La trama invisible

Había una vez un hombre que leía y leía, miles de libros, cientos de autores, renombrados y desconocidos. Leía y rescribía. Las ideas, argumentos y estilos se le introducían cual serpientes famélicas por los ojos afiebrados y se le escabullían por los dedos, mudando sus pellejos. Era conciente del proceso de ósmosis y transposición constante, inevitable, de que su mente resultaba incapaz de formular un pensamiento original, de parir un primogénito literario.

Todas sus frases constituían reflejos distorsionados de luces ajenas, metamórficas recreaciones de frases de otros ya perecidos o contemporáneos. Pero él, sosteniéndose en la ignorancia de los lectores, en los humanos olvidos, nunca decía la verdad: jamás reconocía los orígenes impropios ni agradecía las fuentes.

Hemos de atestiguar que tenía la especial capacidad de lograr que el producto pareciera inédito: conseguía tal efecto de admiración y respeto que en todo el planeta se multiplicaban sus alieres (además de acrecentarse sus ingresos). Había, por supuesto, quienes se percataban de las sincronías y paralelismos, más sus voces eran acalladas por intereses comerciales. La inopia es generadora de cómodos complicidades.

El seudo escritor, además de contar con halagüeñas reediciones y de recibir premios y reconocimientos en vida, perduró un generoso tiempo en la memoria histórica (tan frágil) después de su desaparición física. Los legatarios de sus derechos de autor, durante algunos años, gozaron de las prebendas.

Había una vez un hombre que nunca había leído libro alguno, ni siquiera había terminado de escolarizarse. Sin embargo tenía sueños en los que él era un observador privilegiado; también despierto, mientras realizaba sus trabajos manuales, se le presentaban escenas y diálogos que no había protagonizado ni presenciado, complejos engranajes, personajes habitantes de mundos que le eran totalmente extraños, paisajes de ningún modo visualizados, desconocidas pasiones.

Un impulso incontrolable lo obligaba, cada atardecer, a transcribir esas historias que lo invadían y poseían en cuadernos que iba acumulando y guardando, con meticuloso cuidado, en paralelos anaqueles. Se convirtió en la única forma de excluirlas de su mente, si bien la misma volvía a poblarse constantemente de fantasmas que debían ser regurgitados invariablemente.

Relatos que habían sido relatados, leyendas ya apalabradas hace siglos, novelas y fábulas idénticas a las de remotos autores, poemas… Él ignoraba totalmente tanto la naturaleza inherente a los contenidos como el vínculo invisible entre las mentalidades ajenas y la propia. El que no sabe no sabe que no sabe. Ni siquiera había comentado a alguien esa extraña afición, más parecida a la de un quiromántico que a la de un sabio (de acuerdo a sus limitados parámetros).

Cuando falleció sus legatarios creyeron, erróneamente, que era un copista. Habiendo consultado a algunas personas con cierto conocimiento literario las mismas evaluaron que se trataba de meras clonaciones de libros ya escritos, aunque hubiera omitido mencionar los autores. Constatada esto en una pequeña muestra al azar, considerando la inutilidad de lo heredado y la necesidad de vender la propiedad libre de pertenencias del muerto, se realizó una gran fogata.

No logró un reconocimiento que no buscó y sus atributos únicos se hicieron cenizas. A lo sumo, alguna parentela y vecinos se preguntaron qué locura lo habría impulsado a dedicarse a esos vanos ejercicios de caligrafía.

Había una vez una pregunta que no tendrá respuesta: ¿Se hallaba entre esos cuadernos alguno análogo a una obra del falso creador?

Aclaración: El cuento precedente es mi mi autoría. Nanim
Me gustaría poder agregar una imagen, pero no sé cómo hacerlo.



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la-sociedad-los-poetas-vivos

Gracias miotroyo.
Había una vez un hombre que nunca había leído libro alguno.
Un impulso incontrolable lo obligaba, cada atardecer, a transcribir esas historias que lo invadían y poseían en cuadernos que iba acumulando y guardando.
” esos vanos ejercicios de caligrafía ”

ATODONO.

Chipa
Agosto 23, 2008, 2:00 pm, Reportar este Comentario chipa dijo

Me gustó mucho. Te felicito.

Lo único que digo, y se podría decir que con relación al segundo hombre: todo ha sido escrito, es imposible escribir algo nuevo. Todo puede parecer una copia de otros autores, ya no quedan letras nuevas por escribir, ni oraciones, ni parrafos.

Un beso.

Agosto 23, 2008, 2:09 pm, Reportar este Comentario literarte dijo

Estoy de acuerdo con chipa.
Hacer uso de la herencia histórica ?
Tal vez no.
No podemos afirmar que todo haya sido escrito. Lo no escrito no lo sabemos.

” El que no sabe no sabe que no sabe. ”
Atodono

Gingerale
Agosto 23, 2008, 9:05 pm, Reportar este Comentario gingerale dijo

Me gustó mucho

monicaiforte
Agosto 24, 2008, 1:21 am, Reportar este Comentario monicaiforte dijo

Me gustó mucho. Realmente lo sucedido con el segundo escritor acontece a la mayoría de los escritores que no ven reconocidas sus obras. Lo que ocurrió con el primero, es casi lo que sucede siempre…puesto que uno relata con voz propia y visión subjetiva lo que la vida ya ha escrito alguna vez. Abrazos

Me siento identificada mucho con el primero y un poquito con el segundo

Uno podría poner hoy nombre y apellido a algunos personajes conocidos.
Plagiarios y famosos escritores con poca fortuna para editar y hacer conocer su obra.
Seguramente el falso creador habrá disfrutado su ganancia.
Es un destino reiterado y muy bien relatado en este testo de Miotroyo.
Saludos.

Agosto 26, 2008, 10:35 am, Reportar este Comentario miotroyo dijo

Agradezco los comentarios. A los escritores/lectores nos sucede a menudo que sentimos que todo ha sido escrito, que hay demasiadas palabras ya volcadas en textos, que es imposible ser original. Nos abruman las librerías y las bibliotecas. Pero a la vez, las historias pugnan por emerger de nuestro cuerpo/espíritu, como pequeños hijos. Como hijos… Todos los seres humanos somos semejantes, pero no hay dos idénticos. Lo mismo ocurre con los cuentos, las novelas, los poemas…
Mención aparte merece el plagio, voluntaria clonación apócrifa, verdadera aberración.

¿Alguien puede darme información acerca de cómo poner imágenes?.Gracias.

monicaiforte
Agosto 30, 2008, 1:42 am, Reportar este Comentario monicaiforte dijo

Nanim, cuando estás escribiendo el nuevo post, arriba del cuadro donde escribes, hay un cuadrito que puede estar en HTML o en modo Diseño. Si está en modo HTML, te aparecen muchas opciones arriba del cuadro de escritura como Negritas o letra inclinada o letra más grande o más chica, etc. Allí, con esas cosas te aparece una pantallita que al pincharla dice “insertar imagen desde URL”. Si pinchas allí te aparece arriba a la izquierda de la página de edición, un cuadrito que te pide la dirección de la página Web que tiene la imagen que querés subir (sólo tiene que tener la imagen, nada más, con lo cual la dirección deberá terminar con .jpg u otro formato de imagen) . Ponés la dirección apretás aceptar y voil’a te aparece en el cuadro de escritura.
Cuando la imagen está en un archivo de tu computadora ( otra vez, tiene que tener la terminación .jpg o alguna otra correspondiente a imágenes) el procedimiento es distinto. Esta vez, tenés que ir a un botón que está debajo del cuadro de escritura que dice “añadir nuevo archivo” y ahí pinchás y se abre un cuadro con botón Examinar. Pinchás ahí y buscás el archivo que está en alguno de tus directorios. Una vez que lo encontraste en tu directorio de tu máquina, pulsas abrir y luego “Incluir archivo”. Cuando lo termino de cargar te ofrece la opción de poner la imagen a izquierda, centro o derecha del parrafo que estás escribiendo, apretás el que te guste y voilá ya está todo. Es más largo decirlo que hacerlo. que te aproveche.Abrazos
Ah! , si se ponen donde ellas quieren, hacés lo de siempre, las seleccionás, las cortás con TECLA CONTROL APRETADA apretar X y luego donde la quieras poner ponés el cursor, y TECLA CONTROL APRETADA apretar V y ya está.

Agosto 30, 2008, 6:37 pm, Reportar este Comentario miotroyo dijo

Gracias Mónica!
Voy a ir a probar en mi blog.

monicaiforte

FELIZ DÍA DEL BLOGGER !!!!!!

Guillermo Iglesias

No me gustó el tono alegórico del texto, es casi un ensayo ligeramente enmascarado.
Siempre se escribe sobre la literatura (consultar a U. Eco). Los temas nunca son tan importantes. Lo que importa es su tratamiento: un hombre negro que mate por celos a su mujer, puede convertirse en unas líneas en las páginas policiales de “Crónica”… o en una tragedia escrita por Shakespeare.

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