La decisión
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es puro cuento…
Era una hermosa tarde soleada pero de mucho viento. Esta ha sido la característica de estos últimos veranos, ya no existen muchas de aquellas tibias tardes de playa, en las que disfrutábamos el estío a pleno, porque en la tardecita corre un gélido céfiro que nos espanta de la orilla antes de poder disfrutar de la puesta del sol. Igualmente esa tarde, fue como pocas y de pronto cambió el viento. Una brisa desde el norte traía una temperatura ideal para disfrutarla a pleno. Quizá ésta era una tarde ideal para el amor.
Eran como las seis, más o menos, yo preparaba un comentario en mi mente sobre una novela que tenía que presentar. Una novela que hablaba de personajes irónicos, y esta situación era un poco irónica. Yo, pensando en un amor imposible y mi amiga, que desde hace tres años está sola, pensando en una conquista pasajera.
Pero esa tarde, estábamos Susi y yo en la playa. Yo leyendo, como siempre, y ella también como siempre mirando cuanto hombre pasaba, pero sólo mirando. De pronto desfachatadamente me dijo:
– ¿ves ese bombón con esos dos chicos que están jugando a la paleta, lo ves? Es divorciado.
-¿cómo sabés que es divorciado? Le dije en mi nube literaria.
-huelo a los divorciados a lo lejos.
- ¡Qué olfato querida! Dije como por reflejo.
- no! Tarada! –dijo, dejando salir una de esas ruidosas carcajadas- Es que hace varios días que venimos y lo veo bajar a la playa solo, con los dos hijos, seguro no tiene mujer. ¡Está solito! Yo le po-drí-a a-com-pa-ñar, -dijo largando otra de sus desvergonzadas carcajadas.
Decir que el amor ha golpeado a su puerta, es decir una vulgar frase y una mentira. Le golpeó la hombría de ese caballero, en sus entrañas, pensé rápidamente.
Se paraba y se sentaba, aprontaba el mate y tomaba agua tónica de sus infaltable botellita. Me llenaba de arena, se reía y miraba a aquel misterioso hombre.
De pronto veo a nuestros respectivos hijos jugando a la paleta.
-¡mirá, el chavón le prestó las paletas a los chicos!- me dijo con un brillo increíble en los ojos- les voy a preguntar de dónde sacaron la paletas, de pronto así el bombón me habla algo.
-Sos loca- le dije- y me interné en la lectura otra vez.
No habían pasado ni dos minutos y llega diciéndome:
-que te dije, me habló: “yo les presté las paletas” –dijo con voz de dulce. Ah, no sabés, ¡qué lindos dientes tiene!
–aha! Mirá! Dije tratando de seguir mi lectura.
-¡Es hermoso! con esa viserita, y el pelito largo, mirá que espalda tiene.
-Si, mirá. Ah! Ves allá está Juan, el hermano del que se parece a Roque Saenz. El amigo de mi amigo.
-Vos siempre con lo mismo, San. Tenés que mirar hombres como el mío.
-¿Cuál tuyo?
-Este, el chavón de la gorrita, mirá me está fichando. Miralo vos a ver si me mira.
-Si lo miro yo, va a pensar que soy yo la interesada, no vos. Le dije ya molesta.
-Hacelo por mí, amiga! Y por todo el tiempo que hace que estoy sola.
-Está bien, pero mirá si el tipo se confunde y piensa que yo estoy interesada en él.
-No pasa nada, ya veremos.
-Vamos a darnos un chapuzón, dale…
Y sigue conversando sola mientras llega al agua rapidamente. Las olas goleaban con bravura esa tarde, como todas, porque en nuestra bajada es una playa con muchas olas, es la mejor porque van los surfistas y ya de paso cañazo y miramos algo, como dice Susi.
Cuando llego al agua ella ya se había dado otra que chapuzón, dos o tres zambullidas llevaba ya.
-Vas apuradita, nena- le dije-
- apurada, ¿porqué?
-no, porque me dejaste atrás y viniste como loca al agua.
-y … ¿qué te parece? Vengo me baño y ya de paso aplaco tantos años de calor. Y larga otra de esas gigantescas carcajadas.
Salimos del agua y me quedo mirando el horizonte, secándome la piel y la malla, para poder inmiscuirme en mi lectura afanosa, cuando oigo su voz agitada que me dice:
-Vamos a caminar, mirá pasó rumbo al arroyo, vamos, vamos._decía ansiosamente_
-Está bien, te acompaño, sabés que por vos hago cualquier cosa, total a esta altura ya ni siquiera puedo concentrarme en la lectura._le dije_
Allá encaminamos lento por la orilla del mar, pateando olas, el mar nos empapaba, subía la marea y no importaba. Las dos, en busca del galán de mi amiga…
Susi tiene un nuevo amor, y de una clase muy diferente al anterior. Ahora Pedro ya quedó en el olvido.Este es un amor platónico, y con nombre y apellido, se llama Roque Sáenz. Un amor platónico de carne y hueso, ese con quien toda mujer puede soñar, aquel amor que nadie debe dejar de tener aunque ya haya pasado la adolescencia, y mucho más si está adentrándose en su cuarta década, como mi amiga. Él es un tipo de alma picaresca, un típico soñador que le gustan las mujeres y las enamora a todas con lo que mejor sabe hacer: cantar. Con su guitarra bajo el brazo, regularmente cada viernes visita, a eso de la medianoche, un boliche que, lleno de jovencitas y no tanto, le rinde homenaje a uno de los grandes de la canción, al trovador de los amores prohibidos, al que le canta a la rebeldía el que no le importa mostrar sus defectos y ventilar a todo el mundo sus vicios con tal de sacarse las ganas de decirlo. Ese que se pasa la moralidad y las buenas costumbres por la entrepiernas. Ese es el homenajeado la noche de los viernes, al que Roque Sáenz le rinde tributo. El amor de Susi, con un look de presidiario: barba de algunos días, pelo largo y sombrero a lo Sabina, sube cada noche al escenario como un sacerdote al púlpito con religiosa puntualidad e igual descaro, usando la popularidad del homenajeado para, sobre ella, fundar la suya y enamorar de igual forma a sus admiradoras. Susi, cada noche de viernes viste su mejor look, sus jeans desgastados, su cabello de oro al viento, sus zapatillas de medio basquet, remerita blanca, campera deportiva y una mirada llena de luz, de ilusión y de alegría. Ella cada noche de viernes revive su adolescencia o mejor dicho crea una nueva, se siente una jovencita otra vez, cree en ella misma, luce como nunca porque como nunca, una noche de viernes pudo encontrar a su amor, aquél que como nadie la hace sentir feliz. Éste es un amor de ida, aunque ella crea que también tiene vuelta, es un amor como hay muchos pero que pocas veces con tal descaro y desparpajo alguien se atreve a admitir. Tal vez la locura de Susi no le permita saber la verdad; quizá su inocencia no le deje ver las intenciones. Tal vez sea su imaginación prodigiosa la que ha creado esta relación platónica o su gran deseo de ser enteramente amada el que alimente esta relación de sólo una vía. Ella anota cuántas veces él le sonríe, cuántas le canta su canción preferida, las indirectas, que según ella, él le mensajea. Pero lo que Susi no lleva nota es de las veces que su amor platónico aplica su táctica con las demás, y que ese es su mejor gancho para, sin duda, llenar sus actuaciones de admiradoras que obsesivamente lo siguen sin condiciones. Susi es simple, dulce, y cree en el amor por eso una y otra vez dice que ella ama el alma de Roque Sáenz, aquel cantante de guitarra bajo el brazo, de palabras melosas que sube al escenario, con actuación de por medio, y conquista el corazón de todas las mujeres que, como Susi, sueñan con ser enteramente amadas.![]()
Siempre en el invierno me invade la nostalgia y los deseos de encontrar qué hacer…y me encuentro como dice el viejo refrán: “ente San Juan y Mendoza”, porque no se si volver a antiguas ocupaciones, antiguas amistades, antiguos entretenimientos o lanzarme en busca de cosas nuevas.
Hoy sin ser un día totalmente de invierno, tiene las características de tal, porque es domingo hace frío y está lloviendo, digamos que el otoño ya dio en su último estertor y se revela ante la indiferencia de la gente que se ha metido de lleno en sus ocupaciones dejando de lado al principal protagonista de sus vidas en estos últimos meses, los chicos se aprontan para las vacaciones, se cuidan de la gripe, se prenden de las bufandas y los gorros y no se los sacan ni para dormir..
Las estufas prendidas todo el día y las ventanas que dan al norte, por donde el sol entra a raudales, siempre de cortinas abiertas.
Esta mañana, no hay sol, la leña mojada, se cortó dos veces la electricidad y el calefón con agua fría…igualmente apenas me desperté tuve la sensación que éste sería un día especial y decidí tomármelo así como venía, acurrucarme en la cama y dormir hasta tarde como hacía tiempo que no lo hacía con la sensación de que algo iba a suceder.
En cuanto me levanté sentí en casa un clima de estudios, porque mañana los chicos tienen que rendir pruebas, además la mayor que ha decidido lanzarse al mercado laboral en búsqueda del preciado y vil dinero, combinando estudios y trabajo,
Hasta aquí todo parece plano, sin gracia, igual a lo que sucedería en cualquier otro de estos días, pero lo mejor estaba por suceder.
Pasando el mediodía, sucedió algo inesperado y para mi, mágico, fue cuando recibí la llamada de Susi.
Hoy la llamada de mi amiga, fue inesperada pero muy oportuna; porque me encontraba en uno de esos pozos vacíos, que colman mi alma de una tristeza que parece que jamás va a acabar, pero que la más mínima grata sorpresa la rescata. Sentí que mi hijo decía: ¡¡¡¡¡hola Susi!!!! y me lance de la cama como un trapecista a un salto triple con toda la energía acumulada en mis músculos en esas horas de angustia, corrí hacia donde toda la familia se había reunido junto al celular y le pedía desesperadamente a mi hijo que me pasara aquel aparato casi mágico que me transportara al verano, porque oir la voz de Susi significa verano para mí. Y el verano la felicidad-![]()
Susi es mi vecina de verano desde hace ya varios años y es una persona muy especial porque cada color de su persona deja detrás una estela brillante de rareza y simplicidad juntas, con un toque de locura; todo eso hace que complemente especialmente conmigo, aunque muchas veces eso mismo ha sido la principal causa de nuestras diferencias, y con “eso” quiero decir la “locura”, una característica que sabemos compartir.
Esta temporada de verano la vida de Susi tuvo un vuelco de ciento ochenta grados porque hacía ya unos ocho meses antes, en una de las vueltas de la vida le cayó una ficha negra cuando se había jugado todo al colorado. Entonces le tocó jugar sola por un tiempo, al juego que indudablemente se juega solamente de a dos.
Marcada por todas las marcas que deja la vida, tratando de dejar los miedos de lado, con la experiencia de su lado y la autoridad para creerse que puede dominar toda situación, pues nadie pude lastimarla más de lo que lo hizo aquel en quien tanto confió, Susi hoy enfrenta las relaciones con una carcajada a flor de piel tratando de reírse de todo y diciendo que ningún hombre podrá burlarse jamás de ella.
Lo importante es que Susi sigue siendo mujer, y como tal dentro de ella, ocurren las mismas cosas que dentro de las demás, haya sido traicionada o no; por lo tanto cuando un fulano del sexo opuesto, sea o no charlatán se le acerca con intensiones y palabras melosas ella se derrite como cualquier otra mujer, pero dejando ver en los demás sólo lo que ella permite o sea lo palpable, lo que podemos rodear con los brazos, pero lo intangible lo más importante, lo que está dentro de ella, ni ella misma sabe que existe.
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