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Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Cuál será la tendencia del dólar

Otra vez ponemos al dólar en el centro del debate. La polémica en torno a su posible continuidad hacia la baja en un mediano a largo plazo frente a las principales monedas, se mantiene en el centro del debate. Por lo pronto, la recuperación del apetito por el riesgo lo ha llevado a debilitarse frente al euro y a ubicarse en el cierre de ayer en US$ 1,4025 por unidad de moneda europea. ¿Será conveniente apostar contra el dólar en el mediano plazo?

La aversión al riesgo que los inversores han experimentado en los momentos más tensos de la crisis financiera internacional ha sido sin dudas el principal aliado de la moneda estadounidense. Este comportamiento del inversor global ha sido una clara señal de que aún se confía en el dólar como moneda fuerte.

Esta situación de un dólar fortaleciéndose en un escenario de crisis profunda originada por el propio sistema financiero estadounidense en una economía de terribles déficits fiscal y externo en continuo crecimiento que se ha vivido durante el año pasado, ha representado un hecho por demás contradictorio. No abundaron las explicaciones lógicas de por qué los inversores confiaban en ese momento (y ahora también) en la moneda de un país que estaba virtualmente al borde del precipicio. Ciertamente no parece una decisión racional.

La confianza que ha generado durante décadas el dólar, sin dudas se ha mantenido a pesar de todo, en este período crítico. Quizás también estuvo implícito el querer evitar su caída para no colapsar junto a él dada la alta exposición que el mundo tiene frente a la moneda estadounidense. Sin embargo, esta confianza se ha comenzado a debilitar y ya se han observado las primeras “traiciones”, las cuales se repiten cada vez con mayor frecuencia y seguirán en aumento haciendo cada vez más incierto el futuro del dólar.

Al dólar hay que mirarlo hoy por hoy bajo dos perspectivas: la de corto y la de largo plazo. En el corto plazo, el dólar tiene argumentos para evitar seguir debilitándose. La alta exposición de las reservas internacionales de las economías desarrolladas y emergentes a los activos denominados en moneda estadounidense, es uno de los elementos que frena una caída más brusca de la moneda americana. La falta de una divisa global que la reemplace también juega a favor del dólar. Y la alternativa de una canasta de monedas aún no está bien definida y hace dudar a los Bancos Centrales.

En el largo plazo, la decisión está tomada. El dólar ha perdido su reinado y probablemente no se tengan tan en cuenta los fundamentos económicos para ello. Claro que los fundamentos macroeconómicos importan y serán tenidos en cuenta en la valoración de la moneda norteamericana aunque su demanda se reducirá en función de la demanda por parte de las economías, de otras monedas como reservas internacionales.

La competencia de las monedas alternativas será mayor. El euro peleará por una mayor participación global aunque será clave la capacidad del BCE de actuar al modo que lo hace la Fed en la conducción del valor del dólar. Pero la lógica obsesión del BCE por la inflación, le quita capacidad de reacción como para administrar una divisa que pretende pelearle el liderazgo al dólar. Otras divisas se han anotado en la competencia. China quiere imponer al yuan como moneda internacional, aunque su poca liquidez y el nivel de intervención que padece, hacen que deba esperar bastante tiempo y realizar grandes esfuerzos para lograr su objetivo.

En la cumbre del G8, el dólar estuvo en el centro del debate. Antes de la cumbre, Arkady Dvorkovich, asesor económico del Kremlin, había anticipado: “China y Rusia plantearán su postura de que el sistema cambiario global necesita la creación de varias monedas de reserva regionales, que luego podrían convertirse en internacionales”. China tiene alrededor del 70% de sus reservas en dólares.

Según Reuters, durante la reunión del G8, el consejero estatal chino, Dai Bingguo, hizo un llamamiento a que el mundo diversifique el sistema de reservas y apunte a tipos de cambio relativamente estables, en lo que representa un claro ataque a la moneda estadounidense.

Todo el contexto atenta contra el dólar. ¿Seguirá debilitádose en el mediano a largo plazo? Obama se había comprometido a sostener su valor. La fortaleza de la moneda es parte de la estrategia económica del gobierno estadounidense. La cuestión pasa por saber cuánto esfuerzo estará dispuesto a hacer Obama por lograr este objetivo y cuánto podrá soportar la tentación que puede generarle un dólar débil, beneficioso para la competitividad de la economía estadounidense.

Los inversores ya están haciendo sus apuestas contra el dólar. Axel Merk, administrador de los fondos Merk Hard Currency (MERKX) y Asian Currency (MEAFX) Funds, reconoció en “The Wall Street Journal” que está tomando posiciones largas contra el dólar porque ve un debilitamiento futuro de la divisa norteamericana. El primero de estos fondos se compone en un 24% de liquidez en euros, 17% en coronas noruegas (incentivado por los ingresos que el país percibe por sus exportaciones de petróleo), alrededor de 35% en commodities relacionados a las monedas de Australia, Nueva Zelanda Canadá, y un 14% en oro.

Otra gran apuesta que existe en el mercado es por la inevitable apreciación que tendrá el yuan en cuanto el gobierno chino ceda ante las presiones, principalmente de los EEUU para que la moneda se fortalezca frente al dólar. Esta apuesta por el yuan se realiza a través de coberturas de tipo de cambio lo cual se hace a través apuestas con grandes bancos en la dirección en que se comporta el yuan.

El mundo sabe que en el corto plazo no puede soltarle la mano al dólar por dos motivos. El primero es el gran compromiso de las inversiones de las reservas internacionales de los países en activos denominados en dólares. El segundo motivo es que el dólar está sirviendo de dique de contención ante el aumento de la incertidumbre en los mercados. Si el dólar, que es uno de los pocos refugios confiables para el inversor, cae, entonces la crisis puede alcanzar dimensiones inmensurables.

En el mediano y largo plazo, sin embargo, el dólar ya ha perdido su liderazgo mundial que se traduce en una menor demanda global de activos denominados en dicha moneda, lo cual irá debilitándolo frente a la imposibilidad de EEUU de sostenerlo.

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner

Ni el INDEC vio ganador a Kirchner El modelo de país que viene llevando adelante el gobierno argentino acaba de chocar de frente por la ceguera de sus conductores.Ni el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), que gracias a la “magia” de cierto funcionario público puede hacer ver a una economía que está en recesión, con desempleo y pobreza creciente, como una economía que sigue creciendo y que cada vez está mejor, podía hacer algo contra el descontento ciudadano como para mostrar ganador al oficialismo.

Que solamente el 72% de los ciudadanos en condiciones de votar lo haya hecho, en un país en donde el voto es obligatorio, es también una señal del cansancio popular. El argumento de los temores al contagio de la gripe porcina es muy débil como para explicar semejante ausentismo.

Los pueblos en democracia se manifiestan a través de las urnas. Un eufórico Francisco de Narváez (triunfador por la oposición en la provincia de Buenos Aires), manifestaba: “Espero que la Presidenta lea bien el resultado de la elección”. Primero fue Néstor Kirchner que salió por la madrugada a reconocer la derrota: “Fue una elección muy ajustada; ahora hay que hacer una autocrítica y profundizar la gobernabilidad”. Ayer por la tarde, salió a hablar la presidente, quien decía: “Esto va a exigir ejercicios de consenso para lograr gobernabilidad”. Si hay algo que el matrimonio Kirchner quiere evitar es el acercarse a la oposición para buscar consensos. No están ni acostumbrados ni dispuestos a ello y eso quedó en claro principalmente en la conferencia de Cristina Kirchner.

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Más allá de la búsqueda de consensos o no para lograr gobernabilidad, lo primero que interesaba para los Kirchner luego de consumada la derrota era realizar maniobras políticas para pelear ya en 2011 las elecciones presidenciales, y así lo hicieron. Renunció Néstor Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista. Lo sucede el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que siguió la jugada y “llamó para felicitar” a de Narváez. Así se abre la posibilidad de que se cumplan los temores de la verdadera oposición: “Luego de las elecciones, se juntan”. Pero rápidos de reflejos, y entendiendo el mensaje del pueblo, de Narváez rechazaba la propuesta porque quiere dedicarse a: “Solucionar los problemas de la gente”.

Por el momento, el mensaje del oficialismo es claro: lo que interesa por ahora, es trabajar para continuar en el poder en 2011, el gobierno leyó el mensaje de las urnas por arriba y se concentró en analizar el desempeño de sus aliados políticos para responsabilizarlos por la derrota.

El fenómeno de las candidaturas testimoniales lleva al extremo el engaño permanente que los políticos realizan con los ciudadanos a quienes dicen representar. El pueblo eligió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, para una banca en el Congreso pero ya ha renunciado a la misma. No sólo los políticos en Argentina no cumplen lo que prometen, sino que ni siquiera asumen los cargos a los que fueron electos.

Mientras se sigue pensando en la contienda política, con las elecciones finalizadas, al gobierno se le terminó la tregua y todo lo que se ocultó debajo de la alfombra hasta después del 28-J comenzará a salir a la luz en los próximos días. Y de hecho, ya comenzó a salir.

La ministra de Salud Graciela Ocaña, renunció a su cargo por diferencias en el tratamiento de la gripe A (se habla de varias muertes más a las confirmadas hasta el momento). Mientras se desarrollaban las elecciones, la empresa holandesa C&A, salía sigilosamente de la Argentina dejando a 1.100 empleados sin trabajo. ¿Se viene una ola de despidos? Es el temor que existe y sobre ello hay argumentos válidos. Las empresas sabían que no podían despedir empleados antes de las elecciones ya que recibirían una fuerte presión oficial, no por el interés de preservar las fuentes laborales sino por el impacto político que ello tendría.

Dos semanas atrás, Ismael Bermúdez presentaba en Clarín, las evidencias del deterioro en el mercado laboral observado en el último tiempo: “Este deterioro se empezó a reflejar en los datos oficiales: en marzo de este año las empresas aportaron a la Seguridad Social por 5.520.891 empleados en relación de dependencia, un 2,2% menos que en igual mes de 2008” (6,8% menos que el máximo alcanzado en mayo de 2008). Si no se han producido despidos masivos es por la intervención del gobierno con subsidios a las empresas y por el acuerdo de suspensiones rotativas.

El escenario postelectoral viene con una agenda cargada de urgencias. El nuevo Congreso, que asumirá en diciembre, se vendrá con todo según aseguran. Indec, coparticipación y leyes laborales, ya están en la agenda del nuevo Congreso.

Desde el sector sindical, Hugo Moyano, aliado (y enemigo a la vez) del gobierno, anticipó que tiene una agenda cargada para tratar en el Congreso. Si bien es su deber defender los derechos de los trabajadores, Moyano piensa presentar proyectos con un alto impacto en el costo laboral que, en un momento decididamente inoportuno, determinarán mayores dificultades para los desocupados de poder conseguir empleos y despidos anticipados en varios sectores afectados por la crisis.

Francisco Olivera para La Nación, revelaba el alivio que sentían los empresarios luego de la derrota K, haciendo trascender opiniones tan fuertes del empresariado como éstas: “O cambian o se van, no tengo ninguna duda, y yo creo que no cambian” ó “Es lo mejor que pudo haber pasado -se explayaban anoche en la UIA-. Lo primero que hay que hacer es pacificar el país y generar confianza. La Argentina tiene una oportunidad histórica”.

El mercado también dio su veredicto y mostró su conformismo por el freno que la ciudadanía le dio al proyecto K, reflejándolo a través de una moderada alza del 1% en el Merval, subas de hasta un 14% en los bonos, una caída de alrededor de 134 puntos en el riesgo país y la baja en un centavo de la cotización del dólar que cerró a $ 3,80 la punta vendedora minorista. La lectura del mercado es que espera que el golpazo electoral, pueda hacer cambiar el rumbo de la política económica de Argentina. ¿Será la interpretación correcta?

Un nuevo escenario se abre en la Argentina. La necesidad de un cambio en el rumbo de la política económica no es novedad. El gobierno tiene la excusa justa para cambiar su discurso y comenzar de una vez por todas a enfrentar los problemas económicos que realmente afectan al país y preocupan a los argentinos. Haga lo que haga el gobierno, el modelo económico argentino post convertibilidad, como lo conocimos hasta el momento, difícilmente se pueda mantener por mucho tiempo más.

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM

Las enseñanzas del caso GM

3 Junio 2009 La caída de General Motors (NYSE:GM) es la consecuencia de haber desoído las múltiples señales que alertaban sobre la necesidad de un cambio profundo en la estructura de negocios de la automotriz. GM pudo sobrevivir en los últimos años, gracias al muy buen contexto económico que disfrutaba la economía estadounidense en particular y mundial en general. Sólo la fuerte fragilidad de la compañía quedó claramente al descubierto con el advenimiento de la crisis.
A 75 centavos de dólar, las acciones de GM siguen estando sobrevaluadas. ¿Recuerdan cuando sus acciones habían alcanzado los US$ 93,62 hacia finales de abril del 2000? ¿Cómo logró la compañía destruir su valor en menos de diez años? Seguramente lo ocurrido por GM será un caso de estudio en las carreras de negocios. La debacle de GM representa una de las mayores quiebras industriales en la historia de Estados Unidos.

La inmensidad del gigante que ha caído se hace evidente cuando se observa que su deuda es mayor a toda la deuda pública de Argentina. La compañía tiene pasivos por US$172.810 millones y solamente US$82.290 millones en activos. Y como en contabilidad, Activo menos Pasivo es igual a Patrimonio Neto, este último componente es negativo en el balance de GM y por varios miles de millones de dólares.

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¿Demasiado grande para caer? “GM Colapsa en los brazos del gobierno” titulaba el Wall Street Journal. Claro que GM es demasiado grande para caer, y es por eso que Obama había decidido que serán los contribuyentes estadounidenses quienes aportarán más dinero a una empresa que ha estado con ellos durante 100 años produciendo vehículos. GM ya recibió US$ 20.000 millones y recibirá US$ 30.000 millones más. Dicho dinero saldrá del ya casi olvidado, fondo de rescate del sistema financiero creado por un valor de US$ 700.000 millones.

El inmenso pasivo al que debe hacerle frente GM hace que todos los esfuerzos por recuperar a la compañía, parezcan insuficientes. Durante el fin de semana, GM obtuvo el apoyo de los tenedores de un 54% de sus bonos de deuda por US$ 27.000 millones, que a cambio ofrecieron su apoyo a los planes del gobierno de Estados Unidos. A pesar de este canje de deuda y del nuevo aporte del gobierno estadounidense, nadie puede asegurar que GM no necesite de más dólares para poder sobrevivir. Y a mi juicio, es muy probable que requiera de nuevos fondos.

La ineficiencia en GM queda evidenciada en las medidas de reestructuración que se llevarán adelante: eliminación de marcas con poco poder, reducción en el número de concesionarios (un recorte de alrededor de 2.600 distribuidores), que se encontraban en un número excesivo, reducción en el número de personal (con la eliminación de alrededor de 21.000 empleados -la tercera parte del total- y recortes jubilatorios) y la transformación en la producción hacia la especialización en otros segmentos de mercados que incorporen además automóviles con consumo de combustible más eficiente y el uso de energías renovables. Para Obama, GM resurgirá del capítulo 11 “Más fuerte y más competitiva”. Ahora bien, ¿Logrará alcanzar una fortaleza y competitividad suficiente como para recuperar su rentabilidad? Desde el 2004 que la compañía no presenta un balance con resultados positivos.

La recuperación de la rentabilidad en los balances de la compañía será una tarea más que ardua y probablemente demande un largo tiempo. Es que existen múltiples factores que atentan contra los beneficios futuros esperados de la compañía.

Varios factores que golpean las perspectivas futuras de GM se vinculan a la demanda esperada. Es un hecho que la crisis implicará un corrimiento hacia adentro de la curva de demanda del consumidor estadounidense. Nuestra familia estadounidense representativa (que bien podrían ser los Simpson), cuando tiempo atrás no soportaba tener el mismo vehículo durante más de cinco años, ahora considerará que el mismo no está en tan mal estado después de todo. Y hasta el factor afectivo puede ser una buena excusa para prolongar por más tiempo su uso.

Sobre la visión de GM como marca, habrá que ver cómo la quiebra impacta en los consumidores, ya que puede implicar que desde ahora en más no sea tan bien vista y pierda puestos entre las preferencias de los estadounidenses.

La demanda de vehículos en EEUU no solamente se contraerá sino también podría observar un cambio en su composición con una mayor participación de los segmentos más económicos. El impacto de la crisis en la riqueza familiar puede ser determinante en este tipo de consumo. Con un efecto menos prolongado en el tiempo, también el mercado automotriz mundial se ubicará bien por debajo de los volúmenes pre crisis.

Otra noticia negativa para la demanda esperada de automóviles de GM, se vincula a la potencial pérdida de mercado que GM experimentará en manos de sus competidores tanto en los EEUU como a nivel mundial. La crisis por la que atraviesa la compañía le ha quitado capacidad de reacción (lo que se suma a que GM se encuentra atrasado en el desarrollo de la nueva generación de vehículos). Ya, automotrices como Toyota, Honda, Nissan y Hyundai han picado en punta en el nuevo contexto del mercado automotriz internacional y avanzarán sobre la participación de mercado de la gigante estadounidense. Fiat se reposicionará estratégicamente a nivel mundial luego de la toma de control de Chrysler, mientras Ford (NYSE:F), la menos afectada de las tres gigantes de Detroit ya planea incrementar su producción en una acción agresiva.

La quiebra de General Motors, en principio parece un hecho alejado de la realidad latinoamericana, pero claramente ello no es así. El anuncio del cierre de 14 plantas por parte de la compañía en distintos estados de los EEUU, generó un principio de intranquilidad en los países de la región, en donde la compañía tiene una parte importante de sus operaciones.

Todos los medios periodísticos latinoamericanos se hacían eco de la quiebra de GM pero centraban su atención en cómo dicho acontecimiento afectaba las inversiones de la gigante en sus respectivos países. Así fueron respirando aliviados en Argentina, Brasil, Chile, Perú y, en especial, México, al recibir la confirmación de que todo sigue igual por dichas tierras.

¿Riesgos u oportunidades? Toda quiebra genera temor. Pero en la crisis, surgen también las oportunidades y uno de los países que más beneficiados se podrían ver es México.

La economía mexicana tiene amplias ventajas para que la compañía analice la posibilidad de incrementar sus operaciones en dicho país. Esta decisión podría implicar riesgos ya que se estaría aumentando la producción en un país que aún no es lo adecuadamente estable en términos macroeconómicos. Esta inestabilidad hace que no se puedan estimar adecuadamente los retornos de las inversiones en el país. ¿Le caerá bien la crisis de GM a México o deberá conformarse con que todo siga igual?

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense

Cómo será la recuperación de la economía estadounidense Lo que afirma Timothy Geithner, lo confirman los mercados: la recesión global está perdiendo fuerza. Y la recuperación en el valor que han observado tanto el euro como la libra esterlina en el último tiempo, reflejan entre otras cosas, el retorno del apetito por el riesgo de los inversores, señal de que el panorama se está disipando.

La economía estadounidense sigue enviando señales positivas: desde el mercado inmobiliario, el gasto en construcción registró en el mes de abril su mayor incremento en ocho meses (0,8% mensual). El otro dato positivo surgió de la actividad manufacturera cuya caída registró una moderación en el mes de mayo superior a la esperada por el mercado. Según el índice de actividad que elabora el Instituto de Gestión de Suministros (ISM), el mismo se ubicó en 42,8 puntos cuando el mercado esperaba que lo haga en 42,3.

Cada vez hay más certeza de que la recuperación económica se vislumbra en el horizonte. Pero ¿Cuándo se producirá dicha recuperación? Y ¿De qué forma será en los EEUU? Sobre el momento en que marque su fecha de inicio, Nouriel Roubini, quien detectara esta crisis tiempo antes de su estallido, no ve que esta recuperación en EEUU se produzca en el presente año, sino a partir del primer trimestre de 2010. De todos modos, no son pocos los economistas que se muestran esperanzados de que ello ocurra hacia el cuarto trimestre del presente año.

Sobre la forma en que tendría la recuperación, los analistas apuestan representando la misma a través de letras. Hace unos días les comentaba acerca de las conclusiones del seminario organizado por Infobae en donde destacados economistas argentinos coincidían que inevitablemente, la recuperación de la economía estadounidense tendría forma de “L”, dados los múltiples inconvenientes que observará la demanda interna en su recuperación (menor acceso al financiamiento, un menor nivel de riqueza y problemas en el ámbito del mercado laboral).

Nuevamente Roubini apuesta dos formas posibles de recuperación: En forma de U o en W. Ciertamente Roubini encuentra una debilidad tal en la economía estadounidense que puede poner en peligro al ciclo de recuperación. Es por ello que se ha aventurado a decir: “Incluso existe un riesgo de una recesión doble, una recesión con forma de W a fines del próximo año”.

La debilidad de la recuperación económica en los EEUU, inevitablemente está vinculada a las pobres perspectivas de reactivación del principal componente del PBI estadounidense que es el consumo doméstico. Ayer, en relación a este tema, el Financial Times daba cuenta de que a pesar de que los ingresos personales en los EEUU se encontraban aumentando, la tasa de ahorro alcanzaba su máximo de los últimos 14 años. El consumo está débil ante los temores de continuidad de la recesión económica y la posibilidad de mayores recortes en el mercado laboral.

Si el consumo doméstico no tiene alentadoras perspectivas, entonces una alternativa para apuntalar la recuperación económica es limitar el desequilibrio externo para que las empresa estadounidenses puedan crecer a través de un crecimiento en el mercado interno (ganándoles participación a las empresas extranjeras) y un incremento de la demanda externa. Y en este sentido, la clave es China. El Wall Street Journal señalaba la primera visita del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner a China, en donde se resaltaba el pedido del Geithner de aunar esfuerzos entre ambas economías para lograr la recuperación del crecimiento global. El pedido era claro y concreto en un sentido: que el gobierno chino permitiera que su tipo de cambio se apreciara de modo tal de generar una mayor absorción por parte de la economía china de productos estadounidenses en particular y del resto del mundo en general. Así, se equilibraría la balanza comercial bilateral y China haría su aporte por la recuperación económica mundial.

El propio Geithner lo decía así, claramente: “Una mayor flexibilidad del tipo de cambio contribuirá a reequilibrar el modelo de crecimiento (…), apoyará la demanda interna y permitirá que la política monetaria sea más capaz de lograr un crecimiento sostenido con baja inflación en el futuro”. Ciertamente, esta es una forma mucho más amigable de sugerir que el yuan se encuentra depreciado, actitud que contrasta fuertemente con las acusaciones realizadas por el mismo Geithner a comienzos de su gestión sobre la política de tipo de cambio artificialmente depreciado que lleva adelante el gobierno chino y que afecta de sobremanera a las cuentas externas estadounidenses.

Pero mientras China va camino a la apreciación del yuan que permita un reacomodamiento de la balanza comercial bilateral con EEUU (en caso de que decida tomar dicha decisión), el país americano necesita generar confianza para que China mantenga su predisposición hacia la adquisición de deuda pública estadounidense, debido a que los desequilibrios de las variables macroeconómicas de la principal economía mundial amenazan seriamente a la fortaleza del dólar, lo que puede derivar en una fuerte pérdida de riqueza para China dada su elevada tenencia de títulos del Tesoro de los EEUU. Es en este sentido que Geithner manifestó el compromiso de reforzar las cuentas fiscales una vez superadas las agitaciones de la crisis: “Cuando nos recuperemos de esta crisis sin precedentes, recortaremos el déficit fiscal (y) eliminaremos el apoyo gubernamental extraordinario que hemos puesto en marcha para superar la crisis”.



A pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense por lograr un cambio en la política externa china, por el momento, dada la situación de crisis global y las necesidades del gobierno oriental de mantener un fuerte ritmo de crecimiento económico, no parece viable que puedan hacer caso a estos pedidos. Es por ello que difícilmente esta alternativa pueda jugar a favor de la recuperación económica estadounidense.

Volviendo a la cuestión de las perspectivas de recuperación económica de los EEUU, ciertamente no hay coincidencia acerca de su forma.Y es importante, ya que se podrá aventurar la fuerza del efecto positivo que la recuperación de EEUU generará en el resto de las economías.

Sin dudas, en función de lo analizado anteriormente, la alternativa menos probable es que esta recuperación se dibuje en forma de U. La posibilidad de que se dibuje una W, creo que se ubica en un punto intermedio en términos de probabilidades (aunque la parte ascendente de dicha W, en caso de concretarse, tendría una forma más achatada y con menor pendiente en su parte ascendente).

Hasta el momento se mantiene como la alternativa más probable, la ocurrencia de una recuperación en forma de L. En este sentido es que se puede esperar que la economía mundial demore más tiempo de lo previsto en recuperar un crecimiento económico aceptable.

Para las economías de la región, la recuperación económica en forma de L en los EEUU, implicará al menos una estabilización de la situación económica global que frenará los efectos negativos del contexto internacional sobre la región. La influencia externa sobre el crecimiento económico de los países latinoamericanos será baja, a través del canal real, dependiendo entonces de la potencia de la demanda interna que observen los países y de la capacidad por incentivar la realización de inversiones (tanto de capitales nacionales como extranjeros), apoyadas en las perspectivas futuras de crecimiento económico que en definitiva son el resultado de cuán sanas hayan sido las políticas económicas implementadas por el gobierno. Nuevamente aquí veremos dos bloques de países en la región claramente definidos: unos que recuperarán rápidamente su senda de crecimiento, y otros que apenas experimentarán un tibio despertar.

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Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Todavía se encuentra lejos de los máximos que supo alcanzar hacia el mes de abril de 2008. Sin embargo, el euro viene recuperando valor en los últimos meses frente al dólar, lo cual hace surgir inevitablemente la pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el euro?

Desde principios de marzo, Paola venía recomendando comprar euros, casi en el piso de la baja de diciembre 2008- inicios marzo de 2009 y lo podemos comprobar en este artículo “A comprar euros antes que Wall Street”

Cuando Paola hizo esta recomendación, el euro cotizaba a US$ 1,2792. El euro cotiza esta mañana en US$ 1,4235. Quienes hicieron caso a este consejo, en poco más de dos meses y medio, han podido disfrutar de una ganancia de alrededor de un 11,30% con una simple operación de divisas.

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Si bien estamos viendo un comportamiento tendencial ascendente inicios de marzo, vale decir que el euro se encuentra en un nivel no muy lejano al que observaba hacia principios de año. La cotización de la divisa de la eurozona iniciaba el 2009 a US$ 1,3937. En la jornada del viernes pasado, la moneda europea cerraba a US$ 1,4138.

En este sube y baja en el que se ha conducido el euro frente al dólar desde hace unos meses, interesa descifrar si podrá mantener la tendencia actual para alcanzar sus máximos. Recordemos que en su mejor momento, el euro llegó a cotizar a US$ 1,6036 en el intradiario.

Para poder develar este interrogante, más allá de lo que nos puedan decir las gráficas, uno puede mirar las variables macroeconómicas fundamentales tanto de la economía estadounidense como de la economía de la eurozona. Estas variables, entre las que se pueden mencionar, el balance fiscal y la política monetaria, nos dan una perspectiva de la fortaleza relativa de la economía.

Para aquellos que no están muy entrenados en lo que al análisis fundamental se refiere, les ayudará saber que cuanto más débil se encuentra una economía, más difícil le resulta sostener el valor de su moneda y es por ello que se puede esperar que la misma se debilite en relación al resto de las monedas. Claro que esto no es una ciencia exacta y dicho resultado esperado puede demorar más de la cuenta en producirse por la intervención de otros factores que afectan a las fuerzas de la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Un claro ejemplo de ello lo ha observado el dólar estadounidense, cuya economía ha experimentado un gran déficit gemelo (de balanza fiscal y de cuenta corriente), financiado en una alta proporción por China. La fuerte demanda de activos denominados en dólares por parte de la economía china resultó ser el elemento clave en sostener el valor de la moneda norteamericana que de otra manera hubiera perdido con fuerza su valor.

Cuando consideramos estas cuestiones del análisis fundamental, encontramos que tanto en materia de política monetaria como en la cuestión fiscal, la eurozona se muestra más disciplinada que la economía estadounidense.

Mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, tiene mayor flexibilidad en aceptar mantener las tasas bajas por más tiempo hasta que se recupere la economía, a pesar de los múltiples riesgos que ello implica, el Banco Central Europeo, siente un cosquilleo insoportable por volver a retomar la senda de alza de tasas sin importarle demasiado las consecuencias en términos de producto. Se puede decir que el BCE está a la espera de una excusa adecuada para poder volver a subir las tasas.

En materia fiscal, si bien tanto los EEUU como la Eurozona se encuentran atravesando

altos déficits dada la necesidad de atenuar los efectos de la crisis sobre el crecimiento económico, en primer lugar, el déficit de los EEUU es claramente superior al observado en la eurozona (en los EEUU alcanzó al 12% del PBI y para el próximo ejercicio se mantendrá por encima del 8% del PBI). Por otra parte la eurozona tiene por el Tratado de Maastricht, que cumplir con un objetivo fiscal (el déficit fiscal no debe superar al 3% del PBI), que si bien ha sido superado en varios países del bloque en este período de crisis, representa un parámetro disciplinador el cual se debe cumplir de la manera más estrictamente posible.

El déficit comercial de la economía estadounidense si bien ha experimentado una leve reducción producto de la fuerte desaceleración económica, se mantiene en niveles elevados. En 2007 y 2008, el déficit de cuenta corriente estadounidense se ubicó en el 5,3% y 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), respectivamente. La zona del euro si bien ha observado déficits en 2007 y 2008 (0,2% y 0,4%, respectivamente), dicho nivel es claramente inferior que el observado en la economía estadounidense.

Una mejor perspectiva observa ésta última en términos de crecimiento ya que ha crecido con más fuerza que la eurozona durante 2008 (1,1% versus 0,8%) y tiene mejores perspectivas para 2009 y 2010 (-2,2% y 1,6% de crecimiento versus -3,0% y 0,6% para la eurozona, según Latinfocus).

Para resumir, la mayor parte de las variables macroeconómicas fundamentales estarían indicando una perspectiva de fortalecimiento relativo del euro frente al dólar. Situación que no es del agrado ni del gobierno de Obama ni de los países que conforman la eurozona, que necesitan del sector externo para recuperar lo más rápidamente posible la senda del crecimiento.

¿Debemos esperar entonces que el euro continúe con su tendencia ascendente para volver a sus niveles máximos del 2008? En principio existe margen para pensar que sí, aunque no necesariamente ello deba producirse en el corto plazo. Este comportamiento ascendente del euro frente al dólar puede demandar varios meses o quizás más que eso.

A pesar de esto, la intención de Obama por contar con un dólar fuerte y la intención de los países de la eurozona de que el euro no experimente una excesiva apreciación, más la fuerza que pueda hacer la economía china en mantener una fuerte demanda de dólares para sostener su valor, pueden evitar que se concreten las perspectivas de fortalecimiento relativo del euro.

Por otra parte, el gobierno estadounidense está desarrollando un plan de reforma fiscal tendiente a reducir su elevado déficit. Además, es prioridad para Obama recomponer la competitividad de la economía, para apuntalar su senda de crecimiento. El éxito de esta política económica puede devolverle la fortaleza perdida al dólar ¿Lo logrará? Por las dudas de que no logre este resultado, y si el euro nos tienta, es bueno recordar la recomendación de Paola y recurrir al ETF CurrencyShares Euro Trust (NYSE:FXE) que sigue la evolución del euro.

Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

“Voy a estatizar todo, menos empresas brasileñas”, le prometió Chávez a Lula. Tan distraído es Chávez que esto no lo dijo en privado, ni tuvo la precaución de asegurarse que los micrófonos estén apagados. Lo cierto es que hasta el momento, las empresas brasileñas efectivamente están a salvo de la mano estatizadora de Chávez.

Este proceso de eliminar la propiedad privada extranjera en Venezuela no se detiene. Chávez sigue con su plan de recuperar el control de sectores estratégicos en la economía. Ahora a su ideología se suma la necesidad de hacerse de fuentes de recursos ante las dificultades provenientes del sector petrolero. Y si bien no fue una estatización, esta vez decidió no prorrogar la concesión Gold Reserve de una filial de la minera canadiense Gold Reserve (AMEX:GRZ) en el proyecto de oro Brisas, uno de los mayores depósitos de oro en América Latina.

La concesión había vencido en abril de 2008, pero la compañía canadiense había adquirido los derechos de explotación al comprar en 1992 la Compañía Aurífera Brisas del Cuyuní. Gold Reserve nunca pudo llevar adelante una explotación a gran escala de esta área debido a los múltiples obstáculos que le fue imponiendo el gobierno venezolano que incluyeron la no concesión de todos los permisos administrativos y ambientales requeridos.

La decisión no ha sido tomada al azar. El control de las reservas de oro a Chávez puede permitirle al gobierno venezolano compensar al menos en parte, la caída del precio del petróleo. La necesidad de recursos es cada vez mayor ante los desequilibrios en ascenso que observa la economía de Venezuela.

Según los comunicados difundidos por Gold Reserve, el aluvión Brisas del Cuyuní supone alrededor del 3% de las reservas probables y probadas de Brisas, pero debajo del mismo se encuentra la concesión de roca dura, el principal depósito aurífero del proyecto con reservas estimadas de más de 10 millones de onzas de oro.

Lo que le ocurrió a Gold Reserve Inc ya tenía antecedentes ya que en mayo del 2008 el gobierno de Chávez le negó a la compañía canadiense Crystallex International Corp. (AMEX:KRY). un permiso final para comenzar a excavar en cuatro secciones de la mina Las Cristinas, el mayor yacimiento de oro del país, otorgando en enero de este año la adjudicación de Las Cristinas a una empresa conjunta entre el Estado venezolano y la minera rusa Rusoro Minería Ltd (PINK:RMLFF), con sede en Canadá. La compañía mixta aún no está operando en el yacimiento ya que todavía el mismo se encuentra en disputa legal.

El gobierno de Venezuela necesitaba de un socio con capacidades como para poder explotar los recursos mineros del país y qué mejor que un socio ruso. Así como Rusoro Minería Ltd participará de la explotación de la mina La Cristina, es altamente probable que también lo haga en Brisas. Por lo menos, es lo que afirman las primeras versiones.

La no renovación de la concesión le genera a Gold Reserve un costo demasiado alto. Por este motivo, la compañía ya advirtió que reclamará más de US$ 5.000 millones en que está valuada su inversión en el proyecto. De todos modos, lo más probable es que a pesar de que resulte beneficiada por las acciones legales, difícilmente pueda recuperar buena parte de sus inversiones.

Pero lo peor para Gold Reserve, no termina allí. El descaro del gobierno de Chávez llegó al punto de aclarar que las medidas adoptadas no eximirán a la concesionaria: “del pago de las sumas adeudadas por concepto de ventajas especiales, multas, impuestos e intereses moratorios”.

Ahora fue el turno de Gold Reserve. El resto de las empresas extranjeras no brasileñas se preguntan ¿Cuál será la próxima víctima de las locuras estatizadoras de Chávez? La situación es más que compleja para las compañías extranjeras que operan en Venezuela. La única estrategia viable es mantener sus negocios funcionando con el menor nivel de inversiones posibles como para que se mantengan así.

Tampoco las empresas de capitales nacionales hallan incentivos para invertir en este contexto de alta incertidumbre. Si invierten y mantienen en funcionamiento sus negocios es porque tampoco tienen demasiadas alternativas ante las dificultades que encuentran para sacar sus recursos al exterior.

El resultado de este proceso estatizador es un Estado que irá agotando a un ritmo cada vez mayor los recursos no renovables del país y que se mostrará incapacitado como para generar riqueza y para administrar la gran cantidad de empresas bajo su control.

Las primeras consecuencias de esta política de control sobre la economía ya están a la vista. Los precios de los productos básicos siguen volando y la escasez llega a situaciones límites. Un ejemplo de esto lo brinda un ciudadano venezolano, Francisco Quintero que en una tienda del gobierno que vende artículos de primera necesidad subsidiados para los pobres, le decía a “The Miami Herald”: “Hoy no hay ni leche, frijoles, pollo, carne, mantequilla ni aceite de cocinar”. Edgar Salas, dirigente de un gremio farmacéutico en Caracas, también decía: “Alrededor de una cuarta parte de los productos que se encuentran normalmente en una farmacia ya no están en existencia”.

La incapacidad evidente de Chávez para asegurarle a la población el suministro de bienes y servicios básicos hace prever que la situación bordeará el colapso a medida que se agreguen al control estatal, mayor cantidad de bienes y servicios.

El escenario económico de Venezuela es cada vez más oscuro. Como para agregarle una complicación más a la problemática de la economía, el descontento social va en aumento y las protestas se multiplican mientras desde el gobierno se hace todo lo posible por acallar a la prensa.

No hay dudas que Chávez está obstinado con implantar un modelo socialista a pesar de que está condenado al fracaso antes de ver la luz completamente. Vargas Llosa sintetizó recientemente en una frase la obstinación de Chávez: “(Chávez insiste) a pesar de que la historia nos demostró que las dictaduras fueron más ineficientes que las democracias mediocres”. Todavía Chávez no culminó su obra y ya comenzamos a imaginarnos su final.



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¿Qué tan importante pueden ser las TICs para la economía mexicana?

¿Qué tan importante pueden ser las TICs para la economía mexicana?


28 Mayo 2009

El gobierno de Felipe Calderón aún no ha dado en la tecla sobre qué acciones tomar para limitar el impacto de la crisis y lograr la reversión de la tendencia negativa en la economía mexicana.

Las medidas de estímulo económico ni se han hecho sentir en lo más mínimo sobre la economía mexicana, lo cual genera preocupación, pero también debería llamar a la reflexión.El tiempo que demora el gobierno de México en encontrarle una salida a la crisis tiene un costo no menor el cual se puede medir tanto en términos de crecimiento económico como de nivel de empleo.

Los números de la economía son contundentes. La tasa de desocupación sigue en alza y ya alcanza al mes de abril al 5,25% de la Población Económicamente Activa (PEA), cuando un año atrás se ubicaba en el 3,61% de la PEA. Del lado del producto, luego de numerosas correcciones hacia abajo, las proyecciones de crecimiento económico del PBI mexicano se ubican para este año en un negativo de 5,6% según arriesga Merrill Lynch (NYSE:MER). Dicho pronóstico no se encuentra demasiado alejado de la proyección oficial que anticipa una contracción del 5,5% para este año.

La economía mexicana también evidencia problemas en sus cuentas fiscales en donde el déficit podría alcanzar al 2% del PBI. En el sector externo también se observan números en rojo. En el primer trimestre del año, México tuvo un déficit de cuenta corriente del 0,5% del PBI.

La economía mexicana tiene varios frentes de fragilidad que limitan su recuperación y aumentan el riesgo de generación de nuevos episodios. La relación tan estrecha con EEUU que en su momento le deparó grandes beneficios, hoy está siendo la causa primaria de tan histórica contracción en México.

Si bien escapan al análisis económico, los problemas de inseguridad que aterrorizan a México, principalmente aquellos vinculados con el tema del narcotráfico, amenazan su estabilidad institucional y en materia económica, limita el flujo de inversiones.

A pesar de que en ciertos sectores tales como el sector automotriz, la economía mexicana es competitiva, en líneas generales aún tiene mucho por mejorar en este aspecto. En Latinoamérica, México se encuentra tercero en competitividad, detrás de Brasil y Chile, según la clasificación del Institute of Management Development (IMD) de Suiza. Sin embargo, a nivel mundial, el país ocupa el puesto 46 en competitividad.

La competitividad es el objetivo sobre el que debe trabajar el gobierno mexicano y en este sentido, el impulso al desarrollo y la difusión del sector de las Tecnologías de la Información y Comunicación -TIC- (Internet, telefonía móvil, computadoras, entre otras), cobra un rol principal.

Rápido de reflejos y con intenciones de no dejar pasar la oportunidad, el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de la Información (AMITI), Rafael Funes, reconoció que es el momento de impulsar el desarrollo y la adopción de las TICs en México para fortalecer la competitividad del sector empresarial mexicano. Según Funes: “Se ha dejado pasar por varios años la necesidad de convertir las TIC en México, en su bandera para salir de la difícil situación económica en la que se encuentra, por lo que hacemos un llamado al gobierno para que tome acciones que le permitan a esta industria ayudar al país en la medida de lo posible”.

La incorporación de las TICs en las empresas es clave en el mundo de hoy tan globalizado para aumentar la competitividad de las mismas. Por otra parte, el desarrollo del sector de las TICs en México es considerado clave por el gobierno.

A la necesidad del sector empresario de incorporar tecnologías de la información y la comunicación y al interés de desarrollar el sector para abastecer tanto al mercado interno como externo, no se puede dejar de lado un segmento importante de la demanda potencial como lo son los hogares.

Si bien el uso de las TICs en los hogares ha venido creciendo en los últimos años a un ritmo lento (durante el periodo 2001-2008 el uso de las TICs en los hogares mexicanos registró un aumento de 14,5% en el uso de Internet, un 16,5% en telefonía celular y un 11,1% en el uso de televisión con abono), se espera que una vez superada la crisis, este segmento comience a observar un interesante dinamismo.

Pero lo anterior no agota todo el alcance del sector de las TICs en México. Aún el sector tiene áreas interesantes por explotar tales como el comercio electrónico. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solamente el 7,8% de los internautas mexicanos realizan transacciones online.

El sector de las TICs ofrece un alto potencial de desarrollo en México. Ya varias empresas nacionales y extranjeras se han dado cuenta de esto y están evaluando importantes planes de inversión.

El gobierno de Calderón por su parte, se encuentra realizando transformaciones profundas en el área de telecomunicaciones, tales como la apertura de una red de telecomunicaciones de última generación (las tecnologías 3G), a través de la fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y el proceso de licitación de la fibra oscura de la misma paraestatal. El gobierno mexicano pretende además generar mayor competencia en el segmento de telefonía móvil.

El gobierno había lanzado planes de desarrollo del sector. Uno de ellos era el programa de desarrollo de la industria del software lanzado para el período 2001-2006 que aún sigue vigente y tiene como meta lograr una producción anual de software por un valor de US$ 5.000 millones, haciendo a México el país latinoamericano líder en el sector.

En otro de los programas de impulso, el gobierno mexicano busca aplicar los avances del sector TICs en el resto de la economía, mediante un portal denominado “Portal del desarrollo”. También existen programas de financiamientos y deducciones impositivas que benefician al sector.

Así en México se combinan varios factores para un propicio desarrollo del sector de las TICs: una demanda importante y en crecimiento, ventajas en términos de costos y mano de obra calificada para el sector, y un sector público deseoso de apoyar el desarrollo y la expansión del mismo.

Entre las empresas que están elaborando planes de expansión para aprovechar las oportunidades que ofrece el sector, se encuentra América Móvil (BMV: AMX, NYSE: AMX, NASDAQ: AMOV), la gigante regional de telefonía celular del multimillonario mexicano Carlos Slim, que considera que en dos o tres años el negocio de Internet móvil representará una cuarta parte de sus ingresos y es por ello que organiza su plan de negocios en torno a dicho objetivo. El sector TICs en México promete un gran desarrollo y evolución con un cambio constante en el tamaño y composición de sus integrantes ¿Quiénes serán los grandes jugadores que surgirán en el sector TIC mexicano?

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China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica

China y EEUU tienen malas noticias para Latinoamérica ¿Importa para Latinoamérica en cuánto tiempo se producirá la recuperación de la economía estadounidense? ¿Importa saber con qué fuerza se desarrollará esa recuperación? ¿Qué implicancias tiene el resultado de la balanza comercial china para la región? Todas estas preguntas resultan de interés pensando en las perspectivas de recuperación de las economías latinoamericanas, aunque la importancia varía en intensidad.

Si bien es probable que la crisis nos siga deparando nuevos disgustos, ciertamente creo que estamos transitando por un período en el cual se debe comenzar a discutir acerca de la recuperación económica de la economía estadounidense en particular, y de la economía mundial en general. Todavía el mundo depende de los humores y la salud de la economía estadounidense. A pesar de su tambaleo durante la génesis del estallido subprime, la economía y el dólar del país americano han demostrado su vigencia como líderes mundiales.

Durante el seminario de Infobae al que asistí, y del que me he llevado un interesante diagnóstico de la situación económica mundial y argentina, destaco, en lo referente al contexto internacional, el análisis que hicieron los disertantes sobre las perspectivas de recuperación económica, su posible forma y el superávit comercial chino.

Que la recuperación de la economía mundial provendrá desde los EEUU no caben dudas, no solamente por la capacidad histórica de su economía sino también por la incapacidad demostrada del resto. El mundo está expectante acerca de lo que pueda ocurrir con la economía estadounidense. Ya nada queda de la ilusión de un decoupling. China decepcionó en su primera oportunidad de ponerse la economía mundial al hombro e intentar al menos, que la economía mundial disfrute de un pequeño veranito. Todo lo contrario, China pensó en sí mismo y ha desatado el debate.

¿Es correcto que economías como la de China, no asuman su protagonismo internacional? El gobierno chino ante el impacto de la crisis sobre su economía, se concentró en su mercado interno mediante una política de estímulo intensa, destinando miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, su balanza comercial se vio beneficiada por una fuerte caída en las importaciones, en gran parte explicada por el desplome de los precios de los commodities, mientras que la caída en sus exportaciones fue de menor magnitud. Conclusión: a pesar de la fuerte crisis global, la economía china mantiene un fuerte superávit comercial que, según estima el ING Group, podría alcanzar a US$ 325.000 millones en el presente año.

Mientras los Estados Unidos le siguen reclamando a China que deje apreciar su moneda, el yuan se ha mantenido prácticamente invariante en lo que va del año, y su valor en relación al mes de mayo de 2008 se apreció en menos de un 2%. La política cambiaria es hoy más que nunca, parte del plan anticrisis del gobierno chino.

China tiene motivos razonables para evitar la apreciación del yuan y es que debe lograr que su economía mantenga un piso de crecimiento del 8%, un objetivo para el cual, necesita cuidar su demanda interna y mantener fuerte la externa. Un nivel de crecimiento inferior al 8% pone en peligro al modelo económico chino ya que dificulta su sostenibilidad por el efecto que puede generar sobre la tasa de desocupación. No se puede olvidar que en la economía oriental existe un proceso de urbanización de la población rural que necesita generación de un gran volumen de puestos de trabajo. En caso contrario, podría darse lugar a desbordes sociales no deseados.

El panorama que ofrece la economía china deja en claro que no solamente no está ayudando a reducir el impacto de la crisis, sino que la está profundizando por su menor demanda de productos del resto del mundo.

Dado que China no piensa aportar para la recuperación global, la economía mundial vuelve a depender de lo que pueda hacer EEUU. En este sentido, en el seminario se coincidió que la economía estadounidense podría comenzar a evidenciar signos de recuperación más evidentes a partir del último trimestre del año. Sobre la forma de cómo será dicha recuperación, podemos analizar algunos de los jugadores claves que marcarán dicho camino.

Los bancos estadounidenses todavía continúan en problemas a pesar de lo que indica el test de estrés. El pasado viernes les comentábamos acerca de la caída de una nueva entidad bancaria estadounidense “¿Hay que generalizar las pruebas de estres?“. Esta vez fue el turno de Bankunited FSB. Pero lo que interesa en términos de recuperación económica es la capacidad del sistema bancario de generar nuevamente crédito para alimentar la demanda interna y en este sentido aún no se observa un buen escenario.

Por otra parte, es de público conocimiento el impacto que la crisis ha tenido en las familias estadounidenses con la fuerte destrucción de riqueza que les ha generado. Sin dudas afectará el comportamiento de las familias y por ende, tendrá incidencia en la dinámica del consumo en los EEUU, situación que se profundizará por los problemas en el mercado de crédito mencionado anteriormente. Y dado que el consumo familiar es el principal componente del PBI estadounidense, las perspectivas de recuperación no son demasiado prometedoras.

Otra alternativa de recuperación de la economía estadounidense es mirar hacia el sector externo. A pesar del dólar debilitado que se encuentra en un nivel mínimo en cinco meses frente a una canasta de las principales monedas (incluso el euro rompió el techo de los US$ 1,40, nuevamente), el abaratamiento relativo que ello genera en los productos estadounidenses (cuando son trasformados en valor de otras monedas, como por ejemplo, el euro), no aumentan la demanda de los mismos por la debilidad que se observa en las economías de dichos países, por lo que no contribuye de un modo significativo a incrementar las ventas exteriores de productos estadounidenses En otras palabras, a pesar de que EEUU pueda vender sus productos a un menor valor en euros, no tienen los europeos suficiente poder adquisitivo.

¿Y Latinoamérica qué? La débil recuperación de la economía estadounidense será sin dudas un elemento negativo para las posibilidades de crecimiento de aquellas economías de la región más vinculadas con el país del norte (especialmente, México y Colombia). El impacto negativo para la región se producirá a través de la evolución de los precios de los commodities no agrícolas que posiblemente se mantengan débiles, observando solamente una suave recuperación.

Lo que ocurre con China también le importa a Latinoamérica porque limita la recuperación tanto de la economía estadounidense como de la economía mundial, limitando el efecto positivo que la recuperación económica global puede producir en la región a través de los canales reales.

Las perspectivas de una recuperación económica global que será muy débil, hará que el crecimiento de las economías latinoamericanas dependa en una mayor medida de la fortaleza de su demanda interna. Aquellas economías que cuenten con mejores condiciones internas podrán recuperarse con mayor rapidez y fuerza. Un elemento clave en dicho sentido puede ser el volumen de inversión real generado tanto con capitales nacionales como a través de Inversión Extranjera Directa (IED).
En este sentido, observaremos una clara diferenciación entre los países que aplicaron políticas sanas y cuentan con interesantes oportunidades de inversión, de aquellos que no. Ya la suerte no será de mucha ayuda como lo ha sido hasta hace poco para algunos países latinoamericanos.



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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?

¿Miente la Argentina o el FMI?
20 Mayo 2009
Se abrió un nuevo capítulo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta vez, las diferencias pasan por la fortaleza del superávit fiscal de Argentina, el cual se encontraría, en las proyecciones del organismo internacional, muy alejado de las proyecciones oficiales.

¿Genera temor el FMI con su advertencia o pretende ayudar al advertir sobre la frágil situación que se estaría generando? Por lo pronto, ayer se difundió el dato del resultado fiscal primario del mes de abril que mostró un superávit de $ 843,4, el cual implica una caída interanual del 69,7% (con ingresos inflados por la inflación y mayores ingresos de la estatización del sistema de seguridad social).

Para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, todo análisis que implique un comentario negativo sobre la fortaleza macroeconómica de la economía no puede tomarse de otro modo que no sea como un ataque para su gestión. Está evidenciado que la presidente mantiene la línea de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, en este aspecto.

Las proyecciones que realiza el FMI sobre el superávit fiscal del gobierno argentino son casi ocho veces menores a las realizadas por las autoridades locales, según lo dejaba reflejado Ámbito Financiero en el día de ayer. Para el gobierno argentino, el superávit fiscal será del 3,1% del PBI, según estima en la Ley de Presupuesto 2.009, mientras que para el Fondo Monetario Internacional, apenas alcanzaría el 0,4% del PBI. Claro que esta gran diferencia bien podría estar reduciéndose en las nuevas estimaciones que por estos momentos deben estar haciendo las autoridades argentinas ante el evidente deterioro de la economía.

¿Por qué existe tanta diferencia en las estimaciones? Un elemento clave puede encontrarse en la proyección de crecimiento. El FMI espera que la economía argentina se contraiga un 1,5%, dato muy cuestionado por el gobierno argentino.

Otro elemento que podría generar una subestimación del superávit fiscal por parte del FMI es la cuestión inflacionaria. ¿A cuánto asciende realmente la inflación en Argentina? Realmente muy pocos pueden responder esta pregunta con precisión. Yo me inclino a decir que se encuentra por encima del 15% pero no muy alejado de dicho nivel. Para el común de la gente, la tasa de inflación está bastante más allá de mi 15% y lo reflejaron en la encuesta sobre expectativas de inflación que releva la Universidad Torcuato Di Tella, en la que estimaron una tasa de inflación promedio esperada del 29,5% para los próximos 12 meses.

En cierta medida, el gobierno argentino mediante sus acciones de política económica reconoce que la situación es bastante compleja. Es por ello que a principios de año, se lanzó un canje de deuda que le permitió a la Argentina reducir las obligaciones para los próximos años y así quitarle presión al programa financiero.

Esta medida que tan buen resultado le ha dado al gobierno, pretende ser replicada otra vez según El Cronista Comercial, y es así que la semana entrante se propondrá un canje voluntario de Boden 2012 que tiene el atractivo de un pago por anticipado el cupón de capital que vence el 3 de agosto –implica una erogación de US$ 2.300 millones (que en realidad no representa una gran mejora) pero canjear los vencimientos que vencen en 2010 y 2012 y que implican US$ 7.000 millones por nuevos bonos de mayor plazo. Seguramente el canje no tendrá mucho de voluntario ya que el 80% de los bonos está en manos de inversores institucionales que recibirán un llamado oficial para invitarlos a participar.

La necesidad de despejar el programa financiero en el corto plazo surge como consecuencia de la imposibilidad de la Argentina de acceder a los mercados internacionales de deuda. Es por ello que ante el agravamiento de los problemas en las fuentes de ingreso, qué mejor situación que reducir las obligaciones.

Si bien entiendo que es una buena alternativa la de demorar el pago de las obligaciones, el problema para la Argentina es que no hay muchos elementos que puedan asegurar una fuerte recomposición del superávit fiscal (algo cada vez menos probable considerando la indisciplina en el gasto por parte del gobierno), ni que el país podrá volver a acceder a los mercados internacionales, por lo que se estaría posponiendo el problema y generando mayores presiones a futuro.

¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante este panorama complicado?¿Aumentar impuestos? La alternativa de incrementar la presión tributaria no aparece como demasiado viable. Según un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina (Cepal), Argentina es el segundo país en la región por mayor presión tributaria, la cual alcanza al 29% de su PBI (solamente superada por Brasil).

Por otra parte, la experiencia del gobierno de Fernando De la Rúa, cuando el por entonces ministro de Economía José Luis Machinea decidió al asumir sus funciones, incrementar la presión tributaria en el país, terminó por ser un elemento que agravó la situación económica que llevó al país a la crisis terminal de la convertibilidad.

El gobierno enfrenta a cada instante mayores tensiones con una pérdida constante de herramientas para hacerlos frentes. Para colmo de males, más allá de que pueda continuar resistiendo la situación, existe un riesgo concreto y latente de que se pueda detonar algún episodio de crisis desde el ámbito de las provincias.

La situación fiscal en las provincias ha experimentado un deterioro tal que no se descarta el adelantamiento de las transferencias de la coparticipación para que las mismas puedan hacer frente al pago de los aguinaldos. En la edición del sábado pasado, Clarín (periódico perteneciente al grupo económico del mismo nombre que tantos problemas ha mantenido con el gobierno kirchnerista), daba cuenta de los graves problemas para las finanzas provinciales que tendrá el acuerdo salarial aprobado recientemente por el gobierno nacional que implicaba un incremento en los sueldos del 15,5%.

El relevamiento realizado por Clarín a conocidas consultoras privadas, daban cuenta de un potencial incremento en el déficit de la provincia de Buenos Aires que triplicaría en 2009 el observado en 2008. También estarían enfrentando problemas fiscales otras provincias de peso como son Santa Fe y Córdoba.

Nuevamente me pregunto ¿Qué debe hacer el gobierno argentino ante esta situación? Sin dudas no le queda otra alternativa que escuchar la advertencia del FMI y trabajar duramente en disciplinar su política fiscal. ¿Podrá disciplinarse de una vez por todas?


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