Texto para una despedida





Ismael lo deslizó suave, pero claramente. Las despedidas tienen un protocolo que hace
necesario mentir para no sentirse culpable o responsable del fracaso que supone el final de algo. A veces ni siquiera el final, sino del vacío de lo que nunca fue.

Y en ese protocolo mentiroso, no solo se eluden preguntas inútiles y respuestas insuficientes, sino que hasta se es capaz de ir aún más allá y se llega a decir “todo está bien”, o la remanida frase ancestral que reza “yo solo quiero que seas feliz”, porque en definitiva, o es demasiado mucho, o es demasiado poco, pero ineludiblemente “sos tan especial…”

Y lo peor de las cosas que se acaban es eso. Que se acaban. Y por mas agua que entre en el río, siempre termina en el mar. Y como un envase con filtraciones, lo que se pierde, se pierde, no se transforma en el vaso.

Así son las despedidas. A veces un poco dramáticas, otras veces violentas, pero otras veces silenciosas. Casi imperceptibles. Las que dejan la sensación de que aquí no ha pasado nada. Después de dar la espalda, se da vuelta la página, como en un libro reconocido que permite adivinar el párrafo que sigue.

Es como un viaje de regreso a casa. La misma ruta, los mismos kilómetros, las mismas tranqueras abriendo los sembrados, los mismos pájaros volando en serpentinas bandadas en el cielo. Pero las ruedas giran más rápido?… Por qué el regreso siempre es más veloz?… Por qué volver hace que esa ruta se pliegue en medio del desierto y quite los oasis que vimos cuando hicimos el camino de ida?

Una luz se acerca. Una no, varias. Es como una cadena de estrellas redondas caídas en medio del campo. Detrás de ellas, vidas que viven, bocas que hablan, labios que besan, manos que acarician, pies que corren, ojos que se humedecen y sonrisas que ríen. Y yo acá, sobre este asiento que no termina de reclinarse, tratando de no pensar. Ni sentir.

¡Parada de diez minutoooos!!!!… y hay que bajar. Hace frío y es de noche. Menos mal que tenía el chal tejido. Y que es naranja. El naranja siempre me abriga más.

Una larga fila de gente espera para entrar al baño. Yo no tengo ganas. Solo quiero agua. Algo que me ayude a tragar. Algo frío. O caliente. No, mejor frío. Ya se han ocupado varias mesas y hay aroma a salsa ácida. Un flan baila sobre un plato que viaja hacia la mesa de la derecha y me da náuseas.

Tendría que estar en casa. Acurrucada en el sofá, después de haber apagado todas las luces de la casa, mirando por milésima vez Casablanca y repitiendo como cada vez que la veo… tócala de nuevo, Sam.

Ya falta muy poco. Delante y detrás de mí, varias personas me regalan sus vidas. Los escucho hablar y me imagino qué sienten, a quiénes aman y quien los espera.

Las luces del micro se prenden, busco el atado de mis cosas y bajo. Ya estoy en casa. Acabo de dar vuelta otra página.



Escribí tu comentario

, , Reportar este Comentario lunadepegaso dijo

Hola Alex… gracias por tu sensibilidad. Sí, estoy mejor, llenándome de mimos estos días con mi hijo en Buenos Aires. Y gracias otra vez. Te mando un abrazo fuerte.

, , Reportar este Comentario nayru dijo

Hola Celina. Muy lindo tu relato. Melancólico, triste… como me gusta a mí.
Ojalá estés bien. Beso grande y que tengas un lindo fin de semana largo.

, , Reportar este Comentario jorgelugar dijo

Y si, pero se da que las cosas que se acaban generalmente se dá; para que otras empiecen…es como el cuento de nunca acabar…
Por eso se te ve bella en la foto…porqie sos mamá….
Felices Pascuas!!! y saluditos

, , Reportar este Comentario miravos dijo

Muy buen texto Celina, soy Reynaldo Olivetti y es mi primera visita por estos lados. Me gustó mucho este hallazgo y si me permite volveré por más palabras bien entretejidas. Saludos.-

, , Reportar este Comentario lunadepegaso dijo

Jorge: cuantos piropos!… no creo merecerlos, pero es cierto, cuando algo se acaba, siempre es síntoma de que algo nuevo está comenzando.
Y está bien… me voy a dormir… (ya adivina usted que soy una noctámbula?… )
Besote.

Reynaldo: qué bueno recibirte en casa, y ojalá sea la primera de muchas visitas. Que se repita pronto. La próxima prometo una taza de algo rico.
Beso grande.

, , Reportar este Comentario jorgelugar dijo

Adivinar adivinar..mmm no, pero da esa sensación, aunque nada de malo tiene el ser noctámbula, la noche tiene un perfume especial que nos induce a desnudar el alma.
Saluditos

, , Reportar este Comentario lunadepegaso dijo

Pues si… la noche es mi hábitat natural, el tiempo en el que logro ser yo misma, sin máscaras. En la noche escribo, pinto, escucho música y miro el cielo. La noche soy yo.

, , Reportar este Comentario sugus dijo

Ay, amiga, vengo de pasar un finde con mi vieja y hermanas, lejos de este mundo de blogs. Y me encuentro con este texto muuuy lindo pero re doloroso sobre despedidas.
Si le sirve, me gusta cebar mate (real o virtual) para los amigos tristes. Y que me los ceben a mi. O estar ahi, nomás, como ahora, leyendola.
Me gustaria mucho sentirla feliz, pero mientras, acá estamos.

, , Reportar este Comentario lunadepegaso dijo

Hola Sugus… acepto gustosamente ese mate, pero no se preocupe, este es otro de mis exorcismos, y una vez que se termina el rito, ya no duele (al menos, tanto).
También vengo de pasar unos cuantos dias con mi hijo, y estoy llena de todo el amor que me hace falta. Y como digo siempre, cuando tengo esta sensación, tengo todo lo que me hace falta para que nada mas me haga falta.
Un beso requetegrande Su. Qué bien hace saberse acompañada…

, , Reportar este Comentario ricardo desde Brasil dijo

Amiga Celina:
Sabés como llamaría a lo que has escrito ?
” Retomando el mundo”.
Por que?
Por que cuando se vive una relación, no somos solos …nuestra esencia :vive en…el ser que amamos.
Aunque parezca falacia, al amar…nos incompletamos…abandonamos parte de lo que somos para caber en el hueco que el ser que amamos nos ofrece.
Las almas se unifican pero reducidas en su individualidad, y un pedazo de mundo, de nuestro único mundo personal sufre una catalepsia…una muerte temporaria.
La ruptura amorosa,la despedida…el nunca mas… nos traerá un descuajamiento, un arrancarse de la otra alma …y el reencuentro con un yo individual, resusitado, que al principio nos mirará con pena…pero después nos tomará la mano, y nos dirá…:
” vamos…hay mucho a caminar…”
Un beso caminante
ricardo

, , Reportar este Comentario lunadepegaso dijo

Nunca habia pensado el adiós o la despedida silenciosa como una catalepsia, y ahora que lo veo en tus palabras, siento que es eso exactamente. Un momento cataléptico, ese trayecto en viaje hasta llegar a alguna parte.
Pero hay otra sensación, otra inquietud en esta despedida. Que es absolutamente individual. No es una despedida que se complete en el otro. Es unipartita. Decirle adiós a los que nunca fue.
Es cierto, hay mucho por caminar. Pero antes hay que permanecer un tiempo inmóvil, para darse el gusto de sentir el aire, la lluvia, los sonidos de la calle y quizá algun teléfono que suene.
Un beso enorme, caminante.