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Cómo ganar con el dólar en Argentina

Cómo ganar con el dólar en Argentina

Cómo ganar con el dólar en Argentina Cambió la tendencia en el mercado cambiario argentino y en un país con una alta tasa de inflación real cercana al 15% y un peso argentino que recibe presiones de apreciación, se puede alcanzar un rendimiento esperado del 12% en dólares solamente colocando el dinero a plazo fijo ¿Un buen negocio no?

Creo que a esta altura de las circunstancias, lo hecho durante todo este tiempo por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se puede catalogar como “heroico” y más que meritorio.

El BCRA sigue domando al mercado, un mercado que lo supo vencer en otros tiempos llevando a la economía argentina a sufrir varios y recordados episodios de crisis. La autoridad monetaria de Argentina está siendo el bombero del gobierno y ahora está luchando por sostener al tipo de cambio frente al dólar acosado por las presiones a la apreciación.

Javier Blanco para La Nación, daba cuenta de la lucha que está sosteniendo la autoridad responsable de la política monetaria en argentina por sostener el valor del billete verde. Entre el martes y el jueves, el BCRA adquirió en el mercado cambiario US$ 485 millones, cuando unos meses atrás la situación era radicalmente diferente y nadie imaginaba lo que está ocurriendo por estos momentos con el valor del dólar en Argentina.

Hasta fines del mes de julio, el BCRA había tenido que vender alrededor de US$ 1.180 millones para evitar una depreciación del peso argentino afectado por una incesante salida de capitales y por el accionar de los especuladores que apostaban con fuerza por un tipo de cambio por encima de los $ 4 hacia finales de año.

No lo voy a negar, en medio de dicho contexto yo también estaba convencido que el dólar alcanzaría los $ 4 cuando el 2009 se despidiera para darle paso al 2010. Y eso que me consideraba de los más conservadores en cuanto a mis estimaciones cambiarias. Las expectativas de depreciación eran tales que recuerdo las proyecciones de reconocidos analistas de mercado que apostaban por un dólar a $ 4,60 y más también.

Fundamentos había y muchos. Hasta se podía justificar pensar en una posible crisis cambiaria, un poco remota pero posible al fin. Es que Argentina se encontraba en un contexto que además de la fuga de capitales, tenía que enfrentar los problemas fiscales (que no solamente no se han reducido sino que probablemente se hayan agravado) con mercados externos cerrados para el país que hacían apetecibles las reservas internacionales del Banco Central que si bien están resguardadas por ley, al gobierno argentino no le hubiese costado demasiado eliminarla.

A lo anterior se agregaba el peso adicional que le sumaba a la demanda tanto los pequeños ahorristas que no estaban dispuestos nuevamente a perder todo lo ahorrado y los oportunistas que buscaban sacar tajada de la posible disparada del dólar y apostaban (e incluso generaban temores), a que ello ocurriera.

Tal era la situación por la que atravesaba el mercado cambiario argentino que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, (con privilegios y poder que van mucho más allá de lo que serían sus funciones) utilizando la receta de la Venezuela de Chávez, comenzó a disponer trabas a la importación de algunos bienes provocando un daño a los importadores que muy poco podían hacer al respecto.

Pero ahora la situación en el mercado cambiario argentino se ha revertido radicalmente. Si antes el BCRA tenía que esforzarse por evitar una depreciación cambiaria con real riesgo inflacionario, ahora está haciendo esfuerzos superiores para sostener lo que queda de la competitividad cambiaria.

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¿Qué ha hecho el gobierno argentino para en tan poco tiempo cambiar de esta manera la situación en el mercado cambiario? En realidad ha hecho muy poco o nada en concreto, salvo prometer arreglar la problemática de la deuda en default con los bonistas y con el Club de París más el necesario acercamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI). Luego continuó con su ceguera, escondiendo la verdadera situación de la economía a través de estadísticas falsas y generando un clima de conflicto permanente e impredecibilidad.

Lo que ha ocurrido es que el contexto externo ha dado un giro total. La economía global ha comenzado con su recuperación generando la confianza en los inversores de que lo peor de la crisis ya ha pasado, la tormenta ha terminado y se han comenzado a percibir los primeros rayos de sol. Los inversores entonces han salido de sus trincheras y están esparciendo sus dólares por todo el mundo.

A lo anterior se debe sumar que el dólar en sí se ha debilitado frente a casi todas las principales monedas del mundo y de Latinoamérica. Es el debilitamiento relativo del dólar lo que explica una parte de las presiones que recibe el peso argentino para que se fortalezca. La recomposición en parte del flujo de ingresos por exportaciones le ha dado fuerza a la oferta de divisas en el mercado, mientras que la recesión por la que atraviesa la economía argentina se siente desde el lado de la demanda de divisas producto de la sensible caída en el volumen de importaciones.

Para el gobierno, el fortalecimiento del peso argentino es un mal negocio. La necesidad de recursos fiscales veía con agrado que el dólar siguiera su proceso gradual de fortalecimiento frente al peso argentino. Una moneda estadounidense a $ 4 hacia finales del 2009 era un buen resultado tanto para el gobierno como para quienes están al mando de la política monetaria.

Con el nuevo cuadro de situación, el mejor resultado que puede lograr el gobierno es mantener al dólar en el nivel actual, pero el mercado apuesta a que ello no ocurrirá si Argentina tiene “la mala suerte” (en términos de valor de su moneda) de tener éxito en retornar a los mercados.

Según comentaba Javier Blanco en La Nación, el analista de mercados emergentes de RBC Capital Markets Nick Chamie había recomendado desde Toronto apostar al peso argentino especulando con que se fortalecerá hasta 4,5% frente al dólar en los próximos 3 meses si la Argentina llegara a volver a los mercados.

El BCRA volverá a luchar contra las presiones de la apreciación cambiaria como lo ha estado haciendo hasta principios del 2008. Nuevamente la sostenibilidad de la política de intervención dependerá de la capacidad de esterilización que tenga la entidad monetaria sin incurrir en un déficit cuasifiscal.

Argentina vuelve a mostrar retornos interesantes en dólares para los inversores y eso es una mala noticia porque genera las presiones mencionadas sobre el tipo de cambio. Afortunadamente, la inestabilidad institucional y la pobre conducción de la política económica de Argentina harán dudar a los inversores sobre la conveniencia de confiar en el país.

Horacio Pozzo

Buenas expectativas para el petróleo argentino

Buenas expectativas para el petróleo argentino

Buenas expectativas para el petróleo argentino En el último tiempo en varios países latinoamericanos se han descubierto importantes reservas de hidrocarburos. En Venezuela recientemente, en Brasil, en Colombia, en Uruguay, y hasta en Perú hubo noticias de hallazgos. Argentina lejos ha quedado de ser exportador neto de recursos petrolíferos, como lo supo ser en un pasado no muy lejano, y los motivos de esto hay que buscarlo en los errores de política nacional en la materia.

Más allá del atractivo que Argentina representa para el sector, el temor a la inestabilidad institucional existente en el país desincentiva cualquier tipo de inversión que se quiera realizar, principalmente si es de alto riesgo como es el caso de las inversiones de exploración.

Pero en este contexto de inestabilidad institucional, YPF (MERV:YPFD;NYSE:YPF), anunció inversiones en el área de hidrocarburos. Es que la buena relación existente entre el gobierno argentino y los directivos del grupo Petersen que se quedaron con el 14,9% de la participación en YPF a principios de 2008, en una operación financiada casi en su totalidad con deuda y que fuera en su momento bien recibida por parte del gobierno argentino.

El vicepresidente ejecutivo y CEO de YPF, Sebastian Eskenazi, anunciaba inversiones por US$ 400 millones en su refinería de Luján de Cuyo, en Mendoza, que la compañía activará y financiará un Plan Exploratorio integral en las áreas en las que opera y en todas las provincias que adhieran a la iniciativa, para determinar en un plazo de dos años con cuántos recursos hidrocarburíferos cuenta el país.

“Vamos a aplicar las nuevas tecnologías que antes no teníamos, como la sísmica 3D, y convocaremos a las universidades. Vamos a analizar cuenca por cuenca y en la que haya potencial pondremos en marcha estudios sísmicos”, decía Sebastián Eskenazi. En Argentina la actividad exploratoria ha sufrido un gran atraso tecnológico lo que limitó las posibilidades de nuevos descubrimientos. La aplicación de nuevas tecnologías permitirá incrementar las posibilidades de nuevos hallazgos de yacimientos que muy probablemente tenga el territorio argentino.

¿De cuánto dinero estamos hablando en dicho plan de inversiones? “De mucha plata” decía Eskenazi. Es que el plan aún no está bien definido pero promete ser ambicioso. ¿Existirá un acuerdo secreto con el gobierno argentino? No tengo demasiadas dudas al respecto. En un país como la Argentina con extremas regulaciones en las tarifas del gas y en los precios de los combustibles, y retenciones a las exportaciones, la única manera de animarse a invertir es a través de un acuerdo que garantice la apropiabilidad de la renta emergente de las inversiones.

Probablemente los problemas que está teniendo Argentina con sus recursos energéticos que la han obligado a importar gas desde Bolivia y gas natural licuado desde Venezuela, sumado a las malas perspectivas para los próximos años y los problemas fiscales como para sostener un innecesario flujo de importaciones de recursos energéticos, hayan hecho ceder al gobierno argentino.

Los problemas fiscales que tiene Argentina condicionan y condicionarán las políticas del gobierno. La eliminación de los subsidios a las compañías de servicios públicos no es una decisión voluntaria del gobierno sino una necesidad ante la falta de recursos. Si bien el gobierno se esfuerza por ocultar el verdadero problema de recursos, algunas señales hablan por sí solas: el pasado viernes, el diario Perfil reflejaba en su sitio la preocupación existente desde el gobierno boliviano ya que desde hace más de dos meses no reciben el pago de los 6 millones de metros cúbicos de fluido que envían diariamente hacia Argentina.

Las necesidades del gobierno se transforma así en una excelente oportunidad para YPF que a través de Eskenazi resaltaba el compromiso de la petrolera para con el país: “con la puesta en marcha de estos proyectos YPF reafirma su compromiso de realizar inversiones para atender las necesidades energéticas del país e incorporar en sus procesos y productos las tecnologías disponibles que aumenten la seguridad y el cuidado del medio ambiente”. Si siempre han mantenido tal compromiso con el país ¿Por qué no se ha reflejado adecuadamente en sus planes de inversiones?

Desde YPF se sabe de la importancia que representa para la matriz energética argentina: “YPF es la columna vertebral de la matriz energética de la Argentina, y como empresa de bandera tiene el deber de avanzar y financiar todos los estudios necesarios para saber, en un plazo de dos años, con que recursos energéticos [petróleo y gas] cuenta el país”. A modo de beneficencia con un país que muestra mayores problemas en su matriz energética, el directivo de YPF decía: “Nos pusimos en marcha en crear un plan de exploración, no simplemente para YPF, para la Argentina para saber qué es lo que tenemos y lo que tenemos que hacer”.

Si bien desde YPF existe la seguridad que está haciendo un generoso aporte para Argentina, deberán estar atentos ya que no son los únicos interesados en explorar las potencialidades de recursos del territorio argentino. Brasil, que ha demostrado claramente el éxito de su política energética pretende avanzar en la integración energética con Argentina.

La ministra de Producción, Débora Giorgi se refería sobre el tema a la: “posibilidad de desarrollar una cadena de proveedores para la exploración y explotación en gas y petróleo, áreas donde Brasil se enfrenta a un futuro muy venturoso”.

Luego de unos cuantos años de inacción, las buenas perspectivas del precio del petróleo para los próximos años y los importantes descubrimientos realizados en varios países latinoamericanos, han hecho que el sector petrolero argentino recuperara atractivo. Los problemas de recursos que tiene el gobierno argentino se encargaron de la otra parte, de hacer ceder a las autoridades nacionales.

Probablemente, este plan exploratorio que iniciará YPF generará interesantes beneficios para la petrolera, aunque para ello habrá que tener paciencia y esperar. Pero mientras tanto, si quiere conocer qué petrolera ha recomendado Paola y les ha hecho ganar a SUS suscriptores un 20% en sólo tres meses, puede averiguarlo suscribiéndose a Valor Global, haciendo click aquí .

Horacio Pozzo

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Kraft (NYSE:KFT), y lo difícil que es hacer negocios en Argentina

Kraft (NYSE:KFT), y lo difícil que es hacer negocios en Argentina

Kraft (NYSE:KFT), y  lo difícil que es hacer negocios en Argentina “Una batalla laboral en la fábrica de Kraft Food Inc (NYSE:KFT) está causando interrupción de las calles y está aumentando la inquietud sobre más conflictos sindicales en un momento de angustia económica” The Wall Street Journal, sobre el conflicto que afecta a la fábrica estadounidense en Argentina.

En estos momentos me encuentro en Buenos Aires, una ciudad sitiada por los piquetes. Tomar un taxi en esta ciudad es todo un riesgo para el bolsillo ya que para llegar a la dirección que uno pretende, el taxista debe sortear varios piquetes y desviarse varias veces del camino más directo. Entonces, lo que debería ser un viaje de diez minutos puede extenderse por una hora en las que al menos uno puede entretenerse escuchando las historias de vida de conductor, o puede utilizar dicho tiempo para reflexionar acerca de lo difícil que es la vida (y los negocios) en Buenos Aires, capital mundial del tango y de los piquetes.

Si Argentina quería publicidad para atraer inversiones al país, la nota escrita por Taos Turner y Matta Moffett para el diario financiero The Wall Street Journal, ciertamente no le ha hecho un gran favor. ¿Por qué es tan difícil resolver un simple conflicto laboral en una fábrica en Argentina? La situación ha generado la intervención de la embajada de los EEUU en Buenos Aires.

Parece difícil de creer pero este conflicto de los trabajadores de Kraft con la compañía se inició en el mes de julio por las solicitudes de los trabajadores de mayores medidas para prevenir posibles contagios por la gripe porcina. Entiendo que muy probablemente la compañía tenga una gran responsabilidad en este conflicto, pero me gustaría ver más allá del mismo para descubrir un fenómeno que se está generalizando en Argentina y es consecuencia de la política que ha seguido el gobierno en los últimos años.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en un intento por mejorar la imagen del gobierno decía: “la Presidente me llamó para ver cómo iban las cosas” y agregó “(siempre lo llama) por situaciones como esta”. Pero la realidad muestra a un Estado ausente y permisible que genera en los empresarios un real temor de contagio de lo que ocurre con Kraft, temor que fue reconocido por Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).

La conflictividad en las empresas ha crecido en el último tiempo de manera preocupante bajo la errónea creencia de ser el medio para defender los derechos de los trabajadores. Un Méndez preocupado decía: “Algunas plantas tienen problemas muy graves, hay medidas (de los sindicalistas) que bloquean las calles, por ejemplo en establecimientos avícolas de Entre Ríos”. La conflictividad laboral es una consecuencia clara de la verdadera situación de la economía argentina que el gobierno todavía se niega a reconocer, sumido en la inacción.

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Pero la inacción del gobierno también es producto de los conflictos que su ideología le está imponiendo. Federico Thomsen, economista político, decía sobre la situación: “El gobierno de la señora Kirchner se encuentra por estos días en un dilema. El estilo de la mandataria, que se muestra como progresivo y que ha sido anteriormente criticado por no actuar, se ve ahora con la presión de decidir”. Es como si Cristina Kirchner se hubiera disfrazado del ex dubitativo presidente argentino De la Rúa. ¿O volvió De la Rúa al poder vestido de mujer?.

La conflictividad laboral es un problema adicional que deben enfrentar las empresas que operan en la Argentina. Para el inversor extranjero es sin dudas una muy mala carta de presentación que se agrega a la ya conocida falta de transparencia estadística, a la inseguridad jurídica y a los malos antecedentes que el país tiene como deudor internacional.

Aunque en Argentina no es posible saber qué ocurre realmente (y será mucho más difícil saberlo cuando se logre la aprobación de la “Ley de Medios de Comunicación” que le permitirá al gobierno el control de los mismos), al gobierno argentino se le hace muy difícil mantener el lema “Por aquí, todo está bien”.

Sin dudas, Argentina tiene problemas, pero dichos problemas van más allá de su situación económica coyuntural. Son problemas de fondo que no encuentran un camino de solución. La miopía en la política gubernamental ha derivado en graves situaciones para el ambiente de negocios en Argentina. No por casualidad Argentina fue uno de los países que mayor fuga de capitales sufrió desde 2007, capitales que para el economista Bernardi Kosacoff: “Se fueron por las expectativas negativas porque no había planes para resolver los problemas de infraestructura, de energía, con subsidios que se comen el superávit fiscal. Y esto determinó que no haya inversiones y que se optara por más importaciones”.

Verdaderamente se hace difícil poder invertir en este contexto en la Argentina por más buena voluntad que tengan los empresarios. Es que la posibilidad de hacer negocios en el país se ve afectada por la inestabilidad y la incertidumbre reinante.

El contexto no permite pensar en el largo plazo y además produce pérdidas concretas de negocios. Me pongo en el lugar del empresario que busca abrirse a nuevos mercados y sale a la búsqueda de clientes en el exterior, los cuales a pesar de lo atractivo de la oferta recibida en términos de precio y calidad del producto, no lo aceptan ante las grandes dudas que rodean a la posibilidad que tiene el empresario argentino de dar cumplimiento a sus compromisos ante la incertidumbre del contexto local.

La política errónea provoca no solamente una caída en el volumen de inversión y en la Inversión Extranjera Directa (IED), sino también afecta a la calidad de la poca inversión que se realiza. Después de todo, por más arriesgado que sea el empresario ¿Qué lógica puede llevarlo a apostar en un proyecto de inversión de 5 años o a apostar en sectores con un alto potencial de rentabilidad pero que afectan la sensibilidad del gobierno?

La decepción y el alto riesgo que corren los empresarios se reflejan claramente en los datos. El dato que brinda la consultora Acebeb es más que revelador: Las inversiones anunciadas en el mes de agosto en Argentina cayeron un 88,8% interanual y un 30% en términos mensuales, alcanzando solamente US$ 485 millones.

En Argentina estamos asistiendo a un efecto dominó que termina por golpear la solidez de la economía. ¿Es más sólida la economía boliviana que la Argentina? Ayer les comentaba en una noticia la decisión de Moody´s de mejorar la calificación crediticia de la deuda soberana de Bolivia la cual ya ostenta ahora una mejor calificación que la deuda pública argentina.

Esta decisión es toda una señal para Argentina.

Para donde quiera mirar el gobierno, encontrará que la situación en la economía argentina no es buena, el tema es que quiera mirar hacia algún lado.

Horacio Pozzo

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Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales

Argentina y una nueva reputación para atraer capitales Transparencia en las estadísticas oficiales, mayor disciplina fiscal y el acuerdo con el Club de París y los holdouts: ¿Quiere el gobierno argentino verdaderamente cambiar el rumbo de su política económica o sólo pretende que creamos eso? ¿Cuánto puede impactar el cambio en el rumbo económico en los inversores?

La pregunta cobra una importancia no menor para aquellos que desean invertir algunos dólares en el país. Mientras los capitales retornan a gran parte de Latinoamérica, Argentina sigue esperando generar algún interés sin que por ello deba recurrir a promesas de grandes retornos. Y si ud. está pensando en invertir en activos del país, deberá saber que las condiciones de la macroeconomía argentina son tan importantes como las promesas de rentabilidad que los activos locales ofrecen. Es que un único e inesperado salto en el tipo de cambio puede echar por tierra las ganancias acumuladas durante bastante tiempo por confiar en un país como Argentina.

Mientras continúa con la pelea contra los medios de comunicación, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es consciente de la necesidad de un cambio de rumbo en su política económica. El cambio en el contexto global le dará un poco de aire, pero los problemas en la economía argentina son demasiado graves como para mantenerse ciego y sordo frente a la realidad. Es por este motivo que, como si fuera un concurso de popularidad, el gobierno públicamente manifestó su interés en abordar los temas que preocupan a los mercados.

No vaya a creer que el gobierno argentino se dio un golpe en la cabeza y de repente quiera cambiar bruscamente la dirección que traía su política económica. La necesidad tiene cara de hereje, y Argentina necesita no solamente volver a los mercados financieros internacionales sino también atraer inversiones para retomar la senda del crecimiento.

Y el gobierno ha puesto manos a la obra. El ministro de Economía, Amado Boudou, dio a conocer los lineamientos del presupuesto nacional 2010, el cual dice más de lo que aparenta. Husmeando en las proyecciones del presupuesto 2010, el mismo anticipa un crecimiento esperado del 2,5% del PBI argentino con un superávit fiscal primario de 2,29% del PBI (superávit financiero del 0,05% del PBI), un superávit comercial de US$ 14.000 millones y una tasa de inflación de sólo el 6,6%, con un dólar promedio a $ 3,95.

El presupuesto nacional promete estabilidad en la economía argentina, con un tipo de cambio nominal promedio que se depreciará en menos de un 6%, pudiendo de este modo, garantizar una buena rentabilidad en dólares. La estabilidad cambiaria parecía una utopía hacia mediados de año, pero el inesperado cambio de contexto externo la ha hecho realidad.

Cuando uno se fija en la evolución del tipo de cambio del peso frente al dólar, desde el mes de julio, se encuentra que se está manteniendo al tipo de cambio estabilizado. Y lo mejor del caso es que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha dejado de vender divisas para sostener el tipo de cambio y ha comenzado a recomponer el nivel de reservas. La fuga de capitales desde la economía argentina se ha frenado y ello representa una buena noticia para la estabilidad económica del país, aunque todavía hay bastante por hacer para seguir apuntalando a la estabilidad económica.

Para Argentina es tiempo de arreglar deudas pendientes y es por eso que Boudou se ha acercado al Club de París (el grupo de países centrales acreedores con los que la Argentina tiene una deuda en default de más de US$ 6.000 millones) y a los representantes de los holdouts (aquellos bonistas que no aceptaron la “interesante” propuesta de reestructuración de la deuda pública argentina).

“Los holdouts y el Club de París son los temas principales de Argentina por resolver”, decía Boudou. La preocupación por arreglar deudas pendientes pasa exclusivamente por un interés de volver a los mercados que por el hecho de honrar las deudas. Sino, basta recordar que hace un año, el gobierno había anunciado unilateralmente que pagaría por completo la deuda pendiente con el Club de París.

¿Es creíble el escenario que plantea Argentina? Indudablemente es un mundo ideal para el país el que se plantea y aunque existen fuertes y justificadas dudas sobre lo alcanzable que pueda llegar a ser, la ilusión es lo último que se pierde.

“En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso”, es una frase que le caería bien al gobierno argentino que muchas veces ha amagado con un cambio en el rumbo de la política económica. Pero a pesar de las dudas que un gobierno como el de los Kirchner puede generar, los mercados han hablado claramente y renovaron su confianza en el país. Le creen al gobierno argentino en un contexto global de fin de crisis que genera grandes oportunidades para el país. El veredicto del mercado es claro: el riesgo país sigue cayendo y ya se ubica en 742 puntos básicos, mientras que los bonos de deuda ganaban ayer hasta un 4,2% y subieron hasta un 20%.

Argentina tiene nuevamente una oportunidad para torcer su rumbo. La necesidad la está llevando a ello y la decisión está en sus manos. Mientras el gobierno sigue pensando qué camino tomar, los inversores esperan ansiosos, buscando identificar las oportunidades que se pueden generar con una economía menos volátil e impredecible.

Si uno observa la evolución del Mercado de Valores de Buenos Aires, el índice Merval ha dibujado una tendencia ascendente con pocas interrupciones desde el mes de marzo hasta la actualidad. Para los que decidieron tomar el riesgo y armaron una cartera que replicaba a dicho índice, estarán disfrutando un incremento en el valor de sus inversiones del 114%. Pero las oportunidades de ganancias todavía están presentes dentro de las compañías que componen el Merval, aunque algunas de las mismas dependan de este cambio de rumbo que promete la economía argentina.

¿Qué compañías argentinas muestran un buen futuro?

Esto será tema de un próximo artículo.

Por lo pronto, debemos estar atentos a los próximos pasos de Argentina que deberá decidir entre seguir un camino como el que recorre Venezuela o uno más prometedor como el que han elegido Brasil y Perú, por nombrar sólo dos casos.

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Se acabó la euforia en el mercado inmobiliario argentino

Se acabó la euforia en el mercado inmobiliario argentino

Se acabó la euforia en el mercado inmobiliario argentino Si tiene unos ahorros y está buscando adquirir un inmueble en Argentina, no se apresure y busque alguna compra de oportunidad. La depresión en el mercado inmobiliario argentino está cansando a los vendedores por lo que no será demasiado difícil lograr una buena quita en el valor de la propiedad.

El mercado inmobiliario lejos está de los buenos años que supo disfrutar luego de la crisis del 2001. Los problemas de la demanda de viviendas son cada vez mayores y anticipan que este panorama oscuro para el sector se mantendrá.

Dos de las principales regiones inmobiliarias de Argentina son la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires. En dichas regiones, las noticias no resultaban para nada alentadoras hasta el mes de julio. En Capital Federal, la cantidad de escrituras había caído un 38,7% en términos interanuales, en el mes de julio, mientras que en los primeros siete meses del año, la baja en el número de escrituras asciende al 38,1% en comparación con igual período de 2008, y el monto involucrado en ellas, un 26,8%, según daba a conocer Colegio de Escribanos de la ciudad, cuyos profesionales se encuentran por estos momentos con más tiempo de ocio.

En la provincia de Buenos Aires, la caída en el volumen total de las transacciones inmobiliarias ascendió al 37% en los primeros siete meses del año, mostrando una situación de real preocupación tanto para el sector inmobiliario en sí como para aquellos sectores dependientes como son el sector de la construcción y el de elementos para la construcción.

A mediados de año, antes de las elecciones lógicamente, la presidente Cristina Fernández de Kirchner había anunciado un programa de créditos hipotecarios que serían generados con fondos de la Anses y otorgados por el Banco Hipotecario. El objetivo apuntaba principalmente a la obtención de votos más que a un verdadero impulso de la demanda inmobiliaria. El pasado domingo, La Nación dio a conocer que entre créditos aprobados o en proceso de aprobación hay hasta el momento un total de 5.094, una cifra que deja un gusto a poco.

Si el Banco Hipotecario que ha recibido dinero de los aportantes al sistema de jubilación para financiar hipotecas, no está generando un gran desarrollo en el mercado de las mismas, imagínense lo que debe estar ocurriendo a nivel del sistema financiero. La Nación se refería de este modo a la situación del crédito hipotecario en el sistema financiero argentino: “Hace ya meses que la colocación de nuevos créditos es inferior en monto a las cancelaciones y, cada mes, el stock de hipotecas otorgado por el sistema cae $ 30 millones”. Y se podrá decir que el problema pasa por la falta de demanda de créditos ya que basta recordar la invasión de solicitantes que llenaron las sucursales del Hipotecario cuando la presidenta anunció el plan crediticio.

La demanda del sector inmobiliario en Argentina se encuentra deprimida tanto por la falta de capacidad adquisitiva de las familias (que no poseen ahorros suficientes y acceso al crédito hipotecario), como por el desincentivo que sufren los inversores.

Según afirma Matías Bonelli en El Cronista, los desarrolladores inmobiliarios ya no tienen a la Argentina entre los países preferidos para sus inversiones. Uruguay, Brasil, Chile y México aparecen antes entre las preferencias de los inversores en Latinoamérica, según un trabajo realizado por la consultora Analía Álvarez para Cámara de Empresarios de Desarrolladores Urbanos.

“Claro, la crisis internacional que ha impactado en la Argentina justifica que los desarrolladores inmobiliarios no se fijen en el país para invertir”, puede resultar un buen argumento para explicar la situación. Lo grave del caso es que no es ésta la situación de Argentina. Según Analía Álvarez un 58,8% de los desarrolladores que no invertirían en la Argentina, exponen como argumento su falta de seguridad jurídica.

En medio de este panorama preocupante, el mercado inmobiliario ha disfrutado de un veranito. El mes de agosto y también los primeros días de setiembre el mercado se mostró un poco más movido según afirma el broker inmobiliario Armando Pepe: “Por suerte en agosto se recuperó, arrancó y terminó muy bien el mes, con muchas visitas en las guardias, con operaciones y septiembre viene muy bien también”.

No creo que haya demasiados motivos para ilusionarse con este repunte en el sector. La explicación de la recuperación en el mercado inmobiliario gira en torno a la Ley de Blanqueo de Capitales que finalizó en el mes de agosto y que ha generado algunos beneficios para el sector ya que contemplaba beneficios para los fondos ingresados que se destinasen al sector inmobiliario, lo cual ha explicado el repunte en la actividad observada durante la última quincena del mes.

Este repunte en el sector inmobiliario no ha sido homogéneo entre las diferentes áreas sino que estuvo más concentrado en las principales zonas inmobiliarias del país en donde residen aquellos ciudadanos que decidieron repatriar al menos una parte de sus ahorros en el exterior aprovechando los beneficios impositivos del blanqueo de dichos capitales.

¿Tiene fundamentos sólidos la recuperación observada en las últimas semanas en la demanda del sector para reimpulsar la actividad? Desde mi punto de vista, no existen argumentos válidos para la ilusión. La demanda inmobiliaria seguirá débil ante la falta de elementos que le den sustento: falta de crédito hipotecario, ahorros insuficientes, incertidumbre en el contexto económico y salarios reales estancados o hacia la baja. Demasiados argumentos negativos que se mezclan con la indiferencia de los desarrolladores.

Horacio Pozzo

La época de pagar propiedades a valor Miami en la Argentina, parece haberse acabado. Hoy la demanda está en retirada y el sector inmobiliario al acecho, desesperado por dilucidar si esta situación es apenas una corrección, o el inicio de una tendencia a la baja que deprimirá aun más los precios y los negocios. Compradores de propiedades… ¡A esperar mejores precios!

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¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

¿Va o no va Latinoamérica hacia el desarrollo?

“No se si se puede decir que es exitoso, pero sí que se mantiene”, Mario Blejer, ex presidente del Banco Central de la República Argentina al referirse a las políticas monetarias de metas de inflación.

Los últimos años han marcado a fuego la manera en que la política monetaria se conduce en buena parte de los países latinoamericanos. La importancia y reconocimiento de la independencia de los Bancos Centrales ha sido el primer paso para la estabilidad de las economías de la región que dejaron atrás el problema de la dominancia fiscal. La instauración de políticas monetarias de metas de inflación (IT en sus siglas en inglés), ha contribuido a la credibilidad de los banqueros de la región. Pero las recurrentes crisis dejan lugar a la duda ¿Estamos ante una verdadera evolución de las economías latinoamericanas hacia el desarrollo?

Las Jornadas monetarias y bancarias también arrojaron polémica en torno a la implementación de las políticas monetarias de metas de inflación, consideradas la salvación para que Latinoamérica deje atrás su historia de inestabilidad. El ex presidente del BCRA, Mario Blejer cuestionó este tipo de políticas monetarias presentando el siguiente dato: Los objetivos de sobre la tasa de inflación en las mismas no han sido cumplidos en el 40% de las veces.

Si las políticas de monetarias que plantean explícitamente una tasa objetivo de inflación no son tan eficaces en alcanzar la meta propuesta ¿Por qué es que se siguen utilizando y confiando en dichas políticas de estabilización del nivel de precio en las economías? Además ¿Qué se puede decir acerca de las rigideces que la política monetaria sujeta a objetivos posee?

Tal como ha ocurrido en el caso de las políticas de acumulación de reservas internacionales, durante el seminario se aprovechó para cuestionar las políticas de metas de inflación, pero la conclusión final ha sido su reivindicación como mecanismo de estabilización de las economías.

Sé que puede resultar un poco confuso que algo que no logra cumplir con el objetivo para el cual tiene razón de ser, pero las políticas monetarias de tasa de inflación objetivo han logrado objetivos no siempre reconocidos, a pesar de las dificultades que han tenido que enfrentar.

Un elemento valioso de las políticas de IT para las economías latinoamericanas ha sido la confianza que han generado entre los ciudadanos, el compromiso de los banqueros centrales para con el mantenimiento de la estabilidad de precios.

Esta confianza ha moderado las expectativas inflacionarias que se han mantenido contenidas a pesar de períodos turbulentos por los que han tenido que pasar las economías y que han desviado a la tasa efectiva de inflación minorista de su nivel objetivo, y en algunos casos (como el de Chile en 2008), incluso de un modo significativo.

La credibilidad en el compromiso de los Bancos Centrales en un nivel objetivo de inflación, aunque no sea alcanzado en todos los casos, les ha permitido a los banqueros la aplicación de medidas no ortodoxas en estos períodos de crisis como la intervención en los mercados cambiarios sin que ello tenga un impacto en las expectativas inflacionarias. Además de la confianza, la política de IT aumentó la transparencia y responsabilidad en el accionar de los Bancos Centrales, algo muy valorado por el mercado.

Es así que la crisis fue una prueba que demostró que las políticas de IT en los hechos tienen una mayor flexibilidad de lo que se pensaba en la teoría a medida que la confianza y el compromiso para con la estabilidad de precios, resulte creíble.

En esta flexibilidad que se permitió a las políticas de IT y que demostraron tener cabida en este tipo de modelos, se observaron episodios temporales de imposición de control de capitales como ha sido el caso de Colombia, que buscó evitar saltos bruscos en el tipo de cambio que pudieran generar efectos desestabilizadores para la economía.

La decisión de implementar controles de capitales por parte de países con una conducción monetaria orientada explícitamente hacia una tasa de inflación, que se ha observado durante el período de crisis deja abierta la posibilidad de que se vuelvan a repetir en el caso en el que la apreciación cambiaria que se está produciendo en varias monedas de la región, como es el caso de Chile y Brasil por nombrar a dos de los más destacados, amenace la estabilidad macroeconómica.

La apreciación cambiaria que se observa responde a la incidencia de grandes flujos de capitales especulativos hacia la región que han corrido a los tipos de cambio de su nivel de equilibrio afectando incluso de manera artificial, a las presiones inflacionarias a las que se exponen las economías.

En el caso de Argentina, si bien no cuenta con una política monetaria de metas de inflación, el país posee controles de capitales para evitar la especulación. La ley establece la obligatoriedad de establecer un encaje por el 30% del capital financiero ingresado al país, el cual queda inmovilizado por el término de un año (esta normativa del BCRA fue endurecida recientemente al modificar las condiciones para la excepción al cumplimiento por parte de las entidades financieras locales). Se puede decir que esta normativa ha permitido en parte limitar la volatilidad en el sistema financiero argentino que hubiera generado riesgos desestabilizadores, aunque también hay que reconocer que Argentina no es un país que de por sí, en los últimos años resultara atractivo para dichos capitales.

Hace unos días, la presidente Cristina Fernández de Kirchner desestimó un pedido realizado públicamente por el titular de la Bolsa de Comercio porteña, Adelmo Gabbi, que pretendía la eliminación del encaje impuesto al ingreso de capitales financieros, que rige desde 2005 en el país. El motivo expuesto por Cristina Kirchner fue que el mismo ha sido: “una de las fortalezas que nos permitió evitar fuertes variaciones en el tipo de cambio” en los momentos de mayor incertidumbre en el mercado.

Volviendo a los logros de las políticas de IT, la estabilidad macroeconómica y el crecimiento alcanzado por las economías latinoamericanas a partir de la estabilidad monetaria representan una garantía de la continuidad de dicho crecimiento y desarrollo económico. Por estos motivos es que ante los cuestionamientos de Blejer, tanto el presidente del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde como el gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, no perdieron tiempo en defender las bondades de dicha política y los beneficios generados para sus economías.

Si bien la estabilidad de precios no garantiza el crecimiento sostenido, es un muy buen punto de partida para los objetivos de las economías latinoamericanas, las cuales aún tienen mucho por hacer para lograr economías competitivas y de baja vulnerabilidad ante cambios en las condiciones del contexto.

Si bien hay algunos países de la región, como Argentina, Ecuador y Venezuela, que no han logrado consolidar la estabilidad en materia de precios, creo que el resto está superando un desafío histórico que muchas veces ha sido motivo de estancamiento en el desarrollo económico en dichos países.

Es por ello que no tengo dudas que estamos ante una nueva etapa para las economías de la región y esto queda evidenciado en el rol que jugará de aquí en más el G20, donde Latinoamérica está muy bien representada, en la coordinación de políticas económicas a nivel global. Latinoamérica ya no será una espectadora pasiva, sino que será partícipe de lo que ocurrirá con la evolución de la economía global.

Nos encontraremos nuevamente el próximo lunes,

Horacio Pozzo

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El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

El grito de los emergentes para con el FMI

“El BCRA se a convertido por primera vez en décadas en un ancla de estabilidad para todos los ciudadanos que habitan en la Argentina”, Martín Redrado Presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Uno de los temas que más debate ha generado en las Jornadas Monetarias y Bancarias del BCRA, ha sido la política de acumulación de reservas internacionales por parte de las economías emergentes.

A principios de 2006, cuando la Argentina decide cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un monto estimado en US$ 9.810 millones utilizando para ello parte de las reservas internacionales, en el país se había generado un gran debate en torno a los usos alternativos que se les podía dar a dichas reservas en una economía con tantas necesidades como lo es (y era en dicho momento) la economía argentina.

Recuerdo incluso que el tema se había colado hasta en las charlas familiares, en las cuales me veía obligado a explicar y defender la no utilización de las reservas internacionales para gasto público en la forma de construcción de carreteras, plantas de energía o nuevos hospitales. Ciertamente es difícil explicarle al común de la gente la importancia que para un país representa tener guardados tantos miles de millones de dólares mientras el desempleo crece y la economía se estanca.

No tengo dudas en afirmar que Martín Redrado se debió sentir en cierta forma a gusto con los numerosos episodios de turbulencias que le ha tocado enfrentar. Cuando la economía crecía con fuerza y nada hacía sospechar la inminencia de situaciones tensas para los mercados, no eran pocos los que criticaban a la política del Banco Central de la República Argentina, concentrada en acumular reservas internacionales.

Las turbulencias en los mercados, que comenzaron a principios del 2007 en China cuando se buscó limitar las operaciones de carry trade, pusieron en su lugar el valor de contar con un seguro anticrisis como lo son dichas reservas. Sin embargo, los críticos a este tipo de política siguen a la orden del día, a pesar del éxito demostrado.

En las discusiones del día de ayer en las jornadas del BCRA, el director de Investigación Económica del FMI y reconocido economista, Olivier Blanchard, sugirió que la acumulación de divisas es “ineficiente” como método para hacer frente a las crisis.

Sin dudas me resultó sorprendente este pensamiento de Blanchard luego del rol destacado que han tenido las reservas internacionales en las economías emergentes para mantenerlas protegidas de la crisis. De paso, Blanchard también criticó los acuerdos de swaps de monedas firmados entre los bancos centrales como ocurrió con Argentina y Brasil, o con Brasil y China, entre otros casos. ¿Qué cuestiona Blanchard, que el FMI queda afuera de este tipo de estrategias y ello representa una pérdida de poder? El mundo postcrisis sin dudas mostrará una profundización en estas tendencias a las que se deberá adecuar el FMI.

Honestamente me cuesta hablar de eficiencia o ineficiencia cuando la cuestión gira en torno a enfrentar una crisis. Entiendo que Blanchard prefiere que los países se alineen al FMI y realicen preacuerdos de asistencia financiera en situaciones de estrés. Pero ¿Se imaginan lo que puede ocurrir con una economía que tiene pocas reservas internacionales y que debe recurrir al FMI para que la asista con fondos con el objetivo de enfrentar el comportamiento temeroso de los inversores?

Para quienes no conocen la historia argentina, les comento que el país ha tenido una muy mala experiencia con dichos mecanismos de ayuda durante la vigencia de la convertibilidad. No sé si acumular reservas es “lo más eficiente”, pero sé que influye en el comportamiento inversor. Digamos que afecta positivamente la percepción de fortaleza de una economía y disuade de ataques especulativos a la misma.

Ante las consideraciones contrarias a estas políticas que llevan adelante entidades como el BCRA, Redrado no dejó pasar la oportunidad y salió a jugar fuerte para responderle a su invitado y representante del FMI al decir acerca de las reservas internacionales: “Las reservas son un ancla de estabilidad”.

No es que el BCRA y Argentina no deseen contar con mecanismos de asistencia del FMI. De hecho, Redrado conjuntamente con el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, se reunieron con Blanchard para avanzar en acuerdos con el FMI para acceder a líneas de financiamiento. Pero más allá de ello, un país como Argentina no se puede dar el lujo de no contar con un fuerte colchón de reservas para preservar la estabilidad económica, elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo del país.

Pero Redrado no ha sido el único que defendió la política de acumulación de reservas en la región. El gobernador del Banco de Reserva de Perú, Julio Velarde, ha dejado en claro el alivio que representó para él y la conducción de la política monetaria en Perú la existencia de reservas internacionales que le permitieron enfrentar las turbulencias y limitar la volatilidad en los mercados. También el Gobernador del Banco Central de Colombia, José Darío Uribe, ha valorado los beneficios de la política de acumulación de reservas como mecanismo amortiguador de la crisis.

Lo que no reconoce aún el FMI es que las reservas internacionales han jugado un rol fundamental en países como la Argentina con casi nulas oportunidades de acceder a líneas de financiamiento de emergencia para enfrentar la crisis. El mundo ve a los emergentes aún con desconfianza por lo que cualquier evento negativo ya sea en Argentina o cualquier otro país latinoamericano, hubiera disparado movimientos desestabilizadores para dichas economías e incluso para la región.

La crisis financiera internacional, sin las reservas hubiera implicado indudablemente para Argentina (y probablemente para la mayoría de los países de la región), una crisis cambiaria con consecuencias mucho mayores sobre la economía real.

Para terminar el artículo creo que el mensaje de Redrado es representativo del mensaje de los países emergentes para con el FMI: “Los organismos multilaterales han dado algunos pasos en la dirección correcta pero queda un camino bastante arduo para recorrer para que estos finalmente se conviertan en los verdaderos guardianes de la estabilidad financiera internacional”. El FMI debe en primer lugar concentrarse en la estabilidad financiera global si quiere ayudar realmente a las economías emergentes y por otra parte, debe dejar de lado sus recetas mágicas y comprender en profundidad la realidad de cada país para adecuar las recomendaciones haciéndolas verdaderamente efectivas. ¿Podrá cambiar el FMI y quemar su viejo libro de recetas el cual utiliza para todos los países por igual?

Horacio Pozzo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo

Lecciones de la crisis que cambió al mundo Ayer se iniciaron en el Banco Central de la República Argentina las Jornadas monetarias y bancarias llamadas “Los Países Emergentes frente a la Crisis: Lecciones y Desafíos”. La actualidad y la participación de prestigiosos académicos y hacedores de política entre los que se encontraban Robert Merton, Olivier Blanchard y Felipe Larraín, por nombrar sólo algunos, ha generado un gran interés reflejado en la participación de representantes de varios países de los diferentes continentes.

Tanto fue el interés que generaron estas Jornadas que a pesar de haber llegado media hora antes del comienzo, tuve que presenciar la primera parte de los paneles en un salón alternativo (además del salón de exposiciones, se llenaron otros dos salones), para verlo a través de una pantalla, aunque no fue obstáculo para aprovechar la oportunidad de escuchar a tan prestigiosos expositores.

Ciertamente resulta una tarea más que difícil poder sintetizar la abundancia del debate en un solo artículo y es por eso que en éste solamente quiero compartir algunos de los efectos que la crisis ha tenido y tendrá en el escenario en donde deben actuar los hacedores de política, con el compromiso de abordar las restantes temáticas discutidas, en próximos artículos.

Sin dudas, como mencionaba el gobernador del Banco Central de Chile, José De Gregorio, la crisis ha cambiado la visión de los banqueros centrales. Hasta la crisis, los Bancos Centrales se concentraban principalmente en el control de la estabilidad monetaria de una manera separada con la estabilidad del sistema financiero. La crisis ha demostrado que ambos objetivos deben ser coordinados y logrados de manera conjunta ya que no es posible alcanzar una sólida estabilidad en el nivel de precios si en el sistema financiero existen elementos que pueden transformarse en un foco de crisis.

Debemos recordar que la crisis actual se ha iniciado en el sistema financiero estadounidense y se ha propagado rápidamente hacia el resto de los sistemas financieros de los países desarrollados. La incertidumbre provocada por el estallido de la crisis llevó a los inversores a buscar refugio en activos tradicionales como los títulos del Tesoro estadounidense. Pero en esta oportunidad, una buena parte de los flujos de inversión se refugiaron en los commodities cuyas cotizaciones alcanzaron niveles récord generando fuertes presiones sobre los bancos centrales que a pesar de la caída en la actividad económica debieron llevar adelante una fuerte política de suba de tasas poniendo a las economías en riesgo de estanflación.

La crisis ha generado un cambio en la visión de las políticas monetarias que probablemente desde ahora en más dejen de ser exclusivamente de tinte ortodoxo para permitir la heterodoxia en tiempos de crisis. Probablemente algunos sientan el temor generado por posibles acciones de riesgo moral (esto es, la toma de acciones riesgosas a sabiendas de la existencia de una autoridad monetaria que saldrá en auxilio en caso de necesidad), pero probablemente, este cambio de visión en los banqueros centrales limitará la incertidumbre en los mercados que confiarán en la capacidad de aquellos para implementar mecanismos estabilizadores en casos en que los mercados estén en dificultades.

A partir de esta crisis, ha quedado demostrado que en ciertos casos es conveniente la intervención en el mercado cambiario a pesar de la implementación de una política monetaria de metas de inflación. Tal como lo reflejara De Gregorio para la experiencia chilena, en donde la credibilidad de la política monetaria es la clave que asegura que dicho comportamiento no derive en presiones inflacionarias. Misma postura ha sido adoptada desde el Banco Central de Brasil, que pretende luchar con los efectos perversos que generan los capitales especulativos sobre el valor del real.

¿Nos podemos imaginar de aquí en adelante un mundo sin coordinación de políticas económicas? La necesidad de coordinación entre los diferentes países, según mencionaba en su discurso el presidente del BCRA, Martín Redrado, es otro de los elementos que modificará el contexto en el que se desenvolverán los hacedores de política en el escenario postcrisis. Vinculada a la necesidad de coordinar políticas aparece también la necesidad de construir redes de protección tanto en términos de liquidez como de solvencia para evitar que la ocurrencia de situaciones de estrés impacte con profundidad en los mercados.

En este contexto de coordinación internacional, la puesta en marcha del G20 le ha dado una participación a nivel internacional a las economías emergentes como nunca antes habían tenido. Y no solamente en el G20 los países emergentes han ganado influencia a nivel internacional, sino también a través del recientemente creado Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea e incluso en el Fondo Monetario Internacional (FMI). En dichos organismos, las economías emergentes, y las latinoamericanas en particular, pueden realizar un valioso aporte dada la experiencia de crisis recurrentes en el pasado.

Hasta la presente crisis, la política fiscal no contaba con la reputación que supo tener durante la gran depresión. En su lugar aparecía la política monetaria con un poder supremo. Pero la actual crisis volvió a demostrar la vigencia de la política fiscal en limitar los efectos de este tipo de situaciones. La crisis nos enseñó que para este tipo de contextos, la política monetaria y fiscal se dan una mano mutua en enfrentar el escenario adverso.

Barry Eichengreen en su exposición en la que buscó similitudes con la crisis del 30´, remarcó la profundidad de las políticas fiscales expansivas en la presente crisis. Para Eichengreen, las políticas fiscales de estímulo económico han sido clave en limitar la profundidad de la crisis y no deberían ser eliminadas antes de tiempo como ocurrió en la crisis del 30´ lo cual limitó la recuperación del PBI estadounidense que alcanzó los niveles de 1928 recién en 1942.

La crisis ha sido una prueba en la que varios de los emergentes demostraron que se están desarrollando. Un elemento que probablemente haya pasado desapercibido pero que demuestra la fortaleza lograda por las economías emergentes, han sido los acuerdos de intercambios de monedas que realizaron entre ellas. Estos acuerdos han reducido la dependencia de asistencia por parte de organismos internacionales para mantener una posición de fortaleza frente a la crisis y se transforma en un mecanismo de consolidación del desarrollo de estas economías.

En Latinoamérica en particular, la crisis ha resaltado la importancia de la preservación de la estabilidad macroeconómica a través de políticas sanas y sistemas financieros sólidos y adecuadamente regulados, aunque no da la sensación que todos los países hayan aprendido acabadamente la lección y valoren en su dimensión dichos bienes que tanto aporte le generan al crecimiento y desarrollo económico.

Un nuevo mapa mundial surge luego de la crisis con un mayor protagonismo del mundo emergente y con la necesidad de una mayor coordinación y regulación internacional. ¿Estaremos mejor o volveremos a decir que “todo tiempo pasado fue mejor”?

Horacio Pozzo

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El Campo vuelve a parar en Argentina

El Campo vuelve a parar en Argentina

El Campo vuelve a parar en Argentina ¡Qué cerca se encuentra la Argentina de Brasil y Uruguay! En realidad no se encuentra tan cerca, sólo lo está en términos geográficos ya que visto desde el punto de vista de la política agropecuaria, un abismo la separa de estos países. El viernes pasado, el campo argentino inició un nuevo paro. Y los tractores ya no están sobre las grandes extensiones de tierra sino sobre los costados de las rutas del país.

Sinceramente ya he perdido la cuenta acerca de la cantidad de paros que el sector realizó durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Intentos por desestabilizar al gobierno?¿Actitud insaciable del sector? Ciertamente la protesta es contra la falta de una política seria para el campo, pero también es una reacción ante la incapacidad de los representantes del pueblo.

Desde el poder Legislativo hace unos días se aprobó una ley que disponía la suspensión de las retenciones a las exportaciones agrícolas en los municipios de la provincia de Buenos Aires afectados por la sequía. Lo alarmante del caso es que el motivo de la aprobación de la ley fue: ¡Que no fue leída por los legisladores!

Desde el gobierno no se comprendió aún el daño que la mala política agropecuaria le ha generado a la economía porque no solamente afecta al propio sector sino también ha impactado en el resto de los sectores económicos del país.

“Lo que iniciamos es mucho más que una protesta, y un grito contra el desprecio al interior en su conjunto. Es un proceso gradual que retoma todo lo hecho el año pasado y que apuntará a llegar a diciembre con una fuerte movilización para gritar fuerte contra la vetocracia que se viene”, decía el presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, a través de un comunicado.

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¿Hacia dónde van las finanzas mundiales?

Nos lo contará Horacio en sucesivos artículos para Latinforme Diario, ya que desde ayer está participando de las Jornadas Monetarias del BCRA, y mañana nos tendrá todos los detalles acerca de este importante encuentro con relevantes economistas y financistas mundiales, como Martín Redrado (Presidente del Banco Central de la República Argentina), Robert Merton (Profesor de Finanzas, Universidad de Harvard y Premio Nobel de Economía 1997), José Fernando De Gregorio (Gobernador del Banco Central de Chile), Richard Berner (Director Ejecutivo de Morgan Stanley), Olivier Blanchard (Director de Investigaciones Económicas del Fondo Monetario Internacional), José Darío Uribe (Presidente del Banco Central de Colombia) en que se tocan temas como “Efectos de la crisis y las diferentes respuestas de política económica en economías emergentes y desarrolladas”, “Lecciones de la crisis de los años ’30 y otros episodios”, “Génesis de la crisis y surgimiento de nuevos instrumentos para abordarla”, “La duración de la crisis y sus implicancias para las economías emergentes”, entre otros. Para mayores detalles ingresar aquí.

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La diferencia en las políticas agropecuarias y en sus resultados en relación a otros países de la región o a países con un sector agrícola significativo como es el caso de EEUU o Australia, llama la atención hasta del más desprevenido. La política agropecuaria de Brasil apoyada en una visión de largo plazo y comprendiendo hacia dónde va el mundo y sus necesidades, se orienta a utilizar al sector agropecuario como una herramienta de posicionamiento estratégico a nivel mundial tanto en alimentos como en energías alternativas.

No es Lula el que determina la política agropecuaria en Brasil. La política agropecuaria en Brasil es una política de Estado y allí está la clave para el éxito presente y futuro de la misma. Que sea una política de Estado es una garantía para el sector de que la misma no está sujeta a los gustos del gobernante de turno.

La cadena agropecuaria en Brasil y gracias a su política de desarrollo, explica más de la tercera parte del PBI brasileño. La importancia que Brasil le ha dado al sector se demuestra en la existencia de dos ministerios dedicados al mismo: El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, que promueve e incentiva el desarrollo sustentable, y el aumento de la producción y la competitividad de los agronegocios, y el Ministerio de Desarrollo Rural que promueve el desarrollo sustentable del sector rural constituido por los agricultores familiares.

Un artículo de Alejandro Villa Abrille para La Nación del año pasado, describía las causas de desarrollo del sector agropecuario en Brasil y daba cuenta que incluso en el Congreso el sector se veía representado por lo que se conoce como la “bancada ruralista” que se compone por legisladores de diferentes partidos pero que a la hora de defender los derechos del sector agropecuario actúan en bloque.

Gracias a las políticas de Estado, el campo en Brasil ha logrado un crecimiento notoriamente superior al observado en el caso argentino en las últimas décadas a pesar de las mayores capacidades de desarrollo que tiene el sector en Argentina. Y no solamente produce más alimentos sino que Brasil ha “picado en punta” en la carrera por el desarrollo de la producción de biocombustibles, carrera en la que Argentina apenas está en la línea de largada.

También Uruguay le está ganando la carrera por la conquista de mercados externos a la Argentina. En Uruguay se ha desarrollado una política agrícola ganadera que estimula la inversión extranjera. Es por este motivo que una de cada tres propiedades agrícolas uruguayas está en manos de extranjeros, según la Asociación Rural del Uruguay. Entre ellos hay compañías agrícolas como PGG Wrightson Ltd., de Nueva Zelanda, y Adecoagro (respaldada por George Soros). La política agraria generó un fuerte incremento en el valor de las tierras y es por eso que muchos han decidido venderlas a inversores extranjeros salvo el señor Gramont, campesino de 66 años que afirmaba: “No vendo ninguna de mis haciendas, pero siempre he ido contra la corriente”. Para este año se espera que el sector crezca en más de un 4% a pesar de la peor sequía en ocho años que afectó al país.

La estructura impositiva para el sector en Uruguay no tiene grandes secretos. El país no aplica impuestos a las exportaciones agrícolas, y en su lugar, aplica un impuesto uniforme del 25% sobre el ingreso del sector. Con su política agrícola ganadera Uruguay ya ha sobrepasado a la Argentina en volumen de exportación de carne vacuna.

Uruguay está superando a la Argentina cada vez en más subsectores agrícola ganaderos. Hace unos días atrás, el Diario Hoy, daba cuenta que el sector lechero argentino cuenta con la misma cantidad de animales que diez años atrás, al tiempo que afirmaba que: “Las intervenciones del Gobierno nacional fueron clave para impedir el desarrollo lácteo en el país”. El periódico difundía un informe de la Confederación Rural Argentina (CRA), que entre otras cuestiones marcaba lo siguiente sobre los efectos del control de precios del gobierno para con el sector: “Si se compara la situación del productor argentino que produce 3.000 litros diarios con la del uruguayo, perdió de percibir US$ 95.400. Esto equivale al valor de 1.200 rollos de alfalfa o al valor de 140 hectáreas implantación, protección y hechura de silo, pasto suficiente para un año de comida”.

En la ganadería además, producto de las políticas divergentes, Uruguay exporta actualmente más carne vacuna que Argentina. Pero lo peor es que Argentina se estará transformando en pocos meses en importador neto de carne vacuna. Bernardo Mariano, analista financiero que vive la mitad del año en Nueva York afirmaba: “Nadie puede creer que (los argentinos) vayan a empezar a importar carne”, pero la realidad así lo indica. Mientras tanto, Brasil ha tomado un increíble protagonismo mundial en el sector, con empresas tales como JBS (BVSP:JBSS3) o Marfrig (BVSP:MRFG3), que se han internacionalizado.

Mientras en Uruguay y Brasil, el campo crece, en Argentina, al gobierno sólo se interesa por ganarle la pulseada al campo, recurriendo a métodos que indudablemente se pueden catalogar como hasta infantiles. La Política Online, denunció recientemente que desde el gobierno se estaba presionando a las Bolsas de Cereales, en Buenos Aires y Rosario y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para que distorsionen los datos del campo mientras que la Secretaría de Agricultura dejó de publicar algunas cifras claves.

¿No sería mejor que el gobierno argentino se preocupara por apoyar el crecimiento del campo en beneficio de la economía argentina, que no la está pasando para nada bien en estos momentos? Mientras tanto, el campo protesta sin que nadie los escuche.

Horacio Pozzo

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Sin un plan, Cristina Kirchner sigue lanzando planes

Sin un plan, Cristina Kirchner sigue lanzando planes

Sin un plan, Cristina Kirchner sigue lanzando planes Argentina no tiene un plan de gobierno. No tiene políticas de Estado. Argentina se puede ajustar claramente a la nueva tendencia de pensamiento light de la sociedad actual que promueve vivir el presente sin importar lo que vendrá. Así su gobierno vive cada día sin pensar demasiado en el mañana (o en realidad sí lo hace, pero en términos de beneficios políticos), poniendo remiendos encima de viejos remiendos.

¿Parte de la estrategia post elecciones legislativas en que perdieron? El viernes de la semana pasada, la presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en cadena nacional, anunciaba un plan de empleo bautizado como “Plan de Ingreso Social con Trabajo”, el cual prevé la generación de 100.000 puestos de trabajo y una inversión inicial de $ 1.500 millones.

“La primera intervención (del plan) será en el conurbano bonaerense”, decía la presidente. La interpretación de El Cronista era la siguiente: “El kirchnerismo busca reactivar así la negociación política con intendentes del conurbano y organizaciones piqueteras”. El anuncio, más allá de las interpretaciones políticas, deja mucha tela para cortar y muchos interrogantes. ¿Cómo está realmente la Argentina? ¿Alcanza el plan para reducir de manera sensible la frágil situación social de la población? ¿Y qué hay acerca de la situación fiscal mientras continúa el aumento del gasto público? ¿Qué ha sido de la vida del megaplan de inversiones anunciado en 2008? Argentina, es sin dudas, un país lleno de interrogantes.

El plan es una típica política de estímulo de tinte claramente keynesiano que busca soluciones temporales, mediante una acción que buscará ser coordinada conjuntamente con municipios y gobiernos provinciales, buscando poner en marcha miles de cooperativas de entre 50 a 70 personas, donde se incluirían tareas que van desde el pintado de cordones y escuelas hasta la construcción de cloacas y veredas. La caja nacional se abre de nuevo y los gobernadores e intendentes comienzan a hacer fila para hacerse de parte de los fondos, teniendo que negociar obediencia política.

Para Cristina Kirchner, la pobreza en Argentina responde a una mala distribución de las riquezas: “Hay pobres, pero el problema no es la pobreza, sino la inequidad social y la distribución del ingreso”, aunque la realidad indica que cada vez hay menos que distribuir porque la economía argentina se ha estancado y no muestra signos de recuperación.

La marcha atrás con los aumentos tarifarios y hasta el acuerdo con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), para financiar la transmisión televisiva de los partidos de fútbol, implican nuevas erogaciones para el Tesoro Nacional. Aunque los ciudadanos crean que no tendrán que sacar dinero de sus bolsillos para hacer frente a las mayores tarifas, el dinero de los subsidios que seguirá realizando el gobierno sale de los tributos de la población. Y como en Argentina la estructura tributaria es regresiva (o sea pagan más los que menos tienen) y el gas natural lo utilizan en mayor medida los segmentos de población de mejor situación económica (ya que los más pobres no gozan mayoritariamente de gas natural), nos encontramos con que los pobres terminan pagando el consumo de los ricos ¿Es ésta la redistribución social a la que hace referencia la presidente?

La economía argentina está mal pero no se sabe cuánto. Las distorsiones en las estadísticas oficiales no dejan ver la situación real de la misma. Antes que la presidente hablara por cadena nacional, el ex ministro de economía durante la presidencia de Eduardo Duhalde y la primera parte de la gestión de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna, decía: “La economía argentina atraviesa un proceso de estanflación”.

Se le puede culpar a la crisis internacional por la situación de Argentina pero no por mucho tiempo más. La recuperación económica está llegando a la región pero no está pasando por todos los países, según destaca Lavagna: “Brasil, Chile e incluso México están comenzando a salir de la crisis, por hablar de los países vecinos, y no hay indicios claros de recuperación en la Argentina”.

¿Para qué alcanza el plan anunciado? Definitivamente, el plan sirve de muy poco ya que se encuentra lejos de compensar la caída en el empleo generada por culpa de la crisis externa y de las malas decisiones de política económica que se han y se siguen aplicando. Para peor, el empleo a generar, que con tanta euforia se ha anunciado no resulta un empleo genuino, sustentable en el tiempo. ¿Cuánto tiempo se puede tener a 100.000 trabajadores pintando los cordones de las calles o colegios?

Hace un par de semanas, la Unión Industrial Argentina (UIA), daba cuenta en sus estimaciones de que en lo que va del año, el país perdió 222.000 puestos de trabajo ascendiendo la tasa de desempleo al 9,3% de la Población Económicamente Activa (el Indec sólo reconoce una desocupación del 8,4% de la PEA). Si esto es así, entonces el plan no alcanza a compensar el 50% de pérdidas de puestos de trabajo del presente año.

Argentina necesita no solamente de un plan de buena voluntad para generar empleo sino principalmente de un proyecto serio para sentar las bases de un crecimiento sólido de largo plazo para poder alcanzar el verdadero desarrollo económico y dejar atrás el mote de país subdesarrollado. La improvisación es uno de los males del subdesarrollo.

Las reglas claras y predecibles, conjuntamente con la transparencia en las estadísticas son elementos básicos para toda economía que pretende crecer sólidamente. Es por ello que no dejan de asombrarme declaraciones como las realizadas por el director técnico del Indec, Norberto Itzcovich, quien todavía defiende las estadísticas oficiales diciendo: “No es lo mismo el índice de precios que el changuito del supermercado” ¿En qué lugar ha estado viviendo Itzcovich en todo este tiempo? Lo cierto es que, según afirma La Nación, desde enero de 2007: “El retoque de los datos de inflación ahorró al Gobierno más de US$ 16.000 millones al Estado”.

Como aquellos alumnos que no estudian para los exámenes, Argentina debería al menos copiar lo que hace por ejemplo Brasil y comenzar a trabajar en un modelo serio de país. No se puede seguir pateando para adelante las obligaciones tales como el pago de los servicios de la deuda, el problema inflacionario, las tarifas, los conflictos con el campo, la mejora educativa y el sistema de salud, entre tantas cuentas pendientes. Si se quiere resolver el problema de la pobreza en Argentina no basta con un pincel y un tarro de pintura.

Horacio Pozzo

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