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Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Otra vez ponemos al dólar en el centro del debate. La polémica en torno a su posible continuidad hacia la baja en un mediano a largo plazo frente a las principales monedas, se mantiene en el centro del debate. Por lo pronto, la recuperación del apetito por el riesgo lo ha llevado a debilitarse frente al euro y a ubicarse en el cierre de ayer en US$ 1,4025 por unidad de moneda europea. ¿Será conveniente apostar contra el dólar en el mediano plazo?

La aversión al riesgo que los inversores han experimentado en los momentos más tensos de la crisis financiera internacional ha sido sin dudas el principal aliado de la moneda estadounidense. Este comportamiento del inversor global ha sido una clara señal de que aún se confía en el dólar como moneda fuerte.

Esta situación de un dólar fortaleciéndose en un escenario de crisis profunda originada por el propio sistema financiero estadounidense en una economía de terribles déficits fiscal y externo en continuo crecimiento que se ha vivido durante el año pasado, ha representado un hecho por demás contradictorio. No abundaron las explicaciones lógicas de por qué los inversores confiaban en ese momento (y ahora también) en la moneda de un país que estaba virtualmente al borde del precipicio. Ciertamente no parece una decisión racional.

La confianza que ha generado durante décadas el dólar, sin dudas se ha mantenido a pesar de todo, en este período crítico. Quizás también estuvo implícito el querer evitar su caída para no colapsar junto a él dada la alta exposición que el mundo tiene frente a la moneda estadounidense. Sin embargo, esta confianza se ha comenzado a debilitar y ya se han observado las primeras “traiciones”, las cuales se repiten cada vez con mayor frecuencia y seguirán en aumento haciendo cada vez más incierto el futuro del dólar.

Al dólar hay que mirarlo hoy por hoy bajo dos perspectivas: la de corto y la de largo plazo. En el corto plazo, el dólar tiene argumentos para evitar seguir debilitándose. La alta exposición de las reservas internacionales de las economías desarrolladas y emergentes a los activos denominados en moneda estadounidense, es uno de los elementos que frena una caída más brusca de la moneda americana. La falta de una divisa global que la reemplace también juega a favor del dólar. Y la alternativa de una canasta de monedas aún no está bien definida y hace dudar a los Bancos Centrales.

En el largo plazo, la decisión está tomada. El dólar ha perdido su reinado y probablemente no se tengan tan en cuenta los fundamentos económicos para ello. Claro que los fundamentos macroeconómicos importan y serán tenidos en cuenta en la valoración de la moneda norteamericana aunque su demanda se reducirá en función de la demanda por parte de las economías, de otras monedas como reservas internacionales.

La competencia de las monedas alternativas será mayor. El euro peleará por una mayor participación global aunque será clave la capacidad del BCE de actuar al modo que lo hace la Fed en la conducción del valor del dólar. Pero la lógica obsesión del BCE por la inflación, le quita capacidad de reacción como para administrar una divisa que pretende pelearle el liderazgo al dólar. Otras divisas se han anotado en la competencia. China quiere imponer al yuan como moneda internacional, aunque su poca liquidez y el nivel de intervención que padece, hacen que deba esperar bastante tiempo y realizar grandes esfuerzos para lograr su objetivo.

En la cumbre del G8, el dólar estuvo en el centro del debate. Antes de la cumbre, Arkady Dvorkovich, asesor económico del Kremlin, había anticipado: “China y Rusia plantearán su postura de que el sistema cambiario global necesita la creación de varias monedas de reserva regionales, que luego podrían convertirse en internacionales”. China tiene alrededor del 70% de sus reservas en dólares.

Según Reuters, durante la reunión del G8, el consejero estatal chino, Dai Bingguo, hizo un llamamiento a que el mundo diversifique el sistema de reservas y apunte a tipos de cambio relativamente estables, en lo que representa un claro ataque a la moneda estadounidense.

Todo el contexto atenta contra el dólar. ¿Seguirá debilitádose en el mediano a largo plazo? Obama se había comprometido a sostener su valor. La fortaleza de la moneda es parte de la estrategia económica del gobierno estadounidense. La cuestión pasa por saber cuánto esfuerzo estará dispuesto a hacer Obama por lograr este objetivo y cuánto podrá soportar la tentación que puede generarle un dólar débil, beneficioso para la competitividad de la economía estadounidense.

Los inversores ya están haciendo sus apuestas contra el dólar. Axel Merk, administrador de los fondos Merk Hard Currency (MERKX) y Asian Currency (MEAFX) Funds, reconoció en “The Wall Street Journal” que está tomando posiciones largas contra el dólar porque ve un debilitamiento futuro de la divisa norteamericana. El primero de estos fondos se compone en un 24% de liquidez en euros, 17% en coronas noruegas (incentivado por los ingresos que el país percibe por sus exportaciones de petróleo), alrededor de 35% en commodities relacionados a las monedas de Australia, Nueva Zelanda Canadá, y un 14% en oro.

Otra gran apuesta que existe en el mercado es por la inevitable apreciación que tendrá el yuan en cuanto el gobierno chino ceda ante las presiones, principalmente de los EEUU para que la moneda se fortalezca frente al dólar. Esta apuesta por el yuan se realiza a través de coberturas de tipo de cambio lo cual se hace a través apuestas con grandes bancos en la dirección en que se comporta el yuan.

El mundo sabe que en el corto plazo no puede soltarle la mano al dólar por dos motivos. El primero es el gran compromiso de las inversiones de las reservas internacionales de los países en activos denominados en dólares. El segundo motivo es que el dólar está sirviendo de dique de contención ante el aumento de la incertidumbre en los mercados. Si el dólar, que es uno de los pocos refugios confiables para el inversor, cae, entonces la crisis puede alcanzar dimensiones inmensurables.

En el mediano y largo plazo, sin embargo, el dólar ya ha perdido su liderazgo mundial que se traduce en una menor demanda global de activos denominados en dicha moneda, lo cual irá debilitándolo frente a la imposibilidad de EEUU de sostenerlo.

Por qué sube el precio del petróleo

Por qué sube el precio del petróleo

Por qué sube el precio del petróleo

Cuando aún la crisis está lejos de llegar a su final, más allá de los primeros signos esperanzadores, el precio del petróleo ha recorrido una trayectoria ascendente en el último tiempo que le permitió recuperar una buena proporción de su valor. En mayo el precio del petróleo subió más del 26% y acumula en el año un alza superior al 50% ¿Tiene fundamentos sólidos para seguir subiendo? Ciertamente el poder predecir, con un tolerable nivel de aproximación, la evolución del precio del barril de petróleo para lo que queda del año, es una misión muy dura. Creo que más difícil que predecir cómo evolucionarán las variables económicas que inciden sobre la cotización del crudo, lo es aventurar cómo evolucionará el contexto político internacional. Irán continúa amenazante, y Al Qaeda está pensando en entrar en acción

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***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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En el día de ayer y por primera vez en siete meses, el precio del barril de petróleo superó los US$ 70. Depende cómo se quiera mirar este vaso, los optimistas reconocerán que el precio del petróleo ha experimentado una interesante e inesperada recuperación en lo que va del año. Muchos, entre los que me incluyo, ciertamente no esperábamos que la cotización del barril de petróleo superara lo US$ 60 hacia mediados de este año. Para aquellos que aún anhelan mejores tiempos del precio del crudo, aún lo deberán ver bastante lejos de sus máximos.

A la hora de encontrarle una explicación, en el mercado se apuntaba a debilitamiento de la moneda de los EEUU y por las expectativas de otro declive de los inventarios norteamericanos, dado que se ha corregido al alza la demanda de crudo en el presente año.

Cuando hablaba con Paola sobre el tema, ella apuntaba principalmente hacia el lado de movimientos especulativos: “Hay exceso de stocks de petróleo que se ven aumentados por la recesión que le quita volumen a la demanda, por eso el precio responde a movimientos especulativos. Ello responde a un cambio en las expectativas ante la posibilidad de que la recesión haya tocado su piso. Además está entrando mucho dinero hacia fondos de inversión y hedge funds en futuros e índices petroleros desde hace unos meses”, me decía.

Ciertamente, el cambio en las expectativas de los inversores que se están animando a tomar riesgos, está provocando movimientos inesperados en los precios de numerosos activos de los que escapaban cuando reinaba la incertidumbre. Así estamos viendo cómo las bolsas mundiales han estado recuperando valor, incluso en los mercados emergentes, y cómo el euro y la libra esterlina se fortalecieron con fuerza frente al dólar a pesar de que no existe aval para tal cosa desde el punto de vista de sus fundamentos macroeconómicos. Y este retorno de la apetencia por el riesgo, como me comentaba Paola, también benefició al petróleo. Quienes apuestan por la recuperación económica ya han anticipado la tendencia alcista del precio del crudo.

Mike Wittner, director mundial de investigación petroleras de Société Generale apoya la teoría del componente especulativo pero por el lado inflacionario: “Los precios del petróleo han sido impulsados recientemente más por factores fuera de los fundamentos que por los fundamentos, y este factor que no tiene que ver con los fundamentos (de la inflación de cinco años), parece que va a acompañarnos por un tiempo”.

Para Phil Flynn, analista de Alaron Trading de Chicago, el foco está puesto en la demanda: “Los datos de la Administración de Información de Energía (EIA) que muestran que ha elevado su pronóstico sobre la demanda de petróleo mundial y de Estados Unidos por primera vez desde septiembre son un signo de que las cosas están estabilizándose por el lado de la demanda”.

En lo inmediato, también existen otros factores puntuales que inciden sobre la cotización del petróleo. Factores tales como demoras en tareas de mantenimiento en refinerías que afectan a la producción en los EEUU o, como el advenimiento de la denominada “driving season” en EEUU, que es la época de mayor demanda de gasolina del año en el país americano (ello se comenzará a sentir entre mediado y fines de junio).

Aquí vale la pena hacer la siguiente reflexión acerca de la evolución del precio del petróleo: se puede decir que algunas de las expectativas que han impulsado al alza la cotización del barril de crudo, puedan no concretarse paradójicamente por el alza en el precio del petróleo. El fuerte incremento en el precio del barril de crudo probablemente tenga un impacto inflacionario en las economías lo cual limite la reactivación económica (ello más allá de lo que decidan los Bancos Centrales con sus tasas de interés que se encuentran excesivamente bajas).

Volviendo a lo que nos interesa aventurar: ¿Cómo evolucionará el precio del petróleo hacia finales de año?

Como para tener alguna opinión, de los diferentes medios que he leído, encontré que la mayoría de los analistas coinciden en que el crudo seguirá encareciéndose progresivamente hasta llegar a situarse entre US$ 75 y US$ 80, el barril. En ello incidirían los recortes aprobados y aplicados por la OPEP, y por los primeros indicios de recuperación económica, según se afirma en el mercado.

Para Lawrence Eagles, director mundial de materias primas de JP Morgan, la evolución del petróleo dependerá de lo que ocurra en términos de recuperación económica: “Si los pronósticos económicos son correctos, y estamos saliendo de la recesión, el camino del petróleo será más bien al alza”.

Particularmente creo que aún no hay indicios tan sólidos para asegurar que la recuperación económica se produzca en el presente año. No se han evaluado en las proyecciones el posible impacto del alza actual del precio del crudo sobre las perspectivas de recuperación económica. Tampoco se ha analizado demasiado cómo seguirá la cotización del dólar en relación a las principales divisas.

No le veo por el momento, mayores probabilidades de que la cotización del crudo siga comportándose al alza más allá de su nivel actual, apoyado en fundamentos económicos.

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?
4 Mayo 2009
En enero de 2006 decidí buscar una vivienda para adquirir. No contaba con mucho dinero ahorrado, y ni siquiera tenía aún la aprobación de un crédito bancario para tal aventura. Créanme que la búsqueda se transformó realmente en una aventura, ya que mientras me encontraba en proceso de búsqueda (una búsqueda que duró más de seis meses viendo más de cien casas), los precios de las mismas aumentaban sin pausa.

Por suerte, en julio de ese año pude dar con la casa adecuada y luego de poco más de tres meses, en el mes de noviembre había finalizado con la aprobación del crédito bancario y cerrado la compra. Estaba convencido de que los precios de las viviendas seguirían con su fuerte tendencia ascendente no solamente por el contexto inflacionario que vivía Argentina, sino por la fuerte demanda que observaba el sector, y no me equivoqué. Hoy la vivienda que adquirí se encuentra en un valor de casi 2,5 veces el que pagué.

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Luego de la crisis que decretara el final del modelo de convertibilidad en Argentina, el sector inmobiliario argentino experimentó un boom que claramente finalizó hace algunos meses atrás. Este sector fue uno de los primeros que se recuperó luego de la crisis del 2002 y su lógica, entre otros motivos, estuvo determinada por las consecuencias de lo que se conoció como el “corralón financiero” que limitaba los retiros de depósitos del sistema financiero local. Hoy en el mercado inmobiliario argentino, la realidad parece ser totalmente diferente, en parte por los efectos de la crisis externa (si bien en Argentina el tema de la crisis subprime no estuvo presente, sí los efectos sobre la economía real del deterioro global se están haciendo sentir), pero también, por la incertidumbre interna que vive la economía y que está provocando que los argentinos prefieran refugiarse en el dólar antes que los ladrillos.

Según “Diario Hoy” dos de las causas principales que han provocado el derrumbe inmobiliario es el temor que provoca la crisis económica, y los discursos políticos apocalípticos -como el de Néstor Kirchner, ex presidente argentino que sigue operando políticamente. El gobierno ha hecho su parte en agregarle incertidumbre al contexto económico, al afirmar que si sale derrotado en las elecciones legislativas, lo que viene para el país no es otra cosa que el caos.

Los números del mercado inmobiliario en la mayor parte de los principales centros urbanos del país hablan por sí solos. Según un informe del Colegio de Escribanos bonaerense, durante el primer trimestre del presente año el movimiento de compra-venta de inmuebles en la provincia de Buenos Aires cayó un 49%.

En la Capital Federal, las ventas de inmuebles se desplomaron un 53,5% (aunque según afirman los especialistas del sector, en marzo se comenzó a observar una cierta recuperación), alcanzando su menor nivel desde el mes de febrero de 2002. En la ciudad de Mar del Plata, la caída en las ventas fue del 41,7% al final del primer trimestre del año.

Lo que puede resultar extraño en la situación del mercado inmobiliario, es que mientras la demanda se retrae, los precios no muestran un comportamiento hacia la baja. Esta situación tiene una explicación y se vincula al contexto: con la gran incertidumbre que se vive en la economía local, vender un inmueble sin tener un destino claro para el dinero derivado de dicha operación, aparece como una apuesta altamente riesgosa que sólo están dispuestos a aceptar aquellos que se encuentran en una situación de necesidad.

Un claro reflejo de lo que ocurre en el sector inmobiliario lo ofrece el sector de la construcción que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el mes de marzo volvieron a contraerse un 2,4% en su indicador desestacionalizado, manteniendo las expectativas hacia la baja para los próximos meses. Lamentablemente, siempre que uno hace referencia al Indec, en el último tiempo debe hablar de dudas en la calidad de la información. Y este no es el caso ya que desde el sector privado se sostiene que la contracción del sector es mayor y alcanza al 17,8% en términos interanuales (según el índice Construya, elaborado por 12 compañías líderes del sector).

Los empresarios inmobiliarios, aún están esperando ver al menos un solo dólar proveniente del plan de blanqueo de capitales lanzado por el gobierno argentino. Ello lo afirma el propio titular de la Cámara Argentina Inmobiliaria, Néstor Walenten quien aseguró que desde que entró en vigencia la normativa de blanqueo de capitales, las operaciones realizadas con fondos provenientes desde el extranjero fueron “casi nulas”.

Realmente suena hasta risueño pensar que un plan así pudiera lograr algún tipo de resultados ya que: ¿A quién se le ocurriría traer los capitales a la argentina en este contexto tan volátil e incierto provocado principalmente por la ceguera en la conducción de la política económica? La realidad muestra que los dólares siguen saliendo del país sin intenciones de regresar (al menos por un largo período).

Los problemas en el mercado inmobiliario local responden a varios factores, uno de los cuales es la falta de financiamiento. La falta de crédito hipotecario ha sido un problema constante en el mercado inmobiliario y se agravó en este momento de crisis. Creo que soy uno de los pocos afortunados en haber accedido al financiamiento bancario. Los bancos no desean otorgar préstamos hipotecarios, pero tampoco pretenden demandarlos las familias. La falta de crédito hipotecario será un problema que se notará con mayor nitidez cuando surjan signos de recuperación en el sector.

La debilidad de la demanda del sector, se profundiza por la decisión de aquellos que cuentan con unos ahorros de mirar hacia el dólar. Es que la altísima probabilidad de que la moneda norteamericana continúe con su tendencia alcista hace que muchos ahorristas se vuelquen hacia dicha moneda ya que en episodios anteriores fue un muy buen refugio para los ahorros de los argentinos.

El mercado inmobiliario en Argentina está atravesando un período de depresión, el cual se mantendrá sin dudas al menos hasta que transcurran las elecciones legislativas y se vaya despejando el contexto local (ello a pesar de que se mencionen signos de recuperación en el último mes). Pero ello no asegurará que se podrá divisar una recuperación a posteriori, sino que habrá que aguardar también a cómo evolucione la crisis de la economía global.

¿Puede hacer algo el gobierno para ayudar a recuperar al sector? Claramente sí, y eso que puede hacer es buscar brindar estabilidad y predecibilidad al contexto económico local. Existe aún una importante demanda potencial en el sector que está a la espera de saber qué puede llegar a ocurrir con la economía argentina y principalmente con sus propias finanzas.

A comprar euros antes que Wall Street

A comprar euros antes que Wall Street

Buenos Aires, Argentina
12 de marzo de 2009

Duró poco la luna de miel con Obama. El ciudadano común aún lo apoya pero la Academia ya no. Ni tampoco Wall Street, que tiene poca paciencia y ve qu el gobierno pierde credibilidad con cada nuevo intento de megaplan de rescate.
El Wall Street Journal acaba de publicar una encuesta de popularidad del nuevo presidente de Estados Unidos, y de ella surge que el 60% de la población lo aprueba. “Pero la mayoría de los 49 economistas encuestados dijeron que no están satisfechos con las políticas económicas de este gobierno”.
Le han otorgado al presidente de EEUU una nota de 59 sobre 100. El secretario del Tesoro, Geithner, recibió una peor nota, 51. Quien mejor nota sacó fue el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, con un 71.
Los economistas no están de acuerdo con el monto del plan de estímulo económico por US$ 787.000 millones. El economista Paul Krugman dice que ese monto no basta para afrontar la magnitud de la recesión, que se necesita un plan por US$ 3 billones (difícil que el Congreso lo hubiera aprobado, sin embargo, pero aún así le valió una reprimenda del jefe de Gabinete, Rahm Emanuel). El 43% de los economistas consultados por el WSJ dice que a los US$ 787.000 millones hay que sumarle otros US$ 500.000 millones. Y otros son directamente escépticos respecto de la necesidad de un paquete de estímulo.
Pero los montos no son lo que los economistas más critican, sino las demoras en activar determinadas partes del plan para rescatar a los bancos y para reactivar la economía. “Prometieron mucho y cumplieron poco”, dijo Stephen Stanley de RBS Greenwich Capital. “El secretario Geithner planeó un gran discurso y terminó con apenas un diseño vago. La incertidumbre se cierne sobre nuestras cabezas”.
Al mercado no le gustó el discurso de Geithner del 10 de febrero, y el S&P500 se lo comunicó, bajando un 4,5% ese día. Desde entonces pierde casi un 20%, en clara muestra de desaprobación e incomodidad con las medidas económicas. WST tuvo el martes una fuerte suba que no lograba desde fines de noviembre, luego de que se filtrara el contenido de un memo interno del Citigroup, de que Bernanke pidiera mayor regulación para el sistema financiero, y de que surgieran rumores de la reimplementación de la norma ‘uptick’. El mercado no sube cuando hay anuncios económicos por parte del gobierno.
Había gran exectativa con este equipo económico, y antes de asumir, tres cuartos de los encuestados señalaba que era mejor que el equipo saliente de Bush. Pero hoy el Secretario del Tesoro es peor visto que su antecesor, Paulson, quien recibió una nota de 57, en enero pasado.
Las críticas crecen, y visto que los primeros meses son los de mayor enamoramiento de la población con su nuevo presidente, no pasará mucho tiempo hasta que la opinión de los economistas llegue al público en general ante la profundidad de la crisis y el poco efecto de las medidas. Obama ha dinamitado este período y el tiempo que viene será aun más complicado.
En Europa tampoco hay aceptación de las medidas de reactivación propuestas, los mercados siguen en baja y no parecen haber medidas ni fondos que alcancen. Pero en los países de la UE los presidentes están en ejercicio desde antes que Obama.
Y cuando comiencen a bombardearnos menos tímidamente desde la prensa y los analistas con el déficit de presupuesto sin precedentes de EEUU para este año, de US$ 1,75 billones (cuatro veces el PBI argentino y el equivalente al PBI español), que representa el 12,3% del PBI, siendo el mayor déficit desde la Segunda Guerra, el dólar será el último de los refugios.

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Señala Libertad Digital: “El primer Presupuesto de Obama ya está recibiendo las primeras críticas sociales. Los ciudadanos apelan al espíritu de la rebelión contra Inglaterra en 1773 en las fiestas tradicionales del té y varios Estados tachan de ilegal el derroche de gasto público y la subida de impuestos. Este año los contribuyentes norteamericanos han aprovechado una de las fiestas liberales por antonomasia para mostrar su claro rechazo a la política económica del nuevo presidente de EEUU, Barack Obama.
“No es de extrañar, ya que ha triplicado el déficit fiscal que le dejó su predecesor George W. Bush, además de aprobar un plan de que elevará los impuestos en un billón de dólares. Los presupuestos de Obama costarán más de 1.000 millones al día durante diez años, un gasto que deberán pagar, tarde o temprano, los ciudadanos.”
Sheryl King, economista de Merrill Lynch, a Reuters: “Los intentos de reparar la banca y los mecanismos de préstamos realizados por la nueva Administración hasta ahora sugieren que, como muy tarde en 2010, la economía de EEUU entrará en una segunda fase recesiva que será muy larga”.
Las inyecciones a instituciones financieras que no deberían estar operando, se acumulan, las automotrices necesitan más fondos, el déficit presupuestario de EEUU seguirá creciendo y comenzará pronto a escucharse cada vez acerca de la inutilidad del dólar como moneda, por más que los inversores mundiales sigan hoy comprando Treasuries o guardando sus dólares debajo del colchón.
Cuando la luna de miel con Obama termine, y quede definitivamente evidenciado que este presidente tiene más de Chance Gardener que de Franklin Delano Roosevelt, quedará a la vista la fragilidad futura del dólar ante una emisión monetaria descontrolada.
Es hora de apostar al euro, antes de que Wall Street nos sugiera hacerlo.
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Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Llegó el cartero y salvó a Wall Street

Buenos Aires, Argentina
11 de marzo de 2009

Día de gloria fue ayer para los mercados de Estados Unidos, y luego de haber perdido más de un 20% en la últimas cuatro semanas, los índices volvieron a festejar como no lo hacían desde noviembre pasado.
El S&P 500 trepó a 719,60 puntos, una variación del 6,4%, el Dow Jones terminó en 6926,49, una suba del 5,8%, y el Nasdaq Composite subió 7,1% a 1.358 puntos. El sector financiero terminó con subas del 20% promedio.
Europa voló ayer al unísono con un 5% promedio de suba pero el entusiasmo parce ceder, ya que esta mañana operaba con resultados mixtos.
El mercado se agarró de tres noticias para explicar la suba: primero, el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke pidió una mayor y más profunda regulación para los mercados financieros, segundo, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de EEUU, señaló que la Securities and Exchange Commission (SEC) podría llegar a reponer el “uptick rule” (norma que establece que sólo se puede tomar una posición bajista o short-sell si el último precio de la acción –tick- es superior al anterior), y tercero, la filtración del contenido de una carta.
La misiva fue del director general del Citigroup (NYSE:C ), Vikram Pandit, dirigida a los empleados del Citi, y en ella señaló que el banco tuvo beneficios en los dos primeros meses del 2009, y que hasta ahora los resultados del primer trimestre han sido los mejores desde la última vez que el Citi tuvo utilidades netas, en el tercer trimestre del 2007. Añadió también que el valor actual de las acciones del banco no refleja la solidez de la base de capital del Citi.
Esta información se hará pública oficialmente recién el 17 de abril, pero las acciones de Citi subieron un 38% llegando a US$ 1,45 en el cierre, continuando la suba en el after market anoche, llegando a US$ 1,58 por acción, un 12% adicional de incremento a la suba del día.
El banco viene de haber tenido pérdidas en cinco trimestres consecutivos, entre ellos US$ 8.290 millones en el último del 2008.
A fines de febrero, el Citigroup y el gobierno de EEUU acordaron una participación de éste último en el banco del 36%, luego de la inyección de US$ 45.000 millones. Y si necesitaran más fondos, el gobierno de EEUU está dispuesto a dárselos.
El Citi hoy es como el chico que pierde la manzana y la mamá le da otra.

Pandit advirtió ayer, para quien sepa leer y comprender: “todavía falta un mes para terminar el trimestre y la volatilidad del mercado puede alterar los resultados”.
Dice un cable de Reuters: ” El avance de las acciones financieras marca una mejora en la confianza de los inversionistas después que el sector fuera perjudicado recientemente por el aumento en las pérdidas por créditos de los bancos”.

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Pero… ¿Qué es lo que festejó ayer Wall Street?
¿Que el Citi ha bajado a un nivel de penny stock y que la semana pasada cotizó en US$0,97, su mínimo histórico?
¿Que ha tenido beneficios porque ha recibido inyecciones de dinero a costo cero?
¿Que no perdió más dinero, mismo habiendo recibido fondos frescos?
¿Que los accionistas de acciones comunes verán reducida su participación en 26% en caso de que el gobierno de EEUU y otros inversores privados transformen el máximo de las acciones preferenciales en comunes?
¿Que Pandit advirtió que la volatilidad de marzo podría golpear los resultados?
¿Que las acciones de Citi cayeron un 93% en los últimos seis meses?
¿Que Citi surgirá de ahora en más por sobre la profunda recesión que pende sobre EEUU y el mundo y por endes sus entidades financieras?
¿Que si las pérdidas en el sector bancario se intensifican, el gobierno de EEUU deberá nacionalizar más entidades a la fuerza, por la necesidad de capital de éstas?
¿Alguien me explica? Ed Yardeni intenta una explicación más cercana a la fe religiosa que a la lógica de mercado : “Nosotros, pobres inversores, no necesitamos demasiado para alegrarnos, hemos sido tan fuertemente golpeados”, dice esperanzado. “En este punto, tomaremos lo que podamos”, se conforma.
“El que invirtió en base a lo que dijeron estas gerencias en los últimos 12 meses probablemente perdió todo su dinero. Hay una cuestión de credibilidad”, señaló a Reuters David Williams, analista de Fox, Pitt-Kelton. “La cotización de la acción a un dólar significa que el mercado ha dejado de escuchar”.
Es muy peligroso lo que ocurrió ayer. Una simple carta a empleados de un banco, anticipando buenos resultados –por ahora apenas bimestrales-, pero que aún no han podido ser plasmados en el resultado trimestral que se dará en menos de un mes en que surgirán los verdaderos gastos finales en que incurrió la entidad.
El mercado antes de festejar debiera estudiar los resultados trimestrales que puedan demostrar que el gobierno de EEUU puede cerrar el chorro de financiación al banco.
No hay razones para el festejo, ni tampoco para el gato que rebotó porque sigue muerto. La de ayer parece haber sido una corrida de vendidos ante lo que el mercado podía tomar como un respiro, la carta del Citi. Sólo la superación y posterior soporte en torno del nivel de los 740-750 puntos para el S&P 500 logrará volver a ambos la vida, y en el interín, la aceleración bajista continúa.
Hasta mañana, y cuidado con el cartero… ¿El cartero siempre llama dos veces?

Latinforme Diario

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¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

¿Cómo saldrá la economía mexicana del círculo vicioso en el que se halla envuelta?

Buenos Aires, Argentina

26 de febrero de 2009

La crisis estadounidense ha provocado un efecto dominó en la economía de México que no logra revertir la tendencia descendente de su actividad. Por si fueran pocos los problemas que debe enfrentar la economía mexicana, los mismos se potencian entre sí agravando la situación.

El desempleo en México continúa en aumento y ya alcanza su nivel más elevado de los últimos ocho años. La tasa de desocupación asciende ahora al 4,84% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que implica que 2.260.000 personas no cuentan con un trabajo formal (415.800 más que hace un año atrás).

Las perspectivas para el mercado laboral en México no son para nada positivas por la confluencia de múltiples factores. La crisis que está sufriendo la economía estadounidense junto al endurecimiento de las políticas migratorias de aquel país, están generando que gran cantidad de mexicanos retornen al país pasando a engrosar el número de desempleados. Otro fenómeno que está afectando al mercado laboral mexicano es el incremento de la población en edad laboral.

Con el mayor nivel de desempleo y el mayor riesgo de perder el trabajo para quienes lo poseen, el consumo de las familias se ha retrotraído sensiblemente, mucho más en los bienes durables. También las empresas han limitado sus proyectos de inversión.

La peor situación que enfrentan tanto las familias como las empresas ha impactado en la calidad de la cartera crediticia de las entidades bancarias. El índice de morosidad de la cartera de crédito de los bancos en México ascendió al 3,36% en el mes de enero (en diciembre de 2008 ascendía a 3,21%). El segmento de crédito de consumo experimentó un incremento en la morosidad alcanzando el 8,31% de la cartera total.

El contexto externo ha afectado el estado de las empresas mexicanas. La fuerte caída observada en las exportaciones implicó una caída brusca de los ingresos de las empresas que no pueden soportar con facilidad.

Las cuentas externas se han visto sensiblemente afectadas por la crisis. Al deterioro de la balanza comercial y la de servicios no factoriales se le sumó la caída en el volumen de remesas. En 2008, México experimentó una caída en las remesas del 3,8% en relación al volumen recibido en 2007, al totalizar US$ 25.145 millones. Las perspectivas para el presente año anticipan la continuidad de la reducción en el volumen de las mismas.

Así es que México sufrió en 2008 un incremento en el déficit externo. El déficit de cuenta corriente alcanzó al 1,4% del PBI al acumular un rojo de US$ 15.527 millones.

El dato positivo en lo que a las cuentas externas se refiere lo aporta la reducción del 11,7% en el déficit comercial del mes de enero en relación al mismo mes del 2008. La reducción en el déficit comercial responde a una caída en el volumen de comercio externo de México. Las exportaciones se redujeron en un 31,5%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 30%.

El incremento del déficit de cuenta corriente sumado a la política monetaria expansiva, afecta al mercado cambiario provocando la depreciación de la moneda mexicana. Es así que desde el mes de agosto de 2008, el peso mexicano ha perdido un tercio de su valor. Hacia finales del mes de agosto de 2008 el dólar en México cotizaba a $ 10,28. Actualmente lo hace a $ 14,93 y en el mercado se especula con la continuidad de la depreciación cambiaria.

Ante el continuo y riesgoso debilitamiento del tipo de cambio, el Banco de México ha salido a intervenir en el mercado de divisas con el objeto de apuntalar el valor del peso mexicano. Ello le ha representado pérdidas significativas de reservas internacionales. Las reservas internacionales del Banco de México han descendido a US$ 80.933 y en lo que va del año, las mismas registraron una baja de US$ 4.508 millones.

El debilitamiento del peso mexicano no solamente ha provocado la necesidad de intervención del Banxico y la consecuente caída en el nivel de reservas internacionales. También ha incrementado el riesgo inflacionario.

Si bien la tasa de inflación minorista está registrando un descenso, no está ocurriendo lo mismo con la inflación núcleo. Mientras la inflación minorista se desaceleró al 6,25% durante la primera mitad de febrero, la tasa de inflación subyacente se aceleró alcanzando el 5,81% interanual, frente al nivel previo de 5,76%, siendo este nivel el mayor alcanzado en más de siete años (y lógicamente, por encima de la meta del Banco de México ubicada en el 3%).

Según la opinión recogida por Reuters de Luis Flores, analista del Grupo Financiero Ixe: “El tipo de cambio sigue siendo el determinante más relevante para la inflación local y, en consecuencia, para la política monetaria”.

El riesgo inflacionario conjuntamente con el debilitamiento cambiario serán factores que limitarán a la política monetaria.

Un informe del Grupo Financiero Ixe decía acerca de las expectativas sobre la evolución de la política monetaria: “Esperamos que el Banco de México siga recortando tasas hacia 6,50% para finales de 2009, pero su enfoque podría tornarse más prudente y dependiente de la volatilidad en el peso/dólar”, dijo Ixe en un reporte por separado. Actualmente la tasa de interés de referencia se encuentra en el 7,5%, luego del recorte realizado por el Banxico el pasado viernes. En el comunicado en donde se informaba de dicho recorte de tasas Banxico advertía acerca de los riesgos inflacionarios producto de la volatilidad cambiaria.

No quedan dudas de que la economía mexicana se encuentra inmersa en un círculo vicioso del cual no le será fácil salir. Probablemente el gobierno de México deberá ampliar su plan de estímulo económico para evitar que se siga profundizando el deterioro en la economía.

La recuperación de la economía cada vez está más supeditada a la capacidad de recuperación que pueda experimentar la economía estadounidense. Es por este motivo que se puede esperar que el sector productor de bienes transables será uno de los primeros sectores que logrará la recuperación cuando ésta se produzca (seguramente no antes de fin del 2009). Habrá que seguir de cerca a las empresas productoras de bienes transables para identificar aquellas con mayor potencialidad de recuperación y expansión.

¿Qué cambios se pueden producir en la economía venezolana luego del referéndum?

¿Qué cambios se pueden producir en la economía venezolana luego del referéndum?

Buenos Aires, Argentina

13 de febrero de 2009

Venezuela está próxima a decidir acerca de la aceptación de la reforma constitucional que posibilitaría a Hugo Chávez a ser reelecto indefinidamente como presidente venezolano. El continuo deterioro de la situación económica de Venezuela obligó a que Chávez apure la reforma constitucional ya que aún cuenta con el poder político necesario para realizarlo.

El ambiente político está más que agitado en Venezuela. Vuelan las acusaciones cruzadas entre los que apoyan la reforma constitucional y los que se oponen a ella. Insólitamente, Chávez denuncia un complot en su contra a pesar del gran poder que demuestra en su país.

Desde el oficialismo se indica que las encuestas estarían resultando positivas para que Chávez logre el sí para la reforma constitucional. La realidad indica que aún no existe una clara tendencia.

La oposición está moviéndose a toda marcha, aunque paradójicamente, la fuerza más importante de la oposición la representan los estudiantes. El movimiento estudiantil, responsable en buena medida de la primera derrota que sufrió Chávez en las urnas en el 2007, no se ha quedado de brazos cruzados y se viene movilizando para evitar que el actual presidente venezolano logre perpetuarse en el poder.

El movimiento estudiantil tiene un alto nivel de influencia sobre la población. Según Luis Vicente León, director de la encuestadora privada Datanálisis: “Tienen un alto nivel de respeto, un alto nivel de conexión popular y son muy atractivos desde el punto de vista del envío de comunicación y mensaje, porque son aceptados por todos los estratos socioeconómicos”.

Ante el importante poder alcanzado por el movimiento estudiantil, la oposición ha buscado aliarse al mismo para enfrentar a un Chávez que recurre a todo lo que está a su alcance enfrentar a los universitarios.

Ante la gran paridad observada en torno al referéndum, habrá que esperar que transcurra la votación para saber hacia dónde se dirigirá Venezuela.

Pero una vez que finalice el referéndum, más allá del resultado, Venezuela deberá hacerle frente a las grandes urgencias que se le presentan en materia económica.

Entre las grandes urgencias, el tema cambiario sigue al frente de las preocupaciones del gobierno venezolano. Actualmente, cada dólar se intercambia por 2,13 unidades de bolívar fuerte. Esta paridad se mantiene desde abril de 2005 y desde dicho período Venezuela viene padeciendo altos niveles de inflación (actualmente superiores al 30% interanual) que han afectado duramente la competitividad de la economía por la fuerte apreciación del tipo de cambio real.

Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs, se refería al tema cambiario diciendo: “Es de esperar que muy pronto, posiblemente luego del referendo del domingo, el gobierno reajuste el tipo de cambio”.

Según Ramos, el tipo de cambio nominal debería alcanzar los 4 bolívares fuertes para ubicarse cerca de su nivel de equilibrio. Sin embargo existen dos problemas en la actual situación de la economía venezolana. El primero consiste en que un ajusta de la magnitud que necesita el tipo de cambio nominal produciría fuertes presiones inflacionarias, lo cual impactaría principalmente en los segmentos de la población de menores recursos.

Adicionalmente, la aceleración inflacionaria recortaría en un tiempo breve, buena parte de los beneficios de la devaluación de la moneda venezolana. El segundo problema que posee Venezuela se relaciona con la dinámica que ha alcanzado la tasa de inflación que impide la realización de un ajuste en un solo paso. La tasa actual de inflación requiere un ajuste continuado del tipo de cambio para que el mismo pueda mantener un cierto nivel de competitividad. El problema es lograr que dicho ajuste se reduzca gradualmente hasta desaparecer y no ocurra todo lo contrario de que se amplifique a lo largo del tiempo (esta segunda posibilidad aparece como más probable).

Más allá del tema de la competividad cambiaria y a pesar de la resistencia que ofrece el gobierno de Chávez de modificar el tipo de cambio, Venezuela tiene un incentivo adicional para devaluar su moneda y se relaciona al cumplimiento de sus metas fiscales. Es que la principal fuente de ingresos fiscales del país proviene de las exportaciones petroleras realizadas por PDVSA. Así una devaluación del tipo de cambio incrementaría los ingresos del país, medidos en moneda local posibilitando de esta manera la cobertura de los gastos presupuestarios.

La necesidad de devaluación cambiaria para alcanzar el objetivo presupuestario se apoya en las pobres perspectivas de la cotización del barril de petróleo que muy difícilmente pueda alcanzar el valor previsto en el presupuesto del presente año. La media del mercado no espera que el valor del barril de petróleo supere los US$ 45 hacia fines del presente año. Ayer el crudo de Texas se negociaba cerca de los US$ 35 el barril.

Desde el gobierno de Chávez se están analizando diferentes medidas para cerrar la brecha fiscal sin tener que recurrir a la devaluación de la moneda. La decisión de no ceder a la devaluación cambiaria responde más a cuestiones políticas que a un razonamiento lógico. Quizás se logre posponer el ajuste cambiario, pero ello producirá mayores consecuencias negativas.

Si bien el problema cambiario es un tema de preocupación para el gobierno venezolano, el problema principal radica en el actual modelo económico, el cual ha dado claros signos de agotamiento. La economía venezolana corre serio riesgo de contracción durante el presente año. Para el ex gerente de investigación económica del Banco Central de Venezuela José Guerra, el país ingresó en fase de estanflación (mezcla de recesión con aceleración de la inflación). Guerra estima una contracción del PBI en Venezuela de entre el 1,5% y el 2,5% y que la tasa de inflación minorista alcance al 35%. Según Guerra: “Se agota un modelo basado en el rol empresarial del Estado”.

Ante el agotamiento del modelo de Estado empresarial, un debilitamiento general del poder de Chávez y los grandes riesgos que esta situación implica para la estabilidad de la economía, el mandatario de Venezuela deberá tomar medidas urgentes para reducir las tensiones a las que se haya expuesta la misma. Sobre las medidas que deberá aplicar el gobierno, Guerra anticipa: “se va a aplicar un modelo de ajuste no anunciado”.

Cuando aún no queda claro qué posición se impondrá en el referéndum del próximo domingo, sí existe total claridad y coincidencia en que la economía venezolana necesita cambios y reformas urgentes que eviten que la misma se dirija hacia una crisis. ¿Estará Chávez decidido a hacerlo o se mantendrá inflexible haciendo oídos sordos a una situación que ya no resiste mucho más?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

¿Ahora sí EE.UU. puede liderar la recuperación de la economía mundial?

Buenos Aires, Argentina

11 de febrero de 2009

“Es esencial que todo estadounidense entienda que la batalla por la recuperación económica debe combatirse en dos frentes. Tenemos que hacer arrancar la creación de empleo y la inversión privada, y debemos hacer que el crédito fluya de nuevo a las empresas y las familias”. Palabras del Secretario del Tesoro de los EE.UU., Timothy Geithner, al anunciar el nuevo plan de salvataje para el sector bancario.

Ayer dos buenas noticias surgieron desde los Estados Unidos: el lanzamiento de lo que se ha dado en llamar el Plan de Estabilidad Financiera, anunciado por Geithner y el Paquete de Estímulo Económico (llamado Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU.), pero los mercados no reaccionaron de la manera esperada y cerraron en rojo, en una de las peores jornadas del año. En EE.UU. el Dow Jones perdió un 4,6% de su valor, S&P 500 cerró 4,91% abajo, mientras que el Nasdaq lo hizo 4,2% en rojo.

La poca información, principalmente relacionada al Plan de Estabilidad Financiera, en donde por ejemplo, no se precisó cuánto iba a pagar el gobierno estadounidense por los activos tóxicos, generó una gran desilusión en los mercados de valores, un mal inicio para un plan que busca cambiar las expectativas para reestablecer el crecimiento económico.

El paquete de estímulo económico, por su parte, que contempla un monto total de US$ 838.000 millones, no las tuvo fácil y fue aprobado por 61 votos a favor y 37 en contra (apenas un voto más del necesario para que resulte aprobado). Ahora resta que entre el Senado y la Cámara de Representantes se consensúe el proyecto de ley final.

Las diferencias entre los programas de estímulo económico aprobado por ambas cámaras se encuentran principalmente en el destino de esos fondos. Mientras que la Cámara baja aprobó exenciones fiscales por un monto estimado en US$ 182.300 millones, el Senado contempla en el proyecto que acaba de aprobar, exenciones por un valor de US$ 292.500 millones. Por otra parte, en relación a la cobertura de salud, trabajo y educación, el texto del Senado destina US$ 66.800 millones a ser destinados, mientras que el documento aprobado por la Cámara baja estipula un monto de US$ 92.300 millones.

El Plan de Recuperación y Reinversión para EE.UU. incluye inversiones en infraestructura, energías renovables y transporte, además de ayudas a los estados que están teniendo problemas para cumplir con sus presupuestos. Las estimaciones realizadas por el propio presidente estadounidense indican que el plan salvará o creará entre tres y cuatro millones de empleos.

En relación al plan de rescate financiero se estima que el mismo podría movilizar cerca de US$ 2 billones en dinero público y privado. En el plan de rescate del sector bancario, habrá un programa para la compra de activos tóxicos que captará fondos privados y se iniciará con una inversión de US$ 500.000 millones. Posiblemente se ampliará hasta US$ 1 billón.

De manera complementaria al plan de rescate del sector bancario, la Reserva Federal respaldará nuevos créditos hasta US$ 1 billón. El plan tiene estipulado además intervenir en el mercado inmobiliario (por un monto de entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones) con el objeto de evitar que las familias sufran el embargo de sus viviendas e incluso puedan acceder a la refinanciación de sus créditos hipotecarios.

Con este plan para el sector bancario se pretende limpiar los balances de las entidades para evitar nuevos episodios de crisis, lograr que las mismas cumplan con su fin que es generar financiamiento. Pero el plan también cuida que la calidad de la cartera hipotecaria no se deteriore producto de la preocupante situación económica. Con estos condimentos, el plan de estabilidad financiera pone en condiciones al sector bancario para que reactive el circuito crediticio, necesario para recuperar el crecimiento económico. En este sentido, Geithner decía: “En lugar de catalizar la recuperación, el sistema financiero es un freno para la recuperación y la recesión está poniendo presión sobre los bancos. Esa es una dinámica peligrosa que tenemos que cambiar”.

Si bien el mercado no ha recibido de la mejor manera estas noticias, la pregunta a responder es qué implicancias pueden tener estos dos anuncios para la economía estadounidense en particular y para la economía global en general.

Luego de los múltiples anuncios previos que incluían multimillonarios paquetes de estímulo económico y rescate del sistema financiero, hay que reconocer que existe un cierto nivel de desconfianza acerca de la eficacia de estas medidas para sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva en la que se encuentra.

Todavía habrá que esperar un poco más para conocer más detalles sobre dichas medidas y con qué timing se implementarán las mismas. Estas cuestiones no son menores en términos de su efectividad.

El plan de rescate del sistema financiero es de gran relevancia para lograr que el mismo comience a generar el financiamiento necesario para las familias y las empresas. En este sentido quizás sea necesario lograr un compromiso explícito por parte de las entidades financieras para que apoyen a la economía estadounidense generando crédito a la recuperación de la economía. Después de todo, son las mismas grandes responsables de esta crisis y su salvataje se produce con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Por su magnitud, el plan de estímulo económico puede lograr un impacto sensible en la economía estadounidense dándole el empujón necesario para que la misma comience a recuperarse, aunque ello se produciría a un ritmo lento.

La recuperación de la economía estadounidense modificaría las perspectivas para el resto de las economías desarrolladas ya que la reversión en la dinámica de la demanda estadounidense de productos externos producirá un estímulo (aunque probablemente débil), en el resto de las economías.

Pero lo más importante para que el inicio de la recuperación de la economía estadounidense y su influencia positiva en el resto de las economías tenga lugar se relaciona a cómo evolucionarán las expectativas tanto de las familias como de las empresas ya que ello influirá en la dinámica de la demanda interna. Si las familias y las empresas no confían en el efecto positivo de ambos planes sobre la economía, no consumirán ni invertirán por lo que no se reactivará el círculo virtuoso que lleva al crecimiento.

Tanto el programa de estímulo económico como el Plan de Estabilidad Financiera son de utilidad en función de la recuperación económica estadounidense, pero no logran ser una condición suficiente para asegurar la misma ya que los temores que puedan permanecer en los mercados puedan jugar en contra de los mismos.

Luego de que tanto el plan de salvataje como el de estímulo económico estén claramente definidos en su metodología de implementación y en el alcance de los mismos, habrá un tiempo de espera que se tomará el mercado para evaluar la utilidad de los mismos. Este tiempo será clave para discernir si comienza el ciclo ascendente en la economía estadounidense y mundial o si deberemos seguir navegando en los mares tempestuosos de la crisis con la amenaza de que la situación pueda agravarse aún más.

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Más que la debilidad económica, a Brasil le preocupa el debilitamiento del real

Buenos Aires, Argentina

6 de febrero de 2009

En este verano, muchos argentinos cambiaron a último momento el destino de sus vacaciones y se han ido a disfrutar de las playas de Brasil. Es que la fuerte devaluación del real brasileño desde principios del mes de setiembre del año pasado modificó significativamente el costo de veranear en Brasil haciéndolo más accesible.

En estos momentos el dólar en Brasil cotiza en alrededor de R$ 2,3, cuando el primer día del mes de setiembre de 2008 se ubicaba en R$ 1,63. Proyecciones preliminares de la autoridad monetaria consideran que el dólar se puede ubicar en el nivel actual hacia finales de 2009, pero el fuerte deterioro observado en la economía brasileña conjuntamente con el sombrío panorama internacional puede debilitar aún más a la moneda de Brasil.

La crisis financiera internacional ha provocado una gran salida de capitales de los países sudamericanos afectando el valor de sus monedas. En el caso de Brasil, dicha fuga de capitales aún no se ha detenido y sigue presionando sobre el valor del real, obligando al Banco Central de Brasil a intervenir para sostener su valor.

Durante el mes de enero, el flujo cambiario de Brasil mostró un rojo de US$ 3.018 millones (en diciembre el mismo había arrojado un saldo negativo de US$ 6.373 millones).

La huida de capitales de la economía brasileña producto de la estrategia de los inversores de migrar hacia posiciones más seguras, se potencia con el deterioro de los indicadores económicos de Brasil.

Las perspectivas de la economía brasileña en el corto plazo no son para nada positivas y ello ha llevado a que el pasado miércoles, el presidente Lula da Silva anunciara la ampliación en US$ 61.260 millones del Programa de Aceleración del Crecimiento con el objeto de sostener el crecimiento económico. Actualmente, el mercado espera que la economía brasileña alcance un crecimiento del 1,8% para este año.

Hace unos días se conoció que en el mes de diciembre, el indicador de producción industrial en Brasil sufrió la peor caída desde que el mismo se creó en el año 1991 al registrar una contracción del 12,4%. Ello tomó por sorpresa al mercado que esperaba una baja del 6,6%. Con el deterioro en el crecimiento económico la moneda brasileña se debilita en el corto plazo.

Se podría pensar que el fuerte debilitamiento del real podría mejorar la balanza comercial brasileña pero este no es el caso. En el mes de enero del presente año, la economía brasileña experimentó su primer déficit comercial desde el 2001, producto de la fuerte contracción en sus exportaciones. El rojo comercial ascendió a US$ 518 millones (en diciembre de 2008, la balanza comercial de Brasil había registrado un superávit de US$ 2.301 millones).

En Argentina existía temor acerca del efecto del debilitamiento cambiario en Brasil sobre el resultado de balanza comercial. Argentina arrastra más de 60 meses de déficit de balanza comercial continuados con Brasil. Pero a pesar del debilitamiento de la moneda brasileña, en el mes de enero, el déficit comercial de Argentina con Brasil cayó significativamente y fue el menor de los últimos cinco años y medio al alcanzar un valor negativo de US$ 88 millones.

El debilitamiento del real antes que beneficios para la economía de Brasil, puede generar problemas por el frente inflacionario lo cual pondría en una situación incómoda al Banco Central de Brasil sobre la decisión acerca de la dirección de su política de tasas de interés.

Si bien durante el mes de enero, la tasa de inflación minorista se aceleró, ello respondió a un aumento estacional en el precio de los alimentos y a un ajuste en tarifas del transporte público y no a una aceleración producto del traslado del debilitamiento del real sobre los precios internos.

Por el momento, las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas y desde el mercado brasileño se espera una tasa de inflación para este año del 4,3%. Pero el Banco Central de Brasil no se puede descuidar en este aspecto por lo que no sería de extrañar que tome una actitud más prudente en el manejo de su política de tasas.

Si algo hay que decir a favor del gobierno de Lula es que el fuerte debilitamiento que está padeciendo el real no es producto de errores en su política económica. De hecho, la política económica llevada adelante por el mandatario brasileño, es bien vista por la población. Prueba de ello es que Lula alcanzó en esta semana un nuevo récord histórico de popularidad, al lograr una aprobación del 84 %. Este nivel de aprobación se hace más destacable si se considera que Lula hace ya varios años que está en el poder, lo que podría esperarse que ello le hubiera generado un cierto desgaste que en su caso no ha sido así.

Más allá de la existencia de errores o no en la gestión de política económica de Brasil, lo cierto es que al país le está costando detener la fuga de dólares. Desde el mercado existe una gran incertidumbre sobre la dinámica que observará el mercado cambiario en Brasil y el déficit en dicho mercado seguirá presionando al valor del real brasileño.

Para tranquilidad del mercado, el Banco Central de Brasil renovó recientemente su acuerdo de asistencia financiera con la Reserva Federal de los Estados Unidos. Dicho acuerdo se extendió hasta el mes de octubre del presente año y mediante el mismo, el Banco Central de Brasil dispone de US$ 30.000 millones de la Fed a cambio de una garantía en reales. Este dinero al que puede acceder en cuando lo disponga el Banco Central de Brasil, será usado en caso de necesidad para incrementar los fondos disponibles para proveer de liquidez el mercado cambiario local.

En todo este contexto, lo positivo es que los fundamentales económicos detrás del valor del real en el mediano y largo plazo son sanos y garantizan la fortaleza de la moneda brasileña. Brasil está pagando el costo de ser una economía emergente y como tal es castigada por los

mercados cuando los temores y la incertidumbre se apoderan de los mismos.


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