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Colombia se prepara para un difícil 2009

Colombia se prepara para un difícil 2009

Buenos Aires, Argentina

23 de enero de 2009

En el último artículo sobre Colombia “¿Hasta cuándo Venezuela podrá mantener el tipo de cambio oficial?les hablaba de sus muy buenas perspectivas que observa su economía en el

largo plazo. Sin embargo, en el corto plazo la economía colombiana deberá enfrentar un escenario adverso y es por ello que deberá extremar los esfuerzos por evitar que la crisis tenga un impacto desmedido sobre la misma poniendo en riesgo los grandes logros que ha alcanzado.

La economía de Colombia, entró en un periodo de desaceleración en medio de la crisis financiera internacional. La misma habría crecido un 3,5% en el 2008 luego de un crecimiento del 7,7% en el 2007. Para el 2009, el Gobierno de Uribe espera un crecimiento de un 3,0% en el PBI dado el impacto de la crisis financiera internacional. La desaceleración en el crecimiento económico se explica tanto por la caída en la demanda externa como en la interna.

La situación de crisis global ha afectado a los principales socios comerciales de Colombia (EE.UU., Venezuela y Ecuador), lo cual está generando una gran preocupación en el gobierno de Álvaro Uribe. Es que estos tres países representan el 57% de las exportaciones colombianas y la posibilidad de una más que significativa caída en sus demandas de bienes y servicios colombianos en dichos países no es menor.

En el caso de Venezuela, en el último artículo Por qué Colombia es una de las economías con mejores perspectivas de largo plazo en Latinoamérica les comentaba acerca los problemas de la economía venezolana ante la caída del precio internacional del petróleo que dificultan la sostenibilidad del tipo de cambio nominal poniendo en riesgo el volumen de importaciones en general y aquellas provenientes de Colombia en particular (que resultan de gran necesidad para una economía con una limitada variedad de producción de bienes y servicios).

El gobierno de Ecuador por su parte, implementó una serie de medidas para restringir las compras externas en US$ 1.453 millones elevando los aranceles e implementando cupos de importación. Ello es debido al fuerte deterioro esperado en las cuentas externas del país que podría tener un impacto en la economía real al estar la economía dolarizada y depender de la generación de divisas para sostener la oferta monetaria.

Sobre la decisión de Ecuador, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata decía: “Ecuador también me preocupa porque sacó una resolución donde dice que tiene un problema de balanza de pagos, o sea, que no va a tener dinero para pagar sus importaciones y eso afecta a todos los países”.

Los problemas en el sector externo repercuten en la economía colombiana y producen temor en la población que se prepara para tiempos difíciles. Es así que la producción industrial descendió en Colombia un 13,3% en términos interanuales en el mes de noviembre de 2008, mientras que las ventas minoristas decrecieron un 2,95%, según se acaba de dar a conocer en la presente semana.

Pero además de los problemas por la desaceleración en la demanda externa y la caída en la demanda interna (menor inversión y menor consumo), la economía colombiana deberá soportar el deterioro de sus cuentas fiscales producto de menores ingresos y la necesidad de llevar adelante un mayor gasto fiscal para evitar la profundización de la desaceleración económica provocada por la crisis externa.

En estos momentos en Colombia se está elaborando un nuevo paquete anticrisis que presupone una erogación de US$ 24.500 millones consistente principalmente en inversiones en infraestructura. Con ello se pretende preservar el empleo y generar nuevos puestos de trabajo.

Las metas del déficit fiscal consolidado y del Gobierno Central fueron ampliadas a un 1,8% del Producto Interno Bruto (PIB) y a un 3,2% del PIB, respectivamente. Esta ampliación de las metas fiscales no significan que Colombia decida tomar una actitud irresponsable incrementando su déficit, sino ciertamente responde a una necesidad de atenuar la amplitud del ciclo económico para que no tenga un impacto social profundo.

A los esfuerzos que deberá hacer la política fiscal para atenuar el impacto de la crisis, el Banco Central de Colombia deberá hacer su parte. Para la reunión del presente mes, se espera que la entidad recorte nuevamente su tasa de interés de referencia aunque en diciembre la inflación haya finalizado en 7,67%.

Para el 2009 las expectativas inflacionarias de la entidad rectora de la política monetaria en Colombia se ubican en el 5%, con lo cual se cumpliría la meta que se ubica justamente en dicho nivel (con un margen de medio punto porcentual hacia ambos lados). Es que el deterioro tanto del contexto interno como externo reducen las presiones inflacionarias de la economía.

Pero volviendo al contexto planteado para el año actual en la economía colombiana, más allá de estos inconvenientes que deberá enfrentar la misma, la economía se encuentra protegida ante un posible agravamiento de la situación. Es que la economía colombiana cuenta con recursos para hacer frente a la situación de crisis y a cualquier shock inesperado que pueda afectarla, lo cual aumenta la fortaleza de la misma.

En este sentido, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga sostuvo que existen varias líneas contingentes que el país podría usar ante algún faltante de liquidez, que en el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría ascender hasta los US$ 6.000 millones en caso de ser necesario. Colombia tiene cubierto su programa financiero para este año y no tendrá problemas en cubrir el del año entrante. Ello despeja el panorama de cualquier posible situación es estrés por falta de recursos ante mercados financieros internacionales prácticamente cerrados.

El 2009 será un año duro para Colombia, aunque no afectará sus buenas perspectivas en el mediano y largo plazo. El gobierno de Uribe deberá tener como objetivos a alcanzar durante este año, además de evitar la profundización de la desaceleración económica, continuar con la mejora en la competitividad de la economía y avanzar lo más aceleradamente posible en la celebración de nuevos Tratados de Libre Comercio (TLC), para reducir la dependencia externa y ampliar el abanico de destino posibles de los productos colombianos.


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