Febrero 14, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

- por Mario Kestelboim (Director Ejecutivo Fundacion Pro-teger)
La dinámica competitiva en la industria mundial, exacerbada por el neoliberalismo desde los años ’70, ha combinado una lamentable escalada de abusos en la producción estandarizada de menor valor agregado con la profundización de incentivos económicos a la automatización, la robotización y el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a la producción.
Ambas tendencias sistémicas han operado en una misma dirección: el continuo aumento de la productividad laboral. De esta manera, este fenómeno, sumado a la derrota soviética a fines de la década del ’80 y al impresionante desarrollo de las telecomunicaciones, que dio respuesta a las necesidades del capital financiero, decantó en un nuevo orden global que agravó la exclusión social y la precarización laboral.
La competencia entre capitales cada vez más concentrados y, por lo tanto, con mayor capacidad de oposición a los intentos de regulación estatal de los mercados retroalimentaron los problemas de distribución del ingreso, en la medida en que cada vez menos actores acumulan la renta mundial sin producir una demanda equivalente. En las últimas cuatro décadas, la fabricación de bienes y servicios mundial aumentó tres veces y media, muy por encima del crecimiento poblacional (1,9 vez).
El reposicionamiento de la teoría neoclásica sirvió de sustento para la promoción de una distribución de las actividades productivas en función principalmente de la abundancia relativa de los factores de la producción. De este modo, se fragmentaron los procesos fabriles y las industrias de mayor demanda de trabajadores se relocalizaron en gran medida en las zonas asiáticas más densamente pobladas y empobrecidas, que incorporaron a cientos de millones de nuevos trabajadores con salarios de subsistencia y precarias condiciones laborales. Los países desarrollados, por su parte, conservaron la producción de las áreas de mayor complejidad tecnológica. En América latina se aplicaron políticas que, impuestas en su origen por la fuerza, agudizaron su dependencia financiera y tecnológica de los centros económicos mundiales.
La presión competitiva, generada por los extraordinarios niveles de oferta, agravada por el ingreso de China a la OMC en 2001, provocó el desmantelamiento de gran parte de la industria de Occidente y el progresivo empeoramiento de las condiciones productivas. Asimismo, la gran reducción de las barreras comerciales ha implicado que las pérdidas de mercado sólo puedan ser recuperadas a través de políticas crecientemente agresivas, retroalimentando la presión competitiva. En ese contexto, la legislación de defensa de los derechos de los trabajadores ha tendido a flexibilizarse y/o a evadirse.
Hasta la crisis internacional, iniciada en 2008, el mayor desarrollo tecnológico y el dominio financiero de los países centrales, promotores de la actual organización de la producción, preservaba a sus economías de las crónicas crisis que afectaban a la periferia. Sin embargo, la evolución productiva, sobre todo de China e India, agudizó la destrucción de puestos de trabajo de las economías centrales, que exhiben la incapacidad de sus mercados para crear empleos como mecanismo de distribución del ingreso. Así, el excesivo endeudamiento generó una explosión inesperada, que exhibió la vulnerabilidad del sistema financiero y su necesidad de comenzar a desregular sus mercados laborales.
LA PRECARIEDAD LABORAL
- por María M. Formichella (Inst. de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur)
Si bien la informalidad existe en todas las categorías ocupacionales, aquí se pone la atención en los asalariados, dado que el 76 por ciento de los argentinos ocupados pertenece a la categoría “trabajador en relación de dependencia”. Este dato, y los que se presentan a continuación, surgen de estimaciones fundadas en la última base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el Indec, la cual corresponde al segundo trimestre de 2011. Cabe aclarar que la EPH sólo posee cobertura urbana.
En la Argentina urbana, el 34 por ciento de los asalariados no está registrado, es decir, no tiene descuento jubilatorio por su empleo o, como comúnmente se denomina, se encuentra empleado “en negro”. Es menester mencionar que este porcentaje no incluye a aquellos trabajadores que ocupan una zona “gris”, es decir que perciben una parte de su salario de manera formal y el resto del mismo no, viéndose disminuidos los aportes jubilatorios que les corresponden.
El sector privado posee una alta proporción de empleados no registrados (42,18 por ciento) y la misma es mayor que la correspondiente en el sector público, sin embargo, la problemática no es insignificante en este último (11,1 por ciento).
Existen diferentes vías por medio de las cuales los asalariados no registrados se encuentran excluidos. Su problema no termina con la privación de un ingreso jubilatorio en el futuro, sino que gran parte de ellos tampoco goza de otros de los beneficios laborales del sector formal, tales como: a) obra social (95,5 por ciento), b) vacaciones pagas (91 por ciento), c) días por enfermedad pagos (93,1 por ciento) y d) aguinaldo (92,7 por ciento).
En el caso de la falta de obra social, la desprotección no sólo trae aparejado el inconveniente de que los individuos no gozan de los beneficios pertinentes, sino que produce problemas en el financiamiento del sistema de salud. El hecho de que se reduzcan los ingresos ocasiona una disminución en la calidad de las prestaciones. Asimismo, dado que un amplio conjunto de la población queda al margen de los servicios básicos, se provoca una mayor demanda en los centros asistenciales públicos, contribuyéndose así a la congestión que existe en los mismos.
Otro mecanismo de exclusión que afecta a los trabajadores informales, tiene que ver con que se encuentran fuera del acceso al crédito (especialmente del crédito hipotecario). Esto ocurre porque participan de la producción de manera irregular y, por ende, no tienen forma de acreditar sus ingresos, condición que los bancos consideran imprescindible a la hora de otorgar un préstamo.
Por último, cabe señalar que el nivel de ingresos de los empleados “en negro” es menor que el de los empleados “en blanco”.
Febrero 13, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

ESOS BICHOS QUE COMEN DE TODO
- por Fernando Chanquía Aguirre
Lejos del ajuste que está armando el Gobierno para los simples mortales (léase tarifazo en impuestos, servicios y combustibles) nuestros sacrificados Diputados y Senadores nacionales se aumentaron sus “dietas” un ciento por ciento. Esto significa que estos tipos cobrarán (en blanco) la módica suma de entre $ 30.000 y $ 35.000; más $ 4.000 del “beneficio por desarraigo”, más $ 11,040 de pasajes aéreos, más otro tanto de pasajes terrestres. O sea que en total van a embolsarse algo así como cincuenta y pico luquitas al mes. Más de $ 50.000 por mes.
Un cuentapropista como yo que soy abogado y, teniendo en cuenta mis ingresos normales, necesitaría cincuenta años para igualar lo que gana un Legislador en un mes.
Todo esto me recuerda una canción del payador Gustavo Guichón, titulada: “Mama yo quiero ser Diputau”
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Febrero 12, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

EL ANTI CAMPEÓN
- por Fernando Chanquía Aguirre
EL BOXEO es una de las competencias más antiguas de la humanidad. La practicaron como deporte los africanos hace unos 6.000 años antes de la era cristiana. Luego pasó a Egipto, la India, Grecia, Roma, hasta llegar a los ingleses. El deporte de los puños fue incluido en los Juegos Olímpicos desde la antigüedad. En el siglo XVIII es traído desde Inglaterra a las colonias americanas y debe sus reglas modernas al Marqués de Queensberry. Tanto el boxeo como la esgrima son deportes de características nobles y caballerescas, siendo el primero una especie de esgrima sin más armas que la inteligencia y los puños.
Pero todo esto que cuento se ve desnaturalizado en la “pelea” del ex “campeón de box” Luis Lazarte del último viernes. Quien suscribe cree tener autoridad en la opinión puesto que practicó en su adolescencia y juventud este deporte.
Lazarte es un boxeador aguerrido, valiente y enjundioso que llegó a campeón gracias a la falta de valores actuales, como a la multiplicación de “campeones”. Hoy tenemos que para cada categoría (incluyendo las intermedias) hay entre cuatro a seis “campeones mundiales” en los distintos organismos que lo regulan; cosa que no ocurría antaño cuando para ser número uno había que ser el mejor. Pascual Pérez, Muhammad Alí, Mano de piedra Durán, Carlos Monzón, fueron únicos campeones porque le ganaron a todos.
En el caso de Lazarte, además de ser impulsivo y valiente, es un boxeador tramposo y sucio; lleno de mañas, que emplea todo el repertorio de ilícitos y golpes prohibidos en el pugilato. El lamentable espectáculo del viernes pasado en que estuvo involucrado especialmente el mismo pugilista, la patota sindical, organizadores y parte del público en general, vienen a ser lo que no queremos, lo que denigra la actividad, convirtiéndola en callejera, patoteril, desleal y antideportiva. Por eso está bueno que “El Mosquito” sea ahora el ex; porque representa el anti campeón arriba de un cuadrilátero.
Febrero 8, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

Hoy todos comentan el match de boxeo que tuvo lugar casi en la puerta de La Rosada. En el rincón K se encontraba el Senador Díaz Bancalari y en el vértice opuesto, un veterano de malvinas.
Parece que las palabras de la Presidenta no apaciguaron los ánimos exaltados de los ex combatientes, que esperaban más del discurso. Según un trascendido el veterano de guerra inició las acciones con un jab de izquierda que Díaz Bancalari eludió con paso atrás. Seguidamente el Senador amaga con su jab y parece decidido a lanzar la derecha. El veterano se agazapa, da un paso adelante y prepara cross de la misma mano. Díaz Bancalari levanta la mano para tapar su flanco izquierdo pero, sin decidirse, ambos contrincantes dan paso atrás. El veterano insiste con tímido gancho a la zona baja que apenas rosa el abultado abdómen senatorial, para volver con potente directo de derecha al mentón. El Senador trastabilla pero se recompone rápidamente haciendo gala de mandíbula granítica. Bancalari desconcertado mira a sus segundos esperando indicaciones y en eso suena la campana. Bancalari anuncia que se retira del combate, salvo, que se le asegure una buena bolsa. Cinco minutos más tarde recibe una llamada de Don King.
Esto más o menos fue lo relatado por un conocido cronista deportivo que se encontraba también en el acto.
Parece que Combate Space está tratando ahora de comprar los derechos para poder televisar el match completo el próximo sábado en horario a confirmar.
Informe: fernando chanquía Aguirre
| Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

ELLA, EL ENGAÑO Y LA DISTRACCIÓN
- por Gustavo Robles (Analista político)
Es increíble lo que logra la señora Cristina. No le basta con la atención que por sí misma da la investidura presidencial: “Ella” necesita ACTUAR, ser el polo de atracción permanente, y de paso, DESVIAR LA ATENCIÓN POPULAR DE LOS TEMAS ESENCIALES QUE HACEN A LA ESTRUCTURACIÓN DEL PAÍS, PONIENDO EL ÁRBOL QUE NOS TAPA EL BOSQUE DELANTE DE NUESTRAS NARICES.
Hace rato que quiero escribir sobre una investigación que hice sobre cómo el indeK “arma” las canastas para los más desposeídos, pero no me deja hacerlo: después de todo, el indeK miente mes a mes, y la presi lo hace todos los días y por cadena (o casi). Ni siquiera me deja tiempo para referirme al escándalo del vice ucedeísta Boudou y su testaferro denunciado por la propia esposa.
Debo reconocer que, esta vez, inocentemente, pensé que iba a anunciar algo que al menos le hiciera hacer una muesca de desagrado a los piratas sajones, algún escosorcillo en su piel colonialista. Qué sé yo, algún tipo de bloqueo económico o táctico a las islas, o mejor aún, abrir allí un consulado a cargo de Kunkel, Picchetto o Aníbal “Baulíto” Fernández (eso sí hubiese sido una movida artera y dolorosa… para los kelper). Pero no: pequé de cándidez. Después de tanta fanfarria y fuegos artificiales, de armar un auditorio a su pies, con los lamemedias de siempre, más parte de la oposición, es decir, toda la representación política de los intereses de la burguesía en el salón de la Rosada… la “señora” anunció que iba a desclasificar un informe que fue publicado por la revista “Gente” hace más de 20 años y ordenó a su canciller ir a denunciar a los ingleses al Consejo de Seguridad de la ONU… DONDE LOS PIRATAS TIENEN ASIENTO Y PODER DE VETO. Yo me pregunto… ¿esta mujer está en sus cabales? ¿quién la asesora: el que le escribe los libretos a Tinelli?
Decirle a Cameron “Dele una oportunidad a la Paz”, parafraseando a Lennon, es una paparruchada: a ella ni se le ocurriría una aventura “a la Galtieri”, porque a la armada inglesa no le haríamos ni cosquillas ¿De qué “guerra” habla entonces esta buena señora?
Causa indignación tanta PASIÓN por el ENGAÑO. Y tanta IMPUNIDAD para tomarnos el pelo en nuestra propia cara, así, sin sonrojarse ni un poquitito.
Porque si la señora presidenta realmente quisiera hacerle doler donde más le duele al Reino Unido, tendría que empezar por expropiarles todas las tierras y todas las empresas que tienen los ingleses en nuestro territorio.
¡Ah! Claro… ésa sí sería una determinación de un gobierno SOBERANO, que defiende los derechos de su pueblo…
Pero no. Éste de Kristina es CIPAYO, y ya empieza a parecerse a una caricatura…
AUNQUE BASTANTE PELIGROSA, POR CIERTO
Y ENTREGUISTA
Febrero 5, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

DORMIR ES ESTAR MÁS VIVO QUE NUNCA
- Comentario de Fernando Chanquía Aguirre
Hace mucho tiempo, cuando soñaba por las noches o quizá, cuando creía acordarme de casi todos mi sueños -cuando era un niño- me intrigaba sobremanera el por qué de tal mecanismo. Por qué se sueña, cuál es su importancia y por qué desperdiciamos tal aprendizaje cuando aseveramos que la vida consiste en estar despiertos.
Creo que todos estamos de acuerdo en que la principal función del sueño es reparatoria para poder seguir la vida en condiciones óptimas. Es la llamada función fisiológica, pero en el sueño aparecen elementos cognitivos de difícil interpretación y con un alto contenido emocional, a los que se les da muy diversas interpretaciones. Parece que en el sueño al inhibirse la acción real el componente emocional adquiere mayor preponderancia y esas emociones junto al pensamiento, libres del estorbo de la acción, nos preparan para luego actuar.
Yo he aprendido mucho de mi mismo en los sueños; de mis miedos, de mis anhelos y de cómo actuar luego despierto en la diferentes situaciones. He logrado complementar vivencias inconclusas con los sueños, cerrando etapas que reposan ahora desenfadadamente en mis recuerdos. Los sueños nos guían, nos enseñan, nos alertan y nos defienden de los peligros verdaderos. Sin saberlo hasta hoy, curiosamente he seguido el mismo método que plantea Layne Dalfen.
- Nota de Luza Alvarado
Hace un tiempo le pregunté a un amigo psicólogo si los manuales que venden para interpretar los sueños eran realmente útiles. Me respondió que ninguno de esos libros puede decir de manera general lo que significa un sueño, ya que cada persona desarrolla un lenguaje simbólico propio y sólo uno mismo puede interpretar o construir su significado.
Si el sueño es una de las formas en las que se expresa el inconsciente, podemos aprovechar los mensajes que éste nos manda para conocernos mejor y transformar nuestro día a día. Por lo menos así lo cree la terapeuta Layne Dalfen (miembro de la Jung Society y de la International Association for the Study of Dreams). A través de la revista psychologies.fr Dalfen dio a conocer un método muy sencillo para que cada quien analice las imagenes, símbolos, palabras y ambientes que aparecen en sus sueños y pueda sacarles provecho.
1. Registrar los sueños. Los sueños se esfuman al abrir los ojos, por eso es muy importante tener un cuaderno al lado de la cama, de manera que podamos conservar la mayor cantidad de detalles, personajes, secuencias y emociones. Una grabadora es de mucha ayuda pues nos permite registrar el sueño sin abrir los ojos.
2. Seleccionar el material. Los sueños se articulan en torno a un tema, pero en él confluyen diferentes símbolos. Hay que identificar cuáles son los más importantes, es decir, aquellos sueños recurrentes o que nos provocan emociones fuertes.
3. Identificar la problemática. Dalfen propone clasificar la información en cuatro columnas:
- 1a. columna: anota todo el relato, incluyendo los saltos o los fragmentos “en blanco”.
- 2a. columna: detalla los símbolos (personas, animales, paisajes, objetos) y diálogos en cada etapa o capítulo del sueño; asócialos con la emoción que te produjeron.
- 3a. columna: intenta definir el sentido de cada símbolo a partir de una evocación personal. Por ejemplo: “hay animales extraños en mi habitación, no me dan miedo, me recuerdan aquella vez que…”.
- 4a. columna: anota los aspectos repetitivos: la misma emoción provocada por situaciones diferentes, un personaje o un paisaje, las polaridades (día/noche, adentro/afuera) y las paradojas (tijeras que crean pero también destruyen). La repetición, el binarismo y la paradoja contienen un mensaje en su estructura: darnos cuenta de algo después de verlo varias veces, empujarnos a tomar un punto medio, ser capaces de mirar todas las aristas de una situación.
4. Descifrar el argumento. Los sueños más impresionantes suelen mostrarnos situaciones en las que sufrimos o nos enfrentamos a problemas que en la vida diaria no hemos resuelto. La técnica más sencilla para descifrar el mensaje es hacer una asociación directa. Hay que comenzar por los puntos más espectaculares o los que llevan emociones fuertes. Por ejemplo: un auto me va a atropellar. ¿Acaso hay algún peligro que no estoy viendo en mi vida diaria? En el caso de los sueños en los que aparecen personajes, usualmente simbolizan a otra persona de la vida diaria ligada a una preocupación precisa. Por ejemplo, soñar con un amigo que traiciona puede reflejar el miedo de ser engañado por la pareja. Los detalles o los ambientes son los que dan matices al mensaje.
5. Interpretar los roles. Cada sueño tiene una lógica interna y puede analizarse igual que una película. Si en el sueño aparecemos en el rol de una persona muy parecida en carácter o en rasgos, es probable que los demás protagonistas evoquen emociones o aspectos encubiertos de nuestra personalidad. Para escuchar lo que quieren decirnos hay que “ponernos en sus zapatos”, tomar cada uno de los símbolos y ver qué sienten, qué hacen, cómo se relacionan entre ellos. Luego hay que ponerlos en diálogo para ver sus diferencias y coincidencias.
6. Retrabajar el guión. Evaluar el sueño permite descubrir si hay algo fuera de lugar en la narración. ¿Los personajes consiguen lo que buscan? ¿Qué lección se puede aprender de ellos? ¿Cuál sería un mejor final para esa historia? Al tomar distancia del sueño podemos identificar si algo falta. Generalmente eso es lo que en el día a día no hemos logrado solucionar. Si el sueño se terminó de manera terrible o se interrumpió, le podemos dar un final que nos satisfaga: ¿qué se puede modificar, ajustar, quitar? Recuerda que no se trata de establecer finales “felices” sino de iluminar los rincones escondidos de nuestra psique. En general, el campo simbólico (del sueño o de la ficción) sirve como entrenamiento para poder hacernos cargo de la vida real con más y mejores herramientas.
Al final del artículo, la terapeuta compartió un ejemplo de la aplicación de este método con uno de sus pacientes. Un estudiante de maestría soñó que estaba esperando el ascensor a un lado de la fotocopiadora. Cuando se abrieron las puertas se encontró con un hombre que lloraba y éste le explicó la razón: un profesor lo había criticado por decir que no creía en Dios. Mientras analizaba su sueño, el estudiante reparó en un detalle que parecía no ser relevante: la fotocopiadora. En esa época, el estudiante debía seguir sus estudios de doctorado, pero tenía muchas dudas. Al analizar su sueño comprendió que no deseaba seguir con el doctorado (el ascensor) porque le parecía que los egresados terminaban como seres humanos hechos en serie (fotocopiadora) con una fe ciega en ciertas ideas. El hombre que lloraba en el sueño simbolizaba a quien sale de la norma y es criticado. Finalmente, el chico decidió no seguir sus estudios.
¿Qué te parece el método? ¿Lo usarías para interpretar tus sueños?
Enero 30, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

RESPUESTA PÚBLICA DE MEMPO GIARDINELLI A JULIO MAIER SOBRE LA JUSTICIA
Estimado Dr. Maier:
La verdad es que me honra su carta abierta, a la vez que me hace soltar un suspiro de alivio porque ya me parecía extraño que mi artículo “¿De qué hablamos cuando hablamos de Justicia?”, publicado en este diario el pasado viernes 20, tuviera por toda respuesta pública el silencio. Y digo “pública” porque en privado sí he recibido comentarios, y eso mismo es parte de mi cuestionamiento.
Soy consciente de que esa nota fue provocativa, aunque no por serlo nomás, sino porque pienso –sigo pensando– que el estado de la Justicia en la Argentina es penoso y amerita un debate sincero, público y profundo. No es con silencios o negaciones como nuestro país mejorará al Poder Judicial, que es uno de los pilares de la democracia y de nuestro sistema constitucional.
Entiendo, respeto y acepto la validez de sus argumentos, máxime por ser fruto de su larga experiencia tribunalicia y docente. No obstante lo cual, y parafraseando a Galileo Galilei, insistiré en que la Justicia argentina está en coma o casi. Y no creo, como usted dice, que se trate de “una simplificación que reduce la posibilidad –abstracta– de atacar el problema y, eventualmente, de buscarle una solución”. Todo lo contrario: es una simplificación para que en efecto se ataque el problema en busca de soluciones. Me disculpará usted, pero a veces acusar de “simplificación” a un argumento, como acusarlo de “generalización”, es un recurso nulificador de la posibilidad de empezar un debate.
Lo que propuse debatir es el sistema judicial. Tómelo como otra simplificación, si quiere, pero es el sistema el que hace agua. Por eso me parece que ya es hora de que los hombres y mujeres que se formaron en Derecho y tienen en sus manos y en su labor cotidiana la impartición de justicia en nuestro país, comiencen por aceptar públicamente lo que sólo aceptan en privado: que la administración de Justicia argentina es un desastre. Con honrosas excepciones, que siempre hay que subrayar, pero un desastre.
Sé que de ninguna manera es su caso, estimado Doctor, pero la mayoría de sus colegas eluden aceptar el pésimo estado de la Justicia, y mucho menos se plantean discutir e implementar las urgentes y profundas correcciones necesarias. Maestros de la elusión, la elipsis, el manejo de los plazos y las prescripciones, la mayoría siempre elude. Y muchos se ofenden demasiado fácilmente.
Por supuesto que comparto con usted la idea de que “los pobres sufren todo de mala calidad”. Así es. Pero si la vulnerabilidad de los pobres hace que para ellos todo sea de mala calidad, entonces ésa es la razón fundamental para que de una vez se modifique el sistema que hace que la Justicia sea de tan injusta específicamente para ellos.
De hecho, usted mismo está aceptando y coincidiendo conmigo en que hay una Justicia –degradada– para los pobres, y otra para los acomodados. Entonces, pues eso es lo que hay que cambiar. Para lo cual hay que empezar a debatir eso, y no mi pertinencia o simplificación o generalización. Que yo soy Nadie y en esto lo que verdaderamente importa es que la impunidad existe de manera abrumadora y es sistema. Sobre todo esto último.
Por eso hay temor en la así llamada “familia judicial”, y es un temor grande. Me lo dicen amigos y amigas abogados, tenaces litigantes que llevan años pateando juzgados. Conozco bien a muchos de ellos, fueron mis compañeros en la vieja Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Nordeste, y de algunos tengo el más elevado concepto, como lo tengo de usted. Y sé que ellos tienen miedo, como lo tienen algunos secretarios, oficiales de justicia, escribientes y hasta cosedores de expedientes que también conozco. Todos me dicen que es cierto lo que digo, y qué bueno que lo digo yo que no estoy en el sistema.
Para decirlo shakespearianamente, algo huele mal en Dinamarca. Y es claro que no sé con exactitud cómo se arregla, pero de lo que no tengo dudas es de que la Justicia en la Argentina es un enfermo grave que disimula sus males mediante pactos implícitos de silencio. Porque todos y todas saben que hay coimas y corrupción, y genuflexiones de todo tipo. Pero de eso nunca hablan en público. Y mientras tanto el Poder Judicial, como corporación, zafa de las críticas y las desautoriza.
El sistema está armado para que mediática y popularmente sea más fácil darle palos al Poder Legislativo. Los legisladores, se sabe, están desprestigiados casi irreversiblemente y cualquier senador o diputado está bajo sospecha per se. Y ni se diga del Poder Ejecutivo: presidentes, ministros y gobernadores siempre están en cuestión y existe la presunción (muchas veces autoconfirmada, desde ya) de que son todos corruptos e ineptos. Pero el Poder Judicial siempre zafa, quizá por ese estilo acartonado y solemne que distingue a la mayoría de los miembros de la corporación. Doctorísimos y ceñudos, muchísimos jueces y abogados de la “familia judicial” argentina, la federal y la de todas las provincias incluidas, miran para otro lado y hacen silencio, como si el “secreto de sumario” fuese una garantía más de impunidad.
Si a veces hasta pareciera que no son tan argentinos como cualquier otro funcionario, legislador o ciudadano.
Por eso, Dr. Maier, mi pregunta sigue en pie aunque le parezca una simplificación: ¿de qué hablamos, en este país nuestro, cuando hablamos de Justicia?
Reciba mi saludo más respetuoso y cordial.
Enero 26, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

La organización Greenpeace respondió a Kristina:
“Dentro de sus políticas de gobierno, la cuestión ambiental ha brillado por su ausencia”
Enero 25, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

VIOLACIÓN EN UNA COMISARÍA
- por Fernando Chanquía Aguirre (abogado)
La fiscalía de Trelew realizó allanamientos y detenciones de once policías de la comisaría 2ª por violar en una celda a un chico de 16 años al que habían detenido sin motivo.
El aberrante caso ocurrido en Trelew trae algo novedoso desde el punto de vista jurídico en la discusión acerca de si hay violación cuando no se introduce el miembro viril, o si la mujer puede también violar. En la noticia, el periodista habla de “Violación” aún cuando no hubo penetración con órgano varonil. Pero está bien encuadrarlo así, por cuanto se dan todos los requisitos para que exista Violación.
La Ley 25.087 de Delitos contra la Integridad Sexual, modificatoria del Código Penal, introduce la figura del Abuso Sexual que es abarcativa de la Violación. Esto por cuanto el Bien Jurídico Protegido en este tipo de delito es la Integridad y Libertad sexual. El delito se caracteriza por el carácter sexual con Acceso Carnal por cualquier vía, sin el consentimiento de la víctima. El modificado art. 119 del Cód.Pen. habla también de “sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima”.
En el caso de marras se da todo: “abuso sexual” con “acceso carnal”, porque efectivamente la víctima fue accedida carnalmente (penetración anal) con los dedos y un bastón policial (tonfa). Abusar sexualmente de otro es la conducta típica, y por ella debe entenderse todo acto de significado objetivo impúdico en el cual se emplea el cuerpo de otro, quien no pudo consentir el acto libremente por alguna razón.
Entonces, señores, se ha configurado una violación sexual de carácter agravado.
DESCRIPCIÓN DEL CASO:
ONCE UNIFORMADOS PARA UNA VIOLACIÓN (publicado en Página/12 – 20/01/12
Un chico de 16 años, detenido en Trelew por una absurda contravención, fue violado repetidas veces, golpeado a palazos y pateado por policías de la comisaría 2ª de esa ciudad.
El caso fue denunciado ante la Justicia y derivó en la inmediata orden de detención de la guardia completa de la seccional –once policías–, el pase a disponibilidad de los once imputados y del comisario, por orden del gobernador Martín Buzzi.
El chico, hijo de una familia de trabajadores humildes de Trelew, discutía en la calle con su novia a la medianoche del martes 17. Un bombero voluntario que pasó por el lugar advirtió a un policía, que a su vez llamó a un patrullero que llegó para resolver a su manera el problema. Se llevó detenido al adolescente sin motivo.
“Lo agarraron, lo metieron en una celda, lo mataron a golpes. Alrededor de las 6 de la mañana lo llevaron a un buzón donde lo obligaron a desnudarse”, relató una fuente judicial a este diario, sin poder contener el asombro. “Lo obligaron a agacharse y le metieron dedos en el ano; después siguieron penetrándolo con la tonfa. A partir de ese momento, el chico contó que cerró los ojos y pensó en su mamá. Lo violaron varias veces. Quedó completamente shockeado.”
Un vecino avisó a la mañana a la madre que habían llevado a su hijo detenido. La madre se presentó en la comisaría 2ª.
El oficial que la atendió le dijo: “Tenemos a su hijo, pero ya lo estamos por dejar en libertad”.
Eran alrededor de las 8 de la mañana cuando le entregaron al chico, con moretones en todo el cuerpo y completamente mojado. “¿Así me van a entregar a mi hijo?”, preguntó horrorizada la madre.
–Fue la novia, que en la pelea le dio un cintazo –respondió poco verosímil el oficial.
“¿Por qué está todo mojado?”, preguntó ella. Pero el oficial no respondió. Los investigadores suponen que lo lavaron antes, para quitar los rastros de las violaciones.
Los padres, destrozados, hicieron la denuncia. La Defensoría pública se constituyó de inmediato como querellante, mientras que la fiscal María Tolomei, con rápidos reflejos, obtuvo la orden de detención de los once policías de la guardia, allanamientos a las casas y diferentes medidas urgentes.
A las 18.30, un comunicado indicaba que el gobernador Martín Buzzi pasó a disponibilidad a los once policías y al comisario, de apellido Contreras, que estaba a cargo de la seccional.
Enero 22, 2012 | Por fernando-chanquia-aguirre | # Enlace permanente

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE JUSTICIA?
- por Mempo Giardinelli – Página/12
En mi reciente libro, Cartas a Cristina, dedico un capítulo al lamentable estado de la Justicia en la Argentina. Algunos amigos, juristas que respeto, consideraron que el texto es excesivamente duro y me cuestionaron ciertas “generalizaciones”. Y puede que tengan razón, no obstante lo cual el estado de la Justicia en nuestro país no deja de ser calamitoso.
Ahí está esa esposa de gobernador que se habría cargado al marido de un balazo. Por celos, por desplazamiento del rol de primera dama, por cuernos o lo que sea, todas las crónicas y testimonios describen un balazo en la cara y a pocos centímetros, cuando el tipo estaba acostado. Emoción violenta o no, si hay solamente dos personas en un ambiente y una de ellas muere de un tiro sin que haya entrado un tercero, etcétera, etcétera. Desde Edgar Allan Poe sobra buena literatura al respecto.
Pero llevamos casi tres semanas viendo un trato que no tendría nadie que no esté vinculado con el poder. Vemos un supremo rionegrino que debió por lo menos callarse la boca. Vemos la falta de jueces definitivos y abogados que cuentan con ventajas que ya quisieran sus colegas en cientos de otros casos. Basta leer las notas de Raúl Kollmann en este diario.
Todo eso no es más que el enésimo botón de muestra de un sistema de Justicia que se acerca a lo deplorable. Hace poquito, en La Plata hubo un horrible cuádruple crimen, con un claro sospechoso, y en Lincoln fue asesinado un chiquito llamado Tomás, todo indica que a manos de su padrastro. En ambos casos lo que parecía estar clarísimo se oscureció. Como el caso de otro chico, Gastón Bustamante, y luego el de la maestra Silvia Prigent. En todos, el sistema, con su infinito laberinto de chicanas, más parece que en lugar de hacer justicia hace agua por todos lados.
Hay cientos de otros casos similares en todo el país: el asesinato de Manuel Roseo en el Chaco, hace un año; o hace cinco el nunca esclarecido de Nora Dalmasso en Río Cuarto; o el ya delirante affaire García Belsunce, que parece magullado a pitutazo limpio.
Hay un común denominador: pésimas investigaciones policiales, sumarios lentos y “empiojados”, dudosos sorteos de juzgados, demoras inexplicables, recursos infinitos y fuegos artificiales tan mediáticos como vergonzantes. La mayoría de los casos termina en previsibles e indignantes “faltas de mérito”, condenas risibles o fallos absurdos como en el caso reciente de la mujer que, con su marido enfermo, cayó en manos de usureros que la desvalijaron, cobrándole intereses hasta del 680 por ciento. En primera instancia se condenó a los usureros, pero la Cámara de Apelaciones modificó el fallo con el argumento de que la mujer no fue forzada y entonces la culpa era de ella misma. Los usureros aún celebran.
Las injusticias se cuentan de a miles, y son cada vez más irritantes. Ya es obvio que en la Argentina la Justicia es para los giles, los ladrones de gallinas y los pibes chorros. No es exageración: hay unos 30 mil presos sólo en la provincia de Buenos Aires y, aunque la ley lo prohíbe, el 93 por ciento de los jóvenes presos estuvo dentro de una comisaría, el 22 por ciento en celdas con mayores de edad.
La capacidad de alojamiento del sistema penitenciario es de 15.600 plazas, pero en marzo de 2011 había 26.971 presos en 55 cárceles, y otros 2433 en más de 300 comisarías. La violencia interna es impresionante: 585 casos mensuales. En 2009 hubo 117 muertes en las prisiones bonaerenses, y 133 en 2010. Las condiciones son infrahumanas porque allí rige todavía el sistema instaurado por el genocida Ramón Camps durante la dictadura. La tortura sigue siendo práctica generalizada: submarino seco, picana eléctrica, palazos, manguerazos y el aislamiento como castigo son prácticas vigentes. El 25 por ciento de las mujeres sufrió agresiones y, en la Unidad de Melchor Romero, el 60 por ciento de las detenidas denunció ataques físicos por parte del personal.
Todo está documentado en la Comisión Provincial por la Memoria.
Si se piensa en los tres pibes militantes asesinados en Rosario, en el caso de los qom de Formosa o incluso en la nunca aclarada desaparición de Julio López luego de ser testigo de cargo, no es descabellado concluir que la Justicia es un desastre, y los juristas no tendrían que ofenderse cuando se dicen estas cosas. Que saben mejor que nadie.
Y el poder político tampoco, porque todo el cinismo, hipocresía, dobles mensajes y corrupción que inficionan al Poder Judicial en su conjunto están dañando las bases de la República. Cuestión, por cierto –y también hay que decirlo–, de la que casi ningún “republicano” de la oposición dice ni jota.
Hace años escribí en otro libro, El país de las maravillas, algo que también fue criticado: “Restaurar una Justicia confiable es urgente y es posible, sobre todo si la planteamos desde una perspectiva moral antes que política (…). La depuración tiene un único camino: replantear el funcionamiento de la Justicia en todos los fueros, en todo el sistema, con bases nuevas, claras y limpias, y tribunales examinadores irreprochables. Quizás, incluso, esa depuración requiera una medida extrema, casi quirúrgica, que desde 1995 he propuesto pública y reiteradamente: considerar la declaración en comisión de todo el sistema de Administración de Justicia”.
Está claro que es una medida riesgosa –en 1949 se practicó y con resultados discutibles–, pero algo habrá que hacer. Porque a nuestra Justicia ya no la salvan los honrosos tribunales, jueces, fiscales y funcionarios que hoy son excepción, ni los irreprochables abogados y juristas decentes que todavía hay en esta República. No alcanza con ellos. Como no alcanza con algunas buenas intenciones que mostró el kirchnerismo al mejorar el sistema con más presupuesto, informatización y refacciones edilicias.
En Pergamino, un agente de seguridad hiperceloso conmina al novio de su hija –un chico de 16 años– a salir por la ventana, y acaso lo golpea y lo arroja. El chico cae desde un sexto piso y muere. Y en Río Negro, el juez Chirinos dice que “lo presionan” para que meta presa a la primera dama presunta asesina, como si no hubiera sospechas suficientes. Y el gobierno santafesino “pide” a la Justicia que restrinja las “salidas transitorias” que se conceden a represores como Víctor Brusa. Y hay más y más, haciendo obvio que no impera la Justicia.
La frutilla del postre es el proxeneta y ex agente de la SIDE Martins, denunciado en este diario por su propia hija Lorena, que reclama infructuosamente el apartamiento del juez Oyarbide por ser amigo de su padre, lo cual es por lo menos altamente probable. Todos sabemos que se trata de uno de los delitos más repugnantes del mundo, sobre el cual la Justicia argentina tiene una larguísima historia… de silencio e ineptitud.
¿De qué exageraciones hablamos, entonces?
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