Archivo para la categoría ‘Escritos de terceros’

DEPRESIÓN. 22 maneras de imponerse a la tristeza.

Depresión

Copio este texto con el deseo de que ayude aunque sea un poquito a gente muy querida que se siente triste. Y de paso, a cualquiera que necesite recuperar la esperanza. Aclaro que sólo soy una lectora que encontró este libro interesante.

DEPRESIÓN

22 maneras de imponerse a la tristeza.

Extraído del libro “Guía médica de remedios caseros”, de los editores de “Prevention, Magazine Health Books”

Traducción de Sergio Fernández Everest.

La vida podría compararse con una montaña rusa. Hombre rico, hombre pobre, limosnero, ladrón, doctor, abogado, cacique: todo el mundo tiene altas y bajas. Incluso los más expertos en la materia a veces tienen dificultades para salir de ella.

No obstante, lo que saben por experiencia estos expertos en la depresión es que casi todos los casos de depresión pueden revertirse, incluso los más severos; y para los que no son tan graves (llámese tristeza, “no quiero levantarme de la cama” o desánimo), algunas técnicas muy sencillas pueden hacer maravillas.

Por tanto, si considera que está tocando fondo y se siente melancólico, como si la vida lo arrastrara hacia abajo, apartándolo de las alegrías, pruebe uno de estos métodos infalibles para hacer que su ánimo se eleve por los cielos.

Siéntese a disfrutar (o al menos tolerar) los baches.

Benjamin Franklin decía que nada en este mundo es seguro excepto la muerte y los impuestos; pero omitió algo: la tristeza.

“Percátese de que sentirse un poco mal no es una tragedia”, señala el doctor en educación William Knaus, psicólogo privado de Long Meadow, Massachusetts. El doctor y psicólogo Fred Strassburger, profesor de clínica de psiquiatría en la Escuela de Medicina en la Universidad George Washington, agrega: “Comprenda que los sentimientos de depresión son temporales; no se entristezca más por estar triste”.

Haga algo activo.

Quedarse en casa a limpiar los pisos es garantía segura de aumentar su depresión. Por tanto, este remedio casero significa alejarse de casa. No importa cuánto escoja usted hacer, mientras sea algo activo, indica el doctor Jonathan W. Stewart, psiquiatra investigador en el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York en la ciudad de Nueva York. Salga a caminar, pasee en bicicleta, visite a un amigo, juegue un juego de mesa, lea un libro o póngase a espiar en la vida de otros; empero, cambiar de canal al televisor no es una actividad.

Busque en su memoria qué cosas divertidas puede hacer.

La mejor manera de iniciar una actividad es comenzar escribiendo una lista de las cosas que usted disfruta. Desde luego, el problema es que nada parece muy disfrutable cuando usted está deprimido. ¿Qué hacer? Enumere las actividades que solían gustarle, sugiere el doctor C. Eugene Walker, profesor de psicología y director de adiestramiento en psicología pediátrica en el Centro de Ciencias para la Salud en la Universidad de Oklahoma. Luego escoja una, y ¡practíquela!

Hable de ello.

“Siempre es útil compartir sus sentimientos con alguien”, aconseja la doctora Bonnie R. Strickland, profesora de psicología en la Universidad de Massachusetts en Amherst. “Encuentre amistades que se interesen por usted y platíqueles lo que le ocurre.”

De rienda suelta al llanto.

Si hablar de sus problemas lo hace llorar, adelante. “Llorar es un magnífico escape, sobre todo si sabe por qué llora”, comenta el doctor Robert Jaffe, terapeuta matrimonial y familiar en Sherman Oaks, California.

Siéntese a analizar la situación.

“Muchas veces, si usted puede localizar con precisión la fuente de su depresión, se sentirá mucho mejor”, observa el doctor Strassburger. “Una vez que comprenda el problema, puede comenzar a desentrañar qué necesita hacer al respecto”.

Pruebe una y otra vez, y luego déjelo por la paz.

“De niños y adolescentes nos forjamos una idea de lo que la vida ha de depararnos, y a veces nos aferramos a ella aun cuando la vida misma denuncie su irrealidad”, señala el doctor Arnold H. Gessel, psiquiatra privado en Broomall, Pennsylvania. Agrega que la búsqueda de metas irrealizables puede llevar a la depresión. Éste es el momento cuando sencillamente tiene que decir: “Hice lo mejor que pude”, y abandonar ese propósito.

Haga ejercicios.

Muchos estudios demuestran que el ejercicio puede ayudar a sobreponerse a la depresión. Si usted ya practica ejercicios regularmente y se encuentra en buenas condiciones físicas pero en malas condiciones mentales, pruebe “llegar hasta el agotamiento total”, sugiere el doctor Gessel. “Es una buena vía para descargar sus tensiones”. (1) (Ojo, con esto, digo yo, Ana Gambutti. Puede ser peligroso.)

Consiga una caja de lápices de cera. (o de colores, o de acuarelas, digo yo, Ana Gambutti.)

Una magnífica manera de expresar sus sentimientos es escribirlos, o mejor todavía, dibujarlos, recomienda la doctora Ellen McGrath, presidenta de la junta directiva de la National Task Force on Women and Depression de la American Psychological Association y profesora de la clínica en la Universidad de Nueva York. Si se sienta después de que algo lo altere y comienza a dibujar, le sorprenderá la introspección que adquiere acerca de sus emociones, señala. Use mucho color. Si escoge rojo, sugerirá que hay enojo; el negro, tristeza; y el gris, ansiedad.

Ajústese a los hechos, amigo.

“A veces, cuando comienza a probar sus suposiciones contra la realidad, tal vez descubra que las cosas no son como cree”, declara el doctor Knaus. Por ejemplo, si sospecha que su pareja lo engaña (lo que constituye una buena razón para deprimirse), ¡adelante!, ¡pregúntele! Tal vez usted esté equivocado. (Bueh, digo yo, Ana Gambutti, puede ser que no obtenga una respuesta satisfactoria por diferentes motivos).

Encuentre algo realmente aburrido que hacer.

Tal vez lo que necesite usted para salir de su depresión sea simplemente algo que le distraiga, alejar su atención de sus pesares. Para ello, “escoja algo terriblemente aburrido y hágalo”, sugiere el doctor Knaus, ¿Por ejemplo? Limpie los azulejos de su cuarto de baño con un cepillo de dientes. O estudie la misma hoja de un árbol una y otra vez, y otra vez… (Esto me aconsejaron hacerlo, hace mucho tiempo, como remedio para el insomnio. El terapeuta me había sugerido ordenar un placar, entre otras cosas. Nunca lo hice, me dio pereza, pero me curé del insomnio cuando me separé y no escuché más ronquidos. Digo yo, Ana Gambutti.)

Tómelo con calma.

La vida en el siglo XX puede ser muy turbulenta en ocasiones. Si sospecha que la raíz de su depresión es el exceso de labores, entonces tal vez necesite sencillamente relajarse, comenta la doctora Strickland. “Dese más tiempo para actividades como darse un baño caliente o masajes”. (Digo yo, Ana Gambutti, la vida en el siglo XXI y sobre todo después de un año de elecciones, de agresiones verbales y mediáticas, de desencuentros, nos provoca grandes inquietudes. Por lo menos a mí. ¿No sería hora de abandonar la pelea, de dejar de compartir, publicar ¡y contestar! cada nota, artículo o posteo que creemos injusto? Yo estoy haciendo el esfuerzo y la verdad es que me siento aliviada. No se trata de abandonar convicciones, sino de realmente, tomarlo con más calma.)

Evite tomar decisiones importantes.

“No puede confiar en su capacidad para hacer juicios cuando se encuentra deprimido”, indica el doctor en medicina Robert S. Brown, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina en la Universidad de Virginia. El doctor Brown aconseja posponer las decisiones importantes de la vida hasta sentirse mejor, a menos que quiera correr el riesgo de tomar decisiones equivocadas, lo cual naturalmente sólo puede empeorar su estado.

Trate a los demás con respeto.

Al sentirse deprimido, notará que trata con brusquedad a las demás personas, advierte el doctor Knaus. No lo haga, advierte, pues podrían contestarle de la misma manera y esto es lo que menos necesita cuando se siente mal emocionalmente.

Aléjese de las tiendas.

Del mismo modo que tratar mal a otras personas puede tener un efecto contraproducente para su depresión, los excesos en las compras pueden tener el mismo efecto, previene el doctor Knaus. Es decir, aunque resulten muy divertidas, pueden tener un efecto contrario y abrumarlo cuando lleguen las cuentas.

Cierre el refrigerador.

La compulsión por comer también puede tener un efecto contraproducente, advierte el doctor Knaus. Si bien un exceso en el comer puede hacerlo sentirse mejor por el momento, quizá agregue deprimentes centímetros a su cintura. Si se tienta para hacerlo, salga de la casa para vencer el impulso.

AYUDE A OTROS A SUPERAR LA DEPRESIÓN

¿Qué hacer cuando alguien cercano a usted se deprime?

“Escuchar”, recomienda el doctor Robert Jaffe, terapeuta familiar. “Más que nada, su amigo necesita alguien que lo escuche.”

Si alguien por quien usted se interesa parece deprimido y no ha dicho nada al respecto, ¡adelante! Pregúntele: “¿Te sientes deprimido?”, sugiere el doctor Jaffe. Luego haga preguntas abiertas, como: “¿Cuándo comenzaste a sentirte así?” Ésta es una buena pregunta, señala el doctor Jaffe, porque al determinar cuándo comenzó la depresión se puede ayudar a descubrir el incidente o los incidentes que pudieron haberla iniciado.

El doctor Jaffe aconseja lo siguiente:

- Cuando su amigo se abra y comience a hablar sobre su depresión, haga su mejor esfuerzo por crear un ambiente seguro. No haga trivial la situación diciendo cosas como, “Oye, basta, no tienes razón para deprimirte!”.

- No ofrezca soluciones fáciles como “No hay problema, todo lo que necesitas es…” Mejor deje que la persona encuentre sus propias soluciones, y que recurra a usted sólo como caja de resonancia de sus ideas.

- Trate de convencer a la persona deprimida de que realice actividades físicas, como el ejercicio.

- Trate de mantener interesada a la persona en encontrar soluciones. “Recuerde -indica el doctor Jaffe- podría definirse a la depresión como una pérdida de interés en todas las cosas”.

ALERTA MÉDICA

CUÁNDO ES HORA DE BUSCAR AYUDA

Si se siente muy mal emocionalmente y la sensación persiste (incluso aunque haya intentado todo lo que conoce para superar este estado) puede ser hora de consultar a un profesional en salud mental.

Los expertos en el National Institute for Mental Health de Estados Unidos sugieren que todo el que experimente cuatro o más de los siguientes síntomas durante más de dos semanas debe buscar ayuda.

- Persistentes sensaciones de tristeza, ansiedad o “vacío”.

- Sensaciones de desesperanza o pesimismo.

- Sentimientos de culpa, falta de autoestima o desamparo.

- Pérdida de interés o placer en actividades ordinarias, entre ellas la sexual.

- Perturbaciones en los hábitos del sueño (insomnio, despertar temprano en la mañana o dormir en exceso).

- Perturbaciones en los hábitos alimenticios (cambios en el apetito y  pérdida o ganancia de peso).

- Pérdida de energía, fatiga y sensación de estar “aturdido”.

- Pensamientos o ideas de muerte o suicidio, o intentos de cometerlo.

- Inquietud e irritabilidad.

- Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.

Una carta antes de Diciembre



































Enlace al Índice completo de este Blog.

Una carta antes de Diciembre

por Axel von Foerster
(1998)

Los niños no me gustan. Especialmente los que están en esa etapa de caprichos y llantos. Son como pequeñas maldiciones traídas del infierno para gritar en el cine y arruinar las mejores partes de las películas a las que uno les puso toda su atención. ¿Y cuando vas al dentista? ¿O cuando estás por sacarte sangre? Tenés todos los nervios en una bolsa y estas criaturas te la rompen con sus gritos y corridas. Metiéndose debajo de tu asiento para que su calor infantil haga transpirar tus manos. Se te moja la autorización del seguro médico y se transforma durante la espera en un billete sucio, maloliente. Como esos billetes que te da el colectivero con las manos sacadas vaya uno a saber de dónde. La secretaria ni lo agarra. Lo deja caer sobre su escritorio y con sonrisa de plástico dice:

— Nosotros ya abonamos la semana pasada. ¿Por qué no pasa a fin de mes?

— No, señorita, ¡yo vengo por un análisis!

Los niños no me gustan. Tienen esa manera de mirarte a la cara que hace que uno no sepa si les cayó simpático o si nos pusieron la mira entre los ojos. Los que tienen hijos te dicen: “Cuando tengas uno vamos a ver si me decís lo mismo”. ¡Yo me siento realizado! Claro, si ellos supieran que Lucifer tiene tantas caras no dirían lo mismo. ¡Es un engaño! Pero nadie lo sabe. Los hijos no molestan a sus padres adrede. Están en el mundo para hacer la vida imposible a cuanto ser se les cruce por delante mientras no les den comer. Hombres, mujeres, otros niños, perros, gatos, hormigas… ¡a todos! Y encima hay una moda en el mundo pro-niñez para defenderlos y cuidarlos.

Los niños no me gustan. Mi mujer siempre me dice cuando llega diciembre: “¡Cambiá esa cara, Nicolás, así no podés ir a trabajar!” Qué quiere que haga, no es fácil. Conseguí este trabajo hace mucho tiempo. Yo vivía tranquilo en un lugar solitario, con nieve, bosques de coníferas, bellotas, avellanas. ¡Y tuvieron que engancharme a mi! ¡A mi edad!

Antes lo hacía sin problemas. Total… el trabajo era de noche, nadie me veía, contaba con la complicidad de los adultos de nuestra sociedad. (Adultos mentirosos por cierto). Ahora ya estoy viejo. Me agarran infraganti en todos lados. Las casas tienen salamandras o calefacción por radiadores. !!!Me cagaron!!! Ya no puedo usar ni las ventanas porque activo unos sofisticados y muy variados sistemas de seguridad. Y siempre están ahí. Esperándome. Con sus caras de diablos adultos que saben todo el mal que pueden causar.

Los viajes son otro tema. En su momento pensé que era la ocasión para conocer el mundo. Ya me lo sé de memoria. Salvo algunos países asiáticos y algunos desiertos, he visto todo. ¡Y gratis! Pero ya no pesa el alma aventurera que solía tener. Yo quería ser Simbad. Un aventurero. Un espía gigoló a las órdenes de las mujeres más sofisticadas del mundo. Ahora lo sé. Para que se te cumplan los sueños, tenés que estar lejos de los niños.

Pero ya estoy mas tranquilo. Tomé una decisión. Y ahora tengo tiempo para ir a pescar, o ir al shopping. Siempre me gustaron los shoppings, pero no para ir a trabajar. Odio trabajar en lugares donde puede haber niños. Son desagradables. ¡Me tienen harto! Así que la próxima Navidad, que los regalos se los compren los padres. Yo me mudo. No quiero cartas ni confesiones de mala conducta. Que los eduquen los padres. O no. Que los muden a una isla con frutas. Sin juguetes. Y que en la histeria del aburrimiento se maten entre ellos. Que me importa. Si al final, son los hombres y las mujeres los que hacen la historia.

San Nicolás, 31/07/1998

sep


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog