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Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

Otra empresa internacional cae en Venezuela

“Voy a estatizar todo, menos empresas brasileñas”, le prometió Chávez a Lula. Tan distraído es Chávez que esto no lo dijo en privado, ni tuvo la precaución de asegurarse que los micrófonos estén apagados. Lo cierto es que hasta el momento, las empresas brasileñas efectivamente están a salvo de la mano estatizadora de Chávez.

Este proceso de eliminar la propiedad privada extranjera en Venezuela no se detiene. Chávez sigue con su plan de recuperar el control de sectores estratégicos en la economía. Ahora a su ideología se suma la necesidad de hacerse de fuentes de recursos ante las dificultades provenientes del sector petrolero. Y si bien no fue una estatización, esta vez decidió no prorrogar la concesión Gold Reserve de una filial de la minera canadiense Gold Reserve (AMEX:GRZ) en el proyecto de oro Brisas, uno de los mayores depósitos de oro en América Latina.

La concesión había vencido en abril de 2008, pero la compañía canadiense había adquirido los derechos de explotación al comprar en 1992 la Compañía Aurífera Brisas del Cuyuní. Gold Reserve nunca pudo llevar adelante una explotación a gran escala de esta área debido a los múltiples obstáculos que le fue imponiendo el gobierno venezolano que incluyeron la no concesión de todos los permisos administrativos y ambientales requeridos.

La decisión no ha sido tomada al azar. El control de las reservas de oro a Chávez puede permitirle al gobierno venezolano compensar al menos en parte, la caída del precio del petróleo. La necesidad de recursos es cada vez mayor ante los desequilibrios en ascenso que observa la economía de Venezuela.

Según los comunicados difundidos por Gold Reserve, el aluvión Brisas del Cuyuní supone alrededor del 3% de las reservas probables y probadas de Brisas, pero debajo del mismo se encuentra la concesión de roca dura, el principal depósito aurífero del proyecto con reservas estimadas de más de 10 millones de onzas de oro.

Lo que le ocurrió a Gold Reserve Inc ya tenía antecedentes ya que en mayo del 2008 el gobierno de Chávez le negó a la compañía canadiense Crystallex International Corp. (AMEX:KRY). un permiso final para comenzar a excavar en cuatro secciones de la mina Las Cristinas, el mayor yacimiento de oro del país, otorgando en enero de este año la adjudicación de Las Cristinas a una empresa conjunta entre el Estado venezolano y la minera rusa Rusoro Minería Ltd (PINK:RMLFF), con sede en Canadá. La compañía mixta aún no está operando en el yacimiento ya que todavía el mismo se encuentra en disputa legal.

El gobierno de Venezuela necesitaba de un socio con capacidades como para poder explotar los recursos mineros del país y qué mejor que un socio ruso. Así como Rusoro Minería Ltd participará de la explotación de la mina La Cristina, es altamente probable que también lo haga en Brisas. Por lo menos, es lo que afirman las primeras versiones.

La no renovación de la concesión le genera a Gold Reserve un costo demasiado alto. Por este motivo, la compañía ya advirtió que reclamará más de US$ 5.000 millones en que está valuada su inversión en el proyecto. De todos modos, lo más probable es que a pesar de que resulte beneficiada por las acciones legales, difícilmente pueda recuperar buena parte de sus inversiones.

Pero lo peor para Gold Reserve, no termina allí. El descaro del gobierno de Chávez llegó al punto de aclarar que las medidas adoptadas no eximirán a la concesionaria: “del pago de las sumas adeudadas por concepto de ventajas especiales, multas, impuestos e intereses moratorios”.

Ahora fue el turno de Gold Reserve. El resto de las empresas extranjeras no brasileñas se preguntan ¿Cuál será la próxima víctima de las locuras estatizadoras de Chávez? La situación es más que compleja para las compañías extranjeras que operan en Venezuela. La única estrategia viable es mantener sus negocios funcionando con el menor nivel de inversiones posibles como para que se mantengan así.

Tampoco las empresas de capitales nacionales hallan incentivos para invertir en este contexto de alta incertidumbre. Si invierten y mantienen en funcionamiento sus negocios es porque tampoco tienen demasiadas alternativas ante las dificultades que encuentran para sacar sus recursos al exterior.

El resultado de este proceso estatizador es un Estado que irá agotando a un ritmo cada vez mayor los recursos no renovables del país y que se mostrará incapacitado como para generar riqueza y para administrar la gran cantidad de empresas bajo su control.

Las primeras consecuencias de esta política de control sobre la economía ya están a la vista. Los precios de los productos básicos siguen volando y la escasez llega a situaciones límites. Un ejemplo de esto lo brinda un ciudadano venezolano, Francisco Quintero que en una tienda del gobierno que vende artículos de primera necesidad subsidiados para los pobres, le decía a “The Miami Herald”: “Hoy no hay ni leche, frijoles, pollo, carne, mantequilla ni aceite de cocinar”. Edgar Salas, dirigente de un gremio farmacéutico en Caracas, también decía: “Alrededor de una cuarta parte de los productos que se encuentran normalmente en una farmacia ya no están en existencia”.

La incapacidad evidente de Chávez para asegurarle a la población el suministro de bienes y servicios básicos hace prever que la situación bordeará el colapso a medida que se agreguen al control estatal, mayor cantidad de bienes y servicios.

El escenario económico de Venezuela es cada vez más oscuro. Como para agregarle una complicación más a la problemática de la economía, el descontento social va en aumento y las protestas se multiplican mientras desde el gobierno se hace todo lo posible por acallar a la prensa.

No hay dudas que Chávez está obstinado con implantar un modelo socialista a pesar de que está condenado al fracaso antes de ver la luz completamente. Vargas Llosa sintetizó recientemente en una frase la obstinación de Chávez: “(Chávez insiste) a pesar de que la historia nos demostró que las dictaduras fueron más ineficientes que las democracias mediocres”. Todavía Chávez no culminó su obra y ya comenzamos a imaginarnos su final.



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Chávez estatiza y suma más problemas para Argentina

Chávez estatiza y suma más problemas para Argentina

Chávez estatiza y suma más problemas para Argentina Venezuela sigue siendo noticia, y de las malas. Son noticias que impactan al empresariado argentino, y en especial a los accionistas del Grupo Techint. Pero las consecuencias de las recientes decisiones de la política estatizadora chavista pueden ir más allá de su impacto en la economía venezolana y afectar de un modo no despreciable a la economía argentina.

El Grupo Techint vuelve a ser víctima de la mano expropiadora de Chávez. Esta vez, el mandatario venezolano tomó la decisión de estatizar a las empresas Tavsa (Tubos de Acero de Venezuela SA), Matesi (Materiales Siderúrgicos), en las que Techint es accionista mayoritario. También estatizó a Comsigua (Complejo Siderúrgico de Guayana). Allí Techint era también accionista aunque con presencia minoritaria.

Ya en el pasado reciente, Techint había experimentado el sabor amargo de perder negocios en Venezuela. Anteriormente Chávez se había quedado con unas áreas petroleras que el grupo explotaba en su país, mientras que el año pasado resolvió expropiarle la siderúrgica Sidor. La indemnización por el 60% de esta firma había terminado de acordarse hace dos semanas por US$ 1.970 millones.

Probablemente, las nuevas estatizaciones no hayan tomado por sorpresa al Grupo empresario argentino. Pero a pesar de poder anticiparlas resultaba una tarea casi imposible el poder liquidar los negocios a un valor que permitiera al menos rescatar en parte la inversión realizada.

Esto es debido a que nadie se animaría a adquirir una firma en Venezuela en estos momentos. Entonces, la estrategia de esperar y ver qué se podía rescatar de lo invertido aparecía como la acción más lógica.

Desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, no se ha demostrado hasta el momento, mayor preocupación por lo que ocurre con las empresas argentinas en Venezuela. Sólo algunas acciones que se pueden entender como un acto de reflejo. Esta actitud le ha comenzado a generar problemas al gobierno argentino, justo en un momento inoportuno ante la cercanía de las elecciones.

Es en este contexto que las decisiones del gobierno venezolano repercuten y generan focos de conflicto en Argentina. Es que desde el empresariado, se le reclama al gobierno argentino que intervenga para defender los derechos de las empresas. La situación le genera al gobierno de Cristina problemas de negociación con el empresariado incluso en cuestiones relativas al contexto local.

Es por eso que desde el gobierno en las últimas horas se había intentado ensayar alguna defensa a su gestión. En este sentido, la viceministra de Trabajo, Noemí Rial decía: “El Estado argentino defendió a empresas de capitales nacionales radicadas en Venezuela (como la nacionalizada Sidor, también del Grupo Techint) y lo va a seguir haciendo”.

También el jefe de gabinete salió a ensayar algunas palabras que demuestren intenciones de intervenir. Massa decía simplemente: “A Techint hay que ayudarla porque es una empresa argentina”. El canciller argentino Taiana dijo que se reuniría con su par venezolano, Nicolás Maduro, y abordará este tema en dicha reunión. Lo cierto del caso es que dicho encuentro se producirá en el marco de la asamblea de la OEA a la que ambos asistirán por lo que de otro modo, dicho encuentro no se hubiera producido.

Pero mientras estos funcionarios intentaban demostrar una actitud conciliadora entendiendo que el conflicto podría tener repercusiones en el frente electoral, la presidente argentina salió a atacar a los directivos de Techint reclamándoles no haber depositado US$ 400 millones que recibieron por la estatización de Sidor.

Probablemente la presidente no se habrá cuestionado qué responsabilidad tiene su política económica en la decisión de Techint de no repatriar dicho dinero. De hecho, en el 2008, salieron del país US$ 23.100 millones según confirmó el BCRA. Tampoco recordará que cuando su marido era gobernador de la provincia de Santa Cruz, no confiando en la economía argentina, envió US$ 535 millones de dólares de la provincia al exterior.

A la inconsistencia de la política del gobierno argentino, se suma su evidente debilidad en materia de relaciones internacionales. Prueba de ello es el hecho de que hace unos días, Chávez estuvo de visita por Argentina, y el tema de las estatizaciones pasadas y futuras de empresas argentinas en Venezuela, no estuvo en la agenda de discusión.

Es por la incapacidad negociadora del gobierno de Cristina Kirchner que las empresas argentinas en Venezuela se sienten desprotegidas. Su incapacidad se hace más evidente cuando se observa la actitud de Chávez para con Brasil. El mandatario venezolano en su paso por Brasil, le confirmó a Lula que las empresas brasileñas se mantendrán al margen de la ola estatizadora de su gobierno.

Ante este panorama, la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) buscaba la manera de presionar al gobierno para que tome una actitud en defensa de las empresas argentinas, con lo que seguramente se abrirá un foco de conflicto entre el empresariado y el gobierno.

El posible distanciamiento que se puede producir entre la UIA y el gobierno argentino, puede traer consecuencias similares a las observadas en el conflicto con el campo. La actitud del gobierno argentino frente a los reclamos de los sectores productivos ha sido generalmente redoblar la apuesta y contraatacar. Uno puede aventurar la manera en que lo hará: ¿Reformas en el ámbito laboral con la implantación de la doble indemnización?¿Mayores controles impositivos?¿Restricciones a las exportaciones? Cualquier alternativa es válida para castigar la rebeldía empresaria.

Es difícil imaginar cómo terminará este foco de conflicto que se abre en Argentina entre el gobierno y el empresariado local por la política de Chávez. Si hay algo que está claro es que esto impactará en la economía argentina probablemente a través de menores inversiones ya que los empresarios se mostrarán más inseguros ante una nueva demostración del gobierno argentino de no cuidar al sector empresario.

¿Puede esto acelerar una crisis en la economía argentina? Este conflicto tendrá costos para el gobierno argentino. De ello no quedan dudas. Será responsabilidad del gobierno de saber leer cuidadosamente las señales que surgirán por ejemplo del resultado electoral, de la dinámica de la economía en general y de la inversión privada en particular. Si no comprende lo que está sucediendo, las consecuencias pueden ser irreversibles.

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¿Peligra la democracia en Venezuela?

¿Peligra la democracia en Venezuela?

27 Abril 2009

Muchas veces los mercados de divisas latinoamericanos han permitido grandes ganancias mediante el arbitraje producto de las múltiples deficiencias que padecían los mismos y de las medidas poco comunes adoptadas por los gobiernos de Latinoamérica.

Un interesante caso de potencial arbitraje lo ofrece el mercado de divisas venezolano. La decisión de mantener un tipo de cambio fijo en un nivel que no se condice con la realidad de la economía venezolana genera grandes riesgos dado que la frágil situación económica está provocando que el valor del dólar en el mercado paralelo se aleje cada vez más de dicho valor oficial.

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Para el gobierno venezolano el dólar vale 2,15 bolívares, pero para el mercado paralelo cotiza cerca de los 7 bolívares. Demasiada diferencia que permite lograr una ganancia fácil a quienes pueden acceder al dólar al tipo de cambio oficial. Lógicamente, para el ciudadano común, esta posibilidad de ganancia fácil está vedada. Probablemente no es así para los amigos de la causa chavista.

Ya en artículos anteriores les he hablado acerca de la insostenibilidad de esta paridad cambiaria. Es por ello que para sostener esta irreal relación entre las monedas, el gobierno venezolano ha recurrido a limitar la entrega de divisas a sectores no prioritarios ante el déficit de dólares necesarios para sostener semejante desequilibrio. ¿Qué harán estos sectores? Recurrirán al mercado paralelo lo que implica para ellos que los costos de importación se tripliquen automáticamente, algo sin dudas injusto para los mismos.

Se puede decir que Chávez atenta contra la democracia de los mercados. El ejemplo del mercado cambiario que les menciono no es el único. Pero lo más grave en Venezuela es que Chávez está decidido a atentar contra la democracia en un sentido amplio, más allá de la frontera de los mercados.

Con las últimas medidas adoptadas, Chávez sigue transformando a la Venezuela democrática y en donde predominaba la libre empresa en un país en el cual todo se debe regir por su autoridad y según su voluntad, incluso yendo contra las mismas leyes y la Constitución del país.

Algo que no se puede negar, es que Chávez tiene mucha imaginación para doblegar las leyes. Un nuevo ejemplo de ello ha sido lo ocurrido hace dos semanas cuando amparado en una nueva ley aprobada por la mayoría oficialista del Parlamento, Chávez designó a Jaqueline Faría como la primera “jefe de gobierno de Caracas”. Así con esta designación, Faría ejercería varias de las funciones que son de competencia de Antonio Ledezma, el opositor que es titular de la Alcaldía Metropolitana y ha sido electo por el voto popular.

Chávez toma lo que necesita sin medir las consecuencias. El sector privado presencia con temor cómo el gobierno venezolano avanza en su cruzada expropiadora. Además de empresas, en los últimos días, el gobierno ha decido expropiar tierras (unas 3.500 hectáreas) las que consideraba que se encontraban infrautilizadas. Pero lo peor del caso es que, según el gobierno, con ello inició una “ofensiva de rescate de tierras” con lo cual se deben esperar nuevas expropiaciones.

No existe consuelo para la población que ve además cómo la política de Chávez le ha generado un daño irreparable a la economía y ha dilapidado los inmensos recursos provenientes de las riquezas petroleras.

La justificación que esgrime Chávez para justificar su accionar, la de buscar priorizar la situación de los más necesitados, no cuenta con un verdadero correlato en los hechos. Para este año, el FMI ha proyectado que la economía venezolana sufra una contracción del 2,2% y para peor, seguirá contrayéndose un 0,5% en 2010, lo cual implicará un aumento del desempleo, especialmente en los segmentos de menores ingresos. La inflación en Venezuela no cede, se mantiene elevada en el 28,1% interanual y afecta principalmente a los más pobres.
Si Chávez dice gobernar para los pobres ¿Por qué ellos están cada vez peor?

El avance de Chávez sobre los derechos particulares y sobre la propiedad privada no se detiene. ¿Hasta cuándo podrá soportar el pueblo venezolano estos atropellos de un mandatario elegido bajo los principios de la democracia?

La oposición, que sufre la persecución constante de Chávez, los estudiantes y ahora la Iglesia de Venezuela buscan resistir los atropellos del presidente. La Iglesia venezolana ha hecho sentir su preocupación por el desconocimiento de la voluntad popular y la creciente arbitrariedad en la administración de justicia que se viene observando en el último tiempo.

En Venezuela no se puede opinar de manera contraria al gobierno y ello lo denuncia la Iglesia: “ha mermado el derecho que tiene la ciudadanía a información veraz”, mediante “una progresiva escalada de intervenciones oficiales” que pretende “limitar la autonomía de los medios”.

Y por si todo lo anterior fuera poco, el discurso de Chávez choca en más de una oportunidad con sus propias acciones. ¿Usted le haría un regalo a su peor enemigo? Entiendo que no. Pero Chávez sí lo hizo y le acaba de regalar ni más ni menos que una isla a los Estados Unidos. Lo hizo a través de la empresa Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y se la donó al estado de Nueva Jersey.

En este estado de situación, la economía venezolana tiene pocas posibilidades de resistir y no entrar en crisis. Inevitablemente el deterioro de la misma continuará, y el sector privado estará cada vez menos dispuesto a invertir ante la imposibilidad de asegurarse que la rentabilidad del proyecto pueda ser apropiada por la propia compañía y no por el gobierno venezolano. No existen mayores dudas acerca de que esta situación derivará en una crisis en Venezuela, sólo resta saber cuándo.


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