
Venezuela Maracaibo.- 20 de Abril del 2012 www.zonadeazar.com Camufladas bajo la fachada de casas, restaurantes y hasta clínicas veterinarias operan en Maracaibo las salas de bingo y casinos clandestinos. Para visitarlas hay que ir invitado por alguno de sus clientes, estar dispuesto a jugar como mínimo Bs.F. 50 por partida y ser “discreto”. Todo ocurre en las principales calles de la ciudad.
Los dos locales más populares entre los jugadores están en la calle 78 (Doctor Portillo); sin embargo, se conoció que existen establecimientos clandestinos en el sector La Lago, Tierra Negra, San Jacinto, San Rafael, sectores de la zona norte y el municipio San Francisco.
“Conozco todos los bingos de Maracaibo. Los jugadores sabemos dónde están pero siempre hay que ir recomendado por algún conocido. En una de las casas del sector 4 de San Jacinto se cuidan mucho de autoridades y no le abren la puerta a cualquiera”, cuenta una de las tantas jugadoras que puede permanecer hasta más de seis horas sentada frente a una máquina.
En la avenida 14 A con calle 78 está uno de los locales más visitados aunque a simple vista es un restaurante familiar.
En mayoría son mujeres las que llegan al lugar, golpean una ventana como una señal conocida entre el jugador y los trabajadores de la sala clandestina. Un hombre vestido con una franela roja y un pantalón abre la puerta, asoma su vista a lo largo de la carretera y deja entrar al cliente.
Al ingresar, una sala paralela al comedor abre sus puertas al público todos los días desde las 10:00 de la mañana. Una pequeña sala, que está entre penumbras, cuenta con 20 máquinas traganíqueles para el entretenimiento de los clientes. “El consumo mínimo es de 50 bolívares”, dice una de las trabajadoras que activa el crédito para jugar en las ‘maquinitas’.
Un equipo reporteril de este diario se internó en dos salas de juego clandestinas para conocer cómo se entretienen los aficionados dentro de ese submundo que muchos conocen y del que pocos comentan. “Mantener silencio en la sala; si va a discutir diríjase a la parte de afuera y no se aceptan personas detrás del jugador”, son algunas de las recomendaciones que ofrecen los trabajadores del local a su clientela que, a todo riesgo, apuesta su dinero y hasta su salario por un momento de entretenimiento.
Asimismo un local famoso por sus pizzas, ubicado en la calle Doctor Portillo, fue allanado en junio de 2011 por tener una sala de bingo sin permisología. Actualmente está abierto desde las 11:00 am para los aficionados. Cuenta con 17 máquinas traganíqueles y una cortina que divide el espacio de los comensales y de los jugadores. “No están abriendo todos los días porque los militares los están cazando”, comenta un comerciante informal que trabaja cerca del local.
Ante esta situación, los propietarios de bingos y casinos han redoblado sus “medidas de seguridad”. En ese establecimiento, el cliente debe tocar la puerta trasera del restaurante que, a simple vista, parece estar cerrado. El consumo mínimo para el jugador es de Bs. 50 y puede llegar a más de 3 mil bolívares un día de juego. Un tecleo incesante de los botones y la penumbra de la pequeña habitación que tiene 17 máquinas traganíqueles reflejan la nececidad de jugar de los aficionados.
“Muchas de las personas encargadas de esos lugares son ex trabajadores de los bingos y casinos que fueron cerrados (…) los jugadores son, mayormente, personas de la tercera edad y aunque juegan sanamente está prohibido por la ley y quienes van a esos lugares lo hacen a todo riesgo”, precisó en entrevista pasada el intendente de Maracaibo, Adrián Romero.
Estos lugares se multiplican pese a una resolución en la Gaceta Oficial 39.654, del 12 de abril del 2011, que lo prohíbe. Lo único que ha cambiado es que de las lujosas salas con luces al estilo Hollywood que llegaron a levantarse en la ciudad, ahora las máquinas procuran lugares más discretos.
Hasta el año pasado se reportaron 12 casinos clandestinos. “Casi todos esos lugares están en las parroquias Manuel Dagnino, Francisco Eugenio Bustamante y Luis Hurtado Higuera. Funcionan en casas, apartamentos y establecimientos que ofrecen desde bingos cantados, máquinas traganíqueles hasta mesas de póquer”, declaró Romero.
La reincidencia persiste. En marzo pasado efectivos policiales de la brigada de licores de Poli-Maracaibo allanaron la semana pasada un casino clandestino que funcionaba en una villa privada del sector La Pícola, al norte de la ciudad.
Aunque la Comisión Nacional de Bingos, Casinos y Máquinas Traga niqueles es el único ente autorizado para dar permisos y dictar sanciones, los cuerpos de seguridad no rindieron declaraciones sobre esta creciente actividad ilegal. “Este tema incluye muchas mafias, miles de millones de bolívares están detrás de este negocio”, expresó un funcionario que prefirió no identificarse.
Desde el cierre
Marzo 2012 Polimaracaibo desmanteló un casino clandestino que funcionaba en una villa cerrada de la urbanización La Pícola. Se incautaron 13 cónsolas de juego y 16 cheques equivalentes a Bs. 109.515,75.
Diciembre 2011 El Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas allanó un local en el sector Indio Mara donde funcionaba un casino ilegal. El propietario del local fue detenido.
Noviembre 2011 Ex trabajadores del casino Maruma recogieron 7 mil 350 firmas para exigir la reapertura del centro de juegos. Los afectados consignaron las firmas ante la Comisión Nacional de Casinos.
Junio 2011 Oficiales del Cuerpo de Policía del estado Zulia allanaron una residencia en el sector Indio Mara, en la que funcionaba un casino con actividades ilícitas. Se incautaron 1.505 tarjetas que vendían por un bolívar.
Fuente: Panorama.ve
Editó: @_fonta www.zonadeazar.com