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La porteña libros Cajita de Cartón de Carlos Caposio

Librería La Porteña, Juramento 1705, a metros de estación Barrancas de Belgrano.

Quedan últimos ejemplares de la primera edición de Cajita de Cartón, libro de cuentos, poemas y fotografías.

Puntos de Venta del libro Cajita de Cartón de Carlos Caposio

Zona Norte

Libros Pehuen, Ricardo Gutierrez 1418, esquina Maipú, Olivos.
Tienda de libros, Maipú 552, Florida.
Librería Marciano, Belgrano 131, San Isidro.

Ciudad de Buenos Aires

Obel Libros, Corrientes1230 (a metros de 9 de Julio)
Librería La Porteña, Juramento 1705 (a metros de estación Barrancas de Belgrano)

Zona Oeste

Carrefour Malvinas Argentinas, Kiosco de revistas.

Córdoba.
En La Carlota, kiosco de revistas frente al banco Provincia.

Libro Cajita de Cartón

El libro está a la venta en la feria del libro, pabellón amarillo, stand 2538. El autor, Carlos A. Caposio, firma ejemplares el viernes 6 de mayo de 20 a 21. El sábado 7 es la presentación oficial en Tiempos Modernos, Aristóbulo del Valle 1701, Florida, a tres cuadras de puente Saavedra.

Más información en… http://www.carloscaposio.blogspot.com/

Cajita de Cartón (cortometraje)

http://www.youtube.com/watch?v=d_3JBIk-JTY&feature=youtu.be

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Fusión de géneros en el San Martín

Contra la privatización de Sala Alberdi. Domingo 21 de noviembre 19 30hs. GRATIS.

Literatura en vivo, teatro y fotografía.

Literatura-Teatro-Fotografía.

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Cajita de Cartón

Hay sueños que resucitan la libertad

Hay sueños que resucitan la libertad

 

 

En un rompecabezas las piezas nunca van donde quiere quien lo arma, ellas tienen su lugar, un único espacio dentro de la historia, y las fichas, están destinadas a formar las imágenes que quiere el creador del juego.
Sin embargo, hay sueños que resucitan la libertad.
Ella sólo fue hecha para transportar productos de limpieza, tiene un tamaño igual al resto de sus hermanas, letras rojas y un bonito dibujo.
Es vaciada en el mercado y queda sola. Ya sin alma, descansa en el lecho de un palo de luz.
Tenía un único fin pero ahora llenan su cuerpo con papeles, boletos, bolsas, colillas, tapitas de gaseosas y yuyos.
Se despierta cuando siente en su lomo la felicidad de un niño que la patea y desparrama todo su interior. Una mujer que se muda la llena de Roa Bastos, Cortázar, Saramago y Rulfo y luego la abandona en un árbol que escupe savia.
La lluvia la deja al borde de la muerte pero las heridas cicatrizan con el sol. Su cuerpo no es el mismo, es áspero, rugoso y las letras no se ven.
Hospeda dos bolsas de basura sin importarle el olor, pero cuando se encariña, aparece un camión, una mano la penetra y arrancan su nueva alma dejándola sola, luego de unos chiflidos.
Deja de ser caja cuando destruyen sus extremidades, la apilan con otras hermanas amorfas y es el asiento de un niño que viaja en carrito.
Ya como cartón, corre carreras en carros y, viaja en tren con gente descalza que habla de hambre, cosa que no entiende, por su pasado de cajita de cartón.
Se siente libre, relajada y sin estructuras; dispuesta al destino.
Entonces, el cartón es vendido y se transforma en plata; la plata en pan; el pan en sándwich; el sándwich en comida; y la comida, en sonrisa de un niño.
¿Pero qué pasó con nuestra cajita o más precisamente con nuestro pedazo de cartón? ¿A dónde va cuando muere? ¿Vuelve a la tierra?

Lo prensaron, lo hicieron pasta, lo estiraron y le dieron una nueva forma.
Si las cajas reflexionaran, quizás soñaría con que su nuevo cuerpo pueda guardar cartas de amor, o encerrar bombones de un amante, o alojar fotos de las que hacen llorar. Pero tal vez ella tenga un sólo fin, y este destinada, únicamente, a transportar productos de limpieza.
Aunque dicen que la esperanza del cartón aumentó desde que un rumor se filtró entre las cajas. Al parecer habría una nueva vida y una simple cajita de cartón sería eterna. En una de sus metamorfosis, podría adquirir la forma de pieza de rompecabezas para crear imágenes con su cuerpo. Así armaría paisajes, rostros, barcos, cielo, fuego y mar.
Luego sería pegada a una madera, tapada con un vidrio, enmarcada y así viviría para siempre en un cuadro.
Pero esto, es un poco más de la incertidumbre de la vida de las cosas. Porque el cuadro, después de muchas generaciones puede ser leña y ceniza, se puede mezclar con el viento y volar hasta algún ojo, ser lágrima de despedida, dormir en un pañuelo de estación que cae por la ventana, y ser un recuerdo archivado, en una simple, cajita de cartón.
Porque en un rompecabezas las piezas nunca van donde quiere el que lo arma, ellas tienen su lugar, un único espacio dentro de la historia y las fichas están destinadas a formar las imágenes que quiere el creador del juego.
Sin embargo, hay sueños que resucitan la libertad.

Carlos Caposio/Malacara Estepario                                               Noviembre de 2004

Pequeña hada

Déjame acompañarte,
no son tiempos de andar sola.

Puedo sanar tus alas
Fueron hechas para volar.

Déjame ir contigo
a la par sin sombras.

Pequeña hada de cicatrices,
sal de los bosques de hojas secas
vuelve a jugar con las flores,
a recordar los deseos donde aparezco.

Elige el final de este cuento,
y si quieres,
el color de mis mejillas
y la profundidad de mis ojos.

Déjame acompañarte,
no son tiempos de andar sola

Vamos a aliviar juntos el mundo,
a llenar el aire de ilusiones
a regar el árbol de los sueños, en la montaña encantada.

Pequeña hada de cicatrices
Vuelve a flotar vagones de ventanas abiertas.

Y si caíste en redes de ogros persuasivos,
Y si crees no poder volar déjame soplar tus heridas.

Déjame pequeña hada.
Ya he guardado todos mis juguetes.

Por Malacara Estepario y Carlos Caposio

Entre nuestras miradas

Entre nuestras miradas
emigran pájaros,
amanece la flor
y se forman las montañas,
el agua detiene el tiempo
rocío que todo lo invade.

Entre nuestras miradas
también caen las torres
y bombas en oriente
la tierra llora piedras desde el cielo
y tiembla olas de lágrimas gigantes.

Entre nuestras miradas
el pan nuestro no matará
danos hoy el perdón de los pecados
nuestros ojos brillan cómplices
dulces, nostálgicos, quietos e increíbles.

Entre nuestras miradas
la eternidad es un segundo
y pasan los imperios,
y es el ocaso de los ídolos.

Entre nuestros ojos…
Todo.
Entre ellos,
aquella vez
el universo.

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