Camarones a la diabla

Por fin llegó el día que tanto tiempo estuvo esperando la Cuca. El viernes fue a su primer baile. Toda la semana se la pasó probándose ropa, accesorios y maquillaje. No había nada que la conformase, quería ser la mejor vestida y la más hermosa de todas las chicas pero sin parecerlo. Una especie de “si pero no”.

Que si fulanita se va a poner un “no se que” y la menganita va a usar un “que se yo”.
Así se paso toda la semana.
El viernes desde las cinco de la tarde se empezó a preparar y fue a la casa de la Marcela como quinientas veces. Desde las siete de la tarde ya estaban preparadas y eso que el baile empezaba a las nueve. El “tuerto” González, el papá de la Marcela, llegó a las ocho y cuarto y las llevó hasta el salón donde iba a ser el baile. Otros que también están sufriendo por su pequeña hija. Es muy difícil ver a los chicos crecer.
Yo me quedé rezándole al Gauchito Gil, para que todo le vaya bien a la Cuca y de paso estuve preparando cinco kilos de milanesas para la Agrupación Blanquiceleste que el domingo iban a ver el partido de Racing contra Banfield y querían que los muchachos fuesen bien comidos.
Cerca de las dos de la mañana salí, ya desesperada, a la puerta para ver si la veía a la Cuca. La desgraciada estaba charlando, en la puerta de la casa, con la Marcela y cuatro o cinco pibes, todos de los monobloques de Independiente. Le pegue el grito y vino corriendo.
-Tía Beba… soy feliz… después te cuento todo…
Se fue de nuevo con los chicos.
-Vení enseguida… no te quedes tonteando…
A los quince minutos la Marcela entró a la casa, la Cuca se despidió de todos y se metió en casa.
Estuvimos hasta las cinco de la mañana “charlando”, me contó todas las experiencias vividas, todos los que fueron, como iba vestida cada una de las chicas, quien se besuqueo con quien.
Yo estaba muerta de sueño pero igual la escuchaba, experiencias como esta solo se dan una vez en la vida.
Al otro día la Cuca se levantó a las cuatro de la tarde, no quise despertarla antes, y en el boliche me ayudó la Betina, una sobrina de la gringa Milovich (la mujer del Muñón García, el verdulero).
Esta mañana se fue sin chistar a llevarla a la abuela Antonia a la misa. Se la llevó a la Marcela, iban tan contentas.
Para continuar el día feliz, preparé una vieja receta que se la quiero dedicar a Gabriela (que estuvo de viaje luego de salir de una fuertísima gripe).

Camarones a la diabla

Ingredientes:
1 kg. de camarones
2 ajíes rojos
1 lata puré de tomate
1 cebolla mediana
½ cabeza de ajo
½ pan de manteca
1 cuchara de salsa picante
1 cuchara de ketchup
Sal al gusto

Preparación:
Cocinar el puré de tomate con la salsa picante y el ketchup. Dejar aparte la salsa.

Poner a hervir en una cacerola con agua ½ cebolla chica. Cuando el agua este hirviendo agregar los camarones (con o sin cáscara al gusto) y dejar hasta que de el primer hervor, enseguida sacar los camarones y dejar aparte.

Picar finamente ½ cabeza de ajo y ½ cebolla, poner al fuego con ½ pan de manteca.

Incorporar los camarones poco a poco dejar cocer y cuando los camarones estén rosados, agregar la salsa y sal al gusto.

Se puede acompañar con arroz blanco y/o ensalada verde.

Bueno espero que estas receta les quede riquísima.

Un beso.
La Beba.

Lomo a la Strogonoff

El domingo pasado, después de la comida, nos fuimos con la Cuca al Shopping de Avellaneda para comprarle ropa. Como dentro de dos semanas, tiene su primer “baile”, está un poco nerviosa. Toda la semana me estuvo jodiendo diciendome:
-Tía Beba… no te das cuenta que no tengo nada que ponerme. Mirame, parezco una pordiosera. ¡¡¡ El domingo nos vamos de compras…!!!

Hacía tiempo que no iba por allí. Que cambiado que está todo. Y que caro.
Estaba con tanta ilusión que se le pasó la hora del partido, Arsenal-Boca, y eso que nos habían invitado para verlo en la cancha del Viaducto de Sarandí.
Después de recorrernos todos los locales de ropa, pasamos a ver todos los locales de zapatos y por último todos los locales de bijoutería. Después de probarse veinticinco mil cosas distintas terminó comprandose unos zapatos, una pollera, una blusa y unos accesorios haciendo juego. Cuando llegamos a casa se probó todo y estaba espectacular.

Para mis adentros pensaba en como zafó la Mónica Lenguiski, que estuvo viendo el partido de España-Argentina con el Albertito, sino le tocaba a ella ese “garrón”. Desde chiquita la viene a buscar y se van juntas a ver tiendas.

La semana se nos pasó volando y hoy ya tengo todo preparado para la comida de mañana, ya que nos tocá “Alto Avellaneda Shopping Mall – Parte 2″. Ahora, resulta, que lo que se compró mucho no le gusta y quiere ir a cambiarlo porque le dijeron que en una de las tiendas tienen otra ropa y otros accesorios.
Me tiene podrida… y todavía lo que me falta…

Para hacerla mas llevadera aquí le mando esta receta a “Pancho Pepe”, que mañana cumple sus primeros 25 añitos y es todo un sibarita. Lo que pocos saben es que este término deriva de la ciudad italiana de Síbari, que en la antigüedad era famosa por la exquisitez de sus servicios. ¡ Que te apoveche…!

Lomo a la Strogonoff

Ingredientes para 4 personas:
400 gr. de Lomo de ternera,
1 Cebolla grande picada fina,
8 Champiñones frescos,
1 Cda de Paprika,
1 Cda de Mostaza,
1 Echalote,
1 Cda de Ciboullette picada,
Aceite de Oliva,
1 Cda de Manteca,
1 ramita de romero
1 ramita de tomillo
1/2 vaso de Crema de leche,
1/2 vaso de Vino Blanco.

Preparacion:
1 – Derretir la manteca, con aceite de oliva.
2 – Rehogar la cebolla, con las echalotes.
3 – Cuando estén bien transparentes agregar el lomo, y los condimentos: sal, pimienta, Curry una pizca y Paprika.
4 – Cocinar a fuego fuerte,
5 – Agregar el romero y tomillo (bien picados), dejar unos minutos.
6 – Agregar los champiñones picados, el vino blanco, y la mostaza.
7 – Cocinar hasta que este a punto la carne.
8 – Agregar la crema y dejar hasta que se caliente.

Se sirve con una corona de arroz blanco.

Un beso para todos.

La Beba.

Souflé de queso y esparragos

El próximo viernes 27 de noviembre a las 21:00 hs. se realizará la fiesta de finalización de curso. Te esperamos. Traé a tus amigos.
Con estas simple palabras, impresas en un volante de color rosa, quedé atrapada en el laberinto de los permisos.
Resulta que a la Cuca la vengo demorando con las fiestas y esas cosas. Siempre tenía, como una barrera inquebrantable, a la madre de la Marcela, la Pocha, que es una vieja mas ortiba que yo en ese aspecto. Pero ahora resulta que el colegio de la piba organizan la fiesta de fin de año en un local de la calle Ameghino, detras del club de Independiente, y le dá permiso para ir.
El viernes viene la Cuca, más agrandada que hincha del rojo con cancha nueva, y cancheramente me dice:
-Tía Beba… te tengo una sorpresa…
-Que decís Cuca…
-¿A que no sabes quién deja ir a la Marcela a la fiesta de fin de año del Instituto…?
Como me agarró de improviso, en medio de una salsa boloñesa, le digo:
-No sé Cuca… ¿quién…?
-La Pocha… Tía Beba…, la madre la deja ir a la fiesta de fin de año y la Marcela me pidió que fuese con ella… Por fin vamos a ir a un baile… Estoy re-nerviosa….
Ya dió por sentado que ni siquiera puedo decirle algo. Después de tantos años de negativas, la Pocha me viene a clavar el puñal por la espalda.
Así con ánimo por el piso, pensando en lo que se me viene con la Cuca, y después de ver el triste empate, en un pobrísimo partido, de Boca frente a Colón, me dispuse a preparar la cena. Me acordé de la sobrina de Albertito que se me enojó porque le dedique a otra persona su plato predilecto y a modo de recompensa le mando esta receta que seguro le termina gustando.

Souflé de queso y espárragos

Ingredientes:
400 grs. de queso mozzarella
12 espárragos blancos
2 cucharaditas de queso rallado
4 huevos
3 cucharadas de mayonesa
4 rebanadas de pan integral
Sal y Pimienta

Preparación:
Batimos las yemas de huevo en la batidora unos 4 minutos. Le ñadimos la mayonesa, el queso rallado, la sal y la pimienta sin dejar de batir.
A continuación, batimos las claras de huevo a punto de nieve, las añadimos a la mezcla anterior y removemos.
Mientras, hemos cortado cuatro rebanadas de pan, las tostamos y las colocamos en una cacerola. Cubrimos las rebanadas de pan con lonchas de queso mozzarella y por encima los espárragos.
Finalmente, repartimos la mezcla de huevos batidos sobre los espárragos y horneamos a 190º C durante unos 20 minutos.
Retiramos de horno cuando esté dorado y la mezcla levantada.

Bueno, espere les guste la receta.

Bon appetite.
La Beba.


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