APORTES PARA UN PLAN DE DESARROLLO NACIONAL

CON DISTRIBUCIÓN EQUITATIVA DE LA RIQUEZA

A 21 AÑOS DE SU FUNDACIÓN LA ASAMBLEA DE PEQUEÑOS Y MEDIANOS

EMPRESARIOS HA SINTETIZADO Y ACTUALIZADO SUS PRINCIPALES PROPUESTAS,

CONTENIDAS EN EL PRESENTE DOCUMENTO.

EL OBJETIVO FUNDAMENTAL ES CONTRIBUIR A UN PLAN DE FORTALECIMIENTO DE

LAS PYMES URBANAS Y RURALES EN EL MARCO DE UNA POLÍTICA DE ESTADO

ORIENTADA AL DESARROLLO SOSTENIDO CON EQUIDAD, QUE PONGA LÍMITES A LA

CONCENTRACIÓN ECONÓMICA.

POR TAL MOTIVO, SOLICITAMOS A LOS REPRESENTANTES PROVINCIALES Y

MUNICIPALES, CÁMARAS, CENTROS DE COMERCIO Y SERVICIOS, ENTIDADES

Y ORGANIZACIONES A RESPALDAR LA INICIATIVA A FIN DE PRESENTARLA A LAS

AUTORIDADES NACIONALES.

- Junio 2008 -

LA COYUNTURA Y SU IMPACTO EN EL SECTOR:

SEÑALES DE ALERTA

APYME, en sus “Propuestas para el Bicentenario” (2007), destacó el papel dinámico y decisivo de las Pymes

y la necesidad de una permanente y activa presencia del Estado para lograr una equitativa distribución de la riqueza

que trascienda los enunciados de buena voluntad y se convierta en una realidad concreta. Es imprescindible la

adopción de políticas diferenciales destinadas a las Pymes, no como privilegio sino como reconocimiento de las

características particulares del sector respecto del conjunto del aparato productivo nacional. Estas políticas implican

ocuparse de algunos temas fundamentales que hacen a la problemática del sector.

I. INFLACIÓN Y FORMADORES DE PRECIOS

 Un tema crucial para las Pymes en el momento actual es la significativa disminución de la

rentabilidad. El aumento de insumos (generados por grandes empresas monopólicas), tarifas y presión

impositiva componen un cuadro preocupante para las Pymes.

 En una economía que, como la de nuestro país, registra varios años de alto crecimiento ininte

rrumpido, un incremento del índice de precios que acompañe la tasa de incremento del PIB no sería

preocupante. Sin embargo los recientes aumentos se han desligado de las mediciones oficiales y hoy

alcanzan porcentajes significativos.

 Como se ha señalado en otras oportunidades, en los últimos años se concentró extraordinariamente

la producción, por lo cual una minoría gravita en la formación de precios.

 Para comenzar a buscar soluciones al problema de la inflación se debe identificar a los

verdaderos responsables. La razón de los aumentos debe buscarse en la voracidad de las 500

empresas lideres, concentrados formadores de precios, que además se favorecen con la política de

subsidios estatales, tales como La Serenísima, Molinos Cañuelas, Molinos Río de la Plata, Aceitera

General Deheza, Cargill, etcétera.

 La vigilancia, el control o los acuerdos de precios, en cualquier sector siempre tuvieron “mala

prensa” entre los habitantes de la cima de la pirámide del establishment y sus voceros.

 Las Pymes se encuentran atenazadas, por un lado, por los aumentos “preventivos” instrumentados

por los grandes proveedores de insumos y la imposibilidad -por limitaciones de mercado

interno- de mantener su ya menguada rentabilidad, en un contexto en el cual sus precios como

proveedores son impuestos por los grandes intermediarios, como por ejemplo el sector de híper y

supermercados. Es preciso buscar soluciones en un marco equitativo que elimine las actuales

asimetrías, que sus beneficiarios presentan como inmodificables.

 A la referida disminución en la rentabilidad de las Pymes no es ajena la llegada de gran cantidad

de artículos de consumo importados, que desvirtúa la política de incorporación de bienes de

capital que no se fabrican en el país. Esta situación pone en riesgo la posibilidad de hacer frente a

los incrementos salariales o a la disminución de la llamada informalidad laboral.

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

II. POLÍTICAS DE APOYO Y FINANCIAMIENTO

 Si bien en el actual periodo existen organismos públicos que realizan esfuerzos destacables

orientados al sector y desde el Estado se demuestra una preocupación y una voluntad ausentes en

otras etapas, el conjunto de las Pymes aún intenta consolidarse, y en muchos casos, sobrevivir, dado

que los beneficios del crecimiento no se distribuyen equitativamente. Según datos oficiales, sólo un

3% de Pymes acceden a los programas de subsidios de costos financieros del Gobierno y a otros

programas de promoción instrumentados por organismos

 El último boletín de Estabilidad Financiera, elaborado y distribuido por el BCRA señala que el

54% del total del financiamiento que las empresas obtienen de los bancos locales está constituido

por adelantos en cuenta corriente y préstamos librados contra entrega de cheques o pagarés. No es

aventurado afirmar que esas líneas de corto plazo son utilizadas mayormente por las Pymes para

cubrir faltantes de caja o financiar capital de trabajo. Si bien se ha avanzado en algunas medidas

positivas, es preciso garantizar el acceso de las empresas a las herramientas existentes.

III. UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO NACIONAL

 La protesta de los productores agropecuarios, con toda su complejidad, reflejó un conflicto que

lleva décadas: la ausencia de un plan global de desarrollo que alcance a todos los sectores productivos

del país.

 Por un lado, se lee ese proceso como la conformación de un nuevo bloque de poder, capitaneado

por los grandes grupos y pools exportadores de soja, y por otro, la necesidad de políticas

específicas para los segmentos más vulnerables del sistema productivo. En indispensable diferenciar

a los grandes grupos transnacionalizados de los pequeños productores.

 Indudablemente el debate por cómo se implementa la necesaria redistribución de la riqueza en

nuestra república federal no puede desconocer las profundas desigualdades que históricamente

condenaron y aún condenan a la mayoría de las economías regionales.

 Un Plan Estratégico para el Desarrollo Nacional debe tener como eje diferencial la equidad, lo

que implica contemplar las desigualdades del conglomerado productivo e impulsar el desarrollo

sostenido de los sectores que aportan más valor agregado y generan el mayor número de puestos

de trabajo.

 Habrá que discutir cómo el Estado, en su reconstrucción, combina fortaleza con agilidad y

dinamismo, y cómo las Pymes de la ciudad y el campo son capaces de integrarse para alcanzar, en

cada región, un desarrollo productivo que posibilite distribuir con mayor equidad la riqueza que se

genera.



PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

IDEAS Y PROPUESTAS.

HACIA UN PLAN INTEGRAL DE FORTALECIMIENTO DE LAS PYMES

Y DESARROLLO PRODUCTIVO NACIONAL CON INCLUSIÓN SOCIAL

A. NECESIDAD DE UNA LEY PYME QUE CONTEMPLE UNA NUEVA

CATEGORIZACIÓN DEL SECTOR.

 Uno de los puntos de partida debe ser la redefinición del concepto de Pyme que considere no

sólo los montos de ventas, como en la actualidad, sino que incluya además la cantidad de

trabajadores, estableciendo categorías por ramas y regiones. En este marco, orientar las políticas

sectoriales de modo que las Pymes en condiciones precarias sean las que obtengan mayor apoyo del

Estado.

B. MEDIDAS DE FOMENTO A PYMES EN LAS DISTINTAS REGIONES Y RAMAS

PRODUCTIVAS, PRIVILEGIANDO ACTIVIDADES CON ALTO VALOR AGREGADO.

 Relevar y detectar el universo de empresas existentes sobre la base de localidad, provincia,

región, encadenamiento comercial productivo y financiero, tamaño, rubro y producto específico,

según características técnicas y productivas.

 Trabajar con la matriz productiva y las cadena de producción regionales y locales, promoviendo

el surgimiento de unidades Pymes allí donde se detecten “casilleros vacíos”.

 Promover la interconexión comercial y productiva de unidades Pymes entre sí, ya sea a través de

redes locales-regionales como a través de corredores Pymes nacionales.

 Apoyo a la renovación del parque tecnológico Pyme, con acento en la reconstrucción del capital

de trabajo y la calificación del personal.

 Promover una fuerte vinculación del sector con las universidades públicas y centros de

investigación y desarrollo nacionales y provinciales, en especial INTA e INTI.

 Creación de parques industriales apadrinados por Universidades nacionales y tecnológicas y las

Sepyme de cada localidad y región, aportando infraestructura básica y terrenos fiscales a un valor

inferior al de mercado a cambio de la puesta en marcha de proyectos productivos bajo ciertos

parámetros básicos de aporte a la economía local.

 Proponer el rango de Ministerio de la Sepyme al fin de centralizar todas las políticas y normativas

del sector.

 Promover y gestionar el abastecimiento Pyme a grandes empresas que desarrollan actividades en

el ámbito local, incluyendo el traspaso y adopción de nuevas tecnologías a bajo costo.

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

 Aplicación de una verdadera Ley de Compre Pyme y Nacional (o reforma de la existente) para

el abastecimiento del Estado y la inversión en obra pública, que efectivamente dirija el gasto a las

Pymes en porcentajes elevados y crecientes en los niveles nacional, provincial y local, a través de

sistemas ágiles que eviten la burocracia y la corrupción.

 Promoción industrial dirigida exclusivamente a las Pymes en áreas estratégicas definidas

prioritariamente por cadenas de valor y asociatividad, de acuerdo con una concepción regional y

nacional.

 Efectivo impulso a las exportaciones de las Pymes. Creación de asociaciones y consorcios con un

papel activo del Estado; asesoramiento en la búsqueda de nichos de mercado. Simplificación de

trámites aduaneros.

 Dar fuerza a una ley de accesibilidad a las compras públicas en un marco de transparencia.

C. MEDIDAS PARA GARANTIZAR EL ACCESO REAL AL CRÉDITO CON TASAS

ADECUADAS.

 Promover una razonable (no confiscatoria) modalidad de saneamiento y regularización de

deudas impositivas de todo tipo para las Mipymes, que se enfrentan con el dilema de que no pueden

acceder al crédito sin normalizar su situación y a las que los actuales planes de regularización les

resultan inaccesibles.

 Que en el otorgamiento de créditos se pueda realmente diferenciar entre los microemprendimientos,

microempresas y pequeñas empresas.

 Resolver el grave problema del endeudamiento financiero, bancario y no bancario del sector

Pyme. El Estado debe acudir en salvataje de estas empresas y garantizar su sustentabilidad. Es

preciso contemplar: recálculo del capital original de las deudas; tasas razonables; plazo de gracia;

valor de las cuotas ligado al rendimiento de las actividades.

 Reformular el sistema financiero, con eje en una nueva ley de entidades financieras que contemple:

• sostener como política de Estado la necesidad de la existencia y desarrollo de la Banca Pública

y Cooperativa. Rechazar cualquier intento de privatización total o parcial;

• reformular la Carta Orgánica del Banco Central democratizando su directorio y creando líneas

de redescuento para la banca pública y cooperativa;

• flexibilizar las exigencias de capital mínimo y de garantías para los créditos y con tasa blandas

para las Pymes.

 Fomentar la creación de las nuevas cajas de crédito.

 El registro de los incumplimientos pasados (Veraz, por ejemplo) no debe impedir el acceso al

crédito. La información debe estar en manos del Banco Central de la República Argentina y no de

empresas lucrativas privadas.

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

D. NUEVO RÉGIMEN LABORAL

 Es preciso un nuevo régimen de regularización laboral para las Pymes. Debería encararse

rápidamente un plan de regularización del empleo informal, que es muy elevado, con medidas para

exteriorizar el empleo no registrado.

 Para alentar esta medida habría que condonar a las Mypes (micro y pequeñas empresas hasta

25/50 ocupados) las sanciones que establece la ley de empleo y la deudas que pudiesen surgir con

el sistema de seguridad social, obra social, ART y aportes sindicales obligatorios hasta el momento

de adhesión al plan. Tendría que contemplarse un período de adhesión suficiente para lograr la

difusión y el conocimiento de los beneficios de esta medida y otro período para la parte operativa.

 Es imprescindible la sanción de una ley que permita a las Mypes tomar como pago a cuenta del

Monotributo, IVA, Ganancias y Bienes Personales, el 50% o el 100% de las contribuciones

patronales. Esto abarataría el costo salarial sin afectar el nivel de la recaudación y sin desfinanciar

a las cajas y obras sociales.

E. REGULACIÓN DE LA ECONOMÍA Y FORTALECIMIENTO DEL ROL DEL ESTADO

 Crear una ley de comercio interior que frene efectivamente la competencia desleal de los grandes

grupos formadores de precios, con sanciones ejemplificadoras y estimulando el control social y de

los órganos encargados, con personal y presupuesto necesarios. Aplicación real de la Ley de

Defensa de la Competencia.

 Regular la actividad de las grandes cadenas de comercialización minorista (súper e hipermercados),

en mayor medida de capital extranjero, que van desplazando del mercado a las Pymes

nacionales. Sancionar normas de radicación que fijen límites a los días y horarios de funcionamiento.

Eliminar privilegios en relación con el resto del comercio. Estricto control del Ministerio de

Trabajo en lo que respecta al cumplimiento de las normas laborales. Intervención de las Secretarías

de Comercio e Industria para terminar con la imposición de condiciones abusivas a las Pymes

proveedoras.

 Efectivo control estatal del tipo de cambio, la circulación de divisas y el comercio exterior con

el objetivo de evitar las maniobras especulativas vinculadas con las exportaciones y el sistema

financiero.

 Restauración de las juntas reguladoras de la producción, desmanteladas durante las últimas

experiencias neoliberales.

 Establecer pautas de combate frontal al contrabando, con la participación de las entidades

Pymes. Rediseño funcional de la Aduana, mediante la revisión de la política arancelaria y la

decidida aplicación de políticas antidumping.

 Recuperación de los recursos energéticos nacionales de carácter estratégico.

 Control efectivo del Estado de las tarifas de servicios públicos. Revisión de los contratos de las

privatizaciones.

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

 Establecer medidas tendientes a impedir la concentración y extranjerización de la tierra. El

Estado debe proteger a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos.

 Prohibir las actividades extractivas de carácter depredador y contaminante. Defender las

reservas naturales de recursos estratégicos (en especial las acuíferas).

F. MODIFICACIÓN DEL REGRESIVO RÉGIMEN TRIBUTARIO

Son necesarias medidas de fondo para orientar los impuestos hacia los grandes grupos concentrados, reduciendo

la presión sobre el consumo, gravar las rentas financieras y aplicar políticas que contemplen específicamente

la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas.

 Declarar un estado de excepción para las micro, pequeñas y medianas empresas en materia

fiscal, y sancionar una moratoria generosa. También es preciso que el gobierno acceda a discutir

una Reforma fiscal, convocando a las organizaciones interesadas, especialistas y Consejos

Profesionales, para ayudar a la elaboración de una ley con un régimen impositivo más progresivo

y un sistema de control y fiscalización que no castigue al más débil.

 Reducción progresiva de la alícuota del IVA y eliminación de la misma para los productos de la

canasta familiar básica. Que las facturas que hubieren resultado incobrables no tributen el

impuesto.

 El sistema de control fiscal debe tender a la igualdad ante la ley, a la razonabilidad y al derecho

de defensa garantizado por la Constitución. En el caso del Monotributo se aplican sanciones

superiores a las del resto de los contribuyentes.

 Sanear el stock de deudas fiscales de las Pymes. Esta regularización permitirá recuperar de la

informalidad a un gran porcentaje de empresas que no pueden acceder al sistema bancario ni, por

ejemplo, ser incluidas en el registro de proveedores del Estado.

 El régimen actual del RAFA (Régimen de Asistencia Financiera Ampliado) modificado por la

RG (Afip) 1.856, no es sustentable pues no dispone condonación de intereses y sanciones que se

generaron en la peor crisis de la historia económica argentina desde 1998, pero que se remontan a

la crisis del Tequila de 1995 en el caso de las Pymes.

• La resolución 2278 de la AFIP es positiva en la medida en que algunos contribuyentes podrán

salir de esa situación en el corto plazo, pero lo negativo es que no es sustentable para la mayoría

de las Mipymes, ya que tampoco otorga ninguna condonación total ni parcial de intereses

resarcitorios y/o punitorios ni de multas u otras sanciones que pudieren corresponder, como

solicitan APYME y otras organizaciones.

• Disponer una moratoria amplia y generosa, con consolidación de deuda en origen. El valor de

las cuotas debe estar atado, por ejemplo, a un porcentaje del 5 ó 10% del impuesto y las cargas

sociales que se pagan cada mes.

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

G. AMPLIAR LA PRESENCIA DE LAS PYMES EN UN MERCOSUR CON MAYOR

CONTENIDO SOCIAL Y LATINOAMERICANISTA

Fortalecer el MERCOSUR ampliado con contenido social y productivo, favoreciendo las relaciones con los demás

países latinoamericanos. Para profundizar este camino se propone:

 Avanzar en la conformación de una Red Pyme latinoamericana que privilegie la integración de

las Pymes en el nivel regional a fin de contribuir a la auténtica integración de los pueblos. En esta

dirección ha venido trabajando desde su origen ALAMPYME (Asociación Latinoamericana de

Micro, Pequeñas y Medianas Empresas).

 Fomentar una mayor participación de las Pymes en las exportaciones.

 Fortalecer el MERCOSUR, impulsando su expansión a otros países de América latina. Impulsar

la creación de mecanismos de intercambio y complementariedad entre Pymes latinoamericanas, a

fin de ampliar los mercados nacionales y defender la producción y el trabajo en la región.

 Crear la Oficina Pyme del MERCOSUR como ámbito institucional -sostenido por los Estadosdesde

el cual coordinar políticas sectoriales y promover la integración comercial entre las pequeñas

y medianas empresas de América latina. Su dirección debe estar a cargo de organizaciones Pymes

genuinamente representativas.



PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO

PROPUESTA DE APYME HACIA EL BICENTENARIO