Argentina, también se ha comenzado a observar un sensible deterioro en las cuentas fiscales. En la visión del economista en jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana: “La situación internacional y las decisiones erradas del pasado de gastar todo lo que ingreso, le generaron al Gobierno un faltante de dólares y alguna dificultad en el plano fiscal”.

Para Artana, Argentina deberá continuar con la depreciación cambiaria para ajustar las cuentas fiscales: “Los recursos no son ilimitados y por eso habrá que ajustar los números de flujo y eso va a requerir una depreciación del tipo de cambio”.

Con la cotización del dólar en el centro de la escena, el Banco Central de la República Argentina, debe salir a calmar al mercado cambiario mediante la venta de dólares, mientras que su presidente, Martín Redrado, tiene que salir una y otra vez a llevar calma y un marco de previsibilidad sobre el objetivo de política cambiaria que perseguirá el BCRA en los próximos meses.

Así, Redrado ratificó la política de flotación administrada del tipo de cambio, en el marco de la asamblea del BID: “Ratificamos la política de flotación administrada, de amortiguar los procesos de apreciación y depreciación. Es la más adecuada para este momento. Más allá del calendario electoral, va a tener continuidad antes y después”.

¿A qué nivel llegará el dólar a las elecciones legislativas del 28 de junio?

El escenario actual en el mercado cambiario muestra una fuerte demanda de dólares, con una oferta limitada. Ya se especula con que los exportadores (en especial, los exportadores de productos agrícolas), no liquidarán sus divisas hasta después de las elecciones.

Más allá de las presiones que se observan desde el lado de la demanda, es un hecho que el BCRA no permitirá una depreciación brusca del tipo de cambio. Ello no está en su objetivo ni es deseable en términos de estabilidad de la economía.

Está claro que al gobierno argentino le resulta de interés que el tipo de cambio continúe depreciándose. Es que en un contexto de depresión tanto de la demanda interna como externa, ello no genera grandes riesgos inflacionarios y permite ajustar las cuentas fiscales, al tiempo de recomponer el tipo de cambio real.

El nivel objetivo del tipo de cambio para finales de año, sigue siendo $ 4 por dólar. Con ello se lograría mantener el tipo de cambio real en niveles similares a los de finales de 2008, considerando que la tasa de inflación minorista esperada para este año estaría entre el 15% y el 20%.

De mantenerse el actual ritmo de depreciación que está observando el tipo de cambio, la cotización del dólar estadounidense no estaría lejos de alcanzar los $ 4 antes de las elecciones legislativas.

Si bien un dólar a $ 4 antes de las elecciones no sería algo utópico, puede resultar una buena señal que el BCRA decidiera salir con más fuerza a intervenir en el mercado cambiario para frenar el alza del dólar. El BCRA tiene con qué hacerlo. Al 20 de marzo, según la información que surge del BCRA, las reservas internacionales en poder de la autoridad monetaria ascendían a US$ 47.025 millones. Adicionalmente, en el día de ayer, el gobierno argentino firmó un acuerdo cambiario con China que le permite al país acceder a una significativa suma de yuanes (por un monto máximo de US$ 10.200 millones), entregando pesos a cambio para pagar importaciones provenientes de aquel país, lo cual permite reforzar la situación financiera de Argentina que de este modo puede preservar una proporción no menor de sus dólares.

¿Qué puede pasar más allá del 28 de junio?

Como mencioné anteriormente, para el gobierno existe un límite superior para el tipo de cambio ubicado en los $ 4, más allá del cual no le resultaría conveniente llevar a la cotización del dólar.

Si el dólar continuara con su dinámica ascendente y cotizara hacia fin de año muy por encima de los $ 4, ello podría generar consecuencias altamente desestabilizantes para la economía argentina, superando ampliamente los potenciales beneficios que la depreciación cambiaria implicaría para el país. Más allá de acelerar la demanda de dólares y limitar su oferta, ello aumentaría el riesgo inflacionario volviendo a reactivar su dinámica con el peligro de que se acelere por fuerza propia.

Por otra parte, el sistema financiero está padeciendo actualmente la dinámica cambiaria. Los bancos han tenido que recurrir a la suba de tasas pasivas (tasas de captación de fondos) para evitar la fuga de depósitos. De continuar con fuerza la depreciación cambiaria, al sector bancario le resultará cada vez más difícil mantener los depósitos en el sistema, lo cual repercutirá además en la capacidad del mismo de generar crédito para el consumo y la inversión.

Más allá de que ya varios analistas se animan a anticipar que el dólar superará el techo de los $ 4, ello no representaría un buen negocio para el gobierno, que tendrá en ello una oportunidad para llevar algo de certeza a los mercados, al menos en el aspecto cambiario.

Así, mientras Argentina espera una mano del contexto internacional vía la recuperación en el precio de sus commodities (algo con muy poca probabilidad de ocurrencia en este año), tendrá frente a sí que librar una dura lucha en el mercado cambiario para evitar que del mismo surjan factores desestabilizadores de la economía. Nuevamente, el gobierno argentino tendrá que solucionar tensiones provocadas por su propia política económica ¿Logrará aprender la lección?

La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

La nueva política económica bolivariana: ¿Con ingredientes del FMI?

Buenos Aires, Argentina

23 de marzo de 2009

El gobierno venezolano está en aprietos y debe tomar medidas urgentes, aunque algunas de ellas impliquen, alejarse de su cruzada socialista y hurgar soluciones en los viejos libros de recetas del Fondo Monetario Internacional.

El contexto económico internacional sigue siendo adverso. Ello ha provocado que el gobierno venezolano haya tenido que reducir su estimación del precio de la cesta local de crudo a US$ 40 por barril, desde los US$ 60 por barril fijados en el presupuesto para el 2009. También ha tenido que reducir la producción petrolera prevista a 3,17 millones de barriles por día (bpd), desde los 3,7 millones de bdp previamente estimados. Con semejante reducción en las proyecciones de la principal fuente de ingresos fiscales, el gobierno venezolano no tuvo otra alternativa que lanzar una serie de medidas para ajustarse a la nueva realidad económica.

De nuevo debo repetir que esta crisis financiera internacional es histórica no solamente por su magnitud, sino también por la multiplicidad de situaciones impensadas que se están sucediendo. Los postulados que promulgan las economías desarrolladas, se han derrumbado como un castillo de naipes, y sus economías se muestran más flexibles y tolerantes. En el otro extremo, parece que la indisciplina de la política económica venezolana, deberá desaparecer al menos por un tiempo. Así, países y políticas económicas extremas se están acercando como consecuencia de la crisis.

El sábado pasado, el presidente venezolano, Hugo Chávez comenzó con el anuncio de medidas anticrisis y la pregunta que más de un analista se habrá hecho es ¿De qué libro de “política económica socialista”, salieron? Muchas de ellas son ideas típicas de cualquier funcionario del FMI.

Obviamente, Chávez niega el haberse apartado de su política económica socialista diciendo: “Estas son unas medidas anticrisis en consonancia con nuestro espíritu socialista para salvaguardar en primer lugar lo social, al pueblo, a los trabajadores”.

Antes de darse a conocer las medidas de Chávez (aunque algunas de ellas ya se anticipaban), Oscar García Mendoza, presidente del Banco Venezolano de Crédito y con gran experiencia en el sector bancario, opinaba que: “Serán medidas fondomonetaristas, pero puestas con hipocresía, hará medidas duras y las pondrá con nombres patriotas”. Mendoza criticaba el accionar del gobierno agregando: “Lo que han hecho es despilfarrar el dinero. En lugar de aumentar el IVA y el Impuesto a las Transacciones Financieras, elimine las ayudas al exterior. Elimine las compras de armas, los enormes barcos a España y armas a Rusia y China”.

Mendoza no se equivocó, y varias de las medidas anunciadas son de las recomendadas por el FMI. Así es que la crisis ha obligado a Chávez a ajustarse el cinturón y a reducir el presupuesto del presente año en un 6,7%, aunque dicho recorte se producirá principalmente a través de la reducción de los salarios de altos funcionarios y la eliminación de gastos innecesarios. La medida es sin dudas, muy positiva en un contexto en donde se reducen los ingresos fiscales del gobierno venezolano.

Esta reducción del gasto fiscal no es proporcional a la reducción esperada de los ingresos, lo cual obliga a Venezuela a incrementar su endeudamiento interno en alrededor de US$ 10.000 millones (que sería en 2009 de US$ 15.813 millones), lo que puede provocar un efecto desplazamiento del crédito al sector privado (para consumo e inversión), que sin dudas afectará negativamente a la economía venezolana.

Otra de las medidas anunciadas apuntó al salario mínimo, el que incrementará en un 20% durante el presente año, aumento que será realizado en dos tramos. El primer aumento del 10% será en el mes de mayo y el restante en setiembre. Esta medida tendría un impacto fiscal estimado de US$ 1.584 millones. Lo que aparece como una medida tendiente a mejorar, tanto de manera relativa como absoluta, la situación de los segmentos más pobres de la población, pierde peso cuando se observa que la tasa de inflación esperada por la mayor parte de los analistas venezolanos para este año, supera al 25%. En 2008, el incremento del salario mínimo apenas compensó la pérdida de poder adquisitivo del salario provocada por la elevada tasa de inflación.

Para compensar la caída en los ingresos fiscales, Chávez anunció un incremento en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), de tres puntos porcentuales, que si bien es positivo desde el punto de vista de las cuentas fiscales, incrementará la tasa de inflación minorista del presente año.

Chávez aclaró que entre las medidas contempladas, no se considera devaluar la moneda ni incrementar el precio de la gasolina. Si bien este anuncio ha llevado tranquilidad al pueblo venezolano no dejan de ser una noticia negativa (sobre todo la primera), considerando las tensiones que enfrenta la economía.

El tema de la devaluación del bolívar fuerte, es un tema que se viene discutiendo desde hace ya unos cuantos meses. Si bien la devaluación del tipo de cambio oficial implica riesgos inflacionarios, el mismo se encuentra cada vez más lejos de su valor de equilibrio (ello, producto principalmente del alto nivel inflacionario de la economía), aumentando las tensiones y haciendo necesario cada vez más dólares para cerrar el desequilibrio externo que se genera con esta situación.

¿Le alcanzarán estas medidas a Chávez para hacerle frente a la actual crisis? Seguramente no. Y probablemente, algunas de estas medidas provocarán efectos secundarios indeseados para la misma.

La economía venezolana está sometida a múltiples y fuertes tensiones. Seguramente a lo largo de este año, asistiremos a una sucesión de medidas económicas del gobierno venezolano para evitar que la crisis siga agravando la situación de la economía. La devaluación del bolívar fuerte está cada vez más cerca aunque Chávez lo resista. ¿Sufrirá Venezuela una fuerte estanflación?

Nos encontraremos nuevamente el próximo miércoles,
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Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Cierre de semana con recortes históricos de tasas: ¿Qué impacto tendrán en las economías?

Buenos Aires, Argentina

7 de marzo de 2008

El contexto económico ampliamente negativo lo exigía y tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Inglaterra (BOE), cumplieron. Termina una semana en donde estas entidades monetarias realizaron recortes históricos en sus tasas de interés de referencia.

Ambas entidades recortaron en 50 puntos básicos la tasa de interés de referencia. El BCE la llevó a 1,5%, mientras que el BOE la ubicó en tan sólo el 0,5%, complementando dicha acción con la adopción de un mecanismo monetario denominado “alivio cuantitativo” por 75.000 millones de libras esterlinas con los que comprará bonos gubernamentales y acciones de compañías en un intento por impulsar el crédito bancario.

Pero el BCE no se conformó con ello, sino que además reconoció que no descarta nuevos recortes a futuro, aunque no los crea convenientes en términos de los incentivos distorsivos que podrían generar.

También en la semana que finaliza, continuaron las correcciones en las proyecciones de crecimiento hacia abajo. Los economistas del BCE ahora prevén que la economía de la eurozona puede llegar a observar una contracción del 3,2% y no se descarta una caída del PBI de la eurozona también en 2010, al tiempo que consideran latentes los riesgos de deflación para el presente año.

La profundidad de la crisis quedó marcada en el último trimestre del 2008, en donde la eurozona registró una contracción del 1,5% en su PBI en relación al mismo trimestre del año anterior.

La situación lo requería y es por ello que el BCE y el BOE continuaron con el ciclo de recortes. Pero no debemos ser ingenuos y esperar que estos recortes en las tasas de interés de los principales Bancos Centrales de Europa, tengan un impacto positivo en sus economías. Como he venido comentando, los canales de transmisión de la política monetaria se encuentran muy debilitados (la acción del BOE de otorgar créditos directos así lo demuestra). El único efecto que se logra con dichos recortes es reducir la probabilidad de tensiones en el mercado monetario.

El impacto de las acciones de política monetaria sobre la economía real se producirán recién hacia principios del 2010 (difícilmente lo puedan hacer antes).

¿Se puede pensar que hacia la segunda mitad del 2009 las tasas de interés de referencia tanto en la eurozona, como en Inglaterra y, lógicamente, en EE.UU. y Japón, puedan coincidir en territorio neutral? Parece difícil pensando principalmente en el BCE, pero ahora sí es una posibilidad a considerar.

Y si el BCE continúa recortando las tasas de interés ¿Se lo puede interpretar como una señal de indisciplina en el control inflacionario alejándose de dicho objetivo en búsqueda de apuntalar a la economía? Probablemente ésa no sería la señal que habría que hacer ya que el BCE ha dado muestras claras de llegar incluso a excederse en la política monetaria restrictiva con el objetivo de controlar la inflación. La interpretación correcta sería que el BCE estaría dando una clara señal de que la crisis es más grave de lo que suponen incluso los más pesimistas.

Más allá de las especulaciones acerca de la posibilidad de nuevos recortes en las tasas de interés, y considerando que las mismas tendrán un impacto de poca significación en las economías, resulta necesario considerar si estas decisiones de política monetaria implican algún tipo de riesgos.

En el corto plazo, estos recortes en las tasas de interés, no revisten riesgo alguno tanto para la economía británica como para la eurozona. Pero generan riesgos ante la posibilidad de no realizar convenientemente en tiempo, la reversión del ciclo descendente de tasas.

Probablemente estos riesgos deban preocupar más al BOE que al BCE ya que este último ha realizado los recortes en la tasa de interés contra su voluntad con lo cual, al menor signo de recuperación de la economía de la eurozona, dará por finalizado el ciclo de recortes e iniciará inmediatamente el ciclo creciente de tasas.

El BOE por su parte, que debe estimular a una economía más golpeada que aquella de la eurozona y con un sistema bancario en problemas más graves, probablemente demore más de la cuenta en revertir la política de tasas, estimulando de este modo las presiones inflacionarias y la generación de burbujas especulativas en el precio de los activos financieros.

Los recortes de tasas de interés no solucionan los problemas de las economías e incrementan los riesgos a futuro. Los Bancos Centrales deberían haber trabajado de un modo más activo y directo en la recomposición del crédito al sector privado.

Mientras tanto, las economías continúan deteriorándose sin encontrar aún un piso a la crisis. Y cuando cada vez la salida se encuentra más lejana, nos debemos hacer la siguiente pregunta ¿Están los Bancos Centrales sembrando el germen de la próxima crisis? Esta pregunta es no menor si recordamos que la presente crisis fue precedida por un ciclo de bajas tasas de interés, originada en la política monetaria estadounidense que buscaba sacar a la economía de una situación recesiva mucho menos grave que la presente.

La política monetaria en Latinoamérica ¿Ayuda a atenuar la crisis o genera nuevos problemas?

La política monetaria en Latinoamérica ¿Ayuda a atenuar la crisis o genera nuevos problemas?

Buenos Aires, Argentina

2 de marzo de 2009

Hasta el estallido de la crisis la política monetaria ocupaba un rol central en el control de la dinámica tanto de la inflación como del crecimiento económico. Las políticas monetarias de metas de inflación se habían expandido con gran éxito y cada vez más países la adoptaban.

En Latinoamérica, la mayoría de los Bancos Centrales aplican una política monetaria de metas de inflación, en donde el Banco Central de Chile ha sido precursor. También aplican este tipo de política monetaria Brasil, México, Perú y Colombia, entre las principales economías de la región. Argentina, que es otra de las principales economías de la región, aplica una política monetaria basada en agregados monetarios como meta intermedia, justificada en la debilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que no permite otro tipo de estrategia.

La política monetaria de metas de inflación, que consiste, a grandes rasgos, en anunciar un nivel objetivo de inflación el cual buscará ser alcanzado por la autoridad monetaria, ha sido de gran utilidad en Latinoamérica para restaurar la credibilidad en los banqueros centrales. La historia de la región de altos niveles inflacionarios con no pocos episodios hiperinflacionarios ha generado la necesidad de reconstruir credibilidad.

Sin embargo, la crisis ha generado un fenómeno inesperado para los banqueros centrales no solamente en los países desarrollados, sino también en Latinoamérica: la incidencia de la política monetaria para controlar la dinámica inflacionaria y reducir el impacto de la crisis ha sido mínima. Este fenómeno se ha observado tanto en las economías desarrolladas como en aquellas en desarrollo en general y en las economías latinoamericanas en particular.

La explicación de la poca incidencia de la política monetaria en el control de la inflación y en el estímulo económico se encuentra en la magnitud de los shocks externos que afectaron a las economías. Así por ejemplo, los banqueros centrales poco pudieron hacer para frenar la aceleración inflacionaria frente al alza de los precios internacionales de la energía y los commodities agrícolas por lo que en medio de la crisis, las economías experimentaron niveles de inflación no vistos desde hacía varios años.

Hacia finales del 2008, con la economía global cayendo en una profunda desaceleración, las presiones inflacionarias cedieron fuertemente y, sin que los banqueros centrales hicieran mucho al respecto, la tasa de inflación comenzó a bajar fuertemente hasta reacomodarse en niveles por debajo de la precrisis en muchos casos. El escenario actual muestra a varias economías desarrolladas con riesgo de deflación.

Durante la mayor parte del 2008 la incidencia de factores externos sobre las economías latinoamericanas hizo que la tasa de inflación se comportara al alza a pesar de la política monetaria restrictiva llevada adelante por las economías de la región que aplican metas de inflación.

Pero del mismo modo como las presiones inflacionarias externas impulsaron al alza a la tasa de inflación, la incidencia del factor externo a partir del cuarto trimestre de 2008 influyó significativamente en la desaceleración de la dinámica inflacionaria lo cual les permitió a los banqueros centrales latinoamericanos iniciar el ciclo de recortes de tasas de interés para apuntalar a las economías afectadas por la crisis financiera internacional.

Esta política monetaria más laxa no está logrando hasta el momento los resultados esperados dado el debilitamiento observado en los canales de transmisión de la política monetaria. Sin embargo, esta no es la única preocupación vinculada a la dinámica de la política monetaria en los países latinoamericanos. El ciclo de recortes de tasas está reduciendo el diferencial de tasas existente con las principales economías mundiales, lo cual está afectando el tipo de cambio, aumentando el riesgo inflacionario.

Así por caso, en su última reunión de política monetaria, el Banco Central de Chile realizó un recorte de 250 puntos básicos en su tasa de interés, la cual ubicó en 4,75%, y no se descartan nuevos recortes. El Banco Central de Brasil por su parte, recortó la tasa Selic en 100 puntos básicos en su última reunión. En el caso del Banxico, la tasa de interés de referencia sufrió un recorte de un cuarto de punto, ubicándose en 7,5% aunque los recortes continuarán dada la debilidad observada en la economía mexicana. El Banco de Reserva de Perú, redujo sorpresivamente su tasa de interés a 6,25% en febrero (25 puntos básicos), mientras que el Banco Central de Colombia recortó el viernes pasado su tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos llevándola al 8%.

Si observamos la evolución del tipo de cambio en los países latinoamericanos, encontramos que desde setiembre de 2008 en todos los casos, han sufrido una depreciación respecto a la moneda norteamericana, aunque en algunos de ellos, dicha depreciación ha sido muy pronunciada. Tal es el caso de México, Brasil y Colombia. En el caso de México, el dólar pasó de cotizar a $ 10,28 al principio de setiembre a $ 15,09 hacia fines de febrero del 2009. En Brasil el dólar pasó de cotizar a R$ 1,632 a R$ 2,313, mientras que en Colombia, el tipo de cambio pasó de $ 1.934,24 a 2.544,53 en el mismo período.

El debilitamiento observado en los tipos de cambio no ha sido de utilidad para generar una mejora en las economías vía el sector externo y para colmo implica un riesgo inflacionario por el traslado del debilitamiento de la moneda local hacia precios internos. Además, refuerza el desincentivo para los capitales extranjeros pudiendo profundizar la salida de los mismos de los países de la región, debilitando aún más los tipos de cambio.

¿Qué deben hacer los banqueros centrales latinoamericanos ante la ineficacia observada en sus políticas monetarias y los mayores riesgos de inestabilidad que las mismas generan? La ineficacia observada en el último tiempo en la política monetaria hace necesaria la existencia de un replanteamiento de las acciones de política monetaria que se están llevando adelante. Probablemente la continuidad de los recortes en la tasa de interés de referencia de los países de la región no sea la solución para evitar la continua desaceleración en el crecimiento. Quizás sea más conveniente que los banqueros centrales trabajen en otro tipo de mecanismos que faciliten la generación de crédito en las economías para apuntalar de esta manera a una demanda interna que aparece debilitada.

¿Existe riesgo de estallido inflacionario en las economías de la región producto del debilitamiento cambiario? La debilidad de la economía global y de las economías de la región, hace improbable que se produzca un fuerte efecto traslado hacia precios internos del debilitamiento cambiario. Sin embargo, los tipos de cambio excesivamente débiles implicarán un mayor nivel de inflación a futuro (especialmente en cuanto la economía global comience a recuperarse), que obligará a los Bancos Centrales a una política monetaria más estricta.

Si bien el riesgo inflacionario existe en el mediano plazo, en el corto plazo, algunas economías podrían enfrentar el riesgo de deflación. En los últimos meses, se ha registrado deflación mensual en las economías de Chile, Brasil y Perú. En México, desde la Secretaría de Economía se espera que la economía caiga en deflación. ¿Entonces el riesgo deflacionario de corto plazo hace que resulte conveniente continuar con los recortes en la tasa de interés de referencia? No necesariamente. El problema pasa por el debilitamiento tanto de la demanda externa como interna de las economías de la región. La política monetaria no se ha mostrado eficaz en recuperar a ninguna de ellas. Por lo tanto, no existe seguridad de que nuevos recortes en las tasas de interés de referencia eviten el riesgo de deflación.

Los banqueros centrales latinoamericanos ingresan nuevamente a un escenario complejo en el cual sus acciones de política no logran el impacto deseado y amenazan con producir efectos indeseados. ¿Será el momento de un profundo replanteo en las mismas?

Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Otro viernes negro (y ya se está haciendo costumbre)

Buenos Aires, Argentina

28 de febrero de 2009

Viernes negro para la economía norteamericana. Viernes negro para los mercados mundiales. Panorama negro sin una luz siquiera a la distancia. Incertidumbre en los mercados: ganancia para el dólar en relación al euro.

Se confirmó el dato del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense del último trimestre del año. No fue sorpresa que el mismo se haya contraído, pero sí que lo haya hecho en la magnitud en que lo hizo. La contracción del PBI de la economía estadounidense no fue del 3,8% como se había estimado en un principio sino del 6,2% ¿Puede haber tanta diferencia entre el cálculo preliminar y el definitivo? Para los que sospechan de todo, quizás especulen con la posibilidad de que se haya sesgado hacia abajo la estimación para darle tiempo al gobierno de Obama de asumir y lanzar los planes de estímulo económico y saneamiento del sistema financiero de modo tal que cuando se conociera el dato definitivo, no repercutiera duramente en el humor de los mercados. Para el resto, las estadísticas estadounidenses son confiables, no como la de algunos países del subdesarrollo.

Pero volviendo a la salud de la economía estadounidense, evidentemente la misma no se encuentra en su mejor forma. El panorama aparece más oscuro al considerarse la frágil salud de su sistema bancario.

¿Qué utilidad tiene el plan de saneamiento del sistema bancario si el Tesoro de los EE.UU. debe salir de urgencia a salvar a una de las principales entidades del sistema financiero de manera directa?

Con la nueva intervención, el Tesoro estadounidense se quedará con el 36% de las acciones del Citigroup (NYSE:C). Con ello, se pretende apuntalar la frágil base de capital de la entidad. El valor de las acciones de la entidad sintieron el golpe y cayeron significativamente, una mala noticia para los tenedores de dichos papeles. También sintió el golpe la bolsa de valores norteamericana en donde el índice S&P500 alcanzó su mínimo de los últimos doce años.

Evidentemente algunas de las entidades del sistema bancario estadounidense no resisten esperar hasta la plena implementación del plan de saneamiento del sistema bancario aprobado recientemente.

Preocupa la situación del sistema bancario estadounidense por dos motivos que ya he comentado anteriormente en otros artículos: la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios de crisis en el sistema bancario que profundizarían la recesión económica, y la incapacidad que el mismo exhibe en este contexto para reactivar la rueda crediticia necesaria para la recuperación económica. Pero la continua inestabilidad del sistema financiero genera una preocupación adicional y es el riesgo de que se produzca una corrida bancaria, posibilidad no muy considerada pero latente y cada vez con mayor probabilidad de ocurrencia.

En otra de las novedades negativas dadas a conocer en el día de ayer, Fannie Mae (NYSE: FNM), anunció que perdió US$ 58.707 millones en 2008, (en 2007 había perdido US$ 2.050 millones), a pesar del incremento del 55% en sus ingresos netos. El gigante hipotecario le solicitó al Gobierno US$ 15.200 millones para hacer frente a su difícil situación financiera. La entidad posee actualmente un pasivo que supera a su activo. ¿Se puede confiar que esta entidad pueda generar en el corto plazo, créditos hipotecarios para recuperar al sector inmobiliario?

¿Y qué ha ocurrido del otro lado del Atlántico? También abundaron las malas noticias en las últimas horas. Finlandia y Dinamarca entraron oficialmente en recesión, alza del desempleo en el grupo de países que conforman la Unión Europea (que se ubica en el 7,6% de la PEA) y en la Eurozona (8,2% de la PEA), caída de la tasa de inflación tanto en la UE (-0,6% en enero), como en la Eurozona (-0,8% en enero) con un mayor riesgo de deflación y problemas en Europa del Este que obligó a la realización de un salvataje bancario en el que intervinieron conjuntamente el Banco Mundial, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.

En relación a esto último, la situación del sistema bancario en las economías de Europa oriental preocupa especialmente a algunas economías de la Europa occidental dado que la mayoría de las entidades bancarias de Europa del este se encuentran en manos de entidades de Europa de occidente (principalmente de entidades austríacas, italianas y suizas).

Ciertamente la crisis está descubriendo la fragilidad de las economías desarrolladas y el nivel desmedido de exposición a ciertos riesgos de los sistemas financieros. Ya a más de un año y medio de estallada la crisis, es difícil determinar la magnitud de la misma. A cada instante se hace más comparable por sus costos a la crisis del 30´ y ya no debería sorprender que la supere en varios aspectos.

¿Qué nuevos episodios nos sorprenderán la próxima semana? Difícil imaginar como también es difícil imaginar que de una vez por todas, los líderes de las principales economías decidan unirse para coordinar sus políticas económicas. También el sector privado debe hacer su parte y comprometerse con la recuperación económica. El “sálvese quien pueda” ya demostró no funcionar ¿Se habrá aprendido la lección?

¿Puede el deterioro de la economía llevar al euro a la paridad con el dólar?

¿Puede el deterioro de la economía de la eurozona llevar al euro a la paridad con el dólar?

Buenos Aires, Argentina

27 de febrero de 2009

Un hecho ocurrido en Argentina durante el 2008 y que realmente me llamó poderosamente la atención cuando se produjeron los temores sobre la salud de la economía local invadió a los argentinos. Tradicionalmente, cuando la incertidumbre se apoderaba del contexto económico argentino, los ahorristas se volcaban masivamente a la compra de dólares ya que la moneda norteamericana ha sido tradicionalmente uno de los pocos refugios capaces de proteger la riqueza de la población. En el nuevo episodio de incertidumbre, los argentinos recurrieron nuevamente a una divisa extranjera para proteger sus ahorros, sólo que la divisa elegida no fue el dólar sino el euro.

Debo aclarar que este episodio que se observó claramente en Argentina, no se volvió a repetir en los subsiguientes momentos turbulentos del año, y difícilmente vuelva a repetirse al menos en el corto y mediano plazo.

Una de las enseñanzas que nos está entregando la crisis financiera internacional sin dudas es que la economía de la eurozona nos ha engañado haciéndonos pensar que la misma tenía una mayor fortaleza que la que realmente posee.

Seguramente muchos se preguntarán a qué me estoy refiriendo cuando hablo acerca del engaño causado por la economía de la zona del euro. Es que apenas estallada la crisis, muchos creían que estábamos frente al fin del liderazgo mundial de la economía estadounidense y con ella frente al final del predominio del dólar como la moneda líder. Ante el vacío que produciría la caída de los EE.UU. como líder mundial, la zona del euro, que insinuaba una cierta consolidación luego de casi una década funcionando como tal, prometía tomar dicho liderazgo.

En dicho contexto, el euro emergía como la nueva divisa fuerte capaz de desafiar el liderazgo del dólar. Así, como muchos recordarán, el euro rozó los US$ 1,6 hacia el mes de abril de 2008 y se mantuvo cercano a dicho valor hasta que a finales del mes de julio comenzó su caída, con intentos de recuperación de por medio, hasta alcanzar los US$ 1,27 actuales.

Pero la zona del euro no solamente estaba implicada con los activos tóxicos que produjeron la crisis subprime en los EE.UU. y que infectó su sistema financiero, sino también se ha visto afectada por la caída en la actividad económica de aquel país demostrando el alto nivel de dependencia hacia la economía estadounidense y la poca capacidad que posee la demanda interna de los países de la eurozona para compensar el debilitamiento externo.

Tal es la debilidad demostrada por la economía de la eurozona que en los últimos tiempos se ha dudado incluso sobre la sostenibilidad tanto del bloque económico como tal (debido a las consecuencias negativas que en este tipo de situaciones sufren algunas de sus economías integrantes, dada la rigidez de acción que dicha pertenencia implica), e incluso la sostenibilidad del euro.

Lo cierto es que luego de haber perdido más del 20% de su valor máximo, existe un gran debate acerca de la evolución de la relación entre el euro y el dólar. En relación a este tema existen dos elementos que hacen probable la continuidad del debilitamiento de la moneda de la eurozona en relación al dólar y que son la continuidad del contexto de incertidumbre mundial y las perspectivas de un mayor deterioro en las condiciones económicas de la eurozona.

En relación al primer factor, existe una alta probabilidad de que el contexto de incertidumbre se mantenga durante gran parte del presente año. No solamente se ha complicado el panorama para la recuperación de la economía estadounidense y mucho más para la eurozona, sino aún no ha quedado atrás la posibilidad de ocurrencia de nuevos episodios de crisis en los sistemas bancarios. Este contexto de fragilidad no hace probable pensar en una recuperación sostenible del valor del euro.

En lo que a la situación de la economía de la eurozona se refiere, las variables macroeconómicas muestran un continuo deterioro. Ello ha provocado que la confianza económica en la eurozona siga cayendo en picada y su indicador se ubique ya en los 65,4 puntos, su menor nivel desde que el mismo comenzó a ser medido en 1985.

Las economías de la región han experimentado durante el cuarto trimestre de 2008 una fuerte contracción de su producto, pero las perspectivas son aún peores para el 2009. La mayoría de las proyecciones anticipan una contracción del PBI para la eurozona que podría superar el 2%.

La debilidad de la demanda externa ha sido uno de los factores determinantes de la contracción de la economía de la eurozona. Esta debilidad del frente externo se ve reflejada en la cuenta corriente de la región que perdió su posición superavitaria y en 2008 cerró con un déficit del 0,7% en términos del PBI.

Pero no solamente las economías de la eurozona se ven afectadas por su debilidad macroeconómica, también se encuentran amenazadas por la situación por la que atraviesan las economías de Europa del este que puede incidir fuertemente en la región. En Austria, Hungría y Rumania, la situación fiscal y el estado de salud del sistema bancario son frágiles. Desde las principales economías de la eurozona, se ha garantizado la ayuda para evitar una situación de crisis. No es que Alemania y Francia sean países tan solidarios que en estos tiempos piensen en ayudar a las economías más débiles solamente por caridad, sino un posible colapso de las mismas puede implicar un impacto negativo que ahondaría la situación recesiva de las economías de la eurozona con las que existen estrechas vinculaciones (principalmente por el sector financiero).

En este contexto negativo, la esperanza para el euro proviene de lo que pueda hacer EEUU. La economía norteamericana tiene mejores perspectivas de recuperación que la economía de la eurozona, pero ello puede influir favorablemente para la recuperación del euro dado que aumenta las perspectivas de recuperación de la economía de la eurozona dada la dependencia de la misma de la fortaleza económica estadounidense. De todos modos, las dificultades por las que atraviesa la economía estadounidense a pesar de los múltiples planes lanzados, hacen difícil estimar en cuánto tiempo y con que magnitud podrá recuperarse la misma. Por otra parte, la recuperación de la economía estadounidense puede no beneficiar al euro ya que podría implicar un brusco cambio de la dirección de la política monetaria con el objetivo de evitar la generación de una nueva burbuja especulativa y que se generen presiones inflacionarias desmedidas, lo cual alentaría el fortalecimiento del dólar.

En este contexto negativo para el euro ¿Hasta dónde puede caer la divisa de la eurozona?

Si bien el euro ha perdido significativamente valor desde sus máximos, no pocos analistas consideran que aún puede seguir desvalorizándose frente a la moneda estadounidense. La visión más extrema la propuso un artículo publicado en el site argentino “Infobae” que planteaba la posibilidad de que el euro vuelva a la paridad con el dólar. En relación a ello, el site argentino reflejó las declaraciones de John Mauldin, presidente de Millennium Wave Advisors, para quien el colapso de Europa del Este tendrá un impacto demoledor sobre la banca europea. Según Mauldin: “Europa está mucho más en riesgo que los Estados Unidos ante la ausencia de capacidad financiera de muchos países para nacionalizar algunos bancos, cuyos balances superan con creces sus respectivos PBI”.

A pesar de las malas perspectivas que tiene el euro, es difícil que pueda quebrar la barrera de los US$ 1,20. Este valor actuará probablemente como una barrera de contención para la divisa europea. ¿Y si quiebra el euro los US$ 1,20? Entonces sí podrá acercarse peligrosamente a la paridad con el dólar. Para que estas especulaciones tengan posibilidades de concretarse, la primera mitad de este año será crucial. Más allá de dicho período, estas posibilidades se irán diluyendo.

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

Buenos Aires, Argentina

26 de febrero de 2009

La crisis estadounidense ha provocado un efecto dominó en la economía de México que no logra revertir la tendencia descendente de su actividad. Por si fueran pocos los problemas que debe enfrentar la economía mexicana, los mismos se potencian entre sí agravando la situación.

El desempleo en México continúa en aumento y ya alcanza su nivel más elevado de los últimos ocho años. La tasa de desocupación asciende ahora al 4,84% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica que 2.260.000 personas no cuentan con un trabajo formal (415.800 más que hace un año atrás).

Las perspectivas para el mercado laboral en México no son para nada positivas por la confluencia de múltiples factores. La crisis que está sufriendo la economía estadounidense junto al endurecimiento de las políticas migratorias de aquel país, están generando que gran cantidad de mexicanos retornen al país pasando a engrosar el número de desempleados. Otro fenómeno que está afectando al mercado laboral mexicano es el incremento de la población en edad laboral.

Con el mayor nivel de desempleo y el mayor riesgo de perder el trabajo para quienes lo poseen, el consumo de las familias se ha retrotraído sensiblemente, mucho más en los bienes durables. También las empresas han limitado sus proyectos de inversión.

La peor situación que enfrentan tanto las familias como las empresas ha impactado en la calidad de la cartera crediticia de las entidades bancarias. El índice de morosidad de la cartera de crédito de los bancos en México ascendió al 3,36% en el mes de enero (en diciembre de 2008 ascendía a 3,21%). El segmento de crédito de consumo experimentó un incremento en la morosidad alcanzando el 8,31% de la cartera total.

El contexto externo ha afectado el estado de las empresas mexicanas. La fuerte caída observada en las exportaciones implicó una caída brusca de los ingresos de las empresas que no pueden soportar con facilidad.

Las cuentas externas se han visto sensiblemente afectadas por la crisis. Al deterioro de la balanza comercial y la de servicios no factoriales se le sumó la caída en el volumen de remesas. En 2008, México experimentó una caída en las remesas del 3,8% en relación al volumen recibido en 2007, al totalizar US$ 25.145 millones. Las perspectivas para el presente año anticipan la continuidad de la reducción en el volumen de las mismas.

Así es que México sufrió en 2008 un incremento en el déficit externo. El déficit de cuenta corriente alcanzó al 1,4% del PBI al acumular un rojo de US$ 15.527 millones.

El dato positivo en lo que a las cuentas externas se refiere lo aporta la reducción del 11,7% en el déficit comercial del mes de enero en relación al mismo mes del 2008. La reducción en el déficit comercial responde a una caída en el volumen de comercio externo de México. Las exportaciones se redujeron en un 31,5%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 30%.

El incremento del déficit de cuenta corriente sumado a la política monetaria expansiva, afecta al mercado cambiario provocando la depreciación de la moneda mexicana. Es así que desde el mes de agosto de 2008, el peso mexicano ha perdido un tercio de su valor. Hacia finales del mes de agosto de 2008 el dólar en México cotizaba a $ 10,28. Actualmente lo hace a $ 14,93 y en el mercado se especula con la continuidad de la depreciación cambiaria.

Ante el continuo y riesgoso debilitamiento del tipo de cambio, el Banco de México ha salido a intervenir en el mercado de divisas con el objeto de apuntalar el valor del peso mexicano. Ello le ha representado pérdidas significativas de reservas internacionales. Las reservas internacionales del Banco de México han descendido a US$ 80.933 y en lo que va del año, las mismas registraron una baja de US$ 4.508 millones.

El debilitamiento del peso mexicano no solamente ha provocado la necesidad de intervención del Banxico y la consecuente caída en el nivel de reservas internacionales. También ha incrementado el riesgo inflacionario.

Si bien la tasa de inflación minorista está registrando un descenso, no está ocurriendo lo mismo con la inflación núcleo. Mientras la inflación minorista se desaceleró al 6,25% durante la primera mitad de febrero, la tasa de inflación subyacente se aceleró alcanzando el 5,81% interanual, frente al nivel previo de 5,76%, siendo este nivel el mayor alcanzado en más de siete años (y lógicamente, por encima de la meta del Banco de México ubicada en el 3%).

Según la opinión recogida por Reuters de Luis Flores, analista del Grupo Financiero Ixe: “El tipo de cambio sigue siendo el determinante más relevante para la inflación local y, en consecuencia, para la política monetaria”.

El riesgo inflacionario conjuntamente con el debilitamiento cambiario serán factores que limitarán a la política monetaria.

Un informe del Grupo Financiero Ixe decía acerca de las expectativas sobre la evolución de la política monetaria: “Esperamos que el Banco de México siga recortando tasas hacia 6,50% para finales de 2009, pero su enfoque podría tornarse más prudente y dependiente de la volatilidad en el peso/dólar”, dijo Ixe en un reporte por separado. Actualmente la tasa de interés de referencia se encuentra en el 7,5%, luego del recorte realizado por el Banxico el pasado viernes. En el comunicado en donde se informaba de dicho recorte de tasas Banxico advertía acerca de los riesgos inflacionarios producto de la volatilidad cambiaria.

No quedan dudas de que la economía mexicana se encuentra inmersa en un círculo vicioso del cual no le será fácil salir. Probablemente el gobierno de México deberá ampliar su plan de estímulo económico para evitar que se siga profundizando el deterioro en la economía.

La recuperación de la economía cada vez está más supeditada a la capacidad de recuperación que pueda experimentar la economía estadounidense. Es por este motivo que se puede esperar que el sector productor de bienes transables será uno de los primeros sectores que logrará la recuperación cuando ésta se produzca (seguramente no antes de fin del 2009). Habrá que seguir de cerca a las empresas productoras de bienes transables para identificar aquellas con mayor potencialidad de recuperación y expansión.


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