ENTREVISTA AL FISCAL FÉLIX CROUS “Marcela y Felipe Noble Herrera son desaparecidos cuyas caras conocemos”

ENTREVISTA AL FISCAL FÉLIX CROUS
“Marcela y Felipe Noble Herrera son desaparecidos cuyas caras conocemos”

Se inició uno de los juicios más importantes en Derechos Humanos: el de la apropiación ilegal de bebés, en el que Crous es fiscal. Allí se juzga “la sistematicidad del plan”, dice. Declararán muchos chicos recuperados.

Por Horacio Ríos

Félix Crous es uno de los cuatro fiscales que lleva adelante la causa por la apropiación ilegal de bebés que se inició hace dos semanas y que durará, se cree, alrededor de un año. Hasta ahora está previsto que declaren 370 testigos, aunque Crous advierte que eso podría modificarse por la sola dinámica de los hechos.

Si bien se tratarán casos específicos de robo de bebés, en esta causa se juzgarán las apropiaciones como sistema, por lo que al banquillo de los acusados estarán sentados los autores mediatos del plan de desaparición sistemática de los hijos de los militantes que caían en manos de las fuerzas militares.
Por el estrado desfilarán como testigos los protagonistas de algunos casos emblemáticos, como los diputados Juan Cabandié y Victoria Donda Pérez. Los casos de Clara Anahí y Guido, nietos de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto e Isabel Chorobik de Mariani, cuyas hijas fueron asesinadas y sus hijos apropiados en operativos militares de exterminio, también se tratarán en los Tribunales de Retiro, en donde se sustanciarán las audiencias de este juicio.

Por prevención ante su delicado estado de salud, Isabel “Chicha” Mariani ya declaró y anunció además que estará presente en Comodoro Py todas las veces que pueda. También estará en el juicio el caso de Macarena Gelman García, la nieta del poeta Juan Gelman, que fue hallada en Uruguay, el país en el que fue asesinada su madre, María Claudia García Irureta Goyena. Su padre, el fotógrafo Marcelo Gelman, había sido asesinado un tiempo antes en Argentina.

Un caso curioso es el del juez José Martínez Sobrino, que integra el Tribunal Oral Federal Nº 6, que interviene en este juicio. En tiempos de la dictadura era secretario del juzgado del que era titular el actual miembro de la Cámara de Casación Penal, Wagner Gustavo Mitchell. Este fue el que le entregó en adopción al comisario Osvaldo Parodi al bebé Simón Riquelo, que había sido sustraído a su madre Sara Méndez, una sobreviviente que estuvo secuestrada en el centro clandestino Orletti, el campo en el que operaban los siniestros militantes del Operativo Cóndor.

El caso Riquelo será incorporado al juicio a mediados de año, cuando el represor Eduardo Ruffo, que fue el que le quitó el bebé a su madre, se sume al banquillo de los acusados. Junto a él serán invitados a sumarse a la causa el capitán retirado del Ejército, Víctor Gallo y su esposa, apropiadores del nieto recuperado 101, Francisco Madariaga Quintela, que fue hallado el año pasado.

–La primera etapa de la investigación del Vesubio está en su tramo final…
–Sí, está en su tramo final, estamos ampliando la acusación con la identificación del cuerpo de la psicóloga Marta Brea, que sucedió hace muy poco tiempo. Esto implica atribuir ese homicidio a alguno de los imputados, que están siendo juzgados en este momento. Hubo otros cuatro cuerpos identificados a lo largo del juicio, lo cual implica ampliar las acusaciones contra otros imputados, que hasta ahora sólo estaban acusados de privación ilegítima de la libertad agravada por tormentos, lo cual era ya muy grave, pero sabíamos que el delito era aún más grave, por lo cual celebramos estos hallazgos, si esto fuera posible.

–¿Cuántos son los acusados en esta causa?
–En esta etapa son ocho: tres militares y cinco agentes penitenciarios. Los militares incluyen al Jefe de la Subzona, el estamento de jerarquía mayor en el esquema de reticulación territorial del poder, que era el general Héctor Gamen, jefe de la Brigada 10ª de Infantería Mecanizada, con asiento en Palermo; a este le seguía el teniente coronel Hugo Pascarelli, que era jefe del Regimiento Grupo Uno de Artillería de Ciudadela, que era el Jefe del Área en la que se encontraba El Vesubio. El tercer militar implicado era el entonces mayor Pedro Durán Sáenz, que fue uno de los jefes del campo en el momento de los hechos que se están juzgando en este juicio. Este además era el enlace con la brigada que comandaba Gamen. Era un oficial especializado en inteligencia.

–Cambiando de causa, se inició el lunes uno de los juicios más importantes de los últimos tiempos, que es por las apropiaciones ilegales de bebés.
–El Tribunal Oral Federal Nº 6 está a cargo de la causa. Este tribunal ya intervino en esta causa, pero con una conformación diferente, porque el juez de Instrucción Domingo Altieri está subrogando al juez cuestionado, José Martínez Sobrino, que fue recusado por los motivos que ya le explicqué, por lo que no podía intervenir en este caso. Los otros integrantes del tribunal son María del Carmen Roqueta y Julio Panelo. Pablo García de la Torre será el juez sustituto, que subrogará a cualquiera de los jueces que se enferme o deba faltar por alguna razón.

–En esta causa, ¿quiénes están imputados?
–Los imputados son Jorge Rafael Videla, Reynaldo Bignone, Antonio Vañek, Jorge “Tigre” Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Omar Franco, Juan Antonio Azic y Jorge Luis Magnacco. Cristino Nicolaides y Emilio Massera quedaron afuera por fallecimiento, pero también estaban imputados. Esta es una causa muy particular, porque juzga la sistematicidad del plan. Aquí se juzga a los autores mediatos, es decir, a los autores jerárquicos de la estructura del poder, que posibilitaron que se desapareciera con una periodicidad y un patrón común a centenares de niños. Ahora pasó el tiempo y todos ellos son jóvenes, muchos de los cuales recuperaron su identidad de distintos modos, porque la buscaron o porque su familia los encontró, y esto generó que en este juicio tengamos, además de las desapariciones sistemáticas como objeto del juicio, por casos específicos, a otros autores intermedios.

–En este caso no se juzga a todos los apropiadores, sino a los que elaboraron la doctrina.
–Se va a juzgar a los que permitieron y pusieron en marcha el sistema de la apropiación de niños. También se introducen en este juicio, por su propia dinámica, algunos personajes que tuvieron intervención directa en el sistema de apropiación, aunque no en la conformación general del plan, sino en algunos casos específicos.

–¿Van a declarar aquí algunos de los chicos recuperados?
–Muchos. El ofrecimiento de prueba no tiene un criterio normativo jurídico duro, sino que se trabaja, como siempre, a partir de la disposición de las familias y de los jóvenes, de manera que no en todos los casos éstos van a declarar, depende de su situación. Igual, esta no es una realidad estática. Es posible que alguno de los jóvenes que no quiso declarar en la etapa de recolección de pruebas, quiera hacerlo ahora y, aunque para ofrecer la prueba hay un plazo, el Tribunal tiene cierta amplitud para juzgar esta situación.

–¿Cuáles serán las causas más importantes en 2011, por el tema de derechos humanos?
–Ésta es una de las causas más importantes, porque fue la que dio el impulso inicial, que puso en marcha este período de fin de la impunidad. Recordemos el año 1998, cuando el juez Roberto Marquevich lo puso preso a Videla. Después los catedráticos y abogados Alberto Pedroncini y David Baigún hacen una presentación en busca de la hendija por la cual se les podía entrar a las leyes de impunidad. La sustracción de chicos había quedado por fuera de las leyes de amnistía. Pero también existía un problema: el Juicio a las Juntas había absuelto a los casos por los que se había acusado en ese juicio. Ése fue uno de los renglones más desafortunados, porque el razonamiento era cuestionable. Decía algo así como que, al no haber más noticias de estos chicos desde entonces, no se podía conocer su destino. Un razonamiento viciado que se utilizaba también en causas por desapariciones, que planteaba que por esta razón no se podía dar por probada su desaparición. Es cierto que el Juicio a las Juntas fue montado muy sobre el sobreviviente, con un esquema mental de los jueces bastante ortodoxo y tradicional. Quiero decir que, desde entonces, todos aprendimos, a partir de la experiencia fáctica, con qué categorías pensar la realidad, porque la realidad desafió a la categoría jurídica de un pensamiento muy rudimentario como es el de los abogados y mucho más del pensamiento penal, que es más rudimentario todavía, porque no está pensado para juzgar al poder. Entonces el delito complejo, que es el delito del poder, exigía todo un desarrollo. En ese sentido, aquella sentencia del Juicio a las Juntas tenía sus debilidades y sus inconsistencias.

–Entonces, ¿cómo encararon lo que vino después, tomando en cuenta precisamente eso?
–Lo que se hizo fue recordar que la desaparición de un joven apropiado era un delito que seguía cometiéndose y que no podía ser que se juzgara sólo hasta 1985, que fue la sentencia a las Juntas. Entonces, los jóvenes que entre 1985 y 2011 aún no han sido restituidos, aún están desaparecidos, aunque caminen entre nosotros. Y esto aún cuando a algunos desaparecidos los veamos en los diarios, como a Felipe y a Marcela Noble Herrera, que son dos desaparecidos a los que todos les conocemos la cara.

–¿Al fin le llegó la hora a la Justicia de impartirla realmente, de acuerdo con esta etapa que estamos presenciando, en que por fin se juzga al poder?
–Bueno, se han dado muchas situaciones. Hay jueces que se han negado a juzgar a sus benefactores y otros directamente fueron eyectados. Este proceso es saludable, sin dudas. Éste es un reflujo muy beneficioso. Otra cuestión es que la propia dinámica del proceso hizo que muchos fiscales y muchos jueces, muy ortodoxos, algunos acostumbrados a la placidez del cargo y a las angustias de la burocracia, pero no a otras angustias, se ha conmovido saludablemente frente a estas cosas; lo han hecho con mucha seriedad y han tenido un desempeño correcto. Gratas sorpresas hemos tenido en ocasiones. Por otra parte, el Ministerio Público ha recibido a muchas personas que están comprometidas personalmente con este proceso. Muchos fiscales han tomado decisiones comprometidas. El sistema judicial, en este momento, yo creo que está respondiendo, aún con todas las críticas que se le hacen, muchas acertadas. Creo que este es un proceso positivo.

–¿Se puede decir que ahora hay más democracia?
–Hay más república. Que exista más república en un sistema representativo democrático y federal, significa que hay más democracia. En un sistema oligárquico, que hubiera más república no significaría nada. No hay más democracia aún, porque a los jueces no se los elige mediante un sistema de elección directa por parte del pueblo. Estamos ante un proceso, no deliberado, de desnazificación del Poder Judicial.


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