El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU

El gran negocio de la salud en EEUU “Desde la idea ridícula de que queremos imponer ‘tribunales de la muerte’ (encargados de decidir quien puede y quien no puede ser atendido), a la idea falsa de que esta reforma está destinada a darle un seguro de salud a los inmigrantes ilegales, y hasta la noción más vasta de un control gubernamental sobre el sistema de salud”, Obama enumerando las versiones falsas sobre su proyecto de reforma del sistema de salud.

Tanto para los ciudadanos estadounidenses como para el gobierno, la reforma en el sistema de salud no es un tema menor y es por ello que se están viviendo jornadas de intensos debates en donde el presidente Barack Obama lucha con todas sus fuerzas para que su proyecto sea el aprobado por el Congreso.

Hasta el momento, EE.UU. no cuenta con un sistema de cobertura universal, por lo que los ciudadanos deben asegurarse la cobertura médica que muchos consiguen a través de sus empleadores mientras que otros suscriben seguros de salud privados.

Obama pone mucho en juego con la reforma del sistema de salud y aunque desde algunos sectores se considere que es un riesgo que no debería tomar, la importancia de la salud en el PBI estadounidense y sus consecuencias fiscales ameritan el riesgo. El presidente sabe que el sistema de salud se hará cada vez más insostenible en el futuro.

Según un informe del año 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, los norteamericanos gastan en salud alrededor del 15% del PBI. La resistencia popular a la reforma es fuerte por la desconfianza habitual que tiene el estadounidense medio a lo que implique injerencia gubernamental.

Si bien aún no ha presentado el proyecto integral, el primer mandatario estadounidense ha dado a conocer ciertos lineamientos del mismo que en principio lo que plantea es darle la opción a los estadounidenses a acudir a un seguro ofrecido por el Estado que compita con las aseguradoras privadas.

El discurso de ayer de Barack Obama frente al Congreso estadounidense fue calificado por muchos como trascendental. Carlos Chirinos, corresponsal de BBC Mundo en Washington recordaba que la última vez que un presidente estadounidense se dirigió a una sesión conjunta del Congreso -a excepción del discurso anual- fue hace 16 años, cuando Bill Clinton impulsaba su finalmente frustrada reforma del sistema de salud.

¿Por qué la reforma en el sistema de asistencia médica en los EEUU? Simplemente porque es costoso y malo. El sistema de salud además de no ser accesible para todos los estadounidenses, en calidad se encuentra en el puesto 37 en el mundo según evaluaciones internacionales. Gran cantidad de compañías de seguros médicos y alta complejidad en la multiplicidad de formularios que se deben llenar para acceder a los servicios de salud, hacen al sistema altamente ineficiente y costoso.

Actualmente existen alrededor de 47 millones de estadounidenses que no se encuentran cubiertos por el sistema de salud, mientras que otros 25 millones tienen una cobertura inadecuada, por lo que el objetivo del hombre fuerte de los EEUU es lograr la inclusión de todos ellos dentro de un sistema de cobertura adecuado y al mismo tiempo reducir el costo fiscal de los servicios de salud pública. Parece un desafío altamente difícil de cumplir aunque en los hechos no debería serlo dada la alta ineficiencia actual del sistema que deja margen para la acción.

El proyecto de reforma del sistema de salud propuesto por el gobierno de Obama tendrá un importante desafío en la cámara de Senadores en donde republicanos y un puñado de demócratas moderados expresaron sus dudas acerca del proyecto. Este grupo de senadores tiene la cantidad de votos suficientes como para frenar la propuesta de reforma. Por lo pronto, Obama cuenta con el apoyo de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi quien afirmaba: “Creo que una opción pública será esencial para nuestra aprobación de un proyecto de ley en la Cámara de Representantes”.

El nuevo sistema arruina el negocio de gran parte de los jugadores actuales en el sistema de salud y es por este motivo que el lobby para evitar el avance de la reforma es muy fuerte. Para ellos no importa la salud de la población sino la salud de sus cuentas bancarias demostrando el gran desprecio que tienen por la vida del prójimo. El mundo corporativo del sector le teme al aumento de la competencia que la reforma pueda generar. Según Armando Reale, profesor emérito de Isalud: “Esta reforma conspiraría contra un status quo, en el que todos hacen su negocio y les va muy bien”.

La tensión existente sobre el tema queda claramente evidenciada en las posturas contrapuestas: mientras los progresistas no aceptarán un proyecto de reforma que excluya una “opción pública” en la que el gobierno pueda competir con las aseguradoras privadas, los conservadores alertan sobre la llegada a EE.UU. del “socialismo” y el “racionamiento” de la atención sanitaria.

Un proyecto alternativo es el que presenta el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, que establece la creación de cooperativas sin fines de lucro para competir con compañías de seguros en lugar del plan para formar una aseguradora gubernamental. El plan de Baucus que está bajo discusión tiene un costo estimado de menos de US$ 900.000 millones en 10 años y contiene un impuesto a las aseguradoras en sus pólizas de salud más caras e impone un cobro a las compañías que recauden unos 6.000 millones de dólares al año para ayudar a pagar el plan. El proyecto además propone limitar los gastos de pacientes, poner topes a los beneficios de las aseguradoras y expandir el programa gubernamental de salud Medicaid a los pobres.

Mientras el plan de Baucus va ganando apoyo, Robert Zirkelbach, portavoz de Health Insurance Plans de Estados Unidos, se oponía con fuerza a la propuesta de Baucus al considerarla que va en sentido contrario aumentando los costos de salud en vez de reducirlos, por los cobros e impuestos adicionales.

La discusión en torno a la reforma del sistema de salud estadounidense está golpeando las cotizaciones de las acciones de las aseguradoras de salud ante los temores a que la reforma final corte dramáticamente sus utilidades.

¿Quién ganará la batalla por la reforma, el sector corporativo o los estadounidense? El final aún está abierto…

Horacio Pozzo

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