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Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?

Obama ayuda a la clase media y ¿ésta ayudará a la economía?
13 Mayo 2009
Si hay algo que le debo reconocer a Barack Obama es que está cumpliendo con las promesas preelectorales. Sin dudas es algo de lo que no estamos muy acostumbrados por estas tierras.

En Argentina incluso, estamos esperando que se concreten promesas que realizó el gobierno durante su mandato. ¿Extraño no? Si, pero es la realidad que los argentinos debemos vivir, por eso nos causa sorpresa cuando vemos en otros países que los políticos cumplen con sus promesas.

Realmente no sé si estos recortes impositivos tienen un doble objetivo (un objetivo oculto) o simplemente buscan únicamente aliviarle el peso a la clase media, pero lo cierto es que Obama tomó la determinación y recortó impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, al tiempo que volvió a imponer gravámenes a las grandes compañías.

Ciertamente comparable con Robin Hood es la determinación de Obama de quitarle a las grandes empresas y a las familias ricas, para darle a las pequeñas compañías y a las familias de clase media y clase baja.

La familia tipo estadounidense, podrá ahorrar con estas medidas alrededor de US$ 800 por año. Ciertamente no es una cifra de gran significación, pero al menos les servirá para cerrar algunos baches financieros que se les puedan presentar.

Según reconoció el propio gobierno, estas medidas impositivas no serán gratuitas para las finanzas públicas estadounidenses. El costo fiscal de las reducciones alcanzaría así los US$ 736.000 millones a lo largo de los próximos diez años.

En principio puede parecer una suma más que abultada en un momento en donde las cuentas del fisco estadounidense se encuentran más en rojo que de costumbre. Pero la realidad indica que estas reducciones impositivas muy probablemente se transformen en un mayor consumo y por consecuencia en un mayor nivel de actividad.

La cuestión de las cuentas públicas es un tema no menor, ya que para el año fiscal que cierra el próximo 30 de setiembre, el déficit fiscal estadounidense ascenderá a US$ 1,84 billones (ni más ni menos que el 12,9% del PBI estadounidense), mientras que para el año fiscal 2010 se espera un déficit fiscal de US$ 1,25 billones. Ciertamente la situación de desbalance fiscal es insostenible y de no realizarse las correcciones del caso lo más rápido posible, estaremos ante la próxima causa de crisis en la economía estadounidense en un par de años.

Tratando de descifrar el porqué de la decisión de Obama más allá de los fines redistributivos, creo que probablemente el presidente estadounidense piense que de este modo se podrá apuntalar la recuperación de la economía. En este sentido, la palabra clave es el consumo.

Diría un keynesiano, esta política impositiva redistributiva le estaría poniendo en la mano más dinero a los individuos con una mayor proporción marginal a consumir, es decir que ellos por cada dólar que reciben, ahorran una porción menor que lo que ahorran por ejemplo, las familias ricas de los EEUU.

Las que no deben estar del todo conformes con estas medidas, son las familias de mayores ingresos. Es que el Tesoro estadounidense anunció ayer que buscará restablecer la tasa impositiva máxima de 39,6% a los contribuyentes más ricos, que había sido suprimida en el 2001 por la administración de Bush.

El único consuelo que se me ocurre ensayar para estas familias es que con esta medida el gobierno de Obama estará recomponiendo en parte, la situación fiscal. Les recordaría que Obama está comprometido con la recuperación de un cierto equilibrio fiscal para una economía que hace años que padece un fuerte desorden en dicho aspecto. Como comenté antes, que EEUU pueda reducir su déficit fiscal de un modo significativo es clave en términos de la fortaleza de la economía. Si el déficit no se reduce, inevitablemente la economía de los EEUU sufrirá una nueva crisis y ello no es bueno para los segmentos más pudientes de la población. Es por ello que se puede considerar este incremento en los impuestos como una especie de aporte a la estabilidad económica.

Sin dudas, estas reducciones fiscales, si bien no creo que ayuden a acelerar el inicio de la recuperación económica, sí le darán una mayor fuerza a la misma. La mayor capacidad de consumo de los segmentos inferiores de la población se traducirá en buena medida, en una mayor demanda interna que apuntalará el ritmo de crecimiento económico.

Por otra parte, si buscamos analizar cómo impactan estas modificaciones impositivas en términos de oportunidades de inversión, seguramente encontraremos que los sectores orientados al consumo masivo de los segmentos de la población medio y bajo, serán los más beneficiados por estas medidas. Probablemente las grandes tiendas minoristas, a pesar de que tengan que hacer frente al pago de mayores impuestos, estarán celebrando estos anuncios que se traducirán en un mayor volumen de ventas esperado.

Con estas modificaciones impositivas, sumadas a las restantes medidas de reforma fiscal que se están elaborando, Obama está generando una importante transformación en la economía estadounidense, en la cual habrá ganadores y perdedores. El desafío para los inversores será anticiparse a los hechos y detectar aquellos negocios que florecerán con la nueva política económica.


Sepa cómo los acontecimientos económicos y políticos pueden afectar sus ahorros.

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¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

Buenos Aires, Argentina
5 de febrero de 2009

Con la crisis financiera internacional que estamos presenciando, asistimos también a una serie de hechos históricos, muchos de los cuales quizás resultaban impensados hace tan solamente un par de años atrás. Fuertes recortes en las tasas de interés, paquetes anticrisis de miles de millones de dólares, mega rescates, fraudes y demás, todo junto en una combinación explosiva para la economía mundial cuyas perspectivas de crecimiento se resienten día a día.
Como ocurre en la mayoría de las crisis, los gobiernos están recurriendo al “sálvese quien pueda” y en sus medidas de política económica, no se preocupan demasiado por los efectos que las mismas puedan tener en el resto de las economías. Los intentos por coordinar políticas económicas han resultado demasiado débiles y si bien algún que otro acuerdo todavía queda en pie, lo que reina es el esfuerzo individual de los gobiernos por rescatar a sus economías de la crisis.
Esta forma de resolución de la situación de crisis es de las menos inteligentes ya que produce una duplicación innecesaria de esfuerzos mientras que el resultado esperado se hace cada vez más difícil de alcanzar.
En este contexto de políticas económicas egoístas, desde los Estados Unidos, el gobierno está promoviendo el controvertido “compre nacional” como una manera de concentrar el consumo estadounidense en la producción nacional. En una de las cláusulas de las medidas de estímulo económico que se están debatiendo en el Congreso estadounidense, se expresa la iniciativa de promoción del “Compre Americano” en donde se estipula que solamente el acero, hierro y productos manufacturados en Estados Unidos puedan ser usados en los proyectos de obras públicas financiados por el plan que contempla un monto de alrededor de US$ 900.000 millones.
Ya en su campaña electoral Barack Obama venía promoviendo esta iniciativa de impulsar la compra de producción nacional. Ahora, con Obama presidente, los diversos grupos empresarios esperan medidas concretas y contundentes para proteger a la industria estadounidense de la competencia externa.
Pero recientemente ante el Grupo de los 20, Obama se había comprometido a no tomar medidas que generen un mayor proteccionismo en la economía estadounidense, lo cual lo pone en una encrucijada entre las presiones de los empresarios locales y los demás países (especialmente aquellos con mayor vinculación comercial con los EE.UU.), que ven en ello una amenaza a las ventas de sus empresas.
En una entrevista otorgada para la cadena televisiva Fox, Obama decía al respecto: “Creo que sería un error (…) en un momento en que el comercio mundial está a la baja, que nosotros empecemos a enviar un mensaje de que de algún modo sólo nos estamos preocupando por nosotros mismos y no nos preocupa el comercio mundial”.
Por su parte, por el lado de los consumidores, el compre nacional es bien visto principalmente desde el punto de vista de la posibilidad que ello podría brindar a la preservación de las fuentes de empleo.
Si bien este impulso del compre nacional en una primera impresión puede resultar una buena idea, definitivamente ello no puede ser así en un contexto de recesión de la economía mundial. Este tipo de iniciativas puede promover acciones de respuesta por parte del resto del mundo lo cual puede profundizar la situación de recesión.
Según un estudio del Instituto Peterson para Economía Internacional sobre el efecto de la cláusula “Compre Americano”, la misma ayudaría a crear solamente unos 1.000 empleos nuevos y le produciría a los Estados Unidos un costo mucho mayor que los potenciales beneficios en caso de que sus socios comerciales decidan también cerrar sus proyectos de obras públicas a las exportaciones estadounidenses.
Más allá de las estimaciones, lo cierto es que el problema no pasa por si los consumidores estadounidenses compran productos nacionales o extranjeros o si en los proyectos de obra pública se utilizan insumos nacionales. El problema principal es que la demanda interna de los EE.UU. se ha debilitado fuertemente. Las familias han reducido fuertemente su consumo y las empresas suspendido gran parte de sus proyectos de inversión.
Es en este sentido que esta medida que se está analizando en los EE.UU., no producirá un efecto significativo sobre la producción estadounidense. Y para colmo de males, la amenaza de una guerra proteccionista está latente ya que varios gobiernos han alertado sobre las consecuencias negativas que puede generar tal medida.
Una de las voces en contra del proyecto “Compre Americano” es el embajador de la UE en Estados Unidos, John Bruton quien decía al respecto: “El presidente Obama tiene una oportunidad de oro para dar un liderazgo al mundo, pero si su primera propuesta principal en materia legislativa pretende dañar los intereses económicos de otros países su capacidad para alcanzar dicho liderazgo se reduce considerablemente”. La UE amenaza con denunciar el proyecto de Compre Americano ante la OMC.
Otra de las voces de alerta fue la de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se debe evitar el proteccionismo ya que es la respuesta equivocada a la actual crisis y no hace otra cosa que profundizar la situación de recesión por la que atraviesa la economía global. En España, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal criticó esta iniciativa al considerarla “un error que se acaba pagando”.
Pero no solamente desde el exterior se critica la cláusula. También diversas agrupaciones comerciales estadounidenses la consideran un error que puede provocar un grave daño a la economía estadounidense, principalmente en términos de empleo.
Definitivamente entiendo que este tipo de medidas producen un daño mayor para la economía que se pretende estimular. Los gobiernos aún no han comprendido que la mejor manera de salir de esta crisis es mediante la cooperación de todos los gobiernos y la coordinación de sus políticas económicas.
La postura proteccionista que han tomado varios sectores en los EE.UU., es también una postura compartida en otros países. Las presiones proteccionistas se mantendrán a nivel mundial por lo que inevitablemente tendremos que soportar que la crisis se extienda por algún tiempo más.

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