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Se complica Ecuador

Se complica Ecuador

Se complica Ecuador El presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado cada vez está más cerca de Chávez y esta cuestión se hace notar en la economía ecuatoriana. La última decisión del gobierno de Correa, la quita de autonomía al Banco Central de Ecuador puede determinar el principio del fin de la dolarización en Ecuador.

Con la reforma aprobada por la Comisión Legislativa de Ecuador, en la cual decidió la eliminación de la autonomía del Banco Central, el presidente de Ecuador pasa a tomar el control absoluto de lo que haga la entidad monetaria. Según El Comercio: “Con el proyecto queda en manos del Ejecutivo la facultad de fijar las políticas monetaria, crediticia, cambiaria y financiera. Para ello, el proyecto reforma los artículos que se refieren a la conformación del Directorio de la entidad y sus atribuciones”.

Comisión Legislativa afirmaba en un comunicado: “Las reformas tienen por objeto eliminar su autonomía (Banco Central) y establecer una nueva conformación del directorio de la entidad, sus atribuciones, así como ajustar el sistema de remuneraciones de sus funcionarios”. Sin dudas, esto es una mala noticia para quienes aún creen en la sostenibilidad del modelo económico de dolarización de la economía ecuatoriana.

¿Qué hará desde ahora en más el Banco Central de Ecuador? Simplemente, obedecer órdenes del gobierno ecuatoriano. Y está altamente probado por la historia (por ejemplo, el economista estadounidense Alan Blinder lo ha hecho), que cuanto menor es la independencia del Banco Central, mayor es la tasa de inflación esperada.

Es que un gobierno con capacidad de influir en las decisiones del Banco Central no puede evitar la tentación. Es como poner frente de un niño, una canasta llena de golosinas y esperar que no se sienta tentado a tomar algunas sin que nadie se diera cuenta. El gobierno ecuatoriano se fijará más de la cuenta en la marcha de la economía y le dará órdenes al Banco Central en dicho sentido.

Por lo anterior, creo que los ecuatorianos deberían estar muy preocupados ya que la decisión tomada por el “Congresillo” como lo llama El Comercio, es altamente riesgosa para una economía dolarizada como la ecuatoriana.

Para aquellos lectores que no conocen demasiado acerca de la economía de Ecuador, les cuento que la economía ecuatoriana se encuentra dolarizada desde el año 2000 y la decisión de implementar este modelo económico se produjo en un contexto particular. La adopción del uso de la moneda estadounidense en Ecuador se produjo luego de que el país sufriera una gran crisis económica a finales de la década de los 90´ y una fuerte devaluación del sucre, su ex moneda. En dicha situación, el sistema económico que finalmente se aplicó aparecía como una de las únicas alternativas viables para estabilizar a la economía (quizás podrían haber optado por la convertibilidad de su moneda por el dólar norteamericano para contar con cierta flexibilidad y posibilidad de volver atrás la decisión cuando el contexto interno mejore, pero eso ya es otra historia).

Hasta el momento, con la aplicación de este nuevo modelo económico en el que el dólar ocupa un lugar central, a Ecuador no le ha ido tan mal que digamos. La economía ha podido crecer a buen ritmo, y las cuentas fiscales y externas se han mantenido en orden. Podemos decir que la economía se había disciplinado luego de su decisión de utilizar una moneda de reserva internacional. Es que la dolarización de la economía ecuatoriana impone una serie de restricciones para que la misma pueda sostenerse sin generar situaciones de crisis. Entre dichas condiciones, la disciplina en las cuentas fiscales y externas más la estabilidad de precios son cuestiones primarias.

Y en relación a esto último, la utilización de la divisa norteamericana no ha generado todos beneficios prometidos de antemano. La tasa de inflación de la economía ecuatoriana se ha mantenido en niveles elevados en todo el período en el que la economía adaptó el uso del billete estadounidense como moneda de curso legal. Entre los años 2001 y 2008 la tasa de inflación promedio de Ecuador fue del 7,2% mientras que la tasa de inflación promedio en los Estados Unidos fue del 2,5%.

Si bien durante el período 2004 a 2007 la tasa de inflación minorista en Ecuador se logró reducir a un promedio del 2,81%, estando en tres de dichos cuatro años por debajo de la tasa de inflación minorista estadounidense, en el 2008 resurgieron las presiones inflacionarias registrando una variación del 8,8%.

La mayor tasa de inflación diferencial repercute en la competitividad de la economía ecuatoriana con consecuencias negativas sobre los resultados de balanza comercial. Por el momento, este efecto negativo no se ha reflejado del todo pero ello tiene una explicación. El resultado del Balance Comercial se ha podido mantener gracias al incremento observado en 2008 en el precio promedio del petróleo. El 63% de las exportaciones de Ecuador responde al sector petrolero.

El sector petrolero ha contribuido al crecimiento de la economía y al sostenimiento de la estabilidad en las cuentas fiscales y externas ocultando detrás de sí el deterioro de la economía ecuatoriana. La llamada “enfermedad holandesa”, que se produce cuando la explotación de un recurso natural genera una apreciación cambiaria destructiva para el resto de los sectores productos de una economía, pareciera ser que se está abriendo paso.

La mayor inflación esperada agravará el problema de apreciación del tipo de cambio real de la economía ecuatoriana y hará más vulnerable al sector externo de Ecuador. Ya existen elementos para anticipar iniciativas de política monetaria expansivas, dentro de lo que una economía dolarizada permite. La contracción esperada del PBI de Ecuador para el presente año (de -0,2% según LatinFocus) y la baja tasa de crecimiento que se anticipa para el 201 (del 2,3% en una economía que necesita un mayor ritmo de crecimiento), son una tentación para que el gobierno de Correa sugiera políticas expansivas.

Pero a la cuestión de la política monetaria, se agregan otros dos problemas para la sostenibilidad del modelo en Ecuador. Uno se relaciona a la proyección del resultado fiscal para el presente año y para el 2010. Según el relevamiento realizado por LatinFocus, para el presente año se espera que la economía ecuatoriana observe un déficit fiscal del 3,7% del PBI y del 2,5% para el 2010. Este déficit fiscal se traducirá en parte, en déficit de cuenta corriente, el segundo de los problemas, que según las proyecciones del relevamiento de LatinFocus, alcanzarán al 2,7% del PBI en el presente año y al 1,6% en el 2010.

El default en el que incurriera Ecuador tiempo atrás le ha cerrado los mercados externos para financiarse lo que puede poner bajo tensión a la economía de Ecuador en caso de necesitar hacerse de fondos, justo cuando la billetera de Chávez no está disponible.

Bajo este contexto, se hace muy difícil pensar que el modelo de dolarización de la economía ecuatoriana pueda sostenerse. ¿Estará el gobierno de Correa evaluando seriamente lo que está haciendo?

Horacio Pozzo

LatInforme Diario

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Colombia se prepara para un difícil 2009

Colombia se prepara para un difícil 2009

Buenos Aires, Argentina

23 de enero de 2009

En el último artículo sobre Colombia “¿Hasta cuándo Venezuela podrá mantener el tipo de cambio oficial?les hablaba de sus muy buenas perspectivas que observa su economía en el

largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo la economía colombiana deberá enfrentar un escenario adverso y es por ello que deberá extremar los esfuerzos por evitar que la crisis tenga un impacto desmedido sobre la misma poniendo en riesgo los grandes logros que ha alcanzado.

La economía de Colombia, entró en un periodo de desaceleración en medio de la crisis financiera internacional. La misma habría crecido un 3,5% en el 2008 luego de un crecimiento del 7,7% en el 2007. Para el 2009, el Gobierno de Uribe espera un crecimiento de un 3,0% en el PBI dado el impacto de la crisis financiera internacional. La desaceleración en el crecimiento económico se explica tanto por la caída en la demanda externa como en la interna.

La situación de crisis global ha afectado a los principales socios comerciales de Colombia (EE.UU., Venezuela y Ecuador), lo cual está generando una gran preocupación en el gobierno de Álvaro Uribe. Es que estos tres países representan el 57% de las exportaciones colombianas y la posibilidad de una más que significativa caída en sus demandas de bienes y servicios colombianos en dichos países no es menor.

En el caso de Venezuela, en el último artículo Por qué Colombia es una de las economías con mejores perspectivas de largo plazo en Latinoamérica les comentaba acerca los problemas de la economía venezolana ante la caída del precio internacional del petróleo que dificultan la sostenibilidad del tipo de cambio nominal poniendo en riesgo el volumen de importaciones en general y aquellas provenientes de Colombia en particular (que resultan de gran necesidad para una economía con una limitada variedad de producción de bienes y servicios).

El gobierno de Ecuador por su parte, implementó una serie de medidas para restringir las compras externas en US$ 1.453 millones elevando los aranceles e implementando cupos de importación. Ello es debido al fuerte deterioro esperado en las cuentas externas del país que podría tener un impacto en la economía real al estar la economía dolarizada y depender de la generación de divisas para sostener la oferta monetaria.

Sobre la decisión de Ecuador, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata decía: “Ecuador también me preocupa porque sacó una resolución donde dice que tiene un problema de balanza de pagos, o sea, que no va a tener dinero para pagar sus importaciones y eso afecta a todos los países”.

Los problemas en el sector externo repercuten en la economía colombiana y producen temor en la población que se prepara para tiempos difíciles. Es así que la producción industrial descendió en Colombia un 13,3% en términos interanuales en el mes de noviembre de 2008, mientras que las ventas minoristas decrecieron un 2,95%, según se acaba de dar a conocer en la presente semana.

Pero además de los problemas por la desaceleración en la demanda externa y la caída en la demanda interna (menor inversión y menor consumo), la economía colombiana deberá soportar el deterioro de sus cuentas fiscales producto de menores ingresos y la necesidad de llevar adelante un mayor gasto fiscal para evitar la profundización de la desaceleración económica provocada por la crisis externa.

En estos momentos en Colombia se está elaborando un nuevo paquete anticrisis que presupone una erogación de US$ 24.500 millones consistente principalmente en inversiones en infraestructura. Con ello se pretende preservar el empleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Las metas del déficit fiscal consolidado y del Gobierno Central fueron ampliadas a un 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y a un 3,2% del PIB, respectivamente. Esta ampliación de las metas fiscales no significan que Colombia decida tomar una actitud irresponsable incrementando su déficit, sino ciertamente responde a una necesidad de atenuar la amplitud del ciclo económico para que no tenga un impacto social profundo.

A los esfuerzos que deberá hacer la política fiscal para atenuar el impacto de la crisis, el Banco Central de Colombia deberá hacer su parte. Para la reunión del presente mes, se espera que la entidad recorte nuevamente su tasa de interés de referencia aunque en diciembre la inflación haya finalizado en 7,67%.

Para el 2009 las expectativas inflacionarias de la entidad rectora de la política monetaria en Colombia se ubican en el 5%, con lo cual se cumpliría la meta que se ubica justamente en dicho nivel (con un margen de medio punto porcentual hacia ambos lados). Es que el deterioro tanto del contexto interno como externo reducen las presiones inflacionarias de la economía.

Pero volviendo al contexto planteado para el año actual en la economía colombiana, más allá de estos inconvenientes que deberá enfrentar la misma, la economía se encuentra protegida ante un posible agravamiento de la situación. Es que la economía colombiana cuenta con recursos para hacer frente a la situación de crisis y a cualquier shock inesperado que pueda afectarla, lo cual aumenta la fortaleza de la misma.

En este sentido, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga sostuvo que existen varias líneas contingentes que el país podría usar ante algún faltante de liquidez, que en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría ascender hasta los US$ 6.000 millones en caso de ser necesario. Colombia tiene cubierto su programa financiero para este año y no tendrá problemas en cubrir el del año entrante. Ello despeja el panorama de cualquier posible situación es estrés por falta de recursos ante mercados financieros internacionales prácticamente cerrados.

El 2009 será un año duro para Colombia, aunque no afectará sus buenas perspectivas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Uribe deberá tener como objetivos a alcanzar durante este año, además de evitar la profundización de la desaceleración económica, continuar con la mejora en la competitividad de la economía y avanzar lo más aceleradamente posible en la celebración de nuevos Tratados de Libre Comercio (TLC), para reducir la dependencia externa y ampliar el abanico de destino posibles de los productos colombianos.


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