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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?
4 Mayo 2009
En enero de 2006 decidí buscar una vivienda para adquirir. No contaba con mucho dinero ahorrado, y ni siquiera tenía aún la aprobación de un crédito bancario para tal aventura. Créanme que la búsqueda se transformó realmente en una aventura, ya que mientras me encontraba en proceso de búsqueda (una búsqueda que duró más de seis meses viendo más de cien casas), los precios de las mismas aumentaban sin pausa.

Por suerte, en julio de ese año pude dar con la casa adecuada y luego de poco más de tres meses, en el mes de noviembre había finalizado con la aprobación del crédito bancario y cerrado la compra. Estaba convencido de que los precios de las viviendas seguirían con su fuerte tendencia ascendente no solamente por el contexto inflacionario que vivía Argentina, sino por la fuerte demanda que observaba el sector, y no me equivoqué. Hoy la vivienda que adquirí se encuentra en un valor de casi 2,5 veces el que pagué.

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Luego de la crisis que decretara el final del modelo de convertibilidad en Argentina, el sector inmobiliario argentino experimentó un boom que claramente finalizó hace algunos meses atrás. Este sector fue uno de los primeros que se recuperó luego de la crisis del 2002 y su lógica, entre otros motivos, estuvo determinada por las consecuencias de lo que se conoció como el “corralón financiero” que limitaba los retiros de depósitos del sistema financiero local. Hoy en el mercado inmobiliario argentino, la realidad parece ser totalmente diferente, en parte por los efectos de la crisis externa (si bien en Argentina el tema de la crisis subprime no estuvo presente, sí los efectos sobre la economía real del deterioro global se están haciendo sentir), pero también, por la incertidumbre interna que vive la economía y que está provocando que los argentinos prefieran refugiarse en el dólar antes que los ladrillos.

Según “Diario Hoy” dos de las causas principales que han provocado el derrumbe inmobiliario es el temor que provoca la crisis económica, y los discursos políticos apocalípticos -como el de Néstor Kirchner, ex presidente argentino que sigue operando políticamente. El gobierno ha hecho su parte en agregarle incertidumbre al contexto económico, al afirmar que si sale derrotado en las elecciones legislativas, lo que viene para el país no es otra cosa que el caos.

Los números del mercado inmobiliario en la mayor parte de los principales centros urbanos del país hablan por sí solos. Según un informe del Colegio de Escribanos bonaerense, durante el primer trimestre del presente año el movimiento de compra-venta de inmuebles en la provincia de Buenos Aires cayó un 49%.

En la Capital Federal, las ventas de inmuebles se desplomaron un 53,5% (aunque según afirman los especialistas del sector, en marzo se comenzó a observar una cierta recuperación), alcanzando su menor nivel desde el mes de febrero de 2002. En la ciudad de Mar del Plata, la caída en las ventas fue del 41,7% al final del primer trimestre del año.

Lo que puede resultar extraño en la situación del mercado inmobiliario, es que mientras la demanda se retrae, los precios no muestran un comportamiento hacia la baja. Esta situación tiene una explicación y se vincula al contexto: con la gran incertidumbre que se vive en la economía local, vender un inmueble sin tener un destino claro para el dinero derivado de dicha operación, aparece como una apuesta altamente riesgosa que sólo están dispuestos a aceptar aquellos que se encuentran en una situación de necesidad.

Un claro reflejo de lo que ocurre en el sector inmobiliario lo ofrece el sector de la construcción que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el mes de marzo volvieron a contraerse un 2,4% en su indicador desestacionalizado, manteniendo las expectativas hacia la baja para los próximos meses. Lamentablemente, siempre que uno hace referencia al Indec, en el último tiempo debe hablar de dudas en la calidad de la información. Y este no es el caso ya que desde el sector privado se sostiene que la contracción del sector es mayor y alcanza al 17,8% en términos interanuales (según el índice Construya, elaborado por 12 compañías líderes del sector).

Los empresarios inmobiliarios, aún están esperando ver al menos un solo dólar proveniente del plan de blanqueo de capitales lanzado por el gobierno argentino. Ello lo afirma el propio titular de la Cámara Argentina Inmobiliaria, Néstor Walenten quien aseguró que desde que entró en vigencia la normativa de blanqueo de capitales, las operaciones realizadas con fondos provenientes desde el extranjero fueron “casi nulas”.

Realmente suena hasta risueño pensar que un plan así pudiera lograr algún tipo de resultados ya que: ¿A quién se le ocurriría traer los capitales a la argentina en este contexto tan volátil e incierto provocado principalmente por la ceguera en la conducción de la política económica? La realidad muestra que los dólares siguen saliendo del país sin intenciones de regresar (al menos por un largo período).

Los problemas en el mercado inmobiliario local responden a varios factores, uno de los cuales es la falta de financiamiento. La falta de crédito hipotecario ha sido un problema constante en el mercado inmobiliario y se agravó en este momento de crisis. Creo que soy uno de los pocos afortunados en haber accedido al financiamiento bancario. Los bancos no desean otorgar préstamos hipotecarios, pero tampoco pretenden demandarlos las familias. La falta de crédito hipotecario será un problema que se notará con mayor nitidez cuando surjan signos de recuperación en el sector.

La debilidad de la demanda del sector, se profundiza por la decisión de aquellos que cuentan con unos ahorros de mirar hacia el dólar. Es que la altísima probabilidad de que la moneda norteamericana continúe con su tendencia alcista hace que muchos ahorristas se vuelquen hacia dicha moneda ya que en episodios anteriores fue un muy buen refugio para los ahorros de los argentinos.

El mercado inmobiliario en Argentina está atravesando un período de depresión, el cual se mantendrá sin dudas al menos hasta que transcurran las elecciones legislativas y se vaya despejando el contexto local (ello a pesar de que se mencionen signos de recuperación en el último mes). Pero ello no asegurará que se podrá divisar una recuperación a posteriori, sino que habrá que aguardar también a cómo evolucione la crisis de la economía global.

¿Puede hacer algo el gobierno para ayudar a recuperar al sector? Claramente sí, y eso que puede hacer es buscar brindar estabilidad y predecibilidad al contexto económico local. Existe aún una importante demanda potencial en el sector que está a la espera de saber qué puede llegar a ocurrir con la economía argentina y principalmente con sus propias finanzas.


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