LA POESÍA Y LA TIMBA

TRAGEDIA DEL HUECO

DEL OCHO Y DEL ONCE.

(pseudosoneto)

El sector del ocho está que revienta
El ocho, el once. Al menos el cinco.
Cantó la bola de un último brinco:
Rojo, par y pasa. Es éste el treinta.

Cayó en el hueco ¡Que terrible afrenta!
Dame con grandes -rogó con ahínco-
Ciento cincuenta, son setenta y cinco
Ochenta, cien, ciento veinte, cuarenta.

Una vez más la suerte se ha burlado
Mis amarillas ¡Solo cuatro plenos!
Siempre lo mismo… te tiran al lado.

Fichas de dos pesos, es algo al menos
Vamos de nuevo. Todo está pagado.
Una bola más. Soplan vientos buenos.

MATÍAS CHAVES

DEL TANTÁLICO DISCONFORMISMO DE JUAN G.,

DE SU PROVERBIAL MALA SUERTE

Y DE COMO ÉSTA FINALMENTE LO REDIME.

A Juan G.

Un número que llega en mal momento.

¡Pero que increíble, un solo pleno!

la bola anterior lo tenía lleno,

escuchase el resuello del lamento.

Dame todo, clama tras el recuento.

Que hijo de mil putas, lanza sereno.

Maldice al destino que l’es ajeno

y apuesta todo en suave movimiento.

Se ha dicho que en su último amanecer,

con el beso de la fatal mujer,

quebrando el plan de tan obtuso Dios,

vendrá por fin el fantasmal croupier

que de la primera bola al postrer

tiro solemne cante: ¡Negro el dos!

CLAUDIO ALLOATTI

“Mini octava” o “La epopesha de Guishermo”

(Octava plebesha con formatos)

Tres para el Punto. ¡Por Dios, una Banca!

Dos en la Banca. ¿Por qué tan salado?

Dos cartas. Una negra, una blanca

Cinco en el Punto. A ocho ha llegado.

¡Muy maldita sea mi suerte manca,

por mil elefantes yo estoy meado!

Una carta más. ¡Ma’ si, que la lleve!

Siete a la Banca, que gana con nueve.

MATÍAS CHAVES

CERRADO POR DUELO

( Fernando ) ΘΕΛΩ ΤΙ Τ΄ ΕΙΠΗΝ – SAPPHO

.

.

ΘΕΛΩ ΤΙ Τ΄ ΕΙΠΗΝ
.
θελω τι τ’ειπην αλλα με κωλυει αι_
δως [ ] αι δ’ηχες εσλων ιμερον η κα-
λων και μη τι τ’ειπην γλωσσ’εκυκα
κακον αιδως κεν σε οθκ ηχεν οππατ’
αλλ’ελεγες περι τω δικαιω γλυ -
κηα ματερ ου τοι δυναμαι κρεκην τον
ιστον ποθωι δαμεισα παιδως βραδιναν
δι’ ‘Αφροδιταν
.
ΣΑΠΦΩ

.

Je veux te dire
.
Je veux te dire une chose, mais
m’empeche la honte
Si tu avais le désire de ce qui est beau et
noble
et si ta langue ne s’embrouillait pas à dire
des choses vite
la honte ne serait pas dans tes yeux,
mais tu parlerais comme il faut
Mere douce, je ne peux plus tisser cette
toile
vaincue par le désir d’un jeune garçon
à cause d’Aphrodite subtile
.
Sappho

.

Alrededor de la hermosa luna
los astros ocultan sus brillantes cuerpos,
cuando más que todos alumbra,
llena, sobre la tierra oscura.

.
. . .alrededor el agua
fresca. . . murmura en las ramas
de los manzanos, y del follaje que tiembla
se desliza un suave sueño.

.

. . .ven, Cipris,
y delicadamente, en copas de oro,
escancia el néctar mezclado
con goces.

.

Sappho Libro I [Frag]

AJEDREZ I y II Jorge Luis Borges

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

*********

01 – Si, soy yo (huayno) – Jairo

Omar Khayyam
(1050-1122)

Porque esta vida no es
-como probaros espero-,
Mas que un difuso tablero
de complicado ajedrez.
Los cuadros blancos: los días
los cuadros negros: las noches…
Y ante el tablero, el destino
acciona allí con los hombres,
como con piezas que mueven
a su capricho sin orden…
Y uno tras otro al estuche
van. De la nada sin nombre.

Hamlet Lima Quintana – Diario del regreso

En Bolivia (26 de junio de 1997)
1. SÍ, SOY YO (huayno)


Sí, hermanos. Sí, soy yo.
Sí, hermanos argentinos,
leales hermanos cubanos
los del suelo boliviano,
en Vallegrande, La Higuera
los que dan vuelta la tierra
después de andar los caminos.
Sí, hermanos. Sí, soy yo.

Sí, hermanos. Sí, soy yo.
Olvidando la partida
entera el alma y herida
pero hecha piedra en el tiempo
con la tierra por vasija
donde a las raíces viejas
les di vida con mi vida
Sí, hermanos. Sí, soy yo

Sí, soy yo, porque la tierra
no fue cofre de mis manos
que son trofeos de guerra
y ni su sombra dejaron
pero ustedes no olvidaron
ni glorias ni desengaños
y que pasaron treinta años
para decir soy la tierra.
Sí, hermanos. Sí, soy yo.

2. VIENTRE DE BARRO (canción)

Mi cuerpo se hizo barro con el barro
un corazón de luz entre la sombra
que cuando más nos crece más nos nombra
luces y sombras en el mismo carro.

Después fui y brasa en la ceniza
toda la tierra se volvió mortaja
y en ella fui el antiguo en su tinaja
carne y raíz, dolor, piedra caliza.

Fui el alimento de las plantas duras,
la paja brava, alguna flor silvestre
como una fiesta de sabor campestre,
todas las formas de las formas puras.

Alguna vez pude elegir las metas,
un algarrobo, un tala, un tibio sauce
le di a mi sangre un lecho para el cauce
y puse el corazón en las violetas

3. LAS FIGURACIONES (aire de chacarera)

Los sueños siempre son interminables
mientras pasan los días
se puede enumerar lo innumerable
en claras utopías

Y pasaron flamencos, los rosados,
acuáticos, distantes,
imágenes tranquilas del pasado,
la historia del instante

Así volví a pintar lo despintado
por Córdoba o Rosario
como un puma en el celo va orientado
bailando en el calvario

Las casas, las palomas, van sumando
amor en mi palestra.
Las victorias me dicen que soñando
voy por Sierra Maestra.

Alguien canta una música celeste
entre mi amor profundo
y en el sol que amanece por el Este
voy abrazando el mundo


4. PERTENENCIA DE LA TIERRA (aire de loncomeo)

Ella me recibió cálidamente
como dentro del útero amoroso
de esta tierra Latinoamericana

Comprendí la razón de los mapuches,
los quechuas, los aymaras, mocovíes
los mayas, los aztecas, los toltecas,
los tainos, ciboneyes, borinqueños,
o en otras latitudes más al Norte,
los sioux, los mohicanos, los pies negros
y muchos más del ártico al antártico
América en origen de la vida.

Ellos dicen, y ahora lo comprendo,
que todos pertenecen a la tierra
y a esa madre le devuelven sus muertos
a esa madre de madres, el principio
de toda libertad entre los hombres.

Ahora lo comprendo, sostenido
para darme un segundo nacimiento,
amparado en el útero caliente
de esta tierra Latinoamericana.

5. A MODO DE PALOMA (candombe)

Despierto, hermanos, ya estoy dispuesto
a que organicen todos mis huesos
menos mis manos que están ausentes
como viajeros de infinito.

Pongan mis huesos en una barca
la proa al viento de la victoria,
el sol en la cara como he vivido,
la cara al frente como he luchado.

Pongan mis huesos en estatura
transfigurada en una bandera
de pueblos libres que irán cantando
mi eterno amor revolucionario.

Pónganme en luz de todas las luces,
pongan la barca timón al Norte,
destino en Cuba, la bien parida,
porque a la vida ya estoy dispuesto.

Parten mis rosas hacia el futuro
y son mis huesos todos rosales,
veo un temblor en el aire tibio
porque en mis vuelo, vuelo en paloma.

6. DESPEDIDA DEL ANOCHECER (habanera)

Veo el anochecer de Vallegrande,
tránsito azul en sombras de La Higuera,
algún recuerdo gris por la emboscada
en La Higuerilla al Norte, los zumbidos
en abejas de plomo prostituido,
todo lo que ha quedado atrás,
distante en los treinta años
de habitar la tierra.

Yo soy el habitante sin olvido,
el hacedor de sueños en los hombres
que buscan un lugar de fiesta y lumbre
para la libertad de bajo estos cielos.
Yo soy el gran amante de esta tierra,
lo cotidiano en días de milagro,
el permanente transcurrir de un río.

Veo el anochecer y me despido
porque aquí disfrute mi propia muerte,
los compañeros de esta madre tierra.
Porque aquí me hice piedra, cuarzo y vidrio
como el cacique, un Ciboney altivo,
o un Taino o Borinqueño en siglos duros,
para volver y liberar al pueblo.

Veo el anochecer y me despido,
adiós, amada tierra boliviana,
adiós, mi cuna madre, mi vasija.
Yo ya me voy, te dijo mi suspiro.

En vuelo (14 de julio de 1997)
7. VOLANDO POR EL CIELO (ritmo brasilero)

Volando por el cielo,
de cielo azul vestido,
sin gritos y sin miedo,
mis sueño prometido.

Despierto y asumido
mis alas doy al vuelo,
caliente y aterido
no quiero ser un duelo.

Astilla de este suelo
soy pájaro de piedra
y llevo a mis abuelos
sujetos como hiedra.

La paz ya no me encierra
y asciendo por el viento
como ángel de la tierra
cantando lo que siento.

Y nueva luz presiento
pues al quedar delante
sentí en un grito lento:
¡Salud, mi Comandante!

8. CONFESIONAL DE AMÉRICA (baguala)

Te miro desde la altura
la inmensidad de los Andes,
raíz del cuarzo maduro,
tragedia de piedra dura.
Te he recorrido paciente
pueblo tras pueblo perdido,
libres nos quise, altaneros,
de cóndores los parientes.

Veo pueblitos, los mismos
por los que yo fui al combate,
crucé quebradas y montes
camino de tus abismos.
Viví en harapos la pura
paciencia de hombres sufridos,
Dejé prendidos mis sueños
soñando crestas de altura.

Tus lagos de mil colores
vuelan conmigo y me siguen,
te dejó mis pensamientos,
la flor de claros amores.
Así esta carta pensante
te cae desde lo alto,
dice que te amo hasta el hueso,
firmado: Tu Comandante.

9. AY, CORAZÓN NO TE DESBOQUES (tango)

Ay corazón, no te desboques tanto
vas a cruzar del Pacífico el Caribe,
confiesa que al llegar llevas un tango
y una aire tropical que te revive.

Ay, dulce sombra de mi antigua sombra,
este soy yo dolido por la ausencia
y vuelvo hacia este pueblo
que me nombra y revive
mi lucha con paciencia.

Ay, corazón, no te desboques tanto
al alcanzar el cardinal del infinito
si cruzas este siglo como un canto
raíz elemental que guarda un grito.

Dame templanza,
alárgame las alas, dame la luz
para que en luz yo suba,
que en un milagro vestiré mis galas
y pon la proa con destino a Cuba.

En La Habana (14 de julio de 1997)
10. DEL CIELO Y DE LA TIERRA (guajira)

Aquí se me confunden
la vida con la muerte,
resumo en cada hueso
la historia compartida.

Presente con futuro
lo débil con lo fuerte,
el éxodo y la meta
la tierra prometida.

Los pájaros anuncian
el sol de la mañana
un día riguroso,
finales de la ausencia.

Un cielo del festejo
bruñido de campanas,
la sangre de mi sangre
repone mi presencia.

Aquí renace todo,
la lucha y el martirio,
lo heroico de las Sierra,
la noche y la candela.

Hermanos,
hermanos de la gesta,
tan claros,
tan claros como un lirio.
Las voces,
las voces delos pueblos
el ron y la canela

Recíbanme en sus brazos
de revolucionarios
pues vengo de las sombras
abriendo una ventana.

He vuelto,
he vuelto para siempre
y soy,
soy un asombro diario
He vuelto
he vuelto a la alegría
cantando por la Habana.

11. YO SOY EL RECORDADO (rumbo)

Recorro el Malecón, miro a la gente
de esta isla paciente y generosa
y la veo sufrida y rumorosa,
cantando pese
a la agresión de enfrente.

Caribe el sol,
azul el mar caliente,
caminando por el Sur
tengo pueblos doloridos
por el Norte está el mal
que no ha podido
bloquear la luz
de este pueblo valiente.

Y por la Habana vieja
me quedo renovado
pues nadie me ha olvidado
y mi voz no se queja.

El suelo está empedrado
con luces de mis ojos
yo no soy un despojo,
yo soy el recordado.

12. IMÁGENES COTIDIANAS (bolero)

Mis ojos van por el mar profundo,
o van al fondo de Sur a Norte,
van recorriendo toda la isla,
van descubriendo mi claro mundo.

Pasa un mulato con su mulata,
tienen la ropa cansina y pobre,
pasa el alegre viejo en un bote,
pasa el frijol en mesa barata.

Pasa mi historia cruda y lejana,
pasan mis hijos, pasan mis nietos,
las mariposas de algún verano,
pasan las luces de la mañana.

Y todo pasa junto a mi paso,
pasa el azúcar, pasa un pescado,
y nunca pasa ningún fracaso.

No hay días perdidos
que me confundan.
Hay soles siempre,
nunca hay ocasos.

13. CÁNTAME UN SON, NICOLÁS (son cubano)

Cántame un son, Nicolás,
un son de palomas breves,
uno que siempre me lleve
a la música del mar.
Cántame un son, Nicolás,
un son, Nicolás Guillén.

Cuéntame un cuento también,
también, Nicolás Guillén.

Palabras que estén diciendo
penas de un pueblo sufriendo
por la crónica fatal
que los piratas del mal
imponen matando el bien.

Cántame un son, Nicolás,
un son, Nicolás Guillén.

Sabes qué vuelvo recién,
recién, Nicolás Guillén,
de un sueño profundo y noble
puro de plátano y roble,
como un hijo de este sol
en inicial de color
pintando el farol del mar.

Cántame un son, Nicolás,
un son, Nicolás Guillén.

Un son para andar soñando,
uno del pueblo cantando
a la gloria y a la paz.

Cántame un son, Nicolás,
un son, Nicolás Guillén.

Cántame un son, Nicolás.

En Santa Clara (17 de octubre de 1997)
14. RESURRECCIÓN EN SANTA CLARA (canción)

Siento los golpes del tiempo acompasado
como una lluvia goteando entre mi huesos,
un pueblo entero me deposita un beso
como envolviendo mi germinal pasado.

Y soy semilla frutal de primavera,
una paloma que vuelve en el arrullo
enamorando la sangre del capullo
que va gestando la flor de la pradera.

Siento el silencio que llega del invierno
atravesando la tierra y su latido,
oigo que estalla la fuerza del bramido
iluminando las voces de lo eterno.

Por Santa Clara se me libera el preso,
se va a opacando la muerte en el milagro
y está diciendo que en lucha me consagra.

Soy el cacique y estoy en el regreso.
Vuelvo a la vida para sumarme al pueblo.
Soy el cacique y estoy en el regreso.
Vuelvo a la vida para sumarme al pueblo.
Soy el cacique y estoy en el regreso.

Esta es una cantata escrita por el poeta Hamlet Lima Quintana y musicalizada por Oscar Cardozo Ocampo, a la que Jairo puso la voz. Fue estrenada por primera vez en el Memorial donde descansan los restos del Che, en Santa Clara (Cuba), el 14 de junio de 2000. Narrada en primera persona, nos cuenta el viaje que transitó Ernesto Guevara, en su regreso desde la sierra boliviana hasta su actual destino en la ciudad de Santa Clara.

Para descargar el disco:
http://www.taringa.net/posts/musica/1927097/Diario-del-regreso-(Lima-Quintana-Jairo-C_Ocampo).html

Paul Geraldy y Enrique Cadicamo (claudioalloatti)

Como observara Ricardo Ostuni en su libro Presencia de la poesia culta en las letras de tango, es notable la influencia que ejercio Despedida (o Adios) -el poema con el que Paul Geraldy (Paul LeFevre, tal su verdadero nombre) cierra su libro Toi et Moi- sobre los versos de los tangos Los mareados, Por la vuelta y Rubi cuyo autor es Enrique Cadicamo.

Final

Adiós, pues. ¿Nada olvidas? Está bien. Puedes irte.
Ya nada más debemos decirnos… ¿Para qué?
Te dejo. Partir puedes. Pero aguarda un momento…
está lloviendo. Espera que deje de llover.

Abrígate. Está haciendo mucho frío en la calle.
Ponte capa de invierno. Y abrígate muy bien.
¿Todo te lo he devuelto? ¿Nada tuyo me queda?
¿Tu retrato te llevas y tus cartas también?

Por última vez mírame. Vamos a separarnos.
Óyeme. No lloremos, pues necedad sería…
¡Y qué esfuerzo debemos los dos hacer ahora
para ser lo que fuimos… lo que fuimos un día!

Se habían nuestras almas tan bien compenetrado,
y hoy de nuevo su vida cada cual ha tomado.
Con un distinto nombre por senda aparte iremos,
a errar, a vivir solos… Sin duda sufriremos.

Sufriremos un tiempo. Después vendrá el olvido,
lo solo que perdona. Tú, de mí desunida,
serás lo que antes fuiste. Yo, lo que antes he sido…
Dos distintas personas seremos en la vida.

Vas a entrar desde ahora por siempre en mi pasado;
tal vez nos encontremos en la calle algún día.
Te veré desde lejos con aire descuidado,
y llevarás un traje que no te conocía.

Después pasarán meses sin que te vea. En tanto,
habrán de hablarte amigos de mí. Yo bien lo sé;
y cuando en mi presencia te recuerden, encanto
que fuiste de mi vida, «¿Cómo está?» les diré.

Y qué grandes creímos nuestros dos corazones,
¡y qué pequeños! ¡Cómo nos quisimos tú y yo!
¿Recuerdas otros días? ¡Qué gratas ilusiones!
Y mira en lo que ahora nuestra pasión quedó.

Y nosotros, lo mismo que los demás mortales,
en promesas ardientes de eterno amor creyendo.
¡Verdad que humilla! ¿Todos somos acaso iguales?
¿Somos como los otros? Mira, sigue lloviendo.

Quédate. ¡Ven! No escampa. Y en la calle hace frío.
Quizá nos entendamos. Yo no sé de qué modo.
Aunque han cambiado tanto tu corazón y el mío,
tal vez al fin digamos: «¡No está perdido todo!»

Hagamos lo posible. Que acabe este desvío.
Vencer nuestras costumbres es inútil. ¿Verdad?
¡Ven, siéntate! A mi lado recobrarás tu hastío,
y volverá a tu lado mi triste soledad.

Versión de Ismael Enrique Arciniegas

20 – Los mareados – Tango de colección

Rara..
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal…
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar…
Pena
Me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos que tanto adoré…

Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado…
¡Qué importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos…
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más…

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor… pesar… dolor…
Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos…
¡Qué grande ha sido nuestro amor!…
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó…

Por la vuelta

¡Afuera es noche y llueve tanto!…
Ven a mi lado, me dijiste,
hoy tu palabra es como un manto…
un manto grato de amistad…
Tu copa es ésta, y la llenaste.
Bebamos juntos, viejo amigo,
dijiste mientras levantabas
tu fina copa de champán…

La historia vuelve a repetirse,
mi muñequita dulce y rubia,
el mismo amor… la misma lluvia…
el mismo, el mismo loco afán…
¿Te acuerdas? Hace justo un año
nos separamos sin un llanto…
Ninguna escena, ningún daño…
Simplemente fue un “Adiós”
inteligente de los dos…

Tu copa es ésta, y nuevamente
los dos brindamos “por la vuelta”.
Tu boca roja y oferente
bebió en el fino bacarát…
Después, quizá mordiendo un llanto,
quedate siempre, me dijiste…
Afuera es noche y llueve tanto,
… y comenzaste a llorar…


Rubí

Ven… No te vayas…
Qué apuro de ir saliendo.
Aquí el ambiente es tibio
y afuera está lloviendo.
Ya te he devuelto
tus cartas, tus retratos.
Charlemos otro rato
que pronto ya te irás.
Ya nada tuyo me queda al separarnos.
Es eruel la despedida
y triste el distanciarnos…
Hoy… Ven…
No lloremos,
que las lágrimas conmueven
y nada debe
detener tu decisión.

Rubí… acuérdate de mí.
No imploro tu perdón,
mas de tu corazón no me arrojes
Rubí… ¿Adónde irás sin mí?
¡Cuando no estés conmigo,
quién podrá quererte así!
Rubí… En este instante gris,
un último dolor
me causará tu adiós.
Después, la noche,
con su frío y con su iluvia
pondrá su broche sobre mi corazón.

Vas a dejarme… Sin duda, sufriremos.
Con nuestros sinsabores
por senda aparte, iremos…
No has de olvidarme por más que no te vea.
Yo viviré en tu idea
y tú en mi corazón…
Ven, que la lluvia, afuera, no ha cesado…
La noche es cruel y fría
¡No salgas de mi lado!… ¡Amor!
Borremos todo, amada mía, que esta escena
ha sido sólo un episodio sin valor.

Fuente:

http://www.terapiatanguera.com.ar/Notas%20y%20articulos/paul_geraldy.htm

ERNESTO DE LA CORCOVA (carmen)


An Improvisation On The Canon (Bonus Track) – Robin Spielberg” id=img_0 />

Ernesto de la Cárcova
Ernesto de la Cárcova (3 de marzo de 1866, † 28 de diciembre de 1927) fue un pintor argentino de estilo realista y el primer director de la Academia Superior de Bellas Artes de la Nación.

SINTESIS BIOGRAFICA

Nació en Buenos Aires, donde comenzó sus estudios de pintura a edad temprana. Continuó su actividad en Europa, donde estudió en París, Roma y Turín. En esta última ciudad asistió a la Escuela Albertina, donde un dibujo al pastel (”Cabeza de viejo”) fue adquirido por el rey Humberto I.[1]

A los 27 años de edad (1893) regresa a Buenos Aires, donde completa una de sus obras más reconocidas, “Sin pan y sin trabajo”. En 1902 viaja nuevamente a Europa, donde se desempeñó como director del patronato de becarios argentinos. Fue además profesor de la Universidad de Buenos Aires, donde en 1921 creó el diseño del sello mayor de esa casa de estudios.[2]

Principales obras

“Sin pan y sin trabajo” (1892-1893), óleo de Ernesto de la Cárcova.
  • Cabeza de viejo – (1879)
  • Pomona
  • Sin pan y sin trabajo (1892 – 1893) – Óleo sobre tela 125,5 x 216 cm
  • El banco del jardín
  • Contraluz
PREMIOS

Ernesto de la Cárcova
  • 1904: Premio de Honor y Medalla de Oro en la Exposición Internacional en Saint-Louis, Estados Unidos.
  • 1910: Medalla de Oro en la muestra del Centenario.
  • 1914: Primer Premio Adquisición en el Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
  • 1916: Medalla de Plata Premio de Artistas Extranjeros en el Salón de Bellas Artes de París.

En este mundo nuestro, maltratamos tanto a los vivos que sólo tras su muerte podemos pedirles perdón


“Mientras estamos vivos sólo podemos herirnos el uno al otro y convertir la vida en común en un infierno. Y, claro, tras la muerte del otro empezamos a arrepentirnos. El esposo parece amar más a su esposa cuando ésta ha muerto. ¡Nunca se mostró tan cariñoso en vida de la difunra! Ése es el principio del arrepentimiento: las cosas empiezan a moverse exactamente en la dirección contraria.

Sea como sea que el hijo ha tratado a su padre durante la vida de éste, empezará a comportarse de manera muy distinta tras su muerte. Tal vez no respetó a su padre mientras estuvo vivo, pero en cuanto haya muerto el hijo sacará la foto del padre y las enguirnaldará. Nunca sirvió al padre mientras éste estuvo vivo y en su cuerpo, pero tras su muerte reunirá sus cenizas y las llevará al Ganges. Si su padre le hubiese pedido que le llevase de peregrinación al Ganges mientras estuvo vivo, el hijo nunca habría querido, ¡pero ahora se siente orgulloso de llevar a su padre muerto hasta allí!.

En este mundo nuestro, maltratamos tanto a los vivos que sólo tras su muerte podemos pedirles perdón, y de eso es de lo que trata todo este asunto. Así que la esposa puede hacer por el esposo muerto, el esposo por la mujer muerta, el hijo por el padre muerto, o por la madre muerta, lo que ninguno de ellos haría por sí mismo”.

Osho

Sin censura (Princesa de Luz)

Tu mirada trasparente me revela misterios insospechados

Sin romper el silencio .. , sin siquiera dar un paso para aproximarte a mi

Me hablas , me desvistes… y me entrego sin más al paraíso de ese silencio lleno de te quiero, lleno de soledades compartidas , de encuentros esperados e inesperados .., de deseos prontos a satisfacerse.. , de sonrisas cómplices .. de caricias ocultas en cualquier callejón , en cualquier oscuridad..

Miro tus manos a lo lejos .. delgadas frías , húmedas.. templadas.. mías..

Como dibujas mi silueta en el aire.. como aún en esta distancia puedo sentir el suave roce de tu piel .. tus dedos deslizándose sin pudor recorriendo cada centímetro de mi piel desnuda para ti, para tus ojos

Suspiras y puedo sentir tu aliento.. ansioso de posesión.. de pasión .. sediento de un deseo que consume el frío del ambiente y comienza a trasformarse en vapor.. en sudor..

Y nuevamente en la esperanza de enredarnos.. de ser dos, de ser uno.. de ser millones de cuerpos , millones de amantes de amores.. hablando el lenguaje universal

Que solo entendemos en el instante de la entrega sin censura…

Andrea Fernández

La leyenda del león negro.(Jorgeluis)

-Abuelo,¿ me contás de nuevo el cuento del león negro?

El abuelo, apenas sonrió. Otra vez, pensó. Como si no le interesase otra cosa. Todas las noches que salían sus padres, su nieto, le pedía que le contase un cuento antes de dormir. Intentaba cambiar de rumbos, cuando le contaba de Caperucitas y Lobos o Gatos con Botas. Él sin embargo, prefería este.Pero de alguna manera, le agradaba que el niño, dejara por un rato, la play o la computadora.

Lo llamaban el cazador invencible, comenzó el abuelo, nuevamente , como si la historia fuese contada por primera vez. Ninguna fiera se había resistido a su rifle. La puntería certera era su mayor orgullo. Coleccionista de trofeos, tenía una habitación inmensa, con las cabezas de sus presas, las que exhíbia, mostrandole al mundo, su extraordinaria pericia a la hora de cazar.

-¿Qué es pericia, abuelo?- interrumpió el nieto.

Estaba haciendolo demasiado dificil. Simplificaré, se dijo. El cazador era muy bueno, el mejor,continuo. Y él lo sabía. Nada le gustaba más que matar por matar. Por el simple echo de sumar un animal salvaje a su galería de victimas.

Un día, en plena selva, época en la que no había celulares, ni medios de comunicación como hoy, mientras conducía una expedición , se perdió. No supo si fueron horas o minutos. Cada paso que daba,le parecía un escalón más al infierno.

Entonces, detrás de unas ramas, lo vio. No supo que hacer. Si gritar o escapar. Sencillamente, esperó. Parecía un león. Pero un león negro, imposible.

-¿Existen los leones negros de verdad, abuelo?-dijo el nieto

Que decirle. Nadie había visto uno. Pero había una leyenda que hablaba de ellos.De su poder. Decían que eran los verdaderos reyes de la selva. Diferentes, de color negro azabache y de ojos del color de la jungla.

Dicen que si, contestó. El cazador invencible comenzó a sentir terror. El león giraba alrededor suyo, como si ambos fuesen la tierra y el sol. Como un hipnotizador, su profunda mirada pareció llegar a su mente y sintió una sensación de calma repentina.Fueron segundos eternos. Actuaba como si lo conociese. Las voces del resto de los expedicionarios que se acercaban a paso firme, lo hicieron huir.

Cuando contó lo que había pasado , creyeron que el calor y la intensidad de la marcha lo habían alterado. Él sabía que no era así. Pasaron los años y las expediciones fueron prohibidas para proteger a los animales . El cazador no podía aceptarlo. Decidió buscar su última presa, el león negro. Un trofeo único, digno de un hombre de valor, como se sentía.

Aquella mañana, partió temprano , tomó un avión y dos días después, llegó al lugar dónde se había perdido aquella vez. Estaba decidido a encontrarlo. Se animó y no le dijo a nadie lo que haría. Algunos lo sospecharon, pero no le dio tiempo a ninguno.

Dicen los que lo conocieron que lo encontró, viejo y enfermo y que su mirada ya no era la misma. Parecía un anciano sabio, que cuando lo vio llegar sabía lo que ocurriría. Cuentan también que lo mató porque él se lo pidió. Estaba herido y en agonía. Aquella mirada de antes, rogaba. Millones de palabras estaban encerradas en aquellos ojos profundos del color de la jungla. Lloró inexplicamente como un niño, antes de romper el rifle en pedazos contra un árbol. Luego, se marchó, perdiendose en la espesura de la selva hasta desaparecer.

El nieto lo miró confundido. – Pero abu, esto no me cierra. Si el cazador desapareció, ¿ cómo saben que pasó?

El abuelo sonrió complaciente.- Es una leyenda. Me la contaron. Se cree o no. Bueno, ahora a dormir.

El niño se acostó , y aunque estaba muy excitado, se durmió profundamente . El abuelo, lo tapó. La noche estaba fría. Sus padres volverían en un par de horas. Cuando salían, eran amigos por un ratito. Los chicos de hoy , pensó.

Subió al primer piso de la casa, a su dormitorio. Al entrar , prendió la luz y se dirigió al placard. Abrió la puerta y sacó un portaretrato. Su mujer, muerta hace muchos años le sonreía. Al reverso del portaretrato, la última foto de un león negro, lo miraba ,con los ojos profundos del color de la jungla.


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