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Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Cuánto se puede ganar apostando al Euro

Todavía se encuentra lejos de los máximos que supo alcanzar hacia el mes de abril de 2008. Sin embargo, el euro viene recuperando valor en los últimos meses frente al dólar, lo cual hace surgir inevitablemente la pregunta ¿Hasta dónde puede llegar el euro?

Desde principios de marzo, Paola venía recomendando comprar euros, casi en el piso de la baja de diciembre 2008- inicios marzo de 2009 y lo podemos comprobar en este artículo “A comprar euros antes que Wall Street”

Cuando Paola hizo esta recomendación, el euro cotizaba a US$ 1,2792. El euro cotiza esta mañana en US$ 1,4235. Quienes hicieron caso a este consejo, en poco más de dos meses y medio, han podido disfrutar de una ganancia de alrededor de un 11,30% con una simple operación de divisas.

——————– Adelanto Especial ———————

***¿Dónde está China invirtiendo su dinero ahora? En una alianza estratégica con una empresa sudamericana que les reportará a ambos fuertes ventajas a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuál es esa empresa? Ya pronto se lo revelaremos. Esté atento a los próximos avances en LATINFORME DIARIO, donde detallaremos la próxima oferta lanzamiento del reporte en que anunciaremos el nombre de esta empresa y otras que se beneficiarán con el gigante asiático. Pero no son promesas chinas ni argentinas. Esta alianza ya está en marcha y esta empresa ha encontrado justo lo que estaba necesitando para impulsar fuertemente su producción. Hay que invertir ya en esta compañía antes de que la noticia sea ampliamente conocida.***

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Si bien estamos viendo un comportamiento tendencial ascendente inicios de marzo, vale decir que el euro se encuentra en un nivel no muy lejano al que observaba hacia principios de año. La cotización de la divisa de la eurozona iniciaba el 2009 a US$ 1,3937. En la jornada del viernes pasado, la moneda europea cerraba a US$ 1,4138.

En este sube y baja en el que se ha conducido el euro frente al dólar desde hace unos meses, interesa descifrar si podrá mantener la tendencia actual para alcanzar sus máximos. Recordemos que en su mejor momento, el euro llegó a cotizar a US$ 1,6036 en el intradiario.

Para poder develar este interrogante, más allá de lo que nos puedan decir las gráficas, uno puede mirar las variables macroeconómicas fundamentales tanto de la economía estadounidense como de la economía de la eurozona. Estas variables, entre las que se pueden mencionar, el balance fiscal y la política monetaria, nos dan una perspectiva de la fortaleza relativa de la economía.

Para aquellos que no están muy entrenados en lo que al análisis fundamental se refiere, les ayudará saber que cuanto más débil se encuentra una economía, más difícil le resulta sostener el valor de su moneda y es por ello que se puede esperar que la misma se debilite en relación al resto de las monedas. Claro que esto no es una ciencia exacta y dicho resultado esperado puede demorar más de la cuenta en producirse por la intervención de otros factores que afectan a las fuerzas de la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Un claro ejemplo de ello lo ha observado el dólar estadounidense, cuya economía ha experimentado un gran déficit gemelo (de balanza fiscal y de cuenta corriente), financiado en una alta proporción por China. La fuerte demanda de activos denominados en dólares por parte de la economía china resultó ser el elemento clave en sostener el valor de la moneda norteamericana que de otra manera hubiera perdido con fuerza su valor.

Cuando consideramos estas cuestiones del análisis fundamental, encontramos que tanto en materia de política monetaria como en la cuestión fiscal, la eurozona se muestra más disciplinada que la economía estadounidense.

Mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos, tiene mayor flexibilidad en aceptar mantener las tasas bajas por más tiempo hasta que se recupere la economía, a pesar de los múltiples riesgos que ello implica, el Banco Central Europeo, siente un cosquilleo insoportable por volver a retomar la senda de alza de tasas sin importarle demasiado las consecuencias en términos de producto. Se puede decir que el BCE está a la espera de una excusa adecuada para poder volver a subir las tasas.

En materia fiscal, si bien tanto los EEUU como la Eurozona se encuentran atravesando

altos déficits dada la necesidad de atenuar los efectos de la crisis sobre el crecimiento económico, en primer lugar, el déficit de los EEUU es claramente superior al observado en la eurozona (en los EEUU alcanzó al 12% del PBI y para el próximo ejercicio se mantendrá por encima del 8% del PBI). Por otra parte la eurozona tiene por el Tratado de Maastricht, que cumplir con un objetivo fiscal (el déficit fiscal no debe superar al 3% del PBI), que si bien ha sido superado en varios países del bloque en este período de crisis, representa un parámetro disciplinador el cual se debe cumplir de la manera más estrictamente posible.

El déficit comercial de la economía estadounidense si bien ha experimentado una leve reducción producto de la fuerte desaceleración económica, se mantiene en niveles elevados. En 2007 y 2008, el déficit de cuenta corriente estadounidense se ubicó en el 5,3% y 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), respectivamente. La zona del euro si bien ha observado déficits en 2007 y 2008 (0,2% y 0,4%, respectivamente), dicho nivel es claramente inferior que el observado en la economía estadounidense.

Una mejor perspectiva observa ésta última en términos de crecimiento ya que ha crecido con más fuerza que la eurozona durante 2008 (1,1% versus 0,8%) y tiene mejores perspectivas para 2009 y 2010 (-2,2% y 1,6% de crecimiento versus -3,0% y 0,6% para la eurozona, según Latinfocus).

Para resumir, la mayor parte de las variables macroeconómicas fundamentales estarían indicando una perspectiva de fortalecimiento relativo del euro frente al dólar. Situación que no es del agrado ni del gobierno de Obama ni de los países que conforman la eurozona, que necesitan del sector externo para recuperar lo más rápidamente posible la senda del crecimiento.

¿Debemos esperar entonces que el euro continúe con su tendencia ascendente para volver a sus niveles máximos del 2008? En principio existe margen para pensar que sí, aunque no necesariamente ello deba producirse en el corto plazo. Este comportamiento ascendente del euro frente al dólar puede demandar varios meses o quizás más que eso.

A pesar de esto, la intención de Obama por contar con un dólar fuerte y la intención de los países de la eurozona de que el euro no experimente una excesiva apreciación, más la fuerza que pueda hacer la economía china en mantener una fuerte demanda de dólares para sostener su valor, pueden evitar que se concreten las perspectivas de fortalecimiento relativo del euro.

Por otra parte, el gobierno estadounidense está desarrollando un plan de reforma fiscal tendiente a reducir su elevado déficit. Además, es prioridad para Obama recomponer la competitividad de la economía, para apuntalar su senda de crecimiento. El éxito de esta política económica puede devolverle la fortaleza perdida al dólar ¿Lo logrará? Por las dudas de que no logre este resultado, y si el euro nos tienta, es bueno recordar la recomendación de Paola y recurrir al ETF CurrencyShares Euro Trust (NYSE:FXE) que sigue la evolución del euro.

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¿Qué tan importante pueden ser las TICs para la economía mexicana?

¿Qué tan importante pueden ser las TICs para la economía mexicana?


28 Mayo 2009

El gobierno de Felipe Calderón aún no ha dado en la tecla sobre qué acciones tomar para limitar el impacto de la crisis y lograr la reversión de la tendencia negativa en la economía mexicana.

Las medidas de estímulo económico ni se han hecho sentir en lo más mínimo sobre la economía mexicana, lo cual genera preocupación, pero también debería llamar a la reflexión.El tiempo que demora el gobierno de México en encontrarle una salida a la crisis tiene un costo no menor el cual se puede medir tanto en términos de crecimiento económico como de nivel de empleo.

Los números de la economía son contundentes. La tasa de desocupación sigue en alza y ya alcanza al mes de abril al 5,25% de la Población Económicamente Activa (PEA), cuando un año atrás se ubicaba en el 3,61% de la PEA. Del lado del producto, luego de numerosas correcciones hacia abajo, las proyecciones de crecimiento económico del PBI mexicano se ubican para este año en un negativo de 5,6% según arriesga Merrill Lynch (NYSE:MER). Dicho pronóstico no se encuentra demasiado alejado de la proyección oficial que anticipa una contracción del 5,5% para este año.

La economía mexicana también evidencia problemas en sus cuentas fiscales en donde el déficit podría alcanzar al 2% del PBI. En el sector externo también se observan números en rojo. En el primer trimestre del año, México tuvo un déficit de cuenta corriente del 0,5% del PBI.

La economía mexicana tiene varios frentes de fragilidad que limitan su recuperación y aumentan el riesgo de generación de nuevos episodios. La relación tan estrecha con EEUU que en su momento le deparó grandes beneficios, hoy está siendo la causa primaria de tan histórica contracción en México.

Si bien escapan al análisis económico, los problemas de inseguridad que aterrorizan a México, principalmente aquellos vinculados con el tema del narcotráfico, amenazan su estabilidad institucional y en materia económica, limita el flujo de inversiones.

A pesar de que en ciertos sectores tales como el sector automotriz, la economía mexicana es competitiva, en líneas generales aún tiene mucho por mejorar en este aspecto. En Latinoamérica, México se encuentra tercero en competitividad, detrás de Brasil y Chile, según la clasificación del Institute of Management Development (IMD) de Suiza. Sin embargo, a nivel mundial, el país ocupa el puesto 46 en competitividad.

La competitividad es el objetivo sobre el que debe trabajar el gobierno mexicano y en este sentido, el impulso al desarrollo y la difusión del sector de las Tecnologías de la Información y Comunicación -TIC- (Internet, telefonía móvil, computadoras, entre otras), cobra un rol principal.

Rápido de reflejos y con intenciones de no dejar pasar la oportunidad, el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de la Información (AMITI), Rafael Funes, reconoció que es el momento de impulsar el desarrollo y la adopción de las TICs en México para fortalecer la competitividad del sector empresarial mexicano. Según Funes: “Se ha dejado pasar por varios años la necesidad de convertir las TIC en México, en su bandera para salir de la difícil situación económica en la que se encuentra, por lo que hacemos un llamado al gobierno para que tome acciones que le permitan a esta industria ayudar al país en la medida de lo posible”.

La incorporación de las TICs en las empresas es clave en el mundo de hoy tan globalizado para aumentar la competitividad de las mismas. Por otra parte, el desarrollo del sector de las TICs en México es considerado clave por el gobierno.

A la necesidad del sector empresario de incorporar tecnologías de la información y la comunicación y al interés de desarrollar el sector para abastecer tanto al mercado interno como externo, no se puede dejar de lado un segmento importante de la demanda potencial como lo son los hogares.

Si bien el uso de las TICs en los hogares ha venido creciendo en los últimos años a un ritmo lento (durante el periodo 2001-2008 el uso de las TICs en los hogares mexicanos registró un aumento de 14,5% en el uso de Internet, un 16,5% en telefonía celular y un 11,1% en el uso de televisión con abono), se espera que una vez superada la crisis, este segmento comience a observar un interesante dinamismo.

Pero lo anterior no agota todo el alcance del sector de las TICs en México. Aún el sector tiene áreas interesantes por explotar tales como el comercio electrónico. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solamente el 7,8% de los internautas mexicanos realizan transacciones online.

El sector de las TICs ofrece un alto potencial de desarrollo en México. Ya varias empresas nacionales y extranjeras se han dado cuenta de esto y están evaluando importantes planes de inversión.

El gobierno de Calderón por su parte, se encuentra realizando transformaciones profundas en el área de telecomunicaciones, tales como la apertura de una red de telecomunicaciones de última generación (las tecnologías 3G), a través de la fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad y el proceso de licitación de la fibra oscura de la misma paraestatal. El gobierno mexicano pretende además generar mayor competencia en el segmento de telefonía móvil.

El gobierno había lanzado planes de desarrollo del sector. Uno de ellos era el programa de desarrollo de la industria del software lanzado para el período 2001-2006 que aún sigue vigente y tiene como meta lograr una producción anual de software por un valor de US$ 5.000 millones, haciendo a México el país latinoamericano líder en el sector.

En otro de los programas de impulso, el gobierno mexicano busca aplicar los avances del sector TICs en el resto de la economía, mediante un portal denominado “Portal del desarrollo”. También existen programas de financiamientos y deducciones impositivas que benefician al sector.

Así en México se combinan varios factores para un propicio desarrollo del sector de las TICs: una demanda importante y en crecimiento, ventajas en términos de costos y mano de obra calificada para el sector, y un sector público deseoso de apoyar el desarrollo y la expansión del mismo.

Entre las empresas que están elaborando planes de expansión para aprovechar las oportunidades que ofrece el sector, se encuentra América Móvil (BMV: AMX, NYSE: AMX, NASDAQ: AMOV), la gigante regional de telefonía celular del multimillonario mexicano Carlos Slim, que considera que en dos o tres años el negocio de Internet móvil representará una cuarta parte de sus ingresos y es por ello que organiza su plan de negocios en torno a dicho objetivo. El sector TICs en México promete un gran desarrollo y evolución con un cambio constante en el tamaño y composición de sus integrantes ¿Quiénes serán los grandes jugadores que surgirán en el sector TIC mexicano?

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Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Argentina: ¿Nueva crisis y nuevo default?

Ayer tuve el gusto de participar de un seminario que organizó Infobae y en el que disertaron economistas destacados de la Argentina como lo son Broda, González Fraga, Melconián y Ferreres. Y como muy pocas veces he visto, me sorprendió la gran coincidencia de opinión existente entre ellos acerca del diagnóstico de situación y perspectivas de la economía argentina.

Probablemente algún lector desprevenido, que no esté demasiado al tanto de la situación económica de la Argentina, piense que si existió tanta coincidencia de opinión sobre las perspectivas de la economía argentina, debiera ser porque en la misma no existe demasiada incertidumbre a futuro. Pero lamentablemente ése no era el motivo, sino todo lo contrario, ninguno de ellos tenía demasiada dudas sobre que Argentina está en serios problemas y deberá enfrentar un panorama muy duro (de hecho, ya lo está enfrentando), que puede llevarla a una nueva crisis y un nuevo default.

Si hay algo que me ha quedado más que claro de esta disertación, es que la visión de los economistas y del mercado sobre la realidad argentina dista muchísimo de la que observa el gobierno argentino. Afortunadamente no había ningún funcionario (por lo menos, no lo noté), en el encuentro porque se hubiera ido muy ofuscado por el terrible diagnóstico de situación que presentaban estos economistas.

También está claro (aunque es cierto que no tenía antes demasiadas dudas), como dice Melconián, que Argentina no puede seguir con su política económica en piloto automático. Rememorando una vieja propaganda política del ex presidente Carlos Saúl Menem, en Argentina es tiempo de arremangarse y de poner manos a la obra para enfrentar los graves problemas que la afectan.

Como las siete plagas que azotaron a Egipto en la época de esclavitud del pueblo de Israel, la fuga de capitales, mayores necesidades de financiamiento por achicamiento del superávit fiscal y la reducción del excedente externo, se unen para poner a prueba al dólar en Argentina.

Una observación muy interesante hecha por Melconian se relaciona con las importaciones, las cuales se desplomaron producto del brusco estancamiento de la economía argentina. En relación a ello, Melconian advertía sobre lo que ocurrirá con las mismas en cuanto la economía comience a recuperarse. Probablemente observemos un rápido crecimiento en el volumen de importaciones que se reflejará en el deterioro de las cuentas externas.

Esta caída brusca en el volumen de importaciones, indica que algo está ocurriendo con la economía argentina. Y fue Broda el encargado de develar ese ‘algo’ que le está sucediendo: Argentina ya está en recesión.
Ya les había comentado acerca de mi proyección del dólar en Argentina hacia finales de año en niveles de $4. Consideraba inoportuno pensar en un valor superior por los riesgos inflacionarios que ello conllevaría. Sin embargo, la proyección promedio del dólar hecha por estos economistas, indicaba un tipo de cambio a $ 4,40, con estimaciones extremas de $ 4,80. El problema que trae aparejado considerar un tipo de cambio en niveles tan elevados en relación a los actuales, es que ello implica un riesgo de mayor tasa de inflación, dado que la devaluación cambiaria se trasladaría al menos en parte a precios internos (porque el productor que sigue recibiendo una cierta cantidad de dólares en el exterior, pretenderá aplicar el mismo precio en el mercado local).

Lo anterior implica también que la Argentina necesita recursos que debe generar a través de una disciplina fiscal que a lo largo de toda la gestión de los Kirchner, ha demostrado no tener, y del aporte de los organismos internacionales, ante los mercados financieros cerrados para la Argentina.

Pero como plantean tanto Melconian como Ferreres, la alternativa para la Argentina es el viejo y conocido FMI, que no va a negar su ayuda al país, pero lo hará bajo ciertas condiciones.

¿Estará el país dispuesto a pagar el precio que le impone el FMI por asistirlo financieramente? Dicho precio consiste en transparentar las estadísticas del INDEC, lo cual implica mayores desembolsos de dinero en concepto de pagos de servicios de la deuda ajustada por inflación. También implica acordar con aquellos tenedores de bonos en default que no aceptaron en su momento el canje de la deuda, lo cual puede implicar mayores erogaciones en el corto plazo en concepto de pagos de capital y servicios de la deuda. También implica recordar la promesa que se le hizo al Club de París y negociar el repago de la deuda (más dólares para hacer frente a esta obligación). Y por supuesto, algunas condiciones más de las que suele imponer el FMI como lo es una mayor disciplina fiscal.

Sinceramente, creo que mal no le vendría al país un acuerdo con el FMI que le imponga esta serie de condiciones de modo tal de que Argentina comience a recomponer sus relaciones internacionales y la salud de su economía. Pero la situación de fragilidad en la que se encuentra, hace difícil pensar que esté en condiciones de asumir tanto peso. Para que al gobierno argentino le resulte conveniente intentar un acercamiento con el FMI, sin dudas la ayuda ofrecida debería ser importante.

La disyuntiva que enfrenta el gobierno de volver a depender del FMI cada vez encuentra menos margen ya que las fuentes de recursos adicionales de las que se valió el gobierno, se están agotando rápidamente. Es el FMI o el abismo, piensan algunos. Otros, como se planteó dentro de los posibles caminos que el gobierno, piensan que pueden volver a verse aquellas viejas políticas de los años 80s que quizás extiendan la agonía de la economía, pero que sin dudas terminarán llevándola al colapso.

Junto al panorama sombrío que anticipaban, los economistas dejaron en el aire la siguiente pregunta: ¿Terminará Cristina Fernández de Kirchner su mandato? Espero que por el bien de la democracia, sí. Néstor Kirchner decía recientemente: “Cuando voten, recuerden el sonido del helicóptero” (en referencia al final del mandato de De la Rúa). Sinceramente creo que también desde el gobierno, cuando decidan el rumbo que seguirá teniendo la economía argentina, deben tener muy presente ese ruido del helicóptero.



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¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen?

¿Hay que vender yen? Se vienen años difíciles para la economía japonesa más allá de la actual crisis financiera internacional. Si bien esta crisis representó un duro golpe para la economía de Japón, la misma ya venía arrastrando una serie de dificultades que mantenían el panorama económico bajo tensión. La preocupación de los japoneses por la situación económica se refleja en la tasa de suicidios que se incrementó en un 40,6% ante las dificultades para encontrar empleo. En este contexto adverso y hasta trágico, se debate la suerte del yen ¿Qué perspectivas tiene la divisa japonesa en el mediano plazo?

Mirando una gráfica de la evolución del yen frente al dólar desde el año 1997, observaba que la moneda japonesa se ha ido apreciando frente a la divisa estadounidense (aunque no de manera ininterrumpida). Si uno se guiara por la tendencia que marca la gráfica, probablemente se incline por anticipar la continuidad de dicho comportamiento a favor del yen y sin dudas, estaría cometiendo un error que puede costar caro. Es que existen factores tanto desde la economía de Japón como de EEUU que hacen pensar que a mediano plazo, la divisa nipona se debilitará frente al dólar.

Como la gráfica probablemente no sirva de mucho para anticipar el comportamiento del yen (opinión que no espero compartan los analistas técnicos), creo conveniente echar un vistazo a las variables fundamentales de la economía de Japón. En vista de los fundamentos macroeconómicos que observa la economía japonesa, las perspectivas de mediano plazo del yen no parecen ser demasiado positivas. Con un déficit fiscal difícil de revertir, una deuda pública en niveles que complican su sostenimiento e incluso ahora, con un déficit de cuenta corriente, la economía japonesa se mantendrá frágil durante varios años y dicha fragilidad se traducirá inevitablemente en fragilidad para el yen.

Las dificultades en esa economía mantendrán presionado al Banco de Japón a mantener planchada su tasa de interés de referencia que puede despertar viejos fantasmas. ¿Se viene un nuevo carry trade? Veremos, existe la posibilidad y en breve resurgirán los incentivos para hacerlo, lo cual inevitablemente atentaría contra el valor del yen.

Aunque se veía venir, causó sorpresa el resultado del superávit anual de cuenta corriente de Japón que cayó por primera vez en siete años para el año que termina en marzo, por la fuerte disminución de las exportaciones. La caída en el superávit de cuenta corriente alcanzó un preocupante 50,2%, según da cuenta el español ADN. La caída en las ventas externas hizo que la balanza comercial de Japón entrara en rojo luego de tres décadas (US$ 7.382 millones en el año fiscal cerrado en marzo del presente año).

La caída de las cuentas externas va más allá de la situación de la coyuntura internacional. Cada vez son más los que piden revisar la competitividad de los productos y servicios japoneses. Los problemas de competitividad de la economía anticiparían de este modo la continuidad del deterioro de las cuentas externas de Japón, lo cual representa una mala noticia también para la fortaleza del yen.

En Japón no queda otra alternativa que resignarse a soportar una fuerte contracción del PBI durante el presente año fiscal. La misma podría alcanzar al 3,3% según Xinhua, aunque no habría que descartar una contracción superior. Para el primer trimestre del año, según Reuters, los analistas de mercado anticiparon que esperan una contracción del PBI japonés récord de 4,2%.

Kiyohiko Nishimura, vicepresidente del Banco de Japón, ya anticipó que probablemente la debilidad económica (¿Anticipo de la evolución de la política monetaria?), se mantenga durante unos cuantos años “Una vez que una curva de retroalimentación adversa se ha iniciado, es extremadamente difícil y costoso detenerla y restablecer la confianza”. Japón tiene una experiencia reciente de una depresión económica que se iniciara en 1990 y no culminara completamente sino hasta el 2005.

Mientras la economía se hunde, las críticas sobre el plan de estímulo abundan por considerarlo orientado solamente a captar votos y no a tener un impacto real en la economía. El ministro de Economía de Japón, Kaoru Yosano se defendía de las críticas detrás de la vieja escusa del largo plazo, diciendo: “Esto no sucederá de la noche a la mañana, pero debemos avanzar hacia una economía basada en el mercado interno”. Lo cierto del caso es que la economía japonesa tiene una clara orientación a los mercados externos y difícilmente la revierta, máxime considerando el crecimiento de China que se traduce en un interesante crecimiento de demanda potencial.

Por si todos los problemas que tiene la economía japonesa fueran pocos, en estos últimos meses, el yen ha incorporado un nuevo enemigo que está logrando importantes avances. El yuan sin dudas está surgiendo para hacerle sombra a la divisa japonesa. La moneda china está apuntalada por el deseo político del gobierno chino de que esto sea así.

China está avanzando velozmente en la celebración de acuerdos comerciales en los cuales el yuan pasa a ser la moneda de intercambio. La política del gobierno chino para imponer el yuan a nivel internacional está siendo muy activa. La imposición del yuan, primero a nivel regional para luego pasar a ser divisa de referencia mundial, le quita (y le quitará) demanda a la divisa japonesa, lo cual acentuará su caída.

La competencia del yuan y los problemas de la economía japonesa que no se resolverán en poco tiempo, prácticamente condenan el destino del yen en el mediano plazo. De todos modos, para Japón ello no representa una mala noticia ya que a pesar de los dichos de fortalecer la demanda interna como objetivo del gobierno, la realidad indica que será nuevamente la demanda externa la que ayude a la economía japonesa a salir de la situación en la que se encuentra.

¿Será el futuro debilitamiento del yen un problema o una ayuda para la economía de Japón? Habría que observar cómo dicho debilitamiento incide sobre las presiones inflacionarias, pero en principio se lo puede considerar como un factor positivo para recomponer la fortaleza externa de la economía. Claro que la competitividad de Japón no se puede reducir a un tipo de cambio débil, sino que implicará reformas profundas en la economía nipona.


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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?
13 Mayo 2009
Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.


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¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?

¿Es éste un momento oportuno para lanzar la reforma fiscal en EEUU?
6 Mayo 2009
Obama hizo varias promesas en su campaña electoral. Una de ellas ha sido la búsqueda de ordenamiento de las finanzas públicas para reducir lo máximo posible el rojo fiscal que sufre la economía estadounidense. La cuestión fiscal no es menor ya que el fuerte aumento del déficit que observa la economía estadounidense puede llevarla a la próxima crisis.

Es cierto que el gobierno de Obama tiene un problema urgente que resolver y que es el sacar a la economía de la crisis. Pero la gestión de Bush le ha dejado como regalo un gran paquete lleno de problemas que Obama deberá enfrentar cuanto antes para evitar posibles nuevos episodios de crisis en el futuro. Dentro de este paquete se escuchan varios “tic tac”, uno de los cuales es la “bomba fiscal” que debe ser desactivada cuanto antes.

Quizás no es éste el momento más oportuno, pero el gobierno de Barack Obama consideró que es necesario comenzar cuanto antes a lanzar sus iniciativas de reforma fiscal para la economía estadounidense. Y en base a este convencimiento es que ya se han comenzado a conocer algunas medidas.

El plan presentado por Barack Obama, que tiene un horizonte previsto de diez años, apunta a incrementar en US$ 210.000 millones la recaudación con recursos que actualmente van a paraísos fiscales. Estas primeras medidas tienen como objetivo atacar los paraísos fiscales mediante la modificación de la imposición sobre las compañías estadounidenses que operan en el exterior.

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¿Qué justifica la decisión del gobierno de Obama de actuar sobre las compañías que operan en el exterior? Según el gobierno estadounidense, en 2004 las empresas obtuvieron en el extranjero utilidades por US$ 700.000 millones pagando solamente un 2,3% en conceptos de impuestos sobre dichas ganancias. Este dato no es muy reciente, pero la situación en los últimos años no ha variado demasiado.

El plan de reforma fiscal que contempla estas medidas, de ser aprobado por el Congreso estadounidense, entraría en vigencia en el año 2011.

Entre las múltiples falencias que se le pueden señalar a la estructura fiscal de los EEUU está el sesgo en contra de la producción nacional para las empresas de gran tamaño con operaciones en el exterior. Es que la misma genera mayores incentivos a invertir en el exterior del país que en hacerlo puertas adentro. Es por ello que, según Obama, el plan permitiría bajar los impuestos a empresas que operan en territorio estadounidense y crear puestos de trabajo locales. ¿Busca Obama proteger a la producción local afectando incluso a las mismas empresas estadounidenses? En cierta medida, lo que se busca es generar un impacto a favor de la producción local y una recuperación más veloz del nivel de empleo, pero también desactivar incentivos desmedidos que llevan a las empresas estadounidenses a producir en el exterior.

Lógicamente, el sector empresario de EEUU con operaciones a nivel internacional no recibió de buena manera las iniciativas de Obama. Cuando aún no se disipan las preocupaciones por el deterioro del contexto empresarial producto de la crisis financiera global con epicentro en los EEUU, esta reforma agrega un nuevo condimento negativo al contexto para ellas.

Para Drew Lyon, de la oficina de Washington de PricewaterhouseCoopers: “Esto realmente golpea a la mayoría de las firmas que integran el listado Fortune 100 y que dependen de un gran acuerdo sobre crecimiento en el exterior para aumentar sus ganancias totales”.

Según Lyon, alrededor del 50% de las ganancias de las firmas multinacionales se obtiene en el extranjero, por lo que el golpe de la reforma no es menor. Si bien las medidas fiscales de Obama afectarán la rentabilidad de las empresas en el exterior, esto puede llegar a compensarse con medidas de estímulo a la producción local que pueden ser aprovechadas por las operaciones que estas compañías poseen en los EEUU.

John Castellani, presidente de la Mesa Redonda de Empresas tampoco se mostró demasiado de acuerdo con el anuncio de Obama, y en un comunicado decía: “El plan del presidente Obama para incrementar los impuestos a las corporaciones estadounidenses es una mala idea, en un mal momento y por malas razones”. Ciertamente, la resistencia que está mostrando en el empresariado, requerirá que las partes se reúnan para alcanzar un consenso que limite los efectos negativos de la reforma, lo cual se podría lograr con incentivos para la producción interna.

Analizando el anuncio más allá de las medidas en sí, el mismo representa una buena señal en términos de la búsqueda de una fortaleza fiscal para lo que debe enfrentar la economía a futuro. Obama desde antes de asumir se ha mostrado comprometido con recomponer la fortaleza fiscal de la economía estadounidense, lo cual es clave para reducir la fragilidad de la economía estadounidense. La economía norteamericana venía acumulando un alto déficit el cual se vio más que duplicado en el último año por la crisis financiera.

Las últimas noticias económicas provenientes de la economía estadounidense alimentan las esperanzas de que la recuperación económica esté más cerca. Para el presidente de la Reserva Federal de los EEUU, Ben Bernanke, la recesión en la economía estadounidense se revertirá hacia final de año. Si bien ello no implica que se detenga el aumento del desempleo ni que la recuperación sea vigorosa, sí marca el comienzo del período postcrisis, período en el cual se deberá trabajar y mucho por los múltiples puntos débiles con los que la economía estadounidense salió de la crisis.

La economía estadounidense superará esta crisis no sin un alto nivel de fragilidad en varios frentes que pueden transformarse en la causa de la próxima crisis si no se solucionan a tiempo. El sistema financiero ha quedado muy dañado no solamente desde el punto de vista de sus hojas de balance, sino también desde el punto de vista de incentivos ya que la forma de resolución de los rescates bancarios no hizo otra cosa que alimentar incentivos de riesgo moral. Así, los bancos estarán más predispuestos a asumir riesgos sabiendo que el castigo es mínimo y los beneficios pueden ser inmensos, por lo que la supervisión y regulación del sistema financiero estadounidense deberá ser más estricta y adecuada a la evolución de los nuevos instrumentos financieros.

También deberá trabajar duro el gobierno de Obama en revertir el desequilibrio externo, mantener la fortaleza del dólar en niveles que eviten generar presiones inflacionarias desmedidas. Por otra parte, la cuestión energética ha demostrado durante la primera mitad del 2008, la vulnerabilidad que posee la economía estadounidense en dicho frente, lo que obliga a acelerar el desarrollo de fuentes de energía alternativas.

El costo fiscal que ha tenido la crisis ha sido enorme y ello se ha traducido también en un alto crecimiento de la deuda pública estadounidense. La economía norteamericana no podrá soportar durante muchos años más semejantes desequilibrios fiscales y es por ello que son bienvenidas las medidas que busquen ordenar dicha situación. Es en este contexto de acciones tendientes a recuperar la solidez de la economía estadounidense que se enmarca la reforma fiscal que deberá llevar adelante el gobierno de Obama.

Por el momento, existen buenas señales que esperemos, tengan mayores concreciones en los próximos meses. La economía de EEUU seguramente atravesará un proceso de grandes cambios durante los próximos años, los cuales serán determinantes para que su economía pueda mantener su liderazgo mundial.

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¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?

¿Peligra el dinero de los bancos argentinos?
5 Mayo 2009

Luego de la terrible crisis del 2002 los argentinos le habían perdido la confianza a las entidades bancarias. Los bancos argentinos han tenido que trabajar duro para restablecer los vínculos con la sociedad argentina.

Si bien las entidades bancarias tuvieron una responsabilidad concreta en la crisis que decretara el final de la convertibilidad, el gobierno argentino aparece como el principal responsable de la misma. Pero el gobierno argentino no solamente fue el causante de la crisis, sino que además fue el gran responsable de la situación de deterioro del sector bancario, al obligar a las entidades a adquirir deuda pública (de alto riesgo) ante la ausencia de un prestamista para el Estado.

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Si el gobierno ha sido el responsable destacado de que el sistema bancario argentino estuviera a poco del abismo (de hecho, varias entidades bancarias cayeron en él), se puede pensar que entre las entidades bancarias y el gobierno argentino también se rompió el vínculo de la confianza. Ello en los hechos no fue tan así ya que la crisis ha generado el surgimiento de nuevas entidades de capitales nacionales que se beneficiaron ampliamente con el nuevo modelo de país.

Mientras la economía marchaba sobre ruedas y todo era crecimiento, no había motivo para la desconfianza, pero en tiempos de necesidad la situación cambió radicalmente. Los nuevos banqueros argentinos hasta el momento han sido casi espectadores testigos de cómo el gobierno ha ido echando mano a cuanto recurso pudiera conseguir para equilibrar sus cuentas.

Como aquel amigo que se encuentra en graves problemas financieros, el gobierno argentino decidió realizar lo que se podría considerar un “default amigable”. En realidad, según dio a conocer el periódico “La Nación”, lo que hizo el gobierno fue refinanciar los vencimientos de este año que tenía con la Anses por un valor de $ 8.450 millones, los cuales pagaría en 2016 (imagino que la presidente habrá dicho “total, que se arregle el próximo gobierno”). No solamente, el gobierno decidió no devolver el dinero que los futuros jubilados le prestaron, sino que además, buscará que estos pobres jubilados le vuelvan a prestar más fondos.

Lo que ocurre con los fondos de la Anses, merece la siguiente reflexión: ¿Es este nuevo sistema público de seguridad social mejor que el sistema de AFJP? Definitivamente no, y lamentablemente eso lo comprobaremos posiblemente en un par de años.

Las fuentes de financiamiento se han ido agotando y todos saben que el gobierno necesita continuar captando fondos. La alternativa de disciplinar más el gasto público no es una opción que se maneje y mucho menos ante la inminencia de las elecciones.

No se sabe a quién se le ocurrió, pero desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que sigue contando las monedas para llegar a equilibrar las cuentas, se habría comenzado a mirar hacia el sistema bancario.

El sector bancario argentino, que parece haber aprendido la lección, ante el nuevo contexto de volatilidad tanto interna como externa, decidió tomar una actitud preventiva y mantenerse líquido para responder a eventuales shocks negativos que puedan afectarlo sin tener que recurrir a la mano salvadora del Banco Central.

Es así que, para prepararse a enfrentar posibles situaciones de estrés, las entidades del sistema optaron por mantener un significativo nivel de liquidez, cuyo valor asciende actualmente a los $ 82.000 millones (sumando efectivo más depósitos en cuenta corriente en el BCRA, los pases netos y los resultados por Lebac y Nobac), según surge de una nota publicada por “El Cronista”, escrita por Leandro Gabin.

El mismo periódico recoge una declaración hecha hace unos días por Cristina Fernández de Kirchner que dejó bastantes intranquilos a los banqueros: “Los bancos se sientan sobre la liquidez por temor a caer, y si no la hay para la economía real es el Estado el que tiene que volver a dotar a esa economía”.

Llenos de resignación, los banqueros ya se preparan a levantar el teléfono y atender este pedido del gobierno que en este contexto parece inevitable.

Un dato más, que probablemente alimente aún más los temores de los banqueros en Argentina: en el día de hoy se conocerá oficialmente el dato de recaudación impositiva. Sin embargo, ayer fue adelantado por la presidente que destacó que el mismo observó un crecimiento interanual del 13,9%. Limpiando un poco este dato considerando que la inflación real (no la reconocida por el Indec), en Argentina se mantiene por encima del 15% y teniendo en cuenta que la recaudación del mes de marzo de 2008 no contenía un buen porcentaje de los ingresos por seguridad social, el dato no puede hacer otra cosa que generar preocupación a pesar de que Cristina Fernández de Kirchner diga: “Todos se sorprenden de la fortaleza que estamos evidenciando”.

Para tener una idea del estancamiento observado por la recaudación impositiva en el mes de abril, basta recordar que en el mes de marzo la misma había experimentado un crecimiento interanual del 23%.

Varios de los problemas que enfrenta la economía argentina fueron generados desde adentro por errores de política económica. Por lo que se puede percibir, se seguirán acumulando nuevos errores en las decisiones de política económica que seguirán impactando en la economía.

Sin dudas, si el gobierno decide recurrir al sistema bancario argentino para financiarse, podría estar agravando la situación adversa que enfrenta el sector privado. Es que ello puede provocar un efecto desplazamiento del crédito privado (crowding out), que limitará aún más el acceso al crédito para los privados. Quizás se pueda pensar que esto no sucederá ya que el gobierno pretenderá hacerse de parte de la liquidez, pero las entidades pretenderán recuperar parte de la liquidez (y máxime si el gobierno toma dicha medida que aumenta los riesgos en la economía), reduciendo su cartera crediticia privada. Así, el menor acceso al crédito puede poner a un sector de las empresas en dificultades aumentando el riesgo de quiebra.

Si uno quiere hacer una revisión de lo que ha sido hasta el momento la gestión de Cristina Fernández de Kirchner al frente de la presidencia argentina observará como las decisiones que se han ido tomando en todo este tiempo (retenciones móviles, estatización del sistema de AFJP, continuidad de la indisciplina fiscal, entre las más destacadas), no han hecho otra cosa que tensar aún más el contexto interno (el cual, se debe reconocer, sufrió con fuerza el shock externo), obligándola a tomar decisiones cada vez más arriesgadas. ¿Podrá darse cuenta a tiempo de esto para poder cambiar?

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Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?

Terminó el boom inmobiliario argentino, ¿por qué no bajan los precios?
4 Mayo 2009
En enero de 2006 decidí buscar una vivienda para adquirir. No contaba con mucho dinero ahorrado, y ni siquiera tenía aún la aprobación de un crédito bancario para tal aventura. Créanme que la búsqueda se transformó realmente en una aventura, ya que mientras me encontraba en proceso de búsqueda (una búsqueda que duró más de seis meses viendo más de cien casas), los precios de las mismas aumentaban sin pausa.

Por suerte, en julio de ese año pude dar con la casa adecuada y luego de poco más de tres meses, en el mes de noviembre había finalizado con la aprobación del crédito bancario y cerrado la compra. Estaba convencido de que los precios de las viviendas seguirían con su fuerte tendencia ascendente no solamente por el contexto inflacionario que vivía Argentina, sino por la fuerte demanda que observaba el sector, y no me equivoqué. Hoy la vivienda que adquirí se encuentra en un valor de casi 2,5 veces el que pagué.

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Luego de la crisis que decretara el final del modelo de convertibilidad en Argentina, el sector inmobiliario argentino experimentó un boom que claramente finalizó hace algunos meses atrás. Este sector fue uno de los primeros que se recuperó luego de la crisis del 2002 y su lógica, entre otros motivos, estuvo determinada por las consecuencias de lo que se conoció como el “corralón financiero” que limitaba los retiros de depósitos del sistema financiero local. Hoy en el mercado inmobiliario argentino, la realidad parece ser totalmente diferente, en parte por los efectos de la crisis externa (si bien en Argentina el tema de la crisis subprime no estuvo presente, sí los efectos sobre la economía real del deterioro global se están haciendo sentir), pero también, por la incertidumbre interna que vive la economía y que está provocando que los argentinos prefieran refugiarse en el dólar antes que los ladrillos.

Según “Diario Hoy” dos de las causas principales que han provocado el derrumbe inmobiliario es el temor que provoca la crisis económica, y los discursos políticos apocalípticos -como el de Néstor Kirchner, ex presidente argentino que sigue operando políticamente. El gobierno ha hecho su parte en agregarle incertidumbre al contexto económico, al afirmar que si sale derrotado en las elecciones legislativas, lo que viene para el país no es otra cosa que el caos.

Los números del mercado inmobiliario en la mayor parte de los principales centros urbanos del país hablan por sí solos. Según un informe del Colegio de Escribanos bonaerense, durante el primer trimestre del presente año el movimiento de compra-venta de inmuebles en la provincia de Buenos Aires cayó un 49%.

En la Capital Federal, las ventas de inmuebles se desplomaron un 53,5% (aunque según afirman los especialistas del sector, en marzo se comenzó a observar una cierta recuperación), alcanzando su menor nivel desde el mes de febrero de 2002. En la ciudad de Mar del Plata, la caída en las ventas fue del 41,7% al final del primer trimestre del año.

Lo que puede resultar extraño en la situación del mercado inmobiliario, es que mientras la demanda se retrae, los precios no muestran un comportamiento hacia la baja. Esta situación tiene una explicación y se vincula al contexto: con la gran incertidumbre que se vive en la economía local, vender un inmueble sin tener un destino claro para el dinero derivado de dicha operación, aparece como una apuesta altamente riesgosa que sólo están dispuestos a aceptar aquellos que se encuentran en una situación de necesidad.

Un claro reflejo de lo que ocurre en el sector inmobiliario lo ofrece el sector de la construcción que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en el mes de marzo volvieron a contraerse un 2,4% en su indicador desestacionalizado, manteniendo las expectativas hacia la baja para los próximos meses. Lamentablemente, siempre que uno hace referencia al Indec, en el último tiempo debe hablar de dudas en la calidad de la información. Y este no es el caso ya que desde el sector privado se sostiene que la contracción del sector es mayor y alcanza al 17,8% en términos interanuales (según el índice Construya, elaborado por 12 compañías líderes del sector).

Los empresarios inmobiliarios, aún están esperando ver al menos un solo dólar proveniente del plan de blanqueo de capitales lanzado por el gobierno argentino. Ello lo afirma el propio titular de la Cámara Argentina Inmobiliaria, Néstor Walenten quien aseguró que desde que entró en vigencia la normativa de blanqueo de capitales, las operaciones realizadas con fondos provenientes desde el extranjero fueron “casi nulas”.

Realmente suena hasta risueño pensar que un plan así pudiera lograr algún tipo de resultados ya que: ¿A quién se le ocurriría traer los capitales a la argentina en este contexto tan volátil e incierto provocado principalmente por la ceguera en la conducción de la política económica? La realidad muestra que los dólares siguen saliendo del país sin intenciones de regresar (al menos por un largo período).

Los problemas en el mercado inmobiliario local responden a varios factores, uno de los cuales es la falta de financiamiento. La falta de crédito hipotecario ha sido un problema constante en el mercado inmobiliario y se agravó en este momento de crisis. Creo que soy uno de los pocos afortunados en haber accedido al financiamiento bancario. Los bancos no desean otorgar préstamos hipotecarios, pero tampoco pretenden demandarlos las familias. La falta de crédito hipotecario será un problema que se notará con mayor nitidez cuando surjan signos de recuperación en el sector.

La debilidad de la demanda del sector, se profundiza por la decisión de aquellos que cuentan con unos ahorros de mirar hacia el dólar. Es que la altísima probabilidad de que la moneda norteamericana continúe con su tendencia alcista hace que muchos ahorristas se vuelquen hacia dicha moneda ya que en episodios anteriores fue un muy buen refugio para los ahorros de los argentinos.

El mercado inmobiliario en Argentina está atravesando un período de depresión, el cual se mantendrá sin dudas al menos hasta que transcurran las elecciones legislativas y se vaya despejando el contexto local (ello a pesar de que se mencionen signos de recuperación en el último mes). Pero ello no asegurará que se podrá divisar una recuperación a posteriori, sino que habrá que aguardar también a cómo evolucione la crisis de la economía global.

¿Puede hacer algo el gobierno para ayudar a recuperar al sector? Claramente sí, y eso que puede hacer es buscar brindar estabilidad y predecibilidad al contexto económico local. Existe aún una importante demanda potencial en el sector que está a la espera de saber qué puede llegar a ocurrir con la economía argentina y principalmente con sus propias finanzas.

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La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial

La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial

La gripe porcina puede retrasar la recuperación económica mundial
30 Abril 2009
¿Se han puesto a analizar que alrededor del 70% de las noticias económicas que se leen en los diferentes medios de todo el mundo se menciona a la gripe porcina? Realmente no deja de asombrarme.

El virus sigue alterando la vida cotidiana de la población. México está prácticamente paralizado. No hay clases, no hay espectáculos públicos ni cine, no se puede ir a los restaurantes (éstos sólo pueden vender comida para llevar). Apenas se puede respirar, pero usando barbijos.

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El diario argentino “La Nación” recoge experiencias de personas que viven en México. Una de estas personas decía: “Soy mexicana y estoy casada con un argentino. Aquí, no se habla de otra cosa que no sea de la epidemia. Tenemos una niña de 9 años que hace preguntas al habérsele cambiado su entorno. Uno como padre no sabe qué respuestas darle y cómo hacerlo sin causarle más angustia y miedo del que hay”.

No solamente intranquiliza sino también golpea a los bolsillos. En el artículo de ayer les hablaba del impacto que la epidemia tendría para el PBI mexicano al que le podría generar una contracción de hasta 1,5 puntos porcentuales. No hice referencia al impacto de la gripe sobre la economía global aunque era consciente de que la afectará. Ayer, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió elevar el nivel de alerta a 5 (de un total de de 6 fases) y reconoció que la declaración de pandemia es inminente por lo que la probabilidad de un impacto no menor sobre la economía global es ahora significativo.

Al menos, el virus servirá como excusa para los pronosticadores de turno que han equivocado tanto las proyecciones de crecimiento de la economía global para el presente año.

No me resulta muy difícil anticipar que la gripe porcina tendrá un impacto sobre la economía global. Lo difícil pasa por determinar de qué manera lo hará. Está claro que hay ciertos sectores económicos que se verán afectados a nivel global. Uno de ellos es el sector turístico y los sectores vinculados a éste, tal como el sector hotelero.

Buscando la opinión de los mercados, veo que los mismos han anticipado el impacto de la epidemia sobre ciertos commodities. El avance de la influenza está golpeando, por ejemplo, a las cotizaciones del petróleo y de la soja y el maíz. La caída del precio del petróleo obedece a los temores de que la epidemia afecte al transporte aéreo de viajeros, lo que repercutiría en una caída de la demanda de combustible, mientras que la caída en el precio de los commodities agrícolas se ha observado principalmente en aquellos utilizados como alimentos para el ganado porcino (la soja y el maíz han sido los más afectados dado que son utilizados para dicho fin).

Creo que no solamente hay que concentrar la atención del efecto de la epidemia sobre la caída de la demanda en determinados sectores, sino también seguir con atención cómo ello puede impactar en la salud de las empresas que lo componen ya que puede desencadenar una ola de quiebras con efectos que irán más allá de dichos sectores en particular.

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Para las empresas no es un buen momento para recibir una reducción de la demanda, la cual ya de por sí se encuentra debilitada por la crisis global. La situación es más compleja aún cuando recordamos que el sector financiero internacional no se encuentra capacitado (o deseoso) de asistir financieramente a las compañías lo que les aumenta su riesgo de caer en insolvencia.

Hasta el momento no he visto mucha discusión acerca del efecto que la epidemia tendría sobre el ritmo de recuperación de la economía global. Incluso me ha llamado la atención el optimismo que se mantiene tanto en los EEUU como también en Europa.

En Europa, los consumidores y empresarios se encuentran de mejor ánimo y ello se reflejó en el Indicador de Sentimiento Económico (ISE) del mes de abril que elabora el ejecutivo comunitario. El ISE subió 2,5 puntos en la zona del euro, hasta 67,2 puntos, mientras que en la Unión Europea lo hizo en 3,5 puntos hasta 63,2 puntos. Tan positivo como el alza en la confianza es que se ha observado una mejoría en la mayoría de los países.

La realidad económica de los países europeos no justifica ciertamente la mejora en el sentimiento de la población. Las economías siguen contrayéndose (ayer se dio cuenta de la caída más fuerte en el producto español desde 1970) y hasta el Banco Central Europeo (BCE) reconoce la incertidumbre que vive acerca de cómo puede evolucionar el producto de la eurozona.

Quizás se pueda pensar que la mayor esperanza de la población europea esté condicionada a las señales de mejora que reconoce la economía estadounidense. Estas señales, según la Reserva Federal (que ayer decidió mantener inalterada su tasa de interés de referencia), indican que la economía estadounidense observa una modesta mejoría.

Ciertamente debe ser modesta y muy reciente dicha mejoría ya que la misma registró una caída del 6,1% en el primer trimestre del año en términos interanuales. Lo profundo de esta caída se combina con el hecho de que con ella se acumulan tres trimestres de retroceso consecutivo para el PBI, situación no experimentada desde 1974-1975.

A pesar de la profunda caída de la economía, que se siente sobre la población, la semana pasada dábamos cuenta de la mejora observada en la confianza de los consumidores estadounidenses lo que representa un signo positivo para aumentar las esperanzas de recuperación de la demanda doméstica. No es menor aclarar que este relevamiento se produjo antes de que el temor de la gripe porcina se expandiera de la forma en que lo hizo.

¿Se puede culpar de exceso de optimismo a los ciudadanos de Estados Unidos y Europa? Antes de la epidemia, probablemente no. Si bien las economías aún estaban frágiles con varios sectores bajo riesgo, el cambio de humor representaba un elemento muy útil para alimentar la recuperación. Pero con la amenaza de la gripe porcina, quizás la perspectiva se vea modificada de una manera no menor.

Si la gripe porcina continúa expandiéndose, probablemente la recuperación de la economía global deba esperar hasta el 2010 para iniciarse. La expansión de la gripe a nivel mundial limitará el consumo de la población y también tendrá un impacto sobre el nivel de inversión ya que varios proyectos se verán suspendidos hasta tanto mejore el panorama.

¿Retrasará la recuperación y profundizará la contracción de las economías? Si bien creo que la epidemia retrasará la recuperación de la economía global, no pospondrá la misma por demasiado tiempo más. Quizás el mayor efecto lo pueda tener en términos de profundidad de la caída del producto global que pueda generar.

La epidemia se ha transformado en un nuevo contratiempo para la recuperación de la economía global. ¿Nos puede ocurrir algo más?

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Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

Gripe porcina: ¿Enfermará a Colombia?

28 Abril 2009
La política económica colombiana sigue mirando hacia el largo plazo. Sin embargo, no puede desatender los problemas que se le presentan en lo inmediato y que han afectado su capacidad de crecimiento.

¿Qué tienen que ver la gripe porcina y los secuestros con la economía colombiana? Quizás mucho más de lo que uno pueda imaginarse. Ambos factores no económicos inciden sobre la misma, el primero de manera negativa y el segundo, dado su evolución, de manera positiva.

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La gripe porcina se expande rápidamente a nivel mundial. Por el momento, desde Argentina nos encontramos como espectadores de esta situación. De todos modos, con el flagelo del dengue en Argentina tenemos preocupación para rato.

La gripe porcina es tan pero tan fuerte que no solamente ha afectado hasta el momento a gran cantidad de personas (causando ya más de 150 muertes en México), sino también ha golpeado a los mercados. También a las monedas como ha sido el caso del peso colombiano que abrió ayer su jornada debilitándose frente al dólar por esta circunstancia, dado que esta enfermedad aumentó la aversión al riesgo de los mercados ante el nuevo contexto de incertidumbre que se ha generado.

La influencia que puede tener la gripe porcina sobre varios sectores de las economías no es un tema menor. En México representará un duro golpe en un momento más que inoportuno para la economía. En Colombia, por lo pronto representa una amenaza, pero una seria amenaza. Varios sectores de la economía colombiana ya sienten preocupación por lo que pueda ocurrir, entre ellos, el sector turístico que venía creciendo a buen ritmo.

Mientras leía diferentes periódicos en Internet para escribir este artículo sobre la economía colombiana, me topé con una noticia publicada en el site del periódico “El Universal” que daba cuenta de la reducción en un 75% de los secuestros en Colombia en lo que va del año. Creo que la noticia es buena no solamente en términos de la seguridad de todos los colombianos, sino también desde el punto de vista económico. Es que la inseguridad no solamente amenaza a la población, sino también es una enemiga de las inversiones. Y Colombia, que está haciendo los mayores esfuerzos por consolidar el progreso de la economía, se verá ampliamente beneficiada por la reducción de los episodios de violencia en el país.

Otra buena noticia para Colombia pensando en la postcrisis son los avances que está logrando en materia de Tratados de Libre Comercio (TLC). La semana pasada, Colombia concluyó con Japón la primera ronda de negociaciones. En EEUU, desde el gobierno de Barack Obama surgió el compromiso de trabajar para que se concrete el acuerdo comercial con Colombia. Estos TLC aumentan el potencial de expansión externa de la economía colombiana. También aumentan el atractivo de los inversores extranjeros por el amplio acceso a mercados externos que estaría alcanzando Colombia con esta política comercial.

No tengo dudas de que Colombia viene dando buenos pasos para consolidar su crecimiento a largo plazo. El gobierno de Uribe viene tomando decisiones acertadas en dicho sentido aunque también lo está haciendo en las decisiones de corto plazo. Es que si bien en Colombia se están cimentando las bases para alcanzar el crecimiento sostenido, lo inmediato y lo urgente es enfrentar el contexto de crisis (agravado ahora por la problemática de la gripe porcina).

Dentro del panorama sombrío que presentó, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le dio una buena noticia a Colombia al asegurar que la economía no sufrirá recesión en el presente año, aunque tampoco crecerá. Esta proyección del FMI, dadas las circunstancias, no resulta ser tan mala para el país. La mala noticia es la proyección de crecimiento para el 2010 ya que el FMI solamente espera que la economía colombiana se expanda un 1,25%. Recién en 2011 la economía cobraría fuerza para crecer al 4%.

Seguramente, mi visión acerca de las buenas perspectivas de la economía colombiana en el mediano y largo plazo, no dejará conformes a las familias de ese país que en estos momentos sufren el desempleo provocado por la crisis. No estaría mal que me recordaran aquella famosa frase de Keynes: “A largo plazo estamos todos muertos”.

Ciertamente, la tasa de desempleo en Colombia es elevada. La misma está en el 12,5% y las perspectivas son hacia el alza. En relación a la misma, encontré en el site de “Caracol Radio”, declaraciones del ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga que advertía que la desocupación en el país, continuaría inevitablemente subiendo como consecuencia de la crisis económica mundial y la fuerte desaceleración de la economía colombiana. Sin dudas, Zuluaga no es un especialista en levantar el ánimo de la población y manejar las expectativas. Probablemente dichas declaraciones hayan incrementado el pánico de la población con el consiguiente impacto sobre el consumo familiar.

Lo bueno del caso es que el gobierno colombiano no se ha quedado de brazos cruzados frente a esta situación y en los últimos días ha dispuesto una serie de medidas para contener el impacto de la crisis. Una de ellas ha sido recurrir al FMI para solicitarle un préstamo por US$ 10.400 millones que sería aprobado en mayo. Quizás pueda parecer un hecho menor pero desde mi punto de vista, es de gran importancia porque ayuda a aislar a la economía colombiana de posibles agravamientos de la crisis.

También el Banco de la República hace su aporte a la causa y está llevando adelante una política monetaria más laxa. Esta semana el Comité de Política Monetaria decidirá sobre la tasa de interés de referencia. Según el último sondeo de Reuters 33 de los 40 analistas encuestados anticipaban un recorte de tasas de interés de 100 puntos básicos, con lo cual se ubicaría la misma en el 6%. ¿Contribución a la causa? Quizás un recorte de tal magnitud podría poner en riesgo el valor del peso colombiano, el cual correría riesgos de debilitarse de un modo excesivo provocando un posible riesgo inflacionario.

Seguramente, la economía colombiana será de las que mejor performance observen en Latinoamérica una vez superada la crisis actual. Pero mientras tanto, el gobierno de Uribe deberá atender con cuidado los problemas que tanto la crisis financiera internacional como ahora también, la gripe porcina, están provocando en la economía para evitar que generen un daño profundo y difícil de reparar. En su accionar, el gobierno de Uribe demostrará qué capacidad de respuesta tiene ante situaciones extremas.

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