Archivo para la categoría ‘Colorista’

Vino nuevo

Los viñedos pintados de racimos

en su madurez

listos para el paladar de la boca

en su recoveco de rebeldía

y alucinación

 

La mujer que se tiende

de lujuría

y que con un beso de sus labios

prueba una a una

las uvas que la colman

de una dulce satisfacción

 

Pronto la plantación

tiene un vino nuevo de licor

sabor a mujer y a pasión

9

Albaroca

En la playa Albaroca, los caracoles

nadan bajo el mar

construyen su pequeño reino de barro

y luego comienzan a soñar

dentro de ese limo

por el que buscan su libertad

donde recorren cada recoveco

en la espsura de su páramo

hasta el último confin posible

donde posar sus vientres

en el refugio mas natural

en el que pueden anidar

convertirse en esas criaturas

que nadan a su antojo

dueños de su posibilidad

y aún en el silencio sutil

que domina su placidez

porque son tritones

en el arte de hacer de la vida

el mas bello imán

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Las ninfas

Preparan las ninfas su pocima hartamaga

cerca de la acrucia

de los abedules

y su cielo de murcielagos

en el festin de los vendavales

y su amor de octubre

dulce venvibar amoroso

de la sabrosa juventud

que se convierte en la eberna

de heteriles y borzinas

como gorriones de la alameda

en su descubrimiento de plosis

y plariponios barriletes

pero no es el brine

el que te saluda/despierta

tan solo

es el gusto de las driadas

y su almuflor en luz

Una grulla grazno en la laguna

Una grulla grazna en la laguna

entre el agua y su brillo

con un filo parecido al de un diamante

y la sombra de las lianas

que oscilan desde la copa de los arboles

para engañar a la razon

desde un nuevo acto de prestidigitacion-

y el sol tambien participa

de ese paisaje

en el volumen de la vida

presentado en un unico capitulo

para vivir y sentir

Una grulla grazna en la laguna

en el horizonte real

que conforma su mundo

uno hecho de desventuras y errores

porque hasta una grulla

tiene la posibilidad de vagar

El nembura

El nembura

tiene a los yelos azules cantando en la costa del arroyo

a la espera

que las bayolas amarillas

suelten el perfume en que se convierte la ambrosia

de su fronda veraniega

cerca de la chacra de los postigos podridos

y sus viejos ayeres

de esperanza y jirka

La noche se pinta de escarabajos

La noche se pinta de escarabajos

color barniz

de castañear hasta los dientes

entre las ventanas que miran

y el cieloraso de los caserones color humedad de todos los años,

para representar la obra de las lechuzas en sus plumas de seda

y ojos de misterio,

que guardan el recelo de alguna bruja por su conjuro de amor vuelto despedida

en la melancolia logobre que significa

el adios sin la lagrima,

esa lagrima,

que salva al corazon del resentimiento eterno

y su continuidad de dolor

pero no hay una escoba volando

que lleve a una pequeña mujer de huesos escualidos y pelos de paja

en el cielo

convertido en escondite

de la luna de los mil cosmos

tan solo

hay un testigo de la soledad

envuelto en tules de desarraigo

propio de un caballero que ha perdido sus pies de tanto andar

hacia el mismo abismo,

y por el mismo infierno

que lo condujo al encierro en un rincon lleno de cucarachas

y a olor a musgo

el refugio antiguo de los reinos olvidados,

lejanos paramos de castillos, torres, y atalayas

donde flamea el estandarte del amor

hace ya una vez,

pero hoy nada,

tan solo la desnudez de los escarabajos

y su demudada persiana baja,

corrida,

de apagar hasta la ultima vela hecha de cirio y esperanza

Las tormentas

Las tormentas

tienen sabor a ciruelas

y se roban del paladar

cada pequeño y perceptible atisbo de satisfaccion

oscilando entre un nembura pintado de paraguas

y unas esquelas con letra deforme

que tienen escrito un nombre

para repetir una y otra vez

hasta que no se olvide/recuerde siempre

mas alla de los tiempos y de cualquier epoca

como si ese sabor a ciruelas

que se roban del paladar

no fuera otra cosa que el himno

con el que se reza,

con el que se libera,

con el que se condena,

con el que se pide,

por aquella vendimia que ayude la nueva cosecha,

a ese amanecer

con gusto a futuro y a posiblemente

nada de drupas

ni de nombres escritos,

ni de fantasmas,

quizas de nada,

de todo,

del mar y de sus algas,

cae un rayo

y truena,

llegan las tormentas

La melaza de los duraznos

La melaza de los duraznos

hecha su humo en el perfume de la tarde

sobre el dintel de la ventana

entre flores de amapolas

y el dulce beso de tus labios

porque tu piel es la mas sublime de la mañana

Soy el mezdan

que huele tu sabor desde el olfato

de los anhelos

solamente para caer rendido ante tu balsamo

y pedir por un sueño

Soy el mezdan

que besa el dulce sabor de tus labios

entre flores de amapolas

y la melaza de los duraznos

que hecha su humo en el perfume de la tarde

hasta el amor para siempre de un dios

El perfume de los cedros

El perfume de los cedros

se elevaba por el aire

como el sueño de los grillos

en sus tonos de caoba

El amanecer en las afueras

se pintaba junto a los colores

de la niebla

en su tiempo de invierno

Y los hombres

con la fuerza de sus almas

alentando a sus corazones

mecian las paletas de roble

hacia la profundidad de los arroyos

porque la vida tiene ese sabor

que el perfume de los cedros

ayuda a percibir


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