LA POESÍA Y LA TIMBA
TRAGEDIA DEL HUECO
DEL OCHO Y DEL ONCE.
(pseudosoneto)
El sector del ocho está que revienta
El ocho, el once. Al menos el cinco.
Cantó la bola de un último brinco:
Rojo, par y pasa. Es éste el treinta.
Cayó en el hueco ¡Que terrible afrenta!
Dame con grandes -rogó con ahínco-
Ciento cincuenta, son setenta y cinco
Ochenta, cien, ciento veinte, cuarenta.
Una vez más la suerte se ha burlado
Mis amarillas ¡Solo cuatro plenos!
Siempre lo mismo… te tiran al lado.
Fichas de dos pesos, es algo al menos
Vamos de nuevo. Todo está pagado.
Una bola más. Soplan vientos buenos.
MATÍAS CHAVES
DEL TANTÁLICO DISCONFORMISMO DE JUAN G.,
DE SU PROVERBIAL MALA SUERTE
Y DE COMO ÉSTA FINALMENTE LO REDIME.
A Juan G.
Un número que llega en mal momento.
¡Pero que increíble, un solo pleno!
la bola anterior lo tenía lleno,
escuchase el resuello del lamento.
Dame todo, clama tras el recuento.
Que hijo de mil putas, lanza sereno.
Maldice al destino que l’es ajeno
y apuesta todo en suave movimiento.
Se ha dicho que en su último amanecer,
con el beso de la fatal mujer,
quebrando el plan de tan obtuso Dios,
vendrá por fin el fantasmal croupier
que de la primera bola al postrer
tiro solemne cante: ¡Negro el dos!
CLAUDIO ALLOATTI
“Mini octava” o “La epopesha de Guishermo”
(Octava plebesha con formatos)
Tres para el Punto. ¡Por Dios, una Banca!
Dos en la Banca. ¿Por qué tan salado?
Dos cartas. Una negra, una blanca
Cinco en el Punto. A ocho ha llegado.
¡Muy maldita sea mi suerte manca,
por mil elefantes yo estoy meado!
Una carta más. ¡Ma’ si, que la lleve!
Siete a la Banca, que gana con nueve.
MATÍAS CHAVES


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