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La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial

La crisis de la deuda y la próxima recesión mundial ¿Qué es más importante: los grandes desbalances existentes en la economía mundial o los problemas en la regulación del sistema financiero internacional? Esta pregunta que formulo aquí no es un pensamiento, sino que es la discusión inicial que surgiera en la reunión del G-20 entre el presidente de los EEUU, Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. Mientras Obama priorizaba el abordaje de los desequilibrios como tema clave, Merkel pedía concentrar las fuerzas en las reformas regulatorias.

Seguramente ud. antes de leer este artículo y sin dudarlo, diría que lo más importante, en caso de tener que poner prioridades, es dar una respuesta regulatoria inmediata a la indisciplina de los mercados que ya están nuevamente haciendo de las suyas y buscando aumentar la rentabilidad sin importar los riesgos incurridos.

La política fiscal salió al rescate de las economías castigadas por la crisis financiera internacional y a través de los programas de estímulo económico buscó limitar dentro de lo posible este mal momento. Pero como se dice comúnmente, “nada es gratis en la vida”, luego de la crisis volverá para pasarle “la cuenta” a las economías.

Los memoriosos recordarán que la crisis de Latinoamérica de la década del 80´ se produjo a partir de la elevada carga de la deuda externa. Las economías, comandadas en su mayoría por gobiernos militares, aprovecharon la oferta de crédito de los grandes bancos europeos y estadounidenses, con un extremadamente elevado volumen de recursos producto de los depósitos que los países petroleros hacían de sus ingresos.

“Los problemas de la deuda pública es un tema de países subdesarrollados”, se solía escuchar hasta hace muy poco tiempo. Es que la raíz del problema, según los especialistas internacionales, era la indisciplina de gobiernos que no lograban poner en orden las cuentas tanto por incapacidad como por ineficiencia en el aparato estatal y hasta por corrupción.

La crisis nos ha demostrado que en esencia, no existen demasiadas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo. Sólo la situación por las que atraviesan las economías condiciona el comportamiento de los gobiernos. Siguiendo este pensamiento, no nos tendrían que haber asombrado varias situaciones ocurridas en el mundo desarrollado durante esta crisis y que son típicas de economías en desarrollo: los corralitos financieros a la “Argentina”, las cuasimonedas en California, la estatización de pasivos privados.

El mundo desarrollado está cerca de dejar atrás la dolorosa crisis subprime, pero no de dejar atrás los problemas, ya que se debe preparar a un nuevo desafío: recomponer la situación fiscal de las economías y enfrentar la pesada carga que les impondrá el incremento de la deuda pública.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (IMF), sigue empecinado en sugerir la aplicación de políticas de estímulo fiscal para acelerar la salida de los países desarrollados de la situación de recesión en la que se encuentran, el stock de deuda pública de estos países sigue en continuo ascenso lo que ha comenzado a despertar voces de advertencia sobre lo que puede llegar a ocurrir.

En mis artículos es muy común que critique la política económica de Venezuela, y motivos no creo que me falten para ello. Pero hay algo que debo reconocer es que a pesar del derroche de recursos petroleros que Chávez ha hecho en el país, su indisciplina para con el gasto público no lo ha llevado a un irracional incremento de la deuda pública que representaría para el país un pasaje directo hacia una crisis (la cual entiendo que de todos modos tendrá lugar en Venezuela por las altas inconsistencias de política económica). La deuda pública de Venezuela apenas supera el 20% en términos de su Producto Bruto Interno (PBI) y se espera que alcance 21,2% hacia finales de 2010. Los países latinoamericanos muestran en líneas generales, niveles de deuda pública sostenibles en términos del PBI, variable que sirve para determinar la capacidad de generación de riquezas de un país (Brasil y Colombia, por ejemplo, observan una deuda del 42,5% y 47,8% en términos del PBI, respectivamente).

Totalmente diferente es lo que está ocurriendo en buena parte de los países desarrollados. En Inglaterra, la deuda pública se ubica actualmente en torno al 54,8% de su PBI. Para peor, las proyecciones para 2010 anticipan que la deuda pública bruta en Inglaterra alcanzará al 66,9% del PBI.

Pero si le preocupa el volumen de deuda de Inglaterra, debo decirle que aún no les cuento lo peor. Tomemos un respiro y veamos estos números de deuda pública a PBI que surgen de las estadísticas del FMI: Francia tiene una deuda pública del 74,9% (80,3% se espera que llegue a fines de 2010), Alemania 79,4% (86,6% para 2010), Italia 115,3% (121,1% para 2010), EEUU 86,98% (97,5% para 2010) y Japón 217,2% (y 227,4% en 2010).

El incremento en la deuda pública de las economías desarrolladas ha sido realmente asombroso. En un artículo en Cinco Días, Marcos Ezquerra comenta el asombroso caso de España que ha pasado a tener una deuda del 36,2% del PBI en 2007 al nivel actual cercano al 60% en términos del producto.

¿Se pueden pensar que estos niveles de deuda son sostenibles? La reputación con la que cuentan las economías desarrolladas les da por el momento margen para convivir con estos niveles de deuda que hubieran desatado ya mismo una crisis en economías emergentes. Pero el capital reputacional con el que cuentan las economías es efímero y debe ser reforzado con un cambio urgente en la política fiscal que tienda a revertir los déficits de manera urgente.

Kenneth Rogoff, quien fuera economista jefe del FMI, se animó a anticipar la próxima crisis: “Es muy probable que la deuda pública sea el detonante de la siguiente crisis”.

Los gobiernos de los países desarrollados se encuentran actualmente en una dura encrucijada. Las advertencias realizadas por personalidades como Rogoff chocan con la necesidad de mantener una política fiscal expansiva para sostener la recuperación económica. Una política fiscal que busque achicar el déficit puede llevar a las economías a revertir la recuperación para volver a un contexto recesivo. En este contexto toma mayor valor el pedido de Obama de enfrentar los desequilibrios globales y pedir un mayor compromiso a países como China que tienen la capacidad de contribuir al equilibrio global.

Imagino que habrá que esperar hasta el 2010 en donde la recuperación haya comenzado a tomar fuerza para saber qué dirección tomarán los países desarrollados en el manejo de la política fiscal. Si bien la coordinación de políticas a nivel internacional sería el mejor resultado, al menos considero que sería positiva alguna señal de disciplina fiscal por parte de las economías más comprometidas.

Una reflexión final: el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y muchas más) con la misma piedra. Como si fueran conejitos de india, los países subdesarrollados advirtieron con su experiencia pasada, muchas de las situaciones por las que está atravesando el mundo desarrollado que no ha sabido capitalizar la experiencia ajena. ¿Soberbia o incapacidad? ¿Cuándo les “sugerirá” el FMI a estas economías que cuiden la disciplina fiscal como lo hizo con los países latinoamericanos?

Horacio Pozzo

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Nuevos rescates y planes de estímulo: ¿Con el mismo resultado?

Nuevos rescates y planes de estímulo: ¿Con el mismo resultado?

Buenos Aires, Argentina

21 de febrero de 2009

¿Qué se puede decir del cierre de esta semana que no hemos dicho antes? Las principales economías continuaron lanzando nuevos planes de estímulo económico y de rescate del sistema financiero, pero los mercados pocas expectativas tienen sobre el éxito de los mismos. Y para peor, luego del primer mes en el gobierno, las esperanzas que traía consigo Barack Obama de poder revertir esta situación, poco a poco se están transformando en desilusión.

Alemania sigue manteniendo una lucha desigual contra la recesión económica. En el día de ayer Alemania lanzó un nuevo plan de estímulo económico, esta vez por US$ 65.000 millones, enfocado en inversiones en infraestructura y en recortes impositivos a familias y empresas para alentar la demanda interna. Pero el principal problema de la economía alemana pasa por el deterioro de la demanda externa por lo que no se puede esperar que el plan que actúa estimulando la demanda interna tenga un efecto compensatorio suficiente como para atenuar la desaceleración externa.

En la semana que está por terminar, el gobierno de Angela Merkel anunció además la decisión del gobierno de nacionalizar a aquellos bancos que se encuentren en problemas, decisión no muy bien tomada por aquellos tenedores de acciones de entidades que potencialmente podrían ser nacionalizadas y que soñaban con la bondadosa ayuda del gobierno alemán mediante aporte de capital.

Mientras Alemania sigue intensificando sus esfuerzos, el resto de los países europeos no logran que sus planes de estímulo económico ayuden a sus economías, sino por el contrario, los están llevando a enfrentar problemas con el cumplimiento de las metas fiscales comprometidas.

También en Asia se han realizado nuevos esfuerzos para sostener el crecimiento económico. China ha lanzado nuevos paquetes de estímulo económico durante esta semana con el objeto de mantener el crecimiento del PBI por encima del 8%. El nuevo paquete de estímulo contempla planes para potenciar los sectores de electricidad, electrónica, tecnología de información y petroquímica, a los cuales les otorgará mayores reembolsos de los impuestos a la exportación y un mayor apoyo crediticio. China confía en alcanzar su meta de crecimiento, pero el contexto externo es cada vez más adverso para que pueda lograrlo.

Mientras tanto, en los EE.UU., Barack Obama lanzaba oficialmente el pasado martes el plan de estímulo económico. Luego del anuncio del plan de estímulo económico, Obama anunció un plan para ayudar a los deudores hipotecarios que beneficiaría a nueve millones de deudores que enfrentan no solamente problemas para el pago de sus créditos, sino también, el desincentivo a hacerlo dada la fuerte caída en el precio de sus viviendas.

Así, EE.UU. contaba con un plan para sostener y limpiar al sistema financiero de activos tóxicos, reforzado con un plan para deudores hipotecarios que reduciría la irregularidad potencial de esta cartera, complementado todo ello con el plan de estímulo que mantendría la demanda interna que ayudaría a limitar la contracción en el PBI estadounidense. Pero a pesar de tantos planes y tantos miles de millones de dólares que serán destinados para los mismos, el humor tanto del mercado como del ciudadano común no cambia y el pesimismo se mantiene junto con la contracción continua de la economía.

Es cierto que el primer mes en la presidencia de los EE.UU., ha sido por demás agitado. Ha tenido que trabajar mucho Obama para evitar que la economía estadounidense siga hundiéndose, y con ella, al resto de las economías mundiales. Obama logró en este período y no sin mucho esfuerzo, la concreción de medidas claves para sostener a la economía tales como la mencionada aprobación de un nuevo plan de salvataje para el sistema bancario y de un nuevo plan de estímulo económico.

Tenía mucho por hacer e hizo mucho Obama. Pero tanto fue lo que hizo como los errores cometidos, los cuales le han quitado eficacia a los esfuerzos por sostener a la banca estadounidense y recuperar a la economía.

La gestión de Obama cometió un grave error al lanzar el plan de rescate bancario dejando más dudas que certezas. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner no ha brindado claridad acerca de cómo se instrumentará el plan de rescate bancario y si el mismo implica la adquisición de los activos tóxicos en poder de las entidades bancarias, y no arrojó luz acerca de cómo se valuarán los mismos (lo cual es una cuestión no menor).

Con relación al plan de estímulo económico, tampoco parece que el gobierno de Obama haya procedido de la manera correcta. Al menos eso es lo que ha dejado trasmitir el mercado. El nuevo plan de estímulo está acusado de falta de elaboración. El plan de estímulo económico pareciera estar inspirado en la creencia de que con lanzar dinero a la economía, resultaría suficiente para que tenga un impacto positivo sobre la misma. Pero esto claramente no es así, sino más bien, muchas veces es preferible actuar sobre el humor de las familias y empresas que darles dinero y mantenerlas atemorizadas acerca del futuro.

Los errores y las dudas que evidencia la gestión de Obama intranquilizan a los mercados. Ya no existe la confianza de que Obama podrá sacar a la economía estadounidense de la situación recesiva.

Mientras tanto, la crisis se sigue profundizando en la economía estadounidense y la desocupación crece a un ritmo cada vez más acelerado. Prueba de ello, en la semana finalizada el 14 de febrero, 627.000 estadounidenses solicitaron por primera vez el seguro de desempleo. La tasa de desempleo ya alcanza al 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA) y las perspectivas de que continúe incrementándose fuertemente durante el presente año es un factor fuertemente negativo que afecta al consumo doméstico.

Con las nuevas medidas en su primera etapa de implementación no queda otra alternativa que esperar para saber si éstas pueden lograr revertir la situación recesiva de la economía y contener los riesgos del sistema financiero estadounidense para que el mismo pueda de una vez por todas volver a generar financiamiento. El tiempo dirá si alcanzarán los resultados esperados o, al igual que las medidas anteriores, serán un nuevo derroche de recursos.

Mientras tanto, y mientras siguen analizando e implementando nuevos planes de salvataje y estímulo económico, el resto de las economías mundiales mantienen la esperanza de que los EE.UU. pueda comenzar hacia la segunda mitad del año con su recuperación económica que contagie al resto de las economías.

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana

Con un mayor deterioro de la economía global, finaliza una nueva semana
Buenos Aires, Argentina
7 de enero de 2009
Finaliza una nueva semana complicada para la economía mundial. La situación económica en los países desarrollados se ha deteriorado aún más y con ello, mayor será el impacto negativo esperado para las economías latinoamericanas que padecen una crisis de la cual no tienen grado alguno de responsabilidad.
Si hay algo para destacar sobre los múltiples datos económicos dados a conocer en varios de los principales países desarrollados y en desarrollo, es que las mismas sorprendieron por ser, en líneas generales, sensiblemente más negativas que lo esperado por un mercado ya preparado para un trimestre difícil.
Durante la semana que está finalizando, mientras el Banco Central Europeo (BCE), cumpliendo con la expectativa del mercado, mantuvo su tasa de interés en el 2%, el Banco de Inglaterra dando muestra de la necesidad que existe de hacer todo lo posible por ayudar a la economía decidió recortar su tasa de interés de referencia y ubicarla en el 1,0%, el menor nivel en la historia de más de 300 años de la entidad.
Está claro que al BCE le preocupa la posibilidad de provocar una nueva burbuja en el precio de los activos financieros mediante el mantenimiento de la tasa de interés de referencia en niveles extremadamente bajos. Es por ello que la entidad busca evitar tener que recortar su tasa de interés a menos que la situación resulte ser extremadamente grave. El diagnóstico acerca de cuán grave es la situación de la economía de la eurozona podrá ser realizado a partir del mes de marzo cuando se pueda acumular un poco más de información acerca de la evolución de la economía de la región.
En el caso del Banco de Inglaterra, parece no importarle demasiado las consecuencias que las bajas tasas puedan tener sobre los precios de los activos. La crisis económica y del sistema financiero británico produce acciones desesperadas por evitar que la situación se siga profundizando.
Y mientras el BCE espera recabar más información, en Alemania la producción industrial continúa en picada y con una contracción del 4,6% en el último mes, alcanza la mayor baja desde la reunificación de Alemania producida en 1990. Las perspectivas de la economía alemana muestran una contracción que puede alcanzar el 2% en el presente año.
En España, además de la recesión profunda por la que está atravesando, la crisis triplicó la morosidad en el sector bancario. La cartera irregular en las entidades bancarias ascendía al 3% en el mes noviembre de 2008, pero ya se ha anticipado que para finales de 2009 se espera que la morosidad de la cartera alcance al 6%. En el sistema bancario de la eurozona en general, y de España en particular, se continúan endureciendo los requisitos de aprobación de los créditos lo cual profundiza aún más la depresión de la economía.
Mientras en todo el mundo siguen produciéndose despidos masivos, se acaba de conocer que en los Estados Unidos, se han destruido 598.000 empleos en el mes de enero alcanzando así una tasa de desocupación del 7,6% de la Población Económicamente Activa (PEA), la más alta de los últimos 34 años.
A la recesión que está padeciendo la economía estadounidense, según el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Gary Stern, no se le puede descartar el riesgo de sufrir deflación en la economía de los Estados Unidos lo que implicaría un problema adicional para la misma.
Canadá también está sufriendo la crisis originada en el país vecino, y ha registrado en el mes de enero su mayor pérdida de empleos de las últimas tres décadas. En dicho mes perdió 129.000 trabajadores y la tasa de desempleo alcanzó al 7,2%. Los analistas habían proyectado una pérdida de 40.000 empleos y una tasa de desempleo de 6,8%.
Y si a las economías desarrolladas les está yendo peor, las economías latinoamericanas tienen que estar preparadas para sufrir un impacto negativo aún mayor. Así, la crisis financiera internacional ha manejado a su antojo los diferentes problemas que la región debió enfrentar.
Desde el último trimestre de 2008 la inflación ha dejado de ser un problema para la mayoría de las economías latinoamericanas (salvo claro, para algunas excepciones como Argentina y Venezuela). La misma crisis que en la primera etapa de su estallido había agravado el problema inflacionario en Latinoamérica a través del impacto sobre el precio de los commodities que se dispararon al alza, ha provocado una depresión tan severa que derivó no solamente en el desplome de los precios internacionales de los commodities sino también una depresión en la demanda agregada de las economías de la región, reduciendo a su mínima expresión a los factores que presionaban sobre los niveles de precios.
Ahora la crisis, ha trasformado para la región el problema inflacionario en un problema de estancamiento económico. Y si bien son preocupaciones distintas, tanto el problema del crecimiento como el de inflación en Latinoamérica comparten una raíz y es su origen mayoritariamente externo.
En relación a los países latinoamericanos, esta semana se conoció el dato del pobre crecimiento de la economía chilena que en diciembre alcanzó una expansión interanual del PBI de tan sólo un 0,5%. Desde el mercado ya se anticipa un crecimiento nulo para la economía chilena.
Argentina también ha recibido malas noticias durante esta semana. La recaudación impositiva alcanzó un crecimiento interanual del 11% (cuando venía creciendo por encima del 30% en promedio) al registrar ingresos fiscales por $ 24.109 millones. Lo más preocupante de este dato es que el mismo incluye ingresos por aportes al Sistema de Seguridad Social, a causa de la reestatización del sistema, los cuales se vieron incrementados en un 70% interanual.
Brasil por su parte, ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico, el gobierno de Lula ha tenido que ampliar el Programa de Aceleración del Crecimiento en US$ 61.000 millones. Desde el mercado, se reducen las expectativas de crecimiento del producto en Brasil para este año, el cual no alcanzaría al 2%.
En Perú, el Banco de Reserva (BRP) redujo su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto al ubicarla en el 6,25% ante el deterioro en las perspectivas de crecimiento económico (el BRP redujo la proyección de crecimiento para este año al 5%), y la desaceleración en las presiones inflacionarias. En el mes de enero, la tasa de inflación minorista alcanzó al 0,11% siendo éste el menor nivel en los últimos 14 meses. Perú es de los países de la región que mejor performance está observando en medio de la crisis manteniendo buenas perspectivas de crecimiento y de reducción de los indicadores de pobreza. En relación a esto último, la desaceleración de la dinámica inflacionaria impactará de manera positiva en los indicadores sociales ya que la inflación afectaba en mayor medida a los segmentos de menores ingresos de la población.
La crisis está generando un círculo vicioso del cual las economías no logran encontrar una salida clara. Es que la salida está en la cooperación internacional y la coordinación de políticas económicas, algo para lo que parecen no estar muy dispuestas las principales economías como lo demostrara EEUU con su iniciativa del “Compre Americano”.
Mientras tanto, Latinoamérica sufre también las consecuencias de una crisis gratuita para la región.

¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

¿Es el “Compre Americano”, más que una solución, un problema para los EE.UU.?

Buenos Aires, Argentina
5 de febrero de 2009

Con la crisis financiera internacional que estamos presenciando, asistimos también a una serie de hechos históricos, muchos de los cuales quizás resultaban impensados hace tan solamente un par de años atrás. Fuertes recortes en las tasas de interés, paquetes anticrisis de miles de millones de dólares, mega rescates, fraudes y demás, todo junto en una combinación explosiva para la economía mundial cuyas perspectivas de crecimiento se resienten día a día.
Como ocurre en la mayoría de las crisis, los gobiernos están recurriendo al “sálvese quien pueda” y en sus medidas de política económica, no se preocupan demasiado por los efectos que las mismas puedan tener en el resto de las economías. Los intentos por coordinar políticas económicas han resultado demasiado débiles y si bien algún que otro acuerdo todavía queda en pie, lo que reina es el esfuerzo individual de los gobiernos por rescatar a sus economías de la crisis.
Esta forma de resolución de la situación de crisis es de las menos inteligentes ya que produce una duplicación innecesaria de esfuerzos mientras que el resultado esperado se hace cada vez más difícil de alcanzar.
En este contexto de políticas económicas egoístas, desde los Estados Unidos, el gobierno está promoviendo el controvertido “compre nacional” como una manera de concentrar el consumo estadounidense en la producción nacional. En una de las cláusulas de las medidas de estímulo económico que se están debatiendo en el Congreso estadounidense, se expresa la iniciativa de promoción del “Compre Americano” en donde se estipula que solamente el acero, hierro y productos manufacturados en Estados Unidos puedan ser usados en los proyectos de obras públicas financiados por el plan que contempla un monto de alrededor de US$ 900.000 millones.
Ya en su campaña electoral Barack Obama venía promoviendo esta iniciativa de impulsar la compra de producción nacional. Ahora, con Obama presidente, los diversos grupos empresarios esperan medidas concretas y contundentes para proteger a la industria estadounidense de la competencia externa.
Pero recientemente ante el Grupo de los 20, Obama se había comprometido a no tomar medidas que generen un mayor proteccionismo en la economía estadounidense, lo cual lo pone en una encrucijada entre las presiones de los empresarios locales y los demás países (especialmente aquellos con mayor vinculación comercial con los EE.UU.), que ven en ello una amenaza a las ventas de sus empresas.
En una entrevista otorgada para la cadena televisiva Fox, Obama decía al respecto: “Creo que sería un error (…) en un momento en que el comercio mundial está a la baja, que nosotros empecemos a enviar un mensaje de que de algún modo sólo nos estamos preocupando por nosotros mismos y no nos preocupa el comercio mundial”.
Por su parte, por el lado de los consumidores, el compre nacional es bien visto principalmente desde el punto de vista de la posibilidad que ello podría brindar a la preservación de las fuentes de empleo.
Si bien este impulso del compre nacional en una primera impresión puede resultar una buena idea, definitivamente ello no puede ser así en un contexto de recesión de la economía mundial. Este tipo de iniciativas puede promover acciones de respuesta por parte del resto del mundo lo cual puede profundizar la situación de recesión.
Según un estudio del Instituto Peterson para Economía Internacional sobre el efecto de la cláusula “Compre Americano”, la misma ayudaría a crear solamente unos 1.000 empleos nuevos y le produciría a los Estados Unidos un costo mucho mayor que los potenciales beneficios en caso de que sus socios comerciales decidan también cerrar sus proyectos de obras públicas a las exportaciones estadounidenses.
Más allá de las estimaciones, lo cierto es que el problema no pasa por si los consumidores estadounidenses compran productos nacionales o extranjeros o si en los proyectos de obra pública se utilizan insumos nacionales. El problema principal es que la demanda interna de los EE.UU. se ha debilitado fuertemente. Las familias han reducido fuertemente su consumo y las empresas suspendido gran parte de sus proyectos de inversión.
Es en este sentido que esta medida que se está analizando en los EE.UU., no producirá un efecto significativo sobre la producción estadounidense. Y para colmo de males, la amenaza de una guerra proteccionista está latente ya que varios gobiernos han alertado sobre las consecuencias negativas que puede generar tal medida.
Una de las voces en contra del proyecto “Compre Americano” es el embajador de la UE en Estados Unidos, John Bruton quien decía al respecto: “El presidente Obama tiene una oportunidad de oro para dar un liderazgo al mundo, pero si su primera propuesta principal en materia legislativa pretende dañar los intereses económicos de otros países su capacidad para alcanzar dicho liderazgo se reduce considerablemente”. La UE amenaza con denunciar el proyecto de Compre Americano ante la OMC.
Otra de las voces de alerta fue la de la canciller de Alemania, Angela Merkel, se debe evitar el proteccionismo ya que es la respuesta equivocada a la actual crisis y no hace otra cosa que profundizar la situación de recesión por la que atraviesa la economía global. En España, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal criticó esta iniciativa al considerarla “un error que se acaba pagando”.
Pero no solamente desde el exterior se critica la cláusula. También diversas agrupaciones comerciales estadounidenses la consideran un error que puede provocar un grave daño a la economía estadounidense, principalmente en términos de empleo.
Definitivamente entiendo que este tipo de medidas producen un daño mayor para la economía que se pretende estimular. Los gobiernos aún no han comprendido que la mejor manera de salir de esta crisis es mediante la cooperación de todos los gobiernos y la coordinación de sus políticas económicas.
La postura proteccionista que han tomado varios sectores en los EE.UU., es también una postura compartida en otros países. Las presiones proteccionistas se mantendrán a nivel mundial por lo que inevitablemente tendremos que soportar que la crisis se extienda por algún tiempo más.


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