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Dow 10.000 o la corrección más anticipada de la historia

Dow 10.000 o la corrección más anticipada de la historia

Dow 10.000 o la corrección más anticipada de la historia
2 Octubre 2009
Por Paola Pecora Aún recuerdo la primera vez que el índice Dow Jones tocó los 10.000 puntos por primera vez, el 29 de marzo de 1999. El Wall Street Journal inauguraba así el 30 de marzo de 1999 y por primera vez en su historia, la edición colorida (edición que conservo), y titulaba en su tapa: “Dow Industrials Top 10000”. Y dentro de uno de los tantos artículos referentes al granacontecimiento, mencionaba: “Un numero récord de estadounidenses participa en el mercado, directamente a través de acciones o indirectamente a través de fondos mutuales, y una porción récord de su riqueza está ligada a las acciones”.

Estaba en ese momento en Nueva York, y recuerdo fue un día muy especial: el “10.000” parecía estar estampado en luces de neón, en diarios, tv, en Times Square, por todos lados que uno levantara la vista. Algunos restaurantes celebraban con la creación de un “menú 10.000” en ese día. En la ciudad claramente no se hablaba de otra cosa.

Los ascensoristas charlaban con sus pasajeros acerca de las mejores acciones para comprar, y los taxistas predecían con exactitud decimal los próximos niveles del índice.

La gran masa dentro, el capital inteligente comenzaba a vender.

Un año después, el 10 de marzo de 2000, el índice tecnológico Nasdaq Composite tocaba los 5.132 puntos, marcando un máximo histórico y el inicio del fin de una de las grandes estafas de la historia que culminó con la debacle tecnológica, en que el índice se iniciaba a perder el 80% de su valor. El DJIA perdería un 33% hasta el 2002.

Recuerdo un trader en Wall Street me comentaba un par de años después: “El mercado limpió la estafa tecnológica. Es que no se puede mentir a todos todo el tiempo”.

Comienza un nuevo trimestre en octubre, y luego de la suba desde marzo; en que el DJIA subió un 46%, el Nasdaq Composite un 63% y el S&P500 un 54%. La pregunta del millón: ¿Durará la suba o la baja de estos tres días será el comienzo de una corrección que llevará al índice a niveles de 8.500 puntos?.

“La realidad es que ésta (la estadounidense) es aún una economía que está en el medio de un cambio mayor”, señaló Bill O’Grady, estratega en jefe de Confluence Investment Management al New York Times. “El debate real respecto al Dow 10.000 es el tema candente hoy: cuál será la forma en que se dé la recuperación (de la economía)”.

Es la corrección de mercado más anticipada de la historia. Desde hace dos meses desde el Wall Street Journal, al diario La Nación de Argentina se vienen reproduciendo comentarios de analistas y operadores de que la suba llegaba a su fin para dejar paso a una corrección del 10% como mínimo. Por supuesto, cuando las voces múltiples se juntan, el mercado toma el rumbo opuesto. Y es lo que parece haber sucedido en estos dos meses.

El 18 de agosto, un suscriptor de nuestra newsletter de inversión Valor Global me preguntaba: “Paola, ves un 10% de baja en el corto plazo como dicen todos o de acá vuelve a salir, qué pensás de las recomendadas?”

El problema para que eso no ocurriera era el “como dicen todos”.

Le respondí que no veía ese 10% de baja aún, y que nuestro Portafolio de Valor Global tenía un mayor potencial de suba. En efecto, las acciones recomendadas en el reporte llegaron a subir un 28% desde entonces.

Una de las máximas de mercado apunta a que un mercado puede esta sobrecomprado todo el tiempo que haga falta hasta que usted se funda apostando a que eso ocurra. Los indicadores de sobrecompra y sobreventa no son confiables si no vienen acompañados por otras herramientas evaluatorias de predicción.

La llegada del DJIA a la marca psicológica de los 10.000 puntos será una oportunidad para los inversores de realizar sus ganancias, o de apostar aún más a la suba y acumular posiciones, si ese nivel es superado al alza.

Pero el debate acerca de la marca de los 10.000 no nos sitúa en el mejor momento de la historia bursátil. Simplemente está llegando al nivel que estaba hace 10 años. Cuando llegue, celebraremos que retrocedimos 10 años. Con una desventaja: los 10.000 de 1999 no representan más el mismo valor, hoy. Los precios en EEUU aumentaron a un promedio del 2,8% anual, lo que nos lleva a tener que celebrar recién cuando el índice alcance los 13.200 puntos.

Buenas Inversiones,

Paola Pecora

—————La economía para entender a los mercados————–

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Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Obama apuesta al sector bancario y al orden fiscal para generar confianza

Buenos Aires, Argentina

24 de febrero de 2009

Ayer se vivió una nueva jornada agitada en los Estados Unidos. Y si fue agitada en los mercados estadounidenses, también lo fue en los mercados mundiales. El temor volvió a adueñarse de las operaciones y es así que los mercados continuaron quebrando mínimos.

Las perspectivas económicas de los EEUU siguen empeorando. Para The Economist Intelligence Unit (EIU), la economía estadounidense sufrirá una contracción de su producto del orden del 2,5% para el 2009. Sin dudas, éste resulta ser un dato claramente indicativo de la profundidad que ha alcanzado la crisis.

Como no podía ser de otra manera, Wall Street cerró en su nivel más bajo de los últimos 12 años al quebrar el Dow Jones el piso de los 7.200 puntos (con una baja del 3,4%), cerrando en 7.114,78 unidades.

El sector bancario estadounidense volvió a ser noticia. Los rumores de estatizaciones estuvieron a la orden del día. Una de las versiones indicaba un posible incremento en la participación estatal en Citi (NYSE:C), que podría alcanzar al 40%. También el Bank of America (NYSE:BAC), fue señalado como posible beneficiario de aportes del Tesoro estadounidense. En este contexto, las acciones del Citi terminaron la jornada con un alza del 9,74%, mientras que las del Bank of America lo hicieron un 3,17% arriba.

Pero el gobierno estadounidense ha querido llevar calma a los mercados asegurando que las entidades bancarias se mantienen lo suficientemente sólidas y cuentan con una base de capital suficiente como para no requerir asistencia pública.

El Tesoro estadounidense ha querido ir más allá y no solamente confiar en la solidez del sistema bancario de los EE.UU., sino ya pensar en la recuperación de la capacidad del mismo para generar crédito. En este sentido, el gobierno estadounidense confirmó que le dará la liquidez que el sistema bancario necesita para reactivar los mercados de crédito mientras dure la crisis, en una señal de apoyo en medio de un clima de inestabilidad creciente

En un comunicado conjunto del Departamento del Tesoro, la Reserva Federal (Fed) y otras agencias gubernamentales a cargo de la economía estadounidense se leía: “Un sistema financiero fuerte es necesario para facilitar una recuperación económica sostenible y amplia”. El gobierno estadounidense pretende que los bancos comiencen a prestar, pero las entidades se mantienen aún temerosas no solamente por el estado de sus hojas de balance sino por el adverso contexto económico que implica un alto riesgo. Esta situación seguramente llevará a presiones en aumento para que la rueda crediticia comience a rodar nuevamente. Desde el gobierno de los EE.UU., se ha hecho todo lo posible para que el contexto sea beneficioso para la restauración del crédito.

Si bien el gobierno estadounidense confía en la solidez del sector bancario, en el día de mañana se les realizará una prueba de estrés a las principales entidades del país, para evaluar la vulnerabilidad de las mismas ante un posible agravamiento de la crisis. Si las entidades bancarias logran pasar exitosamente la prueba de estrés, ello podrá incidir positivamente en la confianza de los mercados.

Es que si las entidades bancarias demuestran estar en condiciones de enfrentar un posible agravamiento de la crisis, las mismas podrían comenzar a pensar en dejar atrás la crisis y enfocarse en retornar a su negocio que es generar financiamiento.

Mientras se esperan nuevas señales desde el sector bancario estadounidense, el presidente Barack Obama ha realizado un anuncio que buscó generar confianza acerca de la política económica en el mediano plazo.

Obama buscó llevar claridad y confianza a los mercados al anunciar su objetivo de reducir en un 50% el déficit fiscal estadounidense hacia finales de su mandato. El resultado fiscal del ejercicio anterior cerró con un rojo de US$ 1,3 billones.

El déficit fiscal y de cuenta corriente que padece la economía estadounidense está poniendo en riesgo el liderazgo mundial de la misma al debilitar sus fundamentos macroeconómicos.

Con la reducción del desahorro del sector público, también se reducirá el déficit de cuenta corriente, en tanto y en cuanto el sector privado mantenga sus niveles de consumo y ahorro.

Obama sabe que tanto la salud del sistema bancario como el ordenamiento de las cuentas fiscales son elementos claves para restituir la confianza en los mercados.

Que el sector bancario se muestre con solidez despeja los temores de nuevos episodios de crisis, al tiempo que hace más sustentable la recuperación de la economía. Que el gobierno estadounidense se muestre preocupado por mantener bajo control al déficit fiscal es positivo para la economía estadounidense porque apunta a fortalecer sus fundamentos macroeconómicos despejando posibles episodios de crisis futuras que pueden derivarse de la insostenibilidad de los equilibrios.

Desde que asumió el gobierno de los EE.UU., Barack Obama ha actuado con hechos y señales para intentar rescatar a la economía estadounidense de la recesión. ¿Podrá obtener resultados positivos en el corto plazo?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

Buenos Aires, Argentina

11 de febrero de 2009

“Es esencial que todo estadounidense entienda que la batalla por la recuperación económica debe combatirse en dos frentes. Tenemos que hacer arrancar la creación de empleo y la inversión privada, y debemos hacer que el crédito fluya de nuevo a las empresas y las familias”. Palabras del Secretario del Tesoro de los EE.UU., Timothy Geithner, al anunciar el nuevo plan de salvataje para el sector bancario.

Ayer dos buenas noticias surgieron desde los Estados Unidos: el lanzamiento de lo que se ha dado en llamar el Plan de Estabilidad Financiera, anunciado por Geithner y el Paquete de Estímulo Económico (llamado Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU.), pero los mercados no reaccionaron de la manera esperada y cerraron en rojo, en una de las peores jornadas del año. En EE.UU. el Dow Jones perdió un 4,6% de su valor, S&P 500 cerró 4,91% abajo, mientras que el Nasdaq lo hizo 4,2% en rojo.

La poca información, principalmente relacionada al Plan de Estabilidad Financiera, en donde por ejemplo, no se precisó cuánto iba a pagar el gobierno estadounidense por los activos tóxicos, generó una gran desilusión en los mercados de valores, un mal inicio para un plan que busca cambiar las expectativas para reestablecer el crecimiento económico.

El paquete de estímulo económico, por su parte, que contempla un monto total de US$ 838.000 millones, no las tuvo fácil y fue aprobado por 61 votos a favor y 37 en contra (apenas un voto más del necesario para que resulte aprobado). Ahora resta que entre el Senado y la Cámara de Representantes se consensúe el proyecto de ley final.

Las diferencias entre los programas de estímulo económico aprobado por ambas cámaras se encuentran principalmente en el destino de esos fondos. Mientras que la Cámara baja aprobó exenciones fiscales por un monto estimado en US$ 182.300 millones, el Senado contempla en el proyecto que acaba de aprobar, exenciones por un valor de US$ 292.500 millones. Por otra parte, en relación a la cobertura de salud, trabajo y educación, el texto del Senado destina US$ 66.800 millones a ser destinados, mientras que el documento aprobado por la Cámara baja estipula un monto de US$ 92.300 millones.

El Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU. incluye inversiones en infraestructura, energías renovables y transporte, además de ayudas a los estados que están teniendo problemas para cumplir con sus presupuestos. Las estimaciones realizadas por el propio presidente estadounidense indican que el plan salvará o creará entre tres y cuatro millones de empleos.

En relación al plan de rescate financiero se estima que el mismo podría movilizar cerca de US$ 2 billones en dinero público y privado. En el plan de rescate del sector bancario, habrá un programa para la compra de activos tóxicos que captará fondos privados y se iniciará con una inversión de US$ 500.000 millones. Posiblemente se ampliará hasta US$ 1 billón.

De manera complementaria al plan de rescate del sector bancario, la Reserva Federal respaldará nuevos créditos hasta US$ 1 billón. El plan tiene estipulado además intervenir en el mercado inmobiliario (por un monto de entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones) con el objeto de evitar que las familias sufran el embargo de sus viviendas e incluso puedan acceder a la refinanciación de sus créditos hipotecarios.

Con este plan para el sector bancario se pretende limpiar los balances de las entidades para evitar nuevos episodios de crisis, lograr que las mismas cumplan con su fin que es generar financiamiento. Pero el plan también cuida que la calidad de la cartera hipotecaria no se deteriore producto de la preocupante situación económica. Con estos condimentos, el plan de estabilidad financiera pone en condiciones al sector bancario para que reactive el circuito crediticio, necesario para recuperar el crecimiento económico. En este sentido, Geithner decía: “En lugar de catalizar la recuperación, el sistema financiero es un freno para la recuperación y la recesión está poniendo presión sobre los bancos. Esa es una dinámica peligrosa que tenemos que cambiar”.

Si bien el mercado no ha recibido de la mejor manera estas noticias, la pregunta a responder es qué implicancias pueden tener estos dos anuncios para la economía estadounidense en particular y para la economía global en general.

Luego de los múltiples anuncios previos que incluían multimillonarios paquetes de estímulo económico y rescate del sistema financiero, hay que reconocer que existe un cierto nivel de desconfianza acerca de la eficacia de estas medidas para sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva en la que se encuentra.

Todavía habrá que esperar un poco más para conocer más detalles sobre dichas medidas y con qué timing se implementarán las mismas. Estas cuestiones no son menores en términos de su efectividad.

El plan de rescate del sistema financiero es de gran relevancia para lograr que el mismo comience a generar el financiamiento necesario para las familias y las empresas. En este sentido quizás sea necesario lograr un compromiso explícito por parte de las entidades financieras para que apoyen a la economía estadounidense generando crédito a la recuperación de la economía. Después de todo, son las mismas grandes responsables de esta crisis y su salvataje se produce con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Por su magnitud, el plan de estímulo económico puede lograr un impacto sensible en la economía estadounidense dándole el empujón necesario para que la misma comience a recuperarse, aunque ello se produciría a un ritmo lento.

La recuperación de la economía estadounidense modificaría las perspectivas para el resto de las economías desarrolladas ya que la reversión en la dinámica de la demanda estadounidense de productos externos producirá un estímulo (aunque probablemente débil), en el resto de las economías.

Pero lo más importante para que el inicio de la recuperación de la economía estadounidense y su influencia positiva en el resto de las economías tenga lugar se relaciona a cómo evolucionarán las expectativas tanto de las familias como de las empresas ya que ello influirá en la dinámica de la demanda interna. Si las familias y las empresas no confían en el efecto positivo de ambos planes sobre la economía, no consumirán ni invertirán por lo que no se reactivará el círculo virtuoso que lleva al crecimiento.

Tanto el programa de estímulo económico como el Plan de Estabilidad Financiera son de utilidad en función de la recuperación económica estadounidense, pero no logran ser una condición suficiente para asegurar la misma ya que los temores que puedan permanecer en los mercados puedan jugar en contra de los mismos.

Luego de que tanto el plan de salvataje como el de estímulo económico estén claramente definidos en su metodología de implementación y en el alcance de los mismos, habrá un tiempo de espera que se tomará el mercado para evaluar la utilidad de los mismos. Este tiempo será clave para discernir si comienza el ciclo ascendente en la economía estadounidense y mundial o si deberemos seguir navegando en los mares tempestuosos de la crisis con la amenaza de que la situación pueda agravarse aún más.


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