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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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¿Miente la Argentina o el FMI?

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¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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¿Se viene una fuerte devaluación de la moneda en Argentina?

¿Se viene una fuerte devaluación de la moneda en Argentina?

By Horacio Pozzo

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El que apuesta al dólar pierde, decía el por entonces, ministro de Economía argentino, Lorenzo Sigaut en 1981. Lo cierto fue en ese momento que aquel que apostaba al dólar era el que ganaba y se beneficiaba de la fuerte depreciación cambiaria que se produjo a posteriori.

Hoy en Argentina se está viviendo en un contexto de incertidumbre con alta inflación en donde los argentinos no saben cómo proteger sus ahorros y se vuelcan nuevamente de manera masiva hacia la divisa norteamericana. La experiencia pasada les indica que el dólar es el mejor refugio en tiempos de incertidumbre.

Desde principios de año, la cotización del dólar observaba una tendencia alcista acumulando en el año un alza de 23 centavos en el año. Sin embargo, en las últimas jornadas se la frenado e incluso revertido la tendencia ascendente que observaba el dólar, lo cual genera los siguientes interrogantes ¿Por qué se ha producido este cambio de comportamiento? ¿Se ha terminado la tendencia ascendente del dólar?

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En el día de ayer, la cotización del dólar estadounidense en Argentina experimentó una suba de un centavo al cerrar en $ 3,71 en la punta vendedora minorista. Sin embargo, en el mes de abril, la cotización del dólar acumula una baja del 1,1%.

¿Por qué se ha frenado en los últimos días la tendencia ascendente del dólar en Argentina? La baja en la cotización responde a un exceso de oferta provocada por los exportadores (principalmente, del sector agropecuario), que liquidaron sus tenencias. Dichas liquidaciones se realizaron tras un acuerdo implícito del gobierno con el campo en donde el primero eliminó la reducción fiscal temporal que favorecía a la soja importada para su procesamiento y exportación. También han habido liquidaciones de dólares por otros motivos aunque en una magnitud menor.

La recomposición de la liquidación de divisas restituyó el poder a la oferta de dólares aliviando los temores del gobierno sobre la sostenibilidad cambiaria que ponía en riesgo las reservas del BCRA, pero generando ahora un nuevo riesgo en lo inmediato que representa una apreciación cambiaria no deseada.

Si sube el dólar, el gobierno se preocupa. Si baja el dólar, también. Entonces ¿Qué quiere el gobierno, un dólar alto o bajo? Sin dudas, como les comentaba en un artículo reciente, el gobierno quiere un dólar a $ 4 para finales de año. Con dicho nivel podrá mantener el tipo de cambio real de final de 2008. La mejora competitiva, de existir, será mínima.

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que está en plena campaña buscando el voto popular que le ratifique el poder el próximo 28 de junio, tiene que escuchar el voto popular del ahorrista argentino que está haciendo sentir su incomodidad con la actual situación de la economía y la política económica que se está llevando a cabo.

El ahorrista argentino manifiesta su temor sobre la situación de la economía argentina modificando la composición de su “cartera de inversión”, huyendo hacia el dólar.

Producto en buena medida de este comportamiento del pequeño ahorrista, es que el sistema financiero argentino, lentamente, pero sin pausa, se está dolarizando. Los plazos fijos en dólares crecieron 30% en los últimos doce meses (y un 15,9% solamente en los primeros tres meses del año). Los depósitos a plazo fijo se ubican actualmente en US$ 5.500 millones y el 86% de los mismos son depósitos minoristas (de menos de US$ 1 millón).

La dolarización de los depósitos del sector privado es evidente. Al 3 de febrero, los depósitos privados en pesos del sector bancario acumulaban un alza en el año del 0,4% versus el incremento del 15,9% de los depósitos en dólares ya comentado (incremento que asciende al 22,3% cuando se los valúa en moneda local). A principios de año, los depósitos en dólares representaban el 16,6% de los depósitos privados totales. Actualmente representan el 19,5%.

Este aumento de los depósitos en dólares si bien está incrementando el descalce de moneda en el sistema, el mismo es bajo en términos porcentuales (los depósitos totales en dólares del sector privado ascienden a US$ 9.141 millones, mientras que los préstamos en dólares privados ascienden a US$ 5.997 millones). Si bien actualmente no existe preocupación al respecto, es un tema para seguir de cerca.

Más allá del aumento del apetito por la demanda de dólares, por lo pronto hasta las elecciones legislativas, todo hace pensar que la cotización de la divisa norteamericana se mantendrá estable. Uno puede imaginar que un rango de tolerancia que puede imponer el BCRA sería de $ 3,65 a $ 3,75. El acuerdo cambiario con China y lo logrado en la reunión del G20, le han dado un mayor poder de fuego al BCRA para controlar a la moneda norteamericana.

Probablemente el exceso de dólares haga por estos días que el BCRA tome una postura vendedora que le sirva para controlar (y detener en caso que sea necesario), la caída del dólar aprovechando además esta situación para recuperar reservas.

Este exceso de dólares en el mercado cambiario no se mantendrá por mucho tiempo haciendo que el BCRA deba volver a contener el alza de la divisa estadounidense. Si bien el objetivo, por lo menos hasta las elecciones, es mantener al tipo de cambio con una cierta estabilidad, luego se permitirá la autoridad monetaria, dejar deslizar la cotización hacia los $ 4, aunque de una manera suave y controlada.

Para varios economistas, el tipo de cambio actual no parece simple de ser sostenido por mucho tiempo. Eduardo Fracchia, director del área académica de Economía del IAE Business School, decía en una entrevista otorgada al site “iProfesional”: “Me parece que el nivel a $3,7 no lo van a poder mantener más, a pesar de que el Banco Central tiene muchas reservas y lo podría hacer. Me da la impresión de que se va a ir a una devaluación un poco más pronunciada que no tiene nada que ver con los ajustes de tipo de cambio que hubo en otras circunstancias”.

El destacado economista Miguel Ángel Broda (uno de los pocos economistas que no teme alejarse del promedio en sus pronósticos económicos), tan arriesgado como siempre en sus pronósticos anticipa: “Tras las elecciones es probable un ajuste devaluatorio”. Como les comentara en párrafos anteriores, no tengo dudas de que el proceso devaluatorio se producirá luego de las elecciones, aunque ello implicará un riesgo de que se generen comportamientos especulativos desde la demanda que presionen hacia la aceleración del proceso de devaluación cambiaria. Sin dudas ello representará una situación de riesgo contra la que deberá luchar el BCRA.

El gobierno argentino quiere por voluntad propia llevar al dólar a $ 4. No será una tarea sencilla lograrlo de la mejor manera que es evitando generar efectos secundarios no deseados (mayor presión inflacionaria, incertidumbre de contexto, especulación, goteo de depósitos en el sector bancario, entre otros efectos no deseados).

¿El que apuesta al dólar en Argentina pierde? No, claro que no. Si no se produce por exceso de demanda, será por necesidad del gobierno de ajustarlo, pero el dólar en Argentina se seguirá fortaleciendo.

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La crisis del 2008 y los pronósticos para el 2009

En este último artículo del año creo que es oportuno realizar un balance de lo que ha sido este 2008 tan difícil para la economía mundial en donde la crisis subprime se ha generalizado y ha provocado graves daños en la economía real. Conjuntamente con el balance de lo que ha sido este 2008, quiero compartir con ustedes cuáles son las perspectivas que se abren para las economías latinoamericanas en el 2009 a la luz del actual contexto internacional.

La situación de la economía mundial para el final de este año, sin dudas que es radicalmente diferente a la que se pensaba que iba a ser al comienzo del mismo. En los inicios del 2008, la crisis subprime aparecía como un problema limitado a los Estados Unidos y con un cierto impacto en las economías europeas a través de la contaminación de su sistema financiero.

La palabra recesión no era considerada como una posibilidad para la economía estadounidense y mucho menos para las economías europeas. Es que la magnitud del daño que podía producir la crisis subprime estaba más que subestimada.

En el mundo emergente, hablábamos de un fenómeno nuevo que podía originarse en este contexto de crisis y que lo habíamos bautizado con el siguiente nombre: decoupling. Es que el fuerte ritmo de crecimiento que mantenían las economías emergentes (principalmente las asiáticas con China a la cabeza y las de Latinoamérica), alimentaban la esperanza de que dichas economías no se vieran afectadas por la crisis y que incluso su crecimiento pudiera compensar la caída en el producto de las economías desarrolladas.

La fortaleza de las economías emergentes y el bajo impacto esperado en la economía real de los países desarrollados, hacían que los precios de los commodities continuaran con su tendencia creciente durante la primera mitad del año y, ante el fuerte debilitamiento del dólar, dichas cotizaciones llegaron a alcanzar valores récord.

La principal amenaza para las economías era en la primera mitad del año, el tema inflacionario. Es que el alza en el precio de los commodities se traducía en mayores presiones inflacionarias externas a las economías nacionales que obligaba a una ineficaz política monetaria restrictiva por parte de los países.

Para las economías latinoamericanas, durante la primera mitad del año, preocupaba también la apreciación cambiaria que aparecía como el canal de transmisión de la crisis ya que al generar una pérdida de competitividad de dichas economías, debilitaba la demanda externa de las mismas.

La apreciación cambiaria era consecuencia de la política monetaria restrictiva combinada con la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos de las economías latinoamericanas, que luego fue profundizada por el debilitamiento propio de la moneda estadounidense como consecuencia del impacto de la crisis sobre la economía norteamericana.

Pero el contexto económico mundial experimentó un giro brusco en la segunda mitad del año cuando la crisis financiera comenzó a reflejar su impacto negativo sobre la economía real en los países desarrollados y dejaba de ser un problema sólo de los mercados financieros.

A principios del mes de setiembre, con los primeros datos de crecimiento negativo de las economías y las pobres perspectivas de crecimiento de los meses siguientes, sumado a los nuevos episodios de crisis en el sistema financiero norteamericano que derivó en el mega plan de rescate por US$ 700.000 millones, se produjo una fuerte reversión en la tendencia de los valores de los activos financieros.

El valor del dólar se recuperó fuertemente frente al euro y la libra esterlina, mientras los Bancos Centrales de las principales economías profundizaban sus políticas de recortes de tasas de interés y los gobiernos lanzaban una batería de políticas fiscales expansivas para evitar que la crisis se profundizara.

El reconocimiento por parte de los mercados de la fuerte incidencia de la crisis financiera sobre la economía real provocó un desplome en el precio de los commodities. El caso testigo lo muestra el petróleo cuya cotización actual es menor a la tercera parte de aquella que registrara en su pico, de mediados de año (en dicho momento rozó los US$ 150 el barril, mientras que actualmente apenas supera los US$ 41 el barril).

De repente el contexto económico experimentó un cambio total y ya la cuestión inflacionaria dejaba de ser un problema. Dentro de todo el panorama negativo, este aspecto reducía el conflicto de los banqueros centrales que se debatían entre contener la inflación (provocada principalmente por factores externos) y estimular las economías.

Los acontecimientos que se fueron sucediendo a nivel global tuvieron un claro impacto en las economías latinoamericanas.

Para las economías latinoamericanas, el objetivo de política económica pasó de ser, el controlar la inflación y la apreciación cambiaria a evitar una fuerte caída del producto y una fuerte devaluación de la moneda.

Tal ha sido el deterioro sufrido por las economías latinoamericanas a consecuencia de la crisis internacional que las previsiones de crecimiento para la región en 2009 pasaron en poco tiempo desde un nivel superior al 4% a un estimado del 1,9%.

Con este contexto recesivo, la economía global finaliza el 2008 y se prepara para un 2009 muy duro pero con un mayor nivel de certeza: la recesión es el principal enemigo que deberán enfrentar conjuntamente con la dura tarea de reconstruir el sistema financiero internacional.

Y para las economías latinoamericanas, el contexto económico internacional parece clarificarse, y con ello, los desafíos que deberán enfrentar.

Veamos qué les espera a las economías de la región en relación a los principales aspectos económicos:

En lo referente a los precios de los commodities internacionales, el 2009 aparece con pocas dudas. La situación de recesión mundial mantendrá deprimido los precios de los commodities en general, los cuales podrán experimentar una recuperación para el último trimestre del año, junto con los primeros signos de recuperación de las economías desarrolladas.

La inflación no será un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (Venezuela parece ser una de las excepciones en este aspecto). La recesión global que seguirá impactando en las economías de la región provocando una contracción de la demanda interna y que ha afectado a los precios de los commodities, hará que las presiones inflacionarias se mantengan contenidas.

En materia de comercio exterior, los países latinoamericanos tendrán que estar listos para enfrentar una mayor competencia, en donde las devaluaciones competitivas tendrán poca efectividad en lograr recuperar los volúmenes de ventas al exterior.

La cuestión cambiaria también insinúa tener una tendencia definida para los países latinoamericanos. Las políticas monetarias más laxas que tendrán estos países junto con el debilitamiento de los fundamentos macroeconómicos, hacen pensar que los tipos de cambios en Latinoamérica se mantendrán en niveles similares a los actuales o con una tendencia hacia la depreciación.

La herramienta principal de las economías de la región para el 2009 será la política fiscal expansiva complementada con una política monetaria laxa. El foco de acción de los gobiernos latinoamericanos será la demanda interna en la cual apoyarán el crecimiento de sus economías.

Los gobiernos latinoamericanos seguirán muy de cerca la evolución de las importaciones. La recesión mundial genera el temor a una invasión de productos extranjeros que dañe a las industrias locales. Es por ello que los gobiernos buscarán evitar que esta situación tenga lugar, por lo que no sería de extrañar el surgimiento de diferentes medidas paraarancelarias.

Finaliza un año difícil para la economía mundial, pero está por comenzar otro que no aparece ser mucho mejor. Este año, en donde las variables económicas han experimentado un comportamiento casi impredecible (y sino, cómo han ido modificándose las proyecciones de los analistas del mercado en los que me incluyo), nos deja como enseñanza la importancia que tiene para la economía mundial una adecuada regulación y supervisión del sistema financiero internacional que evite que se puedan generar riesgos desmedidos que amenacen su estabilidad. ¿Podrán los líderes de las principales economías asimilar dicha enseñanza para evitar que se repitan en un futuro acontecimientos similares a los que actualmente padecemos?

Latinforme.com


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LatInforme Diario


Nota de la Editora:
un informe del Banco BBVA da cuenta de posibilidades de que la economía venezolana entre en recesión hacia 2010. Además, el presupuesto de 2009 está basado en un precio del crudo de US$ 60. El crudo cotiza hoy por debajo de US$ 40. Se puede dar un fuerte desbarajuste en Venezuela de no lograrse equiparar ese valor el próximo año, y de no girar el timón de la política económica a tiempo, cosa que el comandante no hará, porque cree que como va, va bien. Nos pueden dejar sus dudas y comentarios en


www.latinforme.com

¿Qué puede ocurrir si Venezuela entrara en recesión?

Buenos Aires, Argentina
29 de diciembre de 2008

Ya les he comentado en artículos anteriores sobre las dificultades por las que atraviesa y atravesará la economía venezolana, altamente regulada y dependiente de las exportaciones de petróleo. Pero un estudio regional del BBVA fue más allá y se ha puesto a especular sobre la posibilidad de que Venezuela pueda entrar en recesión para 2010.

Para el BBVA la alta dependencia exportadora de Venezuela (de su principal commodity: el petróleo) y sus políticas fiscales poco cautelosas son los dos elementos claves que pueden determinar que la economía venezolana termine en recesión en el término de dos años.

La posibilidad de que la economía venezolana pudiera entrar en recesión para 2010 es una situación de ocurrencia cierta. Quizás existan otros factores antes que el elemento externo, que puedan llevar a la economía venezolana hacia la recesión económica.

Y dichos factores se pueden relacionar con las innumerables distorsiones que las políticas económicas decididas por Chávez les ha impuesto a la economía. Dichas distorsiones tienen el mismo efecto que han tenido las nacionalizaciones que ha venido llevando a cabo el mandatario venezolano y que no es otra cosa que desincentivar el desarrollo de la inversión productiva, principalmente aquella de largo plazo y de capitales extranjeros.

Si bien la posibilidad de que las exportaciones de petróleo venezolano puedan implicar menores ingresos en los próximos años, es probable que para el 2010 la recuperación de la economía mundial (la cual se estima, por parte de la mayor parte de los analistas de mercado, que la misma pueda comenzar a recuperarse de su etapa recesiva para el tercer trimestre del 2009), beneficiará a la cotización del petróleo, el cual podrá recuperar buena parte de su valor, aunque difícilmente pueda lograr niveles que superen los US$ 100 el barril.

Ahora bien ¿Qué puede ocurrir si Venezuela entrara en recesión?

Sin dudas, un potencial escenario de recesión para la economía venezolana probablemente implicará el fin del sueño de Chávez de perpetuarse en el poder más allá de que eventualmente pudiera concretar su proyecto de reforma constitucional que le permita presentarse como candidato presidencial de manera indefinida.

Es el continuo deterioro de las condiciones económicas lo que está haciendo que el presidente venezolano apure los tiempos para la reforma constitucional y busque incrementar las posibilidades de triunfo en las futuras elecciones presidenciales, principalmente mediante el ataque y desprestigio de la oposición y el control de los medios de comunicación. Ciertamente éste no es el mejor camino que puede elegir el mandatario venezolano para lograr mantenerse en el poder.

Es que Chávez debe considerar que si pretende tener posibilidades en elecciones democráticas de continuar en el poder, la cuestión económica no puede ser dejada de lado.

Y el ocuparse de la cuestión económica implica no el continuar con las políticas económicas que se han venido implementando en Venezuela y que han demostrado ampliamente su fracaso, sino en trabajar por ordenar los incentivos económicos para reactivar la inversión productiva y en asegurar la estabilidad de los fundamentos macroeconómicos, en especial, trabajar por el control de la inflación y el ordenamiento del gasto público.

Respecto a la cuestión inflacionaria, considerando la situación de la economía venezolana en donde se desincentiva a la producción, no daría la sensación de que un freno en la actividad económica pudiera desacelerar las presiones inflacionarias.

Más bien, daría la sensación de que la amenaza recesiva puede acelerar la retracción de la oferta agregada y con ello, llevar a la economía venezolana a una situación de estanflación (estancamiento económico más inflación elevada).

Lógicamente es muy difícil pensar seriamente en la posibilidad de que Chávez decida dar un cambio radical en su política económica ya que parece convencido de que la misma produce los resultados esperados.

Es por ello que, de concretarse el escenario recesivo que infiere el BBVA, el mismo tendrá consecuencias muy graves para el gobierno chavista ya que la recesión en Venezuela no vendrá sola, sino más bien acompañada de otros males que casi irremediablemente tendrán como desenlace una crisis generalizada en la economía venezolana de la cual no será fácil salir.

Hoy por hoy, el principal enemigo para Chávez es la situación económica interna que debe enfrentar, con alta inflación y deterioro de la actividad económica. Las armas utilizadas hasta el momento han demostrado no ser eficaces. ¿Podrá cambiar a tiempo?

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo


Artículos anteriores en www.latinforme.com

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  • Argentina: Plan de estímulo económico (segundo intento)

    Cuando aún se discutía el paquete de medidas anunciadas por el gobierno unos días atrás (algunas de las cuales ya han quedado sin efecto mientras que con otras se sigue trabajando para lograr su aprobación), la presidente Cristina Fernández de Kirchner, anunció un nuevo plan de estímulo económico por un valor de $ 13.200 millones.
    Las nuevas medidas anunciadas por el gobierno argentino tienen como objetivo apuntar tanto a la demanda como a la oferta. En la demanda, el objetivo principal es el consumo de las familias el cual se ha visto significativamente afectado tanto por la crisis financiera internacional como por las turbulencias de origen interno. Por el lado de la oferta, el apoyo al sector exportador es considerado clave para sostener uno de los pilares del gobierno como lo es el superávit externo.
    Un elemento positivo (a medias): El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha reconocido que la economía argentina se encuentra en problemas, pero lamentablemente continúa sin hacer el sinceramiento que el mercado espera. Es que si bien, el gobierno reconoce problemas en la economía, no asume su responsabilidad en la situación, haciendo que el único factor explicativo del contexto económico actual en Argentina, sea el elemento externo. Eso por lo menos es lo que ha declarado la presidente que al iniciar el anuncio del nuevo plan decía las siguientes palabras: “Esta es una reunión que no me hubiera gustado tener que hacer (…) Esta vez la crisis no la producimos los argentinos y tal vez vamos a tener que sufrir una parte de esa tragedia”.
    Esta negación de responsabilidades sobre la situación actual, si bien puede parecer un tema menor, no lo es y puede jugar un rol significativo en la eficacia del plan.
    Pero volviendo al anuncio, el paquete de medidas por $ 13.200 millones, para dar una idea de la magnitud del mismo hay que decir que dicho valor representa alrededor del 1,2% del Producto Bruto Interno (PBI) argentino.
    Sobre la asignación de dicho dinero, el gobierno anunció lo siguiente: $ 3.100 millones serán destinados al sector automotriz con el que se espera financiar la compra de 100.000 vehículos. El sector había registrado en el mes de noviembre una caída mensual del 26,4% e interanual del 28,1%, producto del impacto de las turbulencias.
    Siguiendo con la distribución del paquete de estímulo, otros $ 3.500 millones se utilizarán para otorgar créditos al consumo con una clara orientación al sector de electrodomésticos, $ 1.250 millones de pesos tendrán como objetivo el apoyo al sector industrial para la prefinanciación de exportaciones y otros $ 3.000 millones a apoyar a las Pymes.
    De lo restante, $ 650 millones tendrán como destino el financiamiento de la adquisición de utilitarios y $ 1.700 orientados a la prefinanciación de exportaciones en el sector agropecuario. Para el sector agropecuario, además se anunció la reducción en 5 puntos porcentuales en las retenciones a las exportaciones de trigo y maíz.
    Desde el sector agrícola, se mostró insatisfacción por las medidas para el sector. Es que para el presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, en declaraciones reproducidas por “El Cronista”, dicha medida “no resuelven para nada los graves problemas de los productores”. Mucho más duro fue el representante de la Sociedad Rural (SRA), Hugo Biolcati, que decía: “Son anuncios para llenar la tapa de los diarios. Al productor no le cambia la vida, porque lo que el está esperando no es una reducción sino una eliminación total de los derechos de exportación”.
    Más allá de haber sido recibido de buena manera por los principales sectores beneficiados, las polémicas sobre el anuncio del plan no se han agotado en los dichos de los dirigentes del campo. También existe polémica acerca del origen de los fondos para financiar dicho plan.
    En una nota escrita para el diario argentino “La Nación”, Fernando Laborda criticaba la utilización de parte de los fondos obtenidos de la estatización de las AFJP ya que ello compromete el ahorro de los futuros jubilados. En un artículo más que interesante, decía: “Las autoridades nacionales esgrimieron que la estatización del sistema jubilatorio se propició para “proteger a los futuros jubilados”. Si los depósitos a plazo fijo constituidos con fondos administrados por las AFJP fuesen renovados hoy por un período de un año, obtendrían una tasa de interés cercana al 25%. Sin embargo, las autoridades nacionales han dado a entender que utilizarán esos fondos para préstamos al sector productivo a un año de plazo a una tasa que ronde sólo el 11%. ¿Será esa la manera de “proteger” los ahorros del sistema previsional?”
    Más allá de las críticas y eventuales elogios que recibiera el plan, la pregunta que importa responder, dado el objetivo del mismo es: ¿Será efectivo el nuevo plan anticrisis?
    Desde su anuncio, varios analistas han criticado la insuficiencia del plan en cuanto a su magnitud, más allá de la distribución del mismo. La realidad indica que el país se encuentra limitado como para poder implementar un tamaño de mayor magnitud, por lo que la clave pasará por la “eficacia del tiro” que se están jugando.
    Y aquí es donde nuevamente vuelve el tema que les mencionara acerca de la negación sistemática del gobierno de su responsabilidad en la situación de la economía argentina. Esta negación no hace otra cosa que producir incertidumbre ya que el gobierno, al no reconocer errores en su gestión está dando a entender que probablemente vuelva a cometer los mismos errores o más graves por mantener su postura.
    Con dicha actitud, al mantener la incertidumbre en el contexto económico, hace que las familias no deseen consumir y prefieran ahorrar para estar preparadas ante un posible agravamiento de la situación.
    Es muy difícil pensar que la familia promedio argentina piense en estos momentos en endeudarse para adquirir un 0km, cuando la economía se ha desacelerado, el desempleo se incrementa, y el contexto económico muestra signos de desconcierto. También es difícil pensar que una empresa (una pyme por ejemplo), se decida a invertir por más baja que fuera la tasa, cuando las perspectivas sobre la evolución de su actividad son negativas (y si fueran positivas, la incertidumbre de la rentabilidad esperada producto de la fragilidad de las reglas de juego, hacen que el retorno requerido para decidir invertir sea demasiado elevado).
    La percepción que existe es que la prioridad del gobierno debería pasar por fortalecer el escenario macroeconómico, buscando generar estabilidad y transparencia para de ese modo, dándole seguridad al sector privado, el plan de estímulo económico pueda ganar en eficacia.
    Paralelamente, y en lo que parece ser una medida adicional, si bien no declarada, mientras el plan comienza a tomar forma en lo que se refiere a la “letra chica”, la cotización del dólar en Argentina continúa en ascenso y ya se ubica en $ 3,46.
    La depreciación del peso argentino era una medida ampliamente reclamada por el sector industrial argentino, ante del deterioro observado por el tipo de cambio real en el último tiempo producto de la aceleración inflacionaria que había llegado a superar el 30% interanual (aunque en los últimos meses se desacelerara fuertemente por la caída en las presiones inflacionarias externas y la fuerte retracción de la demanda local).
    En este contexto, la depreciación del peso argentino, protege (al menos en parte), al sector transable local de la competencia externa (incrementada por la crisis), aunque probablemente no genere un impacto significativo en las exportaciones dado lo deprimido de la demanda externa. La debilidad tanto de la demanda externa como interna, da tranquilidad de que la depreciación observada en el tipo de cambio no se vea trasladada a precios.
    El gobierno argentino sigue probando diferentes fórmulas para evitar el deterioro económico, el cual se ha iniciado hace ya varios meses y no como consecuencia de la crisis internacional. ¿Cuánto tardará en reconocer sus propios errores y hacerle frente a los verdaderos problemas de la economía argentina?
    Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,
    Horacio Pozzo

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    Argentina: ¿Programa de estímulo económico o acción desesperada?

    Argentina: ¿Programa de estímulo económico o acción desesperada?

    Buenos Aires, Argentina
    28 de noviembre de 2008

    La conjunción de la crisis internacional con las turbulencias internas parecen que han sido demasiado para la economía argentina que ha sufrido una fuerte desaceleración en el último tiempo y que amenaza con profundizarse incluso, hasta llegar a la recesión económica.
    Nadie puede negar que la economía argentina se ha enfriado bruscamente. El propio jefe de Gabinete, Sergio Massa, había reconocido a medias que la economía argentina se había desacelerado. Digo, a medias ya que solamente reconoció una desaceleración en octubre, aunque inmediatamente aclaró que en noviembre se observa una reversión en la tendencia, a lo que agregó las expectativas existentes por parte del gobierno de que para el 2009 el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), alcance al 4%.
    Esta confianza del jefe de Gabinete, no resulta ser demasiado consistente en la última artillería de medidas lanzadas por el gobierno nacional. La magnitud de la misma, puede ser un reflejo de la magnitud de los problemas que enfrenta la economía argentina.
    Es que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al observar una contracción seria en el producto actual y el proyectado para los próximos meses, ha pensado y se las ha ingeniado para generar “caja” para llevar adelante una política fiscal expansiva, al mismo tiempo que busca mejorar la situación fiscal que inevitablemente marchaba a deteriorarse aún más.
    Alguien más memorioso que yo, Daniel Fernández Canedo, escribía en el diario Clarín lo siguiente: “Lejos quedaron los tiempos en los que la Presidenta decía que la Argentina no necesitaba un plan B porque estaba a salvo de la crisis financiera internacional”. Con este tipo de declaraciones que en tan poco tiempo se transforman en acciones contrarias, es que el gobierno demuestra no tener la suficiente seriedad del caso y de este modo continúa perdiendo credibilidad. Un amigo mío siempre me dice. “Cuando alguien del gobierno te diga ¡buen día!, empezá a preocuparte”.
    Y creo que algo de razón tiene mi amigo ya que cada vez que el gobierno tiene que salir a llevar calma al mercado, es porque algo grave sucede o está por suceder.
    Para la Argentina, el 2009 no será un año sencillo. Sufrirán las cuentas fiscales por la caída en la dinámica de recaudación, dado el freno en la actividad económica y considerando la rigidez observada que tiene el gasto público hacia la baja, lo que llevará al gobierno a una situación comprometida: fuerte desaceleración económica combinada con un sensible deterioro fiscal.
    En este contexto, el gobierno argentino lanzó una batería de medidas que contemplan incentivos para la repatriación de capitales en el exterior, una amplia moratoria impositiva que abarca a particulares y a todo tipo de empresa y de deuda, un programa de inversiones en infraestructura por $ 71.000 millones (alrededor de US$ 21.500 millones), además de la creación de un Ministerio de la Producción.
    La repatriación de capitales si bien tiene como uno de sus objetivos generar demanda de títulos públicos nacionales, principalmente se orienta a generar inversiones en el sector productivo de la economía.
    En relación a la moratoria impositiva, la misma tiene grandes beneficios para quien se acoja a ella como la posibilidad de abonar la deuda en un plazo de hasta 10 años, y a la cual se pueden adherir incluso los quebrados y querellados penalmente, aun con sentencia firme.
    Para ingresar a este régimen de regularización impositiva habrá que pagar inicialmente 6% de la deuda, por única vez. Con esta estructura queda en evidencia la urgencia del gobierno por recaudar para el 2009.
    Adicionalmente, entre las medidas también se considera el blanqueamiento de trabajadores por parte de las empresas, con múltiples beneficios (sin acciones punitivas y con reducción en las contribuciones patronales) como una manera de preservarles la fuente laboral. Sobre la cuestión varios analistas han cuestionado, creo yo acertadamente, la eficacia de esta iniciativa cuando aún está latente la posibilidad de que se instaure una triple indemnización en caso de despidos de trabajadores.
    Entiendo que la propuesta, a la que quizás no se la debe llamar plan (no da la sensación de estar demasiado planeado), no termina solucionando ninguno de los problemas que enfrenta hoy la economía argentina. La propuesta apunta a la solución del momento, a superar esta etapa de dificultades económicas, pero más allá de eso no se observa una idea clara.
    En declaraciones reproducidas por “Infobae”, Daniel Artana, economista jefe de FIEL era claro en sus conceptos al respecto: “En cada decisión que toma el Gobierno revela desesperación y eso no ayuda.
    Y esta falta de claridad es justamente un requisito indispensable para lograr lo que pretende el gobierno: generar tranquilidad en el sector privado y confianza para reactivar el consumo y la inversión.

    Artana decía sobre la falta de confianza: “La gente no está invirtiendo en la Argentina porque hay una crisis de confianza que hace que la gente prefiera mantener su dinero afuera del país”.
    La creación del Ministerio de la Producción es otro de los aspectos cuestionados de la propuesta. Creo yo que si bien un Ministerio de la Producción puede resultar de utilidad para lograr un mayor acercamiento con la realidad empresaria y poder brindarle el apoyo que el sector requiera, en la Argentina de hoy, el mismo carece de un apoyo coherente para lograr su eficacia. Es que no resulta muy lógico que se fomente por ejemplo, el desarrollo de determinados sectores industriales, si al mismo tiempo no existe una infraestructura adecuada para que pueda producir, si el tipo de cambio real se torna volátil, si a los problemas de la desaceleración económica se le deben agregar costos adicionales impuestos por el gobierno, esto entre muchos otros aspectos que hacen de la economía argentina, es un ambiente poco amigable para la inversión.
    Más allá de los cuestionamientos que puedan tener esta serie de propuestas: ¿Tendrán eficacia en lograr su objetivo?
    El escenario más probable es que las medidas, dependiendo de la manera en que sean implementadas, alcancen solamente para atenuar en parte la desaceleración de la economía que en este contexto, a pesar de estas iniciativas de estímulo, difícilmente pueda alcanzar al 4% de crecimiento para el 2009.
    El gobierno en la búsqueda de medidas que solucionen el problema por el que atraviesa la Argentina se está olvidando de lo esencial que es trabajar por el retorno de la confianza y la previsibilidad en la economía local.
    Hay algo que debe reflexionar el gobierno y que el economista Carlos Melconian, en declaraciones reproducidas por “Infobae”, decía de manera contundente: “La desaceleración que vive el país que está admitida oficialmente no es por el mundo, es por lo local”. El gobierno debe ser consciente que gran parte de los problemas que debe enfrentar los autogenera, y así quizás entienda la importancia de una política económica consistente y orientada en el largo plazo.

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    La economía Argentina se frena: ¿Qué se puede hacer?

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    La incertidumbre parece ser la política de mayor éxito en el gobierno argentino. Pero esto no viene ahora con la crisis externa. Una situación de extrema tensión en ciertas variables y desajustes en otras, se viene generando desde que Kirchner tomó el poder. Los excesos le explotaron a su mujer presidenta en la cara. La herencia recibida que muchos ya veíamos como inevitable, antes de que los desbalances comenzaran a hacerse palpables. Pueden leer la nota completa a continuación.

    La economía Argentina se frena: ¿Qué se puede hacer?
    Buenos Aires, Argentina
    26 de noviembre de 2008

    Los pronósticos de los analistas privados son sombríos para la economía argentina: durante el 2009 la misma experimentará un crecimiento casi nulo el cual incluso podría llegar a ser negativo.
    El site argentino “La Nación” reflejó la opinión del ex presidente del Banco Central Javier González Fraga para quien el 2009 cerrará con un crecimiento “cero o negativo” para el país. La visión de González Fraga es compartida por varios economistas del país.
    ¿Qué se puede hacer al respecto?
    La desaceleración económica no es un problema exclusivo de Argentina, sino también es compartido por la mayoría de los países de la región. La implementación de una política fiscal expansiva para evitar que la recesión de las economías desarrolladas afecte severamente al crecimiento de las economías de la región, es la alternativa en la que coincidieron los economistas latinoamericanos que asistieron al seminario regional “El emergente orden financiero global: Una perspectiva regional”, desarrollado en República Dominicana. Las acciones de políticas fiscales expansivas se extienden a lo largo del mundo como la alternativa preferida ante el estrés que está padeciendo el sistema financiero que hace que las políticas monetarias tengan poco impacto en alentar a la actividad económica.
    El gobierno argentino reconoce que la economía del país crecerá menos el año próximo, aunque se descarta un crecimiento negativo. El ministro de Economía Carlos Fernández de la Argentina decía: “A diferencia de otros países que ya están enfrentando procesos recesivos, la Argentina no verá en 2009 interrumpido su proceso de crecimiento”, pero reconoció que “Vamos a crecer a tasas posiblemente no tan altas como las de los últimos años”.
    Ahora es cuando todos los errores cometidos en el pasado comienzan a jugar en contra del gobierno: distorsiones en los precios relativos, desincentivo a la inversión por turbulencias internas, dudas en la transparencia de los índices de precios, entre otras cuestiones no de menor importancia. En este sentido, el economista Roberto Frenkel, decía en “La Nación”: “El error más importante, el que ha generado las peores consecuencias, fue la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De una manera insólita, a la vista de todo el mundo, se metió una patota en el Indec y empezó a truchar los datos”.
    Desde el sector industrial argentino se reclaman medidas urgentes para superar el deterioro de la situación económica. Una mayor devaluación del peso argentino está en la lista de reclamos de los empresarios industriales, aunque no de la UIA como institución. Ello es lo que más se escuchó en la 14º Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA). También figura en dicha lista el generar un contexto de certidumbre acerca de la trayectoria de las políticas económicas. Cuestiones impositivas, de acceso al financiamiento y políticas de promoción, han quedado en un segundo plano dentro de los pedidos de los industriales.
    En su exposición en la conferencia de la UIA, la presidente Cristina Fernández de Kirchner realizó varios anuncios. Al igual que Brasil, Argentina quiere impulsar la repatriación de capitales. Además se anunció la creación de un Ministerio de la Producción. Entre los anuncios también se contempla un fuerte apoyo a las pequeñas y medianas empresas con programas de alivio en las cargas tributarias. La línea de los anuncios se concentró en acciones de corto plazo, algo lógico para lograr que la economía no pierda impulso, pero que no termina de despejar la incertidumbre acerca del rumbo económico que adoptará la Argentina a futuro.
    ¿Alcanzan las medidas anunciadas por el gobierno?
    Creo que la Argentina tiene una serie de materias pendientes que inevitablemente deberá atacar si quiere evitar que la crisis afecte significativamente a la economía del país. El economista Roberto Frenkel enunció una frase que significa mucho al respecto: “La fuente de incertidumbre son las propias acciones del Gobierno”.
    Más allá de los anuncios y planes que tenga el gobierno argentino, surge ahora más que nunca la necesidad de reencauzar el rumbo de la política económica y de darle mayor previsibilidad y coherencia.
    Antes que anuncios coyunturales, Argentina no debe olvidar las urgencias que le representan los problemas de fondo. El deterioro fiscal y la necesidad de mejorar la competitividad de la economía se encuentran dentro de dichas urgencias. También como se mencionara anteriormente, es necesario lograr una mayor transparencia y credibilidad en los indicadores económicos. La reinserción del país en los mercados financieros internacionales no es un tema menor y afecta a la fortaleza macroeconómica. Todo ello también es un elemento necesario para que el sector empresario pueda realizar un diagnóstico adecuado de la realidad y tomar las medidas oportunas del caso.
    En relación a la posibilidad de devaluar el peso argentino para recuperar competitividad internacional, esta alternativa fue recomendada en un informe recientemente publicado por el JP Morgan para que el país pueda crecer en el 2009, ya que en caso contrario, su crecimiento sería nulo según las proyecciones de la entidad.
    No creo que una devaluación del peso argentino sea la solución para el problema de competitividad de la economía. Es más, quizás representaría un nuevo problema en términos inflacionarios. En este sentido, creo criteriosas las declaraciones del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Lascurain quien decía: “Un tipo de cambio competitivo no implica necesariamente una devaluación de la moneda”.
    Lascurain en declaraciones a radio “Continental” remarcaba los riesgos de acciones devaluatorias: “Las consecuencias que puede traer una devaluación, de acuerdo a la historia y a la realidad argentina”.

    Argentina está invadida por las urgencias y como les comentara anteriormente, se debate entre la necesidad de implementar medidas de fondo, claras y coherentes con el crecimiento de largo plazo, y la tentación de aplicar medidas salvadoras de corto plazo pero con consecuencias negativas no siempre bien evaluadas, en términos del crecimiento y la estabilidad económica.
    Por el momento, pareciera ser que la tentación de implementar acciones de impacto en el corto plazo no deja espacio para pensar en una estrategia global. ¿Alcanzarán las medidas? Y si no, ¿Habrá tiempo para corregir el camino?
    Nos encontraremos nuevamente mañana,
    Horacio Pozzo

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