Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender

Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender

Mercado y psicología de masas, cuándo comprar y cuándo vender Por Paola Pecora

“Si usted no está seguro de si estamos o no en un bull market, eso es indicativo de que estamos en un bear market rally”, dijo esta semana Mark Konyn, jefe de inversiones de RCM Asset Management al Wall Street Journal.

Si alguien hubiera hecho esa pregunta en el techo del rally a inicios de junio, los participantes de mercado hubieran afirmado “es un bull market” (un mercado en alza), tanto desde el punto de vista económico como técnico ya que las noticias habían comenzado a ser más alentadoras desde marzo, luego de soportar una profunda y feroz baja en 2008 que devoró la mitad del valor de los índices en la Bolsa de Valores de Estados Unidos. Y las malas noticias comenzaron a tomarse con más optimismo en ese período, como se suele dar en tendencias alcistas: se potencian las buenas noticias y se minimizan las malas.
Durante rallys alcistas o burbujas, se da una atmósfera de optimismo bursátil a veces sin causa ni razón, en que una empresa como Microsoft podría decir que sus ventas bajaron a cero y la acción subir aceleradamente.
Previo a la suba iniciada en marzo de este año, el mercado estaba fuertemente sobrevendido y reaccionó como quien tira demasiado de un elástico, y en algún punto ese elástico recupera posiciones corrigiendo esa tirantez inicial. Es muy difícil poder determinar el fin de una sobreventa o sobrecompra en los mercados de valores. Una serie de herramientas pueden ayudar a estimar posibles cambio de tendencia, pero hay que tener en cuenta que el mercado puede seguir sobrevendido o sobrecomprado por mucho más tiempo, y nosotros fundirnos jugándole en contra a alguna de esas dos condiciones. Y esto obedece a determinadas causas.

La psicología de masas va desde la negación en el piso del mercado al excesivo optimismo en el techo.
Cuando el mercado sube, la prensa comienza a contarnos las causas de esa suba con lujo de detalles y se comienzan a proyectar escenarios cada vez más positivos, donde el optimismo reinante logra que las malas noticias, que antes lograban tumbar a los mercados, pasen inadvertidas o casi, sin provocar los efectos devastadores del pasado durante la tendencia bajista. Cuando ese optimismo instaurado en el mercado, en que a los participantes les hacen creer que las vacas rosas vuelan, se expande, y estamos todos convencidos de esa premisa, cuando estamos todos comprados en acciones y no tenemos a nadie que quiera desprenderse de sus valores (en sentido figurado), es que el mercado está listo para revertir tendencia y comenzar a bajar.
Y lo mismo ocurre en períodos de baja. Cuando el mercado cae, y los mínimos son cada vez más bajos y el pesimismo se vuelve cada vez mayor, salen los medios de opinión masivos y los analistas a advertirnos y contarnos los por qués de esa baja, las razones de su profundización y las proyecciones catastróficas de continuación de baja. Hasta que el sentimiento negativo nos invade a todos, el terror se instaura, nadie compra, todos venden, mercados en piso y nuevamente el mercado está listo para revertir su tendencia de bajista a alcista.
Para que el mercado cambie inequívocamente de tendencia alcista a bajista, debe estar comprado con todos los inversores optimistas esperando mayores subas y cuando va de bajista a alcista, es porque el mercado está vendido y el ánimo inversor es fuertemente negativo.
Y uno de los primeros signos de que la tendencia se agota es la interpretación de las noticias por los participantes de mercado. A medida que las buenas noticias no son aceptadas con el mismo optimismo que durante la tendencia alcista y las malas noticias por el contrario son rigurosamente escuchadas por el mercado, es porque la tendencia revirtió y comienza la baja, como señalábamos en “Wall Street: ¿Fin de rally?”

Y en esta psicología de masas se basa el Análisis Técnico, que no es ni más ni menos que la interpretación y el estudio de los precios y volúmenes en los gráficos de los mercados financieros. La base de este análisis es descubrir la diferencia de poder entre los bulls (alcistas) y los bears (bajistas) y seguir esa diferencia con nuestros ahorros. El mercado es como una encuesta de opinión, que reflejará las voluntades de sus participantes individuales que a nivel agregado moverá al mercado hacia una u otra dirección.

“El precio es un evento psicológico, un balance de opinión momentáneo entre alcistas y bajistas. Los precios son creados por masas de traders, compradores y vendedores e indecisos”, dice Alexander Elder en su libro Trading for a Living.
Y los volúmenes grafican la aceptación o la falta de aceptación de los inversores de un determinado precio para un valor. El recorrido formado por esos precios graficarán una tendencia, que reflejarán la psicología de masa de los mercados y que puede ser obviamente de suba, de baja, pero también de lateralización, es decir precios que se mantienen en un rango por un determinado lapso. Por esto es muy útil observar estos patrones de precios que se van formando, porque en esa intensidad de movimientos radica el sentimiento inversor y su psicología. Recordemos que sólo dos variables hacen mover a los mercados: el temor y la ambición. El temor hará que me desprenda de todos mis activos durante una baja y pánico generalizado, y la ambición me llevará a acumular cada vez más de esos valores durante la suba. El temor hará que haya más oferta, y la ambición más demanda a un determinado precio. No hay que cometer el error de señalar como muchas veces se escucha en el mercado: “Hay más compradores que vendedores”. Cada acción que opera en el mercado tiene un comprador y un vendedor. Para que la transacción se realice, debe haber una misma cantidad de acciones que se compren y se vendan. La razón detrás de aquella afirmación de mercado, es que una acción se mueve al alza por la oferta y la demanda. Para que una acción suba lo único que hay que hacer es comprar todo lo que el mercado ofrezca a un determinado precio, luego comprar más al precio mayor siguiente en que otros vendan. La razón es que para cada acción hay sólo una cantidad limitada de acciones en venta a un determinado precio. Si la acción está en suba por buenas noticias, entonces los compradores barrerán con todo lo que el mercado ofrezca a cada nivel de precio, lo que impulsará esa acción al alza.

Veamos cómo se han ido desarrollando los hechos pre y post inicio de este último rally alcista en Estados Unidos:

– Bush Jr. firma en febrero de 2008 el primer plan de estímulo por US$ 167.000 millones para evitar que la economía estadounidense caiga en recesión, momentos en que el mercado estaba inserto en una tendencia bajista desde octubre de 2007 y que lo llevó luego a perder un 50% de su valor. Bush decía “Evitaremos la recesión”. El mercado no reaccionó a la buena noticia y profundizó su caída en 2008.

– El 10 de marzo de 2009 (Llegó el cartero y salvó a Wall Street ). Es el día de cambio de tendencia, en que el S&P 500 venía de tocar los mínimos de 1996, en 666 puntos dos ruedas antes. El mercado reacciona positivamente a la carta del CEO del Citigroup, Vickram Pandit.
El New York Times decía el 10 de marzo: “Esperanzas de que a lo mejor, apenas a lo mejor, los bancos del país en apuros están mejorando, desencadenó un rally impresionante en Wall Street, que dejó a los inversores un poco aturdidos pero que ha dejado a muchos expertos advirtiendo que este rally, como muchos otros antes, podría fallar tan rápido como comenzó”. El mercado no falló tan rápido como comenzó, y el S&P 500 ganó en tres meses 290 puntos, un 43%, yendo de 666 a 956 puntos. (Negación del piso y cambio de tendencia en pleno negativismo).

-11 de mayo: las ganancias empresariales de Estados Unidos cayeron un 36% en el primer trimestre, sin embargo las noticias llegaban alentadoras: la mayoría de las compañías del S&P 500 reportaron resultados mejores a lo esperado. Del 85% de las compañías del S&P 500, un 65% superó expectativas. Se acaba el rally alcista y el mercado comienza a lateralizar.

-19 de mayo: el economista Paul Krugman anuncia salida de recesión hacia agosto de 2009. Tope de mercado.

-8 de junio: Obama promete la creación de 600.000 puestos de trabajo en un lapso de 100 días. No hay reacción en el mercado: el S&P500 apenas escala un 1% para luego desplomarse un 8,5%.

– El 26 de junio de 2009 se conocen tres datos positivos: el gasto de los estadounidenses se incrementó un 0,3% durante mayo, y los ingresos un 1,4% durante el mismo mes. Los ingresos superaron las expectativas y representaron la mayor alza en el último año. También la confianza del consumidor estadounidense volvió a marcar una tendencia alcista en junio según el indicador de Reuters y la Universidad de Michigan (70,8 puntos, mayor nivel desde febrero de 2008, y superando las expectativas del mercado en 69 puntos). El S&P 500 sube un 1% en tres días para luego bajar un 6,5% en lo que va de julio. Noticias positivas que comienzan a pasar inadvertidas.

Keynes dijo: “Cuando los acontecimientos cambian, yo cambio de opinión, ¿y usted qué hace, señor?”
Hasta el próximo viernes,

Paola Pecora

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