la auténtica llegada de la primavera…

Ella lloró durante horas, tantas horas, que el tiempo se transmutó en silencio, se hizo trizas y la ausencia se arrodilló a implorar por un nuevo suspiro de gozo.

Ella no supo de él hasta que derramó su última lágrima. Pero su llegada fue una espada, una espada que esperó, pero que igualmente le partió el alma.

Entonces se dispuso a contemplarse en el espejo roto de su habitación, el mismo que ha soportado el tiempo y sus embates. Aquel que la vio tantas veces desfilar y maquillarse, entre los atuendos que cubrían su cuerpo, preparándose para cada nueva escena. El mismo que la vio jurarse encontrarlo, hace ya un tiempo.
Frente a ese espejo maldito, ese que le muestra el trajinar de otoño en otoño, el que le trae recuerdos de antiguos viajes, el que le muestra cada arruga y cada nueva cana que nace …ahí, justo ahí, derramó la última de sus lágrimas.

Seca por dentro, se sentó frente a la ventana norte esperando la llegada de la primavera, pensando que el invierno jamás pasaría, que su estadía sería eterna y miró al cielo, sin esperanzas, dejando que la recortada silueta de las copas de los árboles se confundiera con el manto de la noche, y que ésta, cubriera su mirada. Y se volvió noche en ella.

Sólo alguna estrella tintineaba en la manta aterciopelada , sólo alguna le sirvió de guía.
Así, por un momento, había dejado de estar pensando en su pérdida, en esa pérdida que verdaderamente no era tal.
Y un instante de luz se hizo en su mente. Abrió la esperanza, la convirtió en quimera, la izó como su bandera y entendió que si no quería perderlo para siempre, debía sacrificar su orgullo y transmutar su amor.

-Total, -pensó-¿para que sirven el miedo y el orgullo?, cuando lo que tanto amas y necesitas puede convertirse en polvo que se escape entre los dedos, en polvo que sea aventado por los huracanes, ¿para qué sirven el miedo y el orgullo si son los enemigos del amor? Hoy, han sido los que me mostraron el valor del amor verdadero, ante la posibilidad de perderlo.

Se levantó y caminó hacia el espejo, convencida de su decisión y mirándole firmemente le aseveró:
-nuevamente te he vencido, ya no tienes poder sobre mi, mi auténtico poder es mi verdadera imagen, esa que no puedo ver con estos ojos, esa que tú no puedes ver, la que me conduce hacia mi ser.

Se sentó frente a la ventana norte a disfrutar plenamente de las pocas estrellas de esa noche , pero ahora esperando ansiosamente la auténtica llegada de la primavera…

Cristal


La decisión

Ernesto, mi vecino, ha vivido en una hermosa casa frente al mar por más de cincuenta años y con Ester, su mujer, toda una vida. Esta es una de las primeras casas de la zona, ellos mismos la construyeron y allí nacieron sus hijos y criaron a dos de sus nietos. En estas habitaciones proyectaron lo que fuera toda su vida, y en los malos tiempos aguantaron juntos las embestidas del destino. Esta magnifica vivienda con una amplia vista al mar fue un hogar maravilloso para ellos durante todos estos años.
Hoy cuando llegué a mi casa de veraneo encontré una carta que me dejó Ernesto por debajo de mi puerta, que decía:

Estimados vecinos:

Ustedes saben cuánto he amado a Ester, la amé profundamente, tanto que a veces no sé si ella es otra persona o una parte de mí mismo. Pero hoy he tomado una decisión y espero me comprendan, ya que mis hijos no están del todo de acuerdo conmigo. Uds. ya saben que hace más de tres años Ester ha desarrollado progresivamente la enfermedad de Alzhaimer y todos hemos tenido que acostumbrarnos a convivir con ello. Pero ahora la situación se ha convertido en insostenible. Ella se pierde, olvida quien es, y hasta tenemos que llevarla al sanitario. A veces no puede comer por sí sola, ni sabe cómo quitarse la ropa, mucho menos vestirse. Ester ya no es Ester y aunque es muy doloroso debo aceptarlo.
Ustedes también saben cuánto me gustan los deportes y que concurro regularmente a caminar por la playa, así como a los partidos de bochas y en el verano me doy unos buenos baños en el mar. Pero ya no puedo disfrutar de mis actividades, porque temo que cuando vuelva a casa, ella se haya accidentado.

Por eso, vamos a mudarnos a una casa de Salud, donde seguramente ella estará mejor atendida y yo seguiré junto a ella como siempre. Total, aunque esté tan anciana como yo y mucho más enferma que yo, igual, igual la sigo amando.

Ernesto

Agencia Celestina …parte 3

Esa misma noche del encuentro en la playa, Susi y yo nos dispusimos a salir, ella como siempre con su infaltable visita al templo de su omnipotente dios, y yo con la pasada por el mío. Por supuesto que ninguna de las dos somos religiosas, y nuestra fe está depositada en dioses muy paganos o muy humanos, el dinero y los libros. Así que nos aprontábamos para marchar hacia el centro del balneario, donde se encontraban nuestros objetos de devoción, cuando de pronto recibo un mensaje de texto de parte de Andy. Yo en mi baño, a medio vestir y maquillar pero con el celular pegado al cuerpo, como siempre, no sé de qué forma me atrevo a decirle la frase matadora:

- nosotras vamos para Atlántida, lástima, que no nos podrás acompañar”.

Su respuesta fue inmediata:

- yo también voy, nos encontramos allá

- Jamás hubiera escrito eso si fuera algún candidato propio, pensé, asustándome de lo que podía hacer por mi amiga- y corrí a la casa de Susi a contarle las buenas nuevas, que muro por medio ya estaba casi lista. Bueno, decir casi lista es mentir un poco, pues estaba descalza, sin maquillar, en traje de baño y el pelo envuelto en una toalla, saliendo del toilette, recién bañadita..

- Me pongo esta bermuda , me dice muy decidida, ahora me calzo las zapatillas negras, me amaso el pelo, busco una remerita y ya estoy lista.

- Mirá que perdemos el bus y después tenemos que llamar un taxi y nos sale un ojo de la cara. Le dije preocupada.

- Entonces me apuro-dice.

- Y si no te apurás te vas a perder al bombón

- ¿Qué bombón? Dice dejándome la completa redondez de su mirada clavada en mi frente.

- El único, el tuyo, ¿ acaso yo tengo algún bombón para presentarte? Le dije irónicamente. Y El mío es un caramelito y ya tiene bastantes pretendientas para disputárselo, y terminé mi frase y me senté.

- …y…cómo sabés que lo pierdo? ¿te llamó?

- No, me mandó un mensaje y nos espera allá…

- ¿Cóooomoooo? Dice sorprendida largando una de sus estruendosas carcajadas- y ahí mismo me hace enviarle una serie de mensajes para ultimar los detalles del encuentro, lugar, hora exacta, etc, etc…

- Entonces me pongo la remera verde y este pañuelo en el pelo..y…la carterita bien hipiie…y…

- Y perdemos el bus. Le digo con impaciencia.

- ¿Y qué importa?, vamos con la remisera y listo…

- ¡Pero nos sale caro!

- No importa yo pago. dice decidida

- Entonces yo te maquillo,

- Noooooooo, ¡sabés que no me gusta! Dice entre asustada y enloquecida.

- No importa hoy salís maquillada.

Allá me dispuse junto con nuestras hijas, a dejarla como una modelo para una sesión de fotos. Y los ojos rebosaban de maquillaje.

Esa noche Susi, estaba decidida a todo, ya no le importaba ni su economía ni nada, sólo le importaba encontrarse con ese hombre…., con ese nuevo amor, y para no ir sola y tenerme contenta me dejaba jugar a la maquilladora…

Aún teníamos tiempo de tomarnos el bus, así que allá emprendimos viaje hacia el balneario vecino, y en la parada del colectivo, nos encontramos con algún amigo que apenas saludamos y nos observaba sin disimulo, porque el único tema de conversación era la conquista de Susi de ese día, el tan mentado Andy.

Llegamos y al bajar del ónmibus, ella desesperada quería saber dónde nos encontraríamos, pero igualmente la pasada obligada por su templo y por el mío era imposible de obviar, así que marchamos primero rumbo al Casino.

No habíamos llegado aún a la puerta de la sala de juegos, cuando recibí un mensaje diciendo: tengo una mesa para tres reservada en la esquina, es la tercera junto a la calle. Y me salió un grito interno, es casi enfrente a la librería, pero callé para no arruinar la noche romántica de mi amiga..

En aquel mensaje de texto que acababa de recibir estaban todos los detalles para llegar al trofeo tan ansiado por Susi , y mi trabajo de celestina aún continuaba, y más, según era de notar tenía para rato.

Agencia Celestina …parte 2

La tardecita se acercaba lenta, los últimos hilos de sol de despedazaban sobre el río ancho como mar y nosotras caminábamos hacia donde ese hombre estuviera, no importaba donde, ni siquiera si nos llegaba a hablar o no, total, tantos años de ilusiones, una más… y allá íbamos, Susi y yo andando lentamente por la orilla, mirando y contando los cerros, ilusionándonos con amores anacrónicos y pateando olas.

De pronto vemos venir de frente al tal mentado hombre que esa tarde se había convertido en el personaje principal de la obra. Todo el escenario era acorde, romántico, cálido, brillante y se respiraba buena energía. Ella se adelantó algunos pasos y yo me agaché a recoger piedritas y caracoles, entonces él se encaminó a su encuentro.

Jamás había apreciado con tanto detenimiento los detalles de los cantos rodados de la orilla, ni había descubierto los brillos de los reflejos del sol sobre las pequeñas joyas que deja el río sobre la playa. Más o menos veinte minutos agachada, llenando mi gorro de piedritas, cucharitas y caracoles, todo para que Susi charlara con su enamorado, al que ella le denominó “ bombón”.

Al parecer, aquel encuentro fue todo un éxito, hubo promesa de intercambio de números telefónicos, un “nos veremos pronto” y mucho calor y felicidad. Los dos parecían ser complemento perfecto. Susi había descubierto a Andy, Susi estaba a las puertas de un amor real.

Caminamos otros minutos por la playa, alejándonos de aquel humano hecho el objeto de deseo de mi amiga, mientras ella hablaba y hablaba de Andy, seguimos pateando algunas olas, despedazándolas y bañándonos con las gotas de sudor del mar. Y todo esto, como disimulando el deseo de volver a verlo que a ella le poseía.

Por último regresamos otra vez por la orilla, pero esta vez a paso de marcha militar acelerada. Cuando llegamos de nuevo a nuestro sitio en la playa, Andy nos esperaba celular en mano. Yo ya había retomado mi lugar en la reposera y mi novela en la mano derecha se aprestaba a ser leída, me acomodé los lentes de sol sobre la frente, a modo de bincha y- ¡a leer se ha dicho!- pensé. Pero de pronto se acerca aquel galán para pedirnos nuestros números, el de ella para llamarla , y el mio para enviarme mensajes, y la excusa era que ella tenía celular de una compañía que sólo le dejaba realizar llamadas, con el suyo. Era raro, pero cierto, y le creí.

Él me hablaba de la novela que yo estaba leyendo, parecía conocerla, pero en primer momento, me sonó a verso. Hablamos de literatura, le pareció raro que fuera escritora, y más raro aún que Susi fuera artista plástica. Charlamos un rato y se marchó con sus hijos, con la promesa de llamar por la noche. Nosotras, sólo nos miramos y por un momento reinó el silencio en la inmensidad de la populosa orilla.

Había un velo de misterio en todo esto, parecía muy lindo para ser cierto, pero era cierto, y nosotras no lo podíamos creer. Veía a mi amiga feliz como hacía mucho tiempo que no la veía, y yo estaba encontrando otro futuro lector de mis libros o de mis recomendados.

Es así, que esa tarde, sin miedo ninguno le di mi número a un perfecto desconocido, que ni siquiera me interesaba más allá de recomendarle un libro. Y todo, por ser: la celestina de mi amiga Susi.

Agencia Celestina


Agencia Celestina

Era una hermosa tarde soleada pero de mucho viento. Esta ha sido la característica de estos últimos veranos, ya no existen muchas de aquellas tibias tardes de playa, en las que disfrutábamos el estío a pleno, porque en la tardecita corre un gélido céfiro que nos espanta de la orilla antes de poder disfrutar de la puesta del sol. Igualmente esa tarde, fue como pocas y de pronto cambió el viento. Una brisa desde el norte traía una temperatura ideal para disfrutarla a pleno. Quizá ésta era una tarde ideal para el amor.
Eran como las seis, más o menos, yo preparaba un comentario en mi mente sobre una novela que tenía que presentar. Una novela que hablaba de personajes irónicos, y esta situación era un poco irónica. Yo, pensando en un amor imposible y mi amiga, que desde hace tres años está sola, pensando en una conquista pasajera.

Pero esa tarde, estábamos Susi y yo en la playa. Yo leyendo, como siempre, y ella también como siempre mirando cuanto hombre pasaba, pero sólo mirando. De pronto desfachatadamente me dijo:
– ¿ves ese bombón con esos dos chicos que están jugando a la paleta, lo ves? Es divorciado.
-¿cómo sabés que es divorciado? Le dije en mi nube literaria.
-huelo a los divorciados a lo lejos.
- ¡Qué olfato querida! Dije como por reflejo.
- no! Tarada! –dijo, dejando salir una de esas ruidosas carcajadas- Es que hace varios días que venimos y lo veo bajar a la playa solo, con los dos hijos, seguro no tiene mujer. ¡Está solito! Yo le po-drí-a a-com-pa-ñar, -dijo largando otra de sus desvergonzadas carcajadas.
Decir que el amor ha golpeado a su puerta, es decir una vulgar frase y una mentira. Le golpeó la hombría de ese caballero, en sus entrañas, pensé rápidamente.

Se paraba y se sentaba, aprontaba el mate y tomaba agua tónica de sus infaltable botellita. Me llenaba de arena, se reía y miraba a aquel misterioso hombre.

Salimos a caminar y enseguida volvimos porque los chicos nos esperaban, esa era la excusa perfecta. Yo pienso en mi amor imposible, y cuando veo a un amigo que tenemos en común y a su hermano, más me acuerdo. ¡Qué bajón siempre me taladra la cabeza el pensamiento de ese “ovni”!

De pronto veo a nuestros respectivos hijos jugando a la paleta.
-¡mirá, el chavón le prestó las paletas a los chicos!- me dijo con un brillo increíble en los ojos- les voy a preguntar de dónde sacaron la paletas, de pronto así el bombón me habla algo.
-Sos loca- le dije- y me interné en la lectura otra vez.

No habían pasado ni dos minutos y llega diciéndome:
-que te dije, me habló: “yo les presté las paletas” –dijo con voz de dulce. Ah, no sabés, ¡qué lindos dientes tiene!
–aha! Mirá! Dije tratando de seguir mi lectura.
-¡Es hermoso! con esa viserita, y el pelito largo, mirá que espalda tiene.
-Si, mirá. Ah! Ves allá está Juan, el hermano del que se parece a Roque Saenz. El amigo de mi amigo.
-Vos siempre con lo mismo, San. Tenés que mirar hombres como el mío.
-¿Cuál tuyo?
-Este, el chavón de la gorrita, mirá me está fichando. Miralo vos a ver si me mira.
-Si lo miro yo, va a pensar que soy yo la interesada, no vos. Le dije ya molesta.
-Hacelo por mí, amiga! Y por todo el tiempo que hace que estoy sola.
-Está bien, pero mirá si el tipo se confunde y piensa que yo estoy interesada en él.
-No pasa nada, ya veremos.
-Vamos a darnos un chapuzón, dale…
Y sigue conversando sola mientras llega al agua rapidamente. Las olas goleaban con bravura esa tarde, como todas, porque en nuestra bajada es una playa con muchas olas, es la mejor porque van los surfistas y ya de paso cañazo y miramos algo, como dice Susi.
Cuando llego al agua ella ya se había dado otra que chapuzón, dos o tres zambullidas llevaba ya.
-Vas apuradita, nena- le dije-
- apurada, ¿porqué?
-no, porque me dejaste atrás y viniste como loca al agua.
-y … ¿qué te parece? Vengo me baño y ya de paso aplaco tantos años de calor. Y larga otra de esas gigantescas carcajadas.
Salimos del agua y me quedo mirando el horizonte, secándome la piel y la malla, para poder inmiscuirme en mi lectura afanosa, cuando oigo su voz agitada que me dice:
-Vamos a caminar, mirá pasó rumbo al arroyo, vamos, vamos._decía ansiosamente_
-Está bien, te acompaño, sabés que por vos hago cualquier cosa, total a esta altura ya ni siquiera puedo concentrarme en la lectura._le dije_

Allá encaminamos lento por la orilla del mar, pateando olas, el mar nos empapaba, subía la marea y no importaba. Las dos, en busca del galán de mi amiga…

Los lentes se salpicaban de pequeñas gotas que nos agobiaban y no importaba nada. El viento ya había cambiado de frente más y corría desde el norte, nos daba un cálida caricia a nuestros cuerpos con muy poca ropa. Susi estaba feliz y yo de Celestina era feliz con su felicidad. Pero caminaba a su lado sabiendo que todo lo que hacía por ella, no era capaz de hacerlo por mí. Lo hago porque la quiero, me decía. Y…¿Será que no me quiero lo suficiente cómo para jugarme la camiseta por mi felicidad? Pensé. Pero igualmente, yo caminaba con mi soledad interna, en espera de lo imposible…

Otra clase de amor…


Susi tiene un nuevo amor, y de una clase muy diferente al anterior. Ahora Pedro ya quedó en el olvido.Este es un amor platónico, y con nombre y apellido, se llama Roque Sáenz. Un amor platónico de carne y hueso, ese con quien toda mujer puede soñar, aquel amor que nadie debe dejar de tener aunque ya haya pasado la adolescencia, y mucho más si está adentrándose en su cuarta década, como mi amiga.

Él es un tipo de alma picaresca, un típico soñador que le gustan las mujeres y las enamora a todas con lo que mejor sabe hacer: cantar.

Con su guitarra bajo el brazo, regularmente cada viernes visita, a eso de la medianoche, un boliche que, lleno de jovencitas y no tanto, le rinde homenaje a uno de los grandes de la canción, al trovador de los amores prohibidos, al que le canta a la rebeldía el que no le importa mostrar sus defectos y ventilar a todo el mundo sus vicios con tal de sacarse las ganas de decirlo.

Ese que se pasa la moralidad y las buenas costumbres por la entrepiernas. Ese es el homenajeado la noche de los viernes, al que Roque Sáenz le rinde tributo.

El amor de Susi, con un look de presidiario: barba de algunos días, pelo largo y sombrero a lo Sabina, sube cada noche al escenario como un sacerdote al púlpito con religiosa puntualidad e igual descaro, usando la popularidad del homenajeado para, sobre ella, fundar la suya y enamorar de igual forma a sus admiradoras.

Susi, cada noche de viernes viste su mejor look, sus jeans desgastados, su cabello de oro al viento, sus zapatillas de medio basquet, remerita blanca, campera deportiva y una mirada llena de luz, de ilusión y de alegría. Ella cada noche de viernes revive su adolescencia o mejor dicho crea una nueva, se siente una jovencita otra vez, cree en ella misma, luce como nunca porque como nunca, una noche de viernes pudo encontrar a su amor, aquél que como nadie la hace sentir feliz.

Éste es un amor de ida, aunque ella crea que también tiene vuelta, es un amor como hay muchos pero que pocas veces con tal descaro y desparpajo alguien se atreve a admitir. Tal vez la locura de Susi no le permita saber la verdad; quizá su inocencia no le deje ver las intenciones. Tal vez sea su imaginación prodigiosa la que ha creado esta relación platónica o su gran deseo de ser enteramente amada el que alimente esta relación de sólo una vía.

Ella anota cuántas veces él le sonríe, cuántas le canta su canción preferida, las indirectas, que según ella, él le mensajea. Pero lo que Susi no lleva nota es de las veces que su amor platónico aplica su táctica con las demás, y que ese es su mejor gancho para, sin duda, llenar sus actuaciones de admiradoras que obsesivamente lo siguen sin condiciones.

Susi es simple, dulce, y cree en el amor por eso una y otra vez dice que ella ama el alma de Roque Sáenz, aquel cantante de guitarra bajo el brazo, de palabras melosas que sube al escenario, con actuación de por medio, y conquista el corazón de todas las mujeres que, como Susi, sueñan con ser enteramente amadas.

La llamada de Susi


Siempre en el invierno me invade la nostalgia y los deseos de encontrar qué hacer…y me encuentro como dice el viejo refrán: “ente San Juan y Mendoza”, porque no se si volver a antiguas ocupaciones, antiguas amistades, antiguos entretenimientos o lanzarme en busca de cosas nuevas.

Hoy sin ser un día totalmente de invierno, tiene las características de tal, porque es domingo hace frío y está lloviendo, digamos que el otoño ya dio en su último estertor y se revela ante la indiferencia de la gente que se ha metido de lleno en sus ocupaciones dejando de lado al principal protagonista de sus vidas en estos últimos meses, los chicos se aprontan para las vacaciones, se cuidan de la gripe, se prenden de las bufandas y los gorros y no se los sacan ni para dormir..

Las estufas prendidas todo el día y las ventanas que dan al norte, por donde el sol entra a raudales, siempre de cortinas abiertas.

Esta mañana, no hay sol, la leña mojada, se cortó dos veces la electricidad y el calefón con agua fría…igualmente apenas me desperté tuve la sensación que éste sería un día especial y decidí tomármelo así como venía, acurrucarme en la cama y dormir hasta tarde como hacía tiempo que no lo hacía con la sensación de que algo iba a suceder.

En cuanto me levanté sentí en casa un clima de estudios, porque mañana los chicos tienen que rendir pruebas, además la mayor que ha decidido lanzarse al mercado laboral en búsqueda del preciado y vil dinero, combinando estudios y trabajo,

Hasta aquí todo parece plano, sin gracia, igual a lo que sucedería en cualquier otro de estos días, pero lo mejor estaba por suceder.

Pasando el mediodía, sucedió algo inesperado y para mi, mágico, fue cuando recibí la llamada de Susi.

¡Me llamó Susi! y sentir su voz me trajo gratos recuerdos del pasado verano, que aunque fue un tiempo en el que tuve que enfrentarme a algunos de los momentos más difíciles en mi vida , fue, sin lugar a dudas, unos de los veranos más felices de estos últimos años.

Hoy la llamada de mi amiga, fue inesperada pero muy oportuna; porque me encontraba en uno de esos pozos vacíos, que colman mi alma de una tristeza que parece que jamás va a acabar, pero que la más mínima grata sorpresa la rescata. Sentí que mi hijo decía: ¡¡¡¡¡hola Susi!!!! y me lance de la cama como un trapecista a un salto triple con toda la energía acumulada en mis músculos en esas horas de angustia, corrí hacia donde toda la familia se había reunido junto al celular y le pedía desesperadamente a mi hijo que me pasara aquel aparato casi mágico que me transportara al verano, porque oir la voz de Susi significa verano para mí. Y el verano la felicidad-

LOS SECRETOS DE SUSI

Susi es casi mi mejor amiga, eso me ha permitido conocer muchos de sus secretos y los detalles de su vida que ha guardado bajo siete llaves. Claro, no es que ella me haya permitido conocer los vericuetos de su pasado sino que la deducción y la interpretación de sus historias, sumado a las trampas en las que ella misma cae por exceso de confianza me van dando paso a paso los datos que voy necesitando para conformar el rompecabezas de su tan oculto pasado.


Ella no fue siempre la chica sexi que pretende ser ahora cuando pinta cuarenta caracteres, sino que fue la compañerita fea del último banco, la que nunca llevaba los deberes o se los olvidaba porque estaba pensando en los problemas diarios de su casa, o en el gato que abandonaron en la esquina, era la insoportable que en casa revolucionaba a toda la familia y lo único que todos querían es que se callara; pero también era la única del grado que pensaba en los problemas de los demás: “José, ¿habrá comido algo hoy? se preguntaba a diario, ¿te pasa algo? le decía con preocupación sosteniéndose sus grandes anteojos al agacharse frente a Carolina que se sentaba en el piso del patio de recreo, ¿querés un poco de mi merienda?, compartiendo su pedazo de pan con dulce, tal vez el único que comería durante el día. Durante el resto del recreo pensaba en Rubén, su mascota, un pequeño cerdo rosado que lucía una hermosa moña rosa en su grueso y casi inexistente cuello, pero a pesar de que ella pensara que Rubén era un hermoso cachorro de collie, él no dejaba de ser un cerdo.

Cuando llegaba a casa los recuerdos de Adolfo, de Mario, de Alberto, no dejaban de pasar por su mente mientras paseaba por las calles embarradas de su villa llevando a Rubén con una correa de paseo y soñaba con que algún día vendría un príncipe aunque más no fuera en una hermosa bicicleta Grazziela y las llevara lejos de paseo, pero con boleto de vuelta porque no quería perder ese mundo que era duro pero a la vez tan fantástico.( )

Cuando fue pasando el tiempo la fea niña fue convirtiéndose una desgarbada adolescente a las que los padres no enviaron al secundario, por razones alusivas a su economía, a la distancia que los separaba del centro educativo más próximo, o a la distancia que los separaba su ignorancia de la educación, vaya a saber porqué Susi se quedó sin secundario.
Y la adolescente desgarbada se fue convirtiendo poco a poco en una jovencita gorda, de aspecto un poco tosco que ni su simpatía podía ocultar, era la que vestía los pantalones deslucidos no porque fuera la moda sino porque llevaba años vistiéndolos, era la que peleaba con sus hermanos por una etiqueta de una marca de jeans que encontraba tirada en una prenda vieja en la basura. Era la que soñaba a diario ahora con Robert Redford, Jhon Travolta, Julio Iglesias o cualquiera que le cantara al oído ola mirara a los ojos, aunque más no fuera por a través de una pantalla o un aparato de radio.

Era la que pescaba las ranas, para vendérselas al tano millonario de enfrente. Sus sueños no tenían límite y hasta hoy sufre los coletazos y los enredos de los sueños de su juventud. Esa era Susi una joven simple pero soñadora, o por lo menos lo que me deja ver hoy en el fondo de sus pupilas por entre los lentes de contacto que hoy luce en sus ojos apenas maquillados, que con rebeldía y picaresca burla entrecierra cuando cuenta las escenas de su pasado. Ella casi no se acuerda de cómo era en ese entonces pero el desparpajo con que hoy se toma la vida lo dice todo.

Después de tantos intentos por soñar con su príncipe, alcanzó su meta y un flaco, peticito, de ojos grandes y del color del mar, eligió a la morochita de grandes lentes que ahora ya vestía de mejor forma, trabajaba en el sector belleza, había convertido su largo pelo grueso y deslucido en una hermosa cabellera brillante que cambiaba de color como un jardín lleno flores en primavera, ¡cuantos sueños cumplidos! ¡Cuantas noches sin dormir pensando y no solo pensando en Rubén! Rubén, que precisamente no era su mascota de la niñez sino su reciente y única conquista verdadera ( ).

El resto ya lo sabremos… o por lo menos es lo que Susi nos cuenta y deja que todo el mundo sepa….

SUSI…

Susi es mi vecina de verano desde hace ya varios años y es una persona muy especial porque cada color de su persona deja detrás una estela brillante de rareza y simplicidad juntas, con un toque de locura; todo eso hace que complemente especialmente conmigo, aunque muchas veces eso mismo ha sido la principal causa de nuestras diferencias, y con “eso” quiero decir la “locura”, una característica que sabemos compartir.

Esta temporada de verano la vida de Susi tuvo un vuelco de ciento ochenta grados porque hacía ya unos ocho meses antes, en una de las vueltas de la vida le cayó una ficha negra cuando se había jugado todo al colorado. Entonces le tocó jugar sola por un tiempo, al juego que indudablemente se juega solamente de a dos.

Marcada por todas las marcas que deja la vida, tratando de dejar los miedos de lado, con la experiencia de su lado y la autoridad para creerse que puede dominar toda situación, pues nadie pude lastimarla más de lo que lo hizo aquel en quien tanto confió, Susi hoy enfrenta las relaciones con una carcajada a flor de piel tratando de reírse de todo y diciendo que ningún hombre podrá burlarse jamás de ella.

Lo importante es que Susi sigue siendo mujer, y como tal dentro de ella, ocurren las mismas cosas que dentro de las demás, haya sido traicionada o no; por lo tanto cuando un fulano del sexo opuesto, sea o no charlatán se le acerca con intensiones y palabras melosas ella se derrite como cualquier otra mujer, pero dejando ver en los demás sólo lo que ella permite o sea lo palpable, lo que podemos rodear con los brazos, pero lo intangible lo más importante, lo que está dentro de ella, ni ella misma sabe que existe.

una nueva casa para todos

Parque del Plata, 11de junio de 2009

En estas últimas semanas he recibido muchos premios, y mimos de parte de mis amigos bloggeros, en EL REINO DE SEDA http://elreinodeseda.blogspot.com , tantos han sido las demostraciones de cariño que decidí hacer un nuevo blog, para guardarlos. Y lo he llamado PREMIOS DE SEDA http://premiosdeseda.blogspot.com

Es un blog con olor a mar, como mi casa. Y no es que yo viva frentre al mar, pero a un kilómetro del río ancho como mar se siente la brisa salada y el olor a mar y en las tardes de primavera y verano, cuando salgo a caminar, tengo el premio de las olas en mis pies, de las caracolas y la arena colándose entre mis dedos…así es el lugar que amo, y donde vivo con mi familia; por eso esta nueva casa, que construí para guardar tesoros, está muy cerca del mar. En ella aposté una playa con sonido de mar, y un regalo del oriente milenario, lleno de paz…

Cuando entré en las comunidades bloggeras, nunca pensé que me iba a encontrar con gente tan hermosa, que brindan su amistad en forma incondicional, que me visitan y comentan y me invitan a participar con ellos, apenas conociéndome. Hoy estoy feliz de ser parte de esta y otras comunidades en internet, que crea lazos y que busca el bien de todos.

Podría nombrar a algun@s trabajadores incansables, héroes y amig@s con nombre propio, pero no quiero hacerlo porque podría olvidarme de alguien y sería muy injusto. Además todos constribuyen de una forma u otra.

Por eso, gracias a todos por tratarme tan bien y recibirme de maravilla, tanto que yo quisiera quedarme para siempre.

con amor
Seda.


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