“La Colombe” de Tamara Lempicka by Deméter/ Ebe Cané

“La Colombe” (La Paloma) de Tamara de Lempicka
Retrato. 121.3 x63.5 cm. Escuela de Paris. Siglo XX
án bajo Hitler. Escapando del horror, se refugia en diferentes países. Hace lo imposible por liberar a su hija de los Nazis, y lo consigue!. Tamara Lempicka es considerada la mayor representante del arte deco, pues lo desarrolla con un estilo harto enigmático y personal. ¡Inconfundible! Retratista destacada preferida por la aristocracia, en los años 1925-1930. Con trazos del cubismo suave de Lhote. En especial el de Léger (1881-1995) quien estabiliza la plasticidad requerida con fuentes de colores, obtiene un efecto prevalente de estabilidad y balance retrospectivo. Para asombro de muchos artistas, Tamara, no solo critica a Picasso, sino, que también tilda a su obra como la “novedad de la destrucción” Lempicka es profusamente admirada por Madonna, Jack Nichols, y Bárbara Streisand, artistas Norteamericanos quienes tienen serias colecciones de sus obras. “La Paloma” la obra aquí considerada, es un cuadro donde la realidad voluptuosa, pujante e inquietante, revela intimidades. Lo reúne todo: líneas limpias, contornos eróticos, belleza elegante, colores vibrantes, y expresión decidida con intención de mensaje psicológico directo. Capta la realidad del encuentro sexual de la joven. Con postura determinada su mirada sugestiva se filtra entre el ala de la paloma blanca; su abierto desafío espera. Símbolo de libertad, dirigido hacia la sociedad machista entrometida. Se asemeja más a una fotografía, que a una pintura. Tamara Lempicka esboza un arte deco que exuda su extraordinaria fuerza y férrea decisión, tan necesaria para proclamar que es lesbiana, y muy orgullosa de serlo! Esta pintura atrae por parecer un cuerpo real que traspasa la tela con potencia sexual inquietante. La modelo es la amante de Tamara, quien la pinta con curvas que hacen perder el sentido de dirección, con senos erectos que tientan perder la razón, y piernas largas, con un tinte rosado que incitan pasión envolvente. Invita a una gala continua, abre el grifo del erotismo exótico, y fluyen posturas eróticas incubadas en intersticios ocultos. Al morir su madre, Kizette cumple con su último deseo. Por ende el Conde Giovanni Augusta, lleva las cenizas de Tamara hasta el Volcán de Popocatpetl, en México. País donde la artista reside los dos últimos años de vida, con su amante compañera.
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