Archivo para la categoría ‘economía’

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Buenos Aires, Argentina
11 de marzo de 2009

Día de gloria fue ayer para los mercados de Estados Unidos, y luego de haber perdido más de un 20% en la últimas cuatro semanas, los índices volvieron a festejar como no lo hacían desde noviembre pasado.
El S&P 500 trepó a 719,60 puntos, una variación del 6,4%, el Dow Jones terminó en 6926,49, una suba del 5,8%, y el Nasdaq Composite subió 7,1% a 1.358 puntos. El sector financiero terminó con subas del 20% promedio.
Europa voló ayer al unísono con un 5% promedio de suba pero el entusiasmo parce ceder, ya que esta mañana operaba con resultados mixtos.
El mercado se agarró de tres noticias para explicar la suba: primero, el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke pidió una mayor y más profunda regulación para los mercados financieros, segundo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EEUU, señaló que la Securities and Exchange Commission (SEC) podría llegar a reponer el “uptick rule” (norma que establece que sólo se puede tomar una posición bajista o short-sell si el último precio de la acción –tick- es superior al anterior), y tercero, la filtración del contenido de una carta.
La misiva fue del director general del Citigroup (NYSE:C ), Vikram Pandit, dirigida a los empleados del Citi, y en ella señaló que el banco tuvo beneficios en los dos primeros meses del 2009, y que hasta ahora los resultados del primer trimestre han sido los mejores desde la última vez que el Citi tuvo utilidades netas, en el tercer trimestre del 2007. Añadió también que el valor actual de las acciones del banco no refleja la solidez de la base de capital del Citi.
Esta información se hará pública oficialmente recién el 17 de abril, pero las acciones de Citi subieron un 38% llegando a US$ 1,45 en el cierre, continuando la suba en el after market anoche, llegando a US$ 1,58 por acción, un 12% adicional de incremento a la suba del día.
El banco viene de haber tenido pérdidas en cinco trimestres consecutivos, entre ellos US$ 8.290 millones en el último del 2008.
A fines de febrero, el Citigroup y el gobierno de EEUU acordaron una participación de éste último en el banco del 36%, luego de la inyección de US$ 45.000 millones. Y si necesitaran más fondos, el gobierno de EEUU está dispuesto a dárselos.
El Citi hoy es como el chico que pierde la manzana y la mamá le da otra.

Pandit advirtió ayer, para quien sepa leer y comprender: “todavía falta un mes para terminar el trimestre y la volatilidad del mercado puede alterar los resultados”.
Dice un cable de Reuters: ” El avance de las acciones financieras marca una mejora en la confianza de los inversionistas después que el sector fuera perjudicado recientemente por el aumento en las pérdidas por créditos de los bancos”.

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Pero… ¿Qué es lo que festejó ayer Wall Street?
¿Que el Citi ha bajado a un nivel de penny stock y que la semana pasada cotizó en US$0,97, su mínimo histórico?
¿Que ha tenido beneficios porque ha recibido inyecciones de dinero a costo cero?
¿Que no perdió más dinero, mismo habiendo recibido fondos frescos?
¿Que los accionistas de acciones comunes verán reducida su participación en 26% en caso de que el gobierno de EEUU y otros inversores privados transformen el máximo de las acciones preferenciales en comunes?
¿Que Pandit advirtió que la volatilidad de marzo podría golpear los resultados?
¿Que las acciones de Citi cayeron un 93% en los últimos seis meses?
¿Que Citi surgirá de ahora en más por sobre la profunda recesión que pende sobre EEUU y el mundo y por endes sus entidades financieras?
¿Que si las pérdidas en el sector bancario se intensifican, el gobierno de EEUU deberá nacionalizar más entidades a la fuerza, por la necesidad de capital de éstas?
¿Alguien me explica? Ed Yardeni intenta una explicación más cercana a la fe religiosa que a la lógica de mercado : “Nosotros, pobres inversores, no necesitamos demasiado para alegrarnos, hemos sido tan fuertemente golpeados”, dice esperanzado. “En este punto, tomaremos lo que podamos”, se conforma.
“El que invirtió en base a lo que dijeron estas gerencias en los últimos 12 meses probablemente perdió todo su dinero. Hay una cuestión de credibilidad”, señaló a Reuters David Williams, analista de Fox, Pitt-Kelton. “La cotización de la acción a un dólar significa que el mercado ha dejado de escuchar”.
Es muy peligroso lo que ocurrió ayer. Una simple carta a empleados de un banco, anticipando buenos resultados –por ahora apenas bimestrales-, pero que aún no han podido ser plasmados en el resultado trimestral que se dará en menos de un mes en que surgirán los verdaderos gastos finales en que incurrió la entidad.
El mercado antes de festejar debiera estudiar los resultados trimestrales que puedan demostrar que el gobierno de EEUU puede cerrar el chorro de financiación al banco.
No hay razones para el festejo, ni tampoco para el gato que rebotó porque sigue muerto. La de ayer parece haber sido una corrida de vendidos ante lo que el mercado podía tomar como un respiro, la carta del Citi. Sólo la superación y posterior soporte en torno del nivel de los 740-750 puntos para el S&P 500 logrará volver a ambos la vida, y en el interín, la aceleración bajista continúa.
Hasta mañana, y cuidado con el cartero… ¿El cartero siempre llama dos veces?

Latinforme Diario

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El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?

El gobierno de Lula da pelea ante la crisis. ¿Lo ayudará hoy el Banco Central?


Buenos Aires, Argentina

21 de enero de 2009

Ya en un artículo de la semana pasada ¿Podrá Lula revertir el panorama negativo de la economía brasileña en 2009? les hablaba acerca de los inconvenientes por los que está atravesando la economía brasileña, con una fuerte caída en el nivel de actividad, un salto no menor en el nivel de desempleo y perspectivas desalentadoras para el sector externo.

El deterioro de las perspectivas económicas en Brasil han afectado los planes de inversión de las empresas profundizando aún más la desaceleración económica. Según da cuenta el site argentino “El Cronista”, a causa de la inestabilidad financiera mundial, más de 30 empresas brasileñas y extranjeras suspendieron o postergaron sus inversiones en ese país, por un total de US$ 28.000 millones. Vale decir que la suspensión en los planes de inversión no responde a problemas en la economía brasileña sino a los problemas en la economía mundial hacia donde apuntaban dichas inversiones.

La situación mantiene en alerta al gobierno brasileño que con el objeto de compensar el impacto negativo de la disminución de los planes de inversión, el menor consumo interno y la menor demanda externa se encuentra estudiando la posibilidad de lanzar nuevos programas de estímulo en sectores claves como construcción civil, agronegocios e industria automotriz. Por otra parte, desde el gobierno brasileño se está evaluando incrementar el financiamiento de emprendimientos en siderurgia e infraestructura.

Desde el lado de la política monetaria, la cual cobra relevancia en este momento de crisis por su capacidad para estimular a la demanda interna, hoy se conocerá la decisión del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil acerca de su tasa de interés de referencia. Desde el mercado ya se ha anticipado un recorte de al menos 50 puntos básicos. Para el mercado, la política monetaria será menos rígida durante este año de lo que se preveía a principios del mismo.

En relación al comportamiento de la política monetaria en 2009, en el sondeo semanal que realizara el pasado lunes el Banco Central de Brasil, el mercado redujo sus proyecciones de tasa de interés e inflación para la economía brasileña bajando la tasa Selic, a finales del 2009, a un 11,25%, desde un 11,75%. Sobre la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), la previsión para este año se redujo a un 4,8%, desde un 5% (la meta del Banco Central de Brasil se ubica en el 4,5% con dos puntos porcentuales de tolerancia hacia ambos lados).

Desde algunos sectores, se reclama que el Banco Central de Brasil lleve adelante una política monetaria más agresiva aún de la que espera el mercado con el objeto de estimular la economía. Así por ejemplo, Benjamin Steinbruch, vicepresidente de la influyente Federación de Industria de Sao Paulo (Fiesp), decía que: “El BC debe tener coraje y realizar un corte de por lo menos 1,75 puntos porcentuales en la tasa básica. Ya no hay más disculpas para la ortodoxia”.

Ante la crisis, el gobierno de Lula busca aprovechar las relaciones con países con características complementarias a la economía brasileña, para evitar el debilitamiento de las relaciones comerciales en un momento en donde se hace urgente sostener la demanda externa. Uno de estos países con los que Brasil está buscando reforzar su alianza estratégica es China. Es así que, para la segunda mitad del año, el presidente brasileño, Lula da Silva visitará el país oriental junto con una comitiva de empresarios quienes exhibirán las ventajas competitivas de la economía brasileña.

Vale remarcar que para Brasil, el mercado chino es de gran importancia en lo referente a las exportaciones de commodities tales como el acero y la soja, por lo que es de gran importancia estrechar lazos con dicha economía para sostener la demanda de dichos commodities.

El ministro de relaciones exteriores de Brasil, Celso Amorín confirmó que como parte de la alianza de los dos países, se buscarán realizar inversiones conjuntas en energías renovables, como la producción de etanol y la investigación científica para el desarrollo de etanol de segunda generación, así como la industrialización de la soja para producir aceite.

Si bien la economía brasileña se encuentra enfrentando inconvenientes, los mismos han afectado la performance económica del país en el corto plazo aunque no lo han hecho con las perspectivas económicas de mediano y largo plazo.

Es que el gobierno brasileño viene llevando adelante una política económica ordenada que preserva la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos.

Y una muestra de la confianza acerca de la fortaleza de mediano y largo plazo de la economía brasileña lo representa la reciente aprobación por parte del Senado de Brasil para la creación del Fondo de Riqueza Soberano (FRS), que será de aproximadamente US$ 14.000 millones y que le permitirá al país adquirir activos externos y compañías extranjeras. Sin dudas, la creación de este fondo soberano tendrá implicancias geopolíticas no menores para Brasil y demuestra hacia dónde se orienta la visión del gobierno de Lula da Silva.

La fortaleza de los fundamentales macroeconómicos en el mediano y largo plazo de la economía brasileña así como el potencial de desarrollo de sus mercados internos no pasa desapercibido por las empresas que tienen como área de acción dicho mercado interno. Es que las empresas son conscientes del potencial de desarrollo que posee la economía brasileña una vez superada la crisis lo que las lleva a tomar decisiones estratégicas para reposicionarse y estar preparadas para ganar volumen y participación en el mercado. De hecho, antes de que la misma afectara de esta manera tan profunda al país latinoamericano, el mismo emergía como una de las futuras potencias mundiales, con un presidente que exhibía las ambiciones de desarrollo del país (y que de hecho, no ha renunciado a ello).

Una de las entidades que sigue apostando fuerte a la economía brasileña a pesar de su desaceleración en el crecimiento es el Banco Santander (BVSP:SANB3; NYSE:SAN). El Banco Santander se muestra convencido del potencial de crecimiento que puede lograr en Brasil una vez superadas las turbulencias de la crisis. Es por ello que el presidente de la entidad a nivel mundial, el español Emilio Botín, confirmó los planes de la entidad bancaria de invertir 2.558 millones de reales (alrededor de US$ 1.100 millones) hasta 2010 en Brasil, a pesar de la crisis financiera internacional.

En declaraciones de Botín al respecto: “Brasil es un gran país que une un mercado fantástico a un potencial agrícola, mineral, tecnológico, industrial y de servicios que lo vuelven, sin duda, una de las más promisorias potencias a nivel mundial”.

Durante dicho período, Santander buscará lograr la apertura de 400 nuevas agencias así como ampliar y mejorar la gama de servicios que ofrece.

Para el Banco Santander resulta clave aprovechar este período de incertidumbre para crecer y reposicionarse en un mercado con gran potencial de desarrollo. La apuesta no deja de resultar interesante y puede generarle grandes beneficios a la subsidiaria de la entidad financiera española.

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?

Más pesimismo en Europa ¿Preocupación para Latinoamérica?

Buenos Aires, Argentina

20 de enero de 2009

Desde que se desató la crisis del mercado de hipotecas subprime, cada vez que se da a conocer un pronóstico de crecimiento para las economías, más allá de su condición de desarrollada o en desarrollo, el mismo resulta ser más negativo que el anterior.

Ayer la Comisión Europea (CE) relevó sus pronósticos de crecimiento tanto para la Eurozona como para la Unión Europea, y esta vez no ha sido la excepción. Llamó la atención el fuerte pesimismo en las expectativas de crecimiento de la CE que pronosticó para este 2009 una contracción en el producto de la eurozona del orden del 1,9%, en tanto que para la Unión Europea la perspectiva no es mucho mejor ya que la Comisión espera una caída del producto en el orden del 1,8%.

Si bien la CE tiene la expectativa de que se pueda recuperar la senda de crecimiento positivo para 2010, el mismo no superaría el 0,5%.

Según la CE, las perspectivas en el mercado laboral también desalentadoras ya que la comisión espera que en 2009 la UE observe una tasa de desempleo del 8,7% y del 9,3% para la eurozona.

En materia fiscal lo más probable es que, debido a la implementación de los planes de estímulo económico por parte de los gobiernos europeos, los mismos no logren cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija un límite de déficit público del 3% del PIB.

Este pesimismo en las expectativas de crecimiento económico en Europa se suma a otras malas noticias surgidas en los países del viejo continente formándose un círculo vicioso que ya se está haciendo costumbre por lo repetitivo.

Ayer no solamente surgieron malas noticias para Europa en su conjunto. También surgieron malas noticias para algunos de los países en particular. Para España el comienzo de la semana no fue para nada positivo. Al fuerte deterioro que se venía produciendo en el sector industrial en el país, ayer se le sumó el dato del sector servicios que también está atravesando por graves problemas. La caída interanual de la actividad en el sector servicios al mes de noviembre alcanzó al 14,6% generándose en dicho sector una caída del nivel de empleo del 3,3% interanual, siendo ambos resultados los más negativos desde que se comenzara a realizar dichas mediciones en el 2003.

Por si fueran pocos los problemas de la economía española, la calificadora de riesgo internacional, Standard & Poor’s (S&P) rebajó la nota para la deuda a largo plazo de España a “AA+” desde “AAA”.

En Inglaterra, por su parte, en el día de ayer tampoco se vivió una jornada alentadora. El gobierno de Gordon Brown tuvo que salir nuevamente a anunciar un segundo paquete de medidas de rescate para el sistema bancario inglés, con el objeto de proteger a los bancos de los riesgos de los “créditos tóxicos” y reactivar el negocio crediticio. Brown también anunció un nuevo fondo del Banco de Inglaterra por 50.000 millones de libras para comprar títulos de empresas “de calidad” y protegerlas ante la falta de crédito.

El paquete de rescate del gobierno inglés evitó que el anuncio por parte del Royal Bank of Scotland (RBS) de pérdidas por hasta 28.000 millones de libras en 2008, producido también en la jornada de ayer y la caída interanual del 7,3% en el precio de las viviendas (su valor más bajo desde junio de 2006), repercutieran con mayor dureza en los mercados financieros.

En la semana pasada también la calificadora S&P recortó la calificación crediticia para la deuda soberana de Grecia debido a la caída de la competitividad económica y al creciente déficit fiscal. Así la calificación de la deuda soberana de Grecia, pasó a “A-/A-2″ desde “A-/A-1″ siendo ésta, la menor de toda la eurozona. S&P pasó además la perspectiva de la calificación de la deuda soberana de Irlanda de estable a negativa

Este fuerte deterioro tanto en los datos como en las perspectivas de la economía de Europa, reduce las expectativas inflacionarias y da más margen tanto al Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo para nuevos recortes de tasas, aunque quizás este último no estaría dispuesto a romper un nivel mínimo autoimpuesto (que podría estar en el 1,5%).

Adicionalmente, el panorama más negativo que se abre para las economías europeas amenaza con debilitar el valor tanto de la libra esterlina como del euro, en términos del dólar (y quizás también en términos del yen, aunque en este caso habrá que observar con atención cómo evoluciona la economía japonesa aquejada por numerosos problemas).

El deterioro en las perspectivas económicas de Europa, que repercutirá en las economías extraeuropeas, no deja de ser una mala noticia para Latinoamérica que ve cómo el panorama internacional empeora cada vez más, pudiendo generar que los programas de estímulo económico lanzados por los países latinoamericanos no logren sus objetivos preestablecidos.

El menor nivel de actividad de la economía europea y mundial implicará un menor nivel de demanda de bienes y servicios latinoamericanos y una mayor competencia desde el exterior para los bienes y servicios transables dentro de los mercados latinoamericanos.

Las peores perspectivas de crecimiento económico global pueden incrementar el nivel de incertidumbre y volatilidad, situación que afectará a los mercados financieros de Latinoamérica, reduciendo la disposición para generar financiamiento, provocando huída de capitales y aumentando la volatilidad cambiaria.

Si se lee con atención las proyecciones realizadas por la Comisión Europea para este año, encontraremos que a Latinoamérica la espera un contexto económico más hostil, por lo que deberá reforzar su protección de la competencia externa e impulsar con más fuerza a la demanda interna para evitar un impacto más profundo que el que se prevé sobre el nivel de actividad económica.

Latinoamérica deberá enfrentar un 2009 desafiante, el cual también estará lleno de oportunidades para la región. Es que si Latinoamérica logra salir sin mayores complicaciones de esta crisis, se reposicionará de buena manera en el contexto económico mundial, mejorando su imagen y habiendo demostrado que verdaderamente posee sólidos fundamentos macroeconómicos. Ello sin dudas, tornará a la región, altamente atractiva para recibir a la inversión extranjera.

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Los problemas en Japón se multiplican poniendo bajo amenaza al yen

Buenos Aires, Argentina

19 de enero de 2009

En cada resurgimiento de los temores y la incertidumbre que produce la actual crisis financiera internacional, la moneda japonesa aparece como un refugio adecuado para los inversores internacionales que muestran confianza en la misma.

Haciendo un análisis de la evolución del yen en relación al dólar norteamericano y al euro desde comienzos de 2008, se encuentra que la divisa japonesa se ha fortalecido en relación a estas dos monedas a lo largo de dicho período.

Este fortalecimiento ha sido mayor en relación a la divisa europea la que cotiza actualmente a 120,8 yenes cuando a comienzos de 2008 lo hacía a 162 yenes. En el caso del dólar, el mismo cotizaba a comienzos de 2008 a 111,7 yenes cayendo actualmente a un nivel cercano a los 90 yenes.

Sin embargo, y a pesar de este fortalecimiento relativo del yen frente a dos de las principales divisas mundiales, la economía japonesa no para de acumular problemas que aumentan su deterioro y ponen en riesgo la fortaleza del yen en el mediano y largo plazo.

Como la mayoría de las economías desarrolladas, la economía de Japón ya se encuentra en recesión. Su alta dependencia del sector externo derivó en que poco se pudiera hacer para evitar esta situación de deterioro e incluso no habrá que esperar grandes resultados de las políticas de incentivo económico que buscan compensar con la demanda interna el debilitamiento desde el exterior.

Las perspectivas del crecimiento del producto en Japón son por demás desalentadoras. Para este 2009 se espera que el producto japonés alcance una contracción estimada de entre el 0,6% y el 0,8% (aunque podría ser superior de continuar deteriorándose el contexto económico).

Un dato clave para la economía japonesa lo ofrecen los pedidos de bienes de capital (maquinarias y equipos para la industria) del sector privado en Japón, indicador clave de las inversiones de las empresas, que fuera difundido la semana pasada y que registró una caída de un 16,2% en noviembre respecto al mes de octubre, lo que ha representado un retroceso inédito ya que es la primera vez desde la creación de este indicador en 1987 que dicho indicador muestra semejante deterioro mensual superando ampliamente los pronósticos sombríos del mercado.

Por su parte, la agencia Standard & Poor’s confirmó el pasado martes las calificaciones de la deuda soberana de Japón, diciendo que la posición externa del país es robusta y que su sistema financiero era relativamente sólido.

Según decía en un comunicado el analista de S&P Takahira Ogawa: “Las calificaciones de Japón reflejan nuestra opinión de que el país tiene una posición externa robusta, una economía diversificada y un sector financiero relativamente sólido”. El problema es que la tendencia muestra un inexorable debilitamiento de la posición externa del que no es clara su reversión.

El debilitamiento en la demanda externa tiene su reflejo en el deterioro continuo de la cuenta corriente que se ha venido contrayendo constantemente en los últimos 9 meses. En el mes de noviembre, el superávit de cuenta corriente observó una caída interanual del 65,9%.

En materia de comercio exterior, EE.UU. y China, dos de los principales socios comerciales de Japón continuarán reduciendo su demanda de importaciones japonesas. En el caso del primero producto de la recesión económica y en el caso del segundo, de la desaceleración en el crecimiento y del plan de estímulo económico que busca orientar la demanda interna a productos nacionales. Vale mencionar que en los primeros 11 meses de 2008, el volumen de comercio entre Japón y China se vio incrementado en un 15,2%, lo cual ha contribuido a evitar que el deterioro económico de Japón resultara ser más profundo por lo que la reversión en el crecimiento del comercio entre ambos países podría profundizar los problemas en el crecimiento económico japonés.

El deterioro de la demanda externa que ha impactado duramente sobre la economía japonesa se le agrega el deterioro fiscal producto de los esfuerzos del gobierno de Taro Aso por evitar que la recesión sea profunda y duradera.

Antes de que se desatara la actual crisis financiera internacional, Japón se había propuesto equilibrar sus cuentas fiscales para 2011. Pero la necesidad de llevar adelante una política fiscal expansiva ha hecho que recientemente el primer ministro japonés reconociera que dicho objetivo no podrá cumplirse antes del 2019.

Vale recordar que la deuda pública de Japón en relación a su Producto Bruto Interno (PBI) es la mayor que pueda tener un país desarrollado, ubicándose la misma en alrededor del 150% del producto.

Un elemento llamativo que se está produciendo en la economía japonesa es el crecimiento de los préstamos bancarios (el crecimiento interanual en diciembre de 2008 fue del 3,7%). Es que el mismo viene creciendo a ritmo récord según da cuente el site “Reuters”, en medio de las turbulencias. La explicación de este fenómeno se basa en que existe un fuerte aumento en la demanda de crédito por parte de las empresas que han sido desplazadas de los mercados financieros internacionales.

Las empresas acuden al sistema bancario para hacerse de liquidez por si las condiciones empeoran. Pero esta misma situación genera temores entre quienes observan en incremento en el endeudamiento de las mismas aumentando la incertidumbre e inestabilidad.

Por otra parte, la situación política en Japón no es la ideal. El gobierno de Taro Aso recibe presiones por parte de la oposición para que disuelva la cámara baja y convoque a elecciones generales anticipadas.

Estas presiones se apoyan en el bajo índice de popularidad del gobierno japonés que se ubica en el 19,1% (nivel más bajo de los últimos ocho años). Aso ha reiterado en numerosas ocasiones que convocará elecciones una vez queden aprobados en la dieta los presupuestos generales extraordinarios de Japón, que incluyen un paquete de estímulo económico ante la crisis global, y el presupuesto para este año.

Por si los problemas mencionados fueran pocos, la economía japonesa sufre de un significativo envejecimiento poblacional dada la baja tasa de natalidad del país y la longevidad de sus habitantes. Actualmente las personas mayores de 70 años representan el 15,8% de la población (poco más de 20 millones de personas). Esta situación amenaza con provocar nuevos inconvenientes para la sostenibilidad de la economía japonesa en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas mencionados evidencian un sensible deterioro en los fundamentales macroeconómicos del país y hacen prever perspectivas negativas para los mismos.

Con estas perspectivas negativas en los fundamentales macroeconómicos, la divisa nipona enfrenta un futuro altamente probable de debilitamiento frente a las principales monedas mundiales.

Y mientras la economía china sigue creciendo y fortaleciéndose (a pesar de los problemas que le generara la actual crisis), no resultaría extraño que en unos años más el yuan pueda disputarle el liderazgo regional al yen como divisa internacional. ¿Podrá el gobierno de Japón revertir esta situación?

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Asume Barack Obama: La última esperanza para sacar a la economía estadounidense de la crisis

Buenos Aires, Argentina

17 de enero de 2009

El próximo martes 20 de enero, el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama tomará posesión del poder y con ello se abre una nueva para el país del norte de América. Obama será así el 44° presidente de los Estados Unidos.

No la tendrá para nada fácil el primer presidente de color de los Estados Unidos. La economía sumida en una de sus peores recesiones con el agregado de un enorme déficit fiscal de difícil reducción y de un rojo en la cuenta corriente tan preocupante como el déficit fiscal.

Pero Obama ya ha tenido su primer triunfo político aún antes de asumir y ello alimenta la ilusión de que contará con un amplio apoyo para poder llevar adelante las medidas económicas que considere necesarias para sacar a la economía estadounidense de la actual recesión. Es que el Senado estadounidense desbloqueó los US$ 350.000 millones restantes del plan de salvataje del sector financiero, requerido por Barack Obama para estimular el crédito inmobiliario.

La economía estadounidense requiere de un nuevo impulso para salir de su situación de recesión. Para estimular a la economía estadounidense, Obama piensa en una serie de medidas por US$ 825.000 millones con los que espera generar cuatro millones de empleos. En este sentido, ya existe acuerdo entre el equipo económico del presidente electo y la Cámara de Representantes y comprende una combinación de consumo con recorte de impuestos y asistencia alimentaria y médica. En líneas generales el plan incluye menos exenciones fiscales para las empresas y más ayuda a los estados.

Ben Bernanke, deseoso por llevar “agua para su molino”, consideró en un discurso pronunciado ayer en la London School of Economics, que este plan de estímulo económico podría ser insuficiente y que el gobierno podría verse obligado a inyectar capital adicional en bancos y firmas financieras.

Es cierto que el sistema financiero norteamericano deberá ser un sector que el nuevo presidente debe apuntalar, en un principio para despejar cualquier temor de crisis para pensar ya en lograr que el mismo reactive su capacidad de generar financiamiento para la economía, algo vital para que pueda concretarse la recuperación de la misma.

Si bien las esperanzas acerca de la recuperación de la economía estadounidense se apoyan en los esfuerzos que pueda realizar el gobierno electo, el resto de las economías pueden incidir positivamente para impulsar dicha recuperación.

A favor Obama es que contará con un contexto internacional más proclive a colaborar para lograr la recuperación de la economía global sin tener que depender dicha recuperación exclusivamente de los esfuerzos realizados por los EE.UU.

En este sentido, los principales Bancos Centrales del planeta vienen desarrollando un ciclo de recorte de tasas que aporta liquidez al sistema financiero mundial reduciendo posibles tensiones y facilitando la posible reactivación de la generación de financiamiento. Este ciclo de recortes de tasas, también se observa en la mayoría de las economías emergentes.

Por otra parte, en gran parte de los países del planeta (tanto desarrollados como emergentes), vienen apuntalando a sus economías a través de una política fiscal expansiva.

De este modo, con el impulso realizado en el resto de las economías se estará apoyando la recuperación del crecimiento económico de las mismas que implicarán un beneficio para la economía estadounidense.

Luego de comenzar a resolver los problemas más urgentes de la economía estadounidense, deberá Obama hacer frente a otros problemas tales como aquellos que inciden principalmente sobre Latinoamérica como lo son la aprobación de los TLC (todavía pendiente de aprobación se encuentra el TLC entre los EE.UU. y Colombia) y la reforma inmigratoria (existen alrededor de doce millones de inmigrantes que esperan una reforma que los incorpore legalmente a los EE.UU.).

La reforma inmigratoria no es un tema menor en una época de pérdidas de empleos que ponen recelosos a los estadounidenses de los inmigrantes ilegales que les quitan su trabajo.

El principal problema que tendrá frente así Obama y del que quizás poco podrá hacer durante su gestión es el de lograr ordenar las cuentas fiscales del país. La situación fiscal de la economía estadounidense es muy frágil. En este sentido, según el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se encuentra al borde de un problema fiscal, resultado del millonario rescate financiero que está erogando. En el reporte anual Riesgos Globales 2009 se leía: “Resulta peligroso tratar de remediar un problema inmediato, sin poner remedio a sus causas. Es igual que sembrar las semillas de nuevos problemas que podrían lesionar en el futuro próximo”.

Para este año y por el momento, se espera que el déficit fiscal en los EE.UU. ascendería a los US$ 1,2 billones. Lo preocupante es que este déficit podría ser aún mayor dada la necesidad de una política fiscal expansiva para sacar a la economía de la recesión.

Un signo positivo en materia fiscal es que Obama piensa en su solución en el largo plazo (dado que en el corto plazo existen urgencias que hacen imposible ordenar el balance fiscal). Es así que Obama, pretende convocar una “cumbre de responsabilidad fiscal” en el mes de febrero para analizar posibles soluciones a los problemas económicos a largo plazo. De esta cumbre participarían los principales legisladores encargados de asuntos económicos en el Congreso y expertos de grupos ajenos a la política

Si bien la economía estadounidense estará atravesando grandes dificultades en el corto plazo, la llegada de Obama renueva las esperanzas de que la economía de los EE.UU. comience a disciplinarse y evite de este modo encaminarse a una situación irreversible.

¿Puede el Banco de Reserva de Perú apuntalar a la economía?

La economía peruana es la economía latinoamericana con mejores proyecciones de crecimiento para el 2009.

A pesar de ello, las perspectivas económicas se han deteriorado en el último tiempo lo cual genera gran preocupación por el efecto inmediato que ello puede tener sobre la situación económica de la población. Vale recordar que alrededor del 40% de la misma se encuentra por debajo de la línea de pobreza por lo que su situación es de extrema fragilidad.

En el mes de noviembre, el crecimiento económico en Perú se desaceleró, lo cual hizo que el gobierno peruano corrigiera las proyecciones de crecimiento para este año hacia la baja desde el 6,5% al 6%.

Lo preocupante de la desaceleración en el crecimiento económico es que ello se produjo por el efecto negativo de dos sectores claves: el sector de la construcción y el comercio. El primero por su efecto derrame sobre el resto de la economía y por su característica de indicador anticipado de los ciclos económicos, mientras que el segundo indica la capacidad de compra de la población así como sus expectativas.

Por otra parte, existe la expectativa de un déficit fiscal del 0,7% del PBI en caso de que el precio de los metales cayera fuerte, según afirma el ministro de Economía y Finanzas, Luis Valdivieso. A esta situación se le debe sumar el deterioro esperado en la balanza comercial que puede generar un déficit de dólares. De hecho, ya ha comenzado a tener problemas el país con la falta de dólares por lo que ha solicitado el apoyo de la Reserva Federal de los EE.UU. y de China, para evitar que esta situación pueda desestabilizar el tipo de cambio en Perú.

A la desaceleración en el crecimiento económico que observa Perú, se le agrega un problema adicional que es la caída en las remesas que los peruanos en el exterior envían hacia el país y que explica una parte no menor del consumo interno. Para este año, los envíos de remesas podrían registrar una caída del 17% según estiman los expertos en el país.

Sobre el impacto de la caída en el volumen de remesas, según Rolando Arellano, de Arellano Márketing: “En principio, no será a los más pobres. Los más ricos tienen, de alguna manera, una relación con las remesas. No las reciben todos los meses, pero un 8% lo hace. Donde más afecta es en los niveles medios B y C. Este último nivel sí es importante, porque el C es el 30% de la población del Perú y allí va a haber una mayor restricción del consumo por la reducción de las remesas”. Esta caída en las remesas, afectará al consumo familiar en Perú.

Otra dificultad que enfrentará Perú para el 2009 se relaciona con la inversión extranjera directa. Según las proyecciones que se están realizando por estos momentos, la inversión extranjera directa podría experimentar una caída del 25%. Ello producto de la caída en el precio de las materias primas (específicamente, minerales), principal commodity de exportación del país.

Con este panorama de menor crecimiento, es de esperar que se deteriore la situación económica de la población, principalmente del segmento de menores ingresos tanto por una caída en el salario real como por el incremento de la tasa de desocupación (mayor en dichas franjas poblacionales).

En el día de ayer se conoció el dato de desempleo del Lima (la principal plaza laboral de Perú), que subió en el trimestre móvil de octubre a diciembre frente al mismo período del año pasado y se ubicó en el 7,8% .

Lo positivo de este contexto económico que está enfrentando Perú es la desaceleración que se observa en las presiones inflacionarias. En 2008 la tasa de inflación minorista en Perú alcanzó al 7,32%. Para el 2009 se espera que la misma se ubique por debajo del 3%.

Para enfrentar la situación de crisis, Perú lanzó un plan anticrisis externa por un monto de 10.000 millones de soles (esto es, 3,1% de su PBI, unos US$ 3.300 millones). Este plan si bien no contempla rebajas tributarias, contiene un fuerte incremento en la inversión pública.

Según el propio ministro de Economía y Finanzas, Luis Valdivieso, el plan anticrisis tendrá un impacto positivo en la generación de empleo: “Por el impacto total del plan anticrisis se van a generar no menos de 250.000 empleos, de los cuales 88.000 corresponderán al área de construcción, hablando en términos conservadores”.

Es así que desde el gobierno peruano se desestima la posibilidad de que este año se deteriore las condiciones del mercado laboral en Perú. Sin embargo, se observa que la crisis internacional está tomando una magnitud tal que el deterioro en la situación laboral y social de la población peruana es una posibilidad concreta.

De hecho, ya se ha reducido la proyección de crecimiento para este año en la economía peruana. Y varios sectores sufrirán el impacto de la crisis por lo que existe el riesgo que se siga transmitiendo hacia otros sectores de la economía peruana. Es que además del comercio y la construcción, otros dos sectores de la economía peruana que serán especialmente afectados por la crisis son, el sector minero y el agroexportador.

Suponiendo que si bien el plan anticrisis ayudará pero no será suficiente para apuntalar a la economía peruana urgida por crecer para reducir sus niveles de pobreza y considerando la existencia menores presiones inflacionarias: ¿Tiene el Banco de Reserva de Perú margen para realizar una política monetaria expansiva?

El Banco de Reserva de Perú, cuenta con margen para recortar su tasa de interés de referencia con el objeto de apuntalar el crecimiento económico sin temor a generar presiones inflacionarias dado el deterioro observado en la demanda interna.

La política monetaria puede actuar sobre sectores claves de la economía generando financiamiento para impulsar el consumo y la inversión privada. Además, al mejorar la liquidez del sistema financiero y facilitar la asistencia crediticia al sector privado, reduce las tensiones financieras que pueda presentar el mismo.

En la última reunión realizada por el Banco de Reserva de Perú, se decidió mantener inalterada la tasa de interés de referencia en el 6,5%. A pesar de ello, el Comité de Política Monetaria decidió reducir la tasa del encaje mínimo legal en un punto porcentual. Con ello se buscó garantizar la liquidez del mercado monetario para un adecuado funcionamiento del mercado crediticio.

Si bien esta medida ayuda, se hace necesario que el Banco de Reserva de Perú inicie un ciclo de recorte de tasas para reducir el costo de crédito y de este modo estimular a la demanda interna.

La acción coordinada entre la política monetaria y la política fiscal pueden lograr que la economía peruana mantenga su ritmo de crecimiento a través del fortalecimiento de la demanda interna frente al debilitamiento ineludible en la demanda externa. ¿Se podrá producir dicha coordinación?

Chile inicia el 2009 con un objetivo central: recuperar el crecimiento económico

Chile inicia el 2009 con un objetivo central: recuperar el crecimiento económico

Buenos Aires, Argentina

7 de enero de 2009

La economía de Chile tuvo un cierre opaco del 2008 en materia de crecimiento económico. La economía chilena experimentó un brusco freno en los últimos meses del año el cual observó un pobre crecimiento de la actividad económica (apenas del 0,1% interanual según el Imacec de noviembre), alcanzando el menor ritmo de crecimiento en siete años. La fuerte reducción en los precios minoristas observada durante el último mes del año (que mostraron una disminución del 1,2%), también es evidencia de la sensible desaceleración económica en Chile.

Producto de la evolución del crecimiento económico observada en la economía chilena en los últimos meses del 2008, es que el sostenimiento de la actividad económica pasó a ser un objetivo central para el gobierno de Michelle Bachelet que debe enfrentar un año electoral con la economía atravesando serios problemas.

Desde el gobierno de Michelle Bachelet se acaba de anunciar un plan de estímulo económico por un monto de US$ 4.000 millones. Este monto no es menor si se considera que el mismo representa ni más ni menos que el 2,8% del Producto Bruto Interno (PBI), de Chile.

Según el economista de la Universidad Católica, Felipe Larraín, por el monto del mismo este plan de estímulo económico es el mayor de la historia de Chile y el mismo estará orientado a estimular la demanda interna de la economía chilena mediante diversas medidas entre las que se encuentran el apoyo para las familias, el impulso a la inversión pública, rebajas tributarias y otros estímulos a la inversión privada, un fortalecimiento del acceso al financiamiento para pequeñas y medianas empresas y medidas para proteger el empleo.

El plan de estímulo económico tiene como objetivo sostener un crecimiento de la economía chilena de entre el 2% al 3%.

Para financiar el plan de estímulo económico, el gobierno de Bachelet utilizará recursos del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) -que cuenta con US$ 19.164 millones valorizados en dólares del 30 de noviembre de 2008- serán girados. Pero no surgirá la totalidad de los recursos del FEES ya que una parte del financiamiento provendrá de la emisión de deuda autorizada por el Presupuesto 2009, que permite un máximo de US$ 3.000 millones.

No solamente desde la política fiscal se buscará estimular el crecimiento económico de Chile durante el 2009. La desaceleración tan significativa como inesperada unos meses atrás de las presiones inflacionarias tanto internas como externas, le dan la posibilidad al Banco Central de Chile de poder apoyar al crecimiento económico a través de recortes en su tasa de interés de referencia.

La desaceleración de la dinámica inflacionaria fue tal que durante el mes de diciembre del 2008, los precios minoristas en Chile experimentaron una caída del 1,2%. De este modo, de mantenerse la dinámica actual de precios, el Banco Central de Chile podrá recortar su tasa de interés de referencia para estimular la economía y al mismo tiempo dar cumplimiento a las metas de inflación durante el año actual, cuando unos meses atrás, el propio presidente de la entidad rectora de la política monetaria en Chile, José De Gregorio, estimaba que la entidad que preside no lograría alcanzar las metas inflacionarias antes del tercer trimestre de 2010.

Para la reunión del próximo jueves, el mercado espera un recorte en la tasa de interés de referencia que iría desde los 50 puntos básicos a los 100 puntos básicos. En el día de ayer, el Grupo de Política Monetaria (GPM) recomendó hoy al Banco Central iniciar un proceso de reducción de la tasa de interés disminuyéndola en 100 puntos base en la reunión de mañana jueves.

Según los integrantes del GPM: “Existe una alta probabilidad de que la economía chilena experimente una drástica disminución del crecimiento durante el año que recién comienza, avalada también por una masiva postergación de proyectos de inversión en todos los sectores de la economía”.

Y ya que estoy hablando de la economía chilena, una de las empresas chilenas que les he recomendado durante el año pasado en función de sus perspectivas de crecimiento ha sido Cencosud (IPC:CENCOSUD).

Si bien en los últimos meses, el precio de la acción de Cencosud se ha visto afectada por el fuerte deterioro observado en las economías latinoamericanas en donde la empresa posee inversiones, dichas acciones aparecen atractivas en los valores actuales y tienen un interesante potencial de crecimiento en cuanto las economías de la región recuperen (al menos en parte), su dinámica de crecimiento, algo que puede producirse a partir del tercer trimestre del presente año.

A fines de diciembre del 2008, Cencosud realizó una ampliación de capital de la cual la familia Paulman (principal accionista), suscribió US$ 125 millones. Los recursos recaudados le servirán a Cencosud para reforzar la caja para disponer de mayor liquidez y aumentar de este modo la solidez frente al contexto de crisis.

Cencosud es una compañía con un buen estado en sus hojas de balances que observan un buen control de riesgos. La empresa, cuyos ingresos provienen cerca de 73% de sus supermercados, informó al final del 2008 que sus pasivos financieros suman unos US$ 2.500 millones, siendo éstos en un 95% en moneda local, financiado a más de 8 años en promedio y a tasa fija. Esta composición de los pasivos ha beneficiado a la empresa que no se ha visto amenazada por la fuerte volatilidad de tasas y tipo de cambio.

Cencosud posee operaciones en Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Perú. Esta diversificación de sus negocios a nivel regional le permite no estar sujeta a los riesgos de una economía en particular. Cencosud aparece en estos momentos como una buena apuesta de inversión mientras esperamos que la región recupere el ritmo de crecimiento económico y con ello, la dinámica del consumo.

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?

¿Puede el yuan transformarse en una divisa fuerte a nivel mundial?
Buenos Aires, Argentina
6 de enero de 2009
Si bien parece haber pasado demasiado tiempo, fue a principios del 2008 que surgió un fuerte debate en torno al dólar norteamericano y a su capacidad para mantenerse como divisa líder mundial a pesar de los embates que venía sufriendo la moneda producto de la crisis financiera internacional originada en los Estados Unidos y de los déficits gemelos que padece la economía y que debilitan su fortaleza macroeconómica.
A medida que la moneda norteamericana se depreciaba, el debate se intensificaba y los países comenzaban a analizar con mayor seriedad su estrategia de composición de las reservas internacionales y su decisión de mantener ligadas el valor de las monedas locales a la divisa estadounidense, dado que la vinculación a la misma estaba produciendo inestabilidad en sus economías (un ejemplo de ello, lo representaban las economías del golfo cuyas monedas se encontraban atadas al dólar, lo cual se había transformado en uno de los factores principales de los altos niveles de inflación que debieron padecer).
Así es que, en medio de este contexto de incertidumbre y volatilidad, el dólar llegó por ejemplo a su piso histórico frente al euro por el que se llegó a intercambiar a US$ 1,60. Pero las mayores turbulencias y temores, y los problemas que iban surgiendo en el resto de las economías desarrolladas, le dieron la posibilidad de recuperación (al menos parcial), al dólar que cerró un 2008 más que difícil por los problemas derivados de la crisis subprime.
Para los que recuerdan el debate de los primeros meses del año pasado, mientras que la posibilidad de que el euro surja como nueva divisa líder mundial era consideraba muy baja, la mayor parte de los especialistas se animaban a aventurar el surgimiento de una canasta de divisas que reemplazara al dólar como la divisa líder.
Así se enumeraban dentro de dicha canasta al mismo dólar, al euro, el yen, el franco suizo y la libra esterlina.
Y a pesar de que la economía china continuaba sorprendiendo con su ritmo de crecimiento en medio de la crisis y de que se perfilaba como (quizás), la nueva potencia mundial, casi ningún analista hablaba sobre la posibilidad de que la moneda china se encamine a ocupar el lugar que actualmente ostenta la moneda norteamericana.
En su relación con el dólar, el yuan ha venido fortaleciéndose continuamente aunque no al ritmo que debiera si se tiene en cuenta la evolución de sus fundamentos macroeconómicos, ya que el gobierno chino no ve con agrado una apreciación de su tipo de cambio tal que pueda reducir significativamente la competitividad de la economía china.
De hecho, el la dinámica del tipo de cambio nominal, la relación entre el dólar y el yuan pasó de 8,07 yuanes por dólar en el inicio de 2006 a 6,81 yuanes a mediados de 2008, el cual resultó ser el piso que no le ha sido permitido a la moneda china perforar. Actualmente, la relación cambiaria es de 6,82 yuanes por dólar estadounidense.
Esta política del gobierno chino de mantener la relación cambiaria en los niveles actuales ayuda al país oriental a mantener su superávit de balanza comercial y puede generarle un beneficio adicional a la economía china.
Es que durante mediados del mes de diciembre del 2008, las autoridades chinas aprobaron un proyecto piloto para el comercio con países vecinos. Este proyecto de comercio permite que ciertas zonas económicas chinas puedan en el futuro hacer operaciones comerciales en yuanes con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Este proyecto que aparece en estos momentos en su etapa experimental sin dudas contribuirá a fortalecer la aceptación del yuan en Asia. Pero además, del éxito de su aceptación dependerá que, en una visión de largo plazo, la moneda china pueda transformarse en una divisa internacional.
En el contexto de este proyecto es que al gobierno chino le interesa mantener la estabilidad de su tipo de cambio frente al dólar y no dejar que el mismo se aprecie de modo tal de producir inestabilidad en el tipo de cambio para el resto de sus socios comerciales con los que comenzará a operar en yuanes.
Esta estrategia de inserción internacional de la moneda china hace surgir el interrogante acerca de si será esta moneda oriental quien destrone al dólar de su liderazgo mundial.
Por lo pronto, es impensable en el corto plazo, y también lo es en el mediano plazo. La economía china aún no ha logrado el poder suficiente que se requiere como condición necesaria para pensar en la posibilidad de imponer a su moneda como la divisa líder a nivel mundial.
A lo que podrá aspirar el yuan, en el largo plazo, es en primer lugar, a destronar a la moneda japonesa de su liderazgo regional y una vez logrado ello, sí pensar en la posibilidad de disputarle el poder al dólar. La economía china se muestra con potencial para lograr dicha meta.
Pero más allá de este tipo de especulaciones, lo que uno puede percibir a través de la dinámica de las regiones es que se está dando lugar a la conformación de bloques económicos con un mayor nivel de consistencia. Es que luego del reinado del dólar el escenario más probable es aquel en el que no haya una moneda que pueda prevalecer sobre el resto, sino más bien, lo más probable es que se de lugar a una canasta de monedas conformadas por las principales divisas.

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?

¿Podrá Argentina controlar a la inflación en 2009?
Buenos Aires, Argentina
5 de enero de 2009
La problemática inflacionaria, si bien no ha sido un tema que el gobierno argentino haya considerado explícitamente de preocupación, se había transformado desde comienzos del 2006 en una amenaza para la estabilidad económica de la Argentina.
El problema inflacionario se había agravado al punto de incrementar significativamente la conflictividad gremial, amenazando de este modo, la estabilidad de la economía. En el 2008 varios sindicados habían reabierto las negociaciones salariales acordadas a principios de año exigiendo una nueva recomposición salarial ya que los salarios de los trabajadores se habían deteriorado fuertemente por la elevada tasa de inflación. Así se disparaba un foco dinamizador de la inflación que podía derivar en un crecimiento incontrolable de los precios, haciendo revivir épocas pasadas del país.
El agravamiento de la crisis internacional conjuntamente con el conflicto entre el gobierno argentino y el campo, terminaron siendo beneficiosos en el aspecto inflacionario ya que los mismos golpearon duramente tanto sobre la demanda interna como externa reduciendo la influencia de los factores generadores del alza en los precios internos. Para ese momento, según las estimaciones realizadas por las consultoras privadas, la inflación minorista había superado el 30% interanual y parecía no querer detener su dinámica.
El control de la inflación, si bien es tarea de la autoridad monetaria, había excedido la capacidad de acción del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Es que a los múltiples objetivos que debe hacer frente el BCRA (mantenimiento de la estabilidad cambiaria, buscar alcanzar una mayor bancarización, manejo de riesgos, liquidez y tasas de interés bajas, entre otros), se le sumaba la complicación surgida de la volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria que hacían difícil de prever los efectos de sus acciones sobre el nivel de precios.
Ahora, ante el cambio favorable en el panorama económico en lo que respecta al tema inflacionario, se plantea el siguiente interrogante: ¿Será esta la oportunidad para que el BCRA comience a tener un mayor control sobre la inflación?
En los últimos días del 2008, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dio a conocer su programa monetario para el 2009. Entre sus proyecciones, la entidad rectora de la política monetaria de Argentina prevé un crecimiento del PBI del 4 % (considerando la influencia benéfica del plan de estímulo fiscal ideado por el gobierno) y una inflación minorista del 7%. En función de la proyección de estos niveles de inflación y crecimiento económico es que el BCRA determinó las nuevas metas de los agregados monetarios.
El BCRA lleva 22 trimestres consecutivos de cumplimiento consecutivo de las metas de agregados monetarios, lo cual demuestra el compromiso de la entidad para con las mismas.
Vale recordar que el 2008 cerraría, según las estimaciones, con una tasa de inflación oficial por debajo del 8%, aunque la inflación minorista estimada por las consultoras privadas se ubica levemente por debajo del 20%.
Más allá del notorio diferencial existente entre la inflación oficial y la estimada por los analistas privados, todo hace prever que para el 2009 dichas estimaciones tenderán a converger, aunque difícilmente la tasa de inflación minorista pueda lograr terminar el año por debajo de los dos dígitos.
El programa monetario del BCRA se elaboró tomando nuevamente como meta intermedia al agregado monetario M2 en pesos (que se compone por circulante en poder del público más depósitos en cuenta corriente y depósitos en caja de ahorro) y como meta secundaria al M2 en pesos privados. Sobre los agregados monetarios, el BCRA determinó para el 2009 un crecimiento promedio para el M2 y el M2 privado
a diciembre del 15,3% y del 16,5% interanual, respectivamente. Los mismos tendrán una banda de variación interanual de 8,7%-17,8% para el M2 y de 9,8%-18,9% para el M2 Privado.
Lo primero que se puede decir acerca de las metas sobre los agregados monetarios es que las mismas son bastante amplias, aunque ello se justifica en el hecho de la alta volatilidad esperada del mercado monetario para el 2009.
Las metas de los agregados monetarios no dicen, dada su amplitud, demasiado acerca del compromiso del BCRA en mantener la estabilidad de precios, pero la decisión de ampliar trimestralmente las proyecciones a 12 meses vista del M2 privado (en 2008 se había instalado estas proyecciones solamente para el M2) implican un mayor compromiso de la autoridad monetaria en el control de dichos agregados monetarios.
¿Se puede pensar entonces que el BCRA tendrá un rol más activo en la lucha contra la inflación?
Lo más probable es que durante el 2009, lo que ocurra con la cuestión inflacionaria dependerá en gran medida del contexto económico. El BCRA no podrá hacer demasiado al respecto, dada la poca incidencia que tiene sobre la misma en vista de la debilidad y volatilidad de los canales de transmisión de la política monetaria y de los múltiples objetivos que tiene que atender que son tan importantes como la estabilidad de precios.
Pero en una visión de mediano plazo, la autoridad monetaria argentina está avanzando hacia un mayor control de la dinámica de precios, mediante la construcción de las condiciones necesarias para alcanzar una mayor efectividad en las acciones de política monetaria. Ello se observa en la continuidad esperada de la recomposición de los canales de transmisión de la política monetaria. La recomposición de la intermediación financiera, si bien en 2008 encontró un freno por la incertidumbre generada en la crisis internacional y los acontecimientos locales, promete continuar en 2009.

Por otra parte, para que el BCRA pueda tener gradualmente una mayor incidencia sobre la dinámica inflacionaria, deberá ir desatendiendo algunos de los objetivos que por estos momentos le requieren dedicarle energías. Uno de ellos es la cuestión cambiaria. La economía argentina deberá reducir su fragilidad ante la variación del tipo de cambio de modo tal que la estabilidad cambiaria no sea una condición necesaria para la estabilidad económica. Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el tipo de cambio en Brasil el cual se apreció fuertemente sin generar un impacto de significación en la economía. Para Argentina, el objetivo debería ser menos rígido y aceptar una cierta intervención en el mercado cambiario pero sólo a los efectos de evitar una variación extrema del tipo de cambio.
Ciertamente el BCRA ha alcanzado grandes logros en estos últimos años. El más destacado se refleja en la solidez y recuperación observada en el sistema bancario. Ahora el control de la dinámica inflacionaria debe aparecer como el objetivo a lograr para fortalecer la estabilidad económica del país.
Pero para que el BCRA pueda tomar las riendas del control de la dinámica inflacionaria, dependerá de la colaboración de la política económica del gobierno. Por una parte, se deberá trabajar en la eliminación de las distorsiones de precios relativos derivadas del control del gobierno sobre varios sectores de la economía. Además, la política económica deberá esforzarse por evitar generar incertidumbre y asegurar un escenario de previsibilidad, lo cual contribuirá a estabilizar los canales de transmisión de la política monetaria. También deberá quitarle al BCRA la presión de tener que hacer frente a múltiples objetivos que terminan por entrar en conflicto con el objetivo primario de la autoridad monetaria.
La economía argentina enfrentará un 2009 con una fuerte desaceleración del crecimiento económico (estimaciones privadas esperan que el mismo no supere el 2%). Para que la economía argentina pueda alcanzar una senda de crecimiento de largo plazo, la estabilidad de precios aparece como una condición necesaria. Las circunstancias le permiten a la economía argentina alcanzar una menor tasa de inflación ¿Aprovechará el gobierno esta oportunidad para domar a la bestia inflacionaria o se encaprichará con potenciar el crecimiento de corto plazo?

La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

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