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Julio 15, 2010 | Por fonta | Claves: ludopata, ludopatia, paraguay | # Enlace permanente

Asunción Paraguay Tres casas.- Eso es lo que Ramón, un jubilado bancario de 56 años, hubiera podido comprar con el dinero que ha perdido en las apuestas durante 15 años.
Ha derrochado cerca de $300 millones de guaraníes (US$63.000) debido a su adicción al juego, condición conocida como ludopatía.
“Yo llegué a apostar en todo lo que se pueda imaginar: naipes, carreras, casinos, riña de gallos — todo”, recuerda Ramón, quien se negó a dar su apellido por ser adicto.
Ramón es uno de los cientos de adictos en un país de 6,4 millones que asisten a reuniones de Jugadores Anónimos, organización que no existía en el país sino hasta que Ramón colaboró con otro jugador compulsivo y con la hermana Regina Sian, una monja, para establecer un grupo en la capital nacional en el 2005.
Ya no quería arriesgar su futuro con hacer otra apuesta — y no era el único.
“Una vez que nosotros empezamos, no podemos dejar de apostar”, dijo Ramón. “A pesar de tener alguna limitación económica, nos ingeniamos para conseguir dinero prestado para apostar, ya sea vendiendo o empeñando nuestras pertenencias personales”.
Ramón contó que había empeñado su auto, sus anteojos y hasta su cédula de identidad con tal de conseguir dinero para saciar su impulsiva sed de apostar.
“En ese estado de compulsión, no tenemos control sobre nuestra racionalidad — ya no nos interesa lo que pueda pasarnos”, explicó. “Perdemos todo estado de normalidad de nuestra conducta y nos volvemos irracionales”.
“La ludopatía es una enfermedad lenta, progresiva y fatal”, dijo Sian. “La familia, desde muy temprano, debe tener cuidado que los chicos no pasen tantas horas en los juegos electrónicos vía internet para no convertirse con el tiempo en jugadores compulsivos”.
La religiosa señala que el grupo se parece mucho al de Alcohólicos Anónimos.
“La ayuda se basa en el intercambio de experiencias”, dijo Sian. “Para comenzar a asistir a las reuniones, la persona debe reconocer que es un apostador compulsivo. A partir de ahí, se implementa la meta de no jugar por un día. La ludopatía es una enfermedad que no distingue clases sociales. Hay personas de todas las esferas sociales que padecen de esto, incluso matrimonios. Un deportista muy conocido de nuestra sociedad y que asiste a las reuniones de Jugadores Anónimos llegó a perder su hermosa casa en una noche de juegos en un casino”.
El doctor Manuel Fresco, director del Centro Nacional de Control de Adicciones, dependiente del estado, compara la adicción a las apuestas con otras enfermedades.
“La ludopatía es una enfermedad que está dentro de un grupo de trastornos de control de los impulsos, como la piromanía o la cleptomanía, cuya característica fundamental es la imposibilidad que tiene la persona de controlar sus deseos de apostar”, le dijo Fresco a la agencia de noticias Viva Paraguay.
Fresco dijo que el primer impacto que sienten los adictos al juego es económico.
“Pero también [la ludopatía] genera una serie de problemas afectivos a nivel familiar y social”, indicó. “Las personas se meten en deudas, mienten, tienen problemas en el trabajo y en el matrimonio”.
En junio del 2006, la Cámara de Diputados ratificó una sanción al proyecto de ley que regula la prevención y el tratamiento de la ludopatía, pero no avanzó en el Congreso. En el 2009, la diputada Olga Ferreira de López volvió a presentar el proyecto de ley, pero el debate fue aplazado para este año.
El gobierno no tiene una estadística real sobre cuántas personas padecen de ludopatía, en parte porque las autoridades han dicho que la enfermedad no supone un riesgo a la salud pública.
Ramón dijo que el juego no produce ganadores — sólo perdedores.
“No sólo pierdes tu dinero, sino también la vergüenza y tu autoestima, también tu familia”, aseguró. “Lo único que ganas es tristeza, desesperación y amargura”.
Fuente: Infosur Edición Zona de Azar
Junio 23, 2010 | Por fonta | Claves: ludopata, ludopatia | # Enlace permanente

Argentina Buenos Aires.- Instalarán cámaras en los casinos para prohibir el ingreso de aquellas personas que se hayan autoexcluido. Cómo funcionará el sistema. Qué hay detrás de los negocios y las apuestas
“El juego y las maquinitas son un altar al cual se le rinde culto”, “¿Cuándo me retiro? Yo no lo decido, es la cifra la que decide si me quedo o me voy”; “Antes yo jugaba por diversión. Iba al Casino como un paseo, lo disfrutaba. Después me di cuenta de que no era divertido y se convirtió en un sufrimiento, como una necesidad a la cual ya no le encontraba el gusto. Voy, la paso mal, pero igual vuelvo”. Expresiones como estas son moneda corriente para quienes sufren esta adicción. Son ludópatas, adictos al juego. Algunos son conscientes, otro simplemente desconocen la enfermedad.
De la misma forma que no deberíamos enojarnos con una persona que padezca una enfermedad como el sarampión o la hepatitis, tampoco deberíamos tratar a los ludópatas como simples “viciosos” o gente que quiere ganarse la plata fácil, ya que se trata de personas que sufren una enfermedad psicológica que, dentro de las adicciones, es la que registra una mayor tasa de suicidios.
Lamentablemente, los intereses económicos, se cruzan con la salud de aquellos seres vulnerables, personas que necesitan del mayor cuidado por parte de la sociedad. No hace mucho que se decretó la prohibición de los cajeros automáticos en las salas de juego.
Y una nueva medida, dispuesta por el Instituto Provincial de Loterías y Casinos, protegerá a aquellos que no pueden parar con “la timba que mata”. Desde ahora, los casinos, hipódromos, bingos y agencias de juego bonaerenses deberán contar con cámaras de detección facial para mejorar el control de los ludópatas que voluntariamente se autoexcluyeron de ingresar a esos lugares, según dispuso el Instituto Provincial de Loterías y Casinos.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial, establece que la nueva normativa entrará en vigencia en 60 días y tiene por objetivo incorporar mejor tecnología para identificar a las personas que se autoexcluyeron de las salas de juego. Se trata de un sistema en red de reconocimiento facial que será instalado en la puerta de ingreso de casinos, hipódromos y salas de bingo.
El registro de autoexcluidos le permite a una persona anotarse para que se le prohíba la entrada a las salas de juego por un lapso de dos años, tiempo en el que reciben asistencia psicológica para tratar la ludopatía.
El nuevo sistema posibilitará que las personas que firmaron el formulario de autoexclusión integren una base de datos que será común en las salas de juego, los Centros de Atención y Prevención de la Ludopatía y el Instituto Provincial de Loterías y Casinos.
El sistema de identificación que se instalará en los ingresos a las salas de juego deberá proveer una alarma silenciosa que sólo se mostrará en las terminales de vigilancia.
Cada vez que se identifique a una persona autoexcluida, el sistema informará en tiempo real al Instituto de Loterías y Casinos y se le prohibirá la entrada a la sala de juego, ya que ese fue su compromiso.
¿Quiénes son los adictos al juego?
La adicción al juego, ludopatía o juego patológico, como también se le ha llamado, es un desorden adictivo caracterizado por la conducta descontrolada en relación al juego de azar y a las compras. La inversión de tiempo, energía y dinero en las actividades de juego aumenta con el tiempo y la persona se va haciendo mas dependiente del juego para enfrentar la vida diaria.
La negación se presenta como es usual en las adicciones y muchas veces toma la forma de fantasías de ganar mucho dinero a través del juego, y de racionalizaciones de jugar para ganar dinero y así poder pagar las deudas de juego que se han acumulado.
El descontrol progresivo y los gastos desmesurados de dinero llevan a problemas económicos y familiares severos y a mucho stress psicológico a las persona adicta. Esto causa depresión y ansiedad que muchas veces ponen en peligro la vida del adicto. La adicción al juego es la adicción mas relacionada con intentos de suicidio.
La intolerancia a la frustración, la incapacidad para ponerse en contacto con sus emociones, así como la grandiosidad, los sentimientos de baja-autoestima y la mitomanía producto de la doble vida que usualmente desarrolla el adicto al juego, son síntomas típicos de esta adicción.
Test básico para detectar quién es un ludópata
-Quien dedica gran parte de su pensamiento al juego, al recuerdo de jugadas pasadas, o al tiempo que le falta para irse a jugar.
-Quien, iniciado el juego, es incapaz de dejarlo aunque acumule pérdidas importantes, hasta que algo ajeno le impide continuar (falta de efectivo, cierre de la sala de juegos, etc)
-Quien juega repetidamente con la fantasía de recuperar el dinero perdido en anteriores partidas.
-Quien miente para ocultar su “enganche” al juego, para justificar su falta de dinero, o para pedir préstamos que le permitan seguir jugando.
-Quien pierde tiempo de dedicación a su familia, sus amistades, sus gustos, o al trabajo, para poder jugar.
-Quien no puede dejar de jugar a pesar de acumular pérdidas económicas a causa del juego
-Quien pide dinero prestado para los gastos corrientes porque se lo ha gastado en el juego.
-Quien vuelve a jugarse, y a perder, cualquier premio obtenido en el juego en lugar de disfrutarlo con otra persona.
-Quien ha puesto en peligro alguna relación importante, algún trabajo,, alguna oportunidad académica o profesional a causa del juego.
-Quien ha intentado dejar de jugar por sí solo, se ha puesto nervioso e irritable y no ha sido capaz de conseguirlo, volviendo a jugar.
RA
El flagelo de una patología
Recién en 1980 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la conducta de apostar compulsivamente como una patología. Desde esa fecha, psiquiatras y psicólogos coinciden en que la ludopatía forma parte de la larga lista de las adicciones. Desde entonces, a partir de 1992, la ludopatía se incluyó como enfermedad en los manuales de psiquiatría, a pesar de que juegos de azar y apuestas hubo desde siempre y por lo tanto jugadores patológicos también. En nuestro país, en el 2005, el juez Enrique Arbizu ordenó a todos los casinos de Buenos Aires exhibir carteles advirtiendo que “jugar compulsivamente es perjudicial para la salud”. La medida fue claramente un avance, pero a pesar de que existan carteles forrando las salas, no pueden ignorarse las trampas naturales que todo casino emplea para incitar a sus clientes. Entre ellas: que no haya relojes a la vista (se pierde la noción del tiempo), ni ventanas, ni asientos fuera de los juegos (siempre se está rotando en alguna mesa), el ambiente siempre es cordial, ofrecen bebidas gratis. Las mismas fichas imponen la ilusión de que uno no está jugando por dinero.
A.C. / Antes del Casino
En el año 1850 Antes de Cristo, el Imperio Babilónico prohibió la apertura de toda lotería que estuviera fuera de la jurisdicción del templo o del palacio imperial. Desde entonces, la costumbre de conservar lo recaudado en sorteos como reserva fiscal se prolongó hasta nuestros días.
Fuentes: Telam – adictosaljuego.com.ar – Entreelazar
Diciembre 9, 2009 | Por fonta | Claves: ludopata, vegas | # Enlace permanente

Se llama Terrence Watanabe y ya es el mayor perdedor de Las Vegas. La ludopatía de este hombre aportó en 2007 el 5,6% de la facturación en Las Vegas de Harrah’s Entertainment, la empresa propietaria de Rio y Caesars Palace. La mala suerte lo acompaña.
Se llama Terrance Watanabe y es acaso el mayor perdedor de la historia de Las Vegas. En 2007, en una racha de mala suerte (de mala suerte de las de verdad) Watanabe perdió 112 (que entonces equivalían a 87 millones de euros, pero que hoy en día, con el dólar bajo, ’sólo’ son 75 millones). En total, Watanabe ha perdido en los casinos Caesars Palace y Rio 127 millones de dólares (99 millones de euros de hace dos años; 85 millones de hoy).
La ludopatía de Watanabe aportó en 2007 el 5,6% de la facturación en Las Vegas de Harrah’s Entertainment, la empresa propietaria de Rio y Caesars Palace. Para mayor escarnio, Harrah’s es propiedad de tres fondos de capital-riesgo: Blackstone, TPG (que hace dos años trató sin éxito de comprar Iberia) y Apollo.
Un fondo de capital-riesgo suele comprar empresas poniendo como garantía de los créditos los activos de las compañías que está adquiriendo. Es como cuando uno contrata una hipoteca: el piso es el aval del crédito. Sólo que aquí es por miles de millones. En la cultura popular, los fondos de capital-riesgo son, junto con los hedge-funds, los máximos exponentes de los tiburones de Wall Street, y sus directivos no le suelen caer bien a nadie. Dos de los ‘malos’ más ‘malos’ de la Historia de Hollywood —Gordon Gekko/Michael Douglas en ‘Wall Street’, y Edward Lewis/Richard Gere en ‘Pretty WomaAsí que el despilfarro de Watanabe en los casinos ha venido muy bien a los ‘private equity’ que controlan Harrah’s. De hecho, en las oficinas de esa empresa habían colgado en 2007 una foto de Watanabe. No consta si debajo de ella habían escrito: ‘Nuestro benefactor’.
Al que no le ha salido tan bien la cosa es al propio interesado. Watanabe se ha fundido la mayor parte de su fortuna personal, que había logrado tras una vida de trabajo en el negocio familiar, Oriental Trading Company, una empresa especializada en la importación de artículos para fiestas (como confeti, serpentinas o coches de juguete) y que vendió en 2000.
Pero las pérdidas de Watanabe son sólo una parte de la historia. Ahora, este hijo de un inmigrante japonés que tiene 52 años y vive en la ciudad de Omaha, en Nebraska, puede ir a la cárcel. O puede arrastrar a Harrah’s con él. Una de dos. Porque se niega a pagar 14,7 millones de dólares (9,9 millones de euros) que Harrah’s le concedió a crédito en 20007. El casino le ha denunciado. Y el empresario se expone a 28 años de cárcel.
¿Por qué, después de haber perdido 75,1 millones, Watanabe no quiere desembolsar 9,9 millones? Porque, afirma, el casino le hizo falsas promesas de que le devolvería parte de sus pérdidas, y le suministró, en los peores momentos de su ludopatía, alcohol y calmantes que, combinados, forman un cóctel explosivo, ya que producen euforia en quien los ingiere. Watanabe afirma que los empleados de Harrah’s llegaron a ponerle fármacos en su habitación como si fueran bombones de obsequio.
Harrah’s lo niega pero, según ‘The Wall Street Journal’, “varios empleados, así como personas que trabajaron en Harrah’s, dicen que sus supervisores les dijeron que permitieran a Watanabe seguir jugando incluso cuando estaba visiblemente ebrio, a pesar de que la normativa del casino y la legislación del Estado estipulan que una persona que está claramente borracha no debe ser autorizada a realizar apuestas”. En 2007, Steve Wynn, el máximo responsable del casino Wynn, también en Las Vegas, ya había prohibido la entrada a Watanabe al considerarlo un adicto al juego y un alcohólico.
El caso de Watanabe puede parecer, a primera vista, gracioso. Pero no lo es. Es un caso de adicción al juego. Watanabe, un adicto al trabajo, se encontró sin nada que hacer cuando vendió Oriental Trading Company. La solución fue el alcohol, los calmantes y el juego. Precisamente, el juego está ganando adeptos entre la comunidad asiático-estadounidense.
Aunque no deja de ser un sarcasmo que Watanabe sea de Omaha, precisamente la misma ciudad en la que vive Warren Buffett, la persona más rica del mundo, que sigue viviendo como si fuera un hombre de clase media y cuyo mayor pasatiempo es jugar al ‘bridge’ con su amigo Bill Gates, al que va a donar toda su fortuna cuando se muera.n’— se dedican al capital riesgo o, como se le llama en EEUU, ‘private equity’.
Fuente El Mundo
Noviembre 5, 2009 | Por fonta | Claves: españa, estudio, ludopata | # Enlace permanente
San Sebastián, 4 nov (EFE).- La soledad y la evasión de los problemas personales son las principales causas que llevan a las mujeres a caer en la adicción al juego, un problema que les cuesta más asumir que a los hombres por temor al rechazo social y cuyas afectadas sufren además malos tratos en un 70 por ciento de casos.
Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio elaborado por la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV) y la asociación de ayuda a la ludopatía de Guipúzcoa Ekintza-Dasalud sobre el perfil psicopatológico de la mujer adicta al juego, que han sido presentadas hoy en San Sebastián en unas jornadas académicas.
En el informe, que ha comparado los hábitos de 200 personas -divididas a partes iguales entre mujeres y hombres ludópatas y no ludópatas-, ha trabajado la profesora de Psicología Clínica de la UPV Paz de Corral, quien ha subrayado lo difícil que ha sido encontrar 50 mujeres ludópatas en el País Vasco, ya que suelen ocultar su adicción y se resisten a buscar ayuda terapéutica.
Por ello se ha colaborado con otros centros de tratamiento de Navarra, Aragón y Cataluña.
En su intervención en las jornadas, De Corral ha indicado que la ludopatía puede afectar al 2 ó 3 por ciento de la población adulta española, de los que un 30 por ciento son mujeres a pesar de que en los centros de tratamiento clínico sólo representan entre el 10 y el 15 por ciento de los pacientes.
Según el informe, estas mujeres tienen el siguiente perfil: divorciadas, viudas o casadas, ansiosas o con la autoestima baja, de entre 46 y 65 años que empiezan a jugar, preferentemente al bingo, a los 34,8 años y comienzan a padecer el trastorno a los 40,4.
En el caso de los hombres, el estudio indica que suelen ser “buscadores de sensaciones” solteros, menores de 30 años o entre 31 y 45 años, que se inician en el juego, principalmente en las máquinas tragaperras, a los 23,3 años y empiezan a sufrir la patología a los 33,2.
Los hombres tienden a jugar más por excitación y para ganar dinero -señala De Corral-, mientras que las mujeres lo hacen para evadirse de la soledad, del aburrimiento, de problemas familiares o de pareja y para afrontar estados de ánimo como la depresión, la ansiedad y la ira.
La profesora de la UPV ha recalcado que el riesgo de las mujeres a caer en la adicción aumenta cuando han experimentado pérdidas significativas, tienen maridos alcohólicos o que se encuentran mucho tiempo fuera de casa, o han sufrido sucesos traumáticos en la infancia, como abusos y maltratos.
No en vano, el informe revela que el 70 por ciento de las ludópatas son también víctimas de violencia machista.
La multiimpulsividad, que se manifiesta con atracones o episodios bulímicos, el abuso de alcohol y fármacos, el fumar compulsivo y la adicción al sexo, así como el consumismo excesivo, que puede incitar a la búsqueda de dinero fácil, son otros de los factores de riesgo apuntados por De Corral, quien durante su intervención ha profundizado en un artículo publicado por ella en la revista Mente y Cerebro.
En su opinión, la sociedad no tolera de la misma manera el juego en hombres y mujeres, a las que se las tacha rápidamente de “viciosas”, como si fueran “alcohólicas” o “prostitutas”, lo que conlleva que oculten su trastorno hasta que la situación es demasiado grave y el pronóstico resulta “más sombrío”.
Fuente:Europa Press