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Leopoldo Abadía y la crisis global.

Excelente explicación de Leopoldo Abadía, disfruten…


Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Buenos Aires, Argentina

17 de enero de 2009

El próximo martes 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama tomará posesión del poder y con ello se abre una nueva para el país del norte de América. Obama será así el 44° presidente de los Estados Unidos.

No la tendrá para nada fácil el primer presidente de color de los Estados Unidos. La economía sumida en una de sus peores recesiones con el agregado de un enorme déficit fiscal de difícil reducción y de un rojo en la cuenta corriente tan preocupante como el déficit fiscal.

Pero Obama ya ha tenido su primer triunfo político aún antes de asumir y ello alimenta la ilusión de que contará con un amplio apoyo para poder llevar adelante las medidas económicas que considere necesarias para sacar a la economía estadounidense de la actual recesión. Es que el Senado estadounidense desbloqueó los US$ 350.000 millones restantes del plan de salvataje del sector financiero, requerido por Barack Obama para estimular el crédito inmobiliario.

La economía estadounidense requiere de un nuevo impulso para salir de su situación de recesión. Para estimular a la economía estadounidense, Obama piensa en una serie de medidas por US$ 825.000 millones con los que espera generar cuatro millones de empleos. En este sentido, ya existe acuerdo entre el equipo económico del presidente electo y la Cámara de Representantes y comprende una combinación de consumo con recorte de impuestos y asistencia alimentaria y médica. En líneas generales el plan incluye menos exenciones fiscales para las empresas y más ayuda a los estados.

Ben Bernanke, deseoso por llevar “agua para su molino”, consideró en un discurso pronunciado ayer en la London School of Economics, que este plan de estímulo económico podría ser insuficiente y que el gobierno podría verse obligado a inyectar capital adicional en bancos y firmas financieras.

Es cierto que el sistema financiero norteamericano deberá ser un sector que el nuevo presidente debe apuntalar, en un principio para despejar cualquier temor de crisis para pensar ya en lograr que el mismo reactive su capacidad de generar financiamiento para la economía, algo vital para que pueda concretarse la recuperación de la misma.

Si bien las esperanzas acerca de la recuperación de la economía estadounidense se apoyan en los esfuerzos que pueda realizar el gobierno electo, el resto de las economías pueden incidir positivamente para impulsar dicha recuperación.

A favor Obama es que contará con un contexto internacional más proclive a colaborar para lograr la recuperación de la economía global sin tener que depender dicha recuperación exclusivamente de los esfuerzos realizados por los EE.UU.

En este sentido, los principales Bancos Centrales del planeta vienen desarrollando un ciclo de recorte de tasas que aporta liquidez al sistema financiero mundial reduciendo posibles tensiones y facilitando la posible reactivación de la generación de financiamiento. Este ciclo de recortes de tasas, también se observa en la mayoría de las economías emergentes.

Por otra parte, en gran parte de los países del planeta (tanto desarrollados como emergentes), vienen apuntalando a sus economías a través de una política fiscal expansiva.

De este modo, con el impulso realizado en el resto de las economías se estará apoyando la recuperación del crecimiento económico de las mismas que implicarán un beneficio para la economía estadounidense.

Luego de comenzar a resolver los problemas más urgentes de la economía estadounidense, deberá Obama hacer frente a otros problemas tales como aquellos que inciden principalmente sobre Latinoamérica como lo son la aprobación de los TLC (todavía pendiente de aprobación se encuentra el TLC entre los EE.UU. y Colombia) y la reforma inmigratoria (existen alrededor de doce millones de inmigrantes que esperan una reforma que los incorpore legalmente a los EE.UU.).

La reforma inmigratoria no es un tema menor en una época de pérdidas de empleos que ponen recelosos a los estadounidenses de los inmigrantes ilegales que les quitan su trabajo.

El principal problema que tendrá frente así Obama y del que quizás poco podrá hacer durante su gestión es el de lograr ordenar las cuentas fiscales del país. La situación fiscal de la economía estadounidense es muy frágil. En este sentido, según el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se encuentra al borde de un problema fiscal, resultado del millonario rescate financiero que está erogando. En el reporte anual Riesgos Globales 2009 se leía: “Resulta peligroso tratar de remediar un problema inmediato, sin poner remedio a sus causas. Es igual que sembrar las semillas de nuevos problemas que podrían lesionar en el futuro próximo”.

Para este año y por el momento, se espera que el déficit fiscal en los EE.UU. ascendería a los US$ 1,2 billones. Lo preocupante es que este déficit podría ser aún mayor dada la necesidad de una política fiscal expansiva para sacar a la economía de la recesión.

Un signo positivo en materia fiscal es que Obama piensa en su solución en el largo plazo (dado que en el corto plazo existen urgencias que hacen imposible ordenar el balance fiscal). Es así que Obama, pretende convocar una “cumbre de responsabilidad fiscal” en el mes de febrero para analizar posibles soluciones a los problemas económicos a largo plazo. De esta cumbre participarían los principales legisladores encargados de asuntos económicos en el Congreso y expertos de grupos ajenos a la política

Si bien la economía estadounidense estará atravesando grandes dificultades en el corto plazo, la llegada de Obama renueva las esperanzas de que la economía de los EE.UU. comience a disciplinarse y evite de este modo encaminarse a una situación irreversible.



Con expropiaciones, más inflación y precio del petróleo en baja Chávez va por una nueva reelección





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Con la oposición relativamente bajo control Chávez hubiese pensado en otros tiempos que la posibilidad de reelección indefinida sería un hecho. Pero han aparecido en escena factores externos y otros creados por el propio Chávez, que amenazan su objetivo de perpetuarse en el poder.

La baja en el precio del petróleo, si bien era una posibilidad, ni en los escenarios más pesimistas se había previsto una baja del precio del barril como se está observando en estos momentos. En la jornada del viernes el precio del barril de petróleo tocó los US$ 33,45.

La fuerte e inesperada caída del precio del petróleo representó un golpe duro para Chávez cuyo poder se basa en los recursos provenientes de las exportaciones de petróleo.

Pero al mismo tiempo que el barril de petróleo se desplomaba, la inflación en Venezuela se ha mantenido en aumento. Así, luego de alcanzar un nivel de inflación del 22,5% en el 2007, la tasa de inflación minorista en Venezuela para el 2008 promete superar el 30%.

El propio ministro de Economía venezolano, Alí Rodríguez, ha reconocido que no lograrán alcanzar la meta del 27,5% de incremento en los precios minoristas que habían establecido a principios de año.

Ante este contexto complicado, el gobierno de Chávez redobla la apuesta y presiona aún más con medidas que afectan a los venezolanos.

Una de las medidas que implementará el gobierno venezolano en breve, con el objetivo de cuidar la liquidez de dólares, es la reducción del cupo de dólares para viajeros dentro del control de cambios vigente desde 2003. La idea sería llevar el cupo de US$ 5.000 a US$ 2.500.

En medio de este contexto de menores recursos fiscales, de presiones inflacionarias en aumento ante la retracción en la oferta agregada, justo cuando más necesita Chávez alentar la inversión privada, es que se decide continuar con su política expropiatoria.

Esta vez la víctima fue un centro comercial. Chávez ordenó expropiar el Centro Sambil, que se había estado construyendo en un barrio de Caracas. Chávez decía lo siguiente al ordenarle al alcalde la detención de la construcción de dicho centro comercial: “Pare eso, señor alcalde, y vamos a revisar todo eso. Y vamos a expropiar eso y a convertirlo en una clínica (…) en una escuela, en una universidad”.

Mientras tanto, mientras pierde poder y apoyo tanto de sus conciudadanos como de los mandatarios de países aliados (afectados por el enflaquecimiento de la billetera del líder venezolano), Chávez avanza en su proyecto de reelección ilimitada.

Durante la semana pasada, el parlamento venezolano aprobó en primera discusión un proyecto de reforma constitucional para tal efecto (que propone enmendar el artículo 230 de la Constitución). El proyecto de reforma constitucional deberá ser sometido a una segunda discusión en el mes de enero. En caso de que sea ratificado, el Consejo Nacional Electoral (CNE) tendrá un mes para convocar una consulta popular con el objeto de lograr su aprobación por parte del voto popular.

Desde la oposición se ha denunciado la ilegalidad del proyecto, argumentando que el mismo era parte de la reforma constitucional que en diciembre de 2007 había sido rechazada en un referéndum.

La posibilidad de que un referéndum le dé la posibilidad a Chávez de volver a presentarse nuevamente como candidato presidencial, según el periódico estadounidense “The Washington Post”, sólo puede ser alcanzada mediante el uso de la fuerza o el fraude.

Como se puede ver, la situación de Venezuela muestra a un Chávez concentrado en lograr la reforma constitucional que le posibilite mantenerse indefinidamente en el poder, mientras la economía se deteriora día tras día.

La llamativa inacción del gobierno de Chávez ante los riesgos que implican para su poder el agravamiento de la situación de la economía, alientan las esperanzas de que un nuevo revés en el posible referéndum por la reforma constitucional haga cambiar su política económica haciéndola menos agresiva contra el libre mercado. ¿Será esto posible o se marchará hacia una profundización del modelo socialista que en el contexto económico actual puede implicar una crisis que ponga en peligro al gobierno de Chávez?

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Ganó Obama: ¿Ganamos todos?

El resultado esperado de la victoria electoral de Obama, nuevo presidente de los estadounidenses, está disparando todo tipo de análisis y pronósticos en los mercados y la economía. Veamos qué le parece a Horacio este triunfo, y qué espera de él.

Al final el resultado fue el que se preveía: Barack Obama es el nuevo presidente de los Estados Unidos, en una elección ganada con gran comodidad. Así, a partir del mes de enero de 2009, comenzará una nueva etapa no solamente para los Estados Unidos, sino también para el mundo con el fin de la era Bush, una era que no será recordada con agrado.
Un resultado tan positivo para Obama como el de haber sido elegido presidente de los EE.UU., es que logró mayoría en ambas cámaras del Congreso, con su indiscutible victoria. Ello le permitirá mayor capacidad para poder concretar sus ideas de política económica que requieran de la aprobación del órgano legislativo.
Cuando en un momento de la carrera electoral se pensaba que McCain podía quebrar las preferencias, la economía hizo de las suyas y terminó de torcer la historia a favor del candidato demócrata. Es que el agravamiento de la crisis jugó a favor del candidato considerado más capaz para sacar al país de la crisis.
Pero lo económico no ha sido el único elemento considerado clave para el triunfo de Obama. Un sondeo realizado por el diario “The New York Times” y la cadena “CBS” establecieron que Obama obtenía una significativa ventaja en otros asuntos clave, además del económico, como lo son el manejo de las cuestiones del sistema de salud y la guerra de Irak.
Con el nuevo presidente electo ¿Qué pueden esperar los mercados?
En lo inmediato, para el manejo de la crisis, Obama buscará incentivar a la economía mediante un paquete de ayuda de US$ 170.000 millones, como comentáramos en el artículo de ayer ¡Llueve dinero!: Las principales economías salen a ofrecer paquetes de ayuda .
Obama se muestra preocupado por sacar al país de la recesión lo más pronto posible y evitar que este tipo de crisis vuelvan a sucederse. Es por ello que Obama no se ha opuesto a los programas de salvatajes y estímulos llevados adelante por el gobierno de George Bush a pesar de las implicancias fiscales que estos tienen y que deberá cargar en su gestión.
Por otra parte, Barack Obama se mostró a favor del plan del presidente George W. Bush, de organizar una cumbre financiera, justificándola en la necesidad de lograr una coordinación global para enfrentar las turbulencias económicas. El sistema financiero internacional requiere de una regulación y supervisión amplia con capacidad de adaptarse a los cambios en el sistema financiero de modo tal de no quedar rápidamente desactualizada. Da la sensación que los mercados deberán esperar en este nuevo período presidencial, un aumento de la regulación en los mismos y mayor dureza en la supervisión.
En relación a la moneda norteamericana, el senador por Illinois Barack Obama es partidario de un dólar fuerte, aunque no pretende lograrlo a través de la política monetaria. De hecho, en sus propias palabras, Obama decía: “No soy alguien que considere que se deba gastar mucho tiempo manipulando nuestra política monetaria o fiscal, simplemente para impulsar al dólar. Lo que yo quiero hacer es fortalecer los fundamentos económicos de manera que el dólar se termine de fortalecer por sus propios medios”.
Entonces si Obama pretende un dólar fuerte, deberá fortalecer los fundamentos de la economía. Para ello, deberá ordenar cuanto antes las cuentas fiscales y externas de la economía. Por eso se puede esperar que se inicie un período de mayor control del gasto público para ordenar las cuentas fiscales y de menor apertura externa para limitar el déficit de cuenta corriente.
La búsqueda de lograr un dólar fuerte, tiene también implicancias positivas para la economía global. Por una parte, un dólar fuerte limita el alza de las cotizaciones de los commodities, los cuales son expresados en términos de la divisa norteamericana. Sobre esta situación no muy agradable, hemos tenido de ejemplo lo que ha ocurrido en momentos en que el dólar alcanzó su nivel más bajo en relación al euro haciendo que las cotizaciones de los commodities se disparen.
Con este mayor control de la evolución de la cotización de los commodities, se reduce el riesgo inflacionario originado por este motivo, por lo que se controla un elemento de inestabilidad para el resto de las economías.
Por otra parte, el dólar fuerte es positivo en términos de competitividad para el resto de las economías (salvo para aquellas que mantienen sus monedas atadas a la divisa norteamericana o se mantienen directamente dolarizadas). Habrá que ver cuánto de esta mayor competitividad puede verse traducido en mejoras en las balanzas comerciales, ya que EE.UU. buscará limitar el inmenso déficit que tiene en las mismas.
Para Latinoamérica, la elección presidencial no ha sido un tema menor, tal como lo adelantáramos en un artículo del mes de julio Obama o McCain: ¿Quién le conviene a Latinoamérica? Es que con Obama de presidente de los EE.UU., se vienen cambios para la región.
Obama se ha manifestado abiertamente como opositor del tratado de libre comercio (TLC) con Colombia, que está pendiente de aprobación legislativa junto a los de Panamá y Corea del Sur. Pero no sólo eso, Obama también ha manifestado su intención de realizar una revisión del TLC con México (vigente desde hace casi 15 años), para garantizar la protección de los trabajadores norteamericanos así como del medioambiente.
El tema de la limitación de los TLC con Latinoamérica puede jugarle en contra al derivar en un aumento de la inmigración. Justamente sobre el tema inmigratorio, el nuevo presidente está a favor de flexibilizar la legalización de los inmigrantes que se encuentran en el país y de aquellos que pugnan por ingresar (promueve una “reforma migratoria comprensiva”). Ello, combinado con la restricción de los TLCs, podría traerle varios problemas a futuro.
Lo positivo para la región es que el demócrata se muestra más abierto al diálogo con los países latinoamericanos. Incluso considera eliminar algunas restricciones que pesan sobre Cuba como el envío de remesas. Chávez ya se ha mostrado dispuesto a un diálogo con Obama y probablemente Evo Morales también lo esté.
¿Qué puede pasar con la población luego del triunfo de Obama?
Se podría esperar un cambio en el humor de los estadounidenses dado que el triunfo de Obama genera una mayor confianza en las posibilidades de recuperación de la economía. Después de todo, ellos consideraron que Obama era el candidato más capacitado para sacar al país de la crisis que sufre actualmente.
Si las familias y empresas estadounidenses se muestran más optimistas por este cambio de gobierno que se avecina, ello podrá traslucirse en un mayor consumo e inversión, lo que ayudará a acelerar la recuperación económica.
EE.UU. tiene nuevo presidente. Las expectativas son muchas y se espera que con el fin de la era Bush finalicen épocas de descontrol de la economía y los mercados financieros.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo


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